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ART10-48-FERNANDEZ_HTML

Revista Educación 41(1), 1-16, e-ISSN: 2215-2644, enero-junio, 2017

DOI: http://dx.doi.org/10.15517/revedu.v41i1.21451

El recurso didáctico del humor

Humor as a teaching resource

Anna María Fernández Poncela1

Universidad Autónoma Metropolitana

Docente e investigadora

México DF, México

fpam1721@correo.xoc.uam.mx

Recibido: 16 octubre 2015 Aceptado: 22 setiembre 2016 Corregido: 14 octubre 2016

Resumen: El objetivo de este texto es presentar los beneficios y la importancia del humor y la risa en el aula para el proceso de enseñanza-aprendizaje. En primer lugar, se revisa brevemente la relación entre humor, risa y educación, según algunos enfoques. En segundo lugar, se presenta ampliamente la información y datos obtenidos en una investigación realizada sobre el tema en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Para ello, se aplicaron cuestionarios a grupos universitarios de estudiantes con preguntas abiertas y cerradas al finalizar un curso en el cual se utilizó el humor en el aula. Finalmente, los resultados presentados muestran y comprueban los beneficios del humor y la risa como un recurso didáctico, ya que con el humor se aprende mejor y es recomendado por quien lo ha vivido en clase.

Palabras clave: Humor, risa, aula, educación, enseñanza-aprendizaje.

Abstract: This text presents the benefits and the importance of humor and laughter in the classroom for the teaching-learning process. First, it is briefly reviewed the relationship between humor, laughter, and education, according to some approaches. Secondly, it is widely presented information and data obtained in a research conducted on the subject at Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco Unit. Questionnaires were applied to university students with open and close ended questions at the end of a course, which used humor in the classroom. Finally, the results showed and proved the benefits of humor and laughter as a teaching resouce. Hence, students who have been on a clas with laughter as a learning strategy will recommend it since they will learn better.

Keywords: humor, laughter, classroom, education, teaching-learning.

I. Introducción

El humor también es importante en el mundo educativo… las investigaciones demuestran que los estudiantes prefieren ir a clases con profesores divertidos. El humor hace que disfrutemos más del entorno en clase, aumenta la motivación de los estudiantes para aprender y mejora la evaluación de los profesores. (Weems, 2015, p. 215)

Enseñar significa emocionar, la letra con risa entra, río luego aprendo, riendo aprende la gente, son algunas de las ideas que se formulan y defienden a lo largo de estas páginas. Para hacerlo –emocionar- hay varias perspectivas teóricas y psicológicas, didácticas y pedagógicas, aquí elegimos la vía del humor y la risa, la emoción de la alegría que conjunta entusiasmo y pasión. En este texto se realiza una breve revisión teórica general del recurso didáctico del humor, según autorías y obras, así como de la estrategia de la risa en la educación. También se fundamenta su importancia desde la mirada estudiantil a través de un estudio de caso empírico de carácter cualitativo, descriptivo y reflexivo, sobre el uso de la risa en el salón de clases en la enseñanza aprendizaje. Un estudio que pretende ilustrar la teoría y la reflexión, y comprobar la afirmación de la importancia del humor en el aula y, por ende, en la educación en general, obviamente dentro de las posibilidades de un trabajo cualitativo que aporta elementos para la inferencia más que comprobaciones estadísticas de resultados. Lo significativo prima sobre lo representativo.

Si bien ya existen varios acercamientos sobre la importancia del humor y la risa en el proceso de enseñanza aprendizaje (Fernández, 2008; 2012; 2016; Fernández y García, 2010; Tamblyn, 2006), es un tema que todavía requiere de más análisis y reflexión. En concreto, aquí se realizó una investigación empírica de carácter práctico ex profeso sobre el tema y con unas características muy concretas que perseguían obtener las percepciones, opiniones, valoraciones y actitudes del estudiantado en un ámbito específico donde el humor se practicaba en el aula de forma usual e intencional. En estas páginas no se parte de una teoría en especial sobre el humor en la educación, pero sí hay una inspiración que procede de varias fuentes: la inteligencia emocional (Goleman, 1995; 1999), la educación emocional (Bisquerra, 2013) y la psicología humanista (Rogers, 2007), entre otras, así como de toda la bibliografía –citada a lo largo de este artículo- sobre humor y educación.

Si la didáctica es el arte, la ciencia o la aventura de enseñar, entonces “el sentido del humor aplicado como elemento didáctico motiva a los educandos para el aprendizaje. Los predispone en una inmejorable actitud positiva. Posibilita un clima distendido y agradable. Favorece la empatía del educador. Potencia la simpatía entre educador/educando. Facilita nuevas herramientas de trabajo. Ejercita creativas destrezas y habilidades docentes” (Fernández, 2008, p. 85).

Anotaciones metodológicas

Respecto al estudio que se presenta, contó con la participación de 52 estudiantes en total, de cuatro grupos que cursaban la misma materia en cuatro salones de clase diferentes y con la misma maestra que, como decimos, utilizaba de forma intencional el humor y la risa en la impartición de su clase como recurso didáctico. Se procedió a la aplicación del instrumento al finalizar el curso con objeto de comprobar la utilidad del humor y la risa en el aula, según las voces y miradas estudiantiles de forma directa. En concreto, el estudio de caso tuvo lugar en el año 2014 entre estudiantes de licenciatura de la UAM Xochimilco, México DF. El cuestionario contó con preguntas abiertas cualitativas y algunas cuantitativas cerradas. El objetivo de este se centró en los tipos de humor, sus intenciones, la opinión y valoración del asunto, y los beneficios y perjuicios del humor y la risa para la enseñanza aprendizaje; también se tuvo en cuenta el clima en el aula y las capacidades de la docente, por ser parte del contexto e instrumento en el que el empleo del humor tiene lugar.

II. Perspectivas teóricas sobre el humor en la educación

Hoy se habla de la importancia del equilibrio emocional y mental para la educación, también se conoce el papel destacado del sentido del humor y la risa para todo en la vida y para la enseñanza aprendizaje en concreto en el salón de clases (Fernández, 2012; 2016). No obstante, se va a hacer una muy breve revisión sobre el asunto.

Para empezar, si estamos pensando en la nueva educación del siglo XXI entre las competencias, habilidades y destrezas qué duda cabe que ha de colocarse el humor. En tiempos de incertidumbre y complejidad (Bauman, 2007; Morin, 2007) el humor es buena compañía en el aula. Por ejemplo, Longrworth (2005) señala que entre las necesidades del nuevo aprendizaje está que este sea divertido y atractivo, así también se han de tener presente las destrezas emocionales, actitudes positivas y competencias psicológicas favorables tanto del equipo docente como del alumnado. Y es que al nuevo paradigma educativo y al aprendizaje a lo largo de la vida sería bueno unir los enfoques de la psicología humanística, y la sabiduría del humor.

Entre las funciones de la risa aplicables a la educación podemos destacar la función motivadora, de compañerismo y cordialidad, de distensión y desdramatizar situaciones, de diversión y alegría, intelectual y de memoria, creativa e imaginativa, pedagógica y terapéutica, entre otras (Fernández, 2008) –sobre esto se volverá en su momento con el estudio empírico-. Varios autores y autoras tienen diversas enumeraciones en torno a los beneficios de la risa en la salud y la vida, y en particular en la enseñanza aprendizaje. Aquí se elige uno, Doni Tamblyn, quien, en su obra Reír y aprender (2006), señala varios aspectos en torno al tema en cuestión: el humor eleva la autoestima; también reduce el estrés y la ansiedad; así mismo reduce la depresión y temores; aminora tensiones, hostilidades, ira y conflictos; genera relajación, tranquiliza y libera; airea la mente y expande su agilidad; el aprendizaje es mejorado y ampliado; la atención y concentración se optimizan; la memoria mejora; hay una comprensión mayor y más afectiva y efectiva; es benéfico para la cohesión y la comunicación; favorece las relaciones y expresiones, la afectividad y, por tanto, la confianza; el humor motiva, identifica, conecta y vincula; aumenta la imaginación y creatividad; favorece la flexibilidad mental y colabora con soluciones creativas; aminora o distrae la incomodidad y el dolor; el tiempo pasa de forma más agradable y con mayor rapidez; las tareas y clases son más amenas y menos aburridas, largas o pesadas; contribuye a estar presente en el aquí y ahora.

Si bien es cierto que hay quien afirma que todavía hay poca investigación empírica que evalúe y valore las intervenciones humorísticas en el aula y la risa en relación con su eficacia en el aprendizaje de manera fehaciente (Jaúregui y Fernández, 2009), hay también quien apunta que es un asunto muy estudiado (Weems, 2015). En todo caso, aquí consideramos varias propuestas (Fernández, 2008; Fernández, 2012; 2016; García, 2006; Tamblyn, 2006) que lo consideran positivo y benéfico. De hecho, esto constituye uno de los objetivos de esta investigación: comprobar cómo el buen humor en general y la risa en particular acompañan y mejoran el aprendizaje, y colaboran en su amabilidad y eficacia, a partir de un estudio particular.

Y es que el humor es un ejercicio del cerebro, e igual que el ejercicio físico beneficia el cuerpo; el humor hace lo propio con la masa cerebral, la cual se utiliza, por cierto, para el proceso educativo.

III. El estudio de caso

Como se anunció en la parte introductoria, este estudio se basa en las respuestas obtenidas a través de un cuestionario de 13 preguntas –abiertas y cerradas- sobre el tema aplicado a un total de 52 personas -24 mujeres y 28 hombres, de entre 19 y 29 años, la moda es los 20 años-, en total cuatro grupos de ciencias sociales de la UAM/X en el año 2014, que cursaban la misma materia y con la misma maestra. Se trata de una aproximación de carácter cualitativo y descriptivo, un estudio de caso único –si bien reúne a cuatro grupos en el centro elegido-, cuyos resultados más que ser extrapolables per se, muestran y demuestran la importancia del humor en el aula en el estudio presentado, y sobre todo, pretenden ser una invitación a conocer el tema y a reflexionar sobre su importancia.

Darse cuenta y ser conscientes de la importancia del humor como recurso didáctico en la enseñanza-aprendizaje es el objetivo de este trabajo, junto, por supuesto, mostrar los hallazgos de la investigación. La parte teórica ya fue expuesta, ahora viene una experiencia empírica que corrobora lo anterior, en la medida de lo posible, esto es, en la investigación concreta realizada al respecto.

3.1 La relación en el aula

Primero que todo decir que la educación y el conocimiento son una relación, en varios sentidos: entre profesorado - alumnado, alumnado entre sí, entre alumnado y profesorado con la materia en cuestión, por lo que antes de centrarnos en el tema del humor caracterizamos las miradas estudiantiles en torno a la persona responsable como docente, además de la opinión respecto al clima en el aula. Ello tiene que ver con la valoración sobre el uso del humor en la enseñanza-aprendizaje como recogeremos hacia el final del texto. Para este ejercicio revisamos y mostramos las respuestas a las interrogantes en el cuestionario sobre este espacio y relación, y la maestra en cuestión, tanto las abiertas y cualitativas como las cerradas y cuantitativas, si bien las primeras también se han cerrado en campos semánticos a posteriori, y son objeto de un doble análisis.

La docente

Desde la pedagogía se considera que el personal docente tiene que presentar dos aspectos importantes: el cognitivo –conocimiento de la materia- y el emocional –la competencia emocional que despliega en sus clases-. Dentro de esta última cuestión está la capacidad de interpretar las emociones del alumnado en relación con su materia y el proceso que este vivencia (Casassus, 2006), todo ello en el sentido humanista (Rogers, 2007).

En general, la calificación de la persona docente en cuanto a sus capacidades académicas, didácticas y humanas fue muy positiva. Para esta cuestión se formuló, en primer lugar, una pregunta cualitativa abierta totalmente ¿Cómo son las clases con la maestra? –que se verá más adelante-, y en segundo tres cuantitativas cerradas con cuestiones concretas acerca de su quehacer docente y calificación (Tabla 1). Las presentamos invertidas, ya que la abierta profundiza algo la explicación, mientras la otra lo que hace es calificar como se solicitaba.

Las clases con la persona que ejerció el papel docente en los grupos de estudio son: alegres, divertidas, dinámicas, agradables, entretenidas, geniales, amenas, buenas, interesantes, eficientes, entusiastas, enriquecedoras, fáciles, cómodas, excelentes, satisfactorias. Los anteriores fueron calificativos esgrimidos en las respuestas iniciales abiertas. A continuación algunas de las frases más amplias: “Divertidas, interesantes, dinámicas” (hombre 20 años), “Interesantes, excelentes en general, divertidas y dinámicas” (hombre 21), “Dinámicas y participativas” (hombre 27), “Bastante buenas, muy tranquilas” (hombre 22), “Lindas, emotivas, alegres” (hombre 26), “Divertidas, interesantes y con un ambiente de confianza” (mujer 20), “Alegres además de dinámicas, siempre pone empeño en enseñarnos y su alegría la transmite” (mujer 20), “Amenas y fáciles de digerir y aprender” (mujer 22), “Dinámicas, variadas, con entusiasmo” (mujer 26), “Muy tranquila y muy didáctica” (mujer 20), “Divertidas, dinámicas, y sobre todo, eficaces” (mujer 21), “Entretenidas, satisfactorias e interesantes” (mujer 21), “Espontáneas, ya que no se sabe qué tan divertido estará”, “Divertidas e interesantes” (mujer 23), “Muy amenas y didácticas” (mujer 28).

Estas mismas narraciones recabadas han sido posible reagruparlas por campos semánticos y así mostrar tendencias de opinión en el sentido de los vocablos obtenidos y su reiteración en algunos sentidos específicos (Tabla 2).

Al respecto, García (2010) apunta que el sentido del humor constructivo parte de una actitud flexible y positiva ante la vida, que alivia pensamientos y emociones desagradables y conecta a las personas. Según esta autora, cuando el personal docente asume el sentido del humor como un valor en su vida, decide mostrar su lado amable, toma en consideración las necesidades académicas y personales del alumnado, lo cual nos recuerda la enseñanza centrada en este (Rogers, 2007).

Es la persona que busca disfrutar de lo que hace, que comparte el humor en el aula con sus estudiantes, favorece la creatividad, transmite ilusión por el aprendizaje, muestra su sonrisa más honesta y sincera, decide promover del mejor modo que sabe un buen ambiente en el aula, se prepara a fondo su materia y facilita su comprensión de forma amena… y todo ello con independencia de sus circunstancias personales o profesionales más o menos adversas, y con independencia de que tenga algún alumno/a de comportamiento hostil, provocador/a o del grupo no sea el modélico. (García, 2010, p. 4)

Se trata de dejar los problemas y las emociones desagradables en la puerta del salón de clase, de sentir entusiasmo por la docencia y la materia –además de transmitirlo y contagiarlo en la medida de lo posible-, de compartirlo con amor y humor.

El clima de la clase

También se caracterizó el clima de la clase de forma positiva en términos generales, en especial el aprendizaje y el sentirse a gusto en el aula, algo menos pero también positivo fue el compañerismo (Tabla 3); todo lo cual ayuda en la educación, influye en el aprendizaje en un entorno cálido y seguro, con implicación emocional y desarrollo cognitivo óptimo, el respeto, la confianza y la buena convivencia lo son todo para el espacio educativo (Bain, 2007).

El clima emocional del aula se compone de tres variables: el tipo de vínculo entre docente y estudiante, el vínculo entre estudiantes y el clima que es resultado de la doble vinculación anterior. Ha de haber confianza y seguridad, emociones que posibilitan un aprendizaje satisfactorio, se ha de desarrollar una conexión entre profesorado y alumnado, una competencia docente que el estudiantado “siente que es visto, escuchado y aceptado, sin juicio ni crítica, por lo que ese otro es” (Casassus, 2006, p. 11). De nuevo se coincide con Rogers (2007) y su postura humanista.

Finalmente, en este apartado sobre la relación en el aula, un interrogante sobre el humor de la persona docente en concreto antes de pasar a los interrogantes específicos sobre este mismo, donde se reiterará la pregunta, pero ya de manera general o con matices sobre aspectos muy concretos del empleo humorístico en el recinto de clases (Tabla 4). En este punto la respuesta fue unánime: beneficia.

Como apuntan otros estudios, “el humor agiliza los procesos de aprendizaje y mejora la relación docente-estudiante. Esta estrategia se aplica en la práctica pedagógica por la gran influencia que la risoterapia tiene a nivel psicopedagógico y logopédico” (Rojo et al., 2004). Y es parte de las virtudes y fortalezas de trascendencia de la psicología positiva en todos los aspectos de la vida (Seligman, 2005). Por supuesto, el humor también tiene sus perjuicios, cuando, por ejemplo, este se basa en bromas o ridiculización de otra persona, en este caso del alumnado, o en el humor hostil, tendencioso y agresivo (Fernández, 2012; 2009; 2016); sin embargo, en este trabajo dicho humor no fue expresado en ningún momento.

Acto seguido se interroga si recomendarían el humor en clase (Tabla 5) y también la respuesta fue abrumadoramente mayoritaria: sí.

Por los resultados, no parece haber duda en la población consultada sobre el beneficio del humor en la educación como ya se había apuntado en la parte teórica, con obras y autores que abogan sobre el tema, y como se seguirá comprobando a lo largo de estas páginas con el estudio de caso seleccionado.

3.2 El humor en el aula

Segundo, se van a revisar las características, opiniones y valoraciones del humor en el aula. Ello se realiza a través de preguntas abiertas y cerradas del cuestionario en cuestión. Las abiertas profundizan la explicación, reflexión y comprensión de lo que aquí se aborda, y las cerradas dejan constancia de la magnitud del asunto, aunque se reitera, se trata de un ejercicio estadístico representativo, solo un acercamiento al tema, los resultados invitan a la reflexión de forma notable.

Tipos e intención

El tipo de humor y su intencionalidad fue algo que se consultó con objeto de recabar la opinión al respecto. En relación con lo primero, se trató de una pregunta de opción múltiple que admitía por su propia lógica obtener varias respuestas simultáneas, por lo que el total de cada opción está contabilizado sobre el total de la muestra. Con los resultados puede afirmarse que se introduce el recurso del humor y la estrategia de la risa de diversas maneras, si bien los comentarios graciosos y anécdotas divertidas son los que más abundan, además de los chistes, las bromas y los relatos cómicos de su propia vida (Tabla 6). En este sentido, se trata básicamente de dos categorías de humor: los chistes y el humor conversacional espontáneo (Martín, 2008), lo cual no significa inintencionado, sino que surge al hilo de la exposición en clase y el mismo proceso enseñanza aprendizaje.

Algo importante es cómo introduce en la clase estos recursos de manera intencional y por ello didáctica o simplemente de forma no intencional porque así es su personalidad en general. Obviamente, pueden tener lugar las dos circunstancias a la vez. Como ya se dijo con anterioridad, el recurso era intencional y un tercio del estudiantado consideró que el humor se introduce de esta manera (Tabla 7). Aquí lo que se mide es la percepción del alumnado sobre el asunto. El hecho de que un determinado porcentaje lo considerara no intencional tiene que ver con la utilización del humor, esto es, si bien está estudiado su empleo, surge espontáneamente dentro de la dinámica de la misma clase, el tema que se trabaja y la forma de abordarlo, por lo cual parece más no intencional que intencional, esto es, tiene lugar en un contexto en el que se crea y encaja perfectamente.

Opinión y valoración

Ahora una serie de cuestiones –tres preguntas- con objeto de ahondar sobre el humor más allá de sus beneficios o perjuicios, o precisamente para profundizar la explicación de estos mismos según diversos aspectos. Una de ellas es si el humor resta rigurosidad académica, a lo cual menos de un cuarto estuvo de acuerdo y la mayoría respondió que no –se trata de una creencia muy extendida hasta la fecha-. Otro aspecto fue que mayoritariamente se consideró que crea vínculo comunitario. Un tercero es sobre si sí ayuda a aprender mejor, y el 100% de la muestra respondió afirmativamente –por supuesto y seguramente comparándolo con otras experiencias educativas en las cuales no se emplea dicho recurso-. Por tanto, es posible decir que hay una percepción, opinión y valoración positiva del uso del humor en el aula como parte de la interrelación y el vínculo social que se crea, con él se aprende mejor, con mejor ambiente y su uso no le resta rigurosidad académica a la educación en el caso estudiado y expuesto (Tabla 8).

Fernández (2008) remarca que todavía el humor se señala como inmadurez, una forma de perder el tiempo y la ausencia de formalidad y eficacia, dentro de esta realidad es posible remarcar la primera pregunta de la tabla 8. Al respecto García (2006) también apunta el peso del juicio social aunado a los factores de personalidad –rigidez y perfeccionismo, timidez e introversión, excesivo autocontrol, temor al ridículo por inseguridad y falta de autoestima-. Siguiendo con Fernández y en cuanto a las funciones del humor, subraya el aspecto de camaradería y amistad, unión y cooperación interpersonal y grupal, la creación de confianza y un clima de cordialidad para la participación y realización de tareas, entre otras cosas. lo cual en este caso se refleja en el segundo interrogante de la tabla. Respecto al tercero, tiene que ver con la función intelectual que colabora con el comportamiento cognitivo y la memoria, además de la función creativa que flexibiliza la mente, crea nuevas conexiones, favorece la creatividad y la imaginación para la resolución de problemas (Fernández, 2008).

Beneficios y perjuicios

Para ir avanzando en esta experiencia empírica, se volverá a los beneficios o perjuicios, en su caso, del humor en el salón de clase en el proceso de enseñanza-aprendizaje que ya se vio y ahora se reflexionará un poco más. Para ello se cuenta con dos preguntas totalmente abiertas que se cerraron con posterioridad, por lo que se interpretará la versión narrativa por un lado toda vez que por otro se cuantificarán tendencias según una reagrupación por campos semánticos, efectuada post aplicación. Como en un interrogante anterior primero se presenta el análisis porcentual y luego los testimonios recabados al respecto.

Partimos de las dos preguntas ya analizadas en las cuales el 100% de las personas consultadas acordó que el humor beneficia para aprender más y mejor, y acorde con lo expresado por estas personas lo recomiendan también al 100%. Ahora se ve en qué los ha beneficiado en clase y en qué los ha perjudicado (Tabla 9). Sobre lo primero el hacer amena y entretenida la clase es una de las razones esgrimidas, seguida por la creación de un ambiente relajante, además de construirse un clima de confianza y favorable a la memoria y al aprendizaje.

Algunos relatos obtenidos son los siguientes: “Aprendes de una mejor manera, no es tediosa” (hombre 20), “Además de no dormir en clase, esos momentos de diversión, hace que con el tiempo recuerdes lo visto en clase” (hombre 20), “Me relajo en clase y así muestro más interés” (hombre 21), “La liberación de la tensión hace más agradable la clase y hay más confianza. Al tener mayor confianza y hablar frente al grupo sabes que la maestra no va a regañarte sino a explicar y corregir” (hombre 22), “El aprendizaje y captar las cosas mejor”. “Por el motivo de que si es tedioso no pones la suficiente atención” (mujer 26), “En que hace más amena la clase y la información la retengo más” (hombre 27), “Porque puede ayudar a los compañeros más tímidos a desenvolverse” (mujer 29), “Aprendo más, pongo más atención en clase” (mujer 19), “Te ayuda a relajarte, en dejar de pensar en cosas que te hacen sentir mal” (mujer 20), “Sentirme más a gusto en una dinámica no tan rígida” (mujer 20), “Generalmente si duran más de dos horas las clases me aburro y ahora solo imagino cosas divertidas y ya no” (mujer 20), “Me divierte la clase y no me aburro y eso hace que no me distraiga y aprenda” (mujer 20), “Porque te vas soltando, relajando, entras en confianza y no sientes tan larga la clase” (mujer 23), “A veces soy algo seria e indiferente, y la clase me cambió” (mujer 26).

En este sentido destaca la función pedagógica que, si bien tiene que ver con la tercera pregunta de la tabla 8, también se aplica plenamente a los beneficios detectados y expuestos:

El sentido del humor aplicado en el campo educativo consigue que se mejoren y agilicen los procesos de enseñanza y aprendizaje. Así mismo ayuda a mejorar la relación entre los agentes protagonistas de la educación. Dicho de otra manera más sencilla, por medio del sentido del humor se enseña mejor y se aprende con mayor facilidad. (Fernández, 2008, p. 87)

Además, el cambio de ánimo maximiza el aprendizaje en el sentido tanto de la asimilación de contenidos, como en el de la motivación hacia las tareas; sin olvidar la mejora de las relaciones profesorado-alumnado y el clima en clase; favorece también la atención y la memorización; así como la participación y la creatividad; finalmente, genera satisfacción y es una suerte de antídoto contra las emociones desagradables o dolorosas (García, 2006).

Respecto a las personas que les molesta el humor en el aula, en general y en diversos estudios siempre hay un porcentaje que ronda el 12%, quienes consideran les perjudica, en especial y básicamente les distrae (Fernández, 2012), como es en este caso también. Todo el mundo es diferente, si bien en general y como se ha dicho, se afirma que el humor y la risa benefician, hay circunstancias en que también llega a perjudicar, reiteramos, en determinadas personas y momentos concretos, y en el tema específico de la distracción (Tabla 10).

Según los testimonios directos y explicativos al respecto: “A veces me desconcentro” (hombre 20), “Me distraigo un poco” (hombre 20), “Pues que a veces se pierde un poco el hilo de la clase” (mujer 20), “En no saberlo medir, a veces, el exagerar perjudica y distrae más de la cuenta” (mujer 22), “Solo a veces mis compañeros porque no me dejaban escuchar la clase” (mujer 23), “Que algunas personas, compañeros, no saben medir sus palabras” (mujer 29).

Y es que existe el humor agresivo y destructivo (Martín, 2008; Narváez y Fernández, 2009); la burla, la ironía, el sarcasmo o la sátira son figuras que violentan y causan dolor; además, para algunas personas el humor en general aunque sea benigno (Freud, 2008) siempre les resulta negativo y contraproducente (Alemany y Cabestrero, 2008; Fernández, 2008). Esto es lo mostrado en estas páginas, el perjuicio del humor en algún caso es la distracción, aunque no se trate de un humor hostil.

Para finalizar, se solicitó que relataran alguna historia o anécdota en relación con el humor o a la risa que hubiera pasado en la clase y qué se estaba estudiando en ese momento, cómo se sintieron y si eso les sirvió para algo más que para reír o sonreír. Todo el mundo contó alguna historia o simplemente reiteró los beneficios de la risa con alguna oración general al respecto. Aquí transcribimos algunas de las respuestas dadas a la narrativa solicitada:

Te sirve porque así recuerdas las cosas cuando estás estudiando y así no lo tienes que memorizar” (hombre 19), “Cuando veíamos cada tema nos la compartían anécdotas graciosas que habían vivido y pues además de hacernos reír, nos motivaban a participar compartiendo nuestras propias anécdotas” (hombre 19), “Cuando leímos chistes previos al examen, ayudó a relajarnos y que nos fuera mejor” (hombre 19), “En general cuando la clase es divertida estás más despierto y recuerdas más cosas” (hombre 20), “No recuerdo específicamente un momento, pero siempre existieron esos momento graciosos que tenían que ver con la clase y que nos ayudaban a entender mejor las cosas y en lo personal a mí me sirvió mucho” (hombre 20), “Una vez estaba estresado por otra clase, pero contó un chiste y me dio tanta risa que lo malhumorado se me esfumó” (hombre 21), “Cuando estaba exponiendo, yo muy nervioso, pero de repente alguien dijo algo chistoso y me relajé y me sirvió para soltarme más” (hombre 21), “Después de un día estresante es bueno llegar a una clase donde podemos hablar y atender con comodidad” (hombre 27), “Pues recuerdo el primer día nos hizo leer a alguien un chiste en el libro de texto, eso ayudó, aunque al principio muchos no lo entendimos muy bien reímos, y al hacerlo creamos un vínculo de confianza entre nosotros” (hombre 29), “El contar chistes antes me relajó en el examen, me sentí relajada” (mujer 19), “Los chistes que se cuentan en el libro introducen de manera atractiva la materia” (mujer 19), “Cuando nos reímos de un tema que discutimos en clase hace que se grabe más en mí” (mujer 20), “Los chistes antes del examen, eso fue muy bueno y nos dio mucha tranquilidad” (mujer 21), “Cuando estudiamos un esquema general pusimos ejemplos divertidos, la mayoría lo tomó como un juego, pero sorprendentemente todos entendimos, al final del día, muy bien el tema, a pesar de que no era nada fácil” (hombre 23), “Fue de las primeras clases cuando exponía un tema, a base de chistes y experiencias ese día me dio la confianza de sentirme plena a la hora de estudiar, prácticamente ese día se abrió un nuevo panorama sobre la investigación a la cual antes temía” (mujer 26).

En resumen, el humor beneficia todo y a casi todas las personas. Jaúregui y Fernández (2009, p. 208) plantean:

El uso adecuado del humor en el aula, para crear un clima positivo y divertido en el que la equivocación no implica rechazo, en el que las tensiones interpersonales se resuelven con ingenio, y en el que predominan las emociones positivas, sin duda contribuirá a fomentar la salud mental de todos los participantes en el proceso docente. Y más allá de esta visión terapéutica, el humor puede también servir para motivar el esfuerzo educativo tanto para profesores como para alumnos. Una clase en la que prolifera la risa y las emociones positivas es un lugar en el que apetece estar, aprender y prestar atención, o, en el caso del profesor, de trabajar y enseñar.

IV. Conclusiones prácticas sobre el humor en la enseñanza-aprendizaje

Los investigadores comprobaron la retención de los alumnos, seis semanas después de empezar las clases, y descubrieron que aquellos que habían asistido a las clases con un humor relacionado con la materia del curso obtuvieron una nota bastante más alta que los demás alumnos. En resumen, que el humor es beneficioso para el aprendizaje, aunque solo si se centra en lo que intentamos aprender. Relacionar el humor con el material aprendido resulta clave porque mantiene la mente centrada. El humor obliga a nuestra mente a trabajar más que si las ideas se le presentaran de una manera directa, un esfuerzo que resulta esencial por la misma razón que levantar pesas es fundamental para construir el músculo: porque ese esfuerzo extra nos hace más fuertes. Los beneficios del humor incluso pueden durar largos periodos de tiempo. (Weems, 2015, p. 216-217)

Una primera conclusión de este trabajo empírico es la valoración positiva, clara y mayoritaria del empleo del humor y la risa en el aula, según la experiencia concreta estudiada a través de grupos de estudiantes que lo habían vivenciado en vivo y en directo en sus clases. Si bien, en la presentación del texto se caracterizó al personal docente y el clima en el aula, es obvio que esta calificación también se relaciona con la segunda parte del humor en el aula, esto es, si bien en general la valoración de ambas cuestiones ha sido positiva, no hay que dejar de lado, entre otras cosas, seguramente, que la persona y ambiente calificados potencian y recrean un espacio con humor. El humor comporta muchas veces la risa o la sonrisa y también en ocasiones se relaciona con la emoción de la alegría. La alegría crea vínculo, abre, flexibiliza, energetiza, provoca una buena disposición de ánimo, una trama afectiva positiva, una resonancia emocional contagiosa.

Así, las obras, autores y autoras que abogan por el humor y la risa en la educación, aquí se han visto comprobados por medio de un estudio empírico, que aunque limitado por su carácter cualitativo, apoya las propuestas sobre la importancia del humor como recurso didáctico. “El humor no soluciona problemas…no nos pagan por ser graciosos, pero si quiero mejorar, tener menos problemas, mejor relación, comunicar más, el humor y la risa ayudan” (Payo, 2007, p. 11).

Añadir, porque vale la pena mencionarlo, aunque no ha sido el objetivo de este estudio, que la risa y el humor son importantes no únicamente para el estudiantado, sino también para el personal docente, y no solo en la relación profesorado-estudiante (Rojo et al., 2004) que ya se apuntó en su momento:

Aplicar el sentido del humor en la educación nos ayuda a superar las frustraciones, a relativizar los fracasos, a sobrellevar los desencantos, a desterrar los momentos de apatía y desánimo con el objetivo de establecer una buena comunicación con nosotros mismos y con el entorno en donde realizamos nuestra labor educativa. (Fernández, 2008, p. 66)

En la actualidad se considera que la creación de un entorno favorable para el aprendizaje con confianza es fundamental y el humor colabora de forma activa y benéfica en esto, lo cual es una característica de los buenos y buenas docentes (Bain, 2007; Perret, 2013). Por otra parte, ello está contemplado en las nuevas propuestas sobre competencias educativas (Aguerrondo, 1999; Longrworth, 2005), incluso en la educación emocional y en competencias emocionales (Bisquerra, 2000).

Volviendo al estudiantado, su evaluación ha sido en general positiva, y es que conviene se mire por donde se mire, ya que eleva calificaciones (Ziv. Citado en Ashkenazy, 2000), relaja y estimula (Verdugo, 2002) incluso antes de un examen (García, 2002), favorece la memorización y la creatividad (Tamblyn, 2006), se aprende más y de manera más duradera, esto es, más efectiva (Benítez, 2003; Jáuregui y Fernández, 2009; Fernández, 2012; Payo, 2007), entre otros beneficios que se podrían seguir enumerado.

Se concluye que el humor es muy importante, como se espera haber dejado claro a lo largo de estas páginas, tanto para la educación como para la vida, y en particular en relación con lo segundo:

El humor es un elemento vital en el proceso educativo, por lo que es necesario reivindicar el humor como medio didáctico y como objeto curricular para el desarrollo integral de la persona. La efectividad del mensaje depende, en alto grado, de un buen canal para transmitirlo y, en este caso, el humorismo es un excelente vehículo para transferir el mensaje del comunicador al receptor y producir en él la reacción que completa el ciclo de la comunicación, (Guitart, s. f., p. 1)

Finalmente, el humor y la risa es gratis y accesible a todo mundo. Como se ha visto aquí, con el caso estudiado, son, además, positivos para la enseñanza aprendizaje y para la vida en general, por lo que no usarlos constituye un desperdicio: a todas luces, emplearlos es conveniente y si no se hace por conciencia, quizás deba hacerse, al menos, por conveniencia.

Referencias

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1 Docente e investigadora del Departamento de Política y Cultura, División de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Autónoma Metropolitana-Plantel Xochimilco, México DF. Profesora del Doctorado de Ciencias Sociales, de la Carrera Política y Gestión Social, etc. Doctora en Antropología (1992). Licenciaturas, maestrías, diplomados y especialidades en historia, antropología, sociología, psicología y gestalt. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y a PROMED. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Para consultar sus libros y artículos: www.annamariafernandezponcela.com. Algunos libros publicados: (2015) Amor, matrimonio y etapas de la vida. Discurso dicacticomoral y consejos prácticos en el refranero popular. Valladolid: Fundación Joaquín Díaz. (2015) Percepciones y actitudes de la infancia: elecciones y política. Málaga: Eumed.net. (2013) Internet y la juventud universitaria: luces y sombras. Internet en la enseñanza-aprendizaje y en la vida. Un estudio de caso: la UAM/X. (2012) La violencia del lenguaje o el lenguaje que violenta. Equidad y género en el lenguaje. ITACA/UAM. (2012) La aventura de investigar. México: UAM. (2009) La investigación social: caminos, recursos, acercamientos y consejos. México: Trillas/UAM. (2005) Canción infantil: discurso y mensajes. Barcelona: Anthropos. (2005) Infancia, adolescencia y política. México: IEDF/Miguel Ángel Porrúa.

 

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