Actualidades en Psicología, 36 (133), julio-diciembre, 2022, 58-72  
DOI: 10.15517/ap.v36i133.48545  
ISSN 2215-3535  
Universidad de Costa Rica  
Factores que afectan la participación social de adultos con  
traumatismo craneoencefálico: una revisión sistemática  
Factors Affecting Social Participation in Adults with Traumatic Brain Injury: A Systematic Review  
Samanta Leiva1  
Lucía Bacigalupe 3  
Paula Caamaño2  
1 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) - Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, Argentina  
2,3 Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, Argentina  
1
2
3
Recibido: 1 de octubre del 2021. Aceptado: 11 de agosto del 2022  
Resumen. Objetivo. La participación social es el acto de involucrarse en actividades que proporcionan  
interacciones con otras personas, y puede verse afectada en personas que han sufrido un traumatismo  
craneoencefálico (TCE). Este trabajo propone identificar qué factores influyen en dicha afectación. Método. Se  
realizó una revisión sistemática de artículos disponibles en PubMed, EBSCO y SCOPUS, publicados desde 2010  
hasta 2020. Resultados. Los artículos revisados concuerdan que la participación social de los pacientes adultos  
con TCE se ve afectada por las siguientes variables: síntomas depresivos, edad, nivel educativo, alteraciones  
cognitivas y calidad de vida. Finalmente, se observó que la evaluación de la participación social está focalizada  
en la frecuencia con que los pacientes realizan actividades sociales y no indagan en la satisfacción personal con  
el nivel de participación.  
Palabras clave. Traumatismo craneoencefálico, participación social, evaluación  
Abstract. Objective. Social participation is the act of getting involved in activities that provide interactions with  
other people and can be impaired in individuals who suffered a traumatic brain injury (TBI). This study aims to  
identify which factors influence social participation after TBI. Method. A systematic review of articles available in  
PubMed, EBSCO, and SCOPUS, published from 2010 to 2020 was conducted. Results. Revised articles conclude  
that social participation in adult patients with TBI is affected by the following variables: depressive symptoms,  
age, educational level, cognitive impairment, and quality of life. Finally, the focus of the assessment of social  
participation was the frequency with patients carrying out social activities and not the personal satisfaction with  
their level of participation.  
Keywords. Traumatic brain injury, social participation, assesment  
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.  
 
de vida, etc.). Se ha observado que la participación  
social de los pacientes se ve disminuida luego del  
TCE, lo que afecta todas las actividades sociales que  
realizaban previas al traumatismo (Goverover et al.,  
2017). Además, incluso nueve años post TCE, menos  
de la mitad de los pacientes (33.7%) presenta un  
buen funcionamiento social, mientras que el 46.5%  
presenta alteraciones moderadas y el 19.8% altera-  
ciones severas (Ruet et al., 2019).  
Introducción  
El traumatismo craneoencefálico (TCE) consiste  
en una alteración cerebral secundaria a un impac-  
to traumático en la cabeza que produce, en lo in-  
mediato, un compromiso variable de la conciencia  
y/o amnesia postraumática, y, a mediano y largo  
plazo, puede dejar secuelas sensoriales, motoras  
y/o cognitivas (Charry et al., 2017). Esta patolo-  
gía reviste gran relevancia para la salud pública  
mundial ya que es la primera causa de muerte y  
discapacidad en niños y adultos jóvenes en todo  
el mundo. El Centro para el Control y Prevención  
de Enfermedades estimó que, en el año 2014, se  
asistieron 2.5 millones de personas adultas y niños  
con TCE, y ello es solo en Estados Unidos (Capizzi  
et al., 2020). Además, en la población adulta, los  
TCE son más frecuentes en personas de alrededor  
de los 40 años, por lo que afecta a la población  
socialmente activa (Maas et al., 2008). La prime-  
ra causa de TCE en países de Latinoamérica son  
los accidentes automovilísticos, los cuales repre-  
sentan un 43% de los agentes causales (Dunne et  
al., 2020). Por otro lado, los datos disponibles de  
Argentina mostraron que los TCE tienen una tasa  
global promedio de 322 casos cada 100 000 habi-  
tantes y que la tasa es mayor para los grupos de  
personas más jóvenes (20-24 años: 868 casos cada  
100 000 habitantes; 25-29 años: 630 casos cada  
100 000 habitantes; y 30-34 años: 499 casos cada  
100 000 habitantes), registrándose mayor riesgo  
para esos grupos (Marchio et al., 2006). La alta in-  
cidencia, sobre todo en la población de jóvenes  
adultos socialmente activos, hace que esta pato-  
logía sea una de las principales preocupaciones  
sociosanitarias a nivel mundial y regional.  
Más allá de la diversidad de dificultades que  
pueden experimentar los pacientes luego del TCE,  
uno de los objetivos más importantes de su re-  
habilitación debe centrarse en favorecer la parti-  
cipación social, ya que es un factor positivo para  
la recuperación que promueve la salud mental, el  
bienestar y la calidad de vida (Downing et al., 2021;  
McLean et al., 2014). Según la Clasificación Inter-  
nacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y  
de la Salud (CIF) de la OMS (2001), la participación  
es el acto de involucrarse en una situación vital y  
forma parte del funcionamiento de una persona.  
Incluye diversas áreas vitales de potencial partici-  
pación que involucran tanto las actividades reali-  
zadas en soledad (ej. llevar a cabo rutinas diarias  
simples) como las que implican interacciones con  
otras personas (ej. relacionarse con familiares). A  
su vez, el nivel de participación de una persona  
se puede analizar desde diversos enfoques, ya sea  
teniendo en cuenta la frecuencia con que se rea-  
lizan ciertas actividades o las restricciones con las  
que se enfrenta para involucrarse en una situación.  
También es posible valorar la dimensión subjetiva  
que implica analizar cuán satisfecho se siente un  
individuo con su nivel de participación en función  
de sus valoraciones personales (Hammel et al.,  
El impacto que puede generar el TCE en la vida  
de las personas es muy variable ya que depende  
de múltiples factores, algunos relacionados a las se-  
cuelas producidas por dicha patología (ej. cambios  
cognitivos y emocionales) y otros relacionados con  
las personas y su entorno (ej. variables sociodemo-  
gráficas, situación social, status laboral, condiciones  
El concepto de participación de la CIF abarca tan-  
to aspectos sociales como no sociales por lo que se  
ha propuesto una subcategorización dentro de este  
que abarque exclusivamente a la esfera social. Así, la  
participación social quedaría restringida al acto de  
involucrarse en actividades que proporcionan inte-  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
59  
 
racciones con otras personas ya sean presenciales  
o virtuales (Levasseur et al., 2010). Se incluye dentro  
de ella cuatro tipos de actividades: (a) el contacto  
directo simple con una persona (ej. interacción con  
un vendedor de ropa); (b) la colaboración con una o  
más personas para lograr una meta o actividad (in-  
cluye el ejercicio de roles sociales como madre, pa-  
dre, pareja, etc., y a las actividades recreativas reali-  
zadas con otros); (c) la interacción social para ayudar  
a una persona o grupo (incluye ofrecerse a cuidar a  
alguien o ayudar a un blanco identificable); y (d) la  
contribución a nivel social con potencial impacto so-  
bre muchas personas o grupos como, por ejemplo,  
el involucrarse en partidos políticos o actividades co-  
(McLean et al., 2014) o solo adultos restringidos por  
grupos etarios (Erler et al., 2020), así como también  
una muestra compuesta por personas con TCE con  
pocos meses de evolución hasta varios años (Lukow  
et al., 2015). Es por ello que, para conocer con ma-  
yor precisión cuáles factores dificultan la participa-  
ción social a largo plazo luego de un TCE, resulta  
necesario sintetizar la información disponible para  
subgrupos específicos de pacientes con TCE. En este  
sentido, el objetivo del presente trabajo fue realizar  
una revisión sistemática de los artículos que hayan  
estudiado la participación social en pacientes con  
TCE producido luego de los 18 años y en etapa cró-  
nica, con el fin de sintetizar cuáles son los factores  
que la favorecen y cuáles la afectan negativamente.  
La participación social es un factor positivo que  
favorece la recuperación de los pacientes con TCE  
(Downing et al., 2021). Sin embargo, diversos estu-  
dios mostraron que las personas que sufrieron un  
TCE experimentan una disminución en su participa-  
ción social, y esto se relaciona de forma compleja  
con múltiples factores como la severidad del TCE,  
la edad de las personas al momento del trauma,  
la presencia o no de síntomas depresivos o altera-  
ciones cognitivas y motoras, entre otros (Ditchman  
hof-Evers et al., 2019). A su vez, una menor partici-  
pación social disminuye la calidad de vida percibida  
en los pacientes, mientras que el aumento de las  
actividades sociales genera el efecto contrario, au-  
menta su calidad de vida (McLean et al., 2014).  
Dada la complejidad de factores que intervienen  
sobre el nivel de participación social de una per-  
sona, los estudios se enfocan, naturalmente, en el  
análisis de algunas de las posibles variables influ-  
yentes. A su vez, la heterogeneidad del grupo de  
pacientes con TCE puede dificultar la generalización  
de resultados a la población de pacientes con di-  
cha patología. En función de los objetivos de los  
estudios, es posible que, en una misma muestra de  
pacientes, se incluyan personas cuyos TCE se pro-  
dujeron en la infancia, adolescencia o en la adultez  
Método  
Se realizó una revisión sistemática de la literatura  
con reporte de los resultados de acuerdo con las  
Bases de datos y estrategia de búsqueda  
Se utilizaron los buscadores PubMed, EBSCO Aca-  
demic Search Premier y SCOPUS. Se utilizó el siguien-  
te comando en todos los buscadores mencionados:  
(“traumatic brain injury” or “head injury” or “acquired  
brain injury”) and (“community involvement” or “com-  
munity participation” or “social engagement” or “so-  
cial involvement” or “social participation”). Se aplicó el  
filtro de fecha de publicación para hallar artículos del  
año 2010 en adelante. La búsqueda se realizó en las  
tres bases en septiembre de 2020.  
Criterios de elegibilidad  
Se seleccionaron los trabajos que cumplieron con  
los siguientes criterios: (1) ser artículos originales pu-  
blicados en inglés o español desde el año 2010 en  
adelante; (2) tener una muestra de pacientes con TCE  
compuesta por personas mayores de 18 años que  
hayan tenido el TCE luego de esa edad (sin restric-  
ciones por severidad) y con al menos 6 meses de  
evolución al momento de la evaluación; (3) presentar  
resultados para el grupo de pacientes con TCE por  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
60  
 
separado a otros grupos evaluados (ej. otras etio-  
logías), si fuera el caso; (4) no incluir pacientes con  
TCE veteranos de guerra; (5) tener un diseño de es-  
tudio de grupo; y (6) evaluar al menos uno de los  
siguientes niveles de la participación social con algu-  
na escala validada: interacción con otras personas,  
realización de actividades colaborativas con otros,  
actividades de ayuda hacia otras personas, y contri-  
buciones a nivel social o actividades cívicas.  
sos, muchos trabajos incluían datos de pacientes ado-  
lescentes con TCE mezclados con pacientes adultos;  
otros no reportaban la edad en la que los pacientes  
habían sufrido el TCE o no mencionaban el tiempo de  
evolución al momento de la evaluación.  
Entre los siete estudios finalmente seleccionados,  
se sumaron datos de 5753 participantes con TCE leve  
a severo que se produjo después de los 18 años y  
con una evolución entre 1 y 10 años. En la tabla 1, se  
muestran las características de las muestras de cada  
estudio y el listado de herramientas de evaluación  
que utilizaron para evaluar la participación social.  
De los siete trabajos analizados, cuatro tuvieron  
como variable de análisis central la participación so-  
que, en los otros tres restantes, se analizó como va-  
riable secundaria el objetivo principal de los trabajos  
2016). En cinco de siete estudios, se utilizó un diseño  
metodológico en el que el grupo de participantes  
con TCE se dividió en función de las variables de  
interés. Por otro lado, dos de siete estudios exami-  
naron al grupo de pacientes completo sin dividirlos  
Extracción y análisis de datos  
Los resultados de las búsquedas fueron expor-  
tados como archivos para luego gestionar las citas  
halladas con la aplicación Mendeley Desktop. Lue-  
go de importar los resultados a dicho programa, se  
eliminaron los registros duplicados con la función  
de detección automática y se revisaron seis regis-  
tros a mano que no pudieron ser confiablemente  
identificados por la aplicación. Posteriormente, con  
los registros resultantes, se procedió a revisar los  
criterios de elegibilidad con un enfoque de dos  
pasos: en primer lugar, se analizó el cumplimien-  
to de los criterios a través del título y el resumen;  
en segundo lugar, se revisó el cumplimiento de los  
criterios en el artículo completo. Finalmente, para  
los artículos que cumplieron con la totalidad de los  
criterios de elegibilidad, se analizaron los siguientes  
aspectos: país en el que se llevó a cabo el estu-  
dio, datos neurológicos y sociodemográficos de la  
muestra de participantes con TCE, forma de eva-  
luación de la participación social utilizada, variables  
estudiadas en relación con la participación social, y  
los resultados reportados para las mismas.  
Evaluación de la participación social  
En lo que respecta a las escalas utilizadas para  
evaluar la participación social, se identificaron cuatro  
diferentes (Tabla 1): Participation Assessment With  
Recombined Tools–Objective (PART-O; Whiteneck  
et al., 2011), Community Integration Questionnai-  
re (CIQ; Willer et al., 1993), Impact on Participation  
and Autonomy (IPA; Cardol et al., 1999), y Sydney  
Psychosocial Reintegration Scale, Version 2 (SPRS-2;  
Tate et al., 2012). La mayoría de esas escalas, excep-  
to una (IPA), tienen como unidad de medida para  
la evaluación de la participación la frecuencia con  
que se realizan actividades sociales. Específicamen-  
te, PART-O evalúa la frecuencia con que se realizan  
actividades sociales; CIQ interroga sobre la frecuen-  
cia e independencia en la realización de las activi-  
dades; el SPRS-2 evalúa la frecuencia y la calidad en  
Resultados  
Resultados de la búsqueda y características  
de los estudios revisados  
La búsqueda arrojó un total de 647 registros de los  
cuales siete cumplieron con los criterios de elegibili-  
dad (Figura 1). La mayoría de los trabajos que se ex-  
cluyeron en el segundo paso de la selección (análisis  
por artículo completo) fue porque no cumplieron con  
los requisitos del criterio de elegibilidad 2. En esos ca-  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
61  
   
Figura 1. Descripción de los puntajes del IVA en toda la muestra (N = 198)  
1ꢃ6 registros obtenidos de  
la búsqueda en PubMed  
31ꢄ registros obtenidos de  
la búsqueda en SCOPꢅS  
1ꢀ2 registros obtenidos de  
la búsqueda en EBSCO  
3ꢁꢂ registros luego de eliminar duplicados  
2ꢁ0 registros excluidos luego del análisis  
de criterios por título y resumen  
Paso 1  
10ꢂ artículos completos evaluados  
ꢄꢃ artículos excluidos  
No cumplieron el criterio 1 ( n = ꢀ)  
No cumplieron el criterio 2 o la  
información de los pacientes con TCE  
estaba incompleta (n = 6ꢂ)  
Paso 2  
No cumplieron el criterio 3 ( n = 1ꢄ)  
No cumplieron el criterio ꢀ (n = ꢀ)  
No cumplieron el criterio ꢂ ( n = 2)  
No cumplieron el criterio 6 ( n = 3)  
No se pudo acceder al texto completo (  
= 1)  
n
ꢁ artículos incluidos para la  
síntesis cualitativa  
No se realizó meta-análisis  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
62  
 
Tabla 1. Características de los estudios revisados, conformación de las muestras de pacientes con traumatismo  
craneoencefálico (TCE) y listado de herramientas de evaluación de la participación social (PS) de cada artículo  
Autor y año  
País del  
estudio  
Muestra de pacientes con TCE  
Escala de PS utilizada y  
puntuación reportada  
Erler, Juengst et  
al., 2018.  
EE.UU  
- n total = 2456 (1804 hombres, 652 mujeres)  
- Severidad del TCE: moderado a severo  
- Rango de edad (al momento del TCE): 18 a 65 años  
- Tiempo de evolución del TCE: evaluación a los 5 años  
- Subdivisión del grupo TCE: Sí (por condición de manejo  
vehicular)  
PART-O  
(Versión 11 ítems: puntaje: 0 a 24)  
Puntaje de la muestra TCE que maneja  
M = 13.21 (2.88)  
Puntaje de la muestra  
TCE que no maneja  
- Maneja vehículo (n = 1529):  
- No maneja vehículo (n = 927)  
M = 10.56 (3.13)  
Erler et al., 2020  
EE.UU  
-n total = 3062 (2212 hombres, 850 mujeres)  
-Severidad del TCE: moderado a severo  
PART-O  
(Versión 17 ítems: subescalas: 0 a 5)  
-Rango de edad (al momento del TCE): 18 hasta > 76 años  
-Tiempo de evolución del TCE: evaluación a los 5 años  
-Subdivisión del grupo TCE: Sí (por edad)  
-Grupos: 18 a 25 (n = 561); 26 a 45 (n = 1268); 46 a 65 (n = 915);  
66 a 75 (n = 189); 76 o más (n = 129)  
Puntaje en las sub-escalas  
para la muestra completa  
Salidas: 1.68 (0.71)  
Productividad: 1.43 (0.99)  
Relaciones sociales: 2.34 (0.98)  
Fraser et al., 2020 Australia -n total = 84 (52 hombres, 32 mujeres)  
PART-O  
-Severidad del TCE: leve a severo  
(Versión 17 ítems: puntaje global: 0-15)  
-Rango de edad (al momento del TCE): 18 a 78 años, M =47.5 (16.8)  
-Tiempo de evolución del TCE: de 1 a 10.3 años  
-Subdivisión del grupo TCE: No  
Puntaje global en la muestra completa:  
M = 11.76 (3.06)  
Huertas-Hoyas  
España  
Suecia  
-n total = 84 (52 hombres, 32 mujeres)  
-Severidad del TCE: leve a severo  
-Rango de edad (al momento del TCE): 18 a 78 años, M = 4  
7.5 (16.8)  
-Tiempo de evolución del TCE: de 1 a 10.3 años  
-Subdivisión del grupo TCE: No  
PART-O  
et al., 2013.  
(Versión 17 ítems: puntaje global: 0-15)  
Puntaje global en la muestra completa:  
M = 11.76 (3.06)  
Larsson et al.,  
2013  
-n total = 28 (22 hombres, 6 mujeres)  
-Severidad del TCE: no informa  
CIQ  
(Puntaje: 0-29)  
-Rango de edad: >18 años, M = 43.0 (14.1)  
-Tiempo de evolución del TCE: > 1 año, M = 5.0 (4.1) años  
-Subdivisión del grupo TCE: Sí (por localización de la lesión)  
-Lesión única del HD (no reporta n del subgrupo)  
-Lesión única del HI (no reporta n del subgrupo)  
Puntaje en la muestra completa  
M = 8.36 (7.02)  
Sashika et al.,  
2017  
Japón  
Japón  
-n total = 31 (17 hombres, 14 mujeres)  
-Severidad del TCE: leve a severo  
SPRS-2  
(Forma A. Puntuación: 0-100)  
-Rango de edad (al momento del TCE): 18 a 63 años  
-Tiempo de evolución del TCE: 1 año y 2 meses a 6 años y 10 meses  
-Subdivisión del grupo TCE: Sí (según la participación social)  
-Sin disfunción cognitiva ni de la participación (n = 8)  
-Con participación social satisfactoria (n = 11)  
Puntaje del grupo de TCE  
con dificultades en la PS  
M = 49.1 (11.29)  
-Con dificultades en la participación social (n = 12)  
Takada et al.,  
-n total = 29 (16 hombres, 13 mujeres)  
-Severidad del TCE: leve a moderado  
SPRS-2  
(Forma B. Puntuación: 0-100)  
2016  
-Rango de edad (al momento del TCE): 18 a 65 años  
-Tiempo de evolución del TCE: > 1 año  
Puntaje de la muestra completa  
-Subdivisión del grupo TCE: Sí (según la participación social)  
-Con cambios en la participación social (n = 15)  
-Sin cambios en la participación social (n = 14)  
M = 62.5 (16.5)  
Nota. PART-O = Participation Assessment With Recombined Tools–Objective; CIQ = Community Integration Questionnaire; IPA = Impact on Participation  
and Autonomy; SPRS-2 = Sydney Psychosocial Reintegration Scale, Version 2; M = media; HD = hemisferio derecho; HI = hemisferio izquierdo  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
63  
la realización de las actividades con dos versiones  
(forma A, que evalúa cambios percibidos desde la  
lesión cerebral, y la forma B que evalúa el estado  
actual). Por otro lado, el cuestionario IPA interroga  
sobre las limitaciones que percibe una persona en  
la realización de distintas actividades.  
De los tres trabajos en los que se utilizó la escala  
PART-O, uno usó la versión de 11 ítems (Erler, Juengst  
ser et al., 2020). Además, los dos trabajos que usaron  
la escala SPRS-2 tampoco fueron homogéneos en  
la forma de utilización de la misma, ya que Sashika  
et al. (2017) usaron la formas A de la herramienta,  
Por otro lado, en la Tabla 1, se presentan las pun-  
tuaciones obtenidas por los pacientes en cada uno  
de los estudios. Seis de los siete estudios no repor-  
taron datos de clasificación de si el nivel de partici-  
pación social de los pacientes podría considerarse  
adecuado o no. Se limitaron a estudiar las variables  
que influían en ella y el peso de las variables. Solo  
uno de los trabajos (Larsson et al., 2013) reportó la  
frecuencia de pacientes que percibían una dismi-  
nución en la participación social. Observaron que  
entre el 40% y el 34% de los pacientes estudiados  
refirieron experimentar limitaciones en distintos as-  
pectos de la participación social, tanto en el ejerci-  
cio de roles familiares y relaciones sociales como en  
su autonomía social.  
2, se muestra la síntesis de las variables abordadas  
en cada estudio y los resultados más importantes.  
Como se puede observar en la Tabla 2, las varia-  
bles más estudiadas en relación a la participación  
social en los pacientes con TCE a lo largo de los  
diferentes estudios fueron el género y la presencia  
de síntomas depresivos. Esta última estuvo relacio-  
nada con una disminución de la participación social  
de los pacientes con TCE en todos los trabajos. Por  
otro lado, el género no mostró resultados consis-  
tentes entre los estudios ya que dos de ellos no en-  
contraron asociación entre el género y la participa-  
ción social y uno sí.  
En cuanto al resto de las variables analizadas, si  
bien fueron estudiadas por una menor cantidad de  
trabajos, los resultados sugieren que la edad, el ni-  
vel educativo, la motricidad y las alteraciones cogni-  
tivas fueron predictores del nivel de participación so-  
cial post TCE, mientras que, luego de controlar esas  
variables, la severidad del TCE no se relacionó con la  
misma. A su vez, dos estudios mostraron que aque-  
llos pacientes con TCE y menor participación social  
tuvieron una disminución de su calidad de vida per-  
cibida (Tabla 2). Finalmente, hubo variables que fue-  
ron estudiadas únicamente en un solo estudio por lo  
que no fue posible realizar comparaciones entre los  
resultados de distintos trabajos (Tabla 2).  
Discusión  
El objetivo de este trabajo fue realizar una re-  
visión sistemática de los estudios que analizaron  
qué factores influyen sobre la participación social  
de pacientes con TCE en etapa crónica y producido  
luego de los 18 años. Los resultados mostraron que  
los niveles de participación social de los pacientes  
se encuentran relacionados con diversas variables  
demográficas, emocionales y cognitivas.  
Entre todos los aspectos analizados, la depre-  
sión fue recurrentemente reportada como variable  
explicativa del nivel de participación social de los  
pacientes. El efecto negativo de los síntomas depre-  
Variables asociadas a la participación social  
de pacientes con TCE  
En los siete trabajos revisados, se han encontrado  
resultados de la relación que tiene el nivel de parti-  
cipación social de los pacientes con TCE con diver-  
sas variables: edad, escolaridad, género, severidad  
del TCE y localización de la lesión cerebral, status de  
convivencia (solo/acompañado), condición de ma-  
nejo vehicular (maneja/no maneja), calidad de vida,  
depresión, funcionamiento sexual, habilidades mo-  
toras y cognitivas, y cambios de conducta (impulsi-  
vidad, conducta violenta y autolesiones). En la Tabla  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
64  
 
Tabla 2. Variables estudiadas en relación la participación (PS) y principales resultados de los artículos revisados  
Cambios de  
conducta  
Cognición  
Motricidad  
Sexualidad  
Depresión  
Calidad de vida  
Manejo  
vehícular  
Estatus de  
convivencia  
Localización  
de la lesión  
Severidad  
Género  
Escolaridad  
Edad  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
65  
 
sivos sobre la participación social ha sido hallado  
en trabajos previos realizados sobre población sin  
patologías neurológicas (Ang, 2018; Hao et al., 2017;  
Wang et al., 2020). Los resultados encontrados en  
la presente revisión fueron concordantes con la no-  
ción de que los síntomas depresivos afectan negati-  
vamente la vida social de una persona. En el caso de  
los pacientes con TCE, es importante destacar que  
el diagnóstico de depresión mayor está presente en  
un 50% de los pacientes durante el primer año post  
injuria (Bombardier et al., 2010). Se reporta el doble  
de casos de depresión mayor en personas con TCE  
comparado con personas sin esta patología (Albre-  
cht et al., 2019). La alta frecuencia de depresión en  
los pacientes con TCE refuerza la importancia de  
continuar estudiando la relación entre ella y el res-  
to de las esferas afectadas por el TCE. Los trabajos  
revisados para el presente estudio mostraron una  
doble relación entre la depresión y la participación  
social: mientras que el estudio de Erler, Juengst et  
al. (2018) reportó que la depresión predice la parti-  
cipación social de los pacientes, Fraser et al. (2020)  
mostraron que la participación social también fun-  
ciona como explicativa de la presencia o no de de-  
presión. Estos resultados refuerzan la importancia  
de llevar a cabo el trabajo clínico con los pacientes  
desde una perspectiva amplia que aborde simultá-  
neamente los aspectos emocionales y funcionales  
durante el proceso de recuperación. Por ejemplo,  
podría esperarse que el abordaje de los aspectos  
anímicos de los pacientes con TCE mejore su parti-  
cipación social pero que, a su vez, un abordaje fo-  
calizado en el aumento de la participación social  
disminuya también los síntomas depresivos.  
la participación social, y que este dato debe ser in-  
terpretado con una visión amplia del concepto de  
participación social. La revisión sistemática de Pinto  
y Neri (2017) mostró que, mientras algunos estu-  
dios reportan que al avanzar la edad la participa-  
ción social disminuye, otros no registran cambios.  
Por otro lado, se ha observado que solo algunos  
aspectos de la participación social se verían afec-  
tados. Mientras que la participación social informal  
(ej., encuentro con amigos y familiares) disminuye  
con la edad en las personas más adultas, aumenta  
la participación social formal, es decir, aquella rela-  
cionada con la participación comunitaria y organi-  
zacional (Ang, 2019). En los estudios revisados para  
el presente trabajo, no se presentaron datos deta-  
llados de diferentes tipos de participación social.  
La mayoría utilizó una escala con una puntuación  
global que no permite hacer inferencias específicas  
de los distintos aspectos de la participación social.  
Si se considera que la edad de los pacientes con  
TCE es un factor que influye sobre la participación  
social, es destacable notar que muchos de los ar-  
tículos encontrados en el proceso de búsqueda  
mezclaron diversos grupos de edad en la muestra  
y/o no reportaron datos precisos. Tanto es así que  
la mayoría de los artículos excluidos en el proceso  
de selección no cumplieron el criterio de elegibili-  
dad 2 (la muestra de pacientes con TCE debía estar  
compuesta por personas mayores de 18 años que  
hayan tenido el TCE luego de esa edad y que ten-  
gan al menos 6 meses de evolución al momento  
de la evaluación) o no reportaron suficientes datos  
para comprobarlo. Por ejemplo, estudios excluidos  
del análisis incluyeron en la misma muestra per-  
sonas que sufrieron un TCE en la infancia y en la  
directamente no reportaron los datos de la edad de  
los participantes (Bushnik et al., 2012). Dado que los  
pacientes con TCE representan una población he-  
terogénea, resulta central que se utilice un proce-  
dimiento de selección riguroso de la muestra para  
ampliar la generalización de resultados, sobre todo  
controlando aquellas variables influyentes sobre el  
La edad fue otro de los factores que mostró aso-  
ciación con el nivel de participación social de los  
pacientes; además, fue un criterio explícito para la  
selección de los trabajos de la presente revisión. Los  
resultados hallados mostraron que las personas con  
TCE de mayor edad tuvieron menor participación  
social que las más jóvenes. Sin embargo, estudios  
realizados en la población general muestran que  
no hay una asociación lineal única entre la edad y  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
66  
efecto de interés. En lo que respecta específicamen-  
te a la edad, los estudios futuros que analicen la  
participación social deberían controlar y reportar  
información suficiente que permita una adecuada  
interpretación de los resultados.  
funcionamiento cognitivo, particularmente sobre  
habilidades que potencialmente podrían estar fuer-  
temente relacionadas con ellas como las habilida-  
des de cognición social, aspecto que ninguno de  
los estudios revisados exploró.  
En cuanto al resto de las variables identificadas,  
los resultados de la presente revisión mostraron  
que hubo concordancia entre diversos estudios en  
que la participación social de los pacientes con TCE  
está asociada al nivel educativo, a las alteraciones  
cognitivas y a su calidad de vida. En lo que respecta  
a la escolaridad, dos estudios encontraron que esta  
es, junto con otros aspectos, un factor predictor del  
nivel de participación social post TCE (Erler, Juengst  
ce con precisión cuál es la relación directa entre el  
nivel educativo y la participación social, esta varia-  
ble ha mostrado ser protectora en otras patologías  
neurológicas también; por ejemplo, fue identificada  
como un factor protector para el riesgo a desarro-  
llar deterioro cognitivo (Darwish et al., 2018), y se ha  
planteado que es un buen predictor del grado de  
recuperación post TCE (Walker et al., 2018).  
Se observó la relación entre la participación so-  
cial y las funciones cognitivas en dos estudios, pero  
los mismos evaluaron diferentes aspectos. El tra-  
bajo de Erler, Juengst et al. (2018) reportó que el  
funcionamiento cognitivo de los pacientes era un  
predictor de su participación social.  
En ese caso, evaluaron a los pacientes a través  
de una prueba de screening que arrojaba un punta-  
je global para la valoración de la comprensión y ex-  
presión del lenguaje hablado, la interacción social,  
la resolución de problemas y la memoria. Por su  
parte, Sashika et al. (2017) utilizaron herramientas  
específicas de evaluación en las que hallaron que  
los pacientes con TCE y alteraciones de la participa-  
ción social tenían menores rendimientos para el CI  
de ejecución y el aprendizaje de información nueva  
y su evocación a largo plazo. Dado que las altera-  
ciones cognitivas son frecuentes en este grupo de  
pacientes, sería relevante continuar profundizando  
sobre la relación entre la participación social y el  
La calidad de vida también se vio afectada por  
la participación social, según los resultados hallados.  
Dos estudios concordaron que los pacientes que ex-  
perimentaron una disminución en su nivel de partici-  
pación social, también mostraron una menor calidad  
2016). Según la OMS, la calidad de vida es la percep-  
ción individual que tiene una persona respecto de  
su posición en la vida, en el entorno cultural y con  
el sistema de valores en el cual vive, en relación a  
las metas, expectativas, estándares e intereses pro-  
pios, todo ello moldeado por la salud física, el estado  
psicológico, el grado de independencia, las relacio-  
nes sociales, los factores ambientales y las creencias  
1996). Las interacciones sociales resultan ser uno de  
los pilares de la calidad de vida de las personas, por  
lo cual no es sorprendente que una disminución en  
la participación social la afecte negativamente. En  
este sentido, se remarca que las intervenciones te-  
rapéuticas que tengan como objetivo aumentar los  
niveles de participación social de los pacientes po-  
drían repercutir favorablemente sobre la calidad de  
vida de los mismos. Resulta necesaria la elaboración  
de estrategias específicas para ello.  
El hecho de que los estudios concuerden que la  
participación social de los pacientes con TCE está  
asociada al nivel educativo, a sus alteraciones cog-  
nitivas y a su calidad de vida muestra que la parti-  
cipación social está relacionada tanto con factores  
potencialmente modificables como no modifica-  
bles. Por ejemplo, el hecho de que el nivel educa-  
tivo haya mostrado asociación con la participación  
social es un dato importante para considerar po-  
sibles grupos de riesgo que podrían tener mayor  
impacto sobre su vida social post TCE (pacientes  
con menor nivel educativo), pero es un factor difícil-  
mente modificable durante el proceso de recupera-  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
67  
ción. En contraposición, las alteraciones cognitivas  
post TCE pueden mejorar con programas especí-  
ficos de rehabilitación (Bornhofen & McDonald,  
sentido, la identificación de factores que generan  
mayor vulnerabilidad y de aquellos potencialmente  
modificables permite centrar los esfuerzos clínicos  
de los programas de recuperación y reinserción de  
los pacientes a un universo acotado.  
Por otro lado, estudios independientes mostra-  
ron que la severidad del TCE no es un factor in-  
fluyente sobre la participación social, y dos de tres  
estudios no mostraron el efecto del género. Ade-  
más, se identificaron otras variables en estudio que  
incluyeron la localización de la lesión cerebral, sta-  
tus de convivencia (solo/acompañado), condición  
de manejo vehicular (maneja/no maneja), funcio-  
namiento sexual, habilidades motoras y cambios  
de conducta, pero no hay datos de grupos de in-  
vestigación independientes aún para comparar sus  
resultados, por lo que los mismos pueden ser el  
punto de partida para seguir indagándolos.  
En lo que respecta a la evaluación de la parti-  
cipación social, se destaca que todos los estudios  
revisados utilizaron escalas que fueron diseñadas  
para identificar cambios en la participación en per-  
sonas con patologías o discapacidades. Las escalas  
1993) fueron diseñadas específicamente para pa-  
cientes con TCE, la escala SPRS-2 (Tate et al., 2012)  
para pacientes con daño cerebral adquirido y la IPA  
(Cardol et al., 1999) para personas con discapacida-  
des en general. Todas las escalas, excepto el cues-  
tionario IPA, tienen como unidad de la evaluación  
a la frecuencia con la que se realizan actividades  
sociales. Por su parte, la escala IPA se centra en las  
limitaciones que percibe una persona en la reali-  
zación de las distintas actividades. Si bien no hay  
una única forma de evaluar la participación social,  
se ha planteado que la percepción subjetiva de  
satisfacción con la participación es lo que estaría  
asociado al bienestar y a la calidad de vida, y no la  
frecuencia con la que se realizan ciertas actividades  
sociales (McLean et al., 2014). Así, la participación  
social de una persona no se reduciría a la frecuencia  
con que se realizan actividades sociales, sino que  
incluye también una dimensión subjetiva que impli-  
ca cuán satisfecho se siente un individuo con su ni-  
vel de participación en función de sus valoraciones  
Escalas como la Utrecht Scale for Evaluation of Re-  
habilitation-Participation (USER-Participation; Post  
et al., 2012) evalúan tanto las dimensiones objetivas  
de la participación social (frecuencia) como las sub-  
jetivas (satisfacción). En los estudios revisados para  
el presente trabajo, ninguno abordó la satisfacción  
experimentada por los pacientes con TCE sobre su  
participación social. Estudios futuros podrían incor-  
porar está dimensión para compararlos con aque-  
llos reportes centrados en la frecuencia de la reali-  
zación de distintas actividades sociales.  
Por último, este trabajo no está exento de limi-  
taciones. Si bien los artículos seleccionados debían  
cumplir con criterios específicos de edad y tiempo  
de evolución para ser incluidos, solo se consideró  
una edad mínima para los participantes (18 años)  
y una evolución mayor a 6 meses. Al no haber  
establecido un criterio de edad límite y un tiempo  
de evolución máxima del TCE se han incluido estu-  
dios con pacientes adultos pero rangos amplios (ej.  
de 18 a 78 años), y estudios con participantes con 1  
año de evolución del TCE hasta 5 años. En futuros  
estudios, se podrían aplicar criterios más acotados  
para seleccionar trabajos con muestras más homo-  
géneas de adultos con TCE. Por último, el proceso  
de selección de artículos derivado de la presente  
revisión reveló una cantidad de artículos baja que  
cumplieran con la totalidad de los criterios, lo que  
le resta fuerza de generalización al trabajo. En fu-  
turos estudios se espera realizar una revisión que  
incluya a participantes menores de 18 años con TCE,  
lo que aumentaría la cantidad de datos analizados.  
Conclusión  
Los resultados del presente estudio de revisión  
mostraron que la participación social de los pacien-  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
68  
tes mayores de 18 años con TCE en etapa crónica  
está asociada a la presencia de síntomas depresi-  
vos, la edad, el nivel educativo, las alteraciones cog-  
nitivas y la calidad de vida de los mismos. Otros  
factores como la severidad del TCE y el género no  
mostraron efecto sobre ella. Se han estudiado otras  
variables asociadas (localización de la lesión cere-  
bral, status de convivencia, condición de manejo  
vehicular, funcionamiento sexual, habilidades mo-  
toras y cambios de conducta), pero no hay datos de  
grupos de investigación independientes para com-  
parar sus resultados aún. Además, se observó que  
la evaluación de la participación social suele estar  
focalizada en la frecuencia con que los pacientes  
realizan actividades sociales y no indagan la satis-  
facción personal con el nivel de participación.  
Al considerar que la participación social es uno  
de los objetivos centrales de la rehabilitación de  
los pacientes porque promueve la salud mental, el  
bienestar y la calidad de vida, el conocimiento de  
cuáles aspectos la afectan resulta crucial para di-  
cho objetivo. Los resultados de la presente revisión  
refuerzan que, si bien hay factores no modificables  
que afectan negativamente la participación social  
(ej. edad), otros sí son potencialmente modificables  
y podrían ser el foco de las intervenciones clínicas  
que favorezcan una mayor participación social de  
los pacientes, así como también es necesario con-  
siderar habilidades cognitivas directamente relacio-  
nadas con el funcionamiento social como las ha-  
bilidades de cognición social que pueden quedar  
relegadas en los procesos de rehabilitación.  
Medicine, 206, 51-59. https://doi.org/10.1016/j.  
Ang, S. (2019). Life course social connectedness:  
Age-cohort trends in social participation.  
Advances in Life Course Research, 39, 13-22.  
Bombardier, C. H., Fann, J. R., Temkin, N. R., Esselman,  
P. C., Barber, J., & Dikmen, S. S. (2010).  
Rates of major depressive disorder and  
clinical outcomes following traumatic brain  
injury. JAMA, 303(19), 1938-1945. https://doi.  
Bornhofen, C., & McDonald, S. (2008). Comparing  
strategies for treating emotion perception  
deficits in traumatic brain injury. The  
Journal of Head Trauma Rehabilitation,  
23(2),  
103-115.  
Bushnik, T., Englander, J., Wright, J., & Kolakowsky-  
Hayner, S. A. (2012). Traumatic brain  
injury with and without late posttraumatic  
seizures: What are the impacts in the post-  
acute phase. A NIDRR traumatic brain  
injury model systems study. Journal of Head  
Trauma Rehabilitation, 27(6), 36-44. https://  
Capizzi, A., Woo, J., & Verduzco-Gutierrez, M. (2020).  
Traumatic brain injury: An overview of  
epidemiology, pathophysiology, and medical  
management. Medical Clinics, 104(2), 213-  
Referencias  
Cardol, M., De Haan, R. J., Van den Bos, G. A.  
M., De Jong, B. A., & De Groot, I. J. M.  
(1999). The development of a handicap  
assessment questionnaire: The Impact on  
Participation and Autonomy (IPA). Clinical  
Rehabilitation, 13(5), 411-419. https://doi.  
Albrecht, J. S., Barbour, L., Abariga, S. A., Rao, V., &  
Perfetto, E. M. (2019). Risk of depression after  
traumatic brain injury in a large national  
sample. Journal of Neurotrauma, 36(2), 300-  
Ang, S. (2018). Social participation and health over  
the adult life course: Does the association  
strengthen with age? Social Science &  
Charry, J. D., Cáceres, J. F., Salazar, A. C., López, L. P., &  
Solano, J. P. (2017). Trauma craneoencefálico.  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
69  
                 
Revisión de la literatura. Revista Chilena de  
org/10.36593/rev.chil.neurocir.v43i2.82  
in Latin America: A narrative review. Journal of  
neurosciences in rural practice, 11(2), 287-290.  
Darwish, H., Farran, N., Assaad, S., & Chaaya,  
M. (2018). Cognitive reserve factors in  
a developing country: Education and  
occupational attainment lower the risk of  
dementia in a sample of lebanese older  
adults. Frontiers in aging neuroscience, 10,  
Erler, K. S., Juengst, S. B., Smith, D. L., O’Neil-Pirozzi,  
T. M., Novack, T. A., Bogner, J. A., Kaminski,  
J., Giacino, J. T., & Whiteneck, G. G. (2018).  
Examining driving and participation 5 years  
aftertraumaticbraininjury.OTJROccupation,  
Participation and Health, 38(3), 143-150.  
De Luca, R., Maggio, M. G., Maresca, G., Latella,  
D., Cannavò, A., Sciarrone, F., Lo Vio, E.,  
Accorinti, M., Bramanti, P., & Calabrò, R. S.  
(2019). Improving cognitive function after  
traumatic brain injury: A clinical trial on  
the potential use of the semi-immersive  
virtual reality. Behavioural neurology, 2019,  
Erler,K.S.,Whiteneck,G.G.,Juengst,S.B.,Locascio,J.J.,  
Bogner, J. A., Kaminski, J., &Giacino, J. T. (2018).  
Predicting the trajectory of participation  
after traumatic brain injury. Journal of Head  
Trauma Rehabilitation, 33(4), 257-265. https://  
Erler, K. S., Kew, C. L., & Juengst, S. B. (2020). Participation  
differences by age and depression 5 years after  
moderate-to-severe traumatic brain injury.  
International Review of Psychiatry, 32(1), 12-21.  
Ditchman, N., Sheehan, L., Rafajko, S., Haak, C., &  
Kazukauskas, K. (2016). Predictors of social  
integration for individuals with brain injury:  
An application of the ICF model. Brain injury,  
30(13-14), 1581-1589. https://doi.org/10.1080/0  
Fraser, E. E., Downing, M. G., & Ponsford, J. L.  
(2020). Understanding the multidimensional  
nature of sexuality after traumatic brain  
injury. Archives of Physical Medicine and  
Downing, M., Hicks, A., Braaf, S., Myles, D., Gabbe, B.,  
Cameron, P., Ameratunga, S., & Ponsford, J.  
(2021). Factors facilitating recovery following  
severe traumatic brain injury: A qualitative  
study. Neuropsychological rehabilitation,  
Goverover, Y., Genova, H., Smith, A., Chiaravalloti, N.,  
& Lengenfelder, J. (2017). Changes in activity  
participation following traumatic brain injury.  
Neuropsychological rehabilitation, 27(4), 472-  
Dumont, C., Gervais, M., Fougeyrollas, P., & Bertrand,  
R. (2004). Toward an explanatory model of  
social participation for adults with traumatic  
brain injury. The Journal of Head Trauma  
Rehabilitation, 19(6), 431-444. https://doi.  
Hammel,J.,Magasi,S.,Heinemann,A.,Whiteneck,G.,  
Bogner, J., & Rodriguez, E. (2008). What does  
participation mean? An insider perspective  
from people with disabilities. Disability and  
Rehabilitation, 30(19), 1445-1460. https://doi.  
Dunne, J., Quiñones-Ossa, G. A., Still, E. G., Suarez,  
M. N., González-Soto, J. A., Vera, D. S., &  
Rubiano, A. M. (2020). The epidemiology of  
traumatic brain injury due to traffic accidents  
Hao, G., Bishwajit, G., Tang, S., Nie, C., Ji, L., & Huang,  
R. (2017). Social participation and perceived  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
70  
                         
depression among elderly population in South  
Africa. Clinical Interventions in Aging, 12, 971-  
Maas, A. I., Stocchetti, N., & Bullock, R. (2008).  
Moderate and severe traumatic brain injury  
in adults. The Lancet Neurology, 7(8), 728-741.  
Huertas-Hoyas, E., Pedrero-Pérez, E. J., Águila-Maturana,  
A. M., & González-Alted, C. (2013). Valoración de  
la integración en la comunidad de las personas  
con daño cerebral adquirido postagudo  
lateralizado. Revista de Neurología, 57(4), 150-  
Marchio, P. S., Previgliano, I. J., Goldini, C. E., &  
Murillo-Cabezas, F. (2006). Traumatismo  
craneoencefálico en la ciudad de Buenos  
Aires: estudio epidemiológico prospectivo de  
base poblacional. Neurocirugía, 17(1), 14-22.  
Kersey, J., Terhorst, L., Wu, C. Y., & Skidmore, E.  
(2019). A scoping review of predictors of  
community integration following traumatic  
brain injury: A search for meaningful  
associations. The Journal of Head Trauma  
McLean, A. M., Jarus, T., Hubley, A. M., & Jongbloed,  
L. (2014). Associations between social  
participation and subjective quality of life  
for adults with moderate to severe traumatic  
brain injury. Disability and rehabilitation,  
Rehabilitation, 34(4), E32-E41. https://doi.  
Kusec, A., Panday, J., Froese, A., Albright, H., & Harris,  
J. E. (2020). Getting motivated: Long-term  
perspectives on engaging in community-  
based programs after acquired brain injury.  
Brain Injury, 34(10), 1331-1338. https://doi.org  
Moher, D., Liberati, A., Tetzlaff, J., Altman, D. G., &  
PRISMA Group. (2009). Preferred reporting  
items for systematic reviews and meta-  
analyses: The PRISMA statement. Annals of  
Internal Medicine, 151(4), 264-269. https://doi.  
Larsson, J., Björkdahl, A., Esbjörnsson, E., &  
Sunnerhagen, K. S. (2013). Factors affecting  
participation after traumatic brain injury.  
Journal of Rehabilitation Medicine, 45(8), 765-  
Organización Mundial de la Salud. (2006). Neurological  
disorders:  
Public  
health  
challenges.  
Organización Mundial de la Salud. https://  
Levasseur, M., Richard, L., Gauvin, L., & Raymond, É.  
(2010). Inventory and analysis of definitions of  
socialparticipationfoundintheagingliterature:  
Proposed taxonomy of social activities. Social  
Science & Medicine, 71(12), 2141-2149. https://  
OrganizaciónMundialdelaSalud.(2001).Clasificación  
internacional del funcionamiento de la  
discapacidad y de la salud: CIF. Organización  
Mundial de la Salud. https://apps.who.int/iris/  
Pinto, J. M., & Neri, A. L. (2017). Trajectories of  
social participation in old age: A systematic  
literaturereview.RevistaBrasileirade Geriatra  
e Gerontologia, 20(2), 259-272. https://doi.  
Lukow, H. R., Godwin, E. E., Marwitz, J. H., Mills,  
A., Hsu, N. H., & Kreutzer, J. S. (2015).  
Relationship between resilience, adjustment,  
and psychological functioning after traumatic  
brain injury: A preliminary report. The Journal  
ofHeadTraumaRehabilitation,30(4),241-248.  
Post, M. W., Van der Zee, C. H., Hennink, J., Schafrat,  
C. G., Visser-Meily, J. M., & Van Berlekom,  
S. B. (2012). Validity of the utrecht scale for  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
71  
                         
evaluation of rehabilitation-participation.  
Disability and Rehabilitation, 34(6), 478-485.  
injury: Development of a practical prognostic  
tool using the traumatic brain injury model  
systems national database. Journal of  
Neurotrauma, 35(14), 1587-1595. https://doi.  
Ruet, A., Bayen, E., Jourdan, C., Ghout, I., Meaude,  
L., Lalanne, A., Pradat-Diehl, P., Nelson, G.,  
Charanton, J., Aegerter, P., Vallat-Azouvi,  
C., & Azouvi, P. (2019). A detailed overview  
of long-term outcomes in severe traumatic  
brain injury eight years post-injury. Frontiers  
Wang, R., Feng, Z., Liu, Y., & Lu, Y. (2020).  
Relationship between neighbourhood social  
participation and depression among older  
adults: A longitudinal study in China. Health  
& Social Care in the Community, 28(1), 247-  
in Neurology, 10, 120. https://doi.org/10.3389/  
Sashika, H., Takada, K., & Kikuchi, N. (2017).  
Westerhof-Evers, H. J., Fasotti, L., Van der Naalt, J.,  
& Spikman, J. M. (2019). Participation after  
traumatic brain injury: The surplus value  
of social cognition tests beyond measures  
for executive functioning and dysexecutive  
behavior in a statistical prediction model.  
Brain injury, 33(1), 78-86. https://doi.org/10.1  
Rehabilitation  
needs  
and  
participation  
restriction in patients with cognitive disorder  
in the chronic phase of traumatic brain injury.  
Shum, D., Fleming, J., Gill, H., Gullo, M. J., & Strong,  
J. (2011). A randomized controlled trial  
of prospective memory rehabilitation in  
adults with traumatic brain injury. Journal  
of Rehabilitation Medicine, 43(3), 216-223.  
Whiteneck, G. G., Dijkers, M. P., Heinemann, A. W.,  
Bogner, J. A., Bushnik, T., Cicerone, K. D.,  
Corrigan, J. D., Hart, T., Malec, J. F., & Millis,  
S. R. (2011). Development of the participation  
assessmentwithrecombinedTools–Objective  
for use after traumatic brain injury. Archives  
of Physical Medicine and Rehabilitation,  
Takada, K., Sashika, H., Wakabayashi, H., & Hirayasu,  
Y. (2016). Social participation and quality-of-  
life of patients with traumatic brain injury  
living in the community: A mixed methods  
study. Brain Injury, 30(13-14), 1590-1598.  
92(4),  
542-551.  
WHO Quality of Life Assessment Group. (1996).  
¿Qué calidad de vida? Foro mundial de la  
salud, 17(4), 385-387. https://apps.who.int/iris/  
Tate, R., Simpson, G., Lane-Brown, A., Soo, C., De  
Wolf, A., & Whiting, D. (2012). Sydney  
Psychosocial Reintegration Scale (SPRS-2):  
Meeting the challenge of measuring  
participation in neurological conditions.  
Australian Psychologist, 47(1), 20-32. https://  
Willer, B., Rosenthal, M., Kreutzer, J. S., Gordon, W. A., &  
Rempel, R. (1993). Assessment of community  
integration  
following  
rehabilitation  
for  
traumatic brain injury. The Journal of Head  
Trauma Rehabilitation, 8(2), 75-87. https://doi.  
Walker, W. C., Stromberg, K. A., Marwitz, J. H., Sima, A.  
P., Agyemang, A. A., Graham, K. M., Harrison-  
Felix, C., Hoffman, J. M., Brown, A. W., Kreutzer,  
J. S., & Merchant, R. (2018). Predicting long-  
term global outcome after traumatic brain  
Actualidades en Psicología, 36(133), 2022.  
72