Optimismo disposicional, ansiedad, depresión y estrés en una
muestra del Ecuador. Análisis inter-género y de predicción
Resumen. Objetivo. Determinar las diferencias inter-género del optimismo disposicional, la depresión, la
ansiedad, el estrés y el rol predictor sobre estos rasgos patológicos en una muestra de universitarios del Ecuador.
Método. Investigación descriptiva, comparativa, predictora y de corte transversal con las pruebas de Orientación
Vital y la Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés con 288 participantes de una universidad pública de Ambato,
Ecuador (63.9% son mujeres y 31% hombres). Con edades entre 17 a 39 años (M = 21.6 años; DT = 2.5). Resultados.
Hay diferencias (p < .05) de género en ansiedad y estrés (con mayor presencia en mujeres que en hombres. También,
hay correlaciones entre el optimismo disposicional y los rasgos patológicos. Finalmente, el optimismo disposicional
explica en la depresión (15.2%), la ansiedad (9.7%) y el estrés (5.5%) los cambios de la varianza. Se concluye que el
optimismo disposicional es un predictor de la depresión, la ansiedad y el estrés en estudiantes universitarios.
Palabras clave. Ansiedad, depresión, estrés, optimismo, pesimismo.
Abstract. Objective. To determine the inter-gender differences in dispositional optimism, depression, anxiety,
and stress; as well as the predictive role of optimism on pathological features in a sample of Ecuadorian university
students. Method. This is a descriptive, comparative, predictive and cross-sectional study using the Life Orientation
(LOT-R) and Depression, Anxiety and Stress Scale (DASS-21) tests with 288 university students belonging to one
university of Ambato; 63.9% women, 31% men aged between 17 to 39 (M = 21.6 years, SD = 2.5). Results. Gender
differences were found at the Anxiety and Stress level, with greater presence in women than in men. As regards
dispositional optimism and depression, gender is invariant. There were both slight and significant correlations
between dispositional optimism and the dimensions evaluated by the DASS 21 test. Dispositional optimism also
explains changes in variance in depression (15.2%), anxiety (9.7%) and stress (5.5%). As a conclusion, dispositional
optimism is a relevant predictor of depression, as well as anxiety and stress in university students.
Keywords. Anxiety, Depression, Stress, Optimism, Pessimism.
1
Ismael Gaibor-González. Universidad Técnica de Ambato, Facultad de Ciencias de la Salud. Dirección postal: 180207, Universidad Técnica de
Ambato, Facultad de Ciencias de la Salud, Carrera de Psicología Clínica, Ambato, Ecuador. E-mail: ia.gaibor@uta.edu.ec
2
Rodrigo Moreta-Herrera. Ponticia Universidad Católica del Ecuador, Escuela de Psicología, Ambato, Ecuador. E-mail: rmoreta@pucesa.edu.ec
Ismael Gaibor-González
1
https://orcid.org/0000-0001-9360-3123
Rodrigo Moreta-Herrera
2
https://orcid.org/0000-0003-0134-5927
1
Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Técnica de Ambato, Ecuador
2
Escuela de Psicología, Ponticia Universidad Católica del Ecuador-Ambato, Ecuador
Dispositional Optimism, Anxiety, Depression and Stress in a
Sample of Ecuador. Inter-gender and Prediction Analysis
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
ISSN 2215-3535
Recibido: 12 de noviembre del 2018
Aceptado: 14 de octubre del 2019
Actualidades en Psicología, 34(129), julio-diciembre 2020, 17-31
http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/actualidades
DOI: 10.15517/ap.v34i129.35148
Gaibor-González & Moreta-Herrera
Actualidades en Psicología, 34(129), 2020, 17-31
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Introducción
Se entiende por optimismo a la condición o el sentido positivo sobre las expectativas que
un individuo se plantea en su futuro próximo; mientras que la situación inversa o negativa
se conoce como pesimismo. Esta dualidad optimismo-pesimismo sobre las expectativas
a futuro le permiten a las personas anticiparse (aunque no necesariamente de forma
racional) a los resultados del futuro próximo; como resultado, asumen tendencias de
pensamiento, afecto y conducta, que se mantienen estables ante las diversas situaciones no
circunscritas a un aspecto específico de sus vidas (Scheier & Carver, 1985). Cabe señalar
que comprende para una persona un estilo explicativo de las situaciones negativas que
afrontan. Las personas pesimistas les atribuyen a las situaciones negativas causas internas,
estables y globales; mientras que los optimistas le atribuyen causas externas, inestables y
específicas (Lin & Peterson, 1990).
La postura optimista o pesimista es un estilo de pensamiento anticipatorio, que es
aprendido y condicionado y que moldea la conducta. Para algunos autores, esta es una
construcción cognitiva de carácter ‘situacional’ que se relaciona con la motivación y el
esfuerzo (Carver & Scheier, 2014) y que formula las expectativas hacia el futuro; mientras
que para otros, es un rasgo de personalidad o ‘recurso disposicional’ ligado a la satisfacción,
el afrontamiento y las respuestas adaptativas a los problemas (Costa-Requena, Cantarell-
Aixendri, Parramon-Puig, & Serón-Micas, 2014), en especial como recurso interpretativo
de la realidad negativa (actitudinal). Surge como un mecanismo de autorregulación, que
tiene en cuenta el valor del logro que se quiere alcanzar, el compromiso y el esfuerzo
necesario (Rasmussen, Wrosch, Scheier, & Carver, 2006).
El optimismo-pesimismo es abordado teóricamente en distintos modelos y líneas de
estudio. Para la Psicología Positiva es un cimiento importante de su desarrollo, pues se la
considera como una de las 24 fortalezas personales (Peterson & Seligman, 2004), en el que
se busca conocer la experiencia subjetiva positiva de la conducta, los rasgos individuales
positivos y las instituciones que promueven la calidad de vida y previenen las patologías
(Seligman & Csikszentmihalyi, 2014). Como una condición precursora o de predisposición
del bienestar general (Forgeard & Seligman, 2012), el bienestar subjetivo (hedónico) como
lo es la satisfacción con la vida y los afectos (Vera, Pávez, & Silva, 2012); el bienestar
psicológico (eudaimónico) (Vera-Villarroel et al., 2016) y el crecimiento postraumático en
personas víctimas de desastres naturales, en el que al parecer modifica la percepción de
severidad subjetiva del evento vivido (García, Reyes, & Cova, 2014), entre otros.
También, se analiza el optimismo en el área laboral, por medio del malestar psicológico
en el trabajo (Emanuel, Colombo, & Ghislieri, 2013). En el área educativa se halla que el
optimismo es un predictor de la adaptación y la permanencia académica, la cancelación y la
repetición de asignaturas (Pérez, 2015). Y en el área de las actividades deportivas como parte
del proceso de estrés-recuperación entre nadadores (Aranzana et al., 2016). Finalmente, en
el área de la salud, en especial como factor disposicional en la calidad vida, la salud mental
y la psicopatología (Quiceno & Vinaccia, 2014; Cabarcas-Acosta & Londoño-Pérez, 2014).
Asimismo, interesa este componente en ciertos factores sociodemográficos como el
género, en el que aún no queda clara la presencia o no de diferencias, en especial como
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rasgo de personalidad. Así, por ejemplo, Jacobsen, Lee, Marquering y Zhang (2014)
encontraron que los hombres son más optimistas que las mujeres ante una amplia gama de
problemas, incluidos los de tipo económico y financiero; mientras que Steca et al., (2015);
Hinz et al., (2017) concluyeron que este es invariante a nivel de género. En Ecuador, los
estudios que analizan el comportamiento del optimismo y el pesimismo son limitados y no
se encuentran sistematizados, por lo que abordar investigaciones sobre esta temática, en
especial acompañado por el factor salud y enfermedad, resulta ser altamente significativo.
Optimismo y salud
La salud mental requiere de un amplio manejo y entendimiento tanto de la dinámica
inherente a la misma como de los elementos que predicen su desempeño, dado que la
salud (en especial la mental) y los indicadores bienestar se relacionan significativamente
(Moreta-Herrera et al., 2018). Además, porque es un mecanismo necesario para adquirir
un estado de plenitud en varios ámbitos de la actividad humana (Organización Mundial
de la Salud, 2001).
Cuando la salud mental se ve deteriorada y se presenta la psicopatología, la línea de
seguimiento se debe realizar no solo con respecto a la evolución y avance de esta, lo cual es
relevante, sino también en los mecanismos de protección, tratamiento y recuperación. Sobre
todo considerando el nivel de afectación en el que pueden incurrir ciertos grupos vulnerables
ante la patología, entre ellos los niños, los adolescentes y los jóvenes (Lynch & Clarke, 2006),
así como la población universitaria (Mayorga-Lascano & Moreta-Herrera, 2019). Muchos de
ellos, quizás más expuestos a condiciones psicopatológicas como la depresión, la ansiedad,
el estrés u otros, que son condiciones con mayor incidencia en la población.
Sin embargo, la comprensión y los mecanismos de contención de la psicopatología aún
se encuentran en procesos de identificación básica de la funcionalidad, de los factores de
incidencia e incluso de la evaluación propiamente dicha (Moreta-Herrera, López-Calle,
Ramos-Ramírez, & López-Castro, 2018). Un ejemplo de ello es la limitada claridad sobre
el papel del género en la psicopatología y sus distintas fases (subclínica, prodrómica y
clínica). Por ejemplo, en el caso de la depresión, hay estudios que muestran que el género
es invariante (Hernández & Carrillo, 2010), mientras que en otros casos la predominancia
es mayor en las mujeres que en los hombres (Pimentel & Cova, 2011). Otras patologías,
sin embargo, como la ansiedad y el estrés, muestran mayor certeza sobre diferencias inter-
género, en el que la tendencia es encontrarse con mayor carga sintomatológica en mujeres
que en hombres (Pavez, Mena, & Vera-Villarroel, 2012; Fernández-González, González-
Hernández, & Trianes-Torres, 2015; Jerez-Mendoza & Oyarzo-Barría, 2015). Indagar en
estos aspectos aún se reflejan como a una necesidad imperante para la plena identificación
de la psicopatología.
Indudablemente, el papel del optimismo y el pesimismo es fundamental en la dinámica
de salud-enfermedad. Por una parte, comprende un precursor relevante para potenciar
la salud mental (Quiceno & Vinaccia, 2014; Vera-Villarroel et al., 2017) y se involucra
como un mecanismo de afrontamiento, asociándose a una resistencia más activa y eficaz
ante el malestar (Martínez, Reyes del Paso, García, & Gonzáles, 2006). También, en el
establecimiento de una adecuada relación entre el paciente y su cuidador, pues incide en el
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control de la rabia y la ira, así como en el mantenimiento de la salud física del cuidador
(López, Romero-Moreno, Márquez-González, & Losada, 2015). Así mismo, incide en
el bienestar mental (Torres-Salazar, Moreta-Herrera, Ramos-Ramírez, & López-Castro,
2020) y físico, promueve conductas adaptativas, respuestas cognitivas como la capacidad
para resolver problemas, flexibilidad mental y procesamiento de la información negativa
(Conversano et al., 2010), los hábitos saludables (Ayres, 2008), la percepción del estado de
salud y la calidad de vida de las personas (Davis, 2003), la funcionalidad social (Gasquez,
Perez, Mercader, & Inglés, 2014) y como un elemento de apoyo en el afrontamiento al
padecimiento de enfermedades físicas y factores asociados, como en el cáncer (Pujol &
Guiteras, 2014).
Por otra parte, la ausencia de optimismo o su contrapolarización hacia el pesimismo,
refleja una relación con el número de ingresos hospitalarios, la comorbilidad con
enfermedades físicas o mentales, el tiempo de los pacientes en diálisis en personas de
edad media (Morales et al., 2011), en el malestar físico en el que parece actuar como factor
protector de la experiencia (Remor, Amorós, & Carrobles, 2006) y en la poca calidad de
vida de personas de la tercera edad (Londoño & Velasco, 2015). Desde el punto de vista de
la psicopatología, existe evidencia documentada del optimismo y el pesimismo asociados
con enfermedades mentales (Zeb, Riaz, & Jahangir, 2015).
En esta línea de análisis, la condición optimismo-pesimismo se encuentra involucrada
en aspectos específicos de la sintomatología psicológica y en muchos casos, permite la
interpretación de estos (Sánchez et al., 2010). Esto se explica por la distorsión de los
procesos psíquicos que operan de forma deliberada y automática, generando un desajuste
sistémico (Moreta-Herrera & Reyes-Valenzuela, 2019). Ejemplos que datan de la relación
con la psicopatología de forma inversa con la sintomatología depresiva (Sánchez-
Hernández & Méndez, 2009) la ansiógena (que tiene como predictor a la rumiación
negativa) (Pimentel & Cova, 2011); las manifestaciones conductuales y emocionales del
estrés (Fernández-González et al., 2015).
En síntesis, lo revisado previamente muestra la necesidad de ampliar los estudios sobre el
mecanismo de acción del eje optimismo-pesimismo sobre las condiciones psicopatológicas,
en especial en condiciones de mayor prevalencia como el estrés, la ansiedad y la depresión.
Lo anterior permitiría formular mecanismos explicativos confirmatorios en grupos
sociales poco explorados como lo es la población ecuatoriana, así como el papel predictor
para los procesos de intervención a futuro.
A la luz de los aspectos analizados en el presente trabajo se estiman los siguientes objetivos
de trabajo: H
1
: Determinar la presencia de diferencias por género en el optimismo y la
depresión, la ansiedad y el estrés; pues se estima la presencia de dichas diferencias, en el
que existe mayor optimismo en hombres que en mujeres; u mayores niveles de depresión,
ansiedad y estrés en mujeres que en hombres; H
2
: Determinar el grado de relación estadística
entre el optimismo en la depresión, la ansiedad y el estrés; puesto que se hipotetiza que
existe; una relación inversa entre el optimismo y las variables psicopatológicas y H
3
:
Identificar si el optimismo es un predictor de las variables psicopatológicas mencionadas,
pues se estima que presente una determinación significativa sobre estas.
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Método
Diseño
El trabajo comprende un estudio de carácter cuantitativo aplicado a una muestra representativa
de estudiantes de psicología, que es descriptivo correlacional y predictor de corte transversal
(Montero & León, 2007) del optimismo disposicional en la ansiedad, el estrés y la depresión.
Participantes
Este estudio se realizó en una muestra de 288 estudiantes universitarios, comprendido
por un 63.9% de participantes mujeres y un 36.1% restante son hombres; mismo que se
encuentra ajustado a las características sociodemográficas de la población referencial. Las
edades comprendidas fluctuaron entre los 17 a los 39 años con una media de M = 21.6
años; DT = 2.5. Además, los y las participantes son estudiantes de una universidad pública
de la ciudad de Ambato, que se encuentran realizando sus estudios universitarios de grado
entre el primer (14.9%) y el noveno nivel académico de formación en psicología clínica
(9.7%). Los estudiantes pertenecen a un nivel socioeconómico medio.
La selección de los participantes se realizó a través de un muestreo no probabilístico con
criterios de inclusión, los cuáles fueron:
a) Participación voluntaria para formar parte del estudio.
b) Ser estudiante de la carrera de Psicología Clínica de la Universidad Técnica de Ambato.
c) Tener asistencia regular a las clases impartidas en la universidad.
d) Constancia por escrito de consentimiento para difusión de resultados.
Instrumentos
Escala de depresión, ansiedad y estrés (DASS-21), (Lovibond & Lovibond, 1995). Instrumento
diseñado originalmente en la lengua inglesa para la evaluación independiente de tres
categorías psicopatológicas: depresión (he sentido que no había nada que me ilusionara);
ansiedad (he tenido temblores); estrés (me ha resultado difícil relajarme) en un cuestionario
de 21 ítems. El trabajo actual se desarrolló con la versión al castellano y adaptada para
la población española (Ruiz et al., 2017). Las preguntas se califican en una escala de
respuesta tipo Likert de 0 a 3 opciones, en el que 0 es ‘nada aplicable a mí’ y 3 es ‘es
muy aplicable a mí’ o ‘aplicable la mayor parte del tiempo’. Este test ha sido validado por
estudiantes universitarios chilenos y alcanza una confiabilidad en conjunto de α = .91 y
en las dimensiones de estrés α = .83; ansiedad α = .73; y depresión de α = .85 (Antúnez
& Vinet, 2011) que se interpretan como altamente aceptables. En los participantes del
presente estudio, los valores alcanzados fueron a nivel global de α = .93 (hombres)=
.926 y α (mujeres)= .933) y en las dimensiones de estrés α = .82 (hombres)= .84 y α
(mujeres)= .81); ansiedad α = .86 (α (hombres)= .83 y α (mujeres)= .86) y en depresión de
α = .85 (α (hombres)= .84 y α (mujeres)= .85).
Test de Orientación de vida (LOT-R), (Scheier, Carver, & Bridges, 1994). En la versión al
castellano y adaptada a población chilena (Ortiz, Gómez-Pérez, Canoino, & Barrera-
Herrera, 2016). Esta escala comprende la medición del optimismo disposicional que tienen
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las personas como rasgo de personalidad. El test consta de 10 ítems, cuyas respuestas se
ubican en una escala tipo Likert de 0 a 4 opciones, en el que 4 significa ‘muy de acuerdo’
hasta 0 ‘muy en desacuerdo’. La prueba cuenta con dos subescalas, la primera es de
optimismo (en tiempos difíciles, suelo esperar lo mejor) con los ítems 1, 4, 10 y la segunda
de pesimismo (rara vez espero que las cosas salgan a mi manera) con los ítems 3, 7 y 9.
Además, estos deben ser corregidos en sentido inverso para obtener la puntuación global
de la Orientación Vital. Acerca de la confiabilidad en el estudio referencial, se alcanzó un
valor de α = .72; mientras que en los participantes ecuatorianos se obtuvo un valor de α=
.6 de manera global (α (hombres)= .42 y α (mujeres)= .69).
Procedimiento
Con la respectiva autorización de la institución y con la información sobre el proyecto de
investigación y los objetivos que se pretenden alcanzar, todos los participantes completaron
el consentimiento informado, incluyendo sus datos sociodemográficos y posteriormente
se les aplicó de manera grupal y en sus mismas aulas las escalas de Depresión, Ansiedad y
Estrés (DASS-21) y la Escala de Orientación Vital (LOT-R). La aplicación fue realizada por
un grupo de dos colaboradores capacitados previamente. Consecutivamente, se depuró la
información de la evaluación, se tabularon los datos y se trasladaron a una base informatizada
para la gestión pertinente de los mismos. Con ello, se probaron las hipótesis previamente
planteadas y se realizó el informe de resultados. Por último, los trabajos de difusión científica
fueron puestos previamente en conocimiento del Comité Editorial de la Facultad de Ciencias
de la Salud de la Universidad Técnica de Ambato para su envío posterior.
Análisis de datos
El primer grupo de análisis comprende la comparación por sexo para determinar la
existencia o no de diferencias estadísticamente significativas (p < .05) por medio de la
prueba t of student (t) asumiendo varianzas iguales (Levene > 0.05) o no (Levene < 0.05) en las
variables de trabajo. Posteriormente se realizó el análisis de correlación y el de predicción.
El primero se basó en el Coeficiente momento-producto de Pearson (r) entre todas las
variables; mientras que posteriormente se realizó el análisis de regresión simple en el que
de forma independiente se identificó la determinación del optimismo disposicional con la
depresión, la ansiedad y el estrés.
La gestión informática de los casos se realizó a través del software R Commander (R Core
Team, 2015) que incluyó los análisis descriptivos y comparativos por género, así como los
análisis de correlación y de regresión lineal simple.
Resultados
Análisis comparativo por género
Análisis de la Orientación Vital. Con respecto a la evaluación del optimismo disposicional,
visto en la Tabla 1, los valores muestran entre los participantes un nivel bajo de pesimismo
y elevado de optimismo. De manera general, se observa que la tendencia grupal es a
mostrarse disposicionalmente como optimistas. Por otra parte, los análisis de la media
reflejan la ausencia de diferencias estadísticamente tanto en los componentes constitutivos
del LOT-R como en la escala global.
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Tabla 1
Análisis comparativo por género en la Orientación Vital
Variables Hombres Mujeres t p g
(aj.)
M DT M DT
Pesimismo 5.14 2.41 4.94 2.35 .69 .505 .08
Optimismo 9.29 2.01 8.83 1.92 1.91 .057 .24
Orientación
vital
16.15 3.21 15.89 3.46 .60 .526 .08
Nota. t = Prueba t of student; p = significancia; g
(aj.)
= Prueba de Hedges Ajustada.
Análisis de la depresión, ansiedad y el estrés. El análisis comparativo como se puede apreciar
en la Tabla 2 muestra la presencia de diferencias estadísticamente significativas por
género a nivel de ansiedad t = -2.24; p < .05 y estrés t = -2.90; p < .01 en el que
las mujeres muestran una mayor puntuación que los hombres, por lo que se puede
estimar que ambos grupos son diferentes; además esto se corrobora con la presencia
de efecto, cuyos tamaños existentes son pequeños. En el caso de los síntomas
depresivos, el aspecto del género resulto ser invariante (p > .05). Sobre los puntajes
alcanzados, se evidencia que, si bien existen manifestaciones sintomatológicas, estas
son considerablemente bajas.
Tabla 2
Análisis comparativo por género en la Orientación Vital y la depresión, ansiedad y el estrés
Variables Hombres Mujeres t p g
(aj.)
M DT M DT
Depresión 4.34 3.88 4.71 4.19 -.74 .460 .09
Ansiedad 3.90 3.77 5.03 4.67 -2.24 .026 .26
Estrés 6.15 4.01 7.64 4.27 -2.90 .004 .36
Nota. t = Prueba t of student; p = significancia; g
(aj.)
= Prueba de Hedges Ajustada.
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Análisis de correlaciones
El análisis de correlaciones como se observa en la Tabla 3, muestra que el optimismo
disposicional se correlaciona de manera baja y negativa con los indicadores de depresión y
ansiedad, pero no así con el estrés. Mientras que, desde el pesimismo, este se correlaciona
de igual manera y en las mismas variables, pero de manera positiva.
Por otra parte, si se analiza la composición global de la variable de Orientación Vital, se
puede observar que existe un conjunto de correlaciones bajas y negativas con respecto
a la depresión, la ansiedad y el estrés. De lo cual, se interpreta que una inclusión de la
Orientación Vital (valoración global) positiva repercute en la cantidad e intensidad de los
síntomas de depresión, ansiedad y estrés.
Análisis de regresión lineal del optimismo en la depresión, ansiedad y estrés
Se determinó el grado de influencia que tiene el optimismo de manera independiente en
cada una de las condiciones patológicas con el Análisis de Regresión Lineal Simple. Este
análisis muestra que el optimismo disposicional predice la depresión con una explicación
del 15% de los cambios en la varianza y que representa un buen ajuste como variable
predictora (F = 52.59, p < .001). Mientras que, en el análisis de la ansiedad, el optimismo
disposicional predice los cambios en la varianza en un 10% con un ajuste significativo (F
= 31.68, p < .001). Por último, en los que respecta al Estrés, los hallazgos señalan un poder
predictor del 5% en los cambios de la varianza por parte del optimismo disposicional, el
mismo que cuenta con un ajuste pertinente (F = 17.822, p < .01).
Tabla 3
Análisis de correlaciones entre la Orientación Vital y la depresión, ansiedad y estrés
Variables Optimismo Pesimismo LOT-R Depresión Ansiedad Estrés
Optimismo 1
Pesimismo -.171** 1
Orientación vital .680** -.816** 1
Depresión -.258** .337** -.391** 1
Ansiedad -.200** .238** -.277** .684** 1
Estrés -.169** .141* -.205** .686** .729** 1
*p < .05 ** p < .01.
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Discusión
Los objetivos del estudio se centraron en conocer la presencia de diferencias por género
en las variables de optimismo disposicional, depresión, ansiedad y estrés en la muestra
de participantes del estudio, así como determinar la correlación y determinación del
optimismo en la depresión, ansiedad y el estrés.
La evaluación del optimismo disposicional mostró que a nivel de género la presencia de
diferencias es inexistente, estableciendo que los grupos muestran un comportamiento
similar. Previamente, el estudio de Jacobsen et al. (2014) establecían diferencias por género
con predominancia en hombres que, en mujeres, por lo que la hipótesis de diferencias
se descarta. Aun así, los hallazgos del estudio son concordantes con otros estudios en
los que se concluye que el optimismo es invariante por género (Steca et al., 2015; Hinz
et al., 2017). Es decir, que las evidencias arrojan que el género no es relevante desde su
estructura social o quizás biológica para la diferenciación del optimismo.
Se encontraron diferencias tanto en la ansiedad como en el estrés. En estos dos casos,
las puntuaciones medias fueron significativamente mayores en las mujeres que en los
hombres. Los hallazgos actuales confirman la tendencia del género femenino a mostrar
mayor sintomatología psicológica que los hombres que previamente fueron detectados
en los trabajos de Pavez et al. (2012) y Pimentel y Cova (2011) para la ansiedad; y
de Fernández-González et al. (2015) y Jerez-Mendoza y Oyarzo-Barría (2015) para el
estrés. En cuanto a las manifestaciones depresivas, los hallazgos señalan la ausencia de
diferencias; de este modo hombres y mujeres muestran a la condición sintomatológica
como invariante. Este hallazgo corrobora más con lo previsto por Pimentel y Cova
(2011) sobre la ausencia de diferencias, que con el trabajo de Hernández y Carrillo
(2010). Es probable que estas diferencias se deban a la estructura de la prueba, que
no es específica para la depresión como trastorno, sino como de identificación de
sintomatología, o a su vez por las características propias de la muestra que en este caso
comprenden a estudiantes universitarios.
Tabla 4
Análisis de regresión lineal simple del optimismo en la depresión, ansiedad y estrés
Modelos R
2
R
2
Corregida
F β B t
Optimismo - Depresión .155 .152 52.59* 12.20
-.477
-.394 11.35*
-7.25*
Optimismo - Ansiedad .100 .097 31.68* 11.21
-.412
-.316 9.38*
-5.63*
Optimismo - Estrés .059 .055 17.82* 11.97
-.304
-.242 10.16*
-4.22*
Nota. R
2
= Coeficiente de Determinación; F = ANOVA; β= Coeficiente beta no estandarizado;
B= Coeficiente beta estandarizado; t = prueba t.
* p < .05
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De acuerdo con los estudios citados previamente, es claro que el optimismo muestra
una correlación con los aspectos de la salud como se preveía por Quiceno y Vinaccia
(2014); Vera-Villarroel et al., (2017); y Gasquez et al., (2014), en este caso con los síntomas
psicopatológicos y que se confirman en este estudio. Además, que específicamente se
relaciona (de forma negativa) con los síntomas de depresión, ansiedad y estrés coincidiendo
con los trabajos de Sánchez-Hernández y Méndez (2009); Pavez et al. (2012); Fernández-
González et al. (2015); y Jerez-Mendoza y Oyarzo-Barría (2015), pero en este caso con
población ecuatoriana.
Estos datos, junto con el análisis de regresión, nos llevan a plantear como el eje optimismo-
pesimismo es una entidad casuística de las condiciones psicopatológicas de las personas
(al menos en población universitaria). Al considerarse el optimismo disposicional como
poco modificable por ser un rasgo de personalidad, el mismo actúa como un escudo
protector del surgimiento de patologías o en la disminución de su impacto como lo
mencionan Sánchez-Hernández y Méndez (2009). Lo que se observa es que las personas
optimistas muestran menos ansiedad y depresión, que los no optimistas, como lo señalan
previamente Mustaca, Kamenetzky y Vera (2010). En esta línea de pensamiento, la fuerza
predictora que tiene el optimismo sobre la sintomatología es significativa, en especial en
la depresión, pues logra explicar el 15.2% de la varianza; y con menos intensidad en la
ansiedad (9.2%) y el estrés (5.5%). En este aspecto, los estudios que remarcan el poder
predictor del optimismo disposicional son escasos, por lo que, desde este punto, el
presente trabajo es pionero en ofrecer un mayor avance sobre el entendimiento de las
variables estudiadas y en población ecuatoriana, que tradicionalmente es poco estudiada.
Además, las implicaciones prácticas de estos avances refuerzan el uso de los procesos de
modificación del pensamiento y en este caso de las expectativas de la salud personal como
un probable recurso terapéutico para la disminución de la sintomatología con especial
énfasis en la depresiva.
El desarrollo del presente trabajo tuvo ciertas limitaciones que los lectores a futuro
deben tomar en consideración para la continuidad de estudios similares y nuevas líneas
de investigación. Una de las principales limitaciones del estudio, fue el tipo de muestra
con la que se trabajó, que en totalidad fueron estudiantes universitarios, por lo que estos
resultados no pueden ser generalizados plenamente a otros segmentos poblacionales. Por
tanto, motiva a realizar trabajos similares que incluyan adolescentes, población clínica,
adultos, entre otros. Así mismo, se trabajó con estudiantes de una universidad pública
de la ciudad de Ambato, por lo que se requieren más estudios que incluyan mayor
representatividad de la población universitaria.
Otro elemento para considerar es que no se realizaron estudios considerando el factor
socioeconómico de los participantes en la interacción con el optimismo y la salud mental;
aun cuando existe evidencia de que este elemento tiene una cierta implicación. También, se
resalta la limitación que tienen los estudios de correlación, dada la dificultad que se tiene para
generar una conclusión de causalidad, debido al fenómeno de circularidad que mantienen este
tipo de estudios. Finalmente, un aspecto relevante apunta a que los instrumentos utilizados
no cuentan en la actualidad con procesos de validación y adaptación al contexto ecuatoriano.
Si bien es cierto, que las pruebas de consistencia interna arrojaron resultados aceptables de
Optimismo como predictor de ansiedad, depresión y estrés
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fiabilidad (excepto en el grupo de hombres en el LOT-R, debido probablemente al número
tanto de casos considerados en el estudio como de ítems del factor), es necesario que estos
instrumentos y otros similares pasen por pruebas de calibración y validez para que los
resultados obtenidos gocen de mayor potencia.
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