Comunicación diádica temprana:
microanálisis de ocho casos
Resumen. Objetivo. La investigación caracteriza estilos de interacción mamá - bebé con el propósito de
identificar la construcción del vínculo diádico. Se enfatizan las Formas de Interacción como concepto central para
la incorporación del sujeto a la comunicación y luego al lenguaje. Método. Registros de interacciones naturales de
ocho díadas a las seis semanas, seis meses y un año de vida infantil, identifican la constitución progresiva del sistema
de comunicación diádico. Resultados. La elucidación de signos corporales y el surgimiento de la regulación emocional
a las seis semanas, el juego con escenas sociales a los seis meses y la instauración del campo semántico diádico al
año son rasgos destacados que se concatenan entre sí durante el proceso. La triangulación con el entorno social es
una constante en la interacción.
Palabras clave. Comunicación, lenguaje, socialización temprana, vínculo diádico.
Abstract. Objective. This paper characterizes mother-baby interaction styles for the purpose of identifying dyadic
bonding throughout the first year of life. The Forms of Interaction are emphasized as a central concept for the
incorporation of the subject into communication and then to language. Method. Records of natural interactions
from eight dyads to six weeks, six months and one year of age identify the progressive constitution of the dyadic
communication system. Results. The elucidation of body signs and the emergence of emotional regulation at six
weeks, the interplay with social scenes at six months, and the establishment of the dyadic semantic field at one year
are salient features that intertwine during the process. Triangulation with the social environment is a constant within
the interaction.
Keywords. Communication, language, early socialization, dyadic bond.
1
Jorge Rafael Sanabria-León. Universidad de Costa Rica, Sede Rodrigo Facio, Escuela de Psicología. Dirección postal: 2060 San José, Costa Rica.
E-mail: jorge.sanabria@ucr.ac.cr
Jorge Rafael Sanabria-León
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Escuela de Psicología, Universidad de Costa Rica, Costa Rica
Early Dyadic Communication:
Microanalysis of Eight Cases
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
ISSN 2215-3535
Recibido: 23 de mayo del 2019
Aceptado: 05 de diciembre del 2019
Actualidades en Psicología, 34(128), enero-junio 2020, 69-101
http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/actualidades
DOI: 10.15517/ap.v34i128.37388
Sanabria-León
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Introducción
La capacidad materna para transmitir el lenguaje, y la infantil de adquirirlo, constituyen
un proceso de mutua estimulación. La capacidad neurofisiológica infantil se potencia con
la mediación cultural diádica. Comunicación y lenguaje se propician desde las prácticas
culturales de crianza. Según Edwards y Liu (2002), y Thomson (2006), la interacción
diádica se sitúa en el microsistema, las prácticas de crianza en el mesosistema y la mediación
cultural en el exosistema.
El modelo teórico contempla Formas de Interacción (FI) provenientes de la Fase de
Advenimiento del Lenguaje (Lorenzer, 2002), como proceso simbólico y diádico, desde
interacciones no verbales, con raigambre en la sensorialidad corporal. Tomasello (2009)
aporta una visión comprensiva de la comunicación diádica preverbal, así como de la
cooperación sustentada en la sincronización de mirada y señalamiento (pointing). Asimismo,
Karmiloff y Karmiloff-Smith (2001) destacan el habla infantilizada (baby talk), así como
uso y función de la prosodia.
Este sistema de comunicación parte del sustrato neurofisiológico y se expresa en precursores
del habla (protosign y protospeech, Arbib, Gasser, & Barrés, 2014), así como en la participación
de neuronas espejos en gestos y evolución del lenguaje (Coudé et al., 2016), que permiten al/
la bebé reconocer indicios del comportamiento materno y mostrar estados nacientes de su
percepción general del entorno y del sí mismo. Este proceso se articula en la individualidad
como regulación emocional (DiCorcia, Snidman, Sravish, & Tronick, 2016).
Progresivamente, el sistema de comunicación faculta al sujeto a construir cogniciones
incipientes (De Houwer & Hermans, 2010), sobre la experiencia interactiva y a asociarles
emociones. Ambas transportan consigo contenidos simbólicos culturales. Una noción
cognitiva implica una representación de la acción particular en el entorno y las emociones
asociadas enlazan el significado subjetivo. Estos contenidos simbólicos conforman estilos
de crianza maternos, particularmente en el andamiaje (scaffolding) lúdico (Marjanovič-Umek
& Fekonja-Peklaj, 2017), visibles en las prácticas interactivas maternas. El sistema de
comunicación - cooperación para la comprensión de la interacción en gestación, visualiza
al/la bebé como un individuo competente desde el desarrollo temprano.
Este modelo presenta al sujeto infantil competente, dotado de disponibilidad epigenética
para la comunicación, en medio del andamiaje diádico que consolida formas de interacción;
cuyo contenido refleja estilos maternos de crianza que orientan al sujeto hacia la adquisición
de significados culturales. El resultado del proceso habrá de transformarse en germen de
contenidos de cogniciones sociales y de modelos relacionales socioafectivos. Por tanto, es
posible hipotetizar que la observación naturalista de estilos espontáneos de interacción
entre madre y bebé muestran estrategias en acción para lograr metas de socialización
específicas. ¿Cómo recibe la mamá el desafío comunicativo del bebé; y cómo procesa su
bebé la oferta de interacción materna, para que se geste mutuamente un vínculo diádico
con rasgos que lo distinguen como un modelo esencial de relacionarse socialmente?, es la
pregunta de esta investigación. Se conjeturó, según el enfoque teórico, que la comunicación
precede al lenguaje articulado infantil, pero también que es condición sine qua non para
adquirirlo en virtud de su mediación simbólica.
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Trevarthen
Andamiaje del juego
define
define
define
define
define
define
define
define
define
Modelo Teórico Marjanovič-Umek y Fekonja Pekla
Karmiloff y Karmilloff-Smith
DiCorcia et al.
Coudé et al.
Lorenzer
Neuronas espejo en gestos y
lenguaje
Regulación emocional
Habla dirigida al bebé
Cooperación
Bronfenbrenner
De Hower y Herman
Cogniciones incipientes
Advenimiento del lenguaje
Interacción diádica en
microsistema
Arbib, Gasser y Bar
Protosigno y protohabla
Unicidad preverbal de la significación
Tomasello
Figura 1. Modelo teórico.
define
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Este enfoque se apoya también en el concepto de “unicidad preverbal de la significación
humana” (Trevarthen, 2015a, 2015b). El cual atribuye a la musicalidad satisfacer la
necesidad infantil del dramatismo en juegos infantiles con acompañantes, claves dinámicas
que requieren integrar diferentes modos de pensamiento fundados en relaciones empáticas
para generar un sentido del mundo, formas que aparecen antes de conciencia y lenguaje;
cuyas modulaciones contribuyen a comunicar y aprehender la complementariedad diádica,
que coloca a la comunicación sobre la base de sentimientos cooperativos y sincrónicos
(Kokkinakia, Vasdekis, Koufakia, & Trevarthen, 2017).
Los estudios latinoamericanos sobre infancia y socialización o sobre socialización y lenguaje
atienden a: la funcionalidad del lenguaje y su papel en el aprendizaje (Morales-González,
Lázaro-García, Solovieva, & Quintanar-Rojas, 2014; Ospina-Ospina & Gallego-Henao,
2014), o enfatizan la dimensión sociocultural articulada en prácticas de crianza inscritas
en el mesosistema (Peña-Ramos, Vera-Noriega, & Santiz-López, 2018; Varela-Londoño,
Chinchilla-Salcedo, & Murad-Gutiérrez, 2015; Vargas et al., 2016; Vergara-Hernández,
2017; Andrés-Viloria & Fernández-González, 2016). En otros casos, se considera la
dimensión socioemocional (Calderón, 2017) y hasta su relación con la cognición (Baquero
& Segovia, 2018) y cómo se proyecta en la compresión del mundo social (Bermúdez-
Jaimes & Escobar, 2014).
Woldarsky, Urzú, Farkas y Vallotton (2019) insisten en que las diferencias culturales se
miden como una función de la sensibilidad materna resultante en la lectura de necesidades
infantiles y respuestas acordes, o no, que contribuirán a establecer la distinción entre
metas de socialización. Tales como independencia, exploración y autosuficiencia; en
oposición con autorregulación y satisfacción de deseos infantiles, conducentes a perfiles
contrastantes de socialización.
El modelo de esta investigación intenta una visión multidimensional de la caracterización
diádica emergente en el vínculo primario durante la infancia temprana, no solo como un asunto
de proclividad a la mentalización materna (mind-mindedness, cf. Mcmahon, Camberis, Berry, &
Gibson, 2016), o estrictamente de apego (cf. Pickard, Townsend, Caputi, & Grenyer, 2017),
sino más de un entonamiento afectivo (affect attunement, cf. Bordoni, 2018), basado en un placer
compartido (shared pleasure, cf. Puura et al., 2019) que visualiza a la mamá y a la diada en sí como
agentes culturales (Leithäuser, 2012). Así, las nociones de crianza provenientes del exosistema
permean modelos específicos en el mesosistema que son detectables en modalidades diádicas en
el microsistema; e inauguran la ontogénesis de una perspectiva de mundo (Fajardo-Santamaría,
2018). Por medio de una representación escénica (enactments, Morgenroth, 2010) que llevará a
las madres a actuar como agentes relacionales capaces de transmitir planes culturales para que
la subjetividad infantil pueda consolidarse en términos semióticos (Trevarthen, 2015a).
Método
Este estudio longitudinal registró en video interacciones diádicas cotidianas de treinta
minutos en tres momentos durante el primer año de vida infantil: seis semanas, seis meses
y un año, atendiendo principios de Green y Hogan (2005), realizados entre 2009 y 2011, en
casas. Estuvieron presentes solamente las díadas y la asistente que filmó simultáneamente
con cámaras opuestas, cara a cara.
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Participantes
Se analizan ocho díadas, cinco niños y tres niñas, de mamás primerizas (M = 22.5 años),
del Área Metropolitana de San José, pertenecientes, según lugar de residencia, ingreso
promedio e ingreso per capita del hogar, al “estrato uno”, correspondiente a ingreso mayor
a un salario mínimo y hasta dos salarios mínimos (MIVAH, 2018). Conforman familias
biparentales, nucleares (no conviven otros familiares). Dos tienen estudios universitarios
y, las demás, secundaria completa. De familias con bebés a término, edad gestacional
promedio y sin complicaciones durante embarazo o parto. No se reportaron enfermedades
graves ni trastornos del desarrollo. Las mamás fueron contactadas en servicios públicos de
salud por muestreo no probabilístico en cadena. El proyecto siguió criterios del Comité
Ético-Científico de la Universidad de Costa Rica. El cual exige presentar y firmar, previo a
recolectar datos, un consentimiento informado sobre objetivos, alcances y procedimientos
de la investigación, la participación voluntaria tanto como la retirada sin implicaciones, y la
ausencia de riesgos para las participantes.
Procedimiento
El microanálisis etnográfico o microetnografía de interacción social (Riggins, 2011) estudia
unidades mínimas de interacción, situaciones puntuales con “vida propia”, influidas por
contextos societales y constituidas en pequeños escenarios sociales delimitados; pues
factores objetivos no determinan totalmente formas particulares en que se interactúa en
situaciones concretas. Riggins (2011) indaga interacciones “naturales”, acciones en tiempo
real, de cerca y repetidamente, con énfasis en utilización del lenguaje y otras formas de
comunicación, durante la construcción de situaciones cotidianas.
Beebe (2017) trabaja el proceso de comunicación mamá - infante, momento a momento,
cara a cara, para caracterizar el sistema de comunicación diádica emergente. Este
“microanálisis de la interacción” identifica eventos “instante por instante”, que escaparían
al “ojo desnudo”. Su descripción, inicialmente topológica, va reformulándose en sistemas
de complejidad creciente sobre la dinámica de interacción específica.
Al analizar elementos de la comunicación cara a cara, en el comportamiento no verbal
y la pragmática comunicativa en su contexto. Bull (2002) parte de detalles finos de la
interacción durante la comunicación interpersonal. Esta perspectiva del análisis de la
conversación es abordada para el tema del origen diádico de la comunicación y el lenguaje,
por Gardner y Forrester (2010).
Coincidente es el registro fotográfico o fílmico de interacciones en contextos naturales
(validez ecológica); y la decantación de secuencias interactivas por medio de identificar,
describir y reseñar, sistemáticamente, la comunicación diádica.
La Etnografía de la Comunicación (Seville-Troike, 2003; Johnstone & Marcellino,
2010), indaga sobre lo que un hablante común necesita saber para comunicarse
apropiadamente en una comunidad lingüística, y qué necesita aprender para
su competencia comunicativa. Estudia sistemas de eventos comunicativos que
promueven el significado social convenido; las formas emergentes de comunicación
son de particular interés.
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Barbosa, Beeghly, Moreira, Tronick y Fuertes (2018) plantean el intercambio cara a cara
como el grado de coordinación diádica para establecer una relación y comprensión
mutua, base de habilidades sociales y formas culturales de comunicación. Enfatizan
emparejamiento y sincronía en la interacción que permiten a la díada movimientos
conjuntos (intersubjetividad) longitudinalmente, sin importar el contenido. La oscilación
entre descoordinación (estado más frecuente) y coordinación (reparación) favorece el
ajuste y estabilización del sistema.
Antes del primer año de vida, Peck (2003) muestra cómo el/la bebe registra la
sutileza de expresiones faciales, ritmos quinestésicos y múltiples combinaciones de
expresividad materna; y responde en concordancia, consolidando sus expectativas
sobre la acción en curso.
Diferentes mecanismos destacados por Lang et al. (2014) durante el primer año de vida,
reflejan cómo bebés entienden la conducta humana con una direccionalidad hacia metas
en el mundo, que les permite atribuir intencionalidad y propósito a agentes sociales
identificados, integrando contingencias espacio - temporales.
De Barbaro, Chiba y Deák (2011) destacan la mirada como función y proceso asociado
a comportamientos de codificación de información y mediación de la atención, que le
permite al/la bebé auto-regular su vigilancia a eventos del entorno, durante el transcurso
del primer año de vida.
La mutua sensibilidad diádica para percibir señales, corregir la elucidación, y
reaccionar apropiadamente son establecidos por Keller (2018) como estabilizadores
de la relación. Willits, Saffran y Lany (2017) coinciden en la incipiente capacidad
infantil de organizar el mundo en categorías léxicas, por medio de claves fonológicas y
distribucionales, que conforman su competencia lingüística gracias a la generalización
de propiedades semánticas.
El presente microanálisis etnográfico de la interacción comunicativa a lo largo del primer
año de vida utiliza la Teoría Fundamentada (Charmaz, 2014) para instrumentalizar registro,
ordenamiento, codificación y sistematización. Este abordaje inductivo faculta validez
ecológica al reconocer características esenciales del ecosistema que habitualmente rodea
la interacción diádica. No se trata tanto de verificar categorías teóricas, como de advertir
rasgos distintivos en la socialización (Wachs, 2015).
Estrategias de recolección y análisis de datos
Se grabó con dos cámaras simultáneas, una centrada en la cara de la mamá y la otra en la de su
bebé; las cuales fueron sincronizadas con editor de videos para analizarse en el programa Atlas
Ti.7, que identifica cronológica y secuencialmente la coordinación/descoordinación diádica.
La consigna a las mamás fue realizar actividades habituales con sus bebés. Se desecharon los
primeros minutos de la grabación (instauración y despliegue de la deseabilidad social) y se
codificó hasta cinco minutos antes del final (estereotipia o agotamiento).
Se conformó un Manual de Codificación para describir las interacciones con base en
una transcripción pormenorizada de cada secuencia de acciones, comportamientos y
verbalizaciones que realizó cada díada.
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La Tabla 1 muestra el ejemplo más relevante de la Codificación Selectiva de bebé en el
título, la Axial en el de la fila superior respectiva y la Abierta en las columnas respectivas.
La Tabla 2 muestra la coincidente para mamá.
En Anexos se muestran tablas ejemplificadoras de codificación para seis meses y el año.
Se codificó cada video sincronizado, mamá y bebé, segundo a segundo, centrándose
en la interacción cara a cara, aspectos verbales como no verbales, hasta la saturación;
para identificar no solo eventos aislados, sino secuencias (sistemas). Se realizaron dos
rondas de codificación por cada díada en cada momento del desarrollo, primero con
atención en mamá y luego en su bebé, en registros separados e independientes, con
cotejo simultáneo a posteriori gracias al registro cronológico de los videos en el programa
Atlas Ti. La “saturación” consiste en la “comparación constante” de los materiales entre
sí, hasta que los códigos resulten redundantes o no aparezcan nuevas dimensiones que
agreguen elementos comprensivos. Este procedimiento procura la “densidad” de las
categorías analíticas.
Fiabilidad y validez
Cada Codificación Abierta recoge una secuencia de comportamientos de mamás o bebés
de 10 segundos, para reconocer, detallar y sistematizar el repertorio de comportamientos
diádicos en cada momento.
La Codificación Axial sintetiza caracterizaciones diádicas en descriptores que muestran su
relación con modalidades diádicas. Las iniciativas o complementos de mamás y bebés se
agrupan en propiedades que conceptúan la dinámica interactiva. En las FI, tanto mamás
como bebés toman la iniciativa o reaccionan en consonancia a la propuesta interactiva
de su contraparte. Es un ciclo diádico dinámico en espiral de FI, dimensión empírica, en
cuanto a acciones específicas diádicas, y la simbólica, sobre su significación social.
La Codificación Selectiva integra categorías coincidentes de la Axial entre díadas, en
diferentes combinaciones y modelos consolidados, tanto de invitación a interactuar como
Tabla 1
Ejemplo de codificación bebé Orientación en reacciones corporales. Seis semanas
Mantenimiento de sincronización de mirada asociado al uso del habla infantilizada
Sincronización fugaz de mirada con mamá ante
búsqueda de ella de sincronización.
Voltea mirada fugazmente hacia estímulos
visuales o auditivos del entorno.
Sigue con mirada objetos de estimulación
visual.
Ante estimulación auditiva de mamá, mantiene
sincronización de mirada con la de ella.
Responde con estiramiento de miembros y
cuerpo ante estimulación de mamá (verbal y
quinestésica).
Actitud relajada y adormilada ante estimulación
quinestésica o en contacto con la piel; abre y
cierra ojos esporádicamente (eventualmente
fija mirada en la de mamá).
Retoma el estado de equilibrio en respuestas a
adecuaciones del patrón de estímulo de mamá.
Chupetea dedo en coincidencia con
estimulación de mamá.
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de identificación de la invitación a interactuar de la contraparte. Para integrarlas, se
verificó la secuencialidad, familiaridad o complementariedad de estructuras decantadas
durante la Codificación Axial. Cada Codificación Selectiva tiene un componente central
como meta probable del desarrollo, alrededor del cual se nuclean estrategias para la
acción con el mismo principio aglutinante. La codificación fue validada en cursos de
Psicología de la UCR.
Diferentes secuencias de episodios que componen las interacciones muestran variedad y
complementariedad diádicas y derivaron en categorías comunes sobre rasgos sustantivos.
Tabla 2
Ejemplo codificación mamá - Aspectos atribuidos al/la bebé/ Orientación en reacciones corporales (seis semanas)
Adecuación de interacción a cambio en patrón de expresividad o de vocalización de bebé
Interpreta verbalizando estado de ánimo
o fisiológicos del/la bebé (“¿Hambre?”,
“¿Cólico?”, “¿Sueño?”), en breves secuencias
dialógicas (reformulando pregunta de diversas
formas)
Ante pequeños cambios en estado de ánimo
del/la bebé (molestia, inquietud, hambre),
adecúa prosodia, expresividad facial y verbal
para satisfacerle su necesidad
Reiteración de interacción ante reacción (gesticulaciones/vocalizaciones) de bebé
Cuando bebé cambia de estado de ánimo (se
tranquiliza), registra, le describe y verbaliza el
cambio (“¡Ya estás tranquilito!”)
Cuando bebé se tranquiliza luego de llanto y
como resultado de estimulación, le cambia la
postura y vuelve a un estilo de estimulación
previo
Sincronización inicial de reacción de mamá con estado exaltado de ánimo de bebé,
con transición inmediata del modelaje materno hacia un estado de serenidad
Para interpretar estado de ánimo del/la bebé,
recurre a secuencias de diferentes tonos de
voz (prosodia) y diversos gestos faciales
(empatía, preocupación), incluyendo sonrisas
alternadas
Utiliza reacciones espontáneas, como
exclamaciones, agitar brazos o leves quejidos
(v.g. por cólico) para interpretar estado físico o
emocional (“¿Te duele la pancita?”) y recurre a
estimulación verbal (con modulación prosódica)
y física para reconfortar
Cambio postural de bebé y adecuación de interacción ante molestia
sostenida de bebé, con verbalización del efecto sobre bebé
Ante llanto espontáneo, reacciona con
estimulación quinestésica (incluido cambiarle
de postura), arrullos y palabras en tono suave
para tranquilizarlo
Ante molestia sostenida de bebé, recurre
al cambio de postura (v.g. alzarlo) para
reconfortarlo, mientras verbaliza el cambio
Cambio en interacción física (incluyendo contacto físico), quinestésica y
verbal ante molestia (suspensión o variación de estas formas)
Reconforta verbalmente o con exclamaciones
(“¡Ah, ah, ah!”)
Por molestia ante la carga o estilo de estimulación
verbal y quinestésica, varía patrón de
estimulación (v.g. de canto a diálogo, suspensión
de la estimulación quinestésica)
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Resultados
Las figuras concatenan las categorías selectivas que visualizan caracterizaciones relevantes
de la interacción diádica. El análisis subsiguiente describe, explica y dinamiza estas figuras
en función de cómo sus contenidos apuntan a metas de socialización basadas en rasgos
comunicativos diádicos.
Seis semanas: codificación selectiva de mamá y bebé
Como se aprecia en la Figura 2, las mamás y sus bebés se dirigieron a consolidar lo que grosso
modo ha dado en llamarse la mentalización materna (mind-mindedness, cf. Mcmahon et al.,
2016) o, con mayor precisión, una disponibilidad emocional individual y un entonamiento
con las necesidades y metas de sus bebés (affect attunement, cf. Bordoni, 2018), para lograr
que sus bebés adquieran la significación desde sus referentes corporales y sensoriales
(Trevarthen, 2015a, 2015b).
Vocalización o denominación no se asociaron de inmediato con génesis de significado,
sino con utilidad de la función articulatoria y práctica dialógica esencial (elementos
básicos de comunicación y, posteriormente, de lenguaje). Acciones no verbales, como la
proposición de acciones, reflejaron una retroalimentación mutua y el significado específico
que progresivamente adquieren actividades comunes.
Las mamás acompañaron con la voz acciones que compartieron con sus bebés. Ellas no
solo propusieron, ni sus iniciativas emergieron solamente de sus propias sensaciones, sino
que se orientaron por estímulos provenientes de rasgos diversos en reacciones infantiles.
Adecuaron su estimulación al expresarla con matices tonales para detonar pequeños
cambios en la pauta imperante.
Las mamás no solo reanudaban su estilo frente al comportamiento infantil al proveer
estímulos sensoriales, sino que elucidaban el estado anímico de sus bebés, incluso
procurando la posición corporal correspondiente. La sincronización se adecuaba a la
variabilidad conductual infantil, concomitante a la estabilidad en el intercambio. Procedieron
así, independientemente de constatar al instante el efecto en sus bebés o de la capacidad
infantil inmediata para absorber y procesar por completo la información entrante.
Las mamás estimularon como si cada acción propia tuviera un efecto determinado y
verificable en sus bebés, para identificar la fuente de la inducción, ya fuera en el entorno de
la interacción (incluyéndose ella) o desde el interior (o perspectiva interna) de sus bebés.
Al presumir la perspectiva interna infantil, presuponían un conjunto de capacidades en
desarrollo a las cuales es posible apelar, por separado o combinadamente.
Cuando presentaron el contexto, las mamás vocalizaron y verbalizaron, denominan
sucesos y así los dotaron de significado. No solo introdujeron en el manejo práctico de
las normas del lenguaje, incluyendo la exposición al vocabulario, sino en la otorgación de
significado a acciones y eventos que configuraban.
Cuando las mamás estimularon algún sentido de sus bebés o tomaron como referente
su cuerpo, en su funcionalidad o ubicación, se colocaban en la perspectiva interna de sus
bebés y anticipaban sus sensaciones y experiencias, así como su impacto en secuenciación
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Seis semanas
Sincronización inicial de la reac-
ción de la mamá con el estado
exaltado de ánimo del/la bebé,
con transición inmediata del mo-
delaje materno hacia un estado de
serenidad.
1:41 Mamá seis semanas 3
Cambio postural del/la bebé y ade-
cuación de la interacción ante la mo-
lestia sostenida del/la bebé, con con-
secuente verbalización del efecto
sobre el/la bebé.
1:42 Mamá seis semanas 4
Reiteración de la interacción ante la
reacción (gesticulaciones/vocalizaci-
nes) del/la bebé.
1:40 Mamá seis semanas 2
Mantenimiento de sincronización
de la mirada ante estilo materno.
2:1 Bebé seis semanas 1
Mantenimiento de la sincroniza-
ción de la mirada asociado al uso
del habla dirigida al/la bebé.
2:2 Bebé seis semanas 2
Relajación o adormecimiento
ante estilo materno.
2:3 Bebé seis semanas 3
Reacción corporal (movimiento)
ante estilo materno.
2:4 Bebé seis semanas 4
Adecuación de la interacción al
cambio en el patrón de expresividad o
de vocalización del/la bebé.
1:39 Mamá seis semanas 1
Bebé
Mamá
Interacción
Figura 2. Concatenación de coficación selectiva mamá y bebé - seis semanas.
Cambio en la interacción física
(incluyendo contacto físico), qui-
nestésica y verbal ante la molestia
del/la bebé (suspensión o variación
de estas formas).
1:43 Mamá seis semanas 5
Comunicación diádica temprana
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de interacciones. Las mamás dimensionaron al/la bebé desde su capacidad intrínseca para
percibir con sus sentidos y procesar información. Articularon esta capacidad incipiente
que llegaría a fortalecer la propensión de sus bebés a barruntar la intención materna, así
como el comportamiento de fenómenos en que participa y que le son presentados. Sus
bebés no solo aprehenderían sobre usos, sino sobre cómo está organizado el contexto en
función de su manejo, así como de sus propias destrezas. Esta actividad conjunta inauguró
la operación cooperativa.
La sincronización favoreció la concordancia y reciprocidad entre acciones mutuas que
empezó a expresarse, no verbal, en la espontaneidad de indicios que identificaron la
intencionalidad de gestos y expresiones particulares. Este proceder estuvo orientado a
actuar en sintonía, recurriendo a estrategias como cambio postural materno o del bebé,
contacto físico y localización mutua del foco de atención, que incluso condujeron a
reconfigurar la interacción.
La comunidad en la ejecución implicó compartir intencionalidad, que requirió lectura
recíproca de focos de interés y atención, expresada en amoldamiento mutuo del
comportamiento. Este amoldamiento implicó la comprensión de la naturaleza de la acción,
tanto como de la percepción del estado anímico de la contraparte para mayor agudeza
en la concordancia. La sensibilidad ante la ubicación de la contraparte en la interacción
condujo a la regulación emocional, sobre todo infantil, en la medida en que las mamás
ajustaron las coordenadas hacia un estado de equilibrio, así como de avenencia diádica.
Sobresalió el estilo materno dialógico, con intercambio y alternancia, así como una
modulación constante, cuyos contornos prosódicos favorecieron la empatía. La motivación
a vocalizar y la elucidación de las vocalizaciones o exclamaciones infantiles como partes en
un diálogo lo ilustraron.
Las mamás implementaron un estilo que contempló estas dimensiones y visualizó al/la bebé
con una subjetividad emergente, proclive a receptividad y reciprocidad. Continuamente
dilucidaron y verbalizaron para sus bebés, tanto lo que observaban objetivamente, como
lo que inferían y atribuían como ocurriendo subjetivamente en sus bebés, mostrando el
camino hacia la construcción del significado de acciones. El primer bosquejo distinguible
en esta dirección fue la conformación de un ámbito de interacción.
Los/las bebés recibieron y procesaron la estimulación materna, en una definida disposición
incipiente. Mostraron poseer la expresividad para, rudimentaria pero eficazmente, reflejar
su efecto.
La consecución, mantenimiento o recuperación del equilibrio (relajación y serenidad) se
asoció con que inadecuación o cambio fueron evidenciados y llamados a la rectificación
por medio de reacciones de malestar (sollozo y berrinche).
La tendencia a establecer y mantener la sincronización de mirada apareció precoz,
aunque fugaz, y se vinculó con la percepción infantil del intento materno por lograrla.
La sincronización de mirada coincidía con el habla infantilizada (baby talk) y con el estilo
dialógico materno (prosodia), haciendo presumible la atracción inicial hacia este estilo
materno, así como sentir molestia y demostrarlo cuando se interrumpía o cambiaba.
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La percepción infantil de configuraciones de estímulos abarcó gestos, sonrisas, movimiento
corporal, vocalizaciones y diversas exclamaciones, destacándose la coincidencia de su sonrisa
con la materna, que poseyó un componente comunicativo inicial para inducir una acción
materna. Las mamás sonreían y vocalizaban simultáneamente y los/las bebés cifraron su
atención en este conjunto, sonriendo a su vez. Aunque restringidas sus posibilidades de
exclamación o vocalización, sonidos guturales precursores aparecieron asociados a formas
expresivas. Así, los/las bebés progresaron hacia consolidar FI, incluyendo movimientos
corporales asociados a malestar o serenidad, y la vocalización.
Los/las bebés orientaron su mirada y giraron su cabeza hacia los estímulos y así transmitían
a las mamás claves sobre el foco de su atención que se encauzó hacia la coincidencia
inherente. Este ámbito emergente parecía concentrarse en rasgos sobresalientes de la
interacción, para filtrar y aislar la influencia de estímulos no inmediatamente relevantes.
La transición entre estados de ánimo, de serenidad a malestar, pautó la interacción
y anticipó estrategias para la acción, sobre todo materna. La transición estableció una
sucesión, una alternancia o recuperación de un determinado estado en la vinculación.
La tendencia hacia la concordancia instauró el deliberado y constante esfuerzo materno
por empatar con necesidades infantiles y el imperativo por obtener insumos requeridos
para el equilibrio en la interacción, e inclinó la acción diádica hacia la regulación emocional.
Seis meses: codificación selectiva de mamá y bebé
Con objetos se denominaron acciones, se propusieron juegos, se designaron cosas, se
cualificaron objetos, los rasgos del comportamiento fueron nombrados, se evocaron
situaciones. Se introdujo una triangulación fluida en aras del desarrollo de capacidad meta
representacional (Fajardo-Santamaría, 2018).
Así, acciones infantiles se tornaron evidentes para las mamás quienes las perfilaron a su
vez. Les dieron un lugar en el diálogo, las enunciaron en la interacción (ver Figura 3).
No solo el entorno delineó sus contornos, también la singularidad infantil predominó en
la definición de los sucesos. Su protagonismo se reafirmó en opciones lúdicas abiertas
por objetos.
El protagonismo para los/las bebés constituyó una posibilidad para introducir nuevas
fases en el proceso. La propuesta materna parecía guiarse progresivamente por lo que
suponía era la iniciativa infantil. En el plano del significado que la acción adquirió para las
mamás, la distinción de la singularidad infantil fue derrotero.
Los objetos fueron mediadores versátiles de acciones y sus variantes. Conectaron
intereses diádicos. Fueron vehículos de sensaciones y canales para la expresividad.
Los objetos introdujeron palabras y condujeron el estilo materno;fueron vehículo para
establecer contacto. Las mamás escudriñaron la atención de sus bebés, detectaron las
claves de la interacción.
Los objetos abrieron posibilidades para representar e introducir diversificaciones y
variaciones en la acción circulante, que se asociaron con percepciones, en intentos por
traducir la acción en un sensación distinguible y registrable para los/las bebés.
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
81
Seis meses
Alcanzar y aferrar objetos ofreci-
dos por la mamá.
2:6 Bebé seis meses 2
Exclamaciones de entusiasmo
ante acciones propuestas por la
mamá con objetos.
2:7 Bebé seis meses 3
Búsqueda de sincronización de la
mirada cuando logra alcanzar y
manipular objetos ofrecidos.
2:9 Bebé seis meses 5
Exploración de objetos proveí-
dos por la mamá y replica de
acciones propuestoas por ella.
2:5 Bebé seis meses 1
Presentación de objetos, perso-
nas o eventos del entorno e ins-
tancia a su búsqueda.
1:44 Mamá seis meses 1
Orientación en las acciones del/la
bebé con los objetos para desple-
gar el Esquema de Estimulación.
6:30 Mamá seis meses 4
Narración paralela y proto-diálogo
sobre la ejecución de acciones coti-
dianas (alimentación/aseo) y de la
concomitante experiencia supuesta
del/la bebé, incluido el uso de la
propia narración como estímulo
para captar la atención del/la bebé.
6:28 Mamá seis meses 2
Anticipación de las acciones por
realizar del/la bebé con base en
sus logros previos.
6:29 Mamá seis meses 3
Vocalizaciones por no poder
alcanzar o aferrar objetos de inte-
rés que se le presentan.
2:8 Bebé seis meses 4
Mamá
Interacción
2:10 Bebé seis meses 6
Movimiento de alcanzar y aferrar
frente a la mirada de la mamá ante
objeto (juguete) que desea o que le
es presentado, o de asir y halar
partes de la cara y cabeza de ella.
Exploración visual del entorno
durante el contacto físico con la
mamá luego de tranquilizarse.
6:32 Bebé seis meses 7
Verbalizacion de las supuestas mo-
tivaciones del/la bebé o de las
características de los objetos (ju-
guetes) que guñian la selección
del/la bebé u orientan su mirada.
6:31 Mamá seis meses 5
Búsqueda de sincronización de la
mirada con sonrisa en contacto cara a
cara y Esquema de Estimulación.
6:33 Bebé seis meses 8
Bebé
Figura 3. Concatenación de Codificación Selectiva mamá-bebé-seis meses.
Sanabria-León
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
82
La propuesta materna ensambló indicios para reconocer eventos más allá de la actividad
diádica inmediata. Fue una forma preliminar de apertura a novedades del entorno. La
diversificación y la apertura, con énfasis en las percepciones infantiles, se fundieron en el
interés por actividades que emergían desde motivaciones infantiles.
Las mamás se basaron en pistas que recibían e identificaban por parte de sus bebés. Se afinó
su ajuste a la supuesta intencionalidad infantil, sus motivaciones, el interés por objetos o
eventos, al foco de su atención, al sentido de sus movimientos corporales (incluyendo la
direccionalidad de su mirada), a su presumido interés por la funcionalidad de objetos y sus
propias habilidades, y a su apremio por realizar determinadas acciones. Este refinamiento
en la percepción nutrió la sensibilidad hacia estados de ánimo y cambios humorales
subyacentes a la regulación emocional.
Por tener implícita la introducción a actividades y prácticas con carácter social, la
escenificación de acciones con objetos explicitó el involucramiento en el mundo social.
Las mamás evocaron situaciones vividas conjuntamente o las convocaron desde ámbitos
sociales para personificarlas frente al/la bebé con objetos, e ilustrar no solo pautas que
rigen el comportamiento social, sino también emociones y pensamientos asociados. La
actividad conllevó la representación de patrones y modelos sociales que demandaron un
nivel lingüístico y semántico superior, con un importante componente de comunicación
no verbal. La representación invitaba a reproducir escenas, lo cual exigió imaginación y
fantasía para recuperar y recrear la experiencia. En este plano, las mamás invitaron al/la
bebé a integrar, identificar y asumir roles sociales, a moverse hacia la representación. La
constante labor de elucidación y verbalización materna de acontecimientos adquirió el
carácter de un renovado desafío a la función simbólica.
Los/las bebés desplegaron secuencias de acciones de mínima complejidad, al
ejercitar funciones por su cuenta o impulsadas por las mamás, incluso como un fin
en sí mismo. Estas funciones subyacían a acciones como repetir rutinas elementales,
asociadas al manejo corporal o a la manipulación de objetos, con los que ensayaron
usos posibles en varias combinaciones; le atrajeron sus atributos, visuales y auditivos,
no solo cuando fueron presentados por las mamás, sino durante la exploración propia.
Alcanzarlos y aferrarlos mostró cómo conjugar interés con acción. El seguimiento del
juego materno con objetos y la incorporación a la actividad, por medio de replicación
rudimentaria o mera exploración, destacó que percibían e intentaban reproducir
acciones con una intencionalidad.
Los/las bebés desarrollaron acciones en paralelo con las mamás y, simultánea o
alternadamente, ejecutaron una propia. Advirtieron cambios introducidos en las
propuestas maternas y los asimilaron o juguetearon con ellos, aunque fuera por medio de
la atención en la novedad.
Cuando la acción requería cambio postural o ensayo de proezas, como alcanzar y aferrar,
o hazañas como estirar brazos y piernas en prono, la incorporación del modelaje materno
con objetos o el cuerpo infantil se reflejó en la reproducción motu proprio de estas acciones.
Los/las bebés se apropiaron del juego materno con iniciativas propias. No solo percibieron
estímulos aislados, como sonoridad, forma o color de los objetos, o movimientos y gestos
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
83
maternos llamativos, sino eventos compuestos. Interconectándose diferentes propiedades,
así como formas y estrategias maternas para la acción.
Los/las bebés acompañaron su acción con sincronización de mirada, vocalizaciones
variadas, risas y sonrisas, gestos, movimientos corporales (incluyendo alcanzar y aferrar)
y exclamaciones de entusiasmo o desgano, con un correlato corporal. Utilizaron estos
recursos durante el seguimiento, intento de réplica o innovación de la acción diádica.
Este rasgo no se derivó exclusivamente de la adyacencia de acciones diádicas, sino que
requirió la compartición para progresar hacia FI versátiles. La concordancia de acción
diádica recogió esta dimensión del desafío infantil en la interacción.
Un eje fue que la díada acordara lo que comparte, tanto como dónde y a partir de cuáles
insumos. Esta labor de reconocimiento del terreno delineó límites para la interacción,
flexibles pero claros. Los/las bebés enunciaron su transgresión cuando protestaban por
la retirada materna, por la interrupción o por la inserción inoportuna. Pugnaron por
una ampliación de límites cuando se desplazaban físicamente o mudaban su atención
hacia eventos, personas u objetos previamente destacables solo en la periferia del ámbito
de interacción. Los/las bebés también volvían a los límites trazados y, eventualmente,
agregaron algún elemento proveído por la exploración. Así, pautaron sus propias
iniciativas para coordinar la acción materna. Sincronizar la mirada les orientó en la
invitación materna, al identificar focos de atención y la probable intencionalidad de la
acción, lo cual se imponía antes y después de culminar ciertas acciones individuales o
compartidas. Esta sincronización complementó dispositivos expresivos (risas, sonrisas,
gestos, exclamaciones o vocalizaciones), como indicio de su logro.
La acción infantil no fue mimesis de la materna, sino diferenciación que empleó habilidades
y destrezas, tanto como un caudal para exteriorizar emociones asociadas y el interés por
la actividad. Tampoco fue imitación del comportamiento de aspectos aislados de eventos,
sino reelaboración - elemental - que contempló facetas del acontecimiento e incluye
primeras tentativas de acción autónoma.
Los recursos infantiles exteriorizaron estados de ánimo, al dirigir las capacidades a atender
el desenvolvimiento de acciones a las que las mamás invitaban o en las que engancharon
autónomamente, pero también asistieron con sonrisas, exclamaciones, gestos y hasta
vocalizaciones asociadas al estado emocional. El sollozo indicó falta de interés por
estímulos o molestia por suspensión de acciones o retirada materna. Se desencadenaba
una protesta en forma de movimientos corporales y vocalizaciones, así como pérdida de
interés por acciones que previamente captaron la atención. Recuperar el equilibrio gracias
a la intervención materna propicia, al tranquilizar con mimos físicos y verbales, fue señal
de que distinguían y se acomodaban a la transición.
Los/las bebés integraron un manejo dúctil y extenso de vocalizaciones básicas efectivas, como
respuesta a la invitación materna y para captar atención. Reportaron que el estímulo se iba
en la dirección apropiada. La vocalización indujo a proveerles información y se convirtió en
medio para requerirla. Dado que las mamás no cesaban de dialogar y verbalizar, incluyendo
onomatopeyas, la vocalización infantil ensayó la estructura dialógica y esbozó la comunicación
basada en la inscripción en progreso de un rasgo expresivo dentro de un derrotero simbólico.
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
84
Un año: codificación selectiva de mamá y bebé
La Figura 4 muestra la composición escénica (enactments, Morgenroth, 2010) que dio inicio a
la inducción semiótica por medio de la transmisión de planes culturales (Trevarthen, 2015a).
Llamar las cosas por su nombre implicó descomponer la actividad en episodios semánticos.
El aparente azar de la interacción evidenció orden al desarticularse en fragmentos con
sentido. La división en intencionalidades, sensaciones, intenciones y metas construyó un
campo semántico común.
Las mamás organizaron paulatinamente indicios sobre el propósito de acciones, en
unidades de mayor complejidad, en escenas reconocibles, al seguir el orden cotidiano,
preparando cada movimiento común para su instauración en el continuo social. Con cada
denotación, las mamás despertaron interés por su enlace con comportamientos habituales.
Unidades de sentido más complejas constituyeron escenas discernibles, por medio de
signos en el orden cotidiano. Guiones breves de acontecimientos frecuentes y en series
cortas para la comprensión secuencial del sentido de la acción para los/las bebés.
Desde pequeños gestos convencionales, como saludos, hasta instrucciones de relativa
complejidad, como intercambios; pasando por bailes y cantos, ejemplificaron un mundo
social compuesto por un sí mismo y una contraparte, con variaciones.
En las escenas, los objetos ganaron contornos y cualidades, dotados de atributos atractivos,
y se insertaron en el devenir de las ideas a compartir para dinamizar la interacción.
Las mamás transformaron los guiones de escenas en breves relatos que subrayaban el
carácter social de mímica y mimetismo.
Los relatos incluyeron escenas para la comprensión del mundo social que se derivaron del
juego corporal y de su potencial para descubrir nuevas posibilidades. El ensayo lúdico se
elevó al estatus de contenido para la cognición social.
Las mamás dramatizaron guiones que mostraban propósitos en la interacción y que
se desenvolvían en el orden de un contexto particular, incentivaban la iniciativa o el
involucramiento infantil en la secuenciación de acciones y así la socialización proporcionó
modelos. La inducción semántica no solo enunció cada acción y un potencial significado
en un entramado lingüístico, sino su inscripción constante en el mundo social. El estilo
materno llevó al/la bebé hacia la comprensión escénica del entorno mediato desde la
interacción inmediata.
Las mamás precisaron constantemente el reconocimiento de focos de interés y atención,
así como la caracterización más elaborada de acciones implicadas, ahora más complejas y
secuenciales; diversificaron su propio empleo de la sincronización y del seguimiento de la
mirada, así como del señalamiento, en su propuesta de acciones y para referirse a las infantiles.
Las mamás aludían, en sus apreciaciones constantes, a secuencias y conjuntos de acciones de
sus bebés que se regían por la ejecución con objetos y mediada por objetos o que se articulaban
alrededor del cuerpo infantil, debido al dinamismo de sus acciones. La recolocación postural
diádica, por iniciativa materna o infantil, incluyó búsqueda del contacto cara a cara, al servicio
de la constante adaptación dúctil del ángulo más conveniente de la acción.
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
85
Un año
Aproximación a la mamá ante invita-
ción a realizar acciones conjuntas.
2:16 Bebé un año 6
Búsqueda de la mirada de la
mamá y extensión de palmas de
las manos ante resultado inespe-
rado de la acción.
2:11 Bebé un año 1
Utilización de figuras de animales,
invitación a la onomatopeya y
recompensa verbal por la repetición.
1:46 Mamá un año 1
Estimulación a cantar y articular
palabras por medio de cantar para
el/la bebé o modelar la acción que
acompaña a la palabra.
1:48 Mamá un año 3
Acompañamiento de las exclamacio-
nes del/la bebé durante la escenifica-
ción de escenas cotidianas con diver-
sas formas dialógicas.
1:47 Mamá un año 2
Acompañamiento y complemen-
tación de acciones de la mamá.
2:12 Bebé un año 2
Mamá
Interacción
2:14 Bebé un año 4
Acercamiento físico, extensión de
brazos y sonrisas ante acciones
propuestas por la mamá.
Imitación de gestos de la mamá
cara a cara.
2:15 Bebé un año 5
Diálogo constante con el/la bebé
para interpretar sus necesidades,
proponerle acciones o captar su
atención sobre objetos(juguetes) o
eventos.
6:36 Mamá un año 6
Escenificación y verbalización de
situaciones lúdicas para el/la bebé en
diferentes contornos prosódicos.
6:37 Mamá un año 7
Identificación de objetos y eventos
del entorno que captan la atención
del/la bebé y complementación con
rmulas verbales de interacción o
descripciones de las posibles inten-
ciones de los objetos y personas del
entorno.
6:34 Mamá un año 4
Búsqueda de la mamá y proposi-
ción de acciones con objetos,
junto a vocalizaciones.
2:13 Bebé un año 3
Bebé
Interpretación de posibles necesida-
des o intenciones del/la bebé y
acción a conformidad.
6:35 Mamá un año 5
Figura 4. Concatenación de Codificación Selectiva mamá-bebé-un año.
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
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Las mamás derivaron sus intervenciones e invitaciones, con mayor énfasis, de acciones
infantiles, gracias al intercambio de gestos y exclamaciones, acompañados de vocalizaciones
que las mamás promovían y ofrecían como modelaje.
Las mamás matizaron sus vocalizaciones y verbalizaciones con declinaciones prosódicas para
acentuar el contenido emocional que sobresalía en la interacción como relevante para sus
bebés. Este juego de la posibilidad creciente de realizar acciones compartidas, recurrió a la
sincronización de mirada y mutua retroalimentación, con indicadores sensoriales y semánticos
transitando en ambas direcciones, cuyo significado fue introducido en la interacción.
La invitación materna a manifestarse por medio de gestos y exclamaciones, en una amplia
gama, no fue solo un ejercicio indispensable sobre la estructura dialógica, sino una acción
con significado por sí misma; encauzada a la transmisión en ambas direcciones de un
mensaje con sentido definido, como parte de inaugurar gradualmente la praxis del habla.
La verbalización de acciones observadas por las mamás se aunó con la narración de
historias o eventos que deducían el atractivo para sus bebés.
La escenificación de acciones con objetos se amplificó con dramatización de emociones
diversas, fuera como estados de ánimo atribuibles al/la bebé o como parte de situaciones
de carácter social.
La tarea materna se complejizó pues ahora los/las bebés también protagonizaban con
objetos escenas, aunque fuesen esbozos primigenios, conquistando la capacidad para
ejecutar lúdicamente por su cuenta y con cierta fidelidad, situaciones cotidianas (como
acercar una silla a la puerta y encaramarse para abrirla).
La elucidación materna al/la bebé sobre las acciones en proceso, las que le propone o
las que deduce que intenta, así como las instrucciones asociadas que le imparte verbal o
analógicamente, enlazaron la inducción lingüística y la semántica. Cada interés atribuido al/
la bebé, las mamás lo tradujeron en acción, en nuevo desafío comprehensivo, achicando un
espacio semántico tras otro. Cada exclamación o vocalización infantil, incluso el balbuceo,
sería recibida y descifrada como intento por expresar contenido particular que se procuró
traducir en palabras o acompañar con formas dialógicas.
Esta traducción utilizó la pregunta al/la bebé sobre la naturaleza de sus acciones o sus
intereses, así como sobre la secuencia a seguir, con lo cual la inducción lingüística y la
semántica ofrecieron un complemento sobre usos polisémicos de objetos. Las mamás
tampoco se cansaron de describir y nombrar objetos o su utilidad. La sugestión materna
sobre lo que es posible se orientó a activar capacidades perceptivas y funcionales de sus
bebés, con juegos corporales. Tampoco se interrumpían las tentativas de explicitar la
perspectiva interna infantil sobre los acontecimientos y la probable experiencia subjetiva
en los contextos contenedores, enfatizando la creciente comprensión infantil de la
dinámica intrínseca.
Potenciar la capacidad expresiva fue núcleo estratégico. Compartir planes para la acción
y la coincidencia de intereses fue una prioridad, por contribuir a consolidar habilidades y
destrezas infantiles en desarrollo, que afianzaron un matiz social. El enriquecimiento de
expresividad fue crucial. La función del intercambio de risas y sonrisas señaló la consecución
Comunicación diádica temprana
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de reciprocidad y cooperación de acciones, en las que confluyeron componentes
emocionales, la comprensión del significado del evento y la capacidad expresiva.
Para las mamás, fortalecer la expresividad recabó indicadores sobre cualidades de la experiencia
por la que atravesaron sus bebés, coligiendo estrategias para la acción o ajustes necesarios
para sintonizar y, eventualmente, transferir insumos para la estabilización recíproca.
Las mamás no solo siguieron la guía infantil, sino que propiciaron coautoría en los
acontecimientos al promover la capacidad infantil para visualizarse, con sus destrezas y
habilidades, en el entramado de las FI.
Reciprocidad y alternancia favorecieron el desplazamiento físico de los/las bebés y sus
recorridos perceptuales por focos de interés para integrar acciones de mayor complejidad,
definiendo participaciones propias y maternas en guiones que mostraron tanto la
transmisión (infantil) como la recepción (materna) de una intencionalidad hacia metas.
Los/las bebés entremezclaron vocalizaciones en distintos momentos y formas durante
la coordinación y ejecución de actividades compartidas. La expresividad sonora de la
voz participó del juego de intercambio diádico como elemento decisivo al organizar y
conducir acciones.
El intercambio diádico condujo al/la bebé hacia una participación estructurada alrededor
de nominalizar la acción, entendida como conjunto de partículas del comportamiento
organizándose alrededor de un propósito, con epicentro en la mutualidad. La acción
reclamó un sentido, expresado en un fin. Esta estructuración fue topicalización que
devino acto semántico.
El juego verbal materno y la expresividad vocal infantil, integrada a la estructuración
recíproca de eventos diádicos, fueron elementos de una atmósfera ornamentada con una
sonoridad cuyas unidades se diferencian para denotar y connotar el sentido emergente
de la interacción. Vocalizar no fue un acontecimiento fortuito, sino parte de su esquema
comprensivo de la actividad diádica.
La afinación de la inferencia infantil sobre el propósito de la acción y los requerimientos
propios y maternos para culminarla subrayó el entendimiento no verbal de la dinámica diádica.
La agudización comprensiva para atender y llevar a cabo directrices verbales reflejó el
lenguaje receptivo infantil, instaurándose y operando como guía para la acción.
Los/las bebés declararon su atención y emotividad por acciones compartidas (favorables
o desfavorables); la riqueza expresiva les permitió introducir su participación en acciones,
recibir con agrado o desagrado la invitación materna (incluido el encuentro o reencuentro),
manifestar su motivación (o no) a continuar y celebrar el resultado esperado o inesperado
con expresiones convenientes, propiciando el intercambio de señales para establecer el
equilibrio emocional que sofistica la comunicación.
Formaron parte del intercambio de información el señalamiento, la búsqueda de andamiaje,
el entendimiento no verbal recíproco y el incremento en la capacidad comprensiva del
lenguaje (receptivo). Este sistema incluyó recursos expresivos como risas, sonrisas, gestos,
movimientos corporales, exclamaciones y vocalizaciones. Captar la atención materna,
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
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reportarle lo que llamaba su atención, proponerle acciones y aceptar su invitación a
compartirlas, o expresar el interés o desinterés, fueron finalidades de la mancomunidad
de señales.
La búsqueda de la mamá, su encuentro o reencuentro durante la acción y la celebración
concomitante, el ofrecimiento, el requerimiento y el hallazgo de objetos, o el seguimiento
activo de focos de interés, se facilitaron y mejoró el involucramiento en acciones. Como la
sugerencia de una actividad, su ubicación, aceptación o rechazo, la solicitud de reiterarla,
el reporte de coincidencia, la petición u ofrecimiento de colaborar, el mostrar agrado o
desagrado y el culminar una acción. Este sistema se derivó de coordinar expresividad y
acción, para lo cual sincronizar la mirada fue predecesor indispensable, como facilitador
de la mancomunidad.
Un logro al enviar y recibir mensajes discernibles fueron las directrices para la acción.
Los/las bebés no solo observaron y recrearon acciones creativamente, sino que siguieron
instrucciones maternas, verbales o no verbales, para realizarlas o para abstenerse. Giraban
la cabeza y dirigían la mirada cuando se les convocaba, se aproximaban cuando eran
convidados o la invitación lo exige, seguían con la mirada los desplazamientos maternos,
atendieron señalamientos para identificar, concordar y mantener el foco de atención,
reconocieron dónde se concentraba la mirada y focalizaban la propia en la misma dirección,
buscaban, encontraban y mostraban objetos reclamados, interpretaron el propósito
materno de la acción en progreso y participaron complementándola o recreándola;
alternativamente, cumplieron con la tarea que mamá les instó a realizar (acompasar un
baile) o se abstuvieron de continuar la iniciativa reprimida por mamá (aunque la retomaran
para reír por la nueva amonestación).
La capacidad de reproducir acciones espontáneamente, incluso dramatizaciones lúdicas
con objetos que las mamás les representaban o juegos de manipulación funcional de
partes de su cuerpo, así como de buscar su ayuda o de protagonizar guiones escénicos
cotidianos (hábitos, juegos, etc.), y hasta protestar por acciones convidadas, pero no
bienvenidas, evidenció la esencia social no solo del sistema de comunicación, sino de FI.
Ofrecer objetos señaló el locus de la acción como solicitud de reiteración; la imitación
de gestos cara a cara o el juego diádico de intercambio de vocalizaciones destacaron la
reproducción de guiones y pautas para la acción social.
Los/las bebés emplazaron a la mamá a participar de sus iniciativas o a reconducir las
prioridades maternas en función de las propias. Como complemento y en anticipación al
estilo materno, indujeron y condujeron la atención materna. Sus habilidades y destrezas
se convirtieron en alertas sobre la conveniencia. En el señalamiento, la sincronización y el
seguimiento de la mirada, junto a la solicitud de apoyo, en acciones mediadas por objetos,
al requerirlos la mamá o aceptar los ofrecidos por ella, estuvo presente su prioridad. Que la
mamá descifrara la intención infantil de cambiar de postura o su necesidad de aproximarse
o establecer contacto físico, fue indicio de su capacidad naciente de transmitir esta finalidad
y el propósito asociado.
Los/las bebés proporcionaron indicadores del agrado o desagrado con exclamaciones,
gestos y vocalizaciones, por el reencuentro con objetos que la mamá escondía para
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sorprenderles o que salieron temporalmente de su percepción, pero que disfrutaron.
También celebraron la coincidencia materna con sus intereses, incluido repetir una
interacción particular, o protestan por agotamiento, así como para rechazar la iniciativa
materna o porque se restringen sus desplazamientos. Mostraron también su interés por
expandir el ámbito de interacción hacia objetos o personas que desde la periferia atraían
su atención o que salieron momentáneamente de su percepción.
El señalamiento reciproco instauró un receptáculo para la acción común, que favoreció el
apoyo materno en la ejecución de acciones, que no solamente logró interacciones integradas
alrededor del progreso en la coordinación visomotora y en la capacidad cognitiva, sino
también un avance en actividades de connotación social. La solicitud de apoyo derivada
del entendimiento y aceptación del ofrecimiento de apoyo materno condujo a acciones
conjuntas. La solicitud era tan básica como requerir cambiar de postura, mientras que el
ofrecimiento materno, tanto como acercar objetos para alcanzar y aferrar. Lo que incluyó
la proposición o reiteración de acciones infantiles por medio de una gama de expresiones
corporales, como aproximación y extensión de brazos o manos, expresividades, como
risas y gestos, y vocalizaciones múltiples, y para compartir el entusiasmo o la molestia por
el resultado.
Compartir el logro instauró un campo semántico con un papel en la asignación de un
significado a la acción y estableció un hito en el advenimiento del lenguaje. Este valor
semántico destacó en la reproducción infantil de dramatizaciones lúdicas de la mamá con
objetos, incluso después de un intervalo de tiempo, junto a gestos, vocalizaciones y risas.
Este motu proprio de guiones escénicos evidenció que discernían la transcendencia social
de las acciones y esbozó e interiorizó su significado en FI. Esta significación de acciones
diádicas remitió a su matiz social.
La secuencia longitudinal durante un año: Codificación Selectiva
Al año se está en el preludio del lenguaje; recurriendo al supuesto de un patrón de
progresión geométrica del desarrollo, basado en cualidades diádicas emergentes de forma
diacrónica. Los principales hallazgos pueden representarse teóricamente así:
La Figura 5 muestra cómo los recursos diádicos estuvieron en germen desde temprano
en el desarrollo y avanzaron de manera exponencial durante el año, catapultando al sujeto
hacia la autonomía.
Con la reciprocidad y alternancia de acciones, la díada pactó el origen y destino de acciones
conjuntas, lo cual exigió reconocer la iniciativa de la contraparte o de transmitir con
claridad la propia iniciativa. De este arreglo, los/las bebés coligieron cómo de la acción de
una parte se desprende la acción afín concomitante. No solo esperaban que la mamá diera
su aporte, sino que derivaban que ella pretendía lo mismo y así cuál era la contribución
esperada de su parte. Esta habilidad les permitió deducir que la acción materna fuera en
sí misma una invitación a participar, lo que trajo consigo que pudieran sentir atracción
por instrucciones y por ponerlas en práctica, como cuando entregaban objetos solicitados
o dirigían la mirada hacia donde se encontraban. Los/las bebés señalizaron su interés
por la invitación con aproximación física y seguimiento con la mirada. Llegaron al
involucramiento y mantenimiento en la acción propuesta, añadieron risas, sonrisas, gestos,
Comunicación diádica temprana
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90
M: Adecuación de la interacción
al cambio en el patrón de expresi-
vidad o de vocalización del/la
bebé. B: Mantenimiento de la
sincronización de la mirada ante
estilo materno.
M: Estimulación a cantar y arti-
cular palabras por medio de
cantar para el/la bebé o modelar
la acción que acompaña a la pala-
bra. B: Búsqueda de la mamá y
proposición de acciones con obje-
tos, junto a vocalizaciones.
M: Utilización de figuras de ani-
males, invitación a la onomatope-
ya y recompensa verbal por la
repetición. B: Acompañamiento y
complementación de acciones de
la mamá.
M: Cambio en la interacción física
(incluyendo contacto físico), quines-
tésica y verbal ante la molestia
del/la bebé (suspensión o variación
de estas formas). B: Exclamaciones
de entusiasmo ante acciones pro-
puestas por la mamá con objetos.
M: Cambio postural del/la bebé y ade-
cuación de la interacción ante la molestia
sostenida del/la bebé, con consecuente
verbalización del efecto sobre el/la bebé.
B: Exploración de objetos proveídos por
la mamá y replica de acciones propuestas
por ella.
M: Sincronización inicial de la reac-
ción de la mamá con el estado de
ánimo del/la bebé, con transición
inmediata del modelaje materno
hacia un estado de serenidad.B: Reac-
ción corporal (movimiento) ante
estilo materno.
M: Presentación de objetos, per-
sonas o eventos del entorno e
instancia a su búsqueda. B: Bús-
queda de sincronización de la
mirada cuando logra alcanzar y
manipular objetos ofrecidos.
M: Reiteración de la interacción ante la
reacción (gesticulaciones/vocalizacio-
nes) del/la bebé. B: Relajación o ador-
mecimiento ante estilo materno.
Figura 5.Modelo del progreso de comunicación diádica con base en la Codificación Selectiva mamá-bebé. M = mamá. B = bebé.
Un año
Seis semanas
Seis meses
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movimientos corporales, vocalizaciones y direccionalidad de la mirada para acentuar el
efecto; como extender brazos y manos para reportar su interés por características visuales
y sonoras de objetos utilizados por la mamá. Con la reproducción de acciones maternas
o la imitación de gestos, onomatopeyas y palabras con vocalizaciones, mostraron su
entendimiento del principio de reciprocidad.
El giro de cabeza y la mirada ante la llamada materna, la inhibición eventual de una acción
por su reprimenda y el retorno al ámbito de interacción (luego de un desplazamiento),
como consecuencia del estilo materno para recuperar su interés; indicaron que deducían
cómo comportarse en correspondencia, incluso cuando la respuesta esperada por ella no
era de su agrado.
Así como reconocieron una invitación, los/las bebés pudieron cursarla. La sincronización
de mirada y el señalamiento inauguró este cometido, reforzado con el ofrecimiento de los/
las bebés de objetos, junto a una propuesta de uso, o con la alerta sobre objetos o eventos
del entorno; aunque solo señalaran el lugar de la acción para repetirla. La búsqueda de apoyo
materno implicó la expectativa de una respuesta oportuna. Recurrieron a exclamaciones
emotivas y vocalizaciones para reportar la coincidencia con su iniciativa.
Cualquier forma de protesta infantil remitió a falta de reciprocidad materna a su expectativa.
La búsqueda espontánea de sincronizar la mirada y la extensión de las palmas de las manos
ante un resultado inesperado de la acción, indicó que confiaban en que ella compartiría su
interés. La alternancia de la mirada infantil entre la mirada materna y el locus de la acción
mostró su intento de corroborar la perspectiva en cualquiera de estas opciones.
El juego materno de aparecer y desaparecer objetos, u ofrecerlos y retirarlos, celebrado
con risas infantiles, ilustró que los/las bebés no solo se regían por la reciprocidad; sino que
captaban el sentido lúdico del camelo materno.
Para culminarla y asentarla, los/las bebés acordaban con la mamá el intercambio de un
mensaje claro sobre interés y estado de ánimo asociados a la acción. Cuando sintonizaban,
los recursos expresivos transmitieron un mensaje coherente entre ambas partes, como
en la reciprocidad del saludo de rencuentro con la mamá con gestos y vocalizaciones y
con la reacción infantil ante la música con movimientos de baile. Cuando no, el mensaje
infantil denunció la disonancia. En ambos casos, se presentó reciprocidad y concordancia
durante el intercambio del mensaje sobre el significado subjetivo de la acción y su carácter
social. Sonrisas o sollozo fueron clases dicotómicas a las que recurrieron los/las bebés
para expresarse, como agrado o desagrado por la acción propuesta. De aquí se derivaron
formas de exteriorizar mutua motivación o discordancia, convertidas en aproximación y
entusiasmo o protestas y distanciamiento.
La compartición del campo semántico conllevó establecer alternancia en la acción. Aunque
una derivación esperable y fluida de la reciprocidad, la alternancia fue indispensable para que
las acciones maternas e infantiles no se traslaparan e interfieran, más allá de cierta frecuencia.
Un grado de interferencia se presentó desde las seis semanas, prevaleció a los seis meses y se
mantuvo al año, de forma que algunas pistas cruciales que se ofrecieron mutuamente mamá y
bebé pudieron amortiguarse. Así emergió el impulso a enviar una señal a la contraparte para
pautar el ritmo de las intervenciones. Los/las bebés erigieron como parte del intercambio
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de señales una declaración de inicio de la acción, la cual pudo ser el interés por la invitación
materna. Cuando finalizaban una acción, o cuando perdían el interés, recondujeron la mirada,
recolocaron la postura corporal, expresaron su molestia, mudaron el foco de atención o se
desplazaron, rompiendo los límites del ámbito de interacción.
Recursos expresivos y atencionales contribuyeron a indicar la secuencia pretendida por
los/las bebés para las acciones, su intencionalidad y la participación materna requerida.
El solo detenerse para observar y percibir el insumo materno ofrecido, fue una pauta de
alternancia que facilitó el procesamiento de la información en ingreso.
Los/las bebés se aproximaban a la mamá para proponer acciones y esperan la respuesta
materna afín o no, pero raramente se interrumpían en medio de una acción y habitualmente
no empezaban otra antes de haber culminado la anterior. Cuando recibían la invitación
materna o intentaban hacerla partícipe de la acción, generalmente esperaban a que
mamá diera el paso siguiente en la secuencia. Se alternaron aporte materno e infantil,
en la reciprocidad del saludo de rencuentro con gestos y vocalizaciones, en el juego de
intercambio de vocalizaciones y de exclamaciones o gestos asociados a acciones. Cuando
aferraban y lanzaban lejos de sí objetos ofrecidos por la mamá, quedaban expectantes de
la reacción materna subsiguiente o que se repitiera solo para constatar si volvía a ocurrir
lo mismo o no.
Las estructuras se organizaron en un sistema de intercambio de señales para convenir un
mensaje, cuyas cualidades cognitivas (entendimiento de la naturaleza e intencionalidad de la
acción) y emotivas (interés/desinterés y agrado/desagrado por la acción) se entrelazaron,
posible porque bebés y mamás acordaron una acción común. La vocalización jugó un
papel dúctil y versátil. Los/las bebés vocalizaban con frecuencia antes, durante y al final
de las acciones, junto al señalamiento propio o materno, al lado de la solicitud de apoyo
materno o la oferta proveniente de ella.
La vocalización se apareó con formas de expresividad que fueron desde la postura
corporal, movimientos corporales, agitación o extensión de brazos y manos, gestos, risas
y sonrisas, aproximación o alejamiento de la mamá y del ámbito de interacción, hasta
sollozo., Esto se relacionó con inicio, pérdida o recuperación del interés y la atención
sobre objetos, personas o eventos, así como con la iniciativa propia o materna sobre las
acciones. La vocalización fue una forma de aceptar la invitación materna o de introducir
la propia. La vocalización adquirió formas más funcionales, como en la respuesta a la
invitación materna a repetir onomatopeyas, cantar o articular palabras, pero sobre todo en
el juego de intercambio de vocalizaciones con la mamá, por iniciativa propia o materna.
Estos modos instrumentales adquirieron sentido cuando se coligaron con un sistema de
comunicación basado en el carácter social de FI. El contenido de la comunicación fue la
experiencia del sujeto en su contexto, la praxis social comprendida en la díada.
Los/las bebés ocasionalmente se involucraron en acciones domésticas, no dirigidas ni
necesaria ni intencionalmente por la mamá, de una forma espontánea y alternando la
mirada entre el sitio de la acción y la ubicación materna, mientras vocalizaban durante el
intento. Esta capacidad para reproducir guiones escénicos, la aplicaron a la intervención
espontánea y motu proprio en el mundo social.
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Discusión
Las limitaciones del estudio se derivan de basarse en el microanálisis de ocho díadas
costarricenses, con singularidades sociodemográficas. Sus hallazgos son una guía para
posteriores indagaciones sobre metas y estilos de socialización con cometidos conducentes
a la subjetivación y al lenguaje, con énfasis en la diada al interior del andamiaje sociocultural.
Las mamás no interactúan en todo contexto como se sintetizó la labor de estas participantes,
pero es presumible que metas similares e incluso distintas puedan lograrse por caminos
diversos a partir de los recursos basales identificados aquí, aunque también es concebible
que modelos societales disímiles compartan algunos principios básicos. Más investigación
es requerida para contrastar estos hallazgos en distintas composiciones sociodemográficas
y étnicas, para lo cual analizar los videos con mamás participantes dilucidaría las metas
de socialización y las meta-representaciones de la intencionalidad materna, con un
Q-sort derivado de categorías axiales del presente estudio. Así, se afrontaría también la
limitación en cuanto a determinar la propiciación de rasgos subjetivos de independencia
o interdependencia.
Las fortalezas del estudio incluyen la aproximación a la socialización desde un abordaje
basado en validez ecológica (filmación de actividades cotidianas) y en codificación
secuencial de interacciones cara a cara, con registros longitudinales tripartitos del primer
año de vida infantil que permiten contrastarlos teóricamente. El análisis se apoya, pero
también confronta posiciones que remiten al apego como estructura ontológica por
antonomasia de la fundación de la subjetividad y a la sensibilidad materna como la
habilidad de identificar claves infantiles para ponderar la priorización de necesidades del
desarrollo y ofrecer una respuesta oportuna, pero que la reducen a una dimensión en
gradiente a contrastar transculturalmente (Woldarsky et al., 2019).
Los hallazgos destacan el campo semiótico (Trevarthen, 2015a) – escénico, construido
dualmente y que incorpora la mediación cultural, posición derivada de planteamientos de
Lorenzer recogidos por Leithäuser (2012). Asimismo, los hallazgos recuperan la definición
de Morgenroth (2010) sobre la relación edificándose sobre escenificar guiones culturales,
ligados no solo a patrones de crianza, sino a la subjetivación infantil de acuerdo con metas
de socialización que presumiblemente priorizan determinados rasgos societales. No se
cuestionan cualidades de la maternidad relevantes en el vínculo ni la vinculación en sí
como rasgos distintivos que, en definitiva, contribuyen a caracterizar formas específicas
de socialización con estilos particulares según el contexto. El planteamiento remite más
bien al cómo mamá y bebé se vinculan al ámbito sociocultural. Los hallazgos atestiguan
la importancia de la triangulación constante con eventos y personas contextuales, como
pivote para orientar al sujeto infantil en su mundo social de referencia. La tríada permitiría
la perspectiva más conveniente de la acción, la dilucidación recíproca de eventos, la
concreción de mensajes con sentido en la significación de acciones mancomunadas,
las nominalizaciones de contextos para la acción como partes complementarias de FI,
por medio de narrar constantemente el juego interactivo que conviene al advenimiento
del lenguaje. Esta estrategia basal objetiva al sujeto en sus acciones. La interacción
con secuencias y combinaciones de intereses infantiles remite a distintos planos del
comportamiento infantil, tanto como lo logra la manipulación de objetos y la integración
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de estímulos sensoriales y propioceptivos para discernir sobre eventos multifacéticos. La
estrategia conducirá al ámbito de interacción como dinamismo interactivo, por medio de
acciones compartidas, moduladas por el intercambio de señales, el registro de emociones
predominantes y la intencionalidad de la acción. El resultado: un campo semiótico
- escénico para el advenimiento del lenguaje. Hasta donde este estudio indagó, existe
escasa investigación sobre procesos de vinculación diádica en enlace con la transmisión
de contenidos socioculturales por medio de estrategias de crianza, que enfaticen los
precursores del habla (protosign y protospeech, Arbib, Gasser, & Barrés, 2014) como claves
de regulación emocional (DiCorcia et al., 2016) que facultan progresivamente al sujeto
a construir cogniciones incipientes (De Houwer & Hermans, 2010) sobre su entorno y
el dinamismo circundante. Se requiere mayor investigación sobre orígenes y dinámicas
de las estrategias maternales en la díada y su articulación con el contexto, sobre todo en
relación a cuáles acontecimientos resultan esenciales para capturar la atención infantil
o para extraer de intereses y logros infantiles claves para guiar metas de socialización,
así como sobre la concordancia de ambas dimensiones y, eventualmente, si guardan
alguna conexión con orientar la subjetivación hacia individualidad o colectividad, como
formas de “unicidad preverbal de la significación humana” (Trevarthen, 2015a, 2015b),
en el andamiaje (scaffolding) lúdico (Marjanovič-Umek & Fekonja-Peklaj, 2017), entre
microsistema (díada) y mesosistema (prácticas culturales subyacentes a estilos de crianza),
según formulan Edwards y Liu (2002) o Thomson (2006).
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Anexos
Tabla 3
Ejemplo de codificación bebé - Mediación por objetos (seis meses)
Exploración de objetos proveídos por la mamá y replica de acciones propuestas por ella
Explora objetos proveídos por mamá, los
observa, chupetea, manipula, etc.
Busca sincronizar mirada con mamá cuando
alcanza y manipula el objeto de su interés
Alcanzar y aferrar objetos ofrecidos por mamá
Agarra y aproxima objetos ofrecidos por
mamá
Presta atención visual constante a objetos y
acciones propuestas por mamá
Exclamaciones de entusiasmo ante acciones propuestas por mamá con objetos
Articula balbuceos (“brrr”) cuando mamá
realiza determinadas acciones con objetos
(para ilustrar su uso posible)
Emite exclamaciones de entusiasmo cuando
mamá realiza acciones con objetos que despiertan
su interés
Vocalizaciones por no poder alcanzar o aferrar objetos de interés que se le presentan
Emite exclamaciones cuando no alcanza o
pierde objetos de su interés presentados por
mamá
Emite fuertes exclamaciones acompañando
búsqueda o intento de alcanzar el objeto de su
interés
Búsqueda de sincronización de mirada cuando alcanza y manipula objetos ofrecidos
Busca la sincronización de mirada con mamá
luego de ejecutar acciones que comparte con
ella
Sostiene sincronización de mirada con mamá y le
sonríe cuando culminan acciones compartidas
Movimiento de alcanzar y aferrar frente a mirada de mamá ante objeto que desea o que le es
presentado, o de asir y halar partes de cara y cabeza de ella
Explora objetos por
manipulación y chupeteo
La presentación de estímulos
auditivos, quinestésicos, visuales
y verbales por parte de mamá,
llaman su atención y despiertan
su interés por manipulación de
objetos por períodos breves
Durante la interacción cara a
cara, extiende brazos y manos
e intenta asir y halar partes de
cara y cabeza de mamá
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Tabla 4
Ejemplo de codificación mamá - Escenificación de acciones con objetos (seis meses)
Presentación de objetos, personas o eventos del entorno e instancia a su búsqueda
Nombra objetos y atributos de
objetos que bebé descubre en
las situaciones lúdicas (“¡Bola –
verde!”)
Presenta objetos interesantes y
los nombra
Llama la atención sobre
objetos o personas del
entorno e insta a buscarlos
(“¿Dónde está papá?”)
Presentación de objetos, personas o eventos del entorno e instancia a su búsqueda
Nombra partes del
objeto con el que
interactúan (“¡Las
orejas (del muñeco)!”)
Retira o quita a bebé
objetos con los que está
jugando y los manipula
para captar su atención
y dirigir su mirada,
acompañando con
gestos y exclamaciones
Propone acciones
con objetos y las
verbaliza (“Si la metes
aquí, la bolita, ¿qué
pasa?”)
Anticipa y verbaliza la
acción consecuente de
bebé ante propuesta de
acción con objetos que
supone realizará (“¡Lo
que te gusta hacer con las
torres es destruirlas!”)
Presentación de objetos, personas o eventos del entorno e instancia a su búsqueda
Describe y verbaliza sensaciones
táctiles de bebé sobre objetos,
(“¿Se siente diferente la madera
y el plástico?”).
Utiliza prosodia de tono
agudo y de sorpresa para
introducir nuevos objetos
en el ámbito interactivo del
juego, destacando cualidades
de objetos (color, forma,
sonoridad).
Para proponerle nuevas
acciones, alza a bebé en
frente suyo y le interroga
sobre las opciones
disponibles (“¿Traigo la
bola, hacemos ejercicios
con la bola grande?”, “¿Qué
quieres hacer, traigo la
cajita?”).
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Tabla 5
Ejemplo de codificación bebé - Concordancia de la acción diádica (al año)
Búsqueda de mirada de mamá y extensión de palmas de las manos ante resultado inesperado de la acción
Busca mirada de mamá y extiende palmas de
las manos cuando el resultado de la acción
realizada no es el esperado
Recibe saludo de reencuentro con mamá
(exclamaciones y brazos abiertos), con brazos
abiertos, sonrisas y vocalizaciones
Acompañamiento y complementación de acciones de mamá
Capta el propósito de la acción
sugerida por la mamá y se
involucra durante períodos
prolongados de tiempo
Busca objetos ocultos tras la
instrucción de mamá
Busca objetos sugeridos por
mamá o presta atención a
eventos destacados por ella.
Búsqueda de mamá y proposición de acciones con objetos, junto a vocalizaciones
Advierte desplazamientos de
mamá, (dentro o fuera de su
espacio inmediato de juego) y
lo expresa con giros de cabeza,
siguiéndola o buscándola con
la mirada y con vocalizaciones
Busca a mamá para proponerle
acciones con objetos y emite
exclamaciones como forma de
solicitud
Cuando ofrece objeto a
mamá, acompaña el acto con
vocalizaciones
Acercamiento físico, extensión de brazos y sonrisas ante acciones propuestas por mamá
Responde con acercamiento físico, extensión
de brazos (para alcanzar) y sonrisas a las
acciones propuestas por mamá
Responde acercándose a mamá a la invitación
de ella de aproximarse para realizar acciones
conjuntas
Imitación de gestos de mamá cara a cara
En la interacción cara a cara,
tiende a imitar gestos de
mamá.
Imita y despliega la acción
propuesta por mamá (v.g.
bailar) y la acompaña con
sonrisas.
Emite balbuceos y
exclamaciones cuando
reproduce algunos guiones
escénicos (v.g. quitar los
anteojos a mamá e intentar
ponérselos).
Aproximación a mamá ante invitación a realizar acciones conjuntas.
Voltea mirada hacia mamá
cuando ella le llama la atención
verbalmente sobre objetos.
Acompaña y complementa
la acción realizada por mamá
(v.g. sujetar objetos, mover
objetos con un propósito).
Ofrece a mamá objeto
requerido por ella verbalmente
y por medio de gestos
manuales, dirigiendo la mirada
hacia ella.
Comunicación diádica temprana
Actualidades en Psicología, 34(128), 2020, 69-101
101
Tabla 6
Ejemplo de codificación mamá - Inducción semántica (al año)
Utilización de figuras de animales, invitación a la onomatopeya y recompensa verbal por repetición
Dramatiza con muñecos y
verbaliza acciones interactivas
con bebé (v.g. besitos, abrazos)
Dramatiza y verbaliza
supuestos estados de ánimo
con muñecos (v.g. alegría,
regocijo)
Explota recursos sonoros y
visuales (formas y colores) de
objetos para atraer atención
de bebé dentro del ámbito de
interacción establecido por
ella, junto a exclamaciones
y onomatopeyas como
estímulos
Acompañamiento de las exclamaciones de bebé durante la escenificación de escenas cotidianas
con diversas formas dialógicas
Invita a bebé a reproducir
gestos y palabras (“¡Ay, no,
no, no!”, mientras niega con la
cabeza).
Promueve juego de
intercambio de vocalizaciones
(balbuceos, exclamaciones,
etc.),
complementando
ocasionalmente con sonrisas.
Acompaña balbuceos y
exclamaciones de bebé durante
la reproducción de guiones
escénicos con comentarios
sobre la acción, onomatopeyas
y exclamaciones varias,
intercalándolas en formas de
diálogo.
Estimulación a cantar y articular palabras por medio de cantar para bebé o modelar acción que
acompaña a palabra
Verbaliza o canta para el/la
bebé, en un intento de centrar
su atención.
Estimula a cantar y articular
palabras por medio de cantarle
y modelarle la acción que
acompaña a palabra (v.g.
articular “hola” y ejecutar el
gesto de saludo).
Manipula y modela
funcionalmente partes del
cuerpo de bebé (v.g. aplausos,
“tortillitas”), mientras canta o
tararea.