Diferencias entre hombres y mujeres en el significado
psicológico de las prácticas de socialización sexual fraternas
Resumen. Objetivo: describir el significado psicológico de diferentes prácticas de socialización sexual fraterna
y determinar si existen diferencias por sexo. Método: estudio transversal con muestreo no probabilístico (n =
214 universitarios); se utilizó la técnica de Redes Semánticas Naturales Modificadas para analizar el significado
psicológico de diferentes prácticas de socialización sexual fraterna. Resultados: Las mujeres refieren prácticas y
significados centrados en un rol afectivo y los varones en un rol instrumental; sin embargo, existe un amplio
espectro de tácticas de socialización que son compartidas por ambos sexos. Conclusiones: el género y la cultura son
elementos que deben ser considerados en las prácticas fraternas de socialización sexual.
Palabras clave. Sexualidad, familia, hermanos, relaciones fraternas.
Abstract. Objective: to describe the psychological meaning of diverse of fraternal sexual socialization practices
within a group of college students and determine whether there are significant differences among genders.
Methods: cross-sectional study, non-probabilistic sample method (n = 214 college students) and the Modified
Natural Semantic Networks were all used in order to analyze the psychological meaning of different practices of
fraternal sexual socialization. Results: female participants were found to refer practices and meanings centered
on an affective role, while men were centered on an instrumental role; however, there is a broad spectrum of
socialization tactics shared by both men and women. Conclusion: gender and culture play a role in the fraternal
sexual socialization practices that should be taken into account.
Keywords. Sexuality, family, gender, siblings, relationship.
Investigación nanciada gracias al Programa UNAM-DGAPA-PAPIIT IA301616.
1
David Javier Enríquez Negrete. Universidad Nacional Autónoma de México, México. Dirección Postal: Av De Los Bar-
rios 1, Los Reyes Ixtacala, Hab Los Reyes Ixtacala Barrio de los Árboles/Barrio de los Héroes, 54090 Tlalnepantla, Méx.
Torre Académica de Tutorias, Segundo piso, Cubículo 34. E-mail: david.enriquez@ @iztacala.unam.mx
2
Ricardo Sánchez Medina Clavero. Universidad Nacional Autónoma de México, México. E-mail: ricardo.sanchez@iztacala.unam.mx
3
Blanca Delia Arias García
.
Universidad Nacional Autónoma de México, México. E-mail: blanca.arias@iztacala.unam.mx
4
Silvia Susana Robles Montijo. Universidad Nacional Autónoma de México, México. E-mail: susana@unam.mx
David Javier Enríquez Negrete
1
Ricardo Sánchez Medina
2
Blanca Delia Arias García
3
Silvia Susana Robles Montijo
4
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Iztacala, México
Differences between men and women regarding psychological
meaning of sexual socialization practices among siblings
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
ISSN 2215-3535
Recibido: 20 de diciembre de 2017
Aceptado: 1 de noviembre de 2018
Actualidades en Psicología, 33(126), enero-junio 2019, 51-68
http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/actualidades
DOI: 10.15517/ap.v33i126.31841
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Introducción
La tasa de fecundidad internacional es de 2.5 hijos por mujer (Organización de las
Naciones Unidas, 2014) por tanto una gran proporción de habitantes en el mundo tiene al
menos un/a hermano/a. Diariamente los hermanos pasan muchas horas juntos (Tucker,
McHale, & Crouter, 2008) y esto favorece el establecimiento de una de las relaciones
más duraderas y significativas en la vida (Craft-Rosenberg, Montgomery, Hill, Kauder, &
Eisbach, 2011). En las familias latinas (cf. Parke & Buriel, 2007) las relaciones fraternas
son centrales porque culturalmente promueve el cuidado y apoyo de los hermanos
mayores -principalmente mujeres- hacia los menores (East & Hamill, 2013), por tanto,
en el sistema de relaciones fraternas se desempeñan tareas de cuidado, protección y
monitoreo en la ausencia de los padres (Cicirelli, 1994), gracias a que operan a través de
valores y comportamientos relacionados con el respeto, el apoyo y asistencia hacia padres
y hermanos (Fuligni, 2007).
En estas condiciones, los hermanos menores aprenden de los mayores, valores,
conocimientos y habilidades cognitivas, emocionales y sociales para un adecuado ajuste
psicosocial (Cicirelli, 1994; Tucker et al., 2008). Así, los hermanos se posicionan como
agentes de socialización (McHale, Updegraff, & Whiteman, 2012) junto con los padres
(Grusec & Davidov, 2010), sin embargo, se ha priorizado el estudio de los mecanismos
de socialización parental (cf. Bugental & Grusec, 2007) sobre los fraternos (Brody,
2004; McHale et al., 2012; Buist, Deković, & Prinzie, 2013), a pesar de que los hermanos
contribuyen en la conformación de la identidad (Davies, 2014), en el aprendizaje de
habilidades sociales (Downey, Condron, & Yucel, 2015), en la auto regulación emocional
y en el establecimiento de relaciones interpersonales positivas con otros (Brody, 2004).
Aún en la adolescencia y la edad adulta, los efectos de las interacciones entre hermanos
pueden observarse sobre la autonomía, la seguridad, la satisfacción con la vida (Hollifield
& Conger, 2014), el establecimiento y calidad de las relaciones románticas (Doughty,
McHale, & Feinberg, 2015) y sobre el comportamiento sexual (Widmer, 1997).
Cuando los agentes de socialización influyen sobre los comportamientos, actitudes,
valores, ideas, creencias, símbolos culturales, significados y códigos de conducta relativos a
la sexualidad, entonces el fenómeno de estudio se conceptúa como “socialización sexual”
(Shtarkshall, Santelli, & Hirsch, 2007). Este proceso es multidimensional y participan
diversos agentes, por ejemplo, padres (Kincaid, Jones, Sterrett, & McKee, 2012), maestros
(Shtarkshall et al., 2007), amigos (Fontenberry, 2013) y medios de comunicación (Ugarte,
Högberga, Valladaresc, & Esséna, 2013). Existe evidencia empírica que documenta que
los hermanos también fungen como agentes de socialización sexual (Wallace, Hooper, &
Persad, 2014; Widmer, 1997) y la descripción de las interacciones fraternas y mecanismos de
influencia sobre el comportamiento, podrían proporcionar información complementaria
sobre el proceso de socialización sexual familiar (McHale et al., 2012).
De acuerdo con Grusec y Davidov (2010), las interacciones de socialización se pueden
clasificar por su función evolutiva/adaptativa, en aquellas que tienen como meta la
protección, el aprendizaje guiado, el control y la reciprocidad. Por tanto, el presente estudio
parte de este enfoque para describir las interacciones de socialización sexual fraternas.
Enríquez, Sánchez, Arias & Robles
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En la literatura existe evidencia de estas interacciones; por ejemplo, en las relaciones que
tienen como propósito la “protección”, Wallace, et al. (2014) documentaron cómo los
hermanos mayores muestran disposición para asesorar sobre cómo reducir riesgos en las
relaciones sexuales, lo cual implicaría una acción dirigida a que sus hermanos menores
puedan responder exitosamente a una situación de riesgo. Respecto a las interacciones
basadas en el “aprendizaje guiado”, Coleman-Minahan y Scandlyn (2015) describieron
que los hermanos mayores brindan consejos y comparten sus experiencias sexuales, lo
cual probabilizó el uso del condón en sus hermanos menores. Grusec y Davidov (2010)
señalan que, cuando el agente de socialización funge como maestro para el aprendizaje
de habilidades o internalización de valores hacia otros menos experimentados, se puede
ubicar la interacción en este dominio. Las interacciones que tienen como propósito el
“control” se basan en la condición de jerarquía (Grusec & Davidov, 2010). Wallace (2008)
reportó que los hermanos mayores suelen presionar a los menores para que se impliquen
en actividades sexuales. Finalmente, en las relaciones basadas en la “reciprocidad” se
buscan los beneficios sociales y emocionales entre iguales, por ejemplo, afecto positivo
(Bugental & Grusec, 2007), el cual incrementa las probabilidades de que los hermanos
hablen entre sí, incluso sobre sexo (Kowal & Blinn-Pike, 2004) a pesar de lo complicado
que puede ser tratar este tema (Wallace, 2008).
Además de considerar las prácticas de socialización sexual fraternas en cada dominio de
interacción, se debe tomar en cuenta el tipo de diada -mixta/mismo sexo- dado que los
resultados en la socialización son diferenciados. Kowal y Blinn-Pike (2004) describieron
que las mujeres perciben actitudes más positivas hacia el sexo cuando reportaban tener
una hermana mayor, además es mejor la calidad de la relación y la comunicación sexual,
en contraste con las diadas de hombre-hombre y mixtas.
En las diadas de varones, Widmer (1997) señala que, los hermanos menores quienes
informaron haber usado métodos anticonceptivos en su primera relación sexual, eran
pares de hermanos mayores quienes reportaron protegerse en su debut sexual; por
otro lado, la condición de tener hermanos mayores sin experiencia sexual probabilizó
que los menores no hubieran debutado sexualmente. Estas diferencias por sexo y diada
pueden interpretarse a partir de los estereotipos del rol fraterno (mayor-menor) y de
género, los cuales se fomentan, inicialmente, por socialización familiar y posteriormente
son perpetuados, parcialmente, por las relaciones entre hermanos (Korneich, Hearn,
Rodríguez, & O’Sullivan, 2003).
Así, las diadas fraternas y los estereotipos de género cobran relevancia en las familias
latinas (East & Hamill, 2013) debido a los valores del familismo que se promueven (Parke
& Buriel, 2007); sin embargo, McHale et al. (2012) evidencian que el estudio de las
relaciones fraternas en familias latinas es limitado y existen pocas investigaciones en su
contexto cultural. Bugental y Grusec (2007) señalan que la cultura no puede ser negada
en el estudio de la socialización, ya que ésta modifica las interacciones entre el agente-
objeto de socialización, por tanto, el papel de los hermanos en este proceso está sujeto
a factores relacionados con el género y la cultura. Grusec y Davidov (2010) puntualizan
Enríquez, Sánchez, Arias & Robles
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que las interacciones de protección, aprendizaje guiado, control y reciprocidad pueden
resultar efectivas para la socialización en algunos grupos culturales pero en otros no, esto
debido a que cada grupo enfatiza y atribuye diferentes significados a las prácticas y metas
de socialización.
De esta forma, las prácticas de socialización sexual fraternas y su significado tendrían
una estrecha relación con el contexto cultural, debido a que la cultura delimita
comportamientos, pensamientos y emociones de acuerdo con las prescripciones que se
articulan a través de los estereotipos (Rocha-Sánchez & Díaz-Loving, 2005). Así, en el
estudio de las relaciones entre hermanos se cruzan dos ejes prescriptivos: los estereotipos
de género y del rol fraterno. Por un lado, los estereotipos de género promueven, de
forma diferenciada, cómo “deberían de comportarse sexualmente” hombres y mujeres
(Caricote, 2006; Ortiz-Torres, Serrano-García, & Torres-Burgos, 2000) y los estereotipos
del rol fraterno (mayor/menor) condicionan las formas de relación entre hermanos; por
ejemplo, Enríquez-Negrete, Arias, Sánchez y Robles (2011) analizaron el significado
psicológico de “hermano mayor” y “hermano menor” en universitarios; sus resultados
muestran que existen cualidades y atributos compartidos que se asocian a ambas figuras,
pero existen otros que, son diferentes de acuerdo con los roles instrumental y afectivo
que comúnmente ejercen hombres y mujeres en la cultura mexicana (cf. Rocha-Sánchez
& Díaz-Loving, 2005).
La Teoría del Script Social (TSS) propuesta por Abelson (1981) podría explicar cómo
a través de guiones culturales internalizados se construyen significados que motivan
comportamientos, respuestas y emociones de acuerdo con la situación y la interacción
entre hombres, mujeres o ambos. Si bien la TSS se ha utilizado para comprender la
conducta sexual de acuerdo con el género (Drury & Bukowski, 2013) también podría ser
utilizada para interpretar las interacciones entre hermanos de acuerdo con el sexo y el
rol fraterno, debido a que los scripts socioculturales sirven como modelos cognoscitivos
que las personas emplean para guiar y evaluar el comportamiento intra e interpersonal
de acuerdo con la interacción y la situación, no importando si se está participando
activamente o como observador (cf. Abelson, 1981). En esta línea de pensamiento,
hermanos y hermanas podrían ejercer prácticas de socialización sexual, de acuerdo
con los scripts sociales de género y del rol fraterno, para socializar sexualmente a sus
hermanos/as menores.
Un punto medular es que no importa si los individuos tienen -o no- un hermano/a mayor,
de igual forma orientan su comportamiento y cognición a través de scripts cognoscitivos
que representan las relaciones fraternas, debido a que éstos son comunicados a través de
ejemplos de otros integrantes de la cultura que ya los han internalizado y reproducido
–por ejemplo, familiares, amigos, etcétera- o son promovidos a través de los medios
de comunicación masiva que transmiten representaciones sobre cómo las personas –
por ejemplo, hermanos/as- actuarían o responderían ante situaciones particulares,
delimitando cualidades de las interacciones, tiempos, lugares, objetivos, secuencias de
relación, entre otros elementos que resultarían deseables y aceptados para el grupo
cultural (Wiederman, 2005). Así, el papel de la observación y la imitación es fundamental,
motivo por el cual, la Teoría del Aprendizaje Social se utiliza frecuentemente como
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marco explicativo para comprender el mecanismo de influencia entre hermanos para
la socialización sexual fraterna, según la revisión realizada por Enríquez-Negrete y
Sánchez (2015). Así, para avanzar en la descripción de aquellas prácticas de socialización
sexual que se asocian al ejercicio del rol fraterno en diferentes dominios de interacción
-protección, aprendizaje guiado, control, y reciprocidad- y conocer el sentido y
significado que hombres y mujeres atribuyen a dichas acciones en el seno de la cultura
latina, es preciso desarrollar investigaciones que permitan valorar el papel que los
hermanos tienen como agentes de socialización sexual familiar.
Objetivo
Describir las prácticas de socialización sexual fraternas asociadas a los dominios de
interacción propuestos por Grusec y Davidov (2010) y determinar por sexo, el significado
psicológico que estudiantes de nivel superior atribuyen a estas prácticas.
Método
Participantes
Participaron 214 universitarios (37.9% hombres y 62.1% mujeres) adscritos a dos
universidades públicas de la Ciudad de México; tenian en promedio 19.91 años (DE =
1.68, Rango = 18-24), en su mayoría solteros (97.2%) y provenientes de familias biparentales
(65%). El 47.7% infortener al menos un hermano, el 37.9% dos y 14.4% entre tres y
siete. El 36.2% reportó tener solamente hermanos mayores, 44.1% únicamente hermanos
menores y 19.7% informaron tener tanto hermanos mayores como menores.
Selección y tamaño de la muestra
Muestreo no probabilístico intencionado y por conveniencia (Banerjeey & Chaudhury,
2010) dado que los directivos de las universidades eligieron los grupos de alumnos de
acuerdo con la disponibilidad. Se utilizó el software GPower v.3.1 para estimar el tamaño
de la muestra (cf. Faul, Erdfelder, Lang, & Buchner, 2007) a partir de los parámetros
mínimos aceptados (Kadamy & Bhalerao, 2010). El tamaño del efecto de
2
fue estimado
para un efecto grande (w = .50) de acuerdo con lo estipulado por Cárdenas & Arancibia
(2014). El valor de α se calculó en .01 (Kadamy & Bhalerao, 2010), y el poder de la
prueba o potencia estadística (1-β) se estimó por arriba del valor mínimo aceptado (.80)
calculándose en .95 (Faul et al., 2007; Faul, Erdfelder, Lang, & Buchner, 2009) con 1
grado de libertad (k-1). Así, con un valor de parámetro de no centralidad de λ = 18,
un valor crítico de
2
= 6.63, el tamaño de la muestra (n) requerido para contrastar los
grupos, con probabilidad de 1% de cometer Error Tipo I, es de 72 universitarios. Sin
embargo, se buscó incrementar el tamaño de la muestra para evitar la perdida de datos
cuando no se cumplieran los criterios de inclusión a la muestra.
Criterios de inclusión y exclusión de la muestra
Inclusión: a) tener entre 18-24 años; b) estar inscrito en el plantel educativo donde se
llevó a cabo la evaluación; y c) tener al menos un hermano/a. Exclusión: a) no firmar el
consentimiento informado; b) no contestar completamente el cuadernillo de evaluación; y
c) reportar algún impedimento para participar en el estudio.
Enríquez, Sánchez, Arias & Robles
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Tipo de estudio
El estudio fue de tipo transversal-descriptivo-comparativo-observacional (Méndez,
Namihira, Moreno, & Sosa, 2001).
Instrumentos
Se utilizó la técnica de las Redes Semánticas Naturales Modificadas (Reyes-Lagunes, 1993)
para conocer el significado psicológico de diferentes estímulos asociados con prácticas
fraternas de socialización sexual y para identificar muestras de conductas que una
población meta considera perteneciente a un constructo de interés. La técnica consiste
en brindar una palabra/frase central –o estímulo- y a partir de éste se genera una lista de
palabras relacionadas con el estímulo presentado (Figueroa, González, & Solís, 1981).
Posteriormente se solicita al participante que jerarquice las definidoras de acuerdo con el
orden de importancia en relación al estímulo presentado, lo anterior permite estimar la
relevancia de las palabras utilizadas para definir la red semántica (Peso Semántico) y así
se obtiene un mapeo de cómo los individuos organizan la información. Posteriormente
se estima la Distancia Semántica Cuantitativa (DSC) para comparar la relevancia de las
palabras al interior de la red semántica. Los estímulos presentados fueron “Lo que hace
un hermano mayor para…”: a) enseñar sexualidad; b) restringir la vida sexual del hermano
menor; c) mostrar interés en la vida sexual del hermano menor; y d) proteger de los
peligros del sexo al hermano menor.
Procedimiento
La Comisión de Ética de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM) aprobó y autorizó previamente el desarrollo
del estudio. Se asistió a las universidades para realizar la evaluación colectiva en cada uno
de los grupos asignados por la dirección de las instituciones educativas. Se solicitó la
firma del consentimiento informado en el cuadernillo de evaluación y se hizo énfasis en la
participación voluntaria y anónima; destacando que los datos serían utilizados para fines
de investigación. El tiempo promedio para contestar el cuadernillo fue de 25 minutos.
Análisis de datos
Primero se ordenaron alfabéticamente las palabras, posteriormente se contabilizaron
para conocer el Tamaño de Red (TR) por estímulo. A partir de la frecuencia de las
palabras utilizadas y de la jerarquización de éstas, se calculó el Peso Semántico (PS) para
determinar la importancia de las definidoras en la red semántica. Se utilizó el punto de
quiebre propuesto por Cattell para el análisis factorial con el propósito de seleccionar
aquellas palabras que constituirían cada red. Con estos vocablos se estimó la DSC para
cada definidora asignándole el 100% al PS más alto y por regla de tres se estimaron los
valores subsecuentes del resto de las definidoras. A continuación se restó 100 como una
constante, con el propósito de que los valores cercanos a cero se interpretaran como
palabras con mayor relevancia en la red. Utilizando la Ji Cuadrada se comparó por sexo
el TR entre hombres y mujeres y se estimó la rs de Spearman para determinar si los PS
de las definidoras que se repiten en cada sexo, se asocian con el orden asignado para
definir el estímulo.. De acuerdo con Reyes-Lagunes (1993), las definidoras obtenidas en la
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conformación de cada red, se pueden clasificar como positivas, negativas y descriptivas;
y/o como definidoras pertenecientes a la dimensión conductual, afectiva o cognitiva,
tomando como punto de referencia el estímulo.
Resultados
Ante el estímulo “Lo que hace un hermano mayor para enseñar sexualidad”, hombres
(TR = 169) y mujeres (TR = 176) utilizaron sólo definidoras positivas (Figura 1), no
variando significativamente el TR por sexo (
2
= .142, p > .05). Las palabras incluidas
en la red semántica por varones y mujeres, en su mayoría fueron propias de la dimensión
conductual y sólo definidoras como “información”, “confianza” y “responsabilidad” son
de naturaleza cognitiva. Para hacer una distinción por sexo en el tipo de palabras utilizadas para
definir el estímulo, en la Figura 1 se subrayan las definidoras que son diferentes para hombres y
mujeres, y aquellas que se encuentran sin subrayar son compartidas por ambos sexos.
El coeficiente de correlación de Spearman mostró que no existe una correlación
estadísticamente significativa entre los PS de las definidoras que se repiten por sexo
(rs=.450, p > .05), es decir, a pesar de que utilizan las mismas palabras para definir la red
semántica, la importancia que atribuyen a éstas es diferente.
Respecto al segundo estímulo “Lo que hace un hermano mayor para restringir la vida
sexual del hermano menor” se encontraron diferencias estadísticamente significativas en
el tamaño de red entre hombres (TR=171) y mujeres (TR=224), siendo mayor el número
Figura 1. Denidoras y Distancia Semántica Cuantitativa de hombres y mujeres en el estímulo perteneciente al
dominio de aprendizaje guiado.
32
67
69
75
80
82
82
83
86
0
20
40
60
80
100
Comunicación
Información
Confianza
Explicar
Leer
Aconsejar
Preguntar
Ejemplificar
Escuchar
Enseñar
65
84
85
88
88
88
89
0
20
40
60
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100
Comunicación
Información
Ejemplificar
Aconsejar
Confianza
Enseñar
Responsabilidad
Mostrar
Hombres Mujeres
Enríquez, Sánchez, Arias & Robles
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de palabras utilizadas por las universitarias (
2
=7.111, p < .05). Los varones, en su
mayoria utilizaron definidoras negativas (ocho palabras) y solo utilizaron “comunicación”,
“protección”, “información” y “cuidado” como definidoras positivas.
Por su parte, las mujeres utilizaron una cantidad similar de definidoras positivas (cinco)
y negativas (seis). Entre las positivas se encuentran “comunicación”, “información”,
“advertir”, “cuidar” y “protección” (Figura 2). En la Figura 2 se hace la distinción
de aquellas palabras que usan hombres mujeres para definir el estímulo, las cuales se
encuentran subrayadas en cada una de las redes. En tanto, las definidoras que no se
encuentran subrayadas son aquellas que son compartidas por ambos sexos para definir la frase.
Figura 2. Denidoras y Distancia Semántica Cuantitativa de hombres y mujeres en el estímulo perteneciente al
dominio de control.
Ambos sexos rerieron las denidoras como conductuales, sólo “información” se ubico
como un vocablo de naturaleza cognoscitiva y utilizaron “miedo” como una palabras de or-
den emocional. La prueba estadística de correlación (rs=.789, p < .05) indica que existe una
asociación signicativa entre los valores del PS en hombres y mujeres para este estímulo. Es
decir, el PS que se atribuye a las denidoras compartidas son similares sin importar el sexo.
En el estímulo “Lo que hace un hermano mayor para mostrar interés en la vida sexual
del hermano menor” no se encontraron diferencias estadísticamente signicativas en el
tamaño de red por sexo (TR hombres=154, TR mujeres=181,
2
=7.111, p > .05). Ambos
sexos utilizaron denidoras positivas y cognoscitivas como “información” y “conanza”,
el resto de las palabras utilizadas fueron relacionadas con comportamientos (Figura 3).
Asimismo, existe una asociación estadísticamente signicativa entre los PS de ambas redes
semánticas (rs=.776, p < .05), lo cual implica que la importancia que hombres y mujeres
atribuyen a las denidoras que comparten es similar.
16
35
35
50
51
55
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100
Comunicación
Prohibir
Acusar
Asustar
Regañar
Amenazar
Mentir
Miedo
Protección
Información
Cuidado
Control
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56
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66
66
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0
20
40
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80
100
Comunicación
Prohibir
Regañar
Amenazar
Información
AdvertirAsustar
Acusar
Cuidado
Protección
Controlar
Hombres Mujeres
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Figura 3. Denidoras y Distancia Semántica Cuantitativa de hombres y mujeres en el estímulo perteneciente al
dominio de reciprocidad.
En la Figura 3 se subrayan las denidoras que son diferentes para hombres y mujeres,
las palabras que se encuentran sin subrayar son los vocablos compartidos por sexo . Fi-
nalmente, en el estímulo “Lo que hace un hermano mayor para proteger de los peligros
del sexo al hermano menor” el TR para los varones fue de 149 definidoras y en mujeres
179, no se encontraron diferencias significativas por sexo con respecto al TR (
2
=2.743,
p > .05). Los hombres utilizaron mayoritariamente definidoras positivas (doce) aunque
aparecen palabras como “prohibición”, “ITS” y “asustar” que se constituyen como pa-
labras negativas. La mayor parte de las palabras son referidas a “acciones” y en menor
medida vocablos asociados a aspectos cognoscitivos, como por ejemplo “información” y
“confianza”; finalmente “asustar” se ubica como una definidora de orden emocional. De
forma similar, las mujeres refieren palabras con carga positiva en la mayor parte de la red
semántica y sólo aparece “ITS” con carga negativa. Cabe destacar que en ambos sexos
aparecen palabras descriptivas como “anticonceptivos” e “ITS” (Figura 4).
No se encontró correlación significativa entre el PS de las definidoras compartidas entre
hombres y mujeres (rs=.545, p > .05), lo cual indica que la relevancia de las palabras
compartidas en ambos sexos es diferente. Para hacer una distinción por sexo en el tipo de
palabras utilizadas para definir el estímulo, en la Figura 4 se subrayan las definidoras que son
diferentes para hombres y mujeres, y aquellas que se encuentran sin subrayar son compartidas
por ambos sexos.
7
70
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85
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88
89
0
20
40
60
80
100
Preguntar
Comunicación
Aconsejar
Confianza
Información
EscucharAyudar
Enseñanza
Interes
Explicar
Protección
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45
67
74
77
84
85
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87
88
0
20
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60
80
100
Preguntar
Comunicación
Confianza
Información
Escuchar
InteresAconsejar
Cuidado
Preocupación
Respeto
Ayudar
Hombres
Mujeres
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Discusión
Para fines expositivos está sección se discute en tres apartados organizados de acuerdo con
los resultados obtenidos.
Comunicación e información para la socialización sexual fraterna
Los participantes sin importar el sexo y el dominio de socialización -protección,
aprendizaje guiado, control y reciprocidad- definieron todos los estímulos con las palabras
“comunicación” e “información”, utilizando estos vocablos en los primeros lugares para
definir todas las redes semánticas, lo cual podría estar asociado con la relevancia que
tienen estas definidoras para representar las interacciones fraternas; al mismo tiempo
que brindan información, de acuerdo con Reyes-Lagunes (1993) sobre manifestaciones
cognoscitivas y conductuales que definen un constructo, en este caso particular, las
prácticas de socialización sexual del hermano mayor.
Es probable que la “comunicación” se asocie como definidora en todas las redes
semánticas dado que es un atributo característico de las relaciones fraternas; Spitze y
Trent (2016) demostraron que, en diferentes transiciones familiares, la comunicación
entre hermanos se mantiene como un rasgo fraterno relativamente estable a lo largo de la
vida. Así, la palabra “comunicación” podría representar este atributo característico, pero al
mismo tiempo denotar una práctica común en la socialización sexual entre hermanos. Sin
importar el dominio de interacción para la socialización sexual -protección, aprendizaje
guiado, control y reciprocidad- y el sexo, la comunicación fue un referente compartido.
Figura 4. Denidoras y Distancia Semántica Cuantitativa de hombres y mujeres en el estímulo perteneciente al
dominio de protección.
32
65
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72
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78
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Comunicación
Información
Anticonceptivos
Aconsejar
Ayudar
Cuidado
Explicar
Confianza
Advertir
Prevención
Enseñar
Protección
Orientar
Ejemplificar
I.T.S
Anecdotas
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60
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76
79
80
81
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85
86
89
90
90
91
0
20
40
60
80
100
Comunicación
Información
Aconsejar
Enseñar
Ayudar
Prevención
Anticonceptivos
ProtecciónAdvertir
Confianza
Explicar
Prohibición
Cuidado
I.T.S.
Asustar
Hombres
Mujeres
Diferencias entre hombres y mujeres en el significado psicológico de las prácticas de socialización sexual fraternas
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Fowler (2009) describió que la comunicación entre hermanos jóvenes y adultos se encuentra
motivada por una necesidad afectiva de demostrar aprecio e interés hacia el otro. Así, la
comunicación es un atributo que se encuentra relacionado con el nivel de afectividad entre
hermanos (Kowal & Blinn-Pike, 2004), por tanto, aprovechando la condición emocional
fraterna, es probable que los hermanos mayores generen actos comunicativos para proteger
a sus hermanos/as de los riesgos potenciales del sexo –dominio de protección-; como un
medio para interesarse en su vida íntima –dominio de reciprocidad-; como un recurso
para enseñar habilidades/conocimientos relacionados con el acto sexual –dominio de
aprendizaje guiado-; o incluso como un medio para restringir algunos comportamientos de
riesgo para la salud sexual de los hermanos menores –control-. Sin embargo, es necesario
realizar investigación empírica para determinar la intencionalidad y las metas que tienen
los hermanos mayores cuando generan actos comunicativos con los hermanos menores, con el
propósito de validar si la comunicación podría identificarse como una práctica de socialización
sexual genérica en los dominios de socialización sexual (cf. Grusec & Davidov, 2010).
Cabe destacar, que la comunicación, como una práctica de socialización sexual, podría
estar influenciada por las demandas culturales que prescriben que los hermanos mayores
se comporten como maestros, mentores y amigos (Craft-Rosenberg et al., 2011; Enríquez-
Negrete et al., 2011), y en consecuencia, la comunicación sería un atributo característicos
del ejercicio de estos roles. Dada la relevancia y la frecuencia de aparición de esta definidora
en todas las redes semánticas, se sugiere valorar el papel que juegan los hermanos en
contraste con otros agentes de socialización y en relación a la comunicación. Widman,
Choukas-Bradley, Helms, Golin, & Prinstein (2014) demostraron que la frecuencia de
las discusiones sobre sexo con los amigos, los padres y la pareja es diferenciada. En el
estudio de Widman et al. (2014) no se toma en cuenta a los hermanos, a pesar de que
éstos con frecuencia discuten sobre sexo (Kowal & Blinn-Pike, 2004; Wallace, 2008)
incluso con mayor comodidad que cuando hablan con sus padres sobre los mismos temas
(Wallace, 2008). Por tanto, desarrollar investigación que permita describir con precisión
en qué condiciones y circunstancias la comunicación sexual fraterna tiene relación con las
creencias (Kowal & Blinn-Pike, 2004) y comportamientos relacionados con la prevención
de diferentes problemas de salud sexual (Coleman-Minahan & Scandlyn, 2015) podría
constituirse una vía para diferenciar el papel de la comunicación sexual fraterna en
contraste con las discusiones que se tienen con los padres, amigos y la pareja, lo cual abre
un campo de investigación fértil dado que los estudios que versan en torno a los motivos
y actos comunicativos de los hermanos es limitada (Fowler, 2009).
Otra definidora común en todas las redes semánticas, independientemente del sexo y
del dominio de socialización, fue la “información”, la cual tiene una estrecha relación
con la “comunicación”. Ybarra, Emenyonu, Nansera, Kiwanuka y Bangsberg (2008)
puntualizan que los hermanos mayores son una de las principales fuentes de información
sobre aspectos relacionados con la salud sexual y la prevención del VIH/SIDA, ya que
éstos se encuentran en una posición privilegiada para compartir experiencias y opiniones
similares en torno al sexo –siempre y cuando no haya mucha diferencia en edades- (Kowal
& Blinn-Pike, 2004). La información que se pueda obtener de un hermano (o de cualquier
otra fuente) es relevante en la medida en que se convierte en una condición necesaria
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para saber qué hay que hacer para estar saludables y evitar riesgos (Fisher & Fisher,
1992), siempre y cuando ésta sea veraz y oportuna. El reto que surge a continuación es
investigar como la información se relaciona con la construcción y predicción de variables
motivacionales y conductuales en la socialización y alfabetización sexual fraterna. Los
resultados de este estudio solo evidencian que la “información” es un referente asociado a
diferentes prácticas de socialización sexual fraterna, pero no aportan datos para construir
afirmaciones relacionales o causales sobre la comunicación y sus efectos en la conducta
sexual de los hermanos.
La especificidad de dominio en la socialización sexual fraterna
Se puede observar la repetición de diversas definidoras en todas las redes semánticas, es decir,
hombres y mujeres usan referentes similares –por ejemplo, comunicación, información,
aconsejar, confianza y enseñar- para definir los estímulos, los cuales representan acciones
en diferentes dominios de socialización sexual, de acuerdo con el enfoque propuesto por
Grusec y Davidov (2010). Para valorar si cada uno de los referentes conductuales -prácticas
de socialización- obtenidos en las redes semánticas, tienen o no, relación con los dominios
específicos de socialización propuestos Grusec y Davidov (2010) es necesario, además de
identificar la práctica, evaluar la meta y el resultado de la interacción para la socialización.
Ejemplificando, para comprender si la “comunicación” pertenece a un dominio de
protección, reciprocidad, aprendizaje guiado o control se debe de conocer el propósito del
acto comunicativo, no es lo mismo hablar con el hermano menor para enseñarlo a usar un
condón (dominio de aprendizaje guiado) que para persuadirlo e inhibir sus deseos de tener
múltiples parejas (dominio de control). Si la práctica de socialización es congruente con la
meta que se pretende alcanzar, solo restaría evaluar el resultado, es decir, si la comunicación
sexual cumple con el propósito de enseñar a usar un condón (p. ej. aprendizaje guiado) el
resultado esperado sería que los hermanos menores utilizaran preservativo en el acto sexual.
Así, se torna imperante trascender la identificación de la práctica de socialización sexual
fraterna y valorar su ocurrencia, frecuencia, la intencionalidad del acto y el resultado. De
acuerdo con lo anterior, es necesario realizar estudios donde se incluyan ambos agentes de la
interacción fraterna y se valore por un lado las prácticas de socialización sexual del hermano
mayor y su intencionalidad, y por otro, los resultados obtenidos en el comportamiento sexual
del hermano menor; lo anterior con el propósito de buscar la congruencia entre dominios
de socialización-prácticas fraternas-resultados. Solo así, se avanzará en la comprensión de
la socialización sexual desde este enfoque, sin pasar por alto el sentido y significado que el
contexto cultural atribuye a las prácticas y metas de socialización.
Diferencias de género en el significado y las prácticas de socialización sexual fraternas
Otro factor que debe de ser considerando en el análisis de las prácticas de socialización
sexual fraterna es el rol de género (Korneich et al., 2003). Las pruebas de correlación
indican que hombres y mujeres atribuyen diferente nivel de importancia a palabras que
ambos utilizaron para definir los estímulos “Lo que hace un hermano mayor para proteger
de los peligros del sexo al hermano menor” y “Lo que hace un hermano mayor para
enseñar sexualidad”. Las mujeres obtuvieron puntajes más altos en la DSC en palabras
que estuvieron asociadas con atributos y comportamientos que se esperan de ellas a nivel
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cultural, tales como “comunicación”, “información”, “confianza”, “aconsejar”, “ayudar”,
“cuidado” y “explicar”; esto podría explicarse dado que en la cultura mexicana se fomenta
en las mujeres un rol afectivo, basado en las actividades relativas al cuidado de los otros
(Rocha-Sánchez & Díaz-Loving, 2005) lo cual se ve reforzado por los valores de atención
y apoyo que promueve el familismo (Parke & Buriel, 2007).
Estos resultados podrían estar relacionados con el “comportamiento de custodia familiar”
(Hagestad, 1986 en Fowler, 2009) en el cual, por factores culturales y de género, las
mujeres asumen la responsabilidad de garantizar la cercanía continua entre los miembros
de la familia. Así, las prácticas de socialización sexual fraternas por parte de ellas, podrían
estar motivadas por componentes culturales, relacionales y emocionales.
En contraste, Floyd (1996) sugiere que los varones se expresan y relacionan de forma
diferente, ellos buscan compartir intereses y actividades para demostrar cercanía y
afecto con sus hermanos. Considerando el rol instrumental que impronta la cultura a los
hombres, éstos son educados para ser autónomos, orientados al logro, fuertes, exitosos y
proveedores (Rocha-Sánchez & Díaz-Loving, 2005). Estas condiciones podrían brindar
una interpretación para comprender porque los varones utilizan definidoras centradas
en el “hacer” y la “acción” como por ejemplo, “enseñar”, “proteger” y “ejemplificar”,
como parte de su rol instrumental. Y definidoras como “miedo” y “mentir” para obtener
control psicológico sobre sus hermanos, aspecto que podría referenciar la supremacía y
el poder sociocultural que tiene el varón en la cultura mexicana (Diaz-Guerrero, 1994).
Estas condiciones podrían favorecer que los varones perpetúen los roles tradicionales
de género en la socialización sexual con las hermanas menores. Korneich et al. (2003)
documentaron que cuando se tienen hermanos mayores y hermanas menores, el
comportamiento de ellas se torna auto restrictivo y existe una falta de interés por aspectos
relacionados con el sexo, al mismo tiempo que ellos se tornan protectores y vigilan a sus
hermanas para evitar que se relacionen con parejas. Incluso, en el estímulo “Lo que hace
un hermano mayor para mostrar interés en la vida sexual del hermano menor” los varones
utilizaron la definidora “protección” en comparación con la red semántica de las mujeres
donde dicho vocablo no apareció.
En resumen, diversas tácticas de socialización sexual y el sentido de éstas, son compartidos
por mujeres y varones, aunque las definidoras tienen mayor relevancia para las mujeres,
probablemente por la prescripción de género y por socialización familiar. Sin embargo,
también existen significados y prácticas fraternas propias de cada sexo, lo cual referencia
los roles tradicionales de género. Es importante considerar que el análisis realizado en este
estudio brinda información parcial del fenómeno diádico fraterno, dado que solamente se
evaluó el significado psicológico y muestras de manifestaciones conductuales relacionadas
con diversas prácticas de socialización sexual fraterna en los diferentes dominios propuestos
por Grusec y Davidov (2010); sin embargo es indispensable valorar si las prácticas y el
significado psicológico son diferentes en edades más tempranas (cf. Fowler, 2009), si éstas
varían por la diferencia de edades entre hermanos y por factores asociados al sistema familiar
(cf. McHale et al., 2012) o por el tipo de diada –diferente o mismo sexo- (Floyd, 2009;
Korneich et al., 2003; Kowal & Blinn-Pike, 2004; McHale et al., 2012, Widmer, 1997).
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Consideraciones finales
Si bien en este estudio se utilizó una frase para representar cada uno de los dominios
de socialización propuestos por Grusec y Davidov (2010), el estímulo presentado resulta
incipiente y no representativo de la complejidad de cada uno de los dominios; sin
embargo, este estudio se torna una primera aproximación al estudio de la socialización
sexual fraterna desde este enfoque, por tanto, se sugiere profundizar y valorar el espectro
de respuestas que puedan derivarse ante estímulos diferentes asociados con los mismos
dominios. Cabe destacar que Grusec y Davidov (2010) proponen un quinto dominio –
participación grupal-, sin embargo, no se consideró la inclusión de un estímulo para evaluar
esta dimensión dado que Reyes-Lagunes (1993) sugiere que en las RSNM se presenten
máximo cuatro estímulos y un distractor, en consecuencia, se omitió esta dimensión. Se
sugiere evaluar el significado y las prácticas de socialización sexual fraternas asociadas a
la “participación grupal” y contrastarlas con el espectro de comportamientos propios de
los otros dominios.
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