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Hernández,, Salamanca, Umbarila, Venegas & Riveros
Actualidades en Psicología, 32(125), 2018, 71-78
Introducción
La satisfacción con la vida es un factor fundamental en lo que respecta al constructo de
bienestar subjetivo de los seres humanos (Castaños & Sánchez, 2015). Al estudiarlo, se ha
encontrado que es un componente cognitivo en el que se hacen apreciaciones valorativas
sobre aspectos globales de la calidad de vida que se lleva (Marrero & Carballeira, 2010).
En concreto, la satisfacción con la vida es el grado en el que una persona evalúa su
calidad global de vida (Pavot & Diener, 1993; Veenhoven, 1994; Diener, 2000). En dicha
evaluación, el individuo examina los aspectos tangibles, valora lo bueno contra lo malo, lo
compara con un estándar o criterio elegido y llega a un juicio sobre la satisfacción con su
vida (Castaños & Sánchez, 2015).
Es importante resaltar que, en este proceso, la persona evalúa tanto los diferentes ámbitos y
condiciones, los objetivos planeados y conseguidos, así como los hechos pasados (Infante
& Goñi, 2010). De igual modo, es relevante mencionar que, aunque la satisfacción tiende
a ser estable, se encuentra susceptible a las circunstancias cambiantes del medio, bien
sea a nivel familiar, económico, académico, social y/o de salud tanto física como mental
(Ramírez & Lee, 2012).
Teniendo en cuenta lo anterior, cabe mencionar que la satisfacción con la vida depende en
gran medida del balance personal que manifiesta cada individuo, ya que este debe llenar
de contenido y de nuevas metas la existencia de quien se evalúa (Aranda & Vara, 2006).
En un intento por mejorar la satisfacción con la vida, se debe reducir el afecto negativo
y aumentar el positivo, puesto que se asume que la ausencia de afecto negativo no es lo
mismo que la presencia del positivo; es decir, mientras más frecuente se sienta el uno,
menos frecuente se percibe el otro (Gómez, Villegas, Barrera, & Cruz, 2007).
Con respecto a cómo medir este constructo, la Escala de Satisfacción con la Vida es un
instrumento simple, sencillo, de fácil y de amplio uso, conformado por cinco reactivos
que se estructuran en un único factor. Varias investigaciones a nivel mundial resaltan
las propiedades métricas de dicha escala, refiriendo la unidimensionalidad y la alta
consistencia interna de la misma así como su utilidad y practicidad. Al respecto, uno de los
primeros estudios de este estilo (Diener, Emmons, Larsen, & Griffin, 1985), el cual refirió
precisamente un único factor que explica el 66% de la varianza acumulada. El estudio
fue replicado por Pavot y Diener (1993), quienes hallaron la misma estructura factorial,
ambos con muestras no clínicas. En investigaciones más actuales, con mejores métodos de
análisis y llevados a cabo en poblaciones de diversos rangos etarios, condiciones sociales y
lenguas, también refieren un único factor con adecuada consistencia interna (Diener, Tay,
& Oishi, 2013; Kowalska, Gorackzo, Javorwka, & Szczepańska, 2017; Ćwiek et al., 2017).
Estudios sobre su validez y confiabilidad en población hispanohablante no clínica han
sido realizados recientemente en España (Vázquez, Duque, & Hervás, 2013) y otros
más en América Latina (Padros, Gutiérrez, & Medina, 2015; Vera et al., 2012; Moyano,
Martínez, & Muñoz, 2013), los cuales hallaron, también, la unidimensionalidad y las
adecuadas condiciones de consistencia interna (alfas superiores a .85). Sin embargo,
no se cuenta con datos para Colombia, menos aún población escolarizada, por lo