Los padres como promotores del desarrollo de lenguaje de
bebés prematuros: propuesta de intervención temprana
Resumen. Cualquier programa de intervención puede beneficiarse de la participación de los padres, pero es
necesario darles información de cómo pueden estimular el lenguaje de sus hijos. El objetivo fue entrenar a los
padres acerca de lo que debían esperar del desarrollo del lenguaje de sus hijos y brindarles técnicas de estimulación
de este para evitar secuelas. Se estudiaron 21 bebés prematuros mexicanos y se comprobó que, después del
entrenamiento, los padres se sentían más capaces de estimular a sus hijos. A los bebés se les aplicó una prueba de
lenguaje al año y a los tres años de edad; en ambas obtuvieron puntajes normales para su edad. Se concluye que
los padres son buenos promotores del lenguaje en bebés prematuros.
Palabras clave. Intervención temprana, lenguaje, prematurez, desarrollo del lenguaje, educación de padres.
Abstract. Any program of intervention can benefit from the participation of parents. It is necessary to
give parents information about what they can do to stimulate the language of their children. This paper aimed
to train parents on what to expect in the language development of children, and to teach them techniques
of stimulation with the purpose of preventing negative consequences in language development. The sample
consisted of 21 premature babies. It was found that, after the training, the parents felt more confident in
facilitating the language of their children. The childrens language abilities at 12 months and 36 months were
tested. The children obtained typical scores. It was concluded that parents are good promoters of language
development in premature babies.
Keywords. Early intervention, language, prematurity, language development, parent education.
1
Melissa Calderón-Carrillo. Universidad Nacional Autónoma de México, México. E-mail: mels44@gmail.com
2
Josena Ricardo-Garcell. Universidad Nacional Autónoma de México, México. Dirección postal: Campus Juriquilla, Querétaro,
Boulevard Juriquilla, Querétaro, México. C.P. 76230. E-mail: oojrg@yahoo.com
3
Lauren M. Cycyk. University of Oregon, United States. E-mail: lcycyk@uoregon.edu
4
Donna Jackson-Maldonado. Universidad Autónoma de Querétaro, México. E-mail: djackson@uaq.mx
5
Gloria Avecilla-Ramírez. Universidad Autónoma de Querétaro, México. E-mail: gloria.avecilla@uaq.mx
6
Thalía Harmony. Universidad Nacional Autónoma de México, México. E-mail: thaliah@unam.mx
Melissa Calderón-Carrillo
1
Josena Ricardo-Garcell
2
Lauren M. Cycyk
3
Donna Jackson-Maldonado
4
Gloria Avecilla-Ramírez
5
Thalía Harmony
6
1, 2, 6
Universidad Nacional Autónoma de México, México
3
University of Oregon, United States
4, 5
Universidad Autónoma de Querétaro, México
Parents as Promoters of Language Development in
Premature Babies: a Proposal for Early intervention
ISSN 2215-3535
DOI: xxxx
Actualidades en Psicología, 32(124), 2018, XX-XX
http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/actualidades
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
Actualidades en Psicología, 32(124), 2017, 1-13
2
Introducción
En los últimos años ha aumentado el número de recién nacidos prematuros que sobreviven
gracias a los avances en obstetricia y neonatología (Jiménez, Servera, Roca, Frontera, &
Pérez, 2008). Esta mayor incidencia de neonatos prematuros preocupa tanto al personal
médico como a los familiares de los niños por las posibles secuelas en su desarrollo
evolutivo. Los recién nacidos prematuros presentan, con frecuencia, bajo peso, un menor
perímetro cefálico y mayores deficiencias motoras, cognitivas y lingüísticas que los bebés
de término (Doyle, 2001).
Se ha observado que los bebés nacidos con bajo peso al nacer tienen mayores posibilidades
de tener dificultades en el desarrollo de la percepción visual y visomotora, retraso en
algunas funciones del lenguaje, deficiencias en la memoria de trabajo y, en la edad escolar,
pueden presentar problemas de aprendizaje y déficit de atención (Horwood, Mogridge,
& Darlow, 1998). Sin embargo, la evidencia no es concluyente en cuanto al desarrollo del
lenguaje, ya que los estudios comparativos acerca de la adquisición temprana del lenguaje
en infantes prematuros y nacidos a término han reportado resultados controversiales.
Mientras algunos estudios han encontrado que los bebés prematuros tienen un retraso
en sus habilidades de lenguaje comparados con bebés nacidos a término (Magill-Evans
& Harrison, 1999; 2001; Sansavini, Guarini, Alessandroni, Faldella, Giovanelli, & Salvioli,
2006; Foster-Cohen, Edgin, Champion, & Woodward, 2007; Kern & Gayrau, 2007; Ortiz-
Mantilla, Choudhury, Leevers, & Benasich, 2008; Wolke, Samara, Bracewell, & Marlow,
2008; Guarini et al., 2009; Stolt, Haataja, Lapinleimu, & Lehtonen, 2009; Stolt, Lehtonen,
Haataja, & Lapenleimu, 2011), en otros no se han encontrado diferencias significativas
al comparar ambos grupos (Menyuk et al., 1991; Cattani et al., 2010; Pérez-Pereira &
Resches, 2011) cuando se hace una corrección de la edad y se iguala el nivel cognoscitivo.
Por otra parte, desde hace varias décadas, distintos autores han descrito que la intervención
temprana en el área de la audición y del lenguaje, en niños con riesgo de manifestar
dificultades en su desarrollo comunicativo, mejora una amplia gama de habilidades
comunicativas y cognoscitivas (Barrera, Rosenbaum, & Cunningham, 1986; Resnick,
Eyler, Nelson Eitzman, & Bucciarelli, 1987). Se ha demostrado que cuando se lleva a cabo
una intervención temprana, los bebés prematuros se benefician positivamente; es decir,
las brechas en el desarrollo se reducen considerablemente (Guralnick, 2008; 2012). Los
programas de intervención temprana que enfocan sus esfuerzos tanto en los niños como
en los padres son más efectivos que los que se apoyan solamente en el niño (Barrera, et al.,
1986; Shonkoff & Hauser-Cram, 1987).
¿Por qué los padres son una fuente de estimulación ideal para el desarrollo del lenguaje
de sus hijos? Porque se sabe que la interacción social y las propiedades del habla adulto-
niño son de enorme influencia en la adquisición del lenguaje en los niños (Kuhl, 2014).
Se conoce que el cerebro del niño tiene una predisposición natural para la adquisición
del lenguaje pero, recientemente, se ha llamado la atención hacia la posibilidad de que la
interacción social promueva de manera poderosa el aprendizaje de la lengua en el niño
(Kuhl, 2007). Por ejemplo, se ha encontrado que las características del habla adulto-
niño, también conocida como materlalia (frases cortas y sencillas, entonación exagerada,
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Los padres como promotores del desarrollo de lenguaje de bebés prematuros
Actualidades en Psicología, 32(124), 2018, XX-XX
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repetición y velocidad lenta) están asociadas con el aumento de la atención, la percepción,
la comprensión y la conducta del niño (Snow, 1977; Fernald, 1993; Tsao, Liu, & Kuhl,
2004; Liu, Tsao, & Kuhl, 2009).
Pero no se trata solo de exponer al niño al habla de los padres, se requiere también de la
interacción social. Se ha descrito que los niños pequeños producen más vocalizaciones
cuando sus madres retroalimentan sus balbuceos con atenciones y sonrisas (Goldstein,
King, & West, 2003) e, incluso, son capaces de aprender mejor las categorías fonéticas de
una lengua en presencia de interacciones sociales (Kuhl, 2007; Conboy, Brooks, Meltzoff,
& Kuhl, 2015). Por tanto, puede considerarse que el lenguaje utilizado en el contexto
de las interacciones niño-adulto y que se caracteriza por la capacidad de respuesta y la
retroalimentación positiva, sirven de andamiaje para el aprendizaje del niño y estimula sus
conductas verbales (Zauche, Thul, Darcy, & Staple-Wax, 2016).
El entrenamiento específico con los padres puede mejorar su sensibilidad y habilidad para
estimular efectivamente a sus hijos en cuanto al desarrollo de sus procesos cognitivos
(Barrera, et al., 1986). La intervención temprana basada en la exposición repetida a una
estimulación sensorial coherente mejorará la posibilidad de generalizar la información y
cambiar el comportamiento (Tallal & Gabb, 2006).
A su vez, existe la posibilidad de que los niños prematuros presenten dificultades para
mantener la atención a un estímulo auditivo específico, especialmente si existe un ruido de
fondo. Ward (1999) comprobó que niños con retraso en el desarrollo del lenguaje podían ser
equiparados al nivel comunicativo de sus pares de edad cronológica después de animar a sus
padres a destinarles un tiempo, en un lugar tranquilo sin ruido y enseñarles como dirigir la
atención a un sonido específico en el medio ambiente. Aunado a esto, también es probable
que los padres estimulen a sus bebés prematuros no solamente en la atención auditiva sino
también en otras áreas que son importantes para un desarrollo adecuado del lenguaje.
Dado que el lenguaje es inicialmente aprendido a través del modelo e interacción, los
padres de los bebés prematuros son precisamente los más indicados para brindar una
estimulación constante a sus bebés, esto porque los niños aprenden al ver a aquellos
que están a su alrededor, imitándolos y después practicando con ellos. Por tanto, la
familia de un niño es el mejor recurso para el contacto humano y la observación; el cómo
interactúa la familia con el niño y cómo está estructurada, juegan un rol importantísimo
en el desarrollo del lenguaje en un niño (Roberts & Kaiser, 2011). En este sentido, los
padres deben disponer de información adecuada, desde el punto de vista técnico, que les
permita contar con las mejores herramientas para potenciar el desarrollo de sus hijos y,
en particular, su lenguaje.
El presente trabajo tiene como objetivo mostrar los beneficios de una propuesta de
intervención temprana, basada en la educación de los padres de bebés prematuros y que
comprende la estimulación de diferentes áreas relacionadas con la manera en que los
padres interactúan con sus hijos, para promover sus habilidades comunicativas. También,
analizar el efecto de dicha intervención en el desarrollo del lenguaje evaluado, mediante
una prueba estandarizada, al año de edad. Hasta el presente no se dispone de información
acerca de una investigación de este tipo en México.
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Método
Este estudio contó con un enfoque cuantitativo, con un diseño longitudinal. El alcance
pretende ser explicativo pero, dado que no se contó con un grupo control, se considera
un pre-experimento con un solo grupo, el cual cuenta con evaluaciones pre intervención
y post intervención (Sackett & Mullen, 1993).
Participantes
En el estudio participaron 21 bebés prematuros (12 niñas y 9 niños), con una edad
gestacional promedio de 30 semanas (+/- 2.28), que acudieron a la Unidad de Investigación
en Neurodesarrollo “Dr. Augusto Fernández Guardiola”, del Instituto de Neurobiología
de la Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Juriquilla, Querétaro. Los bebés
presentaron distintos factores de riesgo de daño cerebral y entre los más frecuentes estaban la
hiperbilirrubinemia (85.7%) y la sepsis neonatal (80.9%). Los bebés ingresaron al protocolo
de investigación de la Unidad mencionada, dirigido básicamente a la prevención de la parálisis
cerebral, mediante la Terapia Neurohabilitatoria (Harmony et al., 2016), aproximadamente
a los 3 meses de edad corregida. Todos los bebés participantes habían presentado signos de
Leucomalacia Periventricular Difusa (LPD) en sus imágenes por resonancia magnética.
La técnica de muestreo fue no probabilística por cuotas. Se hizo una invitación a las familias
asistentes a la Unidad y se incluyeron en el estudio a aquellas que cumpliesen con los criterios
de inclusión. Se les brindó atención, también, a las familias que no cumpliesen con dichos
criterios, aunque sus datos no formaron parte del presente trabajo. No se incluyeron en
esta investigación a familias cuyos bebés presentasen daño cerebral distinto al de LPD o
que presentasen deficiencias sensoriales auditivas o visuales. Tampoco se aceptaron datos
de familias en las que los padres tuviesen una escolaridad menor a primaria terminada. Se
obtuvo el consentimiento informado de los padres de los bebés y se trató la información
personal de los participantes de manera confidencial.
Procedimiento
Programa de entrenamiento a los padres. Se diseñó un programa de intervención temprana
basado en un entrenamiento para los padres acerca del desarrollo del lenguaje y la
manera en la que se puede estimular. Se escogió esta forma de entrenamiento ya que,
como se señaló anteriormente, los programas de intervención temprana que se enfocan
en el esfuerzo conjunto de padres, madres y bebés, son más efectivos que los dirigidos
solamente al bebé (Barrera, et al., 1986; Shonkoff & Hauser-Cram, 1987). Por tanto, se
eligió un entrenamiento dirigido a los padres como principal objetivo de las sesiones,
porque se esperaba que lo que aprendieran durante ellas pudieran llevarlo a cabo también
en sus casas.
En este programa de intervención los lactantes asistieron, junto con sus padres, a un total
de 12 sesiones de una hora de duración. En los primeros 30 minutos de la sesión se instruyó
a los padres acerca de diversos temas relacionados con las habilidades comunicativas de
los infantes. Los siguientes 30 minutos, la terapeuta hacía demostraciones de cómo podían
estimular esas habilidades comunicativas en sus hijos, estimulando conductas vocales y
verbales en los lactantes.
Los padres como promotores del desarrollo de lenguaje de bebés prematuros
Actualidades en Psicología, 32(124), 2018, XX-XX
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Los padres recibieron información acerca de las siguientes áreas: adquisición y desarrollo
del lenguaje en niños sanos, reconocimiento y sensibilización a las respuestas de los niños,
modificación del ambiente en el que el niño se desenvuelve en casa para favorecer una
estimulación óptima, habla dirigida al niño (también llamada materlalia y que ha mostrado
mejorar la percepción del lenguaje en niños, según autores como Liu, et al., 2009; Tsao
et al., 2004) y otras estrategias verbales, estimulación auditiva y prácticas de alfabetización
inicial (lectura de cuentos).
También, se estructuró un método para medir la eficacia de este programa de
entrenamiento por medio de un cuestionario en el que se les hacen preguntas a los padres
acerca de los temas que serían tratados durante el entrenamiento. El cuestionario fue
diseñado por los autores de este trabajo. Dicho cuestionario estaba conformado por 35
preguntas, divididas en las siguientes categorías: desarrollo general (2), desarrollo de la
comprensión (2), reconocimientos de las necesidades del bebé (4), ambiente adecuado
para la estimulación (5), el lenguaje infantil (4), atención auditiva (5), estrategias verbales
(10) y aspectos generales (3). Las respuestas se daban en una escala tipo Likert para ver
qué tanto habían aprendido los padres durante las sesiones.
Los valores oscilaban entre 1 y 5. Se determinó la validez de contenido del instrumento
a través de un juicio de expertos y la confiabilidad se evaluó a través del cálculo del alfa
de Cronbach. Se obtuvo un valor de alfa de .65 para el instrumento completo. Los padres
llenaron el cuestionario antes de iniciar las sesiones de terapia. Al término de las 12
sesiones, se volvió a aplicar el cuestionario para comparar las respuestas.
Evaluación del lenguaje
Para evaluar el lenguaje de los bebés a los 12 meses, se utilizó el Inventario del Desarrollo
de las Habilidades Comunicativas McArthur (IDHC, Jackson-Maldonado, et al., 2003). El
inventario mide la comprensión, producción y el uso de gestos; ha sido usado ampliamente
en diversas investigaciones.
La versión del inventario utilizada fue la adaptada y estandarizada en población mexicana
y tiene datos de confiabilidad test-retest de entre .63 y .97, así como una validez predictiva
de .70 y una validez de criterio de .84 (Jackson-Maldonado, Thal, Marchman, Bates, &
Gutierrez-Clellen, 1993). El instrumento ha mostrado ser un buen estimador del lenguaje
de los niños a pesar de ser un reporte paterno (Mayor & Plunkett, 2011).
A los tres años de edad se aplicó, a 14 niños de la muestra, la Preschool Language Scale
Fifth Edition (PLS-5) (Zimmerman, Steiner, & Pond, 2012a), la cual evalúa el lenguaje
receptivo y el expresivo. Esta prueba se ha usado como auxiliar en el diagnóstico de
alteraciones de lenguaje, tiene una sensibilidad de .85 y una especificidad de .88, una
validez concurrente de .76 y una confiabilidad de consistencia interna de entre .80 y .94
(Zimmerman, Steiner, & Pond, 2012b).
Por lo anterior, se considera que es una prueba adecuada para evaluar lenguaje en estas
edades. Los resultados de las evaluaciones de lenguaje solo se llevaron a cabo después de
la intervención, debido a que los bebés iniciaron el programa de intervención a una edad
muy temprana en la que no era posible todavía obtener datos de lenguaje. Por tanto, los
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datos obtenidos con esta prueba solo se utilizarán con un propósito ilustrativo y complementario
a los encontrados con el IDHC.
Estrategia de análisis
Se promediaron los valores de las respuestas del cuestionario para cada una de las áreas
evaluadas y del total de respuestas de cada padre, antes de comenzar la intervención temprana
y después de concluirla. Posteriormente, se aplicó la prueba de rangos de Wilcoxon para
determinar si existían diferencias significativas entre las respuestas de los padres en los dos
momentos en que se aplicó el cuestionario. Para evaluar los resultados obtenidos, tanto en
el IDHC como en la PLS-5, se tuvieron en cuenta los puntajes estandarizados que ofrecen
ambos instrumentos.
Resultados
Los resultados obtenidos muestran la comparación de las respuestas obtenidas en el
cuestionario aplicado a los padres antes y después de las sesiones de entrenamiento y se
realizó la comparación estadística entre los dos momentos. Se encontraron diferencias
significativas, en casi todas las áreas evaluadas con el cuestionario, como se muestra en la tabla
1. Los puntajes más altos corresponden al final del entrenamiento, excepto en Ambiente y la
de Aspectos Generales, la cual no se incluyó en las figuras. En la figura 1 y 2 se muestran los
promedios de las respuestas dadas por los padres en los cuestionarios aplicados.
Al mismo grupo de bebés prematuros, al año de edad corregida, se le aplicó el Inventario
del Desarrollo de las Habilidades Comunicativas MacArthur (Jackson-Maldonado et
al., 2003) para evaluar el desarrollo del lenguaje, particularmente en lo referente a la
“Comprensión de palabras” y “Producción de palabras”, que constituyen subpruebas de
dicho Inventario. La mayoría de los bebés (20/21= 95.2 %) obtuvo percentiles por encima
del valor 30 en la subprueba de “Comprensión de palabras”.
El percentil 10 se considera el punto de corte de la prueba para clasificar un bebé como
normal en esta variable. Todos los participantes obtuvieron puntajes por encima de
este percentil; las puntuaciones oscilaron entre el percentil 25 y 99. En la subprueba
Tabla 1
Comparación, mediante la prueba de rangos de Wilcoxon, de los valores obtenidos en las
diferentes áreas del cuestionario antes después del entrenamiento
Área
Antes (
X
)
Después (
X
) Valor Z p
Desarrollo de la comprensión 6.04 9.09 -3.935 .000
Estímulos Verbales 38 40.71 -1.956 .050
Lenguaje Infantil 13.19 15.47 -2.556 .011
Atención Auditiva 21.14 23.61 -2.953 .003
Ambiente 16.61 18.42 -1.805 .071
Necesidades 15.66 17.38 -3.456 .001
Desarrollo General 7.52 8.57 -2.539 .011
Total 130.61 145.33 -3.616 .000
Los padres como promotores del desarrollo de lenguaje de bebés prematuros
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Figura 1. Puntajes promedio obtenidos en las áreas de Desarrollo de la Comprensión, Estímulos
Verbales, Lenguaje Infantil y Atención Auditiva. En todas se encontraron diferencias signicativas
antes y después del entrenamiento a padres (* p ≤ .05; ** p ≤ .01; *** p ≤ .003; **** p ≤ .000).
Figura 2. Puntajes promedio obtenidos en las áreas de Ambiente, Necesidades, Desarrollo Gene-
ral y el Total. Se muestran las diferencias signicativas observadas en tres de las áreas evaluadas,
antes y después del entrenamiento a padres (** p ≤ .01; *** p ≤ .003; **** p ≤ .000).
Desarrollo de la compresión Estímulos verbales
Lenguaje infantil Atención auditiva
Antes Después Antes Después
Antes Después Antes Después
Puntaje de la subescala
Puntaje de la subescala
Puntaje de la subescala
Puntaje de la subescala
12
10
8
6
4
2
0
50
45
40
35
30
25
20
15
10
5
0
20
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0
30
25
20
15
10
5
0
****
*
**
***
Ambiente
Desarrollo general
Total
Necesidades
Antes Después
Antes Después
Antes Después
Antes Después
***
****
**
20
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0
20
18
16
14
12
10
8
6
4
2
0
160
140
120
100
80
60
40
20
0
18
10
8
6
4
2
0
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“Producción de palabras”, todos los bebés obtuvieron un percentil igual o mayor a 10 y
sus percentiles oscilaron entre 10 y 90.
También, se llevó a cabo un seguimiento de estos bebés y a los 3 años se les aplicó la
prueba de lenguaje SPLS-5 a 14 niños que ya habían cumplido esa edad (Zimmerman et
al, 2012a). La mayoría (13/14= 92.85%) obtuvo un puntaje considerado como normal en
lo receptivo, expresivo y el total de lenguaje.
Los puntajes estandarizados para la subprueba de Comprensión Auditiva oscilaron, en
la muestra, entre 85-129, para la subprueba de Expresión entre 67-125 y para el Total
entre 74-123. La media para esta prueba es de 100 y la desviación estándar es de 15. Uno
de los bebés que obtuvo los bajos puntajes en el IDHC, tanto en comprensión como
en producción del lenguaje, es el que también mostró un bajo puntaje en el PLS-5; fue
prematuro extremo (29 semanas de gestación) y tuvo problemas de reflujo, por lo que era
muy complicado alimentarlo adecuadamente y tenía bajo peso.
Discusión
En un estudio previo, Harmony et al. (2016) confirmaron que la Terapia Neurohabilitatoria
disminuye las secuelas neurológicas y cognitivas en niños prematuros y de término con daño
cerebral perinatal demostrado por evaluaciones clínicas, de neurodesarrollo e imágenes
por resonancia magnética. En el presente trabajo se comprobaron, en un grupo de
prematuros con riesgo de daño cerebral perinatal sometidos a Terapia Neurohabilitatoria,
los beneficios específicos sobre la adquisición del lenguaje derivados del entrenamiento
ofrecido a los padres para aplicarlo con sus bebés en el primer año de vida y de forma
sostenida durante este tiempo.
Como se señaló en la introducción de este artículo, los estudios comparativos acerca
de la adquisición temprana del lenguaje en bebés prematuros y de término, realizados
generalmente en pre-escolares y escolares, han reportado hallazgos controversiales; por
un lado, unos reportan un retraso en sus habilidades de lenguaje, comparados con bebés
nacidos a término (Sansavini et al., 2006; Foster-Cohen et al., 2007; Kern & Gayrau, 2007;
Ortiz-Mantilla et al., 2008; Wolke et al., 2008; Guarini et al., 2009; Stolt et al., 2009; Stolt
et al., 2011); por otro lado, otros no han encontrado diferencias significativas al comparar
ambos grupos (Cattani et al., 2010; Pérez-Pereira & Resches, 2011) cuando se hace una
corrección de la edad y se iguala el nivel cognoscitivo.
Es difícil decidir cuál de estos dos tipos de hallazgos es el correcto, pero lo que sugieren los
resultados del presente trabajo es que es posible encontrar puntuaciones normales cuando
se utilizan pruebas estandarizadas y se lleva a cabo la corrección por la edad, teniendo una
variable interventora en el proceso.
Tomando en cuenta lo anterior, un aporte que se considera muy importante es haber
iniciado la terapia muy tempranamente, ya que la mayoría de los programas destinados
a estimular el lenguaje están dirigidos a niños de mayor edad; esto es, cuando ya se ha
comprobado un retraso en la adquisición de las habilidades comunicativas o por lo menos
cuando no se ha desarrollado el lenguaje expresivo y esto empieza a preocupar a los padres
(Moreno-Flagge, 2013).
Los padres como promotores del desarrollo de lenguaje de bebés prematuros
Actualidades en Psicología, 32(124), 2018, XX-XX
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Otro aspecto relevante es haber incluido a los padres como los principales promotores para
el desarrollo del lenguaje, ya que el entrenamiento brindado estos puede funcionar como
medida preventiva para que sus bebés prematuros no tengan dificultades posteriores en la
adquisición del lenguaje.
En opinión de los autores de este trabajo, si se logra que los padres se comuniquen
regularmente con sus bebés, a través del juego y las actividades diarias, se puede ayudar
a estos últimos a entender el significado de las palabras y las frases mucho antes de que
pronuncien su primera palabra.
En el estudio actual, al año de edad, los resultados del IDHC evidenciaron que la mayoría
de los bebés mostraron puntajes dentro de lo esperado para su edad tanto en comprensión
como en producción del lenguaje. Además, aunque los resultados de la PLS-5 administrada
a los 3 años deben ser tomados con cautela dado que la prueba no tuvo lógicamente una
aplicación inicial y solo incluyó a 14 de los 21 bebés evaluados, sus hallazgos sugieren
puntajes de acuerdo con la edad en el lenguaje receptivo y expresivo.
Se ha reportado en otros estudios que las estrategias de interacción que tienen los padres
con sus hijos afectan el desarrollo de su lenguaje y que, por lo tanto, el entrenamiento a
los padres de niños con dificultades en el lenguaje resulta ser una herramienta efectiva
de intervención temprana (Kaiser & Roberts, 2012). En la presente investigación quedó
evidenciado, también, que gracias la participación activa de los padres mediante el programa
de entrenamiento utilizado, pueden obtenerse resultados satisfactorios en el desarrollo del
lenguaje de sus hijos, por lo menos hasta los 3 años, que es una edad en la que se espera
que su lenguaje sea bastante inteligible, que ya hayan adquirido correctamente la estructura
gramatical de su lengua materna y que sean capaces de comunicarse no solamente con sus
familiares sino también con personas fuera de su núcleo familiar.
Es importante tener presente que los bebés prematuros de esta muestra, si bien tuvieron
los beneficios de la Terapia Neurohabilitatoria en el primer de año de vida, también se
enfrentaron a los efectos adversos producidos por los factores de riesgos de daño
perinatal que presentaban, así como las consecuencias de su prematurez mostradas por la
imagenología (signos de Leucomalacia Periventricular Difusa).
La repercusión de estos antecedentes en el desarrollo del lenguaje fue evidenciada en el
trabajo de Avecilla et al. (2012), quienes reportaron en una muestra similar a la de este
trabajo -pero en la que los padres no tuvieron un entrenamiento sistemático para promover
la adquisición del lenguaje de sus bebés prematuros-, que los sujetos evaluados presentaban
bajos puntajes en el IDHC al año de edad. Por tanto, los resultados obtenidos en este
trabajo parecen ofrecer una nueva oportunidad a estos bebés para que adquieran un
lenguaje dentro de límites normales si se aplica el entrenamiento propuesto.
Para futuras investigaciones dentro de este ámbito, se sugiere validar los resultados de este
trabajo en otra muestra independiente; complementar la evaluación del entrenamiento a los
padres con otras medidas, tales como el registro de la actividad cerebral relacionado con
sonidos del lenguaje, observaciones directas de la interacción padre-hijo (documentación
con video), así como un seguimiento a largo plazo para ver qué sucede con el lenguaje de
los niños que se estudien con el entrenamiento a padres utilizado en esta investigación
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10
Agradecimientos
Las autoras agradecen la valiosa colaboración de las especialistas en Comunicación
Humana, Claudia Jiménez, Amaya Soberón y Johanna Flores, por su apoyo con la
aplicación e interpretación de la PLS-5; así como de los profesionales de la Unidad
de Investigación en Neurodesarrollo y del Instituto de Neurobiología, sobre todo los
de las Áreas de Lenguaje y de la Terapia Neurohabilitatoria sin cuya colaboración no
hubiera sido posible realizar este trabajo: Vanessa Monge, Ma. E. Mónica Carlier, Ma.
Elena Juárez, Jesús Barrera, Consuelo Pedraza, Cristina Carrillo, Héctor Belmont, Ma.
de Lourdes Ayala, Leonor Casanova, Ramón Martínez. Agradecen, además, el apoyo que
la autora principal recibió como becaria del CONACYT y de los proyectos CONACYT
166772, 218556 y PAPIIT IN200917.
Referencias
Avecilla-Ramírez, G., Harmony, T., Porras-Kattz, E., Ricardo-Garcell, J., Fernández-
Bouzas, A., & Santiago, E. (2012). Indicadores electrofisiológicos de la
percepción fonética en lactantes con riesgo de trastornos del lenguaje. Ciencia@
UAQ, 3(1), 14-26.
Barrera, M., Rosenbaum, P., & Cunningham, C. (1986). Early home intervention with
low-birth-weight infants and their parents. Child Development, 57(1), 20-33. doi:
10.2307/1130634
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