
La agencia de personas con VIH (PV) en Chiapas
Actualidades en Psicología, 31(123), 2017, 61-72
67
Siempre tenía amigos en los restaurantes, con las
señoras. Ahorita nada más nos llaman por teléfono
nos dicen “quiero tanto de pollos”, vengo corriendo,
con la moto. ¿En qué lugar lo quieres? (27 años).
El comercio informal es un recurso importante para
complementar los ingresos en la familia; pero también,
cuando no hay otros ingresos, el negocio familiar es la
única posibilidad. Una mujer compartió que al enviudar
por complicaciones del sida, se muda a la casa de su
padre donde, además, viven otros hermanos. Su padre
había perdido su empleo y también cuida a su abuelo
enfermo. En el caso de esta familia, la alternativa fue
comprar, con el dinero de la liquidación en el anterior
trabajo del padre, un carrito para vender hot dogs, en la
vía pública.
(Para cuidar a su abuelito, su papá)…dejó su negoció
de él. Lo agarré yo. Pero nos ayudamos ambos,
no me da una cuota así semanal, pero de lo que
vendemos, si necesito dinero, de allí mismo lo
agarro. Cuando necesito dinero, le pido: ¡necesito
tanto!; pues él me lo da. Así lo vamos trabajando,
entre los dos. (28 años).
Dentro del grupo de informantes, hay un hombre
que enviuda y pierde su trabajo de cargador de café.
En ese momento, él no había emprendido ningún
negocio. Para sobrevivir, invita a sus hijos pequeños a
vender elotes hervidos.
(En relación con sus hijos:) Ahorita cada quien lava
su ropa, lavan ellos. Yo, al principio se los hacía
yo. Pero ahorita les dije cada quien va a lavar su
ropa… Para que salgan adelante, pue. Que le echen
ganas a trabajar a que aprendan a trabajar también,
sino después van a sufrir ellos. Por eso cuando no
hay clases, el más grande sale a trabajar. Él más
grande sale a trabajar, el otro ya le gusta el negocio.
“Chambeando mijo hay dinero”, le digo. Andan su
dinero en la bolsa. (¿Les das dinero a ellos?) Yo no, de
lo que ganan pue, de los elotes, una tanda él y otra
para comer. Al más chico, anda su dinerito pue. (Eso
sucedió)… A partir de que tengo VIH, porque antes
se los daba todo. Antes llegaba, todo se lo daba, y a
mi esposa le daba lo que quería. Ella lo repartía con
los chamacos, cuando iban a la escuela. Ahorita ya
no, “hay que ganarse el dinero, mijo, para que veas
como cuesta. Que vender no es vergüenza, robar sí”.
(¿Quién tomó la decisión del negocio?) Yo les pregunté a
ellos, si querían vender, a los dos. ¡Vendemos!, me
dijeron. Y vamos hacer esto, les dije, una tanda para
ti, una para mí y la otra para el más grande. Una cada
uno. (38 años).
Las dificultades para resolver las necesidades
materiales se encuentran en todas las familias de este
contexto. Las personas tienden a implementar estrategias
de organización y distribución de los recursos que
no son en su mayoría económicos. Una mujer, quien
además del trabajo del esposo y contar con el apoyo de
su padre para sobrevivir, comparte lo siguiente:
…, cuando ya no tenemos, a veces vamos a juntar
verdura, a veces hay chipilín. Si somos inteligentes,
regamos el chipilín. Regamos el bledo. Sembramos
chayote. Sembramos el frijol triple que se da. Pues
lo ponemos a guisar. Chipilín guisado. Yerbamora
en caldo. El año pasado sembramos frijol. Todavía
nos queda poquito. El año pasado, sembramos un
poquito de milpa con mi papá, que nos hace el favor
de sembrarlo allá. La cosechamos. Tenemos maíz un
poquito. Con eso la pasamos. No con dinero en la
bolsa, aquí nomás tengo mi pasajito, 20 pesos; 9 mi
esposo, 9 yo. Con eso ya llegamos. Eso es. Y ya, pues
no podemos tener los 500. 2000 pesos en la bolsa.
No lo tenemos. (40 años).
Dentro del grupo de hombres, tres, además de las
actividades que habían realizado para vivir (limpieza
o encargados de bares), con frecuencia se travestían
y ejercían el comercio sexual. Dos de ellos, después
de haber recibido su diagnóstico, han tenido más
dificultades para encontrar trabajo remunerado.
Viven con padres en edades avanzadas y sus familias
no cuentan con un negocio propio. Cuentan con
apoyo de familiares que no viven con ellos, amigos
o vecinos, quienes a veces aportan con productos
del campo o alimentos procesados, como mango,
chipilín, etc. El recurso proveniente de programas
gubernamentales, como Amanecer, 60 y más,
Oportunidades, es un apoyo importante. En estos
casos, es más notaria que en el resto de personas
entrevistadas, la dificultad para adquirir recursos
económicos que destinar a alimentación y transporte.
Para ilustrar lo anterior, se comparte el testimonio