Relaciones de pareja homosexual y heterosexual: un estudio comparativo
Resumen. Esta investigación tiene el propósito de evaluar y comparar a personas heterosexuales y homosexuales, con
relaciones de pareja estables, respecto a los componentes de la teoría triangular del amor, tácticas de resolución de conflictos,
ajuste con la pareja y bienestar psicológico. Participaron 157 adultos jóvenes chilenos, 77 homosexuales (30 lesbianas y 47
gays) y 80 heterosexuales (45 mujeres y 35 hombres). Se utilizaron la Escala de Ajuste Diádico, la Escala Triangular del Amor
de Sternberg, la Flourishing Scale de Diener y el Conflict Resolution Style Inventory de Kurdek. Los resultados muestran
algunas diferencias significativas en tácticas de resolución de conflicto, componentes del amor y ajuste en la pareja, según la
orientación sexual; además existen diferencias entre las mujeres que conviven y no conviven.
Palabras clave. Satisfacción marital, manejo de conflicto, amor, pareja heterosexual, pareja homosexual.
Abstract. The aim of this study was to evaluate and compare heterosexual and homosexual people who are in stable
relationships, with respect to the components of the triangular theory of love: conflict resolution tactics, couple adjustment
and psychological wellbeing. The participants were comosed of 157 young adults Chileans: 77 homosexuals (30 lesbians
and 47 gay men) and 80 heterosexuals (45 women and 35 men). The instruments used were the Dyadic Adjustment Scale,
the Sternberg’s Triangular Love Scale, the Flourishing Scale of Diener and Conflict Resolution Style Inventory of Kurdek.
The results show that there are significant differences in some conflict resolution tactics, components of love between
partners, and couple adjustment according to sexual orientation. In addition, there are also differences between women
living and not living with a partner.
Keywords. Marital satisfaction, conflict management, love, heterosexual couple, homosexual couple
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/actualidades
1
Felipe E. García. Universidad Santo Tomás, Chile. Dirección postal: Avda. Arturo Prat 855, Concepción. Código postal: 4061501, Chile.
E-mail: felipegarciam@yahoo.es
2
Carlos García Escobar. Universidad de Concepción, Chile. E-mail: carlogarcia@udec.cl
3
Helly Hein. Universidad de Concepción, Chile. E-mail: hhein@udec.cl
4
Álvaro Hernández. Universidad de Concepción, Chile. E-mail: alvhernandez@udec.cl
5
Patricio Torres. Universidad de Concepción, Chile. E-mail: patorresm@udec.cl
6
Rayén Valdebenito. Universidad de Concepción, Chile. E-mail: rayenvaldebenit@udec.cl
7
Camilo Vera. Universidad de Concepción, Chile. E-mail: camilovera@udec.cl
Felipe E. García
1
Universidad Santo Tomás, Chile
Carlos García Escobar
2
Helly Hein
3
Álvaro Hernández
4
Patricio Torres
5
Rayén Valdebenito
6
Camilo Vera
7
Universidad de Concepción, Chile
Couple Relationships Homosexual And Heterosexual: A Comparative Study
ISSN 2215-3535
DOI: http://dx.doi.org/10.15517/ap.v31i122.23346
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García, García, Hein, Hernández, Torres, Valdebenito & Vera
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
Introducción
La mayoría de los estudios que han abordado las
relaciones de pareja como materia de interés se han
centrado en las relaciones heterosexuales. Autores
como Kurdek (1998; 2004), Peplau (1991) y Gottman
et al. (2003) fueron pioneros en realizar estudios
para entender a la pareja homosexual más allá de los
prejuicios, considerando variables culturales y sociales.
Hoy en día, la investigación en el área está viviendo
un proceso que busca derribar los antiguos prejuicios
y estereotipos relacionados con esta materia, para
abordarlo desde una perspectiva científica (Meccia,
2011). Estos estudios se han realizado principalmente
en Europa y Norteamérica donde, si bien persisten
acciones discriminatorias contra las personas
homosexuales, han mostrado un cambio cultural que
tiende a la inclusión y a la igualdad de derechos; ejemplo
de ello es la legalización del matrimonio homosexual,
hoy presente en varios países.
Contrario a estos cambios culturales, Chile ha
mostrado, a través de su legislación, ser un país más bien
conservador (Cornejo, 2011) y homofóbico (Barker
& Aguayo, 2012) donde el matrimonio homosexual
no existe a pesar de que recientemente se concretó la
posibilidad de un Acuerdo de Vida en Pareja, una suerte
de contrato civil que regula las relaciones en personas
que no están casadas, hetero u homosexuales, y que
para algunas comunidades que agrupan a personas
homosexuales no resulta satisfactorio pues está lejos
de equipararse al matrimonio (Pérez, 2014).
Aun así, la sola discusión parlamentaria de esa ley
ha incrementado la oposición política y religiosa a
legalizar este tipo de unión sexual, una postura que ha
permeado los discursos científicos sobre esta materia
(Morán & Vaggione, 2012), lo que se representa con
algunas publicaciones que han abordado el tema
desde una perspectiva contraria a los derechos de las
minorías sexuales (Valenzuela, 2006; Zegers, Larraín &
Bustamante, 2007), homologando la homosexualidad a
una enfermedad. Chile, además, presenta altas tasas de
actitudes homofóbicas y discriminación por razones
sexuales (Barrientos & Cárdenas, 2013; Romero,
2011) en las que se cuentan, incluso, asesinatos
(Hernández, 2013). Por eso, no es de extrañar la
carencia de estudios científicos que exploren variables
psicológicas y relacionales en la comunidad LGTB, por
cuanto esta población se encuentra estigmatizada, es
de difícil acceso o reticente a responder cuestionarios
de naturaleza científica debido a la desconfianza que
le genera.
El estudio del amor de pareja ha sido desarrollado,
principalmente, por Sternberg (1989) quien caracteriza
el amor como una emoción de tres componentes:
compromiso, intimidad y pasión. El compromiso
alude al interés y responsabilidad que se siente por
una pareja y por la decisión de mantener la relación en
el transcurso del tiempo. La intimidad alude al apoyo
afectivo, la capacidad de compartir asuntos personales
y profundos con su pareja, entre otros aspectos. La
pasión hace referencia a la atracción física hacia la
pareja. Los estudios de Sternberg (1989) muestran que
la intimidad y el compromiso tienden a aumentar con el
tiempo y profundizarse con la convivencia; en cambio,
la pasión disminuye ante la progresiva reducción de
incertidumbre y atención selectiva hacia la pareja.
Diversos estudios (Barrios & Pinto, 2008; Maureira
& Maureira, 2012; Serrano & Carreño, 1993) han
evaluado estos componentes del amor, principalmente
en jóvenes heterosexuales, en países como Bolivia,
Chile y España; en todos ellos se encontró que la
intimidad es el componente que alcanza más altos
niveles, sin observar diferencias significativas según
el sexo de los sujetos. Sin embargo, en estudiantes
universitarios mexicanos, Mazadiego y Norberto
(2011) encontraron que los hombres prefieren en
sus relaciones mayor intimidad y pasión, dejando de
lado el compromiso; mientas que las mujeres buscan
relaciones con más compromiso y, en menor grado,
pasión e intimidad.
En un estudio que incluyó heterosexuales de ambos
sexos y gays, Albornoz (2009) encontró que no existen
diferencias en los componentes del amor de acuerdo
con su orientación sexual, aunque sí según el sexo,
pues los hombres (heterosexuales y homosexuales)
obtenían niveles más altos en compromiso dentro de
Relaciones de pareja homosexual y heterosexual
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
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sus relaciones, seguido de la intimidad y en último lugar
la pasión. Las mujeres, en cambio, puntúan más alto
en intimidad y, luego, el compromiso y la pasión. Este
estudio no incluyó lesbianas debido a las dificultades
para acceder a esta población; pero sí fueron incluidas
en un estudio longitudinal llevado a cabo por Kurdek
(1998), quien observó que las lesbianas mostraban
mayores niveles de intimidad que los heterosexuales
hombres y mujeres.
Otro factor importante que incide en las parejas es el
modo en que resuelven sus conflictos, sobre todo si se
considera el prejuicio de que las parejas homosexuales
son más “inestables y violentas” que las heterosexuales
(Sauré, 2014). Las parejas disfuncionales no se
distinguen de las funcionales debido a la ausencia o
presencia del conflicto ni por las discrepancias que
existan entre sus miembros, sino más bien, por cómo
resuelven estos desacuerdos (Gottman & Silver,
2012). Es posible apreciar que la evidencia en torno
a cómo las parejas homosexuales y heterosexuales se
diferencian al momento de solucionar un conflicto
no es concluyente; en algunos estudios no existen
diferencias y, en otros, gays y lesbianas parecen tener
relaciones menos conflictivas.
Por ejemplo, Metz, Rosser y Strapko (1994)
muestran que los estilos de resolución de conflictos
parecen ser similares entre heterosexuales y
homosexuales. En otros estudios, las parejas gays
parecen reproducir las dinámicas y roles tradicionales
de las parejas heterosexuales, caracterizados por
la dominancia de uno sobre el otro (Burin, Meller
& Birmele, 2000). Las relaciones lésbicas, por el
contrario, representarían una relación simétrica entre
dos personas, sin la dominancia característica de la
pareja heterosexual y gay (Pisano, 2004).
Gottman et al. (2003) encontraron que, en
comparación con las parejas heterosexuales, las parejas
gay y lesbianas iniciaban y mantenían sus discusiones
en un tono más positivo. Kurdek (2004) observó que
las parejas homosexuales tienen menor tendencia a
usar un estilo de resolución de conflictos en que uno
de los individuos le demanda al otro que se retire o
pierda y tienen mayor tendencia a sugerir posibles
soluciones y compromisos. Montes (2009) explica
estos últimos resultados señalando que las parejas
gay tienden a pensar y reaccionar de forma similar,
lo que los ayudaría a restablecer en ocasiones ciertas
divergencias; a su vez, las parejas lésbicas buscan la
comprensión mutua, optando por silenciar en vez
de emitir un desacuerdo para propiciar la calma en
el hogar, dejando de expresar aquellas cosas que les
molesta o presienten como amenaza a su convivencia.
Tanto los componentes del amor como la táctica de
resolución de conflicto (TRC) parecen tener incidencia
en el ajuste de la pareja y en la satisfacción en su relación
(Cassepp-Borges & Martins, 2009). El ajuste en la
pareja es un proceso de adaptación a la convivencia,
siendo la satisfacción un componente del mismo, junto
al consenso sobre asuntos importantes, la cohesión
y la expresión de cariño (Spanier & Cole, 1976).
Un estudio realizado en Estados Unidos con
heterosexuales mostró que, en los hombres, el
compromiso predice en mayor grado la satisfacción
en la relación de pareja; mientras que, en las mujeres,
la intimidad es el mejor predictor de ella (Lemieux &
Hale, 2000). En cuanto a parejas homosexuales, se ha
observado un mayor nivel de satisfacción en parejas
lesbianas que en parejas heterosexuales o gays (Kurdek,
1998; Metz et al., 1994; Zacks, Green & Marrow, 1988).
Kurdek (1998) sugiere que estos resultados podrían
deberse a que las mujeres, indistintamente de su
orientación sexual, son socializadas (en comparación a
los hombres) hacia el cuidado y la expresividad hacia su
pareja, resultando así en mayor satisfacción reportada.
Por otro lado, la TRC está también relacionada
con la satisfacción de la pareja, siendo aquellas más
satisfechas las que utilizan tácticas más positivas.
Campos y Poulsen (2013), en un estudio con parejas
heterosexuales chilenas, observaron que una resolución
de conflictos orientada a la adaptación y aceptación del
otro durante el noviazgo predecía un mayor ajuste y
satisfacción en la pareja tras el matrimonio; observaron,
además, que las personas casadas, al momento de
enfrentarse a un conflicto, priorizan el mantenimiento
del vínculo por sobre la confrontación.
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En relación al bienestar, los estudios sugieren que
la satisfacción con la pareja es uno de los mayores
predictores de bienestar subjetivo en las personas
(Helgeson, 1994). Por ejemplo, en población chilena
adulta se ha observado que aquellas personas que se
encuentran en una relación de pareja presentaban un
bienestar más alto que las personas solteras (Moyano
& Ramos, 2007; Vivaldi & Barra, 2012).
Respecto a las diferencias por orientación
sexual, anteriormente se consideraba a las personas
homosexuales en comparación con los heterosexuales
como infelices (ver Peplau & Fingerhut, 2007). Sin
embargo, los estudios muestran una gran similitud
entre las parejas actuales en términos de estabilidad,
felicidad y satisfacción (Kurdek, 1998). Araguez (2012),
por ejemplo, encontró que no existe una diferencia
significativa entre los niveles de bienestar psicológico
en parejas heterosexuales y homosexuales argentinas
en convivencia.
En síntesis, los datos reunidos sugieren que las
parejas homosexuales y heterosexuales tienen niveles
similares de amor, satisfacción con su relación y
bienestar psicológico; las lesbianas obtienen niveles
más altos en satisfacción de pareja en algunos
estudios. También existirían diferencias en las TRC
según la orientación sexual. Ante esto, surge la
siguiente pregunta de investigación: ¿qué diferencias
y similitudes existen en tipos del amor, estilos de
resolución de conflictos, satisfacción de pareja y
bienestar psicológico entre personas heterosexuales
y homosexuales chilenas? El propósito del presente
estudio es responder esta interrogante.
Método
Diseño
Se utilizó un diseño descriptivo y correlacional. Los
datos se recogieron en una sola oportunidad, por lo
que corresponde a una investigación transversal.
Población y participantes
La población correspondió a 157 adultos (47.8%
mujer y 52.2% hombre), entre 18 y 40 años (M = 24.23;
DT = 5.17), rango correspondiente a la adultez joven
(Papalia, 2001), que se encontraban en una relación
de pareja estable de al menos un mes, pudiendo
convivir o no, y que no tuvieran hijos. Homosexuales
eran 77 (30 lesbianas y 47 gays) y heterosexuales 80
(45 mujeres y 35 hombres). Un 26.8% (n = 42) de
los participantes se encontraba conviviendo con su
pareja y el 73.2% restante (n = 115) no convivía. La
mayoría de ellos contaba con educación universitaria
completa o incompleta (84.3%) y se definía como clase
media (87.3%). Previo a su participación en el estudio,
se les solicitó firmar una carta de consentimiento
informado que daba cuenta de la voluntariedad de la
participación, el anonimato de su identidad, la libertad
para abandonar el estudio cuando quisieran y el
resguardo de los datos por parte de los investigadores,
siguiendo las directrices éticas para la investigación en
psicología normadas por la American Psychological
Association (2010).
Instrumentos
Escala de ajuste diádico (Spanier & Cole, 1976). Se utilizó
para evaluar el ajuste con la pareja y la satisfacción
marital. Consta de 32 ítems que se responden en una
escala tipo Likert y la puntuación total oscila entre
0 y 151 puntos. Sus propiedades psicométricas en
Chile fueron estudiadas por Tapia y Poulsen (2009);
mostraron adecuados índices de validez (concurrente y
de constructo) y confiabilidad. Para el presente estudio
se eliminaron tres ítems cuyas respuestas exigían que
los encuestados se encontraran conviviendo, lo que no
era el caso de la mayoría de los participantes. Se obtuvo
un α = .84.
Escala triangular del amor (Sternberg, 1986). Usada
para medir el amor y sus componentes, consta de 45
ítems, dividida en 3 subescalas: compromiso, pasión e
intimidad, cada una con 15 ítems. Utiliza una escala tipo
Likert desde 1 (no del todo) a 9 (extremadamente). Su
adaptación para Chile la realizaron Maureira y Maureira
(2012); obtuvieron adecuados índices de confiabilidad
y validez de constructo. En el presente estudio se
obtuvieron los siguientes índices de confiabilidad
según α de Cronbach: intimidad .92, compromiso .94,
pasión .91 y total .97.
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Conflict Resolution Style Inventory (Kurdek, 1994). Fue
usada para evaluar las TRC en la pareja. Está compuesta
por 16 ítems que se responden en una escala de
Likert de cinco puntos desde 1 (nunca) a 5 (siempre).
Se compone de cuatro subescalas: negociación,
confrontación, retirada y sumisión. La escala fue
traducida y adaptada por los autores del presente
estudio, se realizó un análisis factorial exploratorio
(AFE) que encontró los mismos cuatro factores y la
consistencia interna obtenida para la escala total fue de
α = .74; negociación .64, confrontación .68, retirada
.58 y sumisión .65.
Flourishing Scale (Diener et. al., 2010). Esta escala fue
utilizada para evaluar el bienestar psicológico. Está
compuesta por 8 ítems que se responden en una
escala Likert de 1 (muy en desacuerdo) a 7 (muy de
acuerdo). Fue adaptada para Chile por Ramírez (2015),
confirmando su unidimensionalidad y obteniendo
adecuada consistencia interna. En el presente estudio
se obtuvo un α = .86.
Encuesta de antecedentes personales. Se elaboró una
encuesta para la obtención de datos tales como sexo,
edad, orientación sexual, situación socioeconómica,
tiempo de duración de la relación y escolaridad.
Procedimiento
El instrumento Conflict Resolution Style Inventory,
de Kurdek, fue sometido a una traducción cruzada al
español realizada por dos expertos. Posteriormente,
se llevó a cabo una aplicación piloto a diez personas,
con la finalidad de evaluar la comprensión de los ítems
traducidos que permitieron algunas adecuaciones en
el lenguaje.
Para acceder a los participantes se contactó a dos
organizaciones chilenas pro-diversidad sexual, el
Movimiento de Integración y Liberación Homosexual
(MOVILH) y la Fundación Iguales, además de
concurrir a centros de diversión utilizados por la
población gay. A partir de las personas contactadas
por estos medios y otras personas conocidas de
los investigadores, se siguió la metodología de
la bola de nieve para ampliar la muestra. Para la
población heterosexual se buscaron personas que
cumplieran con los mismos criterios que en el grupo
homosexual, intentando equilibrar en sexo, edad,
nivel socioeducacional y comuna de residencia. Cabe
señalar que diez mujeres, pertenecientes a un colectivo
lesbofeminista, se negaron a responder la encuesta.
Las encuestas fueron aplicadas entre los meses
de agosto y octubre del 2014. Si bien todos los
participantes fueron contactados en forma personal,
un 69% (n = 108) respondió la encuesta vía digital.
Análisis de datos
En primera instancia, se realizó un AFE de la
Conflict Resolution Style Inventory para evaluar
su validez de constructo y proceder a los siguientes
análisis. Luego se hizo un análisis descriptivo de todos
los instrumentos. Se estableció la correlación entre
las variables de estudio en personas heterosexuales
y homosexuales en forma independiente, para luego
comparar si existían diferencias significativas entre las
correlaciones entre ambos grupos realizando en primer
lugar la transformación z de Fischer para los valores r y
luego la q de Cohen para estimar el tamaño del efecto
de esa diferencia, cuando esta era significativa.
A continuación se hicieron comparaciones entre los
dos sexos y las dos orientaciones sexuales (homosexual
y heterosexual) usando para ello la t de Student para
muestras independientes, utilizando la d de Cohen para
estimar el tamaño del efecto. Finalmente, se realizó una
regresión lineal múltiple para establecer los predictores
del bienestar psicológico y el ajuste con la pareja en
cada grupo, utilizando el valor R
2
para estimar el
tamaño del efecto.
Para la evaluación de los tamaños de efecto, se
consideraron para la q de Cohen y r los siguientes
valores: .10 es pequeña, .30 es moderada y .50 es grande.
Para la d de Cohen se consideró que valores inferiores
a .20 indican un efecto pequeño, .50 moderada y .80
grande. Para el R
2
un .02 es pequeño, .13 es mediano y
.26 es grande (Cohen, 1992).
Resultados
Se procede a realizar un AFE de la Conflict Resolution
Style Inventory de Kurdek. Para establecer el número
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de factores se utiliza el análisis paralelo de Horn
(O’Connor, 2000), el cual mostró la existencia de
cuatro factores que explicaron un 39% de la varianza y
cuyos ítems coincidieron con la propuesta original de
Kurdek acerca del instrumento. Los ítems por factor
se determinaron a través de la factorización de ejes
principales con rotación Promax. Los resultados se
observan en la tabla 1.
Se calcularon los estadísticos descriptivos de las
principales variables de estudio, tanto en el grupo total
como en homosexuales y heterosexuales (ver tabla
2). Se puede observar que, en el grupo total, la media
más alta en la escala de tipos de amor se obtuvo en
intimidad (M = 115.3; DT = 15.4). En cuanto a las
TRC, el estilo de negociación (M = 15.1; DT = 2.4)
tiene una media más elevada que los otros tres estilos.
Se realiza una comparación por sexo en cada variable
de estudio, sin encontrarse diferencias significativas
entre hombre y mujer en ninguna variable. Luego
se hace una comparación entre homosexuales
y heterosexuales, encontrando solo diferencias
significativas en la TRC de sumisión, t(139) = 3.374;
p>.001; d = .57, los homosexuales obtuvieron puntajes
más altos (M = 9.12; DT = 3.08) que los heterosexuales
(M = 7.53; DT = 2.49).
Posteriormente, se calcularon las diferencias entre
grupos con base en si se encontraban conviviendo
o no. Entre hombres gay y heterosexuales no se
encuentran diferencias significativas en ninguna de
las variables entre quienes conviven y quienes no. En
lesbianas, observamos que en pasión, compromiso y
puntaje total en la escala de amor presentan puntajes
más altos quienes se encuentran conviviendo con sus
parejas que quienes no. En mujeres heterosexuales,
el bienestar psicológico, compromiso, satisfacción y
ajuste con la pareja son significativamente mayores en
el grupo que convive que en el grupo que no convive
(ver tabla 3).
Se evaluaron las relaciones entre variables
mediante el coeficiente de correlación r de Pearson
en forma separada en homosexuales (ver tabla 4) y
en heterosexuales (ver tabla 5) a fin de comparar los
resultados en ambos grupos. En homosexuales se
observa el ajuste con la pareja correlaciona más alto
con el tipo de amor de intimidad (r = .53) y la TRC de
confrontación (r = -.43) y negociación (r = .42). A su
vez, el bienestar psicológico correlaciona más alto con
el tipo de amor de compromiso (r = .24) y la TRC de
negociación (r = .23). En heterosexuales, el ajuste con
la pareja correlaciona más alto con el tipo de amor de
intimidad (r = .56) y la TRC de negociación (r = .40). A
su vez, con bienestar psicológico, las correlaciones más
altas se obtuvieron con el amor total (r = .33) y con la
pasión (r = .25), así como la TRC de confrontación (r
= -.25). A su vez, se observa en ambos grupos que los
Tabla 1
Factor (varianza explicada) y cargas factoriales de la Escala de
Conflicto
Factor
1 2 3 4
Confrontación (18.62%)
ITEM 1
.63
ITEM 9
.62
ITEM 13 .61
ITEM 5 .54
Sumisión (9.50%)
ITEM 4 .32
ITEM 16 .73
ITEM 8 .61
ITEM 12 .55
Negociación (5.99%)
ITEM 10 .74
ITEM 6 .56
ITEM 2 .52
ITEM 14 .52
Retirada (4.68%)
ITEM 15 .68
ITEM 7 .50
ITEM 11 .46
ITEM 3 .41
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Tabla 2
Estadísticos descriptivos de las variables de estudio
Grupo total (n=157) Homosexuales (n=77) Heterosexuales (n=80)
Variables M DT Mín Máx M DT Mín Máx M DT Mín Máx
Amor - Intimidad 115.3 15.4 58 135 115.7 15.0 70 135 115.8 14.8 58 135
Amor - Compromiso 112.4 20.4 47 135 113.8 19.3 60 135 112.2 20.2 53 135
Amor – Pasión 103.6 19.9 48 135 105.9 20.7 48 135 102.1 18.7 58 133
Amor total 331.5 50.7 175 405 334.9 51.2 179 405 328.3 50.3 175 396
TRC - Negociación 15.1 2.4 4 20 15.4 2.0 10 20 14.7 2.7 4 19
TRC - Confrontación 8.9 2.8 4 17 9.2 3.1 4 17 8.7 2.6 4 16
TRC – Retirada 9.5 2.8 4 18 9.7 3.1 4 16 9.5 2.6 5 18
TRC – Sumisión 8.2 2.8 4 16 9.1 3.1 4 16 7.5 2.5 4 14
Ajuste con la pareja 101.0 12.3 56 125 117.5 15.4 82 144 115.9 12.1 86 139
Bienestar Psicológico 34.3 4.3 9 54 34.7 4.1 15 40 33.8 4.3 9 40
TRC= Táctica de resolución de conicto
Tabla 3
Medias, desviaciones estándar, valor T y d de Cohen por tipo de relación, en mujeres lesbianas y heterosexuales
Variable Tipo de relación Lesbianas Mujeres heterosexuales
(convive=11; no convive=18) (conviven=9; no conviven=31)
M DE M DE
Amor-Pasión Convive 117.64 14.68 t=2.517* 108.22 13.65 t=1.552
No convive 98.33 22.60 d=1.01 98.79 16.52 d=0.62
Amor - Compromiso Convive 124.91 15.,92 t=2.070* 121.13 4.79 t=2.701**
No convive 109.88 22.46 d=0.77 110.10 20.68 d=0.74
Amor - Intimidad Convive 122.64 15.04 t=1.393 123.00 8.14 t=1.437
No convive 113.94 16.78 d=0.55 114.13 17.86 d=0.64
Amor-Total Convive 365.18 43.36 t=2.058* 349.38 20.01 t=1.531
No convive 323.82 56.63 d=0.82 320.41 51.99 d=0.74
TRC-Negociación Convive 15.91 1.92 t=0.552 16.11 1.83 t=1.895
No convive 15.50 1.95 d=0.21 14.10 3.02 d=0.80
TRC-Confrontación Convive 8.45 3.42 t=-0.145 8.89 2.62 t=-0.250
No convive 8.61 2.40 d=-0.05 9.17 3.00 d=-0.10
TRC-Retirada Convive 10.27 3.23 t=1.181 8.33 1.58 t=-1.413
No convive 8.94 2.75 d=0.44 9.48 2.28 d=-0.59
TRC-Sumisión Convive 8.27 3.00 t=-0.782 7.56 2.30 t=0.250
No convive 9.17 2.98 d=-0.30 7.32 2.51 d=0.10
Ajuste con la pareja Convive 124.09 17.31 t=0.821 121.38 5.04 t=2.749*
No convive 118.93 14.18 d=0.33 111.65 13.67 d=0.95
Bienestar psicológico Convive 34.55 3.17 t=-1.212 36.44 2.40 t=2.285*
No convive 35.94 2.92 d=-0.46 32.35 5.17 d=1.01
TRC= Táctica de resolución de conicto. * p<.05; ** p<.01; *** p<.001.
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García, García, Hein, Hernández, Torres, Valdebenito & Vera
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
tipos de amor y TRC correlacionan más alto con el
ajuste con la pareja que con el bienestar psicológico.
La correlación entre ajuste con la pareja y el bienestar
psicológico es no significativa en homosexuales (r =
.17) y significativa pero baja en heterosexuales (r = .28).
Se compararon las correlaciones entre heterosexuales
y homosexuales; la diferencia más importante estaba
en la relación pasión-negociación (homosexuales: r =
.18; heterosexuales: r = .39), pero esta diferencia no
resultó significativa (z = -1.33; q de Cohen = -.23).
Se calcularon también los predictores del ajuste con
la pareja utilizando la regresión lineal múltiple (RLM),
con los tipos de amor y TRC como predictores. Las
regresiones se hicieron por cada orientación sexual
y luego por el total de la muestra. En los análisis no
se observaron predictores significativos de ajuste
con la pareja en hombres gays y heterosexuales y
mujeres heterosexuales. En el caso de las lesbianas, el
modelo resulta significativo (F
(7.16)
= 6.687; p < .001),
Tabla 4
Correlaciones de Pearson entre las variables de estudio en gays y lesbianas (n=77)
Variable 2 3 4 5 6 7 8 9 10
1. Amor -Pasión .88*** .75*** .94*** .18 .02 .06 .09 .38** .18
2. Amor - Compromiso - .86*** .97*** .23 -.09 -.04 -.09 .47*** .24*
3. Amor - Intimidad - .91*** .33** -.17 -.09 -.08 .53*** .15
4. Amor - Total - .23 -.07 -.02 -.03 .47*** .19
5. TRC - Negociación - -.29* -.16 -.36** .42*** .23
6. TRC - Confrontación - .21 .49*** -.43*** .14
7. TRC - Retirada - .02 -.09 -.08
8. TRC - Sumisión - -.27* .01
9. Ajuste con la pareja - .17
10. Bienestarpsicológico -
TRC: Táctica de resolución de conictos. *p<.05; **p<.01; ***p<.001
Tabla 5
Correlaciones de Pearson entre las variables de estudio en hombres y mujeres heterosexuales (n=80)
Variable 2 3 4 5 6 7 8 9 10
1. Amor -Pasión .87*** .70*** .93*** .39*** -.13 -.08 .03 .48*** .25*
2. Amor - Compromiso - .83*** .97*** .40*** -.25* -.17 -.01 .47*** .20
3. Amor - Intimidad - .89*** .34** -.36** -.25* -.06 .56*** .16
4. Amor - Total - .40*** -.27* -.16 .00 .53*** .33**
5. TRC - Negociación - -.18 -.31** -.12 .40** .21
6. TRC - Confrontación - .41*** .11 -.24 -.25*
7. TRC - Retirada - .33** -.38** -.05
8. TRC - Sumisión - .02 -.01
9. Ajuste con la pareja - .28*
10. Bienestar psicológico -
TRC: Táctica de resolución de conictos. *p<.05; **p<.01; ***p<.001
Relaciones de pareja homosexual y heterosexual
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
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con un R
2
de .75 (R
2
adj = .64), siendo las tácticas de
confrontación y de sumisión los únicos predictores
significativos, en este caso negativos.
En el grupo total, se obtuvo también un modelo
significativo (F
(7.99)
= 7.742; p < .001, con un R
2
de
.35 (R
2
adj = .31). Los predictores significativos de
ajuste con la pareja fueron la intimidad y la táctica de
negociación, ambos positivos.
Se calcularon los predictores del bienestar psicológico
utilizando la RLM con el método introducir, con los
tipos de amor y TRC como predictores. Las regresiones
se hicieron por cada orientación sexual y luego por el
total de la muestra. En los análisis no se observaron
predictores significativos de bienestar psicológico
en ninguna orientación sexual. En el grupo total, se
obtuvo un modelo significativo (F
(7.126)
=2.762; p <
.05), con un R
2
de .13 (R
2
adj=.09). El único predictor
positivo significativo de bienestar psicológico fue
el compromiso (ver tabla 6 para los modelos que
resultaron significativos).
Discusión
Uno de los propósitos de este estudio fue establecer y
comparar las TRC de pareja en personas homosexuales
y heterosexuales. Ante la carencia de instrumentos
validados para evaluar esta variable en población
chilena, se tradujo y adaptó una escala elaborada por
Kurdek (1994). Esta escala mostró ser fiable y válida
para la población con la que se trabajó; sin embargo,
si bien el AFE muestra la misma configuración de
factores de la escala original, la varianza explicada por
dichos factores es baja, por lo que se requiere seguir
estudiando esta escala en el futuro. De todos modos,
los resultados fueron considerados satisfactorios para
continuar con los siguientes análisis.
En la observación de los estadísticos descriptivos
de las escala triangular del amor, se constató que la
intimidad alcanza los puntajes más altos, seguida del
compromiso y luego la pasión, lo que coincide con
otros estudios (Barrios & Pinto, 2008; Maureira &
Maureira, 2012; Serrano & Carreño, 1993). Asimismo,
la TRC más utilizada por los participantes fue la
negociación, una táctica considerada positiva por
Kurdek (1998).
La ausencia de diferencias por sexo (hombre y
mujer) con independencia de su orientación sexual,
en todas las variables medidas, también coincide con
varios estudios que señalan que los componentes del
amor, TRC, ajuste con la pareja y bienestar psicológico
son equivalentes entre los sexos (García, Wlodarczyk,
Reyes, San Cristóbal & Solar, 2014; Metz et al., 1994).
En el caso de la orientación sexual, se observa
una ausencia de diferencias entre los grupos en los
componentes del amor y en el bienestar psicológico.
Tabla 6
Puntaje beta (coeficiente estandarizado), t de student y R
2
en regresión lineal múltiple de variables predictoras sobre ajuste en la pareja y bienestar
psicológico.
Ajuste en la pareja (R
2
= .75) Ajuste en la pareja (R
2
=.35) Bienestar psicológico (R
2
= .13)
Lesbianas (n=24) Todos/as (n=107) Todos/as (n=134)
Variable predictora Beta t Beta t Beta T
Amor - Pasión .01 .028 .18 1,137 -.24 -1,354
Amor - Intimidad .15 .601 .35 1.988* -.07 -.427
Amor- Compromiso .17 .549 -.09 -.439 .52 2.31*
TRC - Negociación .18 1.263 .19 1.997* .13 1.375
TRC - Confrontación -.53 -2.812** -.18 -1.878 .11 1.146
TRC - Retirada .07 .397 0 .007 -.13 -1.415
TRC - Sumisión -.26 -1.779 -.04 -.417 .02 .247
TRC= Táctica de resolución de conicto; *: p<.05; **: p<.01.
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García, García, Hein, Hernández, Torres, Valdebenito & Vera
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
Estos hallazgos muestran que, efectivamente, las
parejas homosexuales no tienen diferencias en sus
niveles de bienestar individual en relación con las
parejas heterosexuales (Araguez, 2012). En cuanto a
las TRC, los homosexuales muestran mayor sumisión
que heterosexuales; en otras palabras, gays y lesbianas
“ceden” más ante las exigencias de su pareja en
situaciones de conflicto, una suerte de evitación que
preserva el clima de armonía, observación que ya
había sido mencionada por Castañeda (1999). Metz
et al. (1994) sugieren que las parejas del mismo sexo
darían mayor prioridad a hacer esfuerzos por mantener
un clima positivo en sus relaciones porque no poseen
los mismos soportes sociales que los heterosexuales,
que cuentan con reconocimiento legal, visibilidad y
apoyo social, aunque eso signifique ceder con mayor
frecuencia ante las demandas de su pareja.
La comparación en las variables entre quienes
conviven o no, para cada orientación sexual, también
mostró resultados interesantes. Por ejemplo, se
observó inexistencia de diferencias en hombres, ya
sean gays o heterosexuales, con lo que se muestra
que la convivencia no modifica la relación en ninguna
de las variables medidas. Distinto ocurre con las
lesbianas, en las que la convivencia parece mejorar
muchos aspectos vinculados al amor, como el
compromiso y la intimidad, que pueden desarrollarse
en mejor medida. En mujeres heterosexuales, se
observa también un mejoramiento de la calidad de la
relación, aumentando el compromiso, el ajuste en la
relación y el bienestar psicológico.
Al momento de establecer predictores del ajuste en
la pareja, solo en las lesbianas aparecen predictores
significativos de un menor ajuste; en este caso,
la confrontación y la sumisión. Resulta relevante
considerar que la sumisión predice menor ajuste en las
lesbianas y a su vez, como ya se señaló, ellas tienden
más a la sumisión que las mujeres heterosexuales.
Como ya se plantó, la sumisión posibilita evitar la
escalada de conflicto para conservar la armonía, pero
este resultado puede dar la razón a Castañeda (1999),
quien indica que evitar la expresión permite mantener
una paz casi absoluta, pero falsa.
Sin considerar la orientación sexual, se obser
también que en el grupo total de participantes,
resultan predictores positivos del ajuste en la pareja
la intimidad y la negociación, lo que coincide también
con otros estudios (Pérez & Estrada; 2006; Ottazzi,
2009; García, Fuentes & Sánchez, 2016). Según
García et al. (2016), la relevancia de la intimidad
como predictor del ajuste demuestra que los niveles
de confianza y la vinculación emocional sólida, en
las relaciones de pareja establecidas en la adultez
temprana, favorecen una percepción positiva de la
relación, aumentando los niveles de satisfacción.
Dato similar fue encontrado por Carillo (2004), quien
señaló que cuando las personas perciben que su pareja
utiliza estilos de comunicación positivos, cualidad
propia tanto de la intimidad como de la negociación,
presentan mayor satisfacción con su relación
Al evaluar el bienestar psicológico, no se encontraron
predictores significativos al considerar las distintas
orientaciones sexuales, pero sí al considerar al grupo
total. En este caso, el único predictor significativo del
bienestar psicológico fue el compromiso, tal como
se ha encontrado en otros estudios (Cajiao, Morales,
Garzón, Benavides & Acevedo, 2013; Meza, 2011;
Peplau & Fingernhut, 2007). Al parecer, estar en
una relación estable y que se proyecta en el futuro,
fortalece la satisfacción personal, brindando seguridad
y mirada de futuro. Nina (2011) revela en su estudio
que el compromiso es un elemento significativo para
las parejas al facilitar en las personas un sentido de
pertenencia e identidad
Este estudio presenta algunas limitaciones a
considerar. En primer lugar, su diseño transversal
y no experimental impide establecer relaciones de
causa y efecto. Si bien se establecen algunas variables
que pueden predecir otras, el diseño es correlacional
por lo que la consignación de una variable como
predictora es más teórica que empírica. Realizar
estudios longitudinales que permitan evaluar el ajuste
en la pareja, el bienestar y sus predictores a lo largo del
tiempo, podría responder mejor esta interrogante.
Además, el acceso a la muestra no fue aleatoria, algo
imposible considerando su naturaleza, lo que impide
Relaciones de pareja homosexual y heterosexual
Actualidades en Psicología, 31(122), 2017, 31-43
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generalizar los resultados ante la posibilidad de haber
caído en algún sesgo de selección. Ejemplo de lo anterior,
es que 10 lesbianas se negaron a responder la encuesta
al considerar que este estudio estaba realizado desde
la heteronorma. Estas mujeres eran militantes de un
movimiento lesbofeminista que se autodenomina como
radical, un enfoque caracterizado por considerar a la
heterosexualidad como una institución opresiva de poder
(Hernández, 2013). El grupo de lesbianas evaluadas, por
lo tanto, podría no representar al conjunto de lesbianas
existentes en la población. Se sugiere que, para acceder
a las dinámicas relacionales en el grupo más radical de
lesbianas, se aborde desde un estudio más bien cualitativo.
Una última limitación, no menos importante, es
la ausencia de pruebas de invarianza factorial de los
instrumentos utilizados; si bien estos han sido validados
para su uso en el contexto chileno, los resultados
encontrados podrían explicarse en el diferente
comportamiento psicométrico de los instrumentos
entre los grupos y no a diferencias reales en el constructo
evaluado. Por tal motivo, la realización de futuros
estudios con poblaciones más grandes utilizando estos
instrumentos permitiría la realización de pruebas de
invarianza y, de ese modo, superar esta dificultad.
Se espera que estudios posteriores incorporen
variables que no fueron medidas en la investigación, tales
como los roles sexuales (Barra, 2010), la participación de
la población homosexual en comunidades LGBT y las
redes sociales de apoyo percibidas (Blair & Holmberg,
2008). Igualmente, en consideración de los cambios
legales que ha experimentado el país (como el Acuerdo de
Vida en Pareja), se podrían realizar estudios para explorar
el impacto que estas leyes tienen en la satisfacción y
bienestar global de las personas homosexuales en Chile.
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Aceptado: 23 de marzo de 2017