
Actualidades en Psicología, 29(119), 2015, 63-77
Interpretación y análisis de pruebas educativas y psicológicas 65
(1994), Pellegrino, Baxter y Glaser (1999), Leighton,
Gierl y Hunka (2002), Mislevy, Steinberg y Almond
(2003), Gorin (2006), Rupp, Templin y Henson
(2010), entre otros, han planteado la necesidad de
combinar principios de la psicología cognitiva con
métodos psicométricos para identificar la forma
en que las personas organizan su conocimiento,
diagnosticar las concepciones erróneas que
evidencien y con ello proponer acciones para el
mejoramiento de los aprendizajes.
Para Snow y Lohman (1989) “La evidencia de la
psicología cognitiva sugiere que el desempeño en una
prueba está constituido por complejos conjuntos de
acciones de procesamiento de la información que se
adaptan a los requerimientos de la tarea durante el
desempeño” (p. 317). Por ello, tales autores identifi can
cuatro posibilidades de los benefi cios de integrar los
avances de investigaciones en el ámbito cognitivo
con los modelos psicométricos empleados para la
interpretación de resultados de pruebas: a) brindar una
nueva forma de pensar y comprender las puntuaciones,
b) describir los constructos medidos en una prueba
mediante componentes cognitivos tales como
representación, conocimiento, selección de estrategias
y procesos de resolución, c) explicitar los supuestos
psicológicos utilizados para diseñar pruebas y asignar
puntuaciones, y d) permitir la medición de aptitud,
aprendizaje, enseñanza y rendimiento con teorías
más unifi cadas y con mayor poder de predicción en la
medición de componentes cognitivos.
De esta manera, la vinculación entre la psicología
cognitiva y la psicometría encuentra su principal
manifestación en el desarrollo de modelos de
diagnóstico cognitivo, cuyo propósito fundamental
es identifi car fortalezas y debilidades para hacer
inferencias acerca de las habilidades de las personas
en la resolución de diversas situaciones. Según
Gierl, Leighton y Hunka (2007) “una evaluación
de diagnóstico cognitivo requiere de un enfoque
cognitivo de procesamiento de la información para
modelar la psicología del rendimiento en una prueba,
pues las inferencias sobre las puntuaciones se orientan
específi camente hacia las habilidades cognitivas de las
personas” (p. 242).
El análisis del procesamiento de la información
propuesto por Newell y Simon (1972) proporciona el
tipo de estudio detallado de las capacidades humanas
que permite la continuidad desde los modelos
estables de diferencias individuales que proporcionan
las teorías psicométricas, hasta la identifi cación de
los procesos, los contenidos y las representaciones
individuales empleadas por las personas en la
resolución de tareas específi cas.
La perspectiva teórica del procesamiento de la
información ha recibido diversas críticas, sobre todo en
lo que se refi ere a adoptar los programas de computación
como metáfora del funcionamiento cognitivo humano,
esto es, aceptar la analogía entre la mente humana y
el funcionamiento de una computadora (Pozo, 2002).
Asimismo, la psicología cognitiva actual ha dado otras
explicaciones al tratamiento de la información, sobre
todo desde un punto de vista sociocultural, conexionista
y neurocientífi co. No obstante, el procesamiento de
la información sigue siendo adecuado para el estudio
de la naturaleza, el contenido y el empleo de mucha
de la información que las personas utilizan (Rupp &
Mislevy, 2007), pues posibilita analizar detalladamente
las estructuras y los procesos mentales asociados a la
resolución de los ítems de una prueba en particular. Por
ello, la perspectiva psicométrica y la cognitiva se pueden
ver como complementarias entre sí y desarrollarse
mejor conjuntamente en vez de considerarlas como
entidades separadas (Sternberg, 1986).
Consecuentemente, este enfoque permite la
valoración de una serie de aspectos cruciales para el
aprendizaje escasamente considerados en las pruebas
tradicionales, como los conocimientos o las ideas
previas de las personas en relación con dominios
específi cos, así como las estrategias de aprendizaje
de que disponen o sus capacidades metacognitivas.
Con ello, se puede mejorar sustancialmente la utilidad
diagnóstica de una prueba.
En particular, Nichols (1994) utilizó el término
“evaluación cognitiva diagnóstica”, para resaltar la
integración de la psicología cognitiva en el diseño
y la interpretación de los resultados de pruebas,
así como en la elaboración de diagnósticos sobre