Resumen

Interpretar y resolver problemas, enfrentar demandas rutinarias y complejas, aplicar conocimientos a la práctica o desarrollar formas de comunicación y argumentación, forman parte de las prioridades habituales en la enseñanza de las matemáticas. Que chicos ordinarios realicen acciones extraordinarias, representa parte de las expectativas del profesor que persigue que los alumnos desarrollen sus competencias. Pero ocasionalmente surgen mentes extraordinarias que necesitan nuevos retos y estímulos y es responsabilidad del docente suministrar a unos y otros una educación matemática de calidad. En esta conferencia relacionaré lo ordinario con lo extraordinario en matemáticas en el contexto de las tareas matemáticas que pueden afrontar los escolares y las implicaciones de esa coexistencia para el profesorado.