Resumen

La operación de trasplante hepático es la única terapia absoluta para enfermedades hepáticas en etapa terminal y como todo procedimiento quirúrgico no está exento de riesgos y complicaciones que pueden agravar la condición clínica postoperatoria de su receptor e incluso producirle la muerte. También como todo procedimiento quirúrgico, no está exento de que se establezcan denuncias por responsabilidad profesional relacionadas a complicaciones quirúrgicas directas, enfermedades que ocurren en la atención postoperatoria, y al resultado quirúrgico insatisfecho. Al respecto, las complicaciones de un procedimiento médico como este, aunque estén descritas de esta forma en la literatura médico-científica, y puedan hacer pensar que con ello se descarta que haya mediado responsabilidad profesional en su génesis, en un caso de denuncia por responsabilidad profesional deben ser analizadas considerando los mecanismos involucrados en su producción, a la luz del manejo médico brindado, que permitan afirmar o descartar la relación causal con un manejo médico no indicado, inadecuado, inoportuno o no apegado a las normas. Las complicaciones directas más comunes post trasplante hepático son vasculares (relacionadas a la arteria hepática, la vena porta, las venas hepáticas y la vena cava inferior), biliares, parenquimatosas, perihepáticas, y neoplásicas. El expediente médico en que consten los riesgos del procedimiento, el momento en que se diagnostica cualquier eventual complicación y los criterios y tratamiento considerados en su manejo, así como un consentimiento informado adecuado se transforman en una evidencia de análisis importante y adquiere relevancia la buena comunicación médico paciente.