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CAPÍTULO 1
MUJERES ESCLAVAS EN LA COSTA RICA DEL SIGLO XVIII:
ESTRATEGIAS FRENTE A LA ESCLAVITUD
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M.A. María de los Ángeles Acuña León
Egresada
Doctorado Centroamericano en Historia
Universidad de Costa Rica
Resumen
La esclavitud formaba parte de la vida cotidiana en la Costa Rica del siglo XVIII. De ahí
nuestro interés en visibilizar a la mujer esclava en dicha sociedad. Por tanto en este trabajo se
indicará porqué razones y por cuales rutas llegaron estas mujeres a la provincia de Costa Rica y
se analizaran los mecanismos de acción y negociación utilizados por estas mujeres esclavas
para enfrentar y sobrevivir la maquinaria esclavista. Esto significa el examinar y analizar sus
experiencias, sus respuestas y actitudes ante la esclavitud, en la Costa Rica del siglo XVIII.
Descriptores: Mujeres. Esclavitud. Familia. Colonia. Costa Rica
INTRODUCCIÓN
Era el año de 1719 cuando María y Petrona, de casta Lucumi, declaraban ante el
Gobernador Diego de la Haya Fernández que hacía ya más de diez años que habían llegado a la
provincia de Costa Rica en dos barcos grandes de ingleses, que las llevaron a tierra en unas
canoas de los mismos naos, que todos sus compañeros de viaje viendo que los dos barcos
habían encallado y estando con hambre y no tener que comer se fueron al monte huyendo de
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los ingleses y viniendo por la playa se encontraron con el Sargento Mayor Juan Francisco de
Ibarra quien los trajo al valle de Matina.
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Las mujeres esclavizadas que llegaron a Costa Rica encontraron una provincia con un
poblamiento muy disperso. Ciertamente Costa Rica fue una zona poco poblada, con tres
regiones de actividad ecomica, el Valle Central, con Cartago como su capital, los valles de
Esparza y Bagaces y el Valle de Matina. Cualquiera de estas zonas pudo ser su lugar de
asentamiento, pero en el caso de María y Petrona ellas fueron a vivir a Bagaces, relatan que
fueron apartadas del grupo por Ibarra con otros seis de sus compañeros, cuatro hombres y dos
mujeres, que fueron llevados a una casa en el monte y de allí a Bagaces donde Ibarra las vendió
a Doña Cecilia Vázquez de Coronado esposa del Sargento Mayor Salvador Suárez de Lugo,
quienes eran los dueños de la hacienda nombrada Tenorio.
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Costa Rica fue una sociedad con esclavos, donde la esclavitud no fue el motor de la
economía, está fue una forma más de trabajo, donde la línea entre esclavitud y libertad podía
ser saltada, por tanto la manumisión fue posible (Berlín 1998: 8). Estas mujeres en la
convivencia cotidiana en las calles, en las haciendas, en los mercados, y en sus casas con
indígenas, mestizos, españoles, y con sus compañeros africanos; negros y mulatos, quienes les
habían precedido y seguido en su ruta hacia esta provincia, fueron parte y autoras en la
conformación de la sociedad colonial costarricense, donde el individuo pico del siglo XVIII
fue el de sangre mixta, principalmente resultado de la unión entre mestizo y mulato (Chavarría
y Acuña 1991: 92).
Pero antes de conocer cuáles fueron las experiencias, las respuestas y actitudes de estas
mujeres ante la esclavitud en la sureña Costa Rica. Es importante referirnos a la ruta que
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realizaron cientos de mujeres esclavizadas que al igual que María y Petrona iniciaron su viaje
forzoso desde algún lugar de la costa occidental de África hasta las costas centroamericanas.
1. LAS MUJERES EN EL COMERCIO DE LOS ESCLAVOS
Como las esclavas María y Petrona millones de esclavos africanos, hombres, mujeres,
niñas y niños fueron vendidos y embarcados hacia América, quienes fueron forzados a realizar
el dramático viaje a través del Atlántico, conocido como el Middle Passage.”(Pasaje Medio)
Poco más de 8.000.000 de esclavos y esclavas fueron importados hacia América solo entre los
siglos XVII y XVIII (Lovejoy 1991a: 46). De ahí nuestro interés en conocer y analizar tres
elementos medulares sobre las mujeres esclavizadas, primero, que porcentaje de mujeres son
embarcadas, segundo, cuál es la región de origen de estas mujeres esclavas, de dónde
provienen, y tercero, cuál va a ser su lugar de asentamiento en las Américas.
Es importante recordar que las principales zonas de procedencia de las mujeres que
llegaron a América fueron Costa de Oro, Bahía de Biafra, Bahía de Benin y la región Congo-
Angola, aunque también debemos señalar que llegaron en menor número de las regiones de
Alta Guinea y Cabo Verde.
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El cuadro No 1 demuestra el porcentaje de esclavos africanos
según sexo que fueron enviados de las diferentes regiones en África Occidental hacia América.
Mientras que el mapa No 1 indica el total de mujeres y niñas que fueron transportadas a
América y señala las regiones de embarque y posible área de origen de dichas mujeres en
condición esclava correspondientes al siglo XVIII.
(AQUI VA CUADRO 1 Y MAPA 1)
El Cuadro 1 y el Mapa 1 nos demuestran que la Bahía de Biafra que corresponde a la
región entre el río ger y el o Cross es el sitio de origen de un mayor número de mujeres,
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estas representaron un 39.1% del total de personas esclavizadas y embarcadas en los
principales puertos, como lo fueron Bonny y Calabar. En esta región, el porcentaje de niñas
transportadas significan un 4.6%, el cual de manera interesante es el porcentaje más bajo en
comparación con el porcentaje de niñas movilizadas del resto de las mayores zonas
proveedoras. La región de la Bahía de Benin con sus puertos de Whydah y Porto Novo
presenta el mayor número de niñas transportadas hacia las Américas pues representan un 7.2%
que junto con el 30.5% de mujeres, significan casi un 38% del total del contingente de
esclavizados. La Costa de Oro con sus puertos Cape Coast Castle y Anomabu y por otro lado,
región Congo y Angola, con sus puertos más importantes que fueron Cabinda, Benguela y
Luanda, presentan patrones similares, a las zonas anteriores, con un porcentaje importante de
niños y niñas movilizados y un 24% de mujeres transportadas, aunque esta proporción de
mujeres es bastante menor en relación a las movilizadas por las dos bahías, Biafra y Benin.
De estas cifras podemos inferir que la presencia de las mujeres esclavas en los barcos es
constante en el siglo XVIII, y significaron la tercera parte del total de la población esclavizada
enviada a América. Nos atrevemos a suponer que este patrón se mantuvo en el siglo XIX hasta
la finalización del comercio de esclavos, por supuesto que las zonas proveedoras y sus
diferentes puertos tuvieron sus alzas y bajas a través de los cuatro siglos, que se mantuvo el
comercio. De ahí que es innegable la presencia de las mujeres en el colectivo de esclavizados,
donde la evidencia demuestra que tanto mujeres y niñas, hombres y niños fueron parte de ese
colectivo. Por tanto es claro que la presencia y porcentaje de mujeres y niñas enviadas en los
barcos es mucho mayor de lo que tradicionalmente se creía, y de asea válido descartar, la
idea de que el tfico de esclavos estaba compuesto principalmente por hombres adultos (Eltis
2000: 96).
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Para el caso de la provincia de Costa Rica la evidencia documental sugiere que en el
comercio de esclavos hacia esta zona hubo una tendencia a transportar un número importante
de niñas en condición esclava, pues en diversas ocasiones varias mujeres argumentaron que
llegaron muy pequeñas y por tanto no recordaban con mucho detalle su llegada a la provincia.
Por ejemplo, dos esclavas de Doña Petronila de Oses Navarro, una llamada Teresa de 25 años
declaró “haber llegado pequeña” y otra de nombre María insistió “en que vino muy pequeña y
no se acuerda.”
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Otra esclava llamada Magdalena declaró que “llegó muy pequeña, que no
sabe quien la trajo, ni por donde llegó a Cartago, que fue vendida a Don Agustín de Azofeifa
en cuya casa siempre a estado, y esta actualmente sirviendo.”
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¿De dónde provenían?
En este punto es de suma importancia el “mirar desde África hacia las Américas” para
poder identificar los roles que desempeñaban estas mujeres esclavizadas en sus sociedades de
origen para poder entender el patrón demográfico e incluso geográfico que muestra el comercio
trans-Atlántico de esclavas (Lovejoy 1999b: 8). Aquí debemos señalar que la variante de oferta
y venta de mujeres esclavas por región geográfica obedece a las especificidades históricas y de
género al interior de África Occidental, mientras que la adquisición de esclavas al otro lado del
Atlántico se vera matizada por intereses económicos y un “ajuste” en las actitudes de nero
por parte de los compradores. El Cuadro 2 nos muestra los lugares de origen de las mujeres que
llegaron a Costa Rica.
(AQUÍ VA CUADRO No 2)
De este cuadro se desprende que en Costa Rica encontramos una diversidad importante
en los orígenes africanos de estas mujeres. Se confirma que las mujeres esclavizadas que
llegaron a Costa Rica provenían de la costa Occidental de Africa. El caso de María y Petrona
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que declaran …que su casta entre ellos se llama Sana, y entre los españoles Lucumi.
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Estas
mujeres estaban escarsificadas como las personas de esa región. Algunos ejemplos son “la
negra María de Guinea, es con efecto de Guinea por estar rayada en la cara…”
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También esta
el caso de otra esclava, igualmente de nombre María que dice “…no sabe su casta aunque tiene
rayada la cara…”, aunque después se establece que era de casta Popo.
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Debido a que en África Occidental la mayoría de las sociedades se basaban en la
agricultura, se cultivaba maíz, mijo, sorgo, arroz y frijoles entre otros, es importante enfatizar
que las mujeres en África disfrutaban de un rol económico central, donde destaca su papel en la
agricultura y en la producción textil. A este respecto Robertson y Berger argumentan que las
mujeres realizaban la mayoría de las labores agrícolas, ellas cultivaban y procesaban la
mayoría de los alimentos para el hogar y realizaban la mayoría del trabajo doméstico, pero
igualmente tenían gran participación en el mercado interno, que les permitía cierta autonomía
económica (Robertson y Berger 1986: 5).
La mujer africana gozaba de derechos y poseía un status muy diverso al interior de su
sociedad. En el caso específico de África Occidental su trabajo fue muy importante y valorado
dentro de la economía, pero sin embargo como bien agregan Robertson y Berger: estas
cualidades las hicieron más valiosas como esclavas, parece entonces que esta mayor libertad
económica e importancia al interior de las sociedades fueron la causa de su creciente presencia
en el comercio trans-Atlántico(Robertson y Berger 1986: 5). De hecho, los comerciantes de
esclavos llegaron a África en demanda de esclavos masculinos y encontraron en los mercados
más importantes, al menos en el Oeste de África, una mayor oferta de mujeres esclavas( Eltis
2000: 100).
Esto va a causar conflictos y protestas, en un primer momento por parte de los
comerciantes y los compradores al otro lado del Atlántico, sin embargo como bien lo
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demuestran las cifras un número importante de mujeres fueron compradas y embarcadas hacia
los puertos americanos, ya que los europeos ajustaron” sus actitudes de género en función de
sus beneficios ecomicos y por tanto cada vez compraron más esclavas. Ejemplo de ello es
que las mujeres esclavas africanas trabajaron en los campos, realizando toda suerte de trabajo
pesado, así como desempeñaron trabajos de menor rango.
Las mujeres africanas llegaron a América donde privaba una visión patriarcal occidental
que tenía una imagen sobre los roles de género, muy distinta de la africana. Estas mujeres en
América sufrirán una doble subordinación: como mujeres y como esclavas, fueron explotadas
económicamente y sexualmente y más n su rol fue cambiado, transformado. Ya sean
sociedades esclavistas o sociedades con esclavos las mujeres esclavizadas sufrirán la misma
subordinación y dominación por parte de sus amos, y como lo plantea Eltis, en la búsqueda de
alternativas las mujeres africanas, al llegar al Nuevo Mundo, tuvieron pocas opciones. Los
europeos cargaban con sus concepciones sobre el rol de las mujeres en la sociedad, cuando
fueron a comprar mujeres africanas esclavizadas y cuando las pusieron a trabajar en las
plantaciones (Eltis, 2000: 100). Dentro de este mundo de total subordinación las africanas
esclavizadas arribaron a América donde los roles asignados a ellas fueron muy diferentes a los
que tradicionalmente desempeñaron en sus sociedades de origen.
¿A dónde llegaron?
En el Cuadro 3, se puede apreciar el patrón de llegada de los esclavos y esclavas a las
Américas. Las Antillas menores fue la región adonde arribaron un mayor porcentaje de
mujeres y niñas esclavas, pues corresponden al 42.4% de los esclavos desembarcados. Siguen
en importancia Barbados y Jamaica, cuyos porcentajes de mujeres y niñas desembarcadas
fueron en el orden de 40% y 39.9% respectivamente. En cuanto a la América holandesa el
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porcentaje de mujeres y niñas que desembarcaron fue del 35.5%, para la América española
correspondió a un 32.4% y por último a las islas danesas un 31.8%. Aquí es importante hacer
notar que el mayor porcentaje de niñas que llegaron a América fueron precisamente a las islas
danesas y el menor porcentaje a la América española. También se debe enfatizar que el
porcentaje de mujeres en el colectivo de esclavos que llegaron a puerto de desembarque, se
mantuvo en el orden de una tercera parte del total y en algunos puertos supera esta proporción,
como se aprecia en el Cuadro 3.
(AQUÍ VA CUADRO No 3)
Por tanto, es válido decir que la presencia de las mujeres africanas esclavizadas en las
Américas es innegable. De ahí la importancia de conocer las redes y rutas comerciales a través
de las cuales estas mujeres esclavizadas llegaron a los diferentes puertos y regiones de la
América española y muy en especial a Centroamérica. Los datos nos indican que las islas del
Caribe fueron los mayores puertos de desembarco para los recién llegados de África, y por
tanto, los puntos más importantes en las redes comerciales de redistribución de estos esclavos y
esclavas. Así, un número importante de mujeres fue enviado hacia la América española de
manera legal y otro tanto a través del contrabando, una fuente y alternativa importante para el
abastecimiento de esclavos a lo largo especialmente de la costa Caribe de la América española.
A este respecto Luciano Franco sustenta que:
…el monopolio era víctima de la competencia ilegal que le hacían holandeses, ingleses
y portugueses. Los negreros encontraron rápidamente el medio de burlar a la Compañía
del Asiento, y practicaron, en gran escala la trata clandestina, con la complicidad de las
autoridades coloniales hispanas e inundaron de negros y mercancías los dominios
españoles del Golfo de México y del Caribe…” (Franco 1985: 28)
América Central como parte de esa América española, estuvo igualmente ligada a estas
redes comerciales de las islas del Caribe: Cuba, Jamaica, y Curazao, en conexión con los
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puertos continentales de Cartagena y Veracruz.Todos estos fueron puertos de entrada y
redistribución de esclavos siendo los puntos de tránsito en la costa caribeña de Centroamérica:
Pana, Matina, Trujillo, Puerto Caballos y Santo Tomas…” (Cáceres en prensa: 4).
En el caso de Costa Rica, un número importante de esclavos africanos ingresaron a la
provincia por el comercio ilícito. Por ejemplo, en 1719 el gobernador de la provincia, Diego de
la Haya Fernández, celoso funcionario de la Corona emprendió la tarea de hallar y procesar a
los habitantes de la provincia que habían introducido esclavos y esclavas por el comercio
ilegal, en un afán por aumentar las arcas de su rey y hacer valer sus leyes en Costa Rica. Por
esta razón, varios esclavos fueron interrogados y gracias a sus testimonios fue posible
determinar como fueron introducidas estas mujeres a la provincia e identificar las rutas que
hicieron. De acuerdo a los testimonios muchas de las mujeres en condición esclava llegaron
desde Jamaica en embarcaciones inglesas, y compradas en las costas de Matina por los
españoles de la provincia de Costa Rica. Por ejemplo, Nicolasa negra de casta Mina declaró:
…que vino en un navio de ingleses que se hizieron pedazos en las playas de Matina, y
que la que declara salio a nado, y se fue a una vijia, y que de alli la llevaron donde el
theniente del valle Gaspar de Acosta que es el que la trajo a esta ciudad en cuya casa a
estado siempre…”
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María y Petrona, de casta Lucumi, dan su testimonio de como llegaron, como se indicó
anteriormente: [...] en dos navios grandes de ingleses[...].”
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Sin embargo, algunas esclavas
indican que llegaron por otras rutas, por ejemplo, Juana Manuela de casta Arara declaró
…que llegó de Panamá por el valle de Barba que la trajo el abuelo de su dueño, Don Pedro de
Alvarado…”
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La negra Magdalena explicó “…que quien la trajo a esta ciudad, fue su amo el
Capitán Lorenzo de Arburola…, y que fue desde Portobelo por el puerto de Matina, en una
canoa…”
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Por su parte María, negra al parecer de 50 años, dijo “…que vino de Panamá y que
la trajo Don Lope de al Carasso por el Puerto de Caldera…”
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Ella fue introducida por
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comercio legal, pues se le encontró marcada con el sello del asiento holandés.
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Asímismo, otra
esclava llamada María de casta Conga, expuso que llegó desde Panamá y entró por el Puerto de
Caldera, marcada en su hombro derecho con el sello del asiento Portugués.
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Estos testimonios evidencian mo muchas de esas mujeres esclavizadas cuyas
identidades culturales se cuentan en el amplio abanico étnico de África Occidental -como son
Ara, Yoruba, Akan, Aja, Igbo, Ibibio, Popo, Mina, Bariba, Angola y Congo-, iniciaron su viaje
en algún lugar al interior o en las costas del África Occidental, cruzaron el Atlántico, llegaron a
las islas del Caribe y de ahí fueron redistribuidas hacia las colonias españolas, en su viaje de
África al Caribe y de dichas islas en nuestro caso a Costa Rica. Pues, como relata Pedro de
casta mina:
…desde la costa de Guinea a Jamaica vino el que declara con la negra Magdalena, y con
el negro Manuel, difunto, y que desde Jamaica, al valle de Matina en una pequeña
balandra inglesa…”17
Efectivamente, esta es una de las rutas que realizaron cientos de mujeres esclavizadas,
que así como Magdalena, María y Petrona, fueron traídas a la provincia de Costa Rica
principalmente desde la segunda mitad del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII.
2. ESTRATEGIAS FRENTE A LA ESCLAVITUD
Costa Rica fue una sociedad s rural que urbana, una sociedad con esclavos, donde a
las mujeres esclavizadas se les asignó el rol en la sociedad de sus amos como productoras y
creadoras de riqueza, también como reproductoras y al interior de su comunidad tuvieron el
papel de preservar su familia y sus raíces.
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Una vez que llegaron a Costa Rica las mujeres esclavizadas fueron forzadas a servir a
sus dueños, aún más, aumentaron el caudal de estos al tener a sus hijos que nacidos en casa, le
pertenecieron igualmente a sus amos y pudieron disponer de su trabajo o de sus personas para
aumento de dicho caudal.
En el plano de la cotidianidad las mujeres esclavizadas crearon redes de solidaridad y
convivencia, en los espacios de los españoles, más allá de los espacios físicos. A este respecto
presentamos la historia de Tomasa. Inicia esta historia con Cayetana, esclava de Don Alfonso
Ulloa, quien tuvo tres hijos: Francisca, Manuel y Tomasa y por liberarlos de la esclavitud los
dio en gran secreto a la partera, para que los entregara a otras personas para que fueran criados
y conocidos como libres. Aprovechó Cayetana que su amo era muy anciano y además ciego
para ocultar a sus hijos. A Francisca la crió Paula Coto, vecina de la puebla de los pardos, a
Manuel lo cuidó Josefa Bonilla quien vivía en los arrabales, y Tomasa fue entregada a María
Candelaria Álvarez vecina del barrio de Churuca.
Ya habían transcurrido 27 años cuando aparece ante el Juzgado de Cartago Don Gregorio
Ulloa, alegando que tiene pruebas de que Tomasa, como hija de la esclava Cayetana, le
pertenece a los herederos de su abuelo Don Alfonso Ulloa. Por tanto, acusó a María Candelaria
de haber ocultado a Tomasa, y exige que María Candelaria pague por los jornales de la esclava
Tomasa que no fueron percibidos por su difunto abuelo, por la cantidad de $432, y que además
la esclava sea devuelta a sus amos. Ante esto, Tomasa, quién vivió como persona libre desde su
nacimiento, responde que no tiene ninguna objeción a la esclavitud a la cual le quiere someter
Gregorio Ulloa, pero pide y suplica no se le cause ningún perjuicio a María Candelaria que con
tanto amor le había criado.
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Este testimonio es muy representativo, ya que nos hallamos ante la lealtad y el amor que
esta muchacha tenía con su “madre de crianza”, pues por el bien de ella y para que no se le
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cause perjuicio a ella; sin réplica se sujeta a la esclavitud. Aquí nos encontramos ante las
relaciones que mantienen las mujeres esclavizadas al interior de su grupo, de su comunidad,
donde la unión, la solidaridad, el compañerismo, la tradición oral, el recuerdo de la tierra
dejada atrás y los lazos familiares sobreviven la crueldad y la “muerte socialde la esclavitud.
Son mujeres que luchan día a día por su sobrevivencia y la de los suyos.
Las mujeres esclavizadas implementaron mecanismos para mejorar su situación y la de
sus descendientes al interior de la estructura social. El mestizaje significó un mecanismo de
movilidad social para esta población de origen africano. Ya fuese en uniones matrimoniales o
extramatrimoniales de carácter exogámico, las mujeres en condición esclava aseguraban a su
prole el paso a la casta superior, y en el mejor de los casos a la consecución de la libertad y a
una mejora de la condición económica.
El matrimonio fue una opción para estas mujeres, pero como también se comprueba,
muchas de ellas se van a quedar solteras, pero tuvieron hijos cuyo progenitor en bastantes
ocasiones fue de diferente casta. Por ejemplo, María Josefa y sus cinco hijos: Justo, Isidro,
Joaquín, Fernando y Ricardo, fueron esclavos de Don Tomás de la Madriz y de Doña Antonia
de la Granda y Balbín. Esta última, en su testamento estableció que: …María Josefa debía de
ser vendida luego de su fallecimiento para que con este dinero se pagara su funeral, y
entierro…”
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Una vez fallecida Antonia de la Granda, su esposo alegó que para este momento
María Josefa había compensado con su trabajo el equivalente de su valor, y con este dinero se
cumplió lo pedido por su esposa Antonia, y le otorgó la libertad no solo a María Antonia sino
que también a sus cinco hijos. No por casualidad, de la Madriz al momento de su muerte en su
testamento decla como sus herederos universales” a los cinco hijos de María Antonia. Los
bienes consistían de una “hacienda de trapiche, sus anexos y platanar” de cuya posesión y
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usufructo disfrutaron dichos herederos. Mulatos, que fueron reconocidos como hijos naturales
de la Madriz.
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Por lo tanto, vemos como a través del mestizaje esta madre logra el ascenso de sus hijos,
pues al ser mulatos su posición en la escala social es más favorable, luego adquieren la libertad
y los bienes que les permitieron tener una mejor calidad de vida. Por medio del mestizaje, la
población de origen africano tiene acceso a mejorar su situación social y económica, pues esto
les va a permitir entrar en las redes de poder al interior de la sociedad colonial costarricense.
Esto lo corroboramos con mayor claridad en el caso de los hijos naturales, mulatos libertos, de
Miguel Calvo con su esclava Ana Cardoso. Argumenta María Calvo que “…su padre le hizo
donación de esclavos a sus hermanos Francisco, quién era Alferéz, a Feliciana y a su sobrina
Antonia de Oses…” De la misma forma, …su padre le dio a (ella) la niña María de siete años
de edad que estando en su poder mudó la dentadura…”
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Así, estos mulatos por medio del
mestizaje lograron una mejor posición social y económica, como fueron el acceso a las milicias
(en el caso de los hombres) y a la posesión de esclavos. Se puede decir, que nos encontramos
frente a un estrato de mulatas y mulatos que lograron el ascenso económico, ya que pasaron de
ser esclavos a ser propietarios de mano de obra esclava, un bien preciado en la despoblada
provincia y distintivo de los grupos dominantes.
De igual manera, estas mujeres esclavizadas elaboraron sus estrategias de resistencia, en
un abierto desafío a la autoridad del amo. Tal es el caso de la esclava Eugenia, a quién su amo
la envió a vender a Pana con Pedro Castellanos. Este último se tuvo que regresar con
Eugenia nuevamente a Caldera, pues esta amenacon huir o ahorcase si Castellanos la dejaba
en Panamá. Al llegar a esta ciudad, la esclava dio motivos para que nadie la quisiese comprar,
ya que se dejó decir “…que el que diese su dinero lo abria de perder, porque se abia de ajorcar
y no sabia aser cosa alguna…” Al ser preguntada Eugenia de la razón de su actitud, ella
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replicó: “…porque yo no he de servir contra mi voluntad pongame mi amo en Cartago…”
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Estas afirmaciones de Eugenia, nos permite identificar la oposición de la esclava ante la
voluntad del amo.
Otro caso interesante es el de la mulata Antonia, quién fue acusada de incendiaria por su
amo, delito que no se le pudo comprobar, por lo que recurrió Antonia a solicitar cambio de
amo. Pide Antonia que si ha de ir a pasar trabajos con su amo Juan Cortés, que prefiere no ir
que se le de su “papel de venta” para buscar amo a su agrado.
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En este caso, la esclava recurre
a una estrategia de carácter legal para no servir más a su amo.
En términos de mayor confrontación se presenta el caso de la esclava Ana María, cuyas
actitudes su ama Doña Manuela Gertrudis Sancho de Castañeda calificó como de ingratitud,
falta de respeto y desobediencia. Nos dice Doña Manuela, que
…estando ella castigando a Ana por todas la infamias que le han hecho, se le lanzaron
las otras esclavas y con gran fuerza le descompusieron una costilla…, [y algunos vecinos
agregaron], …que la Ana María ha tratado a su señora en la iglesia y en la calle con poco
respeto, diciéndole vieja majadera, y otras cosas semejantes a estas…, [y que] cuando
su señora la mandaba a rezar alto en la iglesia le respondía con voz alteradas
oponiéndose, …que ha tratado a su ama de vieja impertinente, porque le man a rezar
en voz alta…, [y que si] …la señora la mandaba a hacer algo, a esta le repugnaba
hacerlo….”
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Todas estas actitudes demuestran la oposición y descontento de la mulata ante la
esclavitud y la oposición del ama de otorgarle a ella, a sus tías y a sus primos la libertad que les
había sido donada desde 1750 a su abuela Michaela. En todas sus afirmaciones, Ana María
volcaba toda su rabia ante el abuso pues vienen a ser tres generaciones de esclavas, la abuela
Michaela, la madre Paula, y la hija Ana María, quienes enfrentaron la terquedad y codicia de su
ama, quién argüía con vehemencia:
…porque no quiero que sean libres porque con ocasion de estos instrumentos se presian
de yngratos y procuran darme pesadumbres faltarme al debido respeto y degarme de
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servir y si antes queria liberarlas por este escrito digo que no quiero porque de ello se me
origina grave perjuicio…”
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Por otra parte, las mujeres esclavizadas se enfrentaron a maltratos y vejaciones por parte
de sus amos y en general del grupo dominante, volviendo al caso de Ana María encontramos
que siendo la mulata una niña de 12 años fue castigada y se presentó ante el Gobernador Perie
bañada en sangre que producía de varias heridas, que dice le hizo en la cabeza don Manuel
Joseph García sobrino de la Manuela Sancho( su ama) por orden de esta sin haberle dado
motivo para ello y que se venia a acogerse al amparo real…” Según un testigo García le dio
un pescoson a dha muchacha por el resongo que esta traia por este motivo Ana María le dijo a
García que le pegase a sus criados y esclavos pero que ella no era su esclava. Por esta razón
García volvió a golpear a la niña pero esta vez tomo un zapato de mujer y con el tacón le dio
muchos golpes en la cabeza y la hirió en varias partes.”
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Este incidente muestra el trato
recibido por estas mujeres, la agresión fue sica o algunas veces verbal, como fue el caso de
Petronila quién fue insultada y amenazada por María Bonilla quién “…teniendo un chirrión en
la mano[dijo] este lo he de empapelar para pelar a esa perra samba…”
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De igual forma esto evidencia la imagen ideológica que se fue construyendo sobre las
mujeres esclavizadas en la cultura occidental.
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Claro ejemplo de esto son algunas
declaraciones de vecinos españoles refiriéndose a las mujeres esclavas:
…callejeras de la calle como acostumbran las que son de su clase…, …las mulatas
personas sugettas a servidumbre, biles de baja suerte, atrevidas y desvergonzadas…,
…las criadas[…]corruptas como callegeras pues en realidad lo son: una de las esclavas
entro en su poder parida de quatro hijos, y la otra casada y parida de cinco hijos…; [o
como se califica a Ana Miranda], …como persona de tan vil y baja esfera como una
mulata esclava de malos procedimientos….”
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Los documentos de la época confirman que en Costa Rica al igual que en otras regiones
de la América española hubo una legislación y una práctica de control sobre los hijos de las
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mujeres esclavizadas por parte de sus dueños. Existió una plena potestad de los amos sobre los
hijos de las esclavas, de forma muy clara doña Ana de Morales en su litis en contra de doña
Beatriz de Morales, por la posesión de Antonia Rosa niña mulata esclava, alegaba que siendo
la niña mulata fruto de el vientre de su esclava Josefa Nicolasa, reclama de forma contundente
su derecho. Aquí esta haciendo referencia Morales a la ley del vientre, la cual establecía que
los hijos nacidos de esclava nacían esclavos.
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A pesar de que las familias de los esclavos siempre enfrentaron la amenaza constante de
la fragmentación, de ser vendidos, como fue el caso de Antonia Rosa quién tenía cuatro os
cuando su madre fue vendida a otra persona, la niña permaneció separada de su madre pues
esta servía en otra casa y lugar, aunque sí en la misma ciudad. Esta misma situación se repite
para la negra Antonia, de casta Ije y para sus dos hijos zambos Paula de 14 os y Mateo de
12. Los tres son rematados en diferentes personas, de manera que madre e hijos, hermanos y
hermanas son separados. Son cientos de historias como estas que se repiten una y otra vez a
través de los siglos coloniales. Afortunadamente, los documentos coloniales nos permiten
identificar las estrategias de negociación que utilizaron estas mujeres como madres, al
momento de hacer valer los derechos de sus hijos y su potestad maternal.
Se dan casos en donde mujeres en condición esclava reclaman y recurren a su derecho de
madres en favor de sus hijos. Este es el caso de Paula Sancho, mulata ahora liberta, esclava
que fue de Doña Manuela Gertrudis Sancho, alegaba tener una hija nombrada María de Jesús
Camaño, quién junto a una hermana suya y unos sobrinos permanecían como esclavos de
Sancho. Por tanto, Paula pide al gobernador que tanto su hija como su hermana y sobrinos sean
declarados libres en el momento en que se halla verificado el fallecimiento de Sancho, pues le
…parece que usando del derecho materno debe solicitar el bien de su hija…”
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Un caso similar es el de Pascuala, mulata esclava, quien fue vendida por Don Jo
Francisco Taboada a Don Manuel Antonio de Arana, vecino de Nicaragua, junto con su madre
por solicitud de ésta última. Taboada, aunque no indica el nombre de la madre, si enfatiza que
de una manera vehemente esta mujer se negó a ser separada de su hija. Taboada sostiene que
ante tal petición no tuvo más que representar el derecho natural y el paternal, pues aunque la
niña no tenía la edad para poder hablar la madre lo hacia por ella. Ya que la niña iba a ser
vendida a otros amos, la madre alegaba …que su hija no quedaba en donde la criasen con el
gusto que ella deseaba, y que quería gozar del beneficio de libertarla.” Refiere Taboada que la
madre ya era libre y estaba trabajando para liberar a la hija….
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Estos testimonios bastante elocuentes, evidencian la lucha que día a día ejercieron estas
mujeres en su convivencia en la sociedad colonial, por una parte, encontramos aceptación
como en el caso de Taboada, quién respetó el derecho de la madre; o por ejemplo, la
argumentación, como sucede en el alegato que hace Don Manuel de Casasola en defensa a la
donación de libertad que recibió la esclava Micaela. Cuando alegaron Paula y María Jesús,
hija y nieta de la dicha Micaela sobre su derecho a la libertad otorgada a está. Donde se hace
referencia nuevamente a la ley del vientre, pero en este caso se argumentó que “…la gracia, o
privilegio concedido a la madre se transfunde en el hijo…,”
33
o bien la oposición al derecho de
la madre sobre sus hijos como es el caso de don Juan Antonio Barrantes, quien argumentó que
la esclava tenía cinco años de edad, cuando se vendió, y no necesitaba ya del abrigo y calor
de la madre para su crianza
34
Las redes familiares y matrimoniales prevalecieron a pesar de la práctica de la separación
de familias por los amos esclavistas. Algunos ejemplos sobre ello son, en el año de 1786
Nicolas Gomes mulato libre esposo de María de los Dolores Sancho esclava de Manuela
18
Gertrudis Sancho de Castañeda, refiere que por estar su esposa sujeta a la esclavitud su ama
quiere venderla y por esta causa ha ordenado se mantenga a María de los Dolores en custodia
en otra casa. Ante esta situación, Gomez solicita que se le permita pagar el valor de su esposa y
de esta manera poder vivir fuera del dominio de Sancho, …para gozar de mi libertad y
quietud de espíritu y conservación de nuestro matrimonio…”
35
En el caso de los esposos Mariano Bonilla, mulato liberto, y Rosa Pacheco, mulata
esclava, ambos tenían una hija que vivía con la madre, pero vivían separados,
…a causa de haber salido su esposo de la casa de sus amos e irse a vivir a otra casa en
donde es criado[Confiesa Rosa que] …a escondidas de sus amos se veía ella con su
esposo y lo traía a dormir de noche con ella a la casa de sus amos….”
36
José Cubero y María Victoria eran esposos y padres de cinco hijos, Miguel de 13 años,
Juana de 8, Pablo de 5, Benito de 4 años y Juan Manuel de pecho, con 4 meses, todos esclavos
del Teniente José de Mier Cevallos. Sin embargo, Joy su hijo Miguel trabajaban en el Valle
de Matina en el cultivo de las haciendas de cacao, mientras que María Victoria y sus otros hijos
permanecían en Cartago.
37
Vemos como las familias se mantienen y se reconocen los nculos. En este sentido es
reveladora la declaración de la esclava Tomasa, quien afirmó …que ha conocido por sus
parientes a las esclavas de Alfonso Ulloa, sus tías: Encarnación y Josefa Ulloa, y ellas la han
tratado por su sobrina, hija de Cayetana hermana de estas, que ha conocido por sus hermanos a
Manuel y a Francisco Ulloa, sin embargo de haber sido expuestos….”
38
De igual forma, Rosa
Pacheco sostiene que tiene “…una hermana, llamada Juliana, en la provincia de[Nicaragua]
con la cual mantiene comunicación….” Por su parte, la esclava llamada María, de María
Calvo, declara que vino en una embarcación inglesa al Valle de Matina con su hermana María
Victoria, la esclava de Mier Cevallos.
39
19
Los vínculos familiares llevan a situaciones como la de Dolores Sancho, tía de Ana
María, esclava de Doña Manuela Gertrudis Sancho de Castañeda, quién fue vista por varios
testigos como “…suministrava y mandava a esta su sobrina [Ana María], víveres y comida
para mantenerse…”
40
Por tanto, las redes de parentesco y solidaridad son muy evidentes en
todos estos casos, como una realidad que practicaban cotidianamente estas mujeres
esclavizadas en la Costa Rica colonial, donde existía esa diferenciación con “los otros”, pues
en el testimonio ya citado de las negras Lucumi, Petrona y María: “…sana en su lengua y en la
de los españoles lucumi…,” se pueden percibir dos elementos. Primero, un sentido de
pertenencia, una identificación de su gente, de sus carabelas o compañeros de viaje, que
aunque eran de muy diferentes regiones y tribus, el viaje a través del Middle Passage y la
esclavización les provoca ese sentido de solidaridad, de convivencia.
41
Segundo, la vinculación
a la tierra, pues después de casi una cada recuerdan su lengua y evocan el hogar y la cultura
dejados atrás, lo cual se corrobora con las palabras de Petrona al ver al negro Manuel, “…que
en su lengua se llama Papaligua...
42
De igual manera, estas redes de solidaridad y convivencia se transmiten por la tradición
oral, como es el caso del negro Pedro, quien dijo que “…por lo que sus carabelas le han dicho
su madre fue de casta conga…,” pues llegó muy pequeño a la provincia y muy probablemente
creemos ella murió en la travesía.
43
Existió, por tanto, una comunicación, un intercambio de
información que mantuvo vivas estas redes entre la población de ascendencia africana, redes
que cabe incluso la posibilidad de que trascendieran las fronteras físicas de la provincia.
20
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
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Robertson, Claire e Iris Berger, eds. 1986. Women and Class in Africa. New York: Africana
Pub. Co.
NOTAS
1
Este artículo forma parte de uno de los capítulos de nuestra tesis de Maestría en Historia de la University State of
New York (Albany), “Slave Women in Costa Rica During the Eighteenth-Century(2004). Además, una versión
preliminar de este trabajo fue presentada en el VI Congreso Centroamericano de Historia, Panamá, julio 2002.
2
ANCR, Serie Guatemala #185 (1719), f. 1.
3
ANCR, Serie Guatemala #185 (1719), f. 42.
4
Para la región de Alta Guinea no se cuenta con los datos para todo el siglo XVIII, sin embargo David Eltis nos
dice que para el período de cincuenta años entre 1663-1713, un total de 1567 mujeres que corresponden al 22.6%
y 111 niñas que representan el 1.6% de los esclavos que proceden de esta región . (Eltis 2000: 105)
5
ANCR, Serie Cartago # 233 (1719), fs. 2, 32v.
6
ANCR, Serie Cartago # 264 (1720), f. 8.
7
ANCR, Serie Guatemala # 185 (1719), fs. 6, 8.
8
ANCR, Serie Cartago # 249 (1719), f. 6.
9
ANCR, Serie Cartago # 242 (1719), f. 1v
10
ANCR, Serie Cartago # 244 (1719), f. 2.
21
11
ANCR, Serie Guatemala # 185 (1719), fs. 1, 42.
12
ANCR, Serie Cartago # 230 (1719), fs. 1v, 16v.
13
ANCR, Serie Cartago # 232 (1719), f. 3.
14
ANCR, Serie Cartago # 232 (1719), f. 1 v.
15
ANCR, Serie Cartago # 232 (1719), Fs. 1v, 3v.
16
ANCR, Serie Cartago # 240 (1719), F. 3v.
17
ANCR, Serie Cartago # 264 (1720), f. 8.
18
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4951 (1799), fs. 13-13v, 15-15v.
19
ANCR, Serie Complementario Colonial, # 4610 (1779), fs. 1v; 5-5v
20
ANCR, Serie Complementario Colonial, # 4610 (1779), fs. 7v, 19.
21
ANCR, Serie Cartago # 242 (1719), fs. 5, 11.
22
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4140 (1724), fs. 10, 14.
23
ANCR, Serie Complementario Colonial # 5815 (1723), f. 9.
24
ANCR, Serie Complementario Colonial # 5815 (1723), f. 9.
25
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4480 (1772), fs. 12v, 43, 48, 93, 96-98
26
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4480 (1772), fs. 47, 49.
27
ANCR, Serie Complementario Colonial # 5747 (1773), f. 3v.
28
Ver (Putnam 1999: 139-186)
29
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4480 (1772), f. 102; Serie Guatemala # 311 (1755), fs. 1v, 13v, 16.
30
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4309 (1737), fs. 21-22. Las Siete Partidas del Rey Don Alfonso el
Sabio. Partida 4, título XXI, ley II, p.175
31
ANCR, Serie Complementario Colonial, # 4480 (1772), f. 66v.
32
ANCR, Serie Complementario Colonial, # 4707 (1786), fs. 3v, 4, 11
33
ANCR, Serie Complementario Colonial, # 4480 (1772), f. 27.
34
ANCR, Serie Complementario Colonial, # 4707 (1786), f. 9.
35
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4951 (1799), f. 47.
36
ANCR, Serie Complementario Colonial # 5166 (1774), f. 9v.
37
ANCR, Serie Cartago # 266 (1719), fs. 1v, 30, 35v.
38
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4951 (1799), fs. 10, 20.
39
ANCR, Serie Complementario Colonial # 5166 (1774), f. 47v; Serie Cartago # 245 (1719), f. 2.
40
ANCR, Serie Complementario Colonial # 4480 (1772), f 79.
41
El termino Carabela es definido como una nave pequeña ligera de velas, en los documentos sobre el comercio
ilícito es utilizada como sinónimo de compañeros de viaje. El esclavo Pedro se refiere a sus carabelas Francisco
Caracata y Magdalena. ANCR, Serie Cartago # 232 (1719), f. 6; de la misma forma el negro Francisco declaró no
conocer a otros carabelas negros. ANCR, Serie Cartago # 232 (1719), f. 12v; la negra Teresa declaro que conoce
otros carabelas negros, hombres y mujeres en esta ciudad [Cartago]. ANCR, Serie Cartago # 233 (1719), f. 2; por
último la negra Antonia declaró que su amo trajo muchos otros de sus carabelas a esta ciudad y Incolaza declaró
conocer a Antonia su carabela y compañera de viaje [Cartago]. ANCR, Serie Cartago # 236 (1719), fs. 17v, 18.
42
ANCR, Serie Guatemala # 185 (1719), f. 44. El Dr Yai Olabiyi, identificó esta palabra Papaligua en la lengua
Yoruba como: Babaelegba que significa padre.
43
ANCR, Serie Cartago # 288 (1719), f. 5.