Resumen

A partir de las primeras décadas del siglo XIX, la zona sur de la ciudad de Buenos Aires se vio
históricamente ligada al Riachuelo y a las actividades de los saladeros y curtiembres, que se
encontraban ubicados estratégicamente en las proximidades del Río de la Plata, para facilitar la
provisión de agua, evacuación de residuos y transporte por vía fluvial de los productos.
Sobre las tierras bajas y mal drenadas aledañas al Riachuelo, se ubicaron los barrios pobres
del sur de Buenos Aires, mientras que la barranca, fue el sitio residencial elegido por los más
pudientes. Esta relación de pobreza y grandeza, modeló el espacio urbano y fue estableciendo un
ordenamiento geográfico en la ciudad que ha mantenido su vigencia a lo largo del tiempo.
En la decisión de aislar, la ciudad quedaba dividida en un “adentro” y un “afuera”, en la cual
el área urbana (fundacional, residencial, de paseo, comercial) quedaría limitada por la zona
de los alrededores, alejada de la urbe en la cual tendrían lugar las industrias y los servicios
como los cementerios, mataderos, ferrocarriles, hospitales y el basural. Por consiguiente estas
actividades de servicio que la ciudad expulsaba hacia sus bordes por «sucias» y «peligrosas»,
expresaron su presencia en un paisaje urbano imbricado con el desamparo social.
Es en este sentido, que el trabajo orienta su estudio a explicitar los lugares ocupados por los
barrios más necesitados del sur de Buenos Aires a fines del siglo XIX y el modelo de ciudad
higiénica y promotora de la salud pública, donde además de los pobres la elite instalaba a los
anormales al decir de Foucault ([1974-75], 2000): locos, presos, enfermos infecciosos que fueron
ocupando el espacio junto a las áreas de servicio como los basurales.

Palabras clave: historia natural, enfermedad, estratificación social, higiene, medicina preventiva