Carlos Eduardo Cruz Meléndez

Eine Untersuchung zu den theoretischen Grundlagen der Kritik von F. J. Hinkelammert an den Legitimationsmechanismen von Gewalt und Sakrifizialität im Abendland. Iván Villalobos Alpízar. (Maguncia: Verlagsgruppe Mainz, 2015, 327 páginas)

I. Presentación y agradecimientos

Buenas tardes. Nos convoca hoy un trabajo del doctor Iván Villalobos Alpízar titulado “Una investigación sobre los fundamentos teóricos de la crítica de Franz J. Hinkelammert sobre los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralidad en Occidente”.1 Mi participación en esta mesa obedece principalmente a la iniciativa del profesor Juan Diego Moya quien, creo, no vio en mi persona otro mérito más que el poder leer el texto en cuestión que está escrito en alemán, pero en todo caso mi profundo reconocimiento al doctor Moya. Igual mi gratitud al doctor Iván Villalobos Alpízar quien, estoy seguro, no tuvo mucho margen de maniobra ante la iniciativa de don Juan Diego, pero que en mi caso me ha permitido estudiar un valioso texto que, como veremos, encierra una gran riqueza analítica y el enorme mérito de presentar, con seriedad y rigurosidad, una invitación provocativa a la discusión filosófica del pensamiento de Franz Josef Hinkelammert. A don Franz, quien hoy no ha podido acompañarnos como estaba previsto, mi profundo cariño, respeto y admiración de siempre. Por último, a todos y todas las compañeras y compañeros que hacen posible estas jornadas, mi reconocimiento en las personas del doctor Sergio Rojas Peralta, director del Instituto de Investigaciones Filosóficas, y del doctor Mario Salas Muñoz, quien nos acompaña en la mesa.

II. Esbozo de uno y el mismo punto
de partida y llegada

Veinte minutos que tenemos para la exposición es muy poco, así que solo leeré algunas partes de estas páginas elaboradas para hoy. Luego podremos centrarnos en algún elemento o aspecto relevante en los diez minutos adicionales y en función de la misma discusión que se haya generado.

Pero sabiendo que al final el tiempo se impondrá como limitación a este conversatorio, de inmediato quisiera esbozar algunos de los elementos de lo que para mí sería un punto partida y el mismo de llegada a la hora de referirnos al crecimiento, al desarrollo, a la evolución del pensamiento de Franz Hinkelammert y, en referencia a este florecer, la enorme importancia académica pero también social que cobra un trabajo con el del profesor Iván Villalobos.

Aprovechando que el doctor Hinkelammert cita al poeta Antonio Machado cuando nos dice “Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar”, para concluir don Franz con: “Las estelas en la mar son el imposible que orienta” (2010, 258), para este esbozo creo pertinente recuperar, con el mismo horizonte del imposible que guía, de la canción “La Saeta” de Joan Manuel Serrat la siguiente imagen:

¿Oh, no eres tú mi cantar

no puedo cantar, ni quiero

a este Jesús del madero,

sino al que anduvo en la mar!

Comprender y aprehender el pensamiento de Hinkelammert pasa por dar cuenta de un proceso continuo de crecimiento que se liga a aportes fundantes como trascendentes de la Teología de la Liberación cuando señala como piedra angular de una antropología liberadora la cuestión de que no se trata de la fe en Cristo como Dios sino de la fe de Jesús de Nazareth como hombre. O cuando el reconocimiento de la validez de la crítica político –ideológica que se le hizo desde una posición de izquierda a la “opción por los pobres”, sello fundador– diferenciador de la Teología de la Liberación, lleva a recuperar como orientación ética –política superadora la conocida sentencia del Obispo Anglicano Desmond Tutu: “Yo soy solamente si tú eres ... Yo soy un ser humano, porque tú eres un ser humano.” Se trata, pues, de un pensamiento en continuo crecimiento pero que, sin embargo, ha mantenido un asidero ético-religioso constante, el cual se sintetiza para un ser humano como Franz Hinkelammert, creo, en el nuevo mandamiento que antepone el Jesús que anduvo en la mar a las leyes de Moisés y marca su concepción de vida fraternal para el ser humano en el mismo pasaje que se reconoce la debilidad que como seres humanos tenemos en esa empresa por construir un nuevo mundo. Cito Juan 13: 34-36:

34 Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado. 35 En esto reconocerán todos que son mis discípulos: en que se aman unos a otros. 36 Simón Pedro le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?” Jesús le respondió: “Adonde yo voy no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde.” 37 Pedro le dijo: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti.” 38 Jesús le respondió: “¿Dar tú la vida por mí? En verdad te digo que antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces.”

Estamos frente, pues, a una concepción antropológica que recupera Franz Hinkelammert como una ética presente en la crítica religiosa a la sociedad capitalista:

El ser humano, al ser el ser supremo para el ser humano, trasciende al propio ser humano como es y se transforma en exigencia. Marx expresa esta exigencia: “echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable”. Eso describe el ser humano en su trascendentalidad: que no sea tratado como ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable. Aparece la exigencia que es proceso de emancipación: echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable. (Hinkelammert, 2010, 258)

Una obra en continuo crecimiento que se torna en el objeto de estudio del doctor Iván Villalobos bajo vital clave de lectura: “los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralización en Occidente.”

III. El imperativo de su publicación
en español

El texto del doctor Villalobos Alpízar, como se indicó, está escrito en alemán. Y si de algo ha de servir la actividad de hoy es para insistir en la necesidad de su traducción y publicación en español. Se trata de una obra de una enorme riqueza filosófica por la cual transitan, teniendo como eje la reflexión de o acerca de la vasta como trascendental obra de Franz Hinkelammert, autores como Richard Rorty, Karl Popper, Georg Lukács, Helio Gallardo, Jürgen Habermas, Niklas Luhmann, Hugo Assmann, Jean Baudrillard, Gustavo Gutiérrez, Clodovis Boff, etc., etc. En este horizonte señala el profesor Iván Villalobos sobre su trabajo:

El objetivo principal de este estudio es examinar y al mismo tiempo discutir la contribución de Franz Hinkelammert a la discusión sobre los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralización en Occidente. Esto condujo a un diálogo con numerosos interlocutores teóricos, que ocupan una gran importancia en el desarrollo del pensamiento Hinkelammert, sin el cual no se entendería la posición de Hinkelammert sobre el tema. (Villalobos Alpízar, 2015, 14-15)

Un trabajo de investigación, se nos ofrece, de una gran riqueza reflexiva por parte del profesor Iván Villalobos que adquiere una especial importancia para nosotros los latinoamericanos, más aún en nuestra condición de, usemos una palabra fuerte, “parias” del sistema –mundo capitalista, haciéndose importante, imperioso si se quiere, su difusión en castellano por su contribución a la tarea de pensarnos, de comprendernos, como parte precisamente de las víctimas del sacrificio humano que este sistema– mundo exige. Así como hoy Franz J. Hinkelammert es, en su universalidad, un muy destacado pensador latinoamericano, se hace necesario que este trabajo del doctor Villalobos Alpízar llegue en lengua castellana a nuestras gentes.

Y he utilizado adrede las nociones de “parias” y de “universal”, porque si a algo nos fuerza la obra del doctor Hinkelammert es a comprender el carácter sociohistórico de la primera realidad realmente universal en la historia de la humanidad: el imperio planetario de la ley de valor capitalista. Una ley que trasciende el hecho cristiano, el hecho musulmán o el hecho budista. Una ley que rige tanto en lo referido al devenir de la gente del territorio indígena de Cabagra, aquí en la vertiente pacífica de la Cordillera de Talamanca de Costa Rica, como para la compañía Huawei en la actual disputa comercial entre China y los Estados Unidos. Una ley que termina subsumiendo lo religioso en las condiciones mismas de la reproducción humana y a ésta, la vida misma, termina subsumiéndola en la forma mercancía y con ello en el imperio de la lógica capitalista de acumulación.2 Un proceso de subsunción de la vida humana en el capital que necesariamente y como negación de humanidad es muerte, produce planetariamente “parias”, “pobres”, “condenados de la tierra”. Para ilustrar esta realidad universal con palabras del doctor Hinkelammert:

La crítica de la religión no pregunta si este Dios existe o no. Constata que se trata de la imagen de un Dios para el cual el capital es el ser supremo para el ser humano y no el ser humano mismo. El capital es el ser supremo para el ser humano y este Dios es el ser supremo para el capital. Pero el Dios terrestre puede ahora esconderse detrás del Dios celeste. Cuando Bush afirma que ha hablado con Dios Padre y que este le impuso hacer la guerra a Irak, se trata de este Dios y Bush transformó Irak según esta imagen. Reagan tenía un Dios parecido. (2010, 149-150)

Y es este contexto de reflexión, de aprehensión de lo religioso por parte de Franz Hinkelammert, que se le presenta como reto de estudio al profesor Iván Villalobos en su texto que hoy se presenta buscando dilucidar la relación entre lo sagrado y la violencia que mata. Estamos, pues, ante un muy valioso trabajo de búsqueda del sentido de la obra de Franz Hinkelammert bajo la orientación, debe reiterarse, de una trascendental clave de lectura: “los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralidad en occidente”. Podemos estar de acuerdo o no con los resultados de este esfuerzo del doctor Villalobos, pero es innegable su valor, su riqueza, su pertinencia. Una riqueza que debe ponerse, pues, al alcance de los lectores de lengua española.

IV. El reto que asume el doctor Iván Villalobos

Cuando el profesor Iván Villalobos se pregunta por “los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralidad en occidente”, sin duda, debe reiterarse, se pregunta por un eje clave en la obra de Hinkelammert. Nos dice al respecto el profesor Villalobos:

Subyacente a la tesis de la existencia universal de los sacrificios humanos, Hinkelammert argumenta que el sacrificio humano no es una cuestión de un pasado humano obsoleto, sino también presente, y esto es exactamente lo que agudizó políticamente su tesis referida a nuestras sociedades occidentales completamente ilustradas y secularizadas. En estas, los sacrificios humanos tendrían lugar, aunque no prima facie en la forma de una ofrenda ritualizada de sacrificio, de acuerdo con nuestras concepciones rituales arcaicas, pero si sublimados de manera refinada y cuyas consecuencias son tan brutales o incluso más brutales. Las sociedades modernas complejas celebran el sacrificio humano, aunque el mecanismo de su legitimidad, correspondiente a una sociedad compleja, es indirecto, sofisticado y casi siempre haciendo un rodeo. En un mundo ilustrado y desencantado, el recurso a justificaciones abiertamente religiosas o incluso míticas ya no se considera adecuado. Ahora son la filosofía y las ciencias sociales las que deben dar cuenta de los intereses políticos presentes brindando una justificación científica del sacrificio asumiéndolo en el mismo plano de validación que cualquier otro como fenómeno cultural. Asumen ellas así el papel legitimador de la religión o los mitos. (Villalobos Alpízar, 2015, 284)

El señalamiento es muy fuerte, impugnador: ¿hasta dónde desde la filosofía y las ciencias sociales contribuimos, somos hoy parte de la legitimación y justificación del sacrificio humano en nuestras sociedades contemporáneas? En Occidente, como lo refiere don Iván Villalobos, en estas sociedades “modernas”, “racionales”, “iluminadas”, “seculares”, ¿somos nosotros gente de filosofía y ciencias sociales quienes con nuestro trabajo sustituimos el antiguo papel de la religión y los mitos en la legitimación y justificación del sacrificio humano? Se hace evidente la importancia social, vital, que el esfuerzo del profesor Villalobos Alpízar está haciendo desde el ámbito académico de la filosofía.

Franz Hinkelammert no tiene dudas al respecto. Pero y aunque en principio pueda parecer contradictorio, lo que determina su pensamiento es la pregunta por la vida y no por la muerte. Insiste el doctor Hinkelammert una y otra vez en que el sentido de la vida es vivirla. La muerte solo interesa como negación de la vida, interesa en sus muchas y variadas formas del sacrificio humano en tanto negación en lo individual o como colectividades precisamente de poder vivir la vida. La muerte, se tiene, solo se puede dar en la vida como negación de ésta. Siendo esta negación el contenido, pues, del sacrificio humano que una sociedad histórica exige e impone a un determinado grupo de sus miembros. A manera de ilustración y recurriendo a una sensibilidad y planteamiento religioso budista: nacimiento y fallecimiento son solo dos momentos del despliegue continuo de la vida, pero este florecimiento de la vida ciertamente se puede ver interrumpido, corrompido, negado, por la muerte que asume en palabras de Karl Marx, expresión que reiteradamente cita el doctor Hinkelammert, la forma de un hecho sociohistórico cuando un ser humano es convertido, transformado en un ser “humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado” (2010, 141). Así, la tarea de dilucidación que asume el profesor Villalobos cuando se pregunta por “los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralidad en Occidente”, infaliblemente conlleva, por una parte, a dar cuenta de quienes son esos seres humanos sacrificados humillados, sojuzgados, abandonados, despreciados, pero por otro lado, dar cuenta de cómo funcionan los mecanismos mismos del sacrificio. Se les llame “pobres”, como lo hizo la Teología de la Liberación, o “condenados de la tierra”, en palabras de Frantz Fanon, o “parias” (“Tschandala” en alemán) como lo usa Friedrich Nietzsche en obras como El Anticristo, podemos saber, en principio, quienes son las víctimas de la muerte, no obstante, se trata ahora de dar cuenta de los mecanismos que los convierten precisamente en los sacrificados del “sistema”. Más aún y sobre las nuevas y crecientes dimensiones que cobra históricamente el sacrificio y sobre esto quisiéramos volver adelante si el tiempo de la actividad de hoy lo permite, con igual lógica y función de las mismas fuerzas sociohistóricas del capitalismo, somos hoy testigos y víctimas de un proceso masivo de destrucción ambiental, de ruina del hábitat humano o de la “casa común” en palabras de la Encíclica Laudado Si del Papa Francisco, convirtiéndonos todas y todos como especie en víctimas de sacrificio. La tarea, luego, que ha emprendido el doctor Villalobos que no es pequeña y socialmente vital.

El profesor Iván Villalobos está en lo correcto cuando señala con toda claridad que para Franz Hinkelammert la decisión entre la vida y la muerte, dejando de lado una perspectiva formalmente siempre abierta del suicidio colectivo, no es una cuestión moral, porque sencillamente no se trata de alternativas. Se trata de la tarea política dar cuenta de los procesos sociohistóricos que no solo producen a los pobres, a los condenados de la tierra, a los parias, sino más importante para toda lucha de transformación liberadora, dar cuenta del porqué y el cómo esos procesos necesitan producirlos. Del porqué y cómo, entonces, se hace necesaria la producción de víctimas. De cómo el sacrificio humano es consustancial a nuestras sociedades “modernas”, “racionales”, “ilustradas”, “secularizadas”. Como lo mostrará un pensador como Hinkelammert, la producción de estas víctimas no es un hecho contingente sino necesario. Desde esta perspectiva lo “religioso” como lo “terrenal” se unifican tanto en la causa como en su superación. Desde este horizonte bien indica el doctor Villalobos acerca de la hoy muy conocida distinción entre el Dios de la Vida y los ídolos de la muerte:

Debe resaltarse también que, respecto al criterio de distinción en la crítica de la religión, Hinkelammert encuentra su paralelo en el criterio de verdad de las ciencias. En esto, la referencia al Dios de la Vida se usa para distinguir entre idolatría y la fe verdadera, ya que en este caso el criterio de decisión es la factibilidad, lo factible. (Villalobos Alpízar, 2015, 127)

Profundiza el doctor Villalobos en esta relación entre lo religioso en su tradición cristiana y una sociedad capitalista que sacrifica a gran parte de sus gentes. Una relación que ahora adquiere una calidad distinta por el hecho de abrirse una opción de fe que se identifica con los sacrificados; de ahí una denominación como “Teología de la Liberación”. Nos dice el profesor Iván Villalobos que:

Los Evangelios han dado la palabra a las víctimas sacrificio: la Teología de la Liberación preferiría decir a los pobres; los “condenados de esta tierra”. Se han convertido en la voz de las víctimas, quienes tienen ahora la oportunidad de acusar a sus verdugos por primera vez. Son la palabra de los parias3 cuya culpa, por supuesto, se asumió antes. En términos freudianos: en los Evangelios, el contenido latente de la víctima se desenmascara (revela) en su poder desnudo de función de canalización, revelando al mismo tiempo el verdadero rostro de la víctima como chivo expiatorio. (2015, 124)

Y este es, en mi opinión, el núcleo del gran mérito de la reflexión que hace el doctor Iván Villalobos Alpízar. Estamos frente a un texto de un gran valor que adquiere mayor relevancia para los excluidos, las víctimas, para los latinoamericanos y de ahí la necesidad de insistir en su publicación en español.

V. Acerca de una “pulsión de muerte” en el pensamiento de Hinkelammert

La obra de Hinkelammert es vasta y la reflexión que sobre ella hace el doctor Villalobos amplia, muy rica en elementos. Imposible por lo tanto abordarla con alguna pretensión de exhaustividad en estos pocos minutos, obligándonos a escoger, a priorizar algún aspecto particular. Dada esta limitación quisiera usar el tiempo para referirme ahora a lo que podemos llamar una “pulsión de muerte” en obra de Franz Hinkelammert.

Existe en la literatura sobre el trabajo de Franz J. Hinkelammert un relativo punto de convergencia bastante generalizada sobre la existencia de lo que podríamos llamar en términos freudianos y con rigurosidad una “pulsión de muerte4. El texto del doctor Villalobos no escapa a esta tendencia, así, por ejemplo, podemos leer con esta clave todo el apartado “5.3.1 “Die Institutionen verwalten den Tod”, esto acerca, traducimos, de la institucionalidad social como administradora de la muerte. Pero para un autor como Hinkelammert y sobre todo en lo referido a fenómenos de carácter religioso, las observaciones teórico –metodológicas que hace Marx en las conocidas “Tesis sobre Feuerbach” son una orientación clara y necesaria en la indagación. Citemos la cuarta de las tesis:

Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal. No advierte que, después de realizada esta labor, queda por hacer lo principal. En efecto, el que la base terrenal se separe de sí misma y se plasme en las nubes como reino independiente, sólo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de esta base terrenal consigo misma. Por tanto, lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Por consiguiente, después de descubrir, v. gr., en la familia terrenal el secreto de la sagrada familia, hay que criticar teóricamente y revolucionar prácticamente aquélla. (Marx; Engels, 1981, 7-10)

Se trata de no repetir las carencias, limitaciones y contradicciones de un materialismo tanto mecanicista como idealista en la apreciación de Marx. Desde esta perspectiva, la pulsión de muerte pertenece, le es consustancial a la sociedad capitalista. La pulsión de muerte pertenece al mundo terrenal. Lo que hace la obra de Franz Hinkelammert es desentrañar y expresar esa “realidad terrenal”, descifrar y revelar el desgarramiento y la contradicción presente en la sociedad capitalista explicando por qué y cómo se hace necesaria la producción de víctimas, dar cuenta de cómo la muerte le es intrínseca, necesaria al capitalismo. La pulsión de muerte no está, pues, en el pensamiento de Franz Hinkelammert, es la sociedad capitalista la que está cruzada por la muerte. Al respecto enfatiza Hinkelammert:

Los dioses celestes no se experimentan por ser invisibles en el sentido más amplio. Sin embargo, los dioses celestes se hacen experimentables en los dioses terrestres siempre y cuando se vive el hecho de la transformación del ser humano en un ser “humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable”. Son las huellas de los falsos dioses terrestres. La manera como efectúan eso y a cuáles leyes siguen, solamente la crítica de la economía puede demostrar. Eso es su tarea. Posteriormente Marx amplía este imperativo categórico: “Por tanto, la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre.

Ahora no se trata solamente del ser humano, sino también de su cuerpo ampliado, que, según Marx, es la tierra. no hay vida humana sin vida de la naturaleza. (Hinkelammert, 2010, 140-141)

Se trata aquí de la cuestión central en el marxismo de la relación entre la “utopía” y el ejercicio del poder político. Se trata, en relación con el texto del doctor Villalobos que hoy nos ocupa, de la fundamental crítica teórico –metodológica de Marx a Ludwig Feuerbach con respecto a la religión y la distinción entre lo “celestial” y lo “terrenal” y que Franz Hinkelammert tiene siempre presente en su reflexión. Señala la octava tesis de Marx:

La vida social es, en esencia, práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacia el misticismo encuentran su solución racional en la práctica humana y en la compresión de esa práctica. (Marx; Engels, 1981, 7-10)

Esta comprensión de la relación entre lo “celestial” y lo “terrenal” la podemos (y debemos) llevar a otros ámbitos de la pulsión de muerte que cruza la sociedad capitalista, tal como lo que se refiere a la destrucción ambiental. Así, en referencia a ese “cuerpo ampliado”, una lectura de Marx sobre la cual, por ejemplo, la podemos encontrar otro pensador latinoamericano como Bolívar Echeverría quien insiste, teniendo presente la creciente conciencia este desastre ambiental que nos amenaza como especie, en que la revolución promovida por el marxismo no significa una idealista “reconciliación total del hombre con la naturaleza y consigo mismo”, sino, tomar consciencia y asumir la responsabilidad de esa relación como un proceso fundante de la existencia humana, como “un proceso de “metabolismo” material-práctico en el que se constituyen a un tiempo el hombre y la naturaleza”:

La posibilidad de un discurso teórico capaz de tematizar asuntos como la “actividad revolucionaria” implica, por lo tanto, para Marx, la superación ella misma revolucionaria del dilema epistemológico moderno que, por un lado, conduce al materialismo hacia la metafísica y, por el otro, lleva a la dialéctica hacia el idealismo. En efecto, el discurso teórico del comunismo debe, en primer lugar, vencer la insuficiencia de la problematización materialista-empirista de la objetividad mediante la adopción del carácter “subjetivo” o dialéctico de acuerdo con una terminología más adecuada del propio Marx e la problematización idealista-racionalista: debe sustentarse en una noción de la objetividad como proceso fundante de toda relación sujeto-objeto y por tanto de toda presencia de sentido en lo real. Debe, en segundo lugar, recobrar y “poner de pie” la radicalidad de esa problematización dialéctica mistificada en su desarrollo “idealista”, planteándola como una problematización dialéctico-materialista o, mejor, dialéctico-práctica: debe sustentarse en la identificación de ese proceso fundante como un proceso de “metabolismo” material-práctico en el que se constituyen a un tiempo el hombre y la naturaleza. (Echeverría, 2011, 26-27)

Una conciencia y una responsabilidad que la sociedad capitalista necesariamente ignora como invisibiliza. Se trata de una comprensión y lucha por la vida que hasta ha dado lugar en los últimos tiempos a nombrar una nueva era geológica y paleontológica: un “Antropoceno” que rápidamente ha cedido su lugar a un “Capitaloceno5.

Quisiera, entonces, en estos pocos minutos, discutir un poco esta tesis y para ello hacer referencia a tres anécdotas, tres episodios en la vida de Franz Hinkelammert en los que tuve la suerte de estar presente. Y por medio de contar algo sobre esos momentos, poder insistir en que el problema central de su reflexión que crece, que se profundiza, que evoluciona con los años es para Hinkelammert la vida y no la muerte, buscando aportar a la discusión que invita el texto del doctor Villalobos Alpízar.

Existe sin duda este elemento de muerte a lo largo de toda la obra de Hinkelammert, pero está ahí porque es consustancial a la sociedad capitalista que es su objeto de estudio. Tener presente que para entender el pensamiento de lo religioso en Hinkelammert se debe tener, entonces, muy presente la crítica de Karl Marx a Ludwig Feuerbach. La sociedad capitalista conlleva la muerte, pero la obra crítica de Hinkelammert está centrada en la vida. Y que mejor expresión de ello el que para mí tal sea el aporte de Franz Hinkelammert que con mayor fuerza trascenderá en los tiempos venideros: su trabajo bajo el título Hacia una economía para la vida: Preludio a una segunda crítica de la economía política. Texto al que quisiera después volver, si el tiempo lo permite, para cerrar esta intervención sobre el trabajo del doctor Iván Villalobos.

Ahora bien, la primera estas tres anécdotas se refiere a la categoría de “capital humano” y su crítica. Sucede cuando Franz Hinkelammert recibió el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional en 2001. La segunda, del 2003, tiene relación a la indudablemente difícil comprensión intrínseca de la amplia y erudita obra de Hinkelammert y las mismas observaciones que hizo don Franz al respecto en relación en una conversación entre amigos en una pequeña reunión de celebración con haber recibido un premio nacional ensayo, que tuvo lugar en las instalaciones del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) en Sabanilla de Montes de Oca. La última y más reciente, acerca del reconocimiento que hace Hinkelammert a una crítica que ha formulado el profesor Helio Gallardo a la categoría “opción por lo pobres” presente en la Teología de la Liberación, en ocasión de una actividad que organiza el doctor Alexander Jiménez Matarrita, entonces decano de esta Facultad, como celebración o reconocimiento de la publicación de los trabajos del profesor Gallardo Siglo XXI: Militando en la izquierda y Siglo XXI: Producir un mundo. Tres anécdotas que resaltan la opción por la vida de Franz Josef Hinkelammert, para referirlas a su vez al trabajo del profesor Iván Villalobos.

VI. Una primera anécdota:
acerca de la enajenación humana como capital humano

A principios del siglo, en junio de año 2001, tuvo lugar la ceremonia de entrega del Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional a Franz Josef Hinkelammert. Lo paradójico, hasta irónico de la situación, fue que eran los tiempos en que, encabezados por la rectora de entonces, doña Sonia Marta Mora Escalante, se llevaba adelante en la Universidad Nacional una “Reforma Académica” que, en clara contradicción a la noción de “Universidad Necesaria” de Darcy Ribeiro –que la Institución ha usado tradicionalmente más como un recurso de identidad y un mito de legitimación que como una real orientación de su quehacer académico–, respondía esta “reforma” a las presiones neoliberales iniciadas años antes con el llamado Consenso de Washington y que ya habían asumido sus primeras concreciones institucionales en el país con los denominados Programas de Ajuste Estructural. Así, la rectora Sonia Marta Mora presentaba su reforma como la iniciativa de una Universidad Nacional que se ponía “a la altura de los tiempos”, así se justificaba, mientras que un periódico como “La Nación” ensalzaba los cambios que se promovían en Heredia contraponiéndolos a una Universidad de Costa Rica, presentada ésta como un dinosaurio reticente a las transformaciones, a la evolución. Vale decir que tal reforma fue todo un fracaso con un costo institucional enorme que todavía estamos pagando.

Ahora mal y muy emblemático, la denominada reforma universitaria tenía como categoría central la de “capital humano”, se trataba de “explotar nuestra principal riqueza, los jóvenes estudiantes como capital humano”. Hinkelammert no pudo sino reaccionar fuertemente, con vehemencia si se quiere. Y lo hizo por medio de su disertación de aceptación de la distinción que la Universidad Nacional le ofrecía. Yo estuve allí sentado en ese auditorio y me preguntaba, y me sigo preguntando, si las autoridades universitarias y en primera fila la señora rectora, estaban entendiendo la impetuosa como furiosa crítica que les estaba formulando el Hinkelammert con su conferencia titulada “La universidad frente a la globalización”. Entre otros críticos señalamientos de esa disertación, cabe citar:

El capital devora ahora a los seres humanos: se transforma en un caníbal. Cualquier actividad humana tiene que ser transformada en una esfera de inversión del capital, para que el capital especulativo pueda vivir. Los sueños anarco-capitalistas van aún mucho más lejos. Inclusive la policía, la función legislativa y la judicial y el mismo gobierno, se pretende transformarlos en esferas de inversión de estos capitales. El ser humano recibe la licencia para vivir y participar en cualquier sector de la sociedad, únicamente si paga al capital especulativo los tributos correspondientes bajo la forma de interés. Aparece un sobremundo al cual hay que tributarle los sacrificios necesarios para adquirir el derecho de vivir.

Hoy hay una estrategia mundial, conducida por el Banco Mundial, para reducir toda educación, pero especialmente la universitaria, a un lugar de producción de “capital humano”, considerado como un medio de producción. La misma educación es transformada en una inversión en capital humano, el estudiante en alguien que invierte en sí mismo, como dueño de sí mismo en cuanto capital humano. La empresa, que posteriormente lo contrata, resulta ser ahora un receptor de capital humano, que paga un ingreso al dueño del capital humano. Este ingreso a hora es considerado la rentabilidad del capital humano, que es la persona contratada. Toda la educación, inclusive la universitaria, es entonces vista como un lugar de producción en función de la rentabilidad de este circuito. Por tanto, esta educación como lugar de producción de capital humano tiene que seguir criterios de rentabilidad.

No hay entonces lugar para ninguna cultura que no sea la que realiza un aporte a la producción o implementación del propio capital humano.

Si se logra realizar este proyecto, eso significará el fin de la cultura occidental. Se disuelve en el negocio. El propio ser humano se disuelve en la transformación, en una parte de un engranaje gigantesco de un movimiento sin fin de crecimiento económico sin destino. Aparece entonces el problema de la pérdida del sentido de la vida, que no tiene solución por el simple hecho de que la vida del capital humano no tiene sentido, el sentido de la vida es vivirla, pero el capital humano no vive su vida. Vive la vida del capital, que carece de por sí de un sentido propio.

Sin embargo, si analizamos estas tendencias en relación al proceso de globalización en curso, tenemos que hacer hincapié en otra dimensión de tal reducción del ser humano a capital humano. Lo habíamos visto hasta ahora en sus dos dimensiones: por un lado, en su dimensión de globalidad de la tierra, que se nos hace presente por las amenazas globales. Es la dimensión de la exigencia de la responsabilidad humana por el propio futuro de la vida humana y de la naturaleza. Por el otro lado, la dimensión del acceso ilimitado al pillaje de la tierra y de la humanidad por parte de las burocracias privadas de la empresa transnacional dominante hoy, que impuso la estrategia de acumulación de capital irrestricta, que hoy se llama estrategia de globalización. Es una estrategia de la irresponsabilidad completa frente a las amenazas globales, que exigen nuestra responsabilidad. Sin embargo, esta estrategia de la irresponsabilidad necesita seres humanos tan irresponsables como la propia estrategia lo es. En el grado, en el cual logra reducir al ser humano a capital humano, logra inculcar al ser humano esta irresponsabilidad necesaria para poder seguir con la estrategia.6

Esta reducción del ser humano a capital humano es, pues, otra forma más de sacrificio: un ser disuelto en el proceso mismo de acumulación capitalista. El doctor Villalobos con propiedad llama la atención sobre la centralidad del ser humano como un ser necesitado. Nos dice don Iván:

La referencia al tema físico y necesitado es el pilar de la antropología de Hinkelammert. Finalmente, es un tema directamente afectado por las necesidades materiales, con necesidades materiales que también incluyen necesidades espirituales, en la medida en que estas solo pueden satisfacerse mediante procesos materiales y productivos. (Villalobos Alpízar, 2015, 67)

¿Cuáles pueden ser las dimensiones y contenidos del sacrificio? La realidad del “capital humano” muestra la profundidad y complejidad que puede tener esos procesos donde un ser humano es convertido, transformado en un ser “humillado, sojuzgado, abandonado y despreciado”. Como “capital humano” este ser humano no vive su vida sino la del capital.

VII. Una segunda anécdota: referida a lo difícil de comprender y menos “ubicar” a la obra de Hinkelammert

La segunda anécdota refiere a cuando don Franz recibe el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en Ensayo 2003 por su libro El sujeto y la ley. El retorno del sujeto reprimido. Un grupo de amigos improvisa una reunión de celebración en las instalaciones del DEI en Sabanilla.

En la reunión en un momento dado alguien le pregunta a don Franz acerca del porqué del premio y éste improvisa unas palabras. Entre las cosas que resalta Hinkelammert era el agradecimiento, su agradecimiento por el hecho de que ya para esos años, Costa Rica era el país donde más tiempo había vivido y que para él era muy lindo recibir este premio costarricense. Resaltó esta relación de vida tangencial al contenido del libro premiado, porque dijo que creía que los miembros del jurado no lo habían leído y si lo habían leído no lo habían entendido, de tal forma que allí estábamos celebrando la relación de estancia de Franz Hinkelammert el país, más que la importancia de un premio a una de las principales obras de este pensador. Y ciertamente, la obra de Hinkelammert no es fácil de comprender y menos de ubicar en los estancos clasificatorios de la academia oficial. Una complejidad que desde el inicio de su texto resalta el doctor Iván Villalobos:

Primero, debe señalarse que el pensamiento de Franz Hinkelammert no puede ser asignado a un área particular de conocimiento. Sus contribuciones a las ciencias sociales forman el eje teórico de su trabajo. Así, la base de la lógica material y económica da el sentido de la reflexión del principio fundamental de la reproducción del ser humano en el contexto de una comunidad, y con ello lograr revelar las tendencias utópicas sacrificiales inherentes a la racionalidad formal, revelarlos y oponerse a ellos con el programa de una racionalidad reproductiva.(2015, 11)

Una dificultad que atraviesa todo el trabajo del doctor Villalobos y se expresa en su texto. Pero es una dificultad que es aborda con seriedad y rigurosidad a la par de una gran pertinencia social. Un enorme mérito que buscamos resaltar en esta presentación y de ahí la insistencia de poner el texto al alcance de lectores en castellano.

Vale resaltar lo difícil de la interpretación y comprehensión del planteamiento de Franz Hinkelammert, para indicar mi cuestionamiento al énfasis que hace el profesor Villalobos Alpízar con relación a la racionalidad medio – fin en este “Occidente moderno, racional, ilustrado, secular” y que se sintetiza en la tercera conclusión del texto:

3. La división de la racionalidad moderna. La oposición de los juicios sustantivos y de valor.

Hinkelammert culpó principalmente a Max Weber por la división de lo formal y lo material dentro de las ciencias sociales. La tesis de Weber y el programa de neutralidad de valor se esfuerza por desterrar la racionalidad material del campo de la ciencia. Pero según Hinkelammert, ese proyecto no tuvo éxito. De esta manera, Hinkelammert abordó la crítica weberiana del materialismo histórico contra el propio Weber. Este examen de la división entre racionalidad material y racional, como se ha insistido lo suficiente, funciona como una guía a lo largo de toda la teoría de Hinkelammert. (Villalobos Alpízar, ٢٠١٥, ٢٨٧)

En mi opinión, la crítica de Hinkelammert a la racionalidad medio-fin en general, así como a la distinción weberiana entre juicios de hecho (sustantivos) y juicios de valor solo representan un plano, una dimensión externa se puede decir, en la labor de desentrañar la lógica de la acumulación capitalista y del carácter fetichista de la mercancía. Una dimensión externa del proceso histórico de la enajenación de la humanidad ante su propia creación: el capital. La racionalidad medio-fin y la irracionalidad de lo racionalizado es una manifestación externa de la pulsión de muerte que conlleva el sacrificio humano frente a su propia creación que, es mi opinión, va más allá de la valoración que hace el doctor Villalobos:

En este sentido, el mismo cálculo empresarial hace abstracción de la racionalidad reproductiva en todos sus ámbitos. Se trata de un proceso real de abstracción. Esta misma abstracción acontece en el pensamiento, cuando la teoría económica y, en general, las ciencias sociales asumen la función de legitimación de esta constitución del mercado por el circuito medio-fin. Estas ciencias hacen ahora de la abstracción de la racionalidad reproductiva un problema de cientificidad. Esta orientación de las ciencias emerge con nitidez con la teoría económica neoclásica hacia finales del siglo XIX, y con la elaboración por parte de Max Weber de la metodología de las ciencias correspondientes. (Hinkelammert, 2006, 53)

Al respecto la afirmación de Hinkelammert es contundente:

Nuestro mundo no es un mundo secularizado. La secularización del mundo es una tarea del futuro.

(…)

Se trata de quitar el valor a estos valores sagrados, en nombre de los cuales el ser humano es despreciado y hacer al mercado y al Estado y a muchas instituciones más, disponibles para una acción, que hagan efectivamente al ser humano el ser supremo para el ser humano. de lo que se trata es de la libertad humana frente a los dioses terrestres que encarcelan al ser humano y que usurpan la libertad y la han transformado en una cárcel. (2010, 159)

Y recupero esta anécdota en referencia, pues, a un elemento que el doctor Villalobos Alpízar presenta con claridad en su texto, pero que a su vez sería un tema de discusión teórico-conceptual sobre su acercamiento al pensamiento de Franz Hinkelammert:

Aunque Hinkelammert no es un teólogo profesional, ha abierto una de las líneas de reflexión más creativas en la Teología de la Liberación, a saber, aquellas que invocan el núcleo o la dimensión teológicos dentro de las ideologías económicas. Para Hinkelammert, ninguna teoría crítica puede llevarse a cabo sin recurrir a la economía política. Toda filosofía, cada ideología e incluso cada teología se basa en una cierta idea de lo político-económico, que no debe confundirse con la economía prevaleciente de tout court; por el contrario, la reflexión sobre el fundamento político-económico de la teoría y sobre su economía política subyacente, a menudo secreta, presupone precisamente la distancia crítica de los modelos prevalecientes en economía. (Villalobos Alpízar, 2015, 36)

Primero, ¿qué es un “teólogo profesional”? Pero, al mismo tiempo, preguntarnos si el doctor Iván Villalobos no termina reproduciendo una concepción positivista de la ciencia y con ello alejándose de la tradición marxista que claramente asume Hinkelammert. Pero nadie mejor que el propio Franz Hinkelammert para referirse a este respecto y, por supuesto, que el doctor Villalobos para hacer referencia a esta posible objeción.

VIII. Una tercera anécdota: la superación de la opción por lo pobres

La última y más reciente anécdota tiene lugar aquí en este edificio cuando el entonces decano, el doctor Alexander Jiménez Matarrita, toma la iniciativa de celebrar la publicación de un trabajo del profesor Helio Gallardo Martínez en la forma de dos libros: Siglo XXI: Militando en la izquierda y Siglo XXI: Producir un mundo. Y no de manera inocente, el doctor Jiménez Matarrita le pide a Franz Hinkelammert que haga la presentación.

Ahora bien, lo que aquí interesa rescatar es un proceso de transformación superadora en el pensamiento de Hinkelammert, recuperando en aquella ocasión la razón que le asistía a Gallardo en su crítica a la categoría de “la opción por lo pobres” presente en la Teología de la Liberación. Señala Hinkelammert, creciendo en su propia reflexión, al respecto de la necesidad de una concepción no jerarquizada en la necesidad de luchar por la vida:

En américa Latina es frecuente expresar lo mismo por la formulación: yo soy si tú eres. Viene de la tradición africana y fue usado por Desmond Tutu, el obispo sudafricano, en los conflictos sobre el Apartheid. Con eso resulta un criterio de la acción que no se reduce a la amigabilidad emocional. Pablo pone un punto de vista para el discernimiento de toda acción que se realiza en el interior de la legalidad formalizada. Se trata de una acción que no viola ninguna legalidad formal y que, por tanto, no viola la ley.

Esta acción es subdividida en dos espacios. Por un lado, la acción que se mueve en el criterio de la acción racional de Pablo y que es el amor al prójimo. Esta acción es legítima y puede ser considerada como justa. Por el otro lado, la acción que se mueve fuera de este marco y que toma como su criterio nada más que la legalidad formal. Esta acción Pablo la ve como ilegítima porque comete El pecado. Ambas formas de actuar no pueden ser discernidas por la referencia a la legalidad porque ambas cumplen con la ley.

La frontera entre estos dos espacios para Pablo es el amor al prójimo. Podemos dar por sentado que Pablo no la entiende en el sentido de las traducciones dominantes en la actualidad, sino más bien en el sentido de la traducción de Rosenzweig, Buber y Lévinas. El amor al prójimo entonces expresa en Pablo lo mismo que él entiende como la sabiduría de Dios, es decir, que los escogidos de Dios son los plebeyos y los despreciados. El amor al prójimo expresa entonces el reconocimiento del otro como sujeto viviente en el sentido del: yo soy si tú eres. Porque la existencia de estos explotados es el resultado de su tratamiento como objetos y, por tanto, como objetos de la explotación, que sin el respeto por esta frontera por el amor al prójimo tiene lugar como resultado de la consideración de la ley como ley de cumplimiento. (Hinkelammert, 2010, 110-11)

Se trata de la producción de otro mundo, para hacer referencia al profesor Helio Gallardo, donde quepan todos y todas con autoestima, autonomía y bienestar. Una nueva sociedad inclusiva en lo político, solidaria en lo social y sustentable en lo ecológico. Otro mundo, ciertamente muy distinto al burgués, que es tarea de las izquierdas producirlo. Un mundo donde no sea la valorización del capital el alma de las relaciones entre los seres humanos sino la conciencia de “el otro” no solo como espejo donde yo me miro sino condición de mi propia existencia. Un pensador como Franz Hinkelammert recupera esta premisa, pues, del Obispo Anglicano Tutu: “yo soy si tú eres”. Una condición y premisa de relación con “el Otro” que trastoca los fundamentos mismos de la Modernidad:

En este molde se inscribe también el Prometeo que Marx imagina. Ahora, cuando Marx habla por la boca de su Prometeo, habla, según Marx, la filosofía, que asume la posición de Prometeo, pero asumiéndola no pronuncia odio, sino una sentencia. Es la sentencia que Marx hace suya y es: una sentencia en contra de todos los dioses del cielo y la tierra, que no reconocen la autoconciencia humana (en traducción literal: el ser humano consciente de sí mismo) como divinidad suprema. Al lado de ella no habrá otro Dios… (Hinkelammert, 2007, 20)

Es responsabilidad de las izquierdas hacer realidad una sentencia llena de amor, lejos de cualquier odio como bien lo resalta Hinkelammert. Para el pensamiento marxista el sujeto histórico para la construcción del nuevo mundo es el proletariado: “los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.” Donde, insistirá el marxismo, que los proletarios son producto de la misma sociedad capitalista que crea en su seno el sujeto histórico que habrá de superarla creando un nuevo mundo.

Con la crítica a la “opción por lo pobres”, Hinkelammert no solo abre el espectro para aprehender muchas otras formas de victimización, sino toda una vertiente en la labor de reflexión filosófica que ha emprendido el doctor Villalobos sobre “los mecanismos de legitimidad de la violencia y la sacralidad en occidente”.

IX. A manera de conclusión:
una felicitación

Es mucho lo que podemos hablar sobre el trabajo del doctor Iván Villalobos, como diversos y múltiples los elementos de su reflexión. El tiempo hace rato supongo que se ha agotado, así que permítaseme finalizar citando al doctor Villalobos:

Los valores y la comprensión de la realidad no solo representan un problema mundano universal en el sentido ideológico, sino que también apuntan a una dimensión teológica inherente a la realidad. Así, Hinkelammert, además de Marx, llama a esto precisamente el núcleo celestial de lo real. No es solo, como dijo Feuerbach, que expresamos nuestras propias deficiencias cuando hablamos de Dios y lo celestial, sino que es el punto crucial que habla al mismo tiempo contra la ilusión de una Ilustración que avanza continuamente o que incluso se completa. En el discurso sobre lo terrenal, podemos rastrear nuestras ideas del cielo y el infierno. Así como las palabras por las cuales designamos los objetos, la cosa, el núcleo duro de su existencia nunca puede agotarse, así lo político como un campo de batalla de intereses y conflictos, como un espacio de tensión incómoda, pero al mismo tiempo indispensable entre el individuo y el Estado, el deseo y disciplina entre la espontaneidad y las instituciones, no puede ser idealizado como utopía en el sentido de un acoplamiento perfecto de libertad y necesidad. (Villalobos Aplízar, 2015, 20-21)

Al doctor Iván Villalobos Alpízar nuestra felicitación y agradecimiento por esta oportunidad de conocer su trabajo. Queda pendiente que podamos conversar también sobre la reflexión prospectiva de un pensador como Hinkelammert en un texto tan importante como el de Hacia una economía para la vida: Preludio a una segunda crítica de la economía política. ¡Gracias!

Notas

1. El texto está en alemán siendo su título original “Eine Untersuchung zu den theoretischen Grundlagen der Kritik von F. J. Hinkelammert an den Legitimationsmechanismen von Gewalt und Sakrifizialität im Abendland”. Las traducciones que se hacen para la presente ponencia son mías y realizan de una forma muy libre buscando la mayor clariad posible en la exposición.

2. Ilustrativo de este proceso es un artículo de Henry Mora Jiménez titulado “La privatización de la vida”:

Con esta decisión, la corte judicial de un país hegemónico en la economía y la política mundiales, y con una mayoría de apenas un voto, cambió el curso de la historia, que como hecho simbólico, marcaba el paso del capitalismo industrial a lo que Jeremy Rifkin ha denominado el hipercapitalismo: la naturaleza entera y el propio ser humano (su alma, su cuerpo y su cultura), son ahora otros tantos medios para el fin de la acumulación de capital. (Mora Jiménez, 2007)

3. “Tschandala” en alemán, recordando a Friedrich Nietzsche en obras como el Anticristo.

4. Una pulsión de muerte que para un pensador como Sigmund Freud acompañaría en una permanente lucha en el proceso de evolución de la cultura a una pulsión de vida constituida por Eros. Un proceso cultural que expresa la lucha de la especie humana por la vida. Con otra perspectiva, para el pensamiento marxista, la hegemonía histórico-planetaria del capitalismo lleva a la autodestrucción de la especie misma. De manera diferente, en Freud se encuentra una sensibilidad optimista:

Entonces, para todo lo que sigue me sitúo en este punto de vista: la inclinación agresiva es una disposición pulsional autónoma, originaria, del ser humano. Y retomando el hilo del discurso, sostengo que la cultura encuentra en ella su obstáculo más poderoso. En algún momento de esta indagación se nos impuso la idea de que la cultura es un proceso particular que abarca a la humanidad toda en su trascurrir, y seguimos cautivados por esa idea. Ahora agregamos que sería un proceso al servicio del Eros, que quiere reunir a los individuos aislados, luego a las familias, después a etnias, pueblos, naciones, en una gran unidad: la humanidad. Por qué deba acontecer así, no lo sabemos; sería precisamente la obra del Eros. Esas multitudes de seres humanos deben ser ligados libidinosamente entre sí; la necesidad sola, las ventajas, de la comunidad de trabajo, no los mantendrían cohesionados. Ahora bien, a este programa de la cultura se opone la pulsión agresiva natural de los seres humanos, la hostilidad de uno contra todos y de todos contra uno. Esta pulsión de agresión es el retoño y el principal subrogado de la pulsión de muerte que hemos descubierto junto al Eros, y que comparte con este el gobierno del universo. Y ahora, yo creo, ha dejado de resultarnos oscuro el sentido del desarrollo cultural. Tiene que enseñarnos la lucha entre Eros y Muerte, pulsión de vida y pulsión de destrucción, tal como se consuma en la especie humana. Esta lucha es el contenido esencial de la vida en general, y por eso el desarrollo cultural puede caracterizarse sucintamente como la lucha por la vida de la especie humana. ¡Y esta es la gigantomaquia que nuestras niñeras pretenden apaciguar con el “arrorró del cielo”! (Freud, 1992, 117-118)

5. Al respecto puede consultarse el libro de Christophe Bonneuil y Jean-Baptiste Fressoz, The Shock of the Anthropocene. The Earth, History and Us (New York: Verso Books, 2017); también el texto de Kohei Saito, Karl Marx´s Ecosocialism: Capitalism, Nature, and the Unifinished Critique of Political Economy (New York: Monthly Review Press, 2007).

6. Texto de la intervención pronunciada en la ceremonia del 6 de junio de 2001, en la que el Consejo Superior de la Universidad Nacional (UNA) Heredia, Costa Rica, otorgó a Franz J. Hinkelammert el Doctorado Honoris Causa.

Referencias

Bonneuil, C.; Fressoz, J. B. (2017). The Shock of the Anthropocene. The Earth, History and Us. New York: Verso Books.

Echeverría, B. (2011). El Materialismo de Marx: Discurso crítico y revolución: En torno a las Tesis sobre Feuerbach. de Karl Marx. México: Itaca.

Freud, S. (1992). El malestar de la cultura. En Sigmund Freud, Obras Completas, Volumen 21. Buenos Aires: Amorrortu editores.

Gallardo, H. (2005). Siglo XXI: Militar en la izquierda. San José, Costa Rica: Arlekín.

. (2006). Siglo XXI: Producir un mundo. San José, Costa Rica: Arlekín.

Hinkelammert. F. (2006). El sujeto y la ley. El retorno del sujeto reprimido. La Habana: Caminos.

. (2007). Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la modernidad: materiales para la discusión. San José, Costa Rica: Arlekín.

. (2010). La maldición que pesa sobre la ley: Las raíces del pensamiento crítico en Pablo de Tarso. Costa Rica: Arlekín.

Marx, K; Engels, F. (1981). Tesis sobre Feuerbach. En Obras escogidas en tres tomos, Tomo I. Moscú:Progreso.

Mora Jiménez, H. (14 de noviembre, 2007). La privatización de la vida. En página web: América Latina en movimiento. Recuperado el 18 de octubre de 2019 de http://www.alainet.org/es/active/20681

Saito, K. (2007). Karl Marx´s Ecosocialism: Capitalism, Nature, and the Unfinished Critique of Political Economy. New York: Monthly Review Press.

Carlos Eduardo Cruz Meléndez (carlos.cruz.melendez@una.cr). Profesor de Sociología en la Universidad Nacional, y estudiante de Doctorado en Filosofía de la Universidad de Costa Rica.

Rev. Filosofía Univ. Costa Rica, LIX (154) Mayo-Agosto 2020 / ISSN: 0034-8252 / EISSN: 2215-5589