Resumen

Si bien la política aún es una dimensión descollante de la vida social, asistimos a una disolución creciente de su espacio de operaciones. Factores intersubjetivos (descrédito y repudio generalizados, repliegue ciudadano) y objetivos (la transnacionalización de los procesos económicos, sociales y culturales), conducen a este resultado. Se piensa en el mercado o en la moral como relevos de la política; pero, en realidad, sólo la guerra podría ocupar idóneamente su lugar.