Resumen

Las lenguas son el producto, no sólo de circunstancias lingüísticas actuales, sino también históricas; no hay lenguas sin historia. No se podría decir con exactitud cuándo es que una lengua, o conjunto de lenguas, vio la luz; las lenguas son más bien el producto de una cadena de eslabones históricos ante y postpuestos a sus estratos lingüísticos respectivos. En el caso del español y de las lenguas romances, el "sustrato" está constituido por el LATIN CLASICO-VULGAR. De lo anterior se deduce la validez de los estudios históricos en la lingüística, o lo que es lo mismo, la "diacronía" de las lenguas. Al hacer estos estudios en el campo románico, nos interesa el latín como punto de partida y los, sustratos y superestratos de las lenguas rornánícas. También éstas se encuentran sometidas a un continuo flujo y reflujo, a un continuo cambio e intercambio lingüístico en los que los elementos extranjeros han jugado y juegan todavía un papel muy importante. La historia lingüística nos demuestra que los elementos extranjeros en un idioma son inevitables y que muchas veces son hasta necesarios; así pues, desde el punto de vista, histórico-lingü.stico, no existe ninguna lengua "pura" ni "nacional" en un 100%. Ella es la que determina la cantidad de préstamos de sustratos y de superestratos tomados de los diferentes pueblos en relación con una lengua determinada, en el caso del español, los préstamos celtas (sustrato) o del árabe (superestrato).

Palabras clave: Lengua, Español, Etimología