Resumen

Este artículo analiza cómo dos novelas publicadas en contextos distintos, Tristana (1892), de Benito Pérez Galdós, e Ifigenia (1924), de Teresa de la Parra, se sirven de la música para abordar la cuestión femenina en las respectivas sociedades en las que se insertan sus protagonistas. A partir de un análisis contrastivo, se señalan paralelismos constructivos que son fundamentales para desentrañar el sentido de sus discutidos desenlaces y que, en última instancia, permiten ver en la música un componente temático de primer orden en la articulación de sus respectivas estructuras narrativas. Tanto Tristana Reluz como María Eugenia Alonso ven en el desarrollo de sus dotes pianísticas una vía de profesionalización y emancipación que se ve frustrada por instancias y circunstancias ajenas a sus voluntades. Se concluye señalando trayectorias especulares ante encrucijadas similares, en ambos casos paradójicas: mientras que los conatos de rebelión en María Eugenia, encauzados mediante el arte, acaban siendo inocuos, y su integración en las instituciones sociales es plena, Tristana acaba desarrollando una personalidad artística arrolladora en un cuerpo mutilado que ha sufrido todas las transgresiones sociales posibles, pero su reintegración es imposible.

Palabras clave: Benito Pérez Galdós, Teresa de la Parra, música, cuerpo, mujer