Chopin-Rodríguez y Alvarado-Palacios. Suplementación de ácidos orgánicos en pollos de engorde.
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Nutrición Animal Tropical 18 (2): 168-185 ISSN: 2215-3527/ 2024
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INTRODUCCIÓN
Actualmente, la industria avícola es un campo de la producción animal de gran importancia
a nivel mundial (Khan y Iqbal, 2016) y el más grande en El Salvador (Herrera-Soto y
Benavides-Barquero, 2007). Esta producción representa una relevante fuente de proteína
animal para la población, pero, a pesar de ser una industria muy grande, muestra notables
problemas a nivel productivo (Scicutella et al., 2021). Uno de los problemas más conocidos
de la industria, en tiempos modernos, es el control de microorganismos patógenos u
oportunistas (Ángel-Isaza et al., 2019), ya que la microbiota intestinal de las aves presenta
una amplia variedad de familias y géneros bacterianos. Por lo tanto, las infecciones o la
contaminación de productos cárnicos son un gran problema, así como las mortalidades
que pueden generar cuando proliferan descontroladamente (Rosas-Leal et al., 2019).
Debido a esta situación, durante décadas se ha luchado por reducir la incidencia de estos
microorganismos y, tradicionalmente, se ha recurrido al uso de antibióticos comerciales.
Sin embargo, esta práctica ha generado numerosas complicaciones (Polycarpo et al., 2017),
siendo la más significativa y conocida la resistencia antimicrobiana (Samad, 2022). Este
fenómeno ocurre cuando las bacterias desarrollan mecanismos genéticamente
determinados, ya sea mediante adquisición o mutación (MacGowan y Macnaughton, 2017),
que les permiten resistir al antibiótico utilizado para combatirlas. Como resultado, la
efectividad de estos fármacos en la producción animal ha disminuido, lo cual provoca
infecciones recurrentes, menor ganancia de peso, mayor mortalidad y productos
contaminados (Nowakiewicz et al., 2020). Este problema también afecta la salud humana,
ya que las personas pueden contraer estas bacterias resistentes y sufrir infecciones que
resultan mucho más difíciles de tratar (Calvo y Martínez-Martínez, 2009).
En la actualidad, existen diversas alternativas al uso de antibióticos en la industria avícola,
como los probióticos, prebióticos, aceites esenciales, enzimas, bacteriófagos y ácidos
orgánicos (Nowakiewicz et al., 2020). Entre estos últimos se encuentran varios tipos, como
el ácido acético, cítrico, butírico, málico, láctico, propiónico y tartárico, entre otros (Ángel-
Isaza et al., 2019). Los ácidos orgánicos tienen la capacidad de controlar el crecimiento de
algunas especies de bacterias patógenas, como
Salmonella
sp., que son sensibles a cambios