Como citar este artículo: Cordero, M.L. (2019). Calidad de vida relacionada a la salud de niños y niñas rurales de Tucumán, Argentina (2015). Población y Salud en Mesoamérica, 16(2). doi:https://doi.org/10.15517/psm.v0i0.33986


 

Calidad de vida relacionada a la salud de niños y niñas rurales de Tucumán, Argentina (2015)

Health- related quality of life of rural children in Tucumán, Argentina (2015)

María Laura Cordero

RESUMEN: Objetivo: Este trabajo se propuso describir la calidad de vida relacionada con la salud de niños y niñas de contextos rurales en Tucumán (Argentina), detectando y profundizando en sus dimensiones más afectadas, e identificando diferencias según nivel económico, edad y sexo. Métodos: Durante el año 2015 se realizó un estudio cuantitativo, no experimental, transverso en 427 escolares de 8 a 12 años (Media: 9.56 Desvío Estándar: 1.12) de Simoca (Tucumán). Se aplicó el cuestionario internacional Kidscreen-52, que describe diez dimensiones de calidad de vida relacionada a la salud. Se realizaron análisis univariados y bivariados. Resultados: Las dimensiones “Estado de ánimo” y “Aceptación social” presentaron las medias más bajas. Las mujeres puntuaron más alto al valorar el “Entorno escolar” y los varones, el “Bienestar físico”. Se encontraron diferencias según edad. Los escolares del estrato económico alto refirieron medias más elevadas en todas las dimensiones de calidad de vida relacionada a la salud al compararlos con sus pares de los estratos medio y bajo. Conclusiones: La salud percibida fue diferente según la edad, el sexo y el nivel económico. En el medio rural, la calidad de vida relacionada a la salud infantil encontró mayor compromiso de los “Estados de ánimo” y la “Aceptación social (bullying). Los escolares rurales de Tucumán presentaron peor salud percibida que sus pares de otras regiones de Argentina.

Palabras Clave: Calidad de vida relacionada a la salud- Población rural- Salud del niño- Argentina.

ABSTRACT: Objective: The aim of this work was to describe the health-related quality of life of rural children in Tucumán (Argentina), detecting and deepening its most affected dimensions and identifying differences according to economic level, age and sex. Methods: During 2015 a quantitative, non-experimental, transverse study was performed in 427 schoolchildren from 8 to 12 years in Simoca (Tucumán). The international questionnaire Kidscreen-52 was applied; it describes ten dimensions of health-related quality of life. Univariate and bivariate analyzes were performed. Results: "Moods and emotions" and "Social acceptance" dimensions presented the lowest means. Girls scored higher when assessing "School environment", while boys showed higher means in "Physical well-being". Differences according to age were found. Children from the higher economic stratum reported superior means in all dimensions of health-related quality of life when compared to their peers from the middle and lower strata. Conclusions: Perceived health was different according to age, sex and economic level. In rural areas, the children's health-related quality of life found greater commitment to “Moods and emotions” and “Social acceptance” (bullying). Rural children from Tucumán related worse perceived health than their peers from other regions of Argentina.

Keywords: related quality of life- Rural population- Child health- Argentina

 



Aprobado: 15 Oct, 2018 / Corregido: 12 Sep, 2018 / Recibido: 11 Jul, 2018


 

1. Introducción

No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños

Nelson Mandela

En América Latina, los primeros avances en la aproximación a la salud y bienestar infantil valoraron indicadores objetivos que, centrados en la enfermedad, describieron tasas de mortalidad, desnutrición, incidencia de enfermedades, etc. (Álvarez y Briceño, 2016). Durante la década de 1980, emergió el interés por estudiar el bienestar desde una mirada subjetiva, surgiendo el constructo de calidad de vida relacionada a la salud para dar cuenta de aspectos específicos de la calidad de vida que repercuten en la salud de las personas (Felce y Perry, 1993). De esta manera, se buscaba incorporar las perspectivas de las propias personas en el abordaje de su salud. Considerando la infancia, la calidad de vida relacionada a la salud permite dar cuenta del proceso de crecimiento y desarrollo y la forma en que los niños y las niñas adquieren capacidades y las expresan; así como también, la visión dinámica de que el estado de salud actual resulta de las condiciones pasadas y puede condicionar las circunstancias futuras (Álvarez y Briceño, 2016; Rajmil, Estrada, Herdman, Serra-Sutton, y Alonso, 2001).

Posteriormente, los postulados de la Convención de los Derechos del Niño (Organización de las Naciones Unidas) propusieron un nuevo encuadre para comprender el papel de la niñez en la sociedad. En esta nueva mirada, se reconoce a los niños y las niñas como actores sociales, se busca defender sus derechos y visibilizar la importancia de contemplar sus perspectivas en las cuestiones que los involucran (Organización de las Naciones Unidas, 2009; Sánchez Parga, 2004). Así, en las últimas décadas, las apreciaciones de la infancia empezaron a cobrar visibilidad en los estudios referidos a su salud.

En América Latina, las investigaciones referidas a la calidad de vida relacionada a la salud en población infantil han brindado aportes principalmente referidos a sus apreciaciones en contextos de enfermedad, o en poblaciones escolarizadas de núcleos urbanos. Así, los hallazgos en esta materia han permitido elucidar sus variaciones según la edad, el sexo, el momento del ciclo vital, el nivel económico y social y las instituciones educativas, entre otros aspectos (Cordero, Mamondi, Berra y Cesani, 2017; Güedes, Villagra Astudillo, Moya Morales, del Campo Vecino y Pires Júnior, 2014; Mamondi, 2011; Núñez Rojas et al., 2010; Berra et al., 2009; Urzúa, Cortes, Prieto, Vega y Tapia, 2009).

Por su parte, las limitadas e incipientes aproximaciones en poblaciones infantiles rurales han presentado resultados disímiles; por ejemplo, un estudio en Chile (Urzúa, Caqueo-Urízar, Albornoz y Jara, 2013) no encontró diferencias sustanciales al comparar residentes escolares de una localidad urbana y una rural, mientras que el análisis de Cordero et al. (2017) en escolares argentinos urbanos y rurales identificó diferencias significativas en algunas dimensiones. En la singularidad de estas manifestaciones, subyacen no solo diferencias vinculadas a los criterios para definir la ruralidad en cada contexto nacional, sino también a la heterogeneidad de realidades que se presentan en los espacios rurales, que resulta del particular entramado económico y social de sus pueblos (García Sanz, 2008).

Los escenarios rurales constituyen un ámbito de interés para el estudio de la salud, en general, y de la calidad de vida relacionada a la salud, en particular, dado que han sido reseñados como contextos de rezago, pobreza y desigualdad (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2013; CEPAL, Organización Internacional del Trabajo [OIT], Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO], 2012). Este marco no solo perjudica el desarrollo infantil, sino que agudiza su condición de vulnerabilidad (Montoya Aguilar, 2007).

En Argentina, un país con profundas disparidades socioterritoriales, la situación más perjudicada la detentan las provincias del Norte Grande Argentino (Bolsi y Paolasso, 2009; Bolsi, Paolasso y Longhi, 2005). Si bien el territorio nacional presenta un 10 % de población rural, la macrorregión mencionada nuclea las provincias con mayor ruralidad y donde más del 40 % de sus habitantes son niños y niñas (Ministerio de Salud de la Argentina, Sociedad Argentina de Pediatría, Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente, y Canadian Institute of Child Health, 2009).

En esta región se encuentra la provincia de Tucumán, con una proporción de población rural que duplica a la media nacional. Sus 17 jurisdicciones evidencian un deterioro persistente en las condiciones de vida en el ámbito rural.

Simoca, el departamento seleccionado como área de estudio, constituye un territorio de rezago y pobreza estructural donde las tres cuartas partes de sus residentes habitan el campo, bajo condiciones de vida hostiles (Cordero, 2018; Garrido, 2017; Instituto Nacional de Estadísticas y Censos [INDEC], 2010 y 2001) (Figura 1). En su extensión, Simoca registra una baja densidad poblacional (7 hab./Km2), que desciende hacia el sureste por la presencia de fuertes condicionantes socioambientales, tales como la baja aptitud de los suelos para la agricultura y ganadería, la recurrente inundabilidad y la limitada conectividad de los centros poblados, entre otros (Cordero, 2018; Cordero y Cesani, 2018; Garrido, 2017; Madariaga, 2006).

Figura 1

Ámbito de la investigación: Departamento Simoca, Provincia de Tucumán (Argentina) en el contexto nacional (A) y provincial (B) (2015).

 

 

Fuente: Elaboración personal con base en Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas (INDEC, 2010).



En relación con lo expuesto, se sugiere como hipótesis de trabajo que las manifestaciones de la calidad de vida relacionada a la salud de la población infantil de Simoca constituyen un reflejo de sus condiciones de vida adversas. Las particularidades en sus diferentes dimensiones, especialmente aquellas más afectadas, permiten dar cuenta de los modos de vivir de la infancia en el campo tucumano, detectándose, además, diferencias vinculadas al nivel económico, la edad y el sexo de los niños y niñas. Teniendo en cuenta que el relato de la calidad de vida relacionada a la salud desde las propias condiciones de existencia, capacidades y funcionamiento que informa la población infantil colabora en su consideración como sujetos de derecho brindando información comprensiva sobre su salud, esta propuesta se interesó por: a) describir las manifestaciones de la calidad de vida relacionada a la salud de niños y niñas, detectando y profundizando en las dimensiones más afectadas; e b) identificar diferencias según sexo, edad y nivel económico.

Los resultados de este estudio aportarán información de valor sobre un grupo especialmente vulnerable, del cual, hasta el momento, no se dispone información en el contexto nacional y sus antecedentes, en el marco latinoamericano, son escasos. De esta manera, este trabajo posibilitaría la valoración y toma de decisiones desde la promoción y prevención en salud pública en sectores históricamente postergados.

2. Antecedentes teóricos
En la actualidad, persiste la falta de consenso sobre la definición y los alcances del constructo calidad de vida; sin embargo, es reconocido su carácter multidimensional, dinámico, temporal y positivo (Escobar Ramírez y Fitch Osuna, 2013). Debido a su carácter integrador, en el ámbito de las ciencias sociales existen diversas líneas de estudio que proponen diferentes estrategias para su abordaje. Así es posible dar cuenta de estudios con enfoques cualitativos, que atienden a las experiencias subjetivas, desafíos y problemas de los individuos; y cuantitativos, los cuales buscan operacionalizar la calidad de vida y cuantificarla mediante la aproximación a indicadores (Dennis, Williams, Giangreco, y Cloninger, 1994). Además, es posible identificar encuadres sociales o públicos, que indagan en el bienestar de una comunidad, o privados, que analizan indicadores en la escala individual (Velázquez, 2001).

En los estudios individuales se valoran condiciones objetivas -o materiales- y/o subjetivas -o inmateriales-. Estas últimas implican la autopercepción de diferentes dimensiones. La perspectiva subjetiva de la calidad de vida refiere al bienestar en relación con valores, intereses y aspiraciones (Gómez-Vela y Sabeh, 2000). Cada valoración se centra, en gran medida, en las propias vivencias, entornos y cultura. En esta suerte de autodiagnóstico están presentes recuerdos, asociaciones, lazos afectivos, ideologías y creencias, entre otros (Velázquez, 2001).

2.1. La calidad de vida en el ámbito de la salud

El concepto de la salud ha evolucionado en función procesos históricos, sociales, culturales y a lo largo del desarrollo de la humanidad ha tenido diversas significaciones. Así, ha trascendido desde un modelo estático hasta comprenderse como un proceso dinámico, que no solo involucra aspectos físicos, sino también psicológicos y sociales. En la actualidad, la salud es reconocida como un proceso que incluye capacidades personales, sociales, físicas y psicológicas; y permite a las personas adaptarse a su entorno (interpersonal, social, biológico y físico) para realizar sus aspiraciones y satisfacer sus necesidades (Starfield, 2001). Este proceso se encuentra atravesado por situaciones que exceden lo biológico y que se vinculan con el comportamiento individual, el ámbito natural y social en que la persona vive y los determinantes económicos de su propia realidad (Morales Calatayud, 1997).

De lo anteriormente expuesto se desprende que la salud es uno de los componentes principales de la calidad de vida (Emilfork, 2010), contribuyendo al grado de bienestar de una persona y, por extensión, de una población. De este modo, la calidad de vida relacionada a la salud intenta medir el impacto de la salud y de la enfermedad en la calidad de vida.

Kaplan y Bush (1982) especifican el concepto de calidad de vida relacionado a la salud, circunscribiéndola a aquellos aspectos relevantes para el estado de salud y los cuidados sanitarios. Los primeros acercamientos a su estudio se enfocaban en la evaluación de las limitaciones que el individuo manifestaba tener en diferentes áreas (biológicas, psicológicas y sociales) a consecuencia de una determinada enfermedad y/o accidente (Vinaccia Alpi y Quiceno, 2012); esto es así porque en la mayoría de las enfermedades, el estado de salud está profundamente influido por el estado de ánimo, los mecanismos de afrontamiento a las diversas situaciones y el soporte social (Schwartzmann, 2003). En este sentido, es importante considerar que la calidad de vida relacionada a la salud integra elementos tanto propios (físicos y mentales) como externos al individuo, que interactúan con él y pueden modificar su estado de salud (De Cunto, 2010).

Posteriormente, y desde una mirada multidimensional, la Organización Mundial de la Salud (1997) define la calidad de vida relacionada a la salud como la autopercepción sobre la posición que se tiene en la vida, en un sistema cultural y de valores, relacionado con: objetivos, esperanzas, normas y preocupaciones personales. Esta mirada positiva, orientada a la satisfacción, amplía el campo de interés de este constructo hacia las condiciones de salud de las personas, con un enfoque de promoción de la salud y prevención de las enfermedades.

Se puede concluir que los estudios de calidad de vida relacionada a la salud forman parte de los estudios de calidad de vida individuales y subjetivos, indagando aspectos de la vida de las personas en contextos de salud o enfermedad.

2.2. La calidad de vida relacionada a la salud en la infancia

Si bien el estudio de la calidad de vida relacionada a la salud se inició en torno a las inquietudes ante la morbilidad en la tercera edad, actualmente se ha difundido a las diferentes etapas del ciclo vital, incluyendo la infancia. Esto responde a que la percepción de satisfacción se ve influida por aspectos ligados al momento de la vida, con repercusión en las necesidades, aspiraciones e ideales (Gómez-Vela y Sabeh, 2000).

En la infancia, se indagan, principalmente, dominios físicos, psicológicos y sociales. Además, se tiene en cuenta la habilidad para realizar actividades apropiadas al estadio de crecimiento y desarrollo (Rajmil et al., 2001); estos dominios implican al concepto del desarrollo humano y se encuentran íntimamente relacionados y mutuamente influenciados.

Desde el punto de vista social, se considera importante la forma en que niños y niñas se relacionan e interaccionan con pares, amistades y familiares; también, el aislamiento, los obstáculos al deseo de relacionarse, y la exclusión o inclusión social (Quiceno y Vinaccia, 2013; Pane et al., 2006). Aquellos prosociales suelen desempeñarse de manera adecuada en situaciones sociales, están relativamente libres de emociones negativas y afrontan los problemas de manera constructiva (Papalía, Wendkos Olds, y Duskin Feldman, 2010).

El dominio social indaga en las características del hogar y las personas que viven, dada su participación significativa en la vida de la mayoría de la población infantil (The KIDSCREEN Group Europe, 2006); además, el ambiente familiar también recibe las influencias contextuales vinculadas al trabajo de los padres, la posición socioeconómica, la urbanización, entre otras.

Por otra parte, el contacto con grupos de pares y amistades contribuye a generar sentido de pertenencia, aprender roles y reglas, desarrollar habilidades de liderazgo, comunicación y cooperación. Como contrapartida, el grupo puede reforzar las actitudes desfavorables hacia extraños o promover conductas antisociales (Papalía et al., 2010).

La dimensión psicológica de la calidad de vida relacionada a la salud refiere a los sentimientos, las emociones, la percepción de sí mismo, las capacidades cognitivas y las conductas (Quiceno y Vinaccia, 2013; The KIDSCREEN Group Europe, 2006). En la evolución cognoscitiva infantil participa el desarrollo neurológico y las experiencias de adaptación al ambiente, que implican al mundo físico definido por la cultura (Papalía et al., 2010).

En consideración a los aspectos físicos, se explora la capacidad para realizar las actividades físicas de la vida diaria, los sentimientos relacionados con la percepción subjetiva de la salud física y las sensaciones corporales; la energía y la vitalidad; así como la percepción general de la salud. La importancia de los aspectos físicos se fundamenta en su colaboración a la maduración, al desarrollo de las habilidades motoras y su contribución al mantenimiento de la salud a partir de la regulación del peso, reducción de la presión sanguínea, funcionamiento cardiorrespiratorio, entre otros (Quiceno y Vinaccia, 2013; Papalía et al., 2010; Bueno y Sarría, 1988).

En relación con lo expuesto, se entiende por calidad de vida relacionada con la salud en la infancia a la valoración que tienen las niñas y los niños respecto a su funcionamiento físico, psicológico y social, de acuerdo con su desarrollo evolutivo, sus diferencias individuales y su contexto sociocultural (Quiceno y Vinaccia, 2013).

3. Metodología

3.1. Participantes

Durante el año 2015 se realizó un estudio cuantitativo, no experimental, transverso en 427 niños y niñas, con edades entre 8 y 12 años, residentes en localidades rurales del Departamento Simoca, Tucumán, Argentina. Se trabajó con una muestra intencional que, considerando el rango etario propuesto, representó al 20 % y al 27 % de la población infantil urbana y rural, respectivamente (INDEC, 2010). Según datos del Misterio de Educación, la muestra involucró al 28 % de la matrícula escolar rural (Ministerio de Educación Gobierno de Tucumán, 2016).

En la Tabla 1 se advierte que el 54,09 % (n= 231) de los escolares perteneció al sexo masculino y que la distribución según edad presentó mayor prevalencia de aquellos entre 10 a 11 años y 11 a 12 años, que constituyeron el 27,87 % y 26,23 % de la muestra, respectivamente (Media Edad: 9,56 Desvío Estándar: 1,12). En cuanto al indicador de NE, se encontró mayor participación del estrato bajo; representando el 76,11 % de los escolares.

Tabla 1 

Composición de la muestra de niñas y niños rurales según sexo, edad y nivel económico (NE) (n=427), Tucumán, Argentina (2015) 

 

Variables 

Categorías 

Total 

n (%) 

Sexo 

Masculino 

231 (54,09) 

 

Femenino 

196 (45,90) 

 

8 a 9 años 

104 (24,36) 

Edad 

9 a 10 años 

92 (21,55) 

 

10 a 11 años 

119 (27,87) 

 

11 a 12 años 

112 (26,23) 

 

Bajo 

325 (76,11) 

NE 

Medio 

80 (18,73) 

 

Alto 

22 (5,15) 

Fuente: Elaboración propia, 2015. 

Se excluyeron los casos que, al momento del relevamiento, presentaron enfermedad crónica o aguda, indicación medicamentosa, no contaron con la autorización escrita de padres o tutores y aquellos que expresamente rehusaron participar. También se eliminaron encuestas con información dudosa o incompleta y correspondientes a niñas o niños con residencia en localidades pertenecientes a otros departamentos de la provincia o localidades que no fueran consideradas rurales por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Según el criterio propuesto por este organismo, se consideran rurales aquellas localidades cuya población es inferior a 2000 habitantes.

 

3.2. Instrumentos

Para el desarrollo de esta investigación se aplicaron los siguientes instrumentos: el cuestionario KIDSCREEN-52 (The KIDSCREEN Group Europe, 2006) y la Family Affluence Scale (Currie, Molcho, Boyce y Holstein, 2008). En seguida se explica cada uno de ellos

El cuestionario KIDSCREEN-52 (The KIDSCREEN Group Europe, 2006) permitió recolectar la variable calidad de vida relacionada a la salud (CVRS). Se empleó la versión infantil del cuestionario adaptado y validado para la población argentina (Berra, Tebé, Esandi y Carignano, 2013). Se trata de un instrumento de 52 ítems que informa sobre diez dimensiones que involucran aspectos físicos, psicológicos y sociales. Dichos ítems han resultado de un exhaustivo proceso de selección mediante el trabajo en grupos focales con niños y niñas, de manera que las percepciones de la calidad de vida relacionada a la salud son el resultado de los discursos de sus propios protagonistas. Cada interrogante presenta una escala de respuesta tipo Likert de cinco opciones, que evalúa frecuencia o intensidad con un período recordatorio de una semana (siempre, casi siempre, a veces, casi nunca y nunca o nada, un poco, moderadamente mucho o muchísimo, según el tipo de dimensión). Se asignan puntajes a cada respuesta ofrecida; las puntuaciones de las respuestas a la escala Likert se promedian por dimensión y se transforman a valores Rasch, con una media (M) de 50 y una desviación estándar (DE) de 10. Puntajes mayores a 60 (M+ 1DE) indican una mejor salud percibida, en tanto que los valores menores a 40 (M– 1DE) informan sobre su compromiso (The KIDSCREEN Group Europe, 2006).

Por su parte, la Family Affluence Scale (Currie et al., 2008) posibilitó la aproximación al nivel económico (NE). Resulta un instrumento adecuado porque presenta un bajo porcentaje de respuestas perdidas y posibilita el autoinforme infantil de aspectos económicos. Se integra de cuatro preguntas sobre condiciones materiales del hogar de residencia: presencia y número de automóviles y computadoras, existencia de habitación propia e individual y el haber salido de vacaciones con la familia en los últimos doce meses. El nivel económico se describe a través de un puntaje, categorizado como: nivel bajo (puntaje 0-3), intermedio (puntaje 4-5) y alto (puntaje 6-7).

3.3. Procedimientos

La investigación se llevó a cabo en las instituciones educativas públicas, previa gestión de los correspondientes permisos en la Dirección de Educación Primaria del Ministerio de Educación de Tucumán.

Los datos primarios fueron obtenidos según recomendaciones nacionales e internacionales en investigación humana. La información relevada y la metodología utilizada no incluyeron la identificación individual de la población en estudio, garantizándose el cumplimiento del secreto estadístico. El protocolo de investigación fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación en Salud del Sistema Provincial de Salud de la Provincia de Tucumán y evaluado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

La administración de los instrumentos fue guiada por la investigadora de acuerdo con las recomendaciones sugeridas (Currie et al., 2008; The KIDSCREEN Group Europe, 2006). La presentación del cuestionario tuvo una duración de cinco minutos, mientras que los participantes lo completaron en un rango entre 20 a 60 minutos. El llenado de las encuestas implicó más tiempo y requirió asistencia entre los escolares más pequeños (8 y 9 años) y con dificultades de lectoescritura; en estos casos la administración fue guiada por la autora. Por otra parte, las variables edad y sexo se obtuvieron del Documento Nacional de Identidad de cada participante.

El procesamiento estadístico se realizó con el Paquete Estadístico para las Ciencias Sociales (Statistical Package for the Social Sciences [SPSS]) versión 25.0, en una base de datos diseñada ad-hoc. Se realizaron análisis univariados y bivariados. Para identificar las asociaciones entre CVRS y el sexo se estimó la diferencia de medias estandarizadas, aplicando el T-test. En el caso de las variables edad y NE se realizó un análisis de las varianzas (ANOVA), acompañado del test de comparación múltiple DMS (diferencia menos significativa) para la identificación de diferencias específicas entre los grupos. En todos los casos, se utilizó como nivel de significación estadística un valor de p<0,05.

4. Resultados

La Tabla 2 evidencia que, si bien todas las dimensiones se encontraron entre el rango de valores considerados normales (50±10 DE), las medias más elevadas se detectaron en las dimensiones Entorno Escolar (M: 59,96) y el Bienestar Psicológico (M: 55,72), mientras que las más bajas involucraron al Estado de Ánimo (M: 43,64) y la Aceptación Social (M: 42,33).

Tabla 2 

Dimensiones de calidad de vida relacionada a la salud y su descripción, valores promedio (M) y desvío estándar (DE) en niñas y niños rurales de Tucumán, Argentina (n=427) (2015)

 

Dimensiones 

Descripción  

M 

DE 

Bienestar Físico 

Considera niveles de actividad física. Un bajo puntaje indica cansancio y falta de energía. 

48,91 

9,47

 

 

Bienestar Psicológico 

Describe la frecuencia de sentimientos positivos como la felicidad y alegría. Puntuaciones bajas indican insatisfacción. 

55,72 

9,27 

Estado de ánimo 

abarca experiencias negativas, ánimo depresivo y estrés. Puntajes bajos indican que se siente deprimido e infeliz. 

43,64 

10,65 

Autopercepción 

busca reflejar el valor que se asigna a sí mismo. Puntajes bajos indican una imagen corporal negativa, autorechazo, baja autoestima. 

51,62 

10,23 

Autonomía 

Recoge las oportunidades de crear y disponer de su tiempo de ocio y social. Puntuaciones bajas indican que se siente limitado, oprimido. 

51,02 

10,75 

Relación con los padres y vida familiar 

Refiere a la calidad de la interacción y sentimientos entre el niño y sus padres. Un bajo puntaje implica que se siente solo, que sus padres no están disponibles. 

51,73 

9,90 

Amigos y apoyo social 

Involucra calidad de la interacción y el apoyo percibido por otros niños. Puntuaciones bajas indican que se siente excluido, no aceptado. 

52,39 

10,60 

Entorno escolar 

Explora la percepción de su capacidad cognitiva y sentimientos hacia la escuela. Una puntuación baja indica que le desagrada la escuela y/o los maestros. 

59,96 

11,01 

Aceptación Social 

Recoge los sentimientos de rechazo por parte de sus pares (bullying). Un bajo puntaje señala que se siente acosado, rechazado. 

42,33 

12,85 

Recursos Económicos 

Describe si el niño siente que tiene suficientes recursos que le permitan un estilo de vida semejante al de otros niños y puede hacer cosas junto a sus pares. Puntuaciones bajas indican que los aspectos económicos lo limitan. 

45,80 

9,12 

Fuente: Elaboración propia, 2015 y Grupo KIDSCREEN, 2006. 

 
Dado que se buscó profundizar en las dimensiones con las percepciones más perjudicadas, la Figura 2 describe la distribución de frecuencias para los interrogantes correspondientes a aquellos dominios que reportaron las puntuaciones medias más desfavorables. Con relación a los estados anímicos bajos, más de la mitad de niños y niñas refirieron sentirse presionados/as (50,82%) y solos/as (52,46%). En el dominio Aceptación Social, es destacable que el 67,21% reportó situaciones de amenaza y el 49,65% sintió miedo de sus pares.

Figura 2

Distribución de frecuencias para interrogantes de dimensiones Estado de Ánimo y Aceptación Social de niños rurales de Tucumán, Argentina, 2015

(n=427)