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Revista de Biología Tropical, ISSN: 2215-2075, Vol. 70 (Supl. 1): e52283, Diciembre 2022 (Publicado Ago. 30, 2022)
Aplicación del Método Hectárea de Hábitat en compensación ambiental:
El caso del Embalse Río Piedras, Costa Rica
Fabián Bonilla1; https://orcid.org/0000-0002-5095-2750
Federico Oviedo-Brenes3
Davinia Beneyto-Garrigos2,3; https://orcid.org/0000-0003-0609-9905
J. Edgardo Arévalo2,4; https://orcid.org/0000-0003-4160-8373
Lilliam Morales-Gutiérrez3; https://orcid.org/0000-0002-6599-9076
Juan Serrano-Sandí3; https://orcid.org/0000-0003-1780-3064
Mahmood Sasa1,2*; https://orcid.org/0000-0003-0118-5142
1. Instituto Clodomiro Picado, Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica; fbonillamurillo@gmail.com
2. Escuela de Biología y Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ecología Tropical, Universidad de Costa Rica,
San José, Costa Rica; msasamarin@gmail.com (Correspondencia*)
3. Estación Biológica Palo Verde, Organización para Estudios Tropicales, Guanacaste, Costa Rica; gatisgordis@gmail.
com; gas250cc@hotmail.com; gmoralslill@gmail.com; juan.serrano@tropicalstudies.org
4. The School for Field Studies, Atenas, Costa Rica; earevalobio@gmail.com
Recibido 26-III-2022. Corregido 03-V-2022. Aceptado 19-VIII-2022.
ABSTRACT
Application of the Habitat-Hectare Method in environmental compensation:
The case of the Río Piedras Reservoir, Costa Rica
Introduction: Environmental compensation is the final alternative to face the impacts of development projects
that cannot be avoided, reduced, or mitigated. The offset of affected habitats or environmental elements usually
substitutes ecologically equivalent resources. The Habitat-Hectare Method was initially designed to assess the
ecological equivalence of native vegetation, and employs indicator scores relative to a reference habitat. The sum
of these scores measures the structural condition of the environment against the reference, quantifying the num-
ber of hectares needed to compensate for the loss of similar habitat. Although it is not exempt from limitations,
the values can be estimated from field data collected without ambiguity, in a reproducible way, with less bias
than more qualitative methods. In this paper, we use a modification of the Habitat-Hectare Method to determine
the equivalent area needed to compensate for habitat loss in a protected wilderness in Costa Rica.
Methods: We worked in the Lomas de Barbudal Biological Reserve, north Pacific of Costa Rica, a protected
wilderness where nearly 113 hectares will be flooded for the Río Piedras Reservoir. In a property previously
identified as a potential compensation site, we assessed indicators for landscape, soil, vegetation structure, and
ecosystem services; the scores were assigned in relation to the environment found at the flood site.
Results: The environmental condition score at the compensation site was 44.7% (±15.9%) of the impact site.
Consequently, considering the uncertainty in our measurements, compensating for the loss of each hectare would
require between 2.23 and 3.49 hectares of a similar environment.
Conclusion: Between 2.23 and 3.49 hectares of are needed to compensate for the loss of habitat in the Río
Piedras Reservoir.
Key words: environmental mitigation, environmental impact, ecological equivalence, habitat/hectare, environ-
mental compensation.
https://doi.org/10.15517/rev.biol.trop.2022.52283
SUPLEMENTO
2Revista de Biología Tropical, ISSN: 2215-2075 Vol. 70 (Supl. 1): e52283, Diciembre 2022 (Publicado Ago. 30, 2022)
1.1 Aplicación de Hectárea de Hábitat en
compensación ambiental
La compensación ambiental es un meca-
nismo técnico-administrativo empleado para
resarcir las pérdidas en biodiversidad, hábitat,
recursos naturales o culturales que derivan de
proyectos de desarrollo y producción (Cowell,
1997; Carrasco et al., 2013). La compensación
obedece a una última medida, a la que se recu-
rre solamente cuando no es posible evitar o
mitigar impactos negativos que causan daños
a nivel ambiental (Cuperus et al., 2001; Díaz-
Reyes, 2014; Quetier & Lavorel, 2011).
El principio fundamental en el que se
basa la compensación ambiental es que el
resarcimiento no puede ser menor al costo del
impacto (McKenney & Kiesecker, 2010). De
hecho, es deseable que implique una ganancia
a nivel ambiental y que resulte en un entorno
de mejor “calidad” que el anterior al impacto.
Aunque el concepto de “calidad” del ambiente
puede variar (LaPaix et al., 2009), generalmen-
te hay consenso de que involucra propiedades
ambientalmente favorables como son: mayor
biodiversidad, inclusión de hábitats de interés,
presencia o selección de hábitat por especies
de interés, disponibilidad y acceso sostenible a
recursos naturales y ausencia o disminución de
agentes nocivos (Rapport et al., 1998, Falcucci
et al., 2009; Muñoz-Barcia et al., 2019).
Las acciones compensatorias pueden rea-
lizarse bajo diferentes enfoques: económico,
sociocultural, o ecológico (García-López,
2018; Díaz-Reyes, 2014). Bajo la orientación
ecológica, se intenta subsanar las pérdidas de
componentes ambientales a partir de la sus-
titución directa con componentes semejantes
(Silva, 2017; Ten Kate et al., 2004), recurriendo
a evaluaciones de la equivalencia ecológica
y proporcionalidad entre los impactos y los
elementos o sitios empleados como compen-
sación (Robertson, 2004; Norton, 2008; Wissel
& Wätzold, 2010). Esta equivalencia ecológica
se refiere a la correspondencia en atributos de
ecosistemas naturales o asociaciones vegeta-
les (Hubbell, 2006; Strange et al., 2002), sus
comunidades bióticas, elementos abióticos y
procesos ecológicos (Ten Kate et al., 2004).
Así, si el impacto afecta a una comunidad eco-
lógica determinada, la compensación deberá
al menos contemplar una comunidad similar,
involucrando también el papel ecológico e
interacciones de sus especies al momento del
impacto. Siguiendo este principio, un hábitat
impactado severamente sería reemplazado por
un ambiente con características biofísicas simi-
lares, lo que generalmente favorecerá sitios en
proximidad geográfica (Calle et al., 2014).
Existen varios métodos para la evaluación
de equivalencia ecológica con aplicaciones a la
compensación ambiental (Dunford et al., 2004;
Villarroya-Ballarín, 2012); sin embargo, aque-
llos que involucran métodos estandarizados de
puntuación son quizás los más ampliamente
utilizados (Gibbons & Freudenberger, 2006;
Gibbons & Lindenmayer, 2007; Quetier &
Lavorel, 2011). Estos métodos tienen la ventaja
de permitir la racionalización del proceso de
evaluación y ofrecen valoraciones más prede-
cibles y repetibles. Los procedimientos de pun-
tuación requieren definir detalladamente los
componentes de la biodiversidad y del ecosis-
tema que se desean compensar, al tiempo que
se desarrollan indicadores y sistemas de califi-
cación de los mismos. Los indicadores suelen
ser validados por las autoridades ambientales
antes de ser generalizados (Department of
Sustainability and Environment, 2004). De
igual manera, se requiere identificar un meca-
nismo apropiado para el cálculo de pérdidas
y ganancias que permita, de manera cuanti-
tativa, establecer la equivalencia (Quetier &
Lavorel, 2011).
Uno de los métodos que emplean punta-
jes de indicadores predefinidos es “el método
Hectárea de Hábitat” desarrollado original-
mente en Australia para evaluar equivalencia
ecológica de atributos de vegetación nativa
(Parkes et al., 2003). Se trata de un procedi-
miento basado en características estructurales
más que en la composición de especies, por
lo que es relativamente fácil de implementar
por equipos de agencias ambientales (Gibbons
& Lindenmayer, 2007). El método original
recurre a diez indicadores que describen la
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Revista de Biología Tropical, ISSN: 2215-2075, Vol. 70 (Supl. 1): e52283, Diciembre 2022 (Publicado Ago. 30, 2022)
condición del lugar y su contexto a nivel de
paisaje (DSE, 2004), aunque otros indicadores
podrían también ser incorporados en la eva-
luación. El método de Hectárea de Hábitat
utiliza información de referencia contra la que
puede contrastarse la información proveniente
de los sitios que potencialmente podrían servir
de compensación.
La información de referencia es específica
para cada tipo de vegetación en cada región
biogeográfica y generalmente se emplean datos
generados en estudios sobre unidades de vege-
tación con un alto nivel de detalle (Parkes et
al., 2003). Los indicadores de los sitios focales
también se pueden evaluar contra “referen-
cias teóricas”, tales como tablas de presencia/
ausencia de especies, estructura de hábitat (por
ejemplo, el tipo de hábitat definido por listas de
especies) o valores cuantitativos para variables
medibles. Los indicadores son ponderados y
combinados en una puntuación final de “cali-
dad de vegetación”, que refleja la condición del
hábitat en ese sitio. Específicamente, “calidad
de la vegetación” es definida como el grado en
el que la vegetación de un sitio difiere de la de
referencia”, usualmente un sitio distinto que
presenta un ambiente no perturbado pero que
comparte el mismo tipo de asociación vegetal
(Parkes et al., 2003).
En su aplicación para la gestión ambiental,
el método Hectárea de Hábitat requiere que
el sitio de referencia corresponda al territorio
que sería impactado por el proyecto y cuya
información es contrastada con la del sitio que
potencialmente podría servir de compensación
(McCarthy et al., 2004). La suposición es que
ambos sitios poseen el mismo tipo de ambiente
(asociación vegetal, factores abióticos, historia,
etc). El puntaje final obtenido para el sitio
de compensación expresa la condición de su
hábitat en relación al del sitio de impacto. El
área del sitio de compensación necesaria para
indemnizar las pérdidas de la zona impactada
se obtiene al dividir el área afectada del sitio de
referencia entre la puntuación final de calidad
del hábitat del sitio potencial de compensación
(Parkes et al., 2003). Este resultado forma la
unidad en que las pérdidas y las ganancias tra-
tan de equipararse.
Como una manera de ilustrar los alcances
del método Hectárea de Hábitat y su aplicación
en la compensación ambiental en Costa Rica,
empleamos esa metodología para estimar el
área dentro de una propiedad privada que sería
necesaria para compensar las pérdidas poten-
ciales de hábitat en 113 ha, que serían impac-
tadas dentro de la Reserva Biológica Lomas de
Barbudal (RBLB) de realizarse el Embalse Rio
Piedras, Proyecto PAACUME, en el noroeste
de Costa Rica. Nuestro objetivo fue evaluar el
empleo de esta metodología a nivel de estruc-
tura de hábitat y determinar la equivalencia de
compensación y su aplicabilidad.
1.2 Antecedentes Proyecto Embalse Rio
Piedras, Costa Rica
El Embalse Rio Piedras es parte del Pro-
yecto Abastecimiento de Agua para la Cuenca
Media del Río Tempisque y Comunidades Cos-
teras (PAACUME), una iniciativa del gobierno
de Costa Rica que busca proveer agua para el
desarrollo agrícola en la margen derecha del
Río Tempisque y para los desarrollos costeros
en la Península de Nicoya (Barquero-Pizarro,
2019; Zeledón, 2016; http://www.senara.or.cr/
proyectos/paacume/Paacume.aspx). El embal-
se, proyectado en unas 850 hectáreas de super-
ficie (Cajiao, 2019; http://www.senara.or.cr/
proyectos/paacume/Paacume.aspx), pretende
almacenar el excedente de agua que provie-
ne del canal oeste del Distrito de Irrigación
Arenal Tempisque y ponerla a disposición
de nuevas zonas de irrigación (Fig. 1). Este
proyecto, incluido el embalse, fue declarado
como de Interés Público y de Convenien-
cia Nacional por el Gobierno de Costa Rica
(Decreto 34678, 2008).
Por su posición geográfica y el relieve de
la zona, el embalse afectaría directamente un
sitio dentro de la Reserva Biológica Lomas
de Barbudal (RBLB), un área silvestre prote-
gida creada en 1986 con el fin de resguardar
los ambientes del bosque seco tropical y su
diversidad biológica (Vaughan et al., 1994,