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11Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica
DOI: 10.15517/dre.v26i1. 62660
FORMAS DE SOLIDARIDAD CON NICARAGUA DESDE
COSTA RICA EN EL SIGLO XX: VARIACIONES EN
LA OCUPACIÓN, DICTADURA Y REVOLUCIÓN
Siany Morales Bejarano
Resumen
Este artículo examina el concepto de solidaridad mediante el estudio del Comité
Costarricense de Solidaridad con Nicaragua, con especial atención a sus actores
y prácticas entre 1977 y 1984, en el contexto de la Revolución Sandinista.
Asimismo, explora tres iniciativas previas que surgieron en Costa Rica en el
siglo XX: el Comité Pro-Nicaragua de 1923, el Comité Pro-Sandino de 1928 y
el Comité Pro-Nicaragua Libre de 1959. El estudio concluye que, en la década de
1920, la solidaridad se expresó como apoyo al pueblo nicaragüense en medio de
los conictos internos entre liberales y conservadores, así como en la resistencia
a la ocupación. En 1959, se centró en el respaldo a los exiliados nicaragüenses
que se oponían a la dictadura. Durante y después de la Revolución Sandinista,
la solidaridad asumió formas más organizadas, combinando ayuda humanitaria,
campañas de sensibilización y participación directa en la lucha. A lo largo de
estos períodos, la solidaridad adquirió múltiples signicados, moldeados por los
contextos históricos y los actores sociales.
Palabras clave: izquierdas, revolución, solidaridad internacional, sandinista,
ayuda al exterior.
Fecha de recepción: 03 de Noviembre de 2024 Fecha de aceptación: 10 de Junio de 2025
Siany Morales Bejarano Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, San Ramón,
Alajuela, Costa Rica.
Contacto: siany.morales@ucr.ac.cr
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7739-4632
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FORMS OF SOLIDARITY WITH NICARAGUA
FROM COSTA RICA IN THE 20TH CENTURY:
VARIATIONS ACROSS OCCUPATION,
DICTATORSHIP AND REVOLUTION
Abstract
This paper examines the concept of solidarity by studying of the Costa Rican
Solidarity Committee with Nicaragua, with special attention to its actors and
practices between 1977 and 1984 in the context of the Sandinista Revolution. It also
explores three earlier solidarity initiatives that emerged in Costa Rica during the
20th century: the Pro-Nicaragua Committee of 1923, the Pro-Sandino Committee
of 1928, and the Pro-Free Nicaragua Committee of 1959. The study concludes that,
in the 1920s, solidarity was expressed as support for the Nicaraguan people amid
internal liberal-conservative conicts as well as resistance to the U.S. occupation.
In 1959, it focused on supporting Nicaraguan exiles opposing the dictatorship.
During and after the Sandinista Revolution, solidarity took on more organized
forms, combining humanitarian aid, awareness-raising campaigns, and direct
participation in the revolutionary struggle. Across these periods, solidarity acquired
multiple meanings, shaped by historical contexts and the social actors involved.
Keywords: lets, revolution, international solidarity, sandinista, foreign aid.
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INTRODUCCIÓN
La relación entre Costa Rica y Nicaragua ha estado marcada por una compleja
interconexión histórica, caracterizada por momentos tanto de cooperación como
de conicto. A lo largo del siglo XX, las crisis políticas en Nicaragua motivaron
respuestas solidarias de distintos actores sociales, políticos y culturales1. En ese
contexto, la condición de Costa Rica como país vecino propició una serie de inicia-
tivas solidarias, cuyos signicados y dinámicas analiza este artículo a partir de
fuentes archivísticas y hemerográcas costarricenses.
El estudio se centra en el análisis del concepto solidaridad en sus dimensiones
ética, discursiva y práctica. Se examinan los actores que impulsaron expresiones de
solidaridad hacia Nicaragua, así como las estrategias y discursos que las sustentaron
en distintas coyunturas del siglo XX. La solidaridad no se concibe como una noción
ja, sino como una construcción histórica sujeta a resignicaciones, producto de las
dinámicas sociales, políticas, económicas y de las tensiones ideológicas.
Este trabajo busca responder a las siguientes preguntas: ¿Qué formas de
solidaridad desarrollaron los comités creados en Costa Rica durante las crisis polí-
ticas en Nicaragua a lo largo del siglo XX? ¿Qué actores sociales participaron,
qué discursos sustentaron esas iniciativas y qué signicados se atribuyeron al
concepto de solidaridad en cada momento histórico? Con ello, se pretende contribuir
a los estudios sobre solidaridad desde una óptica latinoamericana, a partir de las
particularidades del caso costarricense.
Se recuperan tres momentos clave del siglo XX, seleccionados por su rele-
vancia política, que permiten observar variaciones en las expresiones y sentidos de
la solidaridad. El primero, en la década de 1920, incluye dos iniciativas: el Comité
Pro-Nicaragua (1923), que abogó por la reconciliación entre liberales y conser-
vadores en un contexto de extrema tensión, y el Comité Pro-Sandino (1928), que
respaldó la lucha del líder nicaragüense con un enfoque antiimperialista. El segundo
momento corresponde al Comité Pro-Nicaragua Libre (1959), en oposición a la
dictadura somocista. El tercero abarca el período de 1977 a 1984, cuando el Comité
Costarricense de Solidaridad con Nicaragua apoyó la Revolución sandinista, en
paralelo a otros movimientos similares en América Latina.
Este estudio se enmarca en la historia conceptual, siguiendo la propuesta
de Koselleck (1993), quien sostiene que eventos singulares, como las revolu-
ciones, evocan experiencias que generan nuevas expectativas y resignicaciones.
Los signicados, por tanto, no son jos ni universales, sino que responden a las
condiciones históricas y políticas.
El concepto de solidaridad ha sido abordado por disciplinas como la historia,
la sociología, la losofía, el derecho, la teología y las ciencias políticas2. Aunque
suele asociarse a valores positivos, como la cooperación y el altruismo, en la
práctica aparece con frecuencia en contextos de conicto, como respuesta ética
y política (Wilde, 2004).
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Desde la sociología clásica, Durkheim (1985) atribuye a la solidaridad un papel
fundamental para la cohesión social ante la amenaza de fracturas sociales. En el ámbito
ético, Bilgrien (1999) la concibe como principio, actitud, deber y virtud. Madero y Castillo
(2012) por su parte, la denen como una operación comunicativa que busca reducir la
estraticación social, mientras promueve la justicia en contextos contemporáneos.
En el debate académico no existe consenso: algunos sostienen que el concepto
de solidaridad no aporta nada sustantivo frente a nociones como justicia, igualdad o
altruismo. Otros, como Taylor (2014), distinguen entre una solidaridad basada en identi-
dades compartidas dentro de un grupo y otra capaz de vincular actores diversos alrededor
de un objetivo común, a pesar de sus diferencias. Esta distinción es útil para analizar
prácticas solidarias en momentos de crisis políticas, como las que aborda este trabajo.
Sangiovanni (2025) amplía en esta línea al concebir la solidaridad como una
categoría social de alta relevancia histórica y política. Subraya que, a diferencia de
las alianzas estratégicas motivadas por intereses particulares, la solidaridad supone
un compromiso que articula tres dimensiones: una afectiva, que permite empa-
tizar con el otro; una epistémica, orientada a la construcción compartida del cono-
cimiento; y una normativa, que guía y legitima la acción colectiva. De manera
complementaria, Kolers (2016) plantea que la solidaridad también puede tener un
carácter unilateral, cuando se fundamenta en convicciones éticas ante escenarios
de violencia estructural o represión estatal.
Desde otra perspectiva, Abendroth (1965) vincula la solidaridad con la conciencia
de clase, arraigada en tradiciones de pensamiento como el cristianismo, el socialismo,
el solidarismo o el nacionalismo. Para Sangiovanni (2025), la noción moderna de soli-
daridad comenzó a teorizarse y politizarse en círculos socialistas a nales del siglo
XIX, en particular, en el movimiento obrero internacional y el solidarismo francés,
como mecanismos de cohesión social ante los desafíos de la modernidad industrial.
Durante el siglo XX, la solidaridad fue la base de múltiples movimientos
sociales, desde el feminismo y los derechos civiles hasta iniciativas contemporáneas
como el movimiento Me Too, todos ellos articulados como respuesta a condiciones
de opresión (Sangiovanni, 2025). Galicia y Bayle (2021) coinciden con esta visión,
ya que sostienen que la solidaridad se manifestó en el siglo XX como una forma de
resistencia política y cultural, inuida tanto por el contexto geopolítico como por la
relación de fuerzas a nivel externo y las vertientes ideológicas existentes. Añaden que
estas expresiones han sido características de las luchas anticolonialistas en la historia
de América Latina y el Caribe.
Como se puede notar, la variedad de perspectivas revela que la solidaridad
no es un concepto homogéneo, sino una noción que responde a condiciones histó-
ricas, políticas y sociales especícas (Sangiovanni & Viehoff, 2023). En ese sentido,
constituye un recurso para la acción colectiva, que puede manifestarse como apoyo
simbólico o material, pero que también puede llevar a la movilización política y a
expresiones de resistencia armada.
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La diversidad de aproximaciones al concepto de solidaridad ofrece claves
para comprender cómo distintos actores la han puesto en práctica y resignicado
a lo largo del tiempo. Con esto en cuenta, este trabajo aborda este concepto como
principio ético, como construcción discursiva y como práctica social. Con ello se
busca integrar los sentidos y expresiones que adquirió en las acciones impulsadas
por los comités solidarios conformados en Costa Rica ante las crisis sociopolíticas
que atravesó Nicaragua durante el siglo XX.
El estudio adopta una metodología cualitativa de carácter histórico y
emplea el Análisis Crítico del Discurso (ACD) como herramienta principal. Según
Fairclough (2008), el ACD permite explorar las relaciones entre discurso y estruc-
tura social, lo cual es clave para identicar variaciones cualitativas en el lenguaje
en distintos momentos. Se consideraron también expresiones anes como “apoyo”,
“ayuda” o “auxilio”, que fueron interpretadas como formas solidarias según su
contexto de enunciación.
El análisis se enfoca en la evolución del concepto, examinando tanto su uso
explícito como sus manifestaciones implícitas en prácticas discursivas y sociales.
Además, se hace una distinción entre una perspectiva analítica o externa, propia
de quienes investigan, y una interna o émica, que remite a los sentidos construidos
por los actores dentro de sus marcos culturales. Esta distinción es útil para evitar
imponer categorías contemporáneas a las acciones del pasado, lo que podría distor-
sionar su comprensión (Geertz, 1973).
Se parte de la historia conceptual y la premisa de que los conceptos funcionan
como indicadores de desplazamientos en los espacios de experiencia y los hori-
zontes de expectativa (Koselleck, 1993). Bajo este enfoque, el trabajo analiza
discursos y documentos generados en Costa Rica en el marco de las tres coyun-
turas históricas señaladas, con el n de comprender cómo se utilizó y resignicó
el concepto de solidaridad.
El análisis de la práctica discursiva incluyó la identicación de los actores
que impulsaron iniciativas solidarias, los discursos que las respaldaron y los sentidos
atribuidos a la solidaridad en cada coyuntura. Se examinaron avisos, noticias,
editoriales y campos pagados en la prensa costarricense, así como las estrategias
adoptadas por los comités.
El corpus corresponde a la década de 1920 (marcada por las tensiones entre
liberales y conservadores y la ocupación estadounidense); los años 50 (marcados por
la resistencia a la dictadura somocista), y el lapso comprendido entre 1977 y 1984
(Revolución Sandinista). Esta división permitió observar cambios y continuidades,
así como rupturas y resignicaciones del concepto en las distintas coyunturas.
Se analizaron los expedientes del Comité Costarricense de Solidaridad con el
Pueblo de Nicaragua y del Partido Vanguardia Popular (PVP) del Fondo Manuel Mora
Valverde, que custodia el Archivo Nacional de Costa Rica (ANCR). Asimismo, se
examinaron publicaciones conservadas en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional
de Costa Rica, incluyendo La Tribuna, Diario de Costa Rica, La Información y
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La Prensa. Diario de la tarde (correspondientes a la primera mitad del siglo XX); así
como La República y La Nación en la segunda mitad. También se revisó La Opinión.
Diario Popular Independiente, publicado en Los Ángeles, California.
Una limitación relevante del estudio remite a la imposibilidad de consultar
archivos nicaragüenses. El análisis se basa en archivos y documentos producidos en
Costa Rica, lo que ofrece una mirada desde los actores solidarios, pero no desde la recep-
ción o percepción de estas iniciativas en Nicaragua. Se espera subsanar esta limitación
en futuras investigaciones, cuando las condiciones políticas de ese país lo permitan.
La exposición se organiza del siguiente modo: en primer lugar, el análisis
se enfoca en cada momento histórico, comenzando con la década de 1920 y nali-
zando con el período previo y posterior al triunfo de la Revolución Sandinista. En
segundo lugar, se propone un balance de los usos y signicados del concepto de
solidaridad a lo largo del siglo XX.
SOLIDARIDAD CON NICARAGUA: TRES MOMENTOS
DE ACCIÓN COLECTIVA EN COSTA RICA
1.1 Primer momento: los movimientos pro-Nicaragua y pro-Sandino
El 4 de agosto de 1912, tropas estadounidenses desembarcaron en Nicaragua.
Poco después, el 13 de setiembre, el presidente Adolfo Díaz presentó un comunicado
en el que expresaba su deseo de que los Estados Unidos garantizara, con sus propias
fuerzas, la seguridad y la prosperidad de los ciudadanos norteamericanos, pero también
la de todos los habitantes de la República. Estos dos eventos fueron considerados un
atropello a la soberanía nicaragüense y una invitación a crear “un vergonzante protec-
torado que dio paso al surgimiento de brotes contestatarios” (Selser, 1979, p. 117).
Desde la perspectiva de los Estados Unidos, en la voz del congresista Albert R.
Hall, su gobierno tenía la responsabilidad de guiar a las antiguas colonias españolas
(All Speaks on Political War of Nicaraguans, 1926). Esto signicaba intervenir en las
instituciones estatales, controlar las nanzas y mantener en el poder a un gobierno
mediante la presencia de los marines en Managua (Department of State. Division of
Latin-American Affairs, 1921).
Estos acontecimientos despertaron la indignación de nicaragüenses como
Augusto César Sandino, quien acusó a Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro de haber
atado a su “Patria al poste de la ignominia” (Sandino, 1927, como se cita en Ramírez,
1984a p. 118). Su compromiso con la defensa de la soberanía lo llevó a iniciar una
lucha y a intentar convencer a sus compatriotas de unirse a la resistencia. Su llamado
trascendió las fronteras al apelar a la unión centroamericana y a la “raza indo-his-
pana”, manifestando que lo acompañaba un grupo de hombres dispuesto a morir en
defensa del decoro nacional (p. 119).
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En Costa Rica, la situación nicaragüense despertó inquietud desde princi-
pios del siglo XX. En la década de 1920, como se muestra en la Tabla 1, diversos
actores se organizaron para llevar a cabo actividades solidarias, aunque rara
vez se identicaron como tales.
Tabla 1
Cuadro Solidaridad hacia Nicaragua desde Costa Rica (1920-1930)
NOMBRE NATURALEZA CONCEPTO DE
SOLIDARIDAD
ACCIONES
CONCRETAS DE
SOLIDARIDAD
AÑOS
ACTIVOS
INCLINACIÓN
POLÍTICA
Liga Feminista
Costarricense
Feminista/
sufragista
(político)
Solidaridad
maternal y
humanitaria.
Recaudación de
fondos; eventos
sociales.
Difusión en prensa.
Década de
1920
Social reformista
liberal
Intelectuales
costarricenses
Movimiento
intelectual /
cultural
Solidaridad ética
y cultural ante
injusticias.
Apoyo a protestas,
creación de comités,
discursos públicos,
difusión de ideas.
1920 Izquierda
intelectual /
latinoamericanista
Confederación
General de
Trabajadores
(CGT)
Movimiento
sindical/ social
Solidaridad entre
pueblos; unidad
centroamericana.
Espacios de debate,
apoyo intelectual; base
de comités a favor de
Nicaragua y Sandino.
1920s
Socialismo/
reformista/
sindicalismo/
antiimperialismo
Comité
Pro-Nicaragua
Movimiento
político
Solidaridad ética,
y discursiva:
unión política
por la nación.
Colonia nicaragüense
en Costa Rica: actos
públicos, colecta de
ropa y fondos, difusión
de folletos.
1923-1927 Liberal-
conservador/
(coalición política)
Comité
Pro-Sandino
Movimiento
social y político
Solidaridad
humanitaria y
continentalista.
Envío de fondos,
médicos, medicinas;
publicación de
maniestos, folletos; y
actos culturales.
1928-1929 Izquierda/
intelectual/
antiimperialista
Repertorio
Americano
Medio de
comunicación
cultural
Solidaridad
continental como
deber intelectual.
Artículos y maniestos
en favor de Sandino;
contactos con prensa
internacional.
1928-1930
Latinoamericanista
Liga
Antiimperialista
de las Américas
(LADLA)
Organización
política
internacional
Solidaridad
marxista y
continentalista.
Propaganda
antiimperialista,
recolección de fondos,
articulación regional.
En el país
desde 1927
Comunista /
marxista-leninista
La Liga Feminista, fundada en 1923 con el n de demandar el derecho al
voto femenino,3 expresó su solidaridad con los niños nicaragüenses en una carta
dirigida por su presidenta, Lydia Fernández, al director de La Nueva Prensa. En
ella convocaba a “centros, asociaciones y corporaciones para estudiar y resolver la
mejor manera de allegar fondos y prestarles auxilio ecaz” (Fernández, 1927, p. 5).
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También solicitó sugerencias al director “puesto que sólo un trabajo colectivo puede
redundar en benecio de esos desgraciados niños” (p. 5). Días después, se reportó
que varias instituciones respondieron al llamado para recaudar fondos en benecio
de las víctimas (La labor de la Liga Feminista, 1927, p. 1).
Este activismo desaaba en alguna medida los roles tradicionales de género
al involucrar a las mujeres en la política y la solidaridad internacional. El caso de
Lydia Fernández ilustra este planteamiento, ya que su compromiso político con los
derechos de las mujeres la llevó a intervenir en la esfera internacional como delegada
ante la Comisión Interamericana de Mujeres (Mora, 2003, p. 282). Además, asumió
un rol activo en 1928 al apoyar al Comité Pro-Sandino, creado con el n de brindar
“auxilio moral y económico” a los rebeldes (Declaraciones del Comité Pro-Sandino,
de Costa Rica, 1928, p. 2).
De modo similar, la intelectualidad costarricense, reunida en la Confedera-
ción General de Trabajadores (CGT), manifestó su preocupación por la situación
en el país vecino. Fundada en 1913, esta organización agrupó a los gremios exis-
tentes para demandar mejores condiciones laborales para los sectores obreros.
Según De la Cruz (2004),
las conciencias más lúcidas del momento, que estaban al lado de la causa trabajadora,
Carmen Lyra, Joaquín García Monge y el propio Omar Dengo, entre otros intelectuales del
Centro Germinal, golpeaban la conciencia social costarricense con un claro pensamiento
clasista. (p. 81)
La CGT llamó a la unidad centroamericana y a la solidaridad con los
pueblos que soportaban “la bota de acero del yankee” (Conferencia de la señorita
Enylda Quesada en una esta obrera, 1924, p. 153). Esta corriente latinoamerica-
nista estuvo representada, además, por guras como Roberto Brenes Mesén, José
María Zeledón, Solón Núñez, Luis Cruz Meza, Víctor Guardia Quirós, Octavio
Jiménez, Emilia Prieto, Clodomiro Picado, Vicente Sáenz, Rómulo Tovar y
Ramón Zelaya (Cuevas, 2008).
Este tipo de alianzas no era nuevo en Latinoamérica. Las ideas nacionalistas
y antiimperialistas habían circulado con fuerza en la región en las voces de José
Martí en Cuba, Rubén Darío en Nicaragua, José Vasconcelos en México, Runo
Blanco en Venezuela y Manuel Ugarte en Argentina (Maíz, 2009). Ya en 1900,
José Enrique Rodó, en Ariel, criticaba el afán de imitar modelos extranjeros.
La CGT propició debates y la creación de comités a favor de Nicaragua y
Sandino. En setiembre de 1923, con la asistencia de alrededor de sesenta nicara-
güenses, surgió el Comité Pro-Nicaragua (La reunión de nicaragüenses celebrada
anoche se constituyó un comité pro-Nicaragua, 1923) con el propósito de que la
colonia residente trabajara “con ahínco por la unicación de los partidos polí-
ticos de Nicaragua para poder llegar a designar un gobierno nacional” (Comité
Pro-Nicaragua. Acuerdos tomados anoche, 1923, p. 6).
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 99
La directiva estuvo integrada por Jacobo Jaén, presidente; Francisco Ibarra
Mayorga, vicepresidente; Miguel Ibarra, secretario; Alfredo Jiménez, prosecretario;
Miguel Guevara, tesorero; Justo M. Cuadra, scal, y como vocales: Alberto Cárdenas,
Rosendo Correa, Ascensión López, y los hermanos Enrique y Juan Rafael Herradora
(La conferencia de mañana en el Teatro Latino, que dictará el Dr. Francisco Ibarra
Mayorga, 1947). A esta iniciativa se sumaron otros políticos, diplomáticos, abogados y
docentes, algunos vinculados a la Liga Nacional de Nicas (Ultimas resoluciones de la
Liga Nacional de Nicas, 1923)4.
Una de sus primeras acciones fue crear una caja de ahorros para “ayudar a aque-
llos colonos que caigan en desgracia y para sufragar los gastos que sean necesarios para
esta campaña en favor de la patria” (Comité Pro-Nicaragua. Acuerdos tomados anoche,
1923 p. 6). Esta solidaridad coincide con lo planteado por Taylor (2014), en tanto apeló a
identidades compartidas (nicaragüenses residentes en Costa Rica), pero también tiene un
componente humanitario y político, al buscar una salida consensuada.
El Comité también decidió fundar un periódico o revista dedicada a la cultura nica-
ragüense y celebrar con gran pompa las estas nacionales de Nicaragua en Costa Rica,
especialmente el 15 de setiembre. Además, facilitó a los periódicos el folleto “Nicaragua
ante el pueblo de Centro América y la labor del Comité Pro Nicaragua” (Importante Folleto,
1923, p. 3). Así, una problemática nacional se enmarcó dentro de un contexto regional.
La prensa no ofrece más detalles sobre las actividades del Comité, salvo la reco-
lección de fondos y prendas de vestir para enviar a Nicaragua. No es hasta agosto de 1925
que se reporta el entusiasmo de los centroamericanos, sobre todo de los nicaragüenses,
por una manifestación Pro-Nicaragua organizada en San José por la salida de los marines
del territorio nicaragüense (La reunión Pro-Nicaragua, 1925).
De acuerdo con la noticia, una carroza alegórica se desplazó por varios puntos de
la capital (San José) hasta el Parque Morazán donde Justo H. Cuadra, Esmeralda Rizo,
Ernesto Barahona, Julio Padilla, Rodolfo Espinosa y el General Volio se dirigieron a
la población (La manifestación pro-Nicaragua, 1925). Dos años después, la algarabía
dio paso a la preocupación cuando el grupo anunció que retornaría al análisis de la
situación en Nicaragua, debido a que se había agudizado (El domingo habrá un gran
mitin Pro Nicaragua, 1927).
La referencia a la presencia del General Volio en La manifestación pro-Nica-
ragua (1925), parece aludir al militar, religioso y político costarricense, quien, ante la
guerra civil en Nicaragua e inminente intervención estadounidense, se unió en 1912
a un grupo de nicaragüenses residentes en Costa Rica para regresar y luchar contra
el invasor (Rodríguez, 1982). Este apoyo, junto con su participación en las activi-
dades de 1927, evidencia acciones solidarias de costarricenses con las preocupa-
ciones de los residentes nicaragüenses.
Según Carr (2014), el movimiento de solidaridad con la lucha de Sandino
(entre 1927 y 1933) fue la primera campaña antiimperialista moderna y en red en
América Latina. Involucró a diversos actores que utilizaron revistas, partidos y orga-
nizaciones transnacionales, algunas ligadas a la Comintern, para difundir su causa
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mediante un discurso antiimperialista asociado al pensamiento “Indolatino” (p. 141).
Sin embargo, su impacto fue limitado: los llamados de Sandino fueron en gran parte
ignorados y la presión diplomática de Estados Unidos frenó muchas expresiones
de apoyo. A pesar de ello, su gura se consolidó como símbolo del naciente Tercer
Mundo en el imaginario político latinoamericano.
En cuanto al Comité Pro-Sandino, la prensa reportó su conformación en enero
de 1928, tras varias reuniones (La fundación en esta capital del Comité Pro-Sandino,
1928). Entre sus objetivos se encontraba apoyar materialmente “la causa patriota
nicaragüense” mediante el envío de dinero, medicinas y el traslado de médicos y
enfermeras (El comité pro-Sandino envía a Nicaragua médicos, enfermeras y medi-
cinas, 1928, p. 2).
La directiva quedó integrada por el escritor y periodista José María Zeledón
Brenes (presidente); el fotógrafo y periodista venezolano José Sotillo Picornell
(vicepresidente); el poeta y músico Luis Felipe Ibarra (secretario); y el profesor e
intelectual José García Monge (tesorero). Como vocales fungieron José Antonio
Prada, Luis Cárdenas, Luis Cruz Meza, José Ángel Zeledón y Hermógenes Rodrí-
guez (Declaraciones del Comité Pro-Sandino, de Costa Rica, 1928). El grupo emitió
una declaración en la prensa, en la que planteaba
no sólo como un derecho sino también, y muy especialmente como un deber d’ (…) los
pueblos del Continente americano mayores en cultura, la intervención moral en la conducta
administrativa de los otros países en los cuales pueda llegar el desorden a erigirse en norma
de Gobierno, entendiéndose claramente por tal intervención la facultad de negar sus rela-
ciones internacionales a los gobiernos irregulares en favor de los pueblos que los padecen.
(Declaraciones del Comité Pro-Sandino, de Costa Rica, 1928, p. 2)
Como se observa, para el Comité, la situación en Nicaragua requería una
acción conjunta de todo el continente, apelando a una “intervención moral” en
sintonía con la causa patriota nicaragüense. En este sentido, la solidaridad se entiende
como una actitud y un deber, tal como plantea Bilgrien (1999). Respecto del perl
del grupo, se argumentaba:
los componentes de este Comité Pro General Sandino, no guran entre los enemigos siste-
máticos del pueblo norteamericano, por mucho que hoy se sientan obligados a repudiar
enérgicamente actos violatorios injusticables de su Gobierno y antes bien han sido y son
admiradores decididos de algunos de los aspectos de la vida norteamericana. (Declara-
ciones del Comité Pro-Sandino, de Costa Rica, 1928, p. 2)
Este discurso aclara hacia qué actor estaba dirigida la crítica. El repudio
a la violencia injusticada fundamentaba la nueva alianza en apoyo a la lucha
de Sandino, basada en un sentido de humanidad y en la acción colectiva para
proteger la autonomía de Nicaragua, Costa Rica y otros países de la región. La
declaración añade que
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 1111
la pasividad de los costarricenses frente a la tragedia nicaragüense sería contraria no sola-
mente al más elemental sentimiento de humanidad sino también al interés de su propia
autonomía amenazada, pero que en el estado actual de desorganización de la conciencia
hispanoamericana un gesto de beligerancia sería estéril y aun fuertemente gravoso para la
suerte de la República, mientras las poderosas naciones del Sur no lleguen a asumir una
actitud resuelta en favor de la independencia centroamericana, y en tal caso el deber se
llenaría cumplidamente ayudando a los que luchan en la hermana nación del Norte con
nuestras fuerzas pecuniarias y morales. (Declaraciones del Comité Pro-Sandino, de Costa
Rica, 1928, p. 2)
La amenaza regional que vislumbraba el Comité requería de una actitud solidaria
de los países del sur. No solo se trataba de un acto de apoyo al pueblo nicaragüense,
sino de un compromiso con la soberanía centroamericana. Por ello, acordaron “dar la
mayor publicidad a estos propósitos en los países hispanoamericanos por medio de
las agencias de publicidad que a ello sean propicias y de los numerosos y distinguidos
corresponsales del ‘Repertorio Americano’” (Declaraciones del Comité Pro-Sandino,
de Costa Rica, 1928, p. 2).
Cabe señalar, a propósito de la revista Repertorio Americano, que se trataba de
un medio de reconocido prestigio y alcance continental, que había establecido vínculos
con publicaciones de otras regiones por razones editoriales (Cuevas, 2008). Esta red
representaba un valioso potencial de difusión, lo que explica la estrategia del Comité de
apoyarse en ella. En este contexto, no solo se difundieron las ideas a favor de Sandino,
sino que también se facilitó una red transnacional de relaciones.
En cuanto a las estrategias para consolidar apoyo económico, el Comité Pro-San-
dino recaudó fondos entre sus miembros, designó delegados especiales en distintos
puntos del país con ese n y consideró realizar remates públicos con bienes donados
por obreros, comerciantes e industriales (Actividades del Comité pro-Sandino, 1928).
Además, publicó un folleto relacionado “con la causa patriótica del caudillo, el cual se
esperaba vender con la ayuda de los simpatizantes” (Sandino es la Esperanza, 1928).
Es importante mencionar que, al igual que en Costa Rica, se formaron comités
pro-Sandino en Venezuela, Argentina y México (En la ciudad de Buenos Aires se funda
una Liga Pro-Nicaragua, 1928). En este último país, la estadía del líder revolucio-
nario y su retorno le habían ganado adeptos. Sánchez (2020) destaca que el respaldo
mexicano se remonta a los esfuerzos diplomáticos de Sandino ante los gobiernos de
Emilio Portes Gil y Plutarco Elías Calles5. De modo paralelo, en los Estados Unidos se
establecieron comités en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Detroit
(Ramírez, 1984a, p. 54).
En este período, la solidaridad no se limitó al discurso político ni al apoyo
moral, humanitario y económico, sino que también incluyó una participación activa
en la lucha armada. Intelectuales y estudiantes de países como Argentina, México,
Venezuela, República Dominicana, Colombia, Guatemala, El Salvador, Honduras y
Costa Rica llegaron hasta las Segovias (Manuel Ugarte y los estudiantes americanos
en Europa, 1928). Desde Europa, se sumaron jóvenes de la Asociación General
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica1212
de Estudiantes Latinoamericanos de París (AGELA), la Federación Universitaria
Hispanoamericana de Madrid, la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos en
Berlín y la Federación Universitaria Escolar.
Esta oleada de apoyo transnacional fue utilizada para desacreditar a Sandino y
validar la presencia de los marines estadounidenses en Nicaragua. En 1928 circuló la
versión de que latinoamericanos armados habían ingresado por la frontera con Honduras.
En respuesta, la Casa Blanca ordenó una expedición militar a Centroamérica, equipada
con hidroplanos y aeroplanos de exploración y bombardeo (Muchos latinoamericanos,
armados y pertrechados, pasaron a Nicaragua por la frontera con Honduras, 1928).
Al hacer un balance de la solidaridad expresada en los movimientos Pro-Nica-
ragua y Pro-Sandino en Costa Rica durante la década de 1920, se observa una dife-
rencia sustancial en sus enfoques. Mientras el primero intentó superar las divergen-
cias entre los políticos liberales y conservadores nicaragüenses, el segundo se centró
en denunciar la intervención estadounidense y respaldar la resistencia liderada por
Augusto César Sandino.
Un último actor identicado en los textos remite a la lial costarricense de
la Liga Antiimperialista de las Américas (LADLA), creada en 1927. Según Cuevas
(2008), Sandino recibió apoyo del movimiento comunista internacional a través de
esta Liga y del “Comité Manos Fuera de Nicaragua”6, con fuerte presencia en México
(p. 81). En El Salvador, surgió un comité similar, el cual recaudó fondos en distintas
comunidades de ese país (Información de las actividades del Comité Central pro
Manos fuera de Nicaragua, 1928).
Según Kersffeld (2009), la propaganda y actos solidarios con los movimientos
populares de Nicaragua y El Salvador fueron los ejes clave de las ligas antiimperia-
listas. Incluso, Sandino propuso que los comités “Manos Fuera de Nicaragua” se inte-
graran en la Liga Antiimperialista de las Américas para “evitar dispersión de ener-
gías” (Una carta de Sandino, 1930, p. 4). Para Kersffeld (2007), la LADLA tuvo
un papel crucial al unicar bajo una identidad marxista y continentalista a diversos
sectores, destacando la campaña de solidaridad con Sandino de 1926 en México como
su acción de mayor trascendencia.
1.2 Segundo momento: 1959, el “Movimiento Pro-Nicaragua Libre”
En 1959, La República informó que un grupo de estudiantes universita-
rios y profesionales del Foro Nacional organizaba en Costa Rica el Movimiento
Pro-Nicaragua Libre (Movimiento Pro Nicaragua Libre, 1959). Su objetivo era
formar comités de apoyo a los exiliados nicaragüenses y respaldar un movimiento
contra la dictadura somocista.
El contexto político de Nicaragua había cambiado respecto del que enfrentó
Sandino décadas atrás. La Guerra Fría y, en particular, el triunfo de la Revolución
Cubana sacudieron los cimientos de una dictadura que mantenía un orden sociopolí-
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 1313
tico anacrónico e injusto (Pettinà, 2018). Este nuevo escenario exacerbó los conictos
internos, favoreció el surgimiento de movimientos guerrilleros y convirtió la región
en un espacio de confrontación ideológica Este-Oeste. La Revolución Cubana marcó
un punto de inexión en la región, ya que su victoria reavivó las expectativas de
cambio en diversos sectores de América Latina.
Desde las montañas, comandantes nicaragüenses proclamaban al pueblo y al
resto de América Latina su lucha por la libertad en los siguientes términos:
Somos el pueblo de Nicaragua en armas, henchido de fe patriótica y superado de parti-
dismos y sectarismos nocivos, sin más bandera que la de la Patria y sin más ambición
que la de rendirle el tributo de nuestro sacricio para que este gran movimiento nacional,
netamente nicaragüense, creado sin intenciones de copiar o imitar a nadie, pueda asegurar
el porvenir de Nicaragua sobre los carriles de la paz, el progreso, la dignidad y el honor.
(Proclama revolucionaria en Nicaragua lanza Julio C. Alonzo, 1959, p. 7)
En palabras de uno de los líderes del Movimiento Pro-Nicaragua Libre, la
iniciativa había surgido porque en Costa Rica “criticamos a los ‘nicas’ de no hacer
nada por terminar con los Somoza, pero la verdad es que nunca los hemos ayudado.
Así se han visto obligados a combatir a la Guardia Nacional en grupitos de doce”
(Movimiento Pro Nicaragua Libre, 1959, p. 19). La expectativa era recaudar
fondos y bienes para los exiliados. Así, la solidaridad surgida en la década de 1920
mantuvo su vigencia, aunque frente a un nuevo actor que se resistía a ceder el poder:
la dictadura somocista (ver Tabla 2).
La familia Somoza se mantuvo en el poder pese al asesinato del patriarca,
Anastasio Somoza García, en 1956. Esto fue posible, en parte, por el respaldo que
había recibido de Washington desde mediados de los años treinta, con gobiernos
que hicieron caso omiso a la represión ejercida contra la oposición y el saqueo de
la economía nicaragüense (Schoultz, 2013). El ascenso del heredero, Luis Somoza
Debayle, no cambió esa situación.7
Tabla 2
Movimiento Pro-Nicaragua Libre: solidaridad desde Costa Rica (1959)
ACTORES /
ORGANIZACIONES
TIPO DE
SOLIDARIDAD
CONCEPTO DE
SOLIDARIDAD
ESTRATEGIAS
/ ACCIONES
CONCRETAS
FILIACIÓN
POLÍTICA /
IDEOLÓGICA
Comité Pro-Nicaragua
Libre
(grupo de estudiantes y
profesionales de Costa
Rica)
Ética, política;
revolucionaria
(como cambio
radical del
régimen
vigente)
Solidaridad como
acción colectiva;
orientada a una causa
común.
Solidaridad como
compromiso ético
unilateral con una
causa ajena, pero
justa.
Solidaridad con
exiliados.
Recaudación de
fondos. Organización
de comités. Respaldo
moral, material
y económico
a opositores al
régimen.
Antisomocista, sin
liación explícita.
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica1414
Testimonios de visitantes y residentes conrmaban los abusos de la dictadura
y la existencia de focos revolucionarios. Daniel Oduber Quirós, futuro presidente
de Costa Rica (1974-1978), publicó una nota en la prensa sobre la iniciativa del
Movimiento en la que reprobaba la “actitud farisaica de presunta superioridad” de
quienes emitían una crítica fácil y destructiva, sin conocer la historia de esa nación
(Oduber, 1959, p. 2). Armaba que el analfabetismo y el hambre habían sido aliados
del somocismo y que lo importante “era ayudar en lo posible a los que quieren una
Nicaragua mejor, aunque solo sea ofreciéndoles una mayor comprensión acerca de
las labores hérculas [sic] que les esperan” (p. 2).
La creación del Comité Pro-Liberación Nacional, el 25 de marzo de 1959,
coincidió con episodios de extrema violencia como las jornadas de Olama y Molle-
jones, la tragedia de “El Chaparral” del 24 de junio y la masacre estudiantil del 23 de
julio. De este contexto surgió un movimiento que aportó al pensamiento revolucio-
nario de los años sesenta, con guras como Fernando Gordillo (Mackenbach, 2009)
y Pedro Joaquín Chamorro (Chamorro, 1959).
La llamada “Generación del 23 de julio” o “Generación de la autonomía”
se consolidó como un actor clave en la lucha contra la dictadura. En ese marco,
surgió el proyecto editorial Ventana, que bajo la dirección de Fernando Gordillo
y Sergio Ramírez, se consolidó como un foco importante del pensamiento joven
nicaragüense (Mackenback, 2009).
En este mismo período, un grupo de jóvenes intelectuales impulsó la trans-
formación política y cultural del país a partir de iniciativas de cooperación y soli-
daridad lideradas por Carlos Fonseca Amador. Durante la década de 1960, Fonseca
se estableció por un tiempo en Costa Rica, donde procuró reorganizar el movi-
miento que había sido brutalmente reprimido luego de los primeros intentos guerri-
lleros (Cortés, 2018).
Asociaciones similares al Comité Pro-Liberación de Nicaragua, creado en
Costa Rica, surgieron en países como Argentina, lideradas por centroamericanos
como Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco; Jaime Fontana, escritor hondu-
reño; Francisco Alvarenga, estudiante costarricense de medicina; Aristides Velás-
quez, médico salvadoreño; y el estudiante de ingeniería Hernán Argüello, nicara-
güense (Secretariado de la C.T.A.L., 1957).
Estas iniciativas demandaron la intervención de la ONU, apelando a la Decla-
ración Universal de los Derechos Humanos en el contexto de la Guerra Fría, el cual
intensicó las tensiones entre comunistas y anticomunistas. En ese momento, tuvo
lugar una resignicación de la lucha de Sandino por parte de grupos que se unieron
alrededor del antisomocismo, los cuales fueron descalicados reiteradamente
con el término “comunista”.
Como se puede notar, la solidaridad del Comité Pro-Nicaragua Libre se
asemeja a la de la década de 1920, al promover una acción colectiva en torno a un
objetivo común. Este tipo de solidaridad facilitó la articulación entre actores que,
a pesar de no compartir una misma aliación política, se unieron bajo la identidad
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 1515
compartida de estudiantes, tal como lo plantea Taylor (2014). Asimismo, se observa
un compromiso ético e ideológico con los nicaragüenses que se oponían a la dicta-
dura. La referencia a que, hasta ese momento, solo “grupitos de doce” se enfrentaban
a la Guardia Nacional, subraya una forma de solidaridad revolucionaria. Así, más
allá del respaldo a convicciones políticas, se hace evidente una solidaridad ética y
empática con el pueblo nicaragüense.
1.3 Tercer momento: solidaridad(es) antes y después de la Revolución
Un tercer momento clave en la solidaridad se ubica en la segunda mitad del
siglo XX, durante el proceso revolucionario y el triunfo de la Revolución Sandi-
nista. A nales de la década de 1970, la efervescencia social motivó una ola de
solidaridad internacional (Sarria & Silva, 2012). Según Galicia y Bayle (2021), los
comités de solidaridad creados en ese contexto tejieron redes entre personas e insti-
tuciones, que legitimaron su existencia, sus posicionamientos ideológicos y sus
acciones de apoyo. La República Federal Alemana, España, Panamá, México y Argen-
tina impulsaron estas iniciativas colectivas.
De acuerdo con Ágreda y Helm (2016), los comités de solidaridad en la Repú-
blica Federal Alemana y España comenzaron a formarse alrededor de 1977, como
resultado de las gestiones del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Sus
actividades estuvieron marcadas por el 19 de julio de 1979: antes de esa fecha, alemanes
y españoles se sumaron a las las del FSLN como parte de la guerrilla. Después de ella,
la solidaridad se tradujo en soporte ideológico y material al proceso revolucionario.
En el contexto de la Guerra Fría, la solidaridad internacional legitimó la lucha
armada como vía para revertir el subdesarrollo económico social y cultural en el
Tercer Mundo (Calvo, 2018). Cuba se consolidó como referente de un modelo alter-
nativo de transformación social, reforzado por la Primera Conferencia Tricontinental
(La Habana, Cuba, 1966); la creación de la Organización de Solidaridad de los Pueblos
de África, Asia y América Latina, y la fundación de la Organización Latinoamericana
de Solidaridad (OLAS) en 1967.
Estas iniciativas se alinearon con la Unión Soviética como aliada del Tercer
Mundo creando una red de apoyo político e ideológico que propició el surgimiento
de focos revolucionarios. Según Calvo (2018), la tensión entre la “izquierda revolu-
cionaria”, que defendía la lucha armada, y la vertiente “reformista”, que promovía
la concienciación y las reivindicaciones sociales, constituyó un desafío para la arti-
culación de alianzas en la lucha contra el imperialismo (pp. 158-159). Estas diferen-
cias ideológicas incidieron en las prácticas de solidaridad, no solo con Nicaragua, sino
también con El Salvador y Guatemala.
En el caso de Costa Rica, el complejo panorama centroamericano motivó la
creación de comités de solidaridad, no solo con Nicaragua, sino también con El
Salvador y Guatemala (Archivo Nacional de Costa Rica, 1980a). Estos comités coin-
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica1616
cidieron en sus formas de acción: elaboraron mantas con consignas y denuncias;
y organizaron jornadas de solidaridad, mesas redondas y actos político-culturales.
Además, distribuyeron volantes y propaganda entre la población para informar sobre
la situación en la región y sumar adeptos.
Cabe mencionar que la trayectoria de solidaridad(es) de Costa Rica con los
pueblos latinoamericanos en la segunda mitad del siglo XX incluyó iniciativas
como el Comité de Paz y Solidaridad, el cual denunció la represión de las dicta-
duras militares en Brasil, Bolivia, Uruguay y Chile (Archivo Nacional de Costa
Rica, 1974). La convocatoria reunió partidos políticos, sindicatos, iglesias y organi-
zaciones juveniles y sociales, que desempeñaron un papel clave al acoger y brindar
apoyo a las personas exiliadas y perseguidas por razones políticas (Rojas-Mejías
& Ramírez-Hernández, 2021).
Aunque la solidaridad estuvo en la base de los comités formados en Costa
Rica en las décadas de 1920 y 1950, fue en la segunda mitad del siglo XX cuando
el concepto se integró explícitamente en las alianzas establecidas para promover
la cooperación frente a las injusticias en la región. A continuación, se examina el
Comité Costarricense de Solidaridad con Nicaragua, tanto antes como después del
triunfo de la Revolución Sandinista.
1.3.1 Movimiento de solidaridad con el FSLN: la izquierda costarricense
Durante la década de 1960, el Partido Vanguardia Popular (PVP) de Costa Rica
y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) iniciaron los primeros contactos
en un intento por discutir la situación política de Nicaragua. No obstante, la coopera-
ción ocial entre ambas organizaciones tuvo lugar entre 1977-1979, durante la etapa más
intensa de la insurrección armada contra la dictadura somocista (Cortés, 2018).
Fundado en 1931 como Partido Comunista, el PVP promovió la transforma-
ción social mediante una estrategia de coexistencia pacíca, similar a otros partidos
comunistas en América Latina. Sin embargo, la Revolución Cubana marcó un punto
de inexión que generó fuertes debates internos y el surgimiento de nuevas corrientes
revolucionarias impulsadas por jóvenes radicalizados de sectores medios urbanos e inte-
lectuales (Cortés, 2021). Esta “nueva izquierda” rechazó la vía pacíca y apostó por
métodos confrontativos (párr. 10).
A inicios de la década de 1960, el FSLN rescató la gura de Augusto César Sandino
como símbolo de la lucha revolucionaria que congregaba a las distintas fuerzas oposi-
toras al régimen de Somoza. En este proceso, el concepto sandinismo adquirió nuevos
signicados. El texto ¿Qué es un sandinista? (Fonseca et al., 1980) denió el compro-
miso ético y político del revolucionario, robusteciendo así la identidad política del grupo.
Aunque la agrupación ganó adeptos, en su interior coexistieron tres tenden-
cias: la Proletaria, de orientación marxista; la Tendencia de Guerra Popular Prolon-
gada, inuenciada por las teorías de Mao Tse Tung; y la Insurreccional o Tercerista,
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 1717
que promovía acciones armadas (Fernández, 2013b). Esta última tuvo mayor inuencia
en los contactos con el PVP y en la creación del Comité Costarricense de Solidaridad
con el Pueblo de Nicaragua.
La cercanía geográca entre Costa Rica y Nicaragua facilitó la coopera-
ción entre el FSLN y la izquierda costarricense (Cortés, 2018, p. 96). Carlos Fonseca
Amador, fundador del movimiento guerrillero, consideraba a Costa Rica como la “reta-
guardia natural”. El territorio costarricense se convirtió en espacio de refugio, entre-
namiento y compra de armas (Vargas, 2024), incluso, líderes como Fonseca ingre-
saron clandestinamente y se alojaron en casas de costarricenses que simpatizaban con
la agrupación (Chacón, 2020).
Fonseca buscó el respaldo de Manuel Mora Valverde, líder del PVP, especialmente
para gestionar recursos económicos que fortalecieran al grupo revolucionario. Con ese
objetivo, apeló a una “solidaridad material”, una “solidaridad seria” orientada a cubrir
las necesidades económicas de la organización (p. 99). No obstante, Mora y Fonseca
tuvieron diferencias de criterio. Mientras Mora abogaba por consolidar un respaldo
popular masivo antes de iniciar cualquier acción armada, Fonseca prefería una estrategia
más directa, congruente con su visión revolucionaria (Cortés, 2021).
A nivel institucional, los gobiernos costarricenses de ese período brindaron apoyo
diplomático y logístico. Las memorias de los principales líderes somocistas atribuyen gran
parte del éxito insurreccional al respaldo del gobierno de Rodrigo Carazo Odio (Chacón,
2020). Aunque la dictadura denunció este apoyo, Carazo lo atribuyó a una respuesta de la
sociedad costarricense y no solo de su gobierno. De ese modo, la violencia en Nicaragua
generó una ola de solidaridad tanto en la institucionalidad costarricense como en diversos
sectores políticos y sociales, que se unieron en apoyo al pueblo nicaragüense.
1.3.2 Comité Costarricense de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua
El Comité Costarricense de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua coordinó
múltiples formas de apoyo a la lucha revolucionaria contra la dictadura somocista.
Desde sus inicios, denunció las violaciones a los derechos humanos, señalando como
responsables tanto al régimen Somoza Debayle como a sus aliados internacionales.
En 1976, Humberto Vargas Carbonell, Sergio Erick Ardón, William Reuben y
otros miembros del Comité, manifestaron públicamente su oposición a la participación
de Costa Rica en operaciones que atentaran contra la soberanía de Nicaragua (Costa Rica
no debe participar en la operación Águila Z, 1976). Esta oposición fue constante, ya que
tales operativos favorecían la permanencia de la dictadura (Contra jaque-mate, 1979).
Para coordinar su trabajo, el Comité estableció dos estructuras (ver Tabla 3):
un Comité Ejecutivo conformado, en su mayoría, por militantes de izquierda, sectores
sindicales, delegados de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica
(FEURC) y del Partido Liberación Nacional (PLN); y un Comité Honorario, integrado
por destacadas guras del ámbito académico, artístico, estudiantil y político.
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica1818
Tabla 3
Comité Costarricense de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua antes de julio de 1979
NOMBRE NATURALEZA CONCEPTO DE
SOLIDARIDAD
ACCIONES
CONCRETAS DE
SOLIDARIDAD
INCLINACIÓN POLÍTICA
Comité
Ejecutivo
Núcleo
organizativo
del Comité de
Solidaridad
Apoyo directo al
FSLN.
Recaudación de fondos;
eventos sociales.
Difusión en prensa.
Social reformista liberal
Comité
Honorario
Grupo de
respaldo:
políticos, artistas,
intelectuales,
estudiantil
(FEUCR)
Solidaridad ética,
discursiva y
simbólica.
Firma de comunicados,
recaudación de fondos,
apoyo a actividades
culturales, académicas y
políticas.
Izquierda (exmilitantes del Partido
Comunista); Partido Vanguardia
Popular, Coalición Pueblo Unido,
Coalición Unidad y Partido
Liberación Nacional (PLN).
Movimientos sindicales.
Estudiantes.
La conformación de estos comités refleja el interés de poner en marcha un plan
para apoyar la lucha antisomocista y establecer alianzas estratégicas con militantes de
diversas agrupaciones (ver Anexo 1). Entre los participantes se encontraban miembros
del Partido Liberación Nacional, que había dominado la escena política electoral desde
su fundación en 1951, y de coaliciones formadas por partidos ideológicamente diversos.
Por ejemplo, la Coalición Unidad estaba integrada por Renovación Democrática
(de orientación socialista), Unión Popular (liberal), el Partido Republicano Calderonista
(de corte personalista vinculado al socialcristianismo) y el Partido Demócrata Cristiano
(también calderonista) (Salazar y Salazar, 1991). Por su parte, la Coalición Pueblo Unido,
conformada como tercera vía política, fue producto de la alianza entre el Partido Socialista
Costarricense, Vanguardia Popular y el Movimiento Revolucionario del Pueblo.
Además de la participación activa de las agrupaciones políticas, el Comité
de Solidaridad incorpora a figuras de reconocida trayectoria, cuyo capital político y
social pudo aportar visibilidad y legitimidad al movimiento. Un caso representativo
es el de Carlos Monge Alfaro, escritor, académico y político. También se menciona a
colaboradores con cargos de alto perfil, como diputados, ministros y viceministros.
Las expectativas sobre el Comité Honorario eran diversas. Se esperaba que apoyara
campañas de denuncia contra la dictadura y que exigiera la expropiación de las propiedades
de la familia Somoza en Costa Rica. También debía gestionar donaciones para los
refugiados, a través de entidades como el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y la Caja
Costarricense del Seguro Social (CCSS) (Archivo Nacional de Costa Rica, 1975-1978).
La estructura del Comité incluía comisiones en áreas como propaganda, finanzas
y organización de actos. Se nota un interés por fortalecer el esquema con la creación
de comisiones a cargo de los sectores sindical, universitario, comunal y religioso. Cada
comisión debía mantener un vínculo directo con el Comité Ejecutivo (ver Figura 1).
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 1919
Figura 1. Comité Costarricense de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua (1978)
Entre el 21 y el 28 de setiembre de 1978, el Comité de Solidaridad desarrolló varios
eventos, entre ellos, una movilización hacia la Asamblea Legislativa con consignas como
“la soberanía no se paga” y “conscación de todos los bienes de Somoza” (Archivo
Nacional de Costa Rica, 1970-1980, f. 4). También organizó una caravana de vehículos
que, en su ruta a la frontera con Nicaragua, recolectó víveres y dinero.8 El evento tuvo
nes propagandísticos, ya que se repartieron volantes y establecieron contactos para
formar comités provinciales. La expectativa era denunciar el atropello a los derechos
humanos, la presencia de mercenarios.
Estas actividades tuvieron como cierre la Conferencia Continental de Solidaridad
con Nicaragua, celebrada el 29 de setiembre de 1978 (Archivo Nacional de Costa Rica,
1970-1980). Organizada por el Comité Panameño de Solidaridad con Nicaragua, se
esperaba la participación de personalidades como el escritor Gabriel García Márquez y
el político haitiano Gérard Pierre Charles, además de representantes de otros comités de
América Latina, Europa, Canadá y Estados Unidos.
Para entonces, Nicaragua se encontraba bajo toque de queda, ley marcial y un
control absoluto de los medios de comunicación. En ese contexto, uno de los objetivos
del Comité de Solidaridad era robustecer el apoyo internacional al movimiento revolucio-
nario, aunque las tres tendencias del FSLN habían creado su propia comisión exterior para
difundir información a través de las redes de exiliados y activistas (Ágreda & Helm, 2016).
Durante la Conferencia se delinearon los mecanismos para canalizar la solidaridad
internacional. Se aprobó la “Declaración de Panamá sobre Nicaragua” y se organizó la
salida de la “Brigada Internacional Victoriano Lorenzo” desde Panamá para apoyar la
lucha. A ella se unió el médico y exviceministro de Salud panameño, Hugo Spadafora
(Brigada sale mañana de Panamá a pelear en Nicaragua, 1978, p.4).
En el marco de la Conferencia, Costa Rica y Panamá fueron designados como
centros de solidaridad regional. El comité costarricense debía enviar información a otros
países sobre la situación en Nicaragua, mientras que el comité panameño debía gestionar
ayuda material y económica (Solidaridad con Nicaragua, 1978). No obstante, la condi-
ción fronteriza convirtió al Comité Costarricense de Solidaridad en un facilitador de apoyo
directo y bidireccional: recibía solicitudes desde Nicaragua y, al mismo tiempo, atendía
consultas de otras naciones. Un ejemplo de ello fue la petición del Partido Comunista
de Nicaragua (PCN), que solicitó apoyo económico para fortalecer la lucha guerrillera:
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica2020
so pena de que al no saber aprovechar semejante coyuntura dejemos el camino libre al
imperialismo y a la oligarquía criolla para que den el desenlace a esta situación, propósitos
en torno a los cuales el gobierno y el capital nanciero norteamericano trabajan a su mayor
velocidad posible. (Archivo Nacional de Costa Rica, 1975-1978, p. 1)
En paralelo, la organización No-Intervención en Nicaragua (NIN), con sede
en California (EE. UU.), manifestó su interés de entregar fondos a instituciones
en Nicaragua. La NIN denunció a través de telegramas y comunicados el respaldo
económico y militar del gobierno estadounidense a la dictadura (Archivo Nacional
de Costa Rica, 1975-1978).
Durante la Conferencia Continental se escucharon testimonios sobre los
crímenes perpetrados por el régimen somocista. Se argumentó que
la única forma para garantizar el respeto a los derechos humanos en Nicaragua es el derro-
camiento de la dictadura, el desmantelamiento de la Guardia Nacional, la conscación de
las propiedades de Somoza y el establecimiento de un gobierno democrático y popular con
la participación de todas las fuerzas antisomocistas, encabezadas por el Frente Sandinista
de Liberación Nacional. (Solidaridad con Nicaragua, 1978)
Además, se criticó la política hipócrita del gobierno de Jimmy Carter que,
mientras felicitaba a la dictadura por sus avances en derechos humanos, apoyaba
a la Guardia Nacional. Por ello, se acordó efectuar un juicio simbólico contra
Somoza Debayle en Costa Rica, en diciembre de 1978, con un jurado compuesto
por sindicalistas y diputados costarricenses.9 La iniciativa estuvo a cargo de la
Juventud del PVP, la Juventud del PLN y la Juventud del MRP, así como de la
Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEURC), la Fede-
ración de Estudiantes de la Universidad Nacional (FEUNA) y la Federación
de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE).
Un año después, durante la semana del 13 al 15 de julio de 1979 y en pleno
auge del proceso revolucionario sandinista, se celebró la Conferencia Internacional
de Solidaridad en Caracas, Venezuela. La relevancia de este evento se reeja en
la decisión del Comité Costarricense de Solidaridad de crear el Comité de Apoyo
Costarricense a la Conferencia Mundial, para que organizara un evento a escala
nacional en la semana del 13 al 20 de mayo de 1979 con el n de sensibilizar sobre
la importancia de brindar “apoyo moral y material a la lucha del valiente pueblo de
Sandino” (La solidaridad ayuda a vencer, 1979, p. 3).
La estructura de esta iniciativa incluyó representantes de la Asocia-
ción de Autores Costarricenses y destacadas guras del ámbito cultural, como
Graciela Moreno, Francisco Amighetti, Dinora Bolandi, Julieta Pinto, Rafa
Fernández y José Joaquín Gutiérrez. Durante el evento se impartieron talleres de
pintura y se organizaron encuentros de poetas, audiciones, rma de autógrafos y
bailes folklóricos (ver Figura 2).
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 2121
Figura 2. Actividades del Comité Costarricense de Solidaridad con Nicaragua (1979)
Las actividades políticas estuvieron a cargo del Partido Socialista, el
Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), el Partido Vanguardia Popular
(PVP), el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarri-
cense (SEC), la Confederación General de Trabajadores, la Alianza de Mujeres
Costarricenses (AMC) y las juventudes del PVP y del PLN. Estas agrupaciones
propiciaron debates sobre la situación nicaragüense y la lucha revolucionaria bajo
la consigna de una “Nicaragua Libre”.
La Conferencia Internacional realizada en la segunda semana de julio de
1979 en Caracas, se enfocó en la juventud nicaragüense y su papel como agente
de cambio en el país. Solo días después, el triunfo sandinista resonó en la prensa
mundial, representando tanto un desafío como una oportunidad para los comités
de solidaridad que hasta ese momento habían respaldado la lucha revolucionaria.
ESTRATEGIAS DE SOLIDARIDAD
2.1 Estrategias de solidaridad previas al triunfo de la
Revolución Sandinista
Las estrategias de solidaridad desarrolladas antes del triunfo de la Revolu-
ción Sandinista fueron variadas (ver Tabla 4). La primera forma identicada fue
la solicitud directa de donaciones (en efectivo, en especie o en servicios), diri-
gida a personas, empresas o instituciones estatales. Esta estrategia fue empleada
tanto por los Comités Pro-Nicaragua y Pro-Sandino en las décadas de 1920 y de
1950, como por el Comité Costarricense de Solidaridad con Nicaragua durante
las décadas de 1970 y 1980.
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Tabla 4
Estrategias del Comité de Solidaridad con Nicaragua (1978)
ESTRATEGIA DESCRIPCIÓN ACTORES PARTICIPANTES / FUENTES
Solicitud de
donaciones En efectivo o en especie. No especicado
Actividades
culturales
Eventos artísticos con contenido político
(canto, poesía y consignas políticas).
Intelectuales y artistas de Costa Rica,
Nicaragua; Centroamérica y América del Sur
Difusión ideológica
impresa
Volantes, recitales y textos con contenido
político y emocional. Nicaragüenses y costarricenses
Articulación juvenil
regional
Jornadas y festivales para promover
conciencia entre la juventud.
Organizaciones juveniles
Organizaciones estudiantiles
Solidaridad logística
armada Envío de brigadas; apoyo a la lucha. PVP, MRP, MRT
Campos pagados
en prensa
Comunicados en prensa para incidir en
la opinión pública y sumar apoyo. Periódicos de Costa Rica
Una segunda estrategia visible fue la organización de eventos culturales y sociales,
presentes tanto en las décadas de 1920 como en la de 1970. Sin embargo, en esta última
se observa un enfoque marcado por expresiones artísticas de contenido político, como el
“canto combatiente” y la poesía con consignas revolucionarias.
La articulación entre cultura y política en los años setenta fue el resultado de varios
factores, entre ellos, el crecimiento y la difusión de las artes y las letras en Costa Rica,
impulsados por la llegada de intelectuales y artistas latinoamericanos. A ello se sumó el
arribo de refugiados provenientes de El Salvador, Guatemala y Nicaragua, quienes alimen-
taron un sentimiento centroamericanista con un fuerte componente militante y solidario.
Ese proceso tuvo lugar en un contexto atravesado por una creciente crítica social
(Rojas & Ovares, 2021). En Costa Rica, las protestas contra la empresa estadounidense
Aluminum Company of América (ALCOA), a nales de la década de 1960 e inicios de
1970, marcaron un punto de inexión en el despertar político de la juventud costarricense
(Cortés, 2006). En ese escenario, la música de protesta y la “nueva canción” se consoli-
daron como espacios de convergencia para las juventudes vinculadas a sectores políticos,
religiosos, culturales y sindicales. El eje central de la movilización fue el rechazo a la
posible explotación de bauxita, lo que motivó una fuerte oposición social.
En el marco de la situación nicaragüense, el binomio cultura-política reunió a
artistas de ambos lados de la frontera con la consigna: “la solidaridad ayuda a vencer”.
Nicaragüenses, como los hermanos Luis Enrique y Carlos Mejía Godoy, y costarricenses,
como Dionisio Cabal y Aurelia Trejos, participaron en recitales, conciertos, encuentros y
“tardes darianas” (Archivo Nacional de Costa Rica, 1977).
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 2323
También se organizó la Jornada Juvenil de Solidaridad por la Reconstrucción de
Nicaragua, junto con el Festival Centroamericano de Solidaridad con Nicaragua y por los
Derechos de la Juventud. Ambos buscaron articular redes entre asociaciones juveniles,
políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, deportivas y cristianas. Es posible que estas
interacciones también hayan incentivado el voluntariado revolucionario tanto en Nica-
ragua como en Costa Rica (Archivo Nacional de Costa Rica, 1980b).
Por su parte, el Frente Sindical de Solidaridad distribuyó volantes para invitar a
actividades como ferias de comida y exhibiciones de artesanía nicaragüense. El material
propagandístico incluía mensajes políticos con fuertes críticas al régimen somocista y al
respaldo militar y económico de Estados Unidos. Uno de los textos armaba:
El pueblo nica lleva sobre sus espaldas 45 años de opresión y dictadura sanguinaria, dictadura
representada por los Somoza, y que se ha sostenido por la implantación que ha realizado el
imperialismo yanki, con su ejército de ocupación (la Guardia Nacional). En estos momentos
vemos como el imperialismo maniobra, utilizando para ello, una diplomacia disfrazada.
(Archivo Nacional de Costa Rica, 1978, s.f.)
El mismo volante instaba a rechazar públicamente los intentos de “establecer el
somozato, es decir, eliminar al viejo tirano y dejar intacto todo el régimen, incluida la
Guardia Nacional en Nicaragua” (Archivo Nacional de Costa Rica, 1978).
Otro ejemplo del uso político de los materiales impresos fue la inclusión, en 1978,
de versos del guerrillero Bosco Centeno en las invitaciones a actividades del Comité. En
sus líneas, el texto lamentaba la inevitable muerte de compatriotas, incluidos soldados de la
Guardia Nacional, presentándola como un sacricio necesario para forjar un futuro mejor
para las nuevas generaciones nicaragüenses (Archivo Nacional de Costa Rica, 1979).
Figura 3. Poema de Bosco Centeno
Nota. Tomado de “Hermano guardia perdoná que tenga que anar” (Imagen #003417), ANCR, 1979,
Fondo Manuel Mora Valverde.
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Aunque usualmente se atribuía al Comité Costarricense de Solidaridad el nan-
ciamiento de estos eventos, un informe posterior (1979–1984) revela que gran parte de
los recursos provenía de partidos políticos como la Juventud Vanguardista Popular y el
Partido Vanguardia Popular (Archivo Nacional de Costa Rica, 1979).
Otra estrategia clave fue la solidaridad logística y armada, impulsada por
partidos costarricenses de izquierda que aportaron militantes, recursos y apoyo
directo a la lucha. Entre estas iniciativas se encontraban: la Brigada Carlos Luis
Fallas (CALUFA), gestionada por el PVP y compuesta por una unidad de 300
hombres (Fernández, 2018, pp. 172-173); la Brigada Juan Santamaría, impulsada
por el MRP; y la Brigada Simón Bolívar, promovida por el Movimiento Revolucio-
nario de los Trabajadores (Jaén, 2013).
Finalmente, el Comité Costarricense recurrió a la publicación de campos pagados
en la prensa nacional con mensajes de respaldo al movimiento revolucionario. El texto
titulado El pueblo de Costa Rica reconoce al gobierno de reconstrucción nacional de
Nicaragua (1979) fue publicado pocos días antes del triunfo revolucionario.
El 19 de julio de 1979 marcó el cierre de una etapa, dando paso a otra que
también demandaría nuevas estrategias de solidaridad.
2.2 Estrategias de solidaridad tras el triunfo de la Revolución Sandinista
Tras el triunfo de la Revolución Sandinista en julio de 1979, las expresiones de
solidaridad experimentaron una transformación signicativa (ver Tabla 5). El objetivo
pasó de apoyar el derrocamiento de la dictadura a la legitimación del nuevo gobierno.
Tabla 5
Estrategias del Comité de Solidaridad con Nicaragua (1979-1984)
ESTRATEGIA TIPO DE ACTIVIDADES
Campos pagados y actos públicos Publicación en prensa; convocatorias a marchas de apoyo a la Revolución.
Celebraciones Eventos en varias regiones, resaltando logros del nuevo gobierno.
Difusión ideológica Promoción de literatura marxista-leninista; apertura de librerías.
Apoyo editorial Envío de papel y formación técnica para creación del periódico Libertad.
Formación de cuadros Creación de escuela para militantes del PSN y de otros países.
Envío de especialistas Personal experto en estructura partidaria y planicación política.
Discurso histórico Uso de guras históricas para legitimar el proceso revolucionario.
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 2525
En esta fase se publicaron campos pagados en periódicos nacionales, usual-
mente en formato de página completa en blanco y negro. Los mensajes celebraban el
triunfo sandinista y convocaban a actos públicos. A modo de ejemplo, el 21 de julio
de 1979 un grupo de diputadas y diputados de distintas fracciones de la Asamblea
Legislativa de Costa Rica invitó a la ciudadanía a participar en la “Marcha de la
victoria”, en los siguientes términos:
Los suscritos diputados, nos unimos al júbilo que vive el hermano pueblo de Nicaragua que,
después de una larga y heroica lucha, logró sacudirse el yugo de la oprobiosa dictadura de
la familia Somoza, y como representantes de los costarricenses, que sienten como propia la
epopeya de la Patria de Sandino y de Darío, hacemos un llamamiento (…) para que participe en
la marcha en homenaje a la VICTORIA DEL PUEBLO NICARAGÜENSE. (Diputados llaman
a participar en la marcha de la victoria, 1981, p. 24)
La culminación de la represión fue presentada como el n de una “larga noche” en
la “tierra de Máximo Jerez y de Rubén Darío”, reforzando un sentido histórico y regional
que hacía del triunfo un logro compartido (Archivo Nacional de Costa Rica, 1970-1980).
En esta línea, las celebraciones de los aniversarios de la Revolución sandinista
se convirtieron en espacios de apoyo y movilización. En 1981, por ejemplo, el Comité
organizó actividades simultáneas en tres puntos del país: Liberia (Guanacaste), el
Parque Central de San José y Ciudad Neilly (¡Celebremos el segundo aniversario de
la Revolución sandinista!, 1981). El texto destacaba logros como mejoras salariales,
planes agropecuarios e industriales, la Cruzada Nacional de Alfabetización y la crea-
ción de servicios de salud (Jiménez, 1981).
Cabe mencionar que la creciente violencia en otros países centroamericanos
llevó al Comité Costarricense de Solidaridad con Nicaragua a establecer lazos con
iniciativas de apoyo a El Salvador y Guatemala. En un comunicado publicado en la
prensa se armaba que:
mientras el heroico pueblo de Sandino lucha en medio de condiciones adversas por consolidar
un régimen que responda a las necesidades de las grandes mayorías populares, El Salvador y
Guatemala se debaten en medio de un espantoso genocidio, avanzando hacia su liberación. El
mayor obstáculo (…) lo constituye la política de la administración Reagan al impulsar una peli-
grosa escalada intervencionista en la región. (González, 1982, p. 23).
La cita cuestiona la política exterior estadounidense: el incremento del arma-
mento en la región, el aumento del ejército hondureño en la frontera norte de Nicaragua y
la instalación de bases militares en Honduras, dirigidas contra Nicaragua y El Salvador.
A ese escenario contribuyó la política anticomunista que impulsó Ronald Reagan
en América Central, en contraste con el enfoque moderado de Jimmy Carter, quien
había prometido restaurar la autoridad moral de Estados Unidos en la política exterior
(Pettinà, 2018). Para Reagan, esa postura había debilitado la superioridad estratégica
de su país frente al avance del comunismo (Ambrose, 1992). El ascenso de Reagan
agudizó los conictos en la región y dicultó el proceso de reconstrucción de Nicaragua.
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica2626
Una de las estrategias de solidaridad más relevantes tras el triunfo revolu-
cionario fue el apoyo técnico e ideológico del PVP al Partido Socialista Nicara-
güense (PSN). En documentos internos, algunos con membrete de la Asamblea
Legislativa de Costa Rica, se delineó el “Plan de colaboración con la Revolución
Sandinista”. Este debía consolidar el proyecto revolucionario, con una orienta-
ción socialista, y su inuencia en “toda la vida política de Centro América [sic]
y de todo el Caribe” (Archivo Nacional de Costa Rica, 1979, s.f). También se
dispuso impulsar la difusión de literatura marxista-leninista mediante
envíos periódicos de materiales de este tipo. Debe pedirse ayuda a todos los países
socialistas y además, si los hubiere, debemos donar una parte de los sobrantes en
bodega de la Librería Internacional. Debemos pedir, a través del CC del PCUS, la
autorización para entregar sin costo ni para ellos ni para nosotros, una cantidad e obras
marxistas-leninistas. (Archivo Nacional de Costa Rica, 1979, f.1)
Sobresale el respaldo ofrecido por el Comité de Solidaridad Costarricense
para la apertura de librerías en Managua, con el apoyo de especialistas en gestión
editorial, como Soledad Leandro (Archivo Nacional de Costa Rica, 1979, f. 2).
Ella contaba con una amplia trayectoria en el PVP y en la Alianza de Mujeres
Costarricenses (AMC). Además, mantenía un vínculo cercano con Luisa González
Gutiérrez (Leandro, 2010), reconocida intelectual, defensora del comunismo como
ideología y modelo de vida (Cubillo, 2008).
También se ofreció apoyo técnico para la creación del periódico Libertad.
El objetivo era enviar 25 toneladas de papel y capacitar a dos personas en diseño
y diagramación. Esta colaboración formó parte de una estrategia más amplia
enfocada en establecer una escuela de formación política (Archivo Nacional de
Costa Rica, 1979, f. 2). Esta propuesta quedaba supeditada al envío de nuevos
cuadros, siempre y cuando se respetaran las directrices de Manuel Mora Valverde
(Archivo Nacional de Costa Rica, 1979, f. 3).
Como parte de ese proceso, se propuso enviar un “cuadro experimental” con
el objetivo de crear escuelas sindicales en Nicaragua. Nidia Sáenz y José Loría
estarían a cargo de impartir cursos de marxismo-leninismo; mientras que Arnoldo
Ferreto contribuiría a la consolidación de la estructura del partido y Miguel Gutié-
rrez se encargaría de apoyar las tareas de planicación y control del trabajo.
Finalmente, los discursos de solidaridad se alinearon con la narrativa del
Gobierno de Reconstrucción Nacional, apelando a símbolos patrióticos e históricos,
como los héroes de 1856 y el “espíritu inmortal de Bolívar” (Archivo Nacional
de Costa Rica, 1970-1980, f. 2). En estas iniciativas destacaron guras como
Alexis Quesada, Ramón Corrales, Humberto Vargas Carbonell, Mario Devandas
Brenes y Marcelo Prieto Jiménez.
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 2727
2.3 El Informe del Comité Costarricense de Solidaridad
con Nicaragua (1984)
En 1984, el “Informe para la comisión política del Partido del Pueblo Costa-
rricense, sobre las relaciones existentes entre el Comité Costarricense de Solida-
ridad con el Pueblo de Nicaragua en Costa Rica (1979-1984)” evaluó el trabajo
de los cinco años posteriores al triunfo de la Revolución Sandinista. (Archivo
Nacional de Costa Rica, 1984, f. 1).
Tras hacer un balance de la situación, el documento señala que, en 1984, el
Comité Costarricense de Solidaridad era incapaz de cumplir con los compromisos
adquiridos con las entidades nicaragüenses. Describe la evolución de la relación entre
ambas partes “de un total rechazo (79-80), hasta una absoluta aceptación (80-82),
llegando en estos momentos a una relación marcadamente “indiferente” y a veces de
reticencia mutua (1984), después de un período de intentos de planicación conjunta
del trabajo (82-83)” (f. 1).10
Entre las causas del debilitamiento se identificó la reducción de la estructura
interna del Comité, que entre agosto y diciembre de 1979 se redujo a cuatro personas:
Ana Meza, Efraín Rodríguez, Xinia Rey y Kemly Jiménez. Aunque se intentó
organizar el trabajo mediante la creación de comisiones, la falta de compromiso y la
desconexión de las entidades fundadoras dificultaron la ejecución de los proyectos
previstos (Archivo Nacional de Costa Rica, 1984, f. 1).
Antes de 1979, el Comité contaba con el respaldo del Consejo de Paz
y Solidaridad, el PVP, el PPC y la Embajada de Nicaragua, lo que permitió la
coordinación de actividades como la conmemoración del primer aniversario de la
Revolución Sandinista y el cincuenta aniversario de la muerte de Augusto César
Sandino. Sin embargo, el respaldo financiero y político disminuyó, lo que generó
tensiones internas y la fragmentación del grupo.
Se menciona, por ejemplo, la separación de la Asociación de Amistad Tico-
Nica, que redirigió sus esfuerzos hacia el apoyo de refugiados; y las salidas sin
explicación del Comité de Lucha del Banco Popular y de la Alianza de Mujeres
Costarricenses. Solamente la Casa Nicaragua justificó su retiro en 1984, debido al
“sectarismo de la fracción de los Mora” (Archivo Nacional de Costa Rica, 1984, f. 2).
De igual modo, la relación con la Embajada de Nicaragua enfrentó desafíos.
Tras el triunfo de la Revolución, el FSLN consideró que los comités de solidaridad en
el extranjero habían cumplido su función y eran innecesarios. No obstante, reconoció
que el Comité Costarricense contaba con una estructura útil. En este sentido, el
documento señala
el apoyo y la aceptación pasiva para publicar documentos en la prensa, o distribuir folletos que
nunca antes conoció. Desde luego, que todo nanciado y redactado por la Embajada: el Comité
no tenía dinero. Este era, aparentemente en ese momento, la concepción de solidaridad que
manejábamos la Embajada y el Comité. (Archivo Nacional de Costa Rica, 1984, f. 3)11
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica2828
El informe revela también que, en algunos casos, fueron las propias orga-
nizaciones en Nicaragua las que dicultaron la realización de eventos cultu-
rales. Cita las diferencias de criterio entre el Ministerio de Cultura de Nicaragua
y la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC), que criticaba
la política ministerial sandinista.
Pese a ello, el Comité Costarricense de Solidaridad continuó su labor,
bajo la premisa de que “lo prioritario era hacer solidaridad”, a través de la orga-
nización de eventos culturales y deportivos12 (Archivo Nacional de Costa Rica,
1984, f. 4). Esto evidencia los cambios que supuso el nuevo entorno político y la
relación entre Nicaragua y Costa Rica.
CONFIGURACIONES DE LA SOLIDARIDAD EN EL
SIGLO XX: COYUNTURAS Y SIGNIFICADOS
El análisis de las fuentes hemerográcas y documentales revela que el concepto
de solidaridad adoptó múltiples signicados a lo largo del siglo XX, dependiendo de
los actores sociales y las coyunturas históricas. En la relación entre Nicaragua y
Costa Rica, la solidaridad se entendió como deber moral, valor humanitario, apoyo
político, respaldo material, discurso ideológico y compromiso internacional, entre
otros. Esta diversidad semántica reeja la complejidad de la solidaridad como fenó-
meno social, condicionado por factores éticos, culturales, políticos y económicos.
Los comités costarricenses funcionaron como espacios de colaboración
internacional, enfocados en responder a situaciones que afectaban al pueblo nica-
ragüense, combinando ayuda humanitaria con acciones políticas e ideológicas. Las
redes de solidaridad llevaron a cabo activismo, movilización popular y respaldo
a la acción revolucionaria. Uno de los ejes transversales de esta resistencia fue
la oposición a la injerencia estadounidense en los asuntos de Nicaragua, lo que
coincide con lo que plantea Ágreda (2016) en sus estudios sobre la izquierda en
diversos países a ambos lados del Atlántico.
El uso de referencias históricas, como la campaña de 1856, funcionó como
recurso discursivo para legitimar los actos de solidaridad y construir una identidad
centroamericana capaz de unir fuerzas para expulsar la amenaza extranjera (Archivo
Nacional de Costa Rica, 1975-1978, f. 3). Estas referencias también se utilizaron
para justicar el apoyo costarricense a la causa de una Nicaragua Libre (Archivo
Nacional de Costa Rica, 1980a).
El análisis evidencia el carácter plural de la solidaridad y algunos ejes
comunes. Cada período histórico produjo formas especícas de apoyo: entre 1923
y 1932, la solidaridad se proyectó a través de la colonia nicaragüense residente en
Costa Rica y sectores de la élite costarricense; en los años cincuenta, la solidaridad
tuvo un fuerte componente nicaragüense y costarricense; y en las décadas de 1970 y
1980 se consolidó una solidaridad revolucionaria.
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 2929
La acción colectiva fue fundamental en las manifestaciones solidarias. Así,
por ejemplo, el Comité Pro-Sandino apeló a una solidaridad regional, entendida
como el “deber elemental de apoyar la lucha de los pueblos desde Guatemala hasta
el Cabo de Hornos como un medio (…) de positiva defensa frente al peligro del
norte” (Se encuentra en ésta capital un distinguido liberal nicaragüense… 1923,
p. 8). No obstante, en este caso la solidaridad internacional fue limitada porque
produjo muy poco en ayuda efectiva de municiones, armas, alimentos y medicinas.
(Ramírez, 1984a, p.p. 55-56)
En 1959, con la creación del Comité Pro-Nicaragua Libre, surgió una nueva
forma de solidaridad impulsada por jóvenes dispuestos a respaldar a los rebeldes
nicaragüenses en su lucha contra la dictadura con una Guardia Nacional que defendía
el régimen. Por su parte, las brigadas que se trasladaron a territorio nicaragüense son
clara evidencia de la solidaridad revolucionaria, militante y transnacional.
Para 1984, tras cinco años del triunfo de la Revolución, se identicaron dos
nuevos usos del concepto: la solidaridad directa y la solidaridad indirecta. La
primera, expresada en actos de solidaridad con el gobierno revolucionario, como
publicaciones y pronunciamientos que no estaban explícitamente ligados a los
partidos de izquierda por razones estratégicas ya que, según un documento del PVP,
“para decirlo en una frase muy utilizada por los socialistas: ‘no es el momento para
salir con las banderas rojinegras’” (Archivo Nacional de Costa Rica, 1986, f. 2).
Entretanto, la solidaridad indirecta se orientó a la defensa de la paz, la neutra-
lidad efectiva y la oposición a la intervención militar estadounidense en la región.
Estos asuntos, aunque no implicaban un respaldo directo al FSLN, eran fundamen-
tales en el contexto centroamericano, marcado por un legado de violencia.
De ese modo, al efectuar un balance del trabajo del Comité Costarricense
de Solidaridad con Nicaragua, sobresalen diversas formas de solidaridad: una soli-
daridad ética expresada, entre otras formas, en el respaldo moral a la causa nicara-
güense, la denuncia de las violaciones a los derechos humanos y la crítica al inter-
vencionismo de gobiernos como los de Estados Unidos, Israel y España.
En segundo lugar, destaca una solidaridad internacionalista, fundamentada en
la construcción de una red de relaciones entre los comités y la organización y activa
participación en conferencias continentales. Asimismo, resalta una solidaridad polí-
tica e ideológica transversal expresada en el envío de recursos económicos, bienes,
apoyo logístico y la organización de eventos, por citar unos ejemplos.
Estas diversas formas de solidaridad, humanitaria, política, revolucionaria,
directa e indirecta, no fueron excluyentes, sino que se adaptaron a las circunstancias.
El contexto social y político de cada momento inuyó en la movilización de los
actores sociales y en las estrategias de acción de los comités de solidaridad. Más allá
del respaldo a una causa especíca, la solidaridad operó como una práctica social
que facilitó la construcción de identidades colectivas, posicionamientos sociales y
la proyección de futuros compartidos, en consonancia con la noción de posición,
propuesta por Koselleck (1993).
Diálogos Revista Electrónica de Historia, 26(1): 1-39. Enero-junio, 2025. ISSN: 1409-469X · San José, Costa Rica3030
CONCLUSIONES
A lo largo del siglo XX, el concepto de solidaridad entre Costa Rica y Nicaragua
experimentó diversas transformaciones, adaptándose a las coyunturas históricas, polí-
ticas y sociales de cada período. En los tres momentos analizados (la década de 1920, año
1959 y el período 1977-1984), la solidaridad adoptó formas éticas, discursivas y prácticas,
siempre en relación con la situación nicaragüense y el contexto regional centroamericano.
En la década de 1920, la solidaridad tuvo un fuerte enfoque ético y discursivo,
reejado en los comités Pro-Nicaragua y Pro-Sandino con iniciativas de corte antiimpe-
rialista y de defensa regional. En 1959, el surgimiento del Comité Pro-Nicaragua Libre
reejó una solidaridad centrada en la oposición a la dictadura somocista, impulsada por
jóvenes costarricenses comprometidos con la situación nicaragüense. Sin embargo, fue
entre 1977 y 1984 cuando la solidaridad se tornó más compleja, combinando apoyo mate-
rial, logístico y político, e incorporando una proyección transnacional de mayor escala.
Un aspecto distintivo fue el papel que jugaron los medios de comunicación en los
tres períodos. Sin embargo, en el último, texto e imagen fueron clave como estrategia de
convocatoria y movilización. Esto abre una vertiente de análisis multimodal que permi-
tiría profundizar en nuevas lecturas a partir del estudio del diseño gráco y los recursos
visuales empleados (símbolos, lemas, fotografías, caricaturas, entre otros).
La Revolución Sandinista, como otras crisis políticas del siglo XX, generó nuevas
formas de solidaridad, incluida la creación de estructuras organizativas orientadas a la
acción política y desarrollo de proyectos compartidos. En este sentido, la solidaridad se
conguró no solo como una expresión de apoyo, sino como una práctica que contribuyó
a la construcción de identidades colectivas y a la proyección de futuros compartidos, en
línea con la propuesta de Koselleck (1993). En el contexto centroamericano de la época,
ese futuro parecía incierto y condicionado no solo por la situación interna de Nicaragua,
sino por la inestabilidad que caracterizaba toda la región.
Un aspecto destacado es la escasa visibilidad de las mujeres en las estructuras
de los comités. Si bien se menciona a guras como Lydia Fernández, Carmen Lyra,
Emilia Prieto y Luisa González, las referencias son escasas. Esto, probablemente
reeja el carácter patriarcal de las estructuras dominantes, pero también resalta la nece-
sidad de explorar fuentes adicionales que permitan valorar de manera más completa
el rol de las mujeres en estas iniciativas, enriqueciendo la historia política de las
mujeres de Costa Rica y Centroamérica.
A modo de cierre, es importante señalar que este trabajo se ha circunscrito a
fuentes de archivo y hemerográcas costarricenses. Es decir, la ventana de observación
ha sido la respuesta surgida en Costa Rica ante las situaciones que atravesó Nicaragua en
tres momentos puntuales. Queda pendiente complementar este enfoque con estudios que
incorporen documentación y evidencias provenientes directamente de Nicaragua. Las
condiciones políticas del país al momento de desarrollar esta investigación limitaron esta
perspectiva, la cual se espera subsanar en un futuro cercano, cuando el contexto lo permita.
Siany Morales Bejarano • Formas de solidaridad con Nicaragua desde Costa Rica en el siglo XX: variaciones en la... 3131
NOTAS
1 La variedad de trabajos contempla distintas temporalidades y enfoques. Se recomienda consul-
tar: Melcher (1989) y Grossman (2009). En cuanto a la solidaridad internacional en el marco
del proceso revolucionario y el triunfo de la Revolución sandinista se sugiere consultar: Ro-
mero (2009), Fernández (2013), Jaén (2013), Fernández (2015), Van Ommen (2016) y Ágreda
(2016, 2019, 2020).
2 Sobre el concepto y tipos se recomienda consultar: Wilde (2007), Bertomeu (2018), Posso
(2012), Taylor (2015), Wildt (1999) y Scholz (2008).
3 Sobre la Liga Feminista se recomienda consultar Barahona (1994).
4 No se logró encontrar información adicional sobre el grupo citado en el artículo como “Liga
Nacional de Nicas”.
5 Sobre la situación nicaragüense a inicios del siglo XX se recomienda consultar: Bendaña
(2016), Galicia y Bayle (2001), y Arellano (1985)
6 De acuerdo con Kersffeld (2007), el enfrentamiento contra el colonialismo británico en China a
mediados de los años 20 fue rápidamente aprovechada por los dirigentes cominternistas para la
creación de los comités de solidaridad llamados “Manos fuera de China!”. Organizados primero
en Europa, no tardaron en trasladarse también a América Latina, con la consigna de frenar el
expansionismo estadounidense (p. 144).
7 La dictadura somocista no fue la única en la región. Una serie de regímenes autoritarios domi-
naron América Latina en el siglo XX: Juan Manuel Gálvez en Honduras, Alfredo Stroessner
en Paraguay, Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, Rafael Trujillo en República Dominicana,
Augusto Pinochet en Chile, Jorge Rafael Videla en Argentina; y la dictadura de François y Jean
Claude Duvalier en Haití. Durante la Guerra Fría muchos regímenes recibieron respaldo políti-
co, económico y militar bajo la lógica de contención del comunismo.
8 Esta meta se alcanzó el 13 de noviembre de 1980, cuando la administración de Rodrigo Carazo
Odio incorporó la Hacienda Murciélago al Parque Nacional Santa Rosa por decreto ejecutivo y
entregó tierras al Instituto de Desarrollo Agrario para ser adjudicadas a pequeños terratenientes.
9 Entre ellas, Rafael Cuevas del CID de Guatemala, y Mario Leiva, presidente del Colegio de
Abogados de Costa Rica.
10 El subrayado es del original.
11 El subrayado es del original
12 Como complemento del informe, se incluye en el Anexo 2 un cuadro que registra las actividades
gestionadas, con el n de facilitar el acceso a las personas investigadoras que estén interesadas
en las expresiones de solidaridad gestadas desde Costa Rica hacia Nicaragua en ese período.
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REFERENCIAS
¡Celebremos el segundo aniversario de la Revolución sandinista! (1981, 15 de julio). La República.
https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/la%20republica/la%20republi-
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