
Ronny Viales Hurtado • Comentario del libro “Desastres lentos y violencia ambiental... 77
que se dialoga permanentemente en la obra. En ellos, la historia interdisciplinar,
la triangulación metodológica y la tensión epistemológica entre lo “real” y lo
“posible” constituyen el telón de fondo. Esto permitirá el diálogo entre el elemento
territorial-conceptual, la territorialidad vivida y subjetiva, y el espacio limítrofe
(territorial, disciplinar y de las prácticas) para aproximarse a proyecciones imagi-
nadas desde la Historia, la Literatura, las Artes Visuales o la Música, Además,
estas proyecciones no se pueden sustraer de las prácticas concretas de los grupos
dominantes y subalternos (hegemonía) ni de la relación entre actores humanos y no
humanos (Viales-Hurtado, 2018).
La integración de saberes y el diálogo con la historia ambiental pueden
potenciar la visión profunda sobre las causas de la degradación ambiental y la
contaminación, que incluyan sus raíces históricas y las relaciones dinámicas entre
las sociedades humanas y la naturaleza no humana. Por medio del concepto de
coevolución (Soluri et al., 2018), se evidencian las consecuencias ecológicas de
las actividades productivas y extractivas, así como los cambios en el ecosistema y
en los paisajes, a través del análisis de sistemas agrarios, de la actividad minera, de
la explotación (forestal, ganadera y marina) y del cambio climático, tomando en
cuenta tanto indicadores biofísicos, como los impactos de la ciencia y la tecnología
(Goebel & Montero, 2021; Goebel, 2022).
Por ello, este libro abre un espacio para las oportunidades de conuencia,
como lo planteó Pritchard (2011), al promover la construcción de espacios de
consiliencia que refuercen otro punto relevante esbozado en el texto: la relación
entre diversidades y desigualdades. Tal y como señala Stehrenberger (2022), un
fenómeno que ocurre en una parte del mundo está vinculado con eventos, procesos,
estructuras que se desarrollan en otros lugares. No obstante, en esta relación la
contingencia tiene un peso fundamental.
Finalmente, el libro puede ayudar a orientar la mirada hacia las propuestas
construidas “desde arriba”, a partir la cuarta década del siglo XIX, cuando empieza
a consolidarse un “conservacionismo utilitario” marcado tanto por los conoci-
mientos cientícos de la época como por la economía de rapiña. Es decir, por el
conjunto de relaciones explotación-conservación de la naturaleza y de los servi-
cios ambientales (Goebel et al., 2024). Al mismo tiempo, permite observar “desde
abajo”, donde se dan disputas principalmente por dos servicios ambientales: el
bosque y el agua, aunque no siempre con contenido conservacionista y en el que
las instituciones formales e informales cuentan en los regímenes de protección
del medio ambiente: las percepciones, la ética, las leyes, los valores y la cultura
(Worster, 2006).
Más allá de estas apreciaciones, que constituyen una lectura entre
otras posibles, lo importante es invitar a la lectura de esta excelente obra, para
ampliar la visión de los análisis de los desastres lentos en América Latina y el
Caribe, en contexto global.