Resumen

Resumen

El presente artículo analiza, mediante el enfoque de la Histoire Croisée, cómo el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) se insertó en las redes transnacionales de planificación urbana, como estrategia para formar técnicamente a sus funcionarios, obtener recursos financieros y contar con el respaldo de asesores internacionales que le dieran asidero a sus proyectos urbanos dentro del Gran Área Metropolitana. El planteamiento metodológico consistió en analizar, utilizando las actas de la Junta Directiva del INVU, la interacción entre sus miembros, los arquitectos costarricenses y especialistas internacionales que resultó en la resistencia, el cambio o la aceptación de las teorías y modelos que conformaron los antecedentes históricos de las “buenas prácticas” de la planificación urbana en Costa Rica. Los resultados del análisis señalaron que la asistencia constante del INVU a congresos y seminarios internacionales, le permitieron ser un agente activo en la formulación de esas buenas prácticas a nivel continental. Además, por medio de su programa de becas, el INVU obtuvo profesionales capacitados para sus proyectos, formados primordialmente en el Centro Interamericano de Vivienda (CINVA) de Bogotá, que fue uno de los principales centros de difusión de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) en Latinoamérica. Finalmente, el análisis del caso de la Unidad Vecinal de Hatillo Nº2, detalla cómo los actores involucrados basan la elección de las “buenas prácticas” en concordancia al conocimiento del contexto nacional y el costo que estas tienen a nivel político.

Palabras clave: Historia; Planificación urbana; Difusión de conocimientos; Cooperación internacional; Costa Rica

 

Circulation of Urban Knowledge and INVU’s Transnational Networks, 1954-1970

 

Abstract

This article analyses, through the Histoire Croisée (Entangled History) approach, how the Costa Rican National Institute of Housing and Urbanism (INVU in its Spanish acronym) set into transnational urban planning networks, as a strategy to obtain not only financial resources for its urban projects in the Grand Metropolitan Area, but also support from international urban planning specialists and national technicians. The methodology is based on the analysis of the INVU’s Management Board Minutes, emphasizing on its member interactions with national and international urban planners, which resulted in association, acceptance, and/or opposition of urban models or theories that made possible the historical background of “good practices” in Costa Rica. The results of this investigation, suggest that the INVU, due to its participation in several international congresses and seminars, actively helped to shape and create those “good practices”. Furthermore, through its scholarship programs, the INVU obtained skillful professionals for its projects, mainly trained at the Interamerican Household Centre (Centro Interamericano de Vivienda CINVA) in Bogotá, Colombia, which was one of the most important institutions to promulgate International Congresses of Modern Architecture (CIAM) in Latin American. Finally, the case study of the Neighborhood Unit of Hatillo Nº2, details how the involved planners choose their “good practices” in concordance to the national context and its political cost.

Key words: History; Urban planning; Dissemination of knowledge; International cooperation; Costa Rica.

 

 

Acerca del proceso editorial y sus publicaciones la revista Reflexiones utiliza la licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 4.0)

Introducción

Aunque la relevancia del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) como principal agente institucional de la planificación urbana en Costa Rica es incuestionable, llama la atención la poca bibliografía que existe acerca de su funcionamiento y su pertenenencia a redes transnacionales de urbanismo. Aunque hay estudios que analizan el impacto social y cultural de las políticas urbanas de esta Institución (Montoya, 1976; Argüello, 1980; Hernández, Herrera y Vargas, 1984; Araya, 2016; Izquierdo, 2016) no hay hasta el momento trabajos que centren su atención sobre cómo el INVU construyó redes de colaboración transnacional para dar a sus proyectos en desarrollo el asidero técnico y financiero necesario. El presente trabajo, busca aportar algunos insumos, en el análisis de esta problemática.

Tomando como punto de partida los aportes teóricos de Michael Werner y Bénédict Zimmermann (2003) sobre la Histoire Croisée (Historias Entrelazadas), el análisis de los procesos de circulación de saberes recae principalmente en las “interacciones” entre los actores sociales que suceden dentro de las llamadas “zonas de contacto”. En este caso, concierne analizar las “buenas prácticas” y su historicidad a partir de tres indicadores: 1. la resistencia a su definición; 2. su aceptación o inercia; y 3. sus modificaciones. La historicidad radica en el carácter cambiante de éstas y de sus resultados, en determinado contexto. Para efectos de este trabajo, se entenderá como “buena práctica” la construcción histórica de normas o calidades que afectan el orden, la gestión y el uso social del espacio urbano (Sánchez y Moura, 2005), proceso en el que influye además una ideología política dominante que utiliza las buenas prácticas, como herramientas de control socio-espacial.

El urbanismo, como disciplina o saber técnico-social, surgió históricamente a mediados del siglo XIX, como instrumento para higienizar las ciudades, controlar el territorio, abrir nuevos espacios de vivienda y diversión y a la vez, expulsar a los desposeídos a la periferia (Jordan, 2004; Hall, 2014). En el siglo XX, Latinoamérica apostó por un urbanismo basado en estas consignas, trayendo “luminarias extranjeras” para que desarrollaran los primeros planes directores, que en muchos casos, se balanceaban entre las propuestas del “urbanismo académico” decimonónico y las cada vez más atractivas e influyentes propuestas de los CIAM (Almandoz, 2007; Beuf, 2012; Heffes, 2013; Valenzuela, 2014). Con la llegada de la segunda posguerra y la conformación de organismos panamericanos que apoyaron técnica, académica y financieramente (Garcés y Becerril, 2004) fue posible la aparición sistemática de las oficinas o institutos de planificación urbana en Latinoamérica (Sepúlveda, 1997; Acebedo, 2003; Peña, 2008; Ramos, 2011; Almandoz, 2015), entre los cuales se ubica el INVU, constituido en 1954. En dicho contexto, las redes de colaboración transnacional jugaron un rol esencial en la difusión del conocimiento y la validación de esas “buenas prácticas” (Jajamovich, 2013, 2016 y 2017; Montero, 2017), tendencia que continua actualmente (Delgadillo, 2014).

Por tanto, el presente trabajo busca analizar los procesos de circulación de saberes del urbanismo moderno, las redes transnacionales de las que formó parte el INVU y las interacciones entre los miembros de la Junta Directiva y los especialistas nacionales e internacionales, que ayudaron a defnir las “buenas prácticas” urbanísticas. Metodológicamente, se analizan las Actas de Sesiones de la Junta Directiva del INVU entre 1954 y 1970 y para tal fin se ha dividido el artículo en tres partes: la primera, analiza la participación del INVU en actividades internacionales y sus primeros acercamientos con el CINVA; la segunda, analiza la circulación de saberes del urbanismo, tomando como estudio de caso el programa de becas del INVU en conjunto con el CINVA; y la tercera, analiza la controversia surgida entre el asesor Antonio Cruz Kayanan y el INVU, respecto a la planificación de la Unidad Vecinal Hatillo Nº 2.

La participación del INVU en eventos internacionales y el inicio de la colaboración con el CINVA.

El modelo político, económico y social resultante de la Constituyente de 1949, generó una oportunidad propicia para la creación del INVU, institución a la que se le confió la misión del ordenamiento urbano y la construcción de vivienda social en Costa Rica. Al exponer los objetivos de dicha institución, el entonces Ministro de Economía y Hacienda Jorge Rossi Chavarría manifestó, basado en el arquitecto chileno Héctor Vígil2, que el urbanismo era la manifestación integral de la economía, la política y la sociedad y por tanto, una herramienta esencial en el desarrollo de un país3 (INVU, 1954, pp. 1-6). Organismos como las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Administración para la Cooperación Internacional (ICA), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), permitieron promover y fortalecer a nivel continental las políticas de vivienda y urbanismo y de industrialización sustitutiva, con el objetivo subyacente de resistir al comunismo (Acebedo, 2003, p. 72).

En ese contexto, el Departamento de Habitación de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)4 formó parte de foros internacionales (como la Conferencia de Caracas en 1953), donde se trazaron líneas guía respecto a la construcción de viviendas (urbanas y rurales), el incentivo a la industria local y la necesidad de crear oficinas de planificación urbana, promocionando a la unidad vecinal como la tipología clave dentro de ese proceso. (CCSS, 1953, pp. 360-366). El INVU, al absorber al Departamento de Habitación, continuó esa política incentivando la participación de directivos y funcionarios en diversos congresos, seminarios, reuniones y visitas técnicas durante el periodo en estudio, como se expone en el Tabla 1.

Destaca entre ellas, la visita técnica realizada por Rodrigo Carazo Odio, Arnoldo Jiménez Zavaleta y Cristóbal Vega Porras al CINVA de Bogotá, la cual procuró sentar las bases para su futuro programa de becas y colaboración mutua con el centro bogotano. En su informe a la Junta Directiva, el Gerente Carazo Odio señaló que a partir de esa reunión, se logró acordar con el CINVA lo siguiente:

La dotación de becas a funcionarios del INVU para cursar especialidades en el CINVA (en principio, ingenieros, trabajadores sociales o administradores de vivienda).

Cooperación profesional entre el CINVA y el INVU, donde el CINVA proporcionaría expertos en materia de planificación y vivienda, la valuación de una casa prefabricada y el establecimiento de un laboratorio de experimentación en construcciones de viviendas.

El suministro de currículos, modelos de vivienda y planeamiento para la creación de un curso en la Universidad de Costa Rica.

En coordinación con la Unión Panamericana (UP), dotar al INVU de recomendaciones en materia de políticas de planificación.

La participación del INVU en la formulación de planes continentales de vivienda en el marco de la OEA.

Conformar al INVU como institución de enlace entre la UP, el CINVA y otras instituciones interesadas en la materia de la planificación. El INVU distribuiría la investigación generada en el CINVA y la UP.

El envío del primer becado a Colombia, el señor Otto Starke Jiménez.

La creación de un manual de cooperativas y esfuerzo mutuo. (Actas INVU, 1955a, pp. 398-399; Actas INVU, 1955b, pp. 255-256).5

A partir del acuerdo entre el CINVA y el INVU, se puede observar que la circulación de saberes y la transferencia tecnológica conforman su columna vertebral, al establecerse el programa de becas, la asesoría técnica y académica por medio de expertos internacionales, la instalación de un laboratorio y la distribución del conocimiento generado por el CINVA y la UP. Por otro lado, se le proporcionó al INVU la oportunidad de colaborar en la creación de políticas continentales en materia de vivienda, que en síntesis, lo colocaba como un actor de primer orden en los foros convocados para tal fin. Esta es una de las razones por las que la mayoría de los becados del INVU fueron a formarse a Bogotá, dinámica que se explicará más adelante.

Además, este tipo de eventos sirvieron para la búsqueda del financiamiento que requería el INVU para sus proyectos urbanísticos y de vivienda. La primera actividad de este tipo en la que tuvo representación el instituto, fue la Conferencia de Inversiones de Nueva Órleans, Estados Unidos (Actas INVU, 1955a, pp. 86-87). Como ponente en la Conferencia, Carazo Odio describió la función del INVU, cómo obtenía su financiamiento y los programas urbanos en curso, especialmente el de Hatillo, argumentando que la política urbanística estaba fomentando el desarrollo económico (Actas INVU, 1955a, p. 148-150). De regreso a Costa Rica, Carazo informó a la Junta Directiva que gracias a la Embajada de Costa Rica, participó en varias entrevistas para la radio, la televisión y algunos periódicos, que posteriormente fueron repartidos entre los inversionistas más importantes; por otro lado, informó sobre sus visitas de campo al West End de Nueva Órleans y sus gestiones para establecer lazos colaborativos más constantes con Puerto Rico (Actas INVU, 1955a, pp. 173-174).

Respecto a la participación del INVU en la formulación de planes continentales, dos casos permiten ejemplificar esta dinámica: el primero de ellos, fue en el seno de la reunión del Consejo Económico y Social de la ONU en 1963, donde el tema central fue la definición del concepto de “Hábitat”. Esta reunión, que posiblemente fue un antecedente de lo que se conocerá como la Fundación de las Naciones Unidades para el Hábitat y los Asentamientos Humanos (FNUHAH), se inclinó por definirlo como un ambiente físico apropiado, que incluía la vivienda, la zona residencial, las zonas de trabajo, de recreación y educación. Para alcanzar este objetivo, el Consejo volvió a hacer hincapié en la necesidad de constituir políticas integrales de planificación. (Actas INVU, 1963a, pp. 308-309).6

En este espacio, la delegación costarricense compuesta por el Pbro. Benjamín Núñez y el Ing. Eduardo Jenkins Dobles, propuso una serie de lineamientos o pautas sobre cómo invertir la ayuda internacional, por ejemplo, apoyando las constructoras nacionales; además subrayó la necesidad de incentivar a los bancos que colocasen fondos para vivienda social, el fomento a las alianzas público-privada, el incentivo a las cooperativas de ayuda mutua, alcanzar el pleno empleo y la aplicación de estrategias que redujeran la especulación de la tierra. (Actas INVU, 1963a, p. 312). En la teoría, el INVU se mostró comprometido con la aplicación de políticas urbanas de vanguardia, las cuales estuvieron enmarcadas en el modelo de industrialización sustitutiva y la administración centralizada del Estado (Actas INVU, 1963a, pp. 313-317). No obstante, en la misma reunión en que Núñez y Jenkins presentaron el informe, Anatole Solow expresó que si bien el INVU había madurado como institución, aún mantenía su política casi exclusiva de construir casas, dejando en un segundo plano la planificación urbana. Como se verá más adelante, esto obedeció primordialmente a una lectura institucional sesgada de la demanda costarricense (Actas INVU, 1963a, pp. 319).

Tabla 1 Actividades internacionales en materia de vivienda y planificación urbana, atendidas por representantes del INVU. 1954-1970. Actas INVU (1955a), pp. 323-325, 496-497; (1956b), pp. 223, 302; (1958b), pp. 191, 264-265, 286-291; (1959a), pp. 110-111; (1960a), pp. 47-48, 60; (1963a), pp. 52, 305-319; (1964a), pp. 339-343; (1964b), pp. 614, 679-685; (1965a), pp. 245-246; (1965b), 322, 390; (1967a), pp. 196-197; (1969c), pp. 14-15, 213. Elaboración propia. Año Evento Lugar Representantes del INVU 1955 Visita técnica a Puerto Rico y al Centro Interamericano de la Vivienda. Puerto Rico - Bogotá, Colombia. Rodrigo Carazo Odio, Arnoldo Jiménez Zavaleta y Cristóbal Vega Porras. 1955 Conferencia de Inversiones. New Órleans, EEUU. Rodrigo Carazo Odio. 1956 Primera Reunión Técnica Interamericana en Vivienda y Planeamiento. Bogotá, Colombia. Rodrigo Carazo Odio y Anatole Solow. 1956 Día Mundial del Urbanismo. París, Francia. León Pacheco, Embajador de CRC en Francia. 1958 Sub.Comité de Vivienda, Edificación y Planeamiento CEPAL. San José, Costa Rica. Rodrigo Carazo Odio. 1958 Segunda Reunión Técnica Interamericana de Vivienda y Planeamiento. Huampaní, Perú. Luis Marcial Phillipón y Rodrigo Carazo Odio. 1959 Seminario sobre el Financiamiento de la Vivienda y Servicios Públicos. Bogotá, Colombia. Efraim Morales Albán. 1960 Seminario Internacional sobre la Contribución del Planeamiento Físico del desarrollo Social y Económico en Escala Regional. Puerto Rico. Eduardo Jenkins Dobles y Efraim Morales Albán. 1960 VI Congreso Mundial del Planeamiento de Vivienda. N/D. Eduardo Jenkins Dobles y Efraim Morales Albán. 1963 Conferencia sobre sistemas Mutualistas de Ahorro y Crédito. Lima, Perú. Ing. Adolfo Becerril y Guido Bonilla Brenes. 1963 Reunión del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. Washington. Pbro. Benjamín Núñez Vargas y Eduardo Jenkins Dobles. 1964 Segunda Reunión de Sistemas de Ahorro y Préstamo. Santiago, Chile. Gerardo Villegas Quesada. 1964 Reunión de la Unión Interamericana de Ahorro y Préstamo para la Vivienda. Caracas, Venezuela. N/D. 1964 Gira de Estudios y Seminario de Organización y Funciones de los Organismos Nacionales encargados de la Ejecución de Programas de Vivienda. Copenhague, Dinamarca. Humberto Pacheco Coto. 1965 Seminario de Evaluación de Proyectos. Ciudad Guatemala, Guatemala. Irene Garbanzo de la Peña. 1965 Tercera Reunión del Sub.Comité de Vivienda, Edificación y Planeamiento del Istmo Centroamericano. Ciudad Guatemala, Guatemala. Humberto Pacheco Coto. 1966 VI Congreso de Planificación Urbana. Caracas, Venezuela. N/D. 1967 Seminario Inter-Regional de Vivienda Rural y Servicios Comunales. Maracay, Venezulea. Eladio Jara Jiménez. 1969 Seminario de Viviendas Improvisadas. N/D. Eduardo Jenkins Dobles y Guido Bonilla Brenes. 1970 VIII Conferencia Interamericana de Ahorro y Préstamo. Managua, Nicaragua. N/D. Fuente: . Actas INVU (1955a), pp. 323-325, 496-497; (1956b), pp. 223, 302; (1958b), pp. 191, 264-265, 286-291; (1959a), pp. 110-111; (1960a), pp. 47-48, 60; (1963a), pp. 52, 305-319; (1964a), pp. 339-343; (1964b), pp. 614, 679-685; (1965a), pp. 245-246; (1965b), 322, 390; (1967a), pp. 196-197; (1969c), pp. 14-15, 213. Elaboración propia.

Durante su participación en el Seminario de Organización y Funciones de los Organismos Nacionales encargados de la Ejecución de Programas de Vivienda, realizado en Copenhague en 1964, el Lic. Humberto Pacheco Coto, detalló en su informe que tipo de políticas de vivienda se aplicaban en Suecia; pero por otro lado, informó sobre la defensa que hizo en el foro de continuar con los programas de autoconstrucción (esfuerzo propio y ayuda mutua), como una herramienta esencial en los programas urbanísticos, a pesar de la resistencia de algunas contrapartes latinoamericanas que deseaban eliminar dichos programas (Actas INVU, 1964a, p. 681-682).7 También defendió las políticas de reserva de terrenos del INVU8, aunque fue severamente criticada por los colombianos quienes señalaron que provocaba invasiones por parte de personas sin hogar, debate que llama la atención pues sienta un precedente histórico sobre el uso de esta política y permite explicar, en el largo plazo, situaciones actuales como las del Triángulo de la Solidaridad y la construcción del Anillo Norte de la carretera de Circunvalación. (Vizcaíno, 2014; Jiménez y Chinchilla, 2017).

Los ejemplos anteriores permiten observar la tendencia del INVU de involucrarse en los principales foros de discusión conceptual del urbanismo moderno latinoamericano, no solamente como un observador, sino como un participante activo en esas oportunidades. Asimismo, la relación que sostuvo con el CINVA fue vital para el envío de becados al exterior con una constancia destacable, dadas las pocas posibilidades que existían en Costa Rica para formar profesionales capacitados en las temáticas de urbanismo y vivienda. No hay que perder de vista que el hecho de que el INVU participara en estos foros, también fue una estrategia para legitimar y difundir sus propias políticas y posiciones ante el problema urbano y de vivienda latinoamericano, fomentando a la vez la hibridación, resistencia, aceptación o rechazo de estas a los ojos de sus similares de la región.

Circulación de saberes del urbanismo moderno. La formación profesional de los funcionarios del INVU en el CINVA.

Tal como se desprende del acuerdo entre el CINVA y el INVU, la formación de personas profesionales versadas en planificación urbana y vivienda era una prioridad. El programa de becas lograría subsanar parte del problema, pero la creación de un centro especializado en Costa Rica debía lograrse como parte de los objetivos definidos en las reuniones y eventos interamericanos. Con este fin, al Ing. Eduardo Jenkins propuso a la Facultad de Ingeniería de la UCR un curso de urbanismo (a pesar de sus reservas respecto a la Facultad y al Consejo Universitario), cuyo contenido se detalla en la Tabla 2.

Tabla 2 Plan de estudios de urbanismo propuesto a la Facultad de Ingeniería de la UCR, 1955.9 Actas INVU, 1955a, pp. 269-270. Elaboración propia PLANIFICACIÓN Filosofía e Historia. Elementos de Planificación. Teoría de la Planificación. Componentes de la Planificación. EN EL PROCESO DE PLANIFICACIÓN Rudimentos de planificación nacional y regional. Teoría del urbanismo. ELEMENTOS Elementos nacional y extranjeros. USOS DE LA TIERRA Categorías básicas. Circulación. Servicios Públicos. Áreas verdes y edificios comunales. Centros cívicos e institucionales. Zonas comerciales e industriales. Teoría general de la Unidad Vecinal. Leyes de Planificación. Administración. VIVIENDA Generalidades. Problemas económicos. Problemas sociales. Problemas urbanísticos. Problemas arquitectónicos. Problemas de ingeniería. El Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo. Valores de la Tierra. Fuente: . Actas INVU, 1955a, pp. 269-270. Elaboración propia

La implementación de este curso, a juicio de los miembros de la Junta, ofrecía la posibilidad de que existieran más graduados de esa facultad, la cual restringía sus promociones y el contenido de los planes de estudio, que no se adaptaban a las necesidades del país (Actas INVU, 1955a, pp. 323-325). Asumiendo una posición bastante conservadora, la Facultad de Ingeniería lo rechazó, cerrando la posibilidad de que diera inicio un programa de formación multidisciplinario, dirigido no solo a estudiantes de ingeniería, sino de otras carreras. (Actas INVU, 1955b, pp. 106-107).10

Aunque la UCR obstaculizó uno de los objetivos del INVU, la falta de profesionales fue subsanada en parte por el inicio de su programa de becas con apoyo de la ONU, la OEA y la AID. Dentro del periodo en estudio, el INVU logró colocar a 49 personas becadas en diversos centros de investigación y universidades de América, Europa y Asia. Gracias a esto, el INVU, se convirtió en un espacio de movilidad internacional y zona de contacto para diversos profesionales y expertos en las áreas de planificación y vivienda. La Figura 1 permite observar que la categoría más representativa fue la de “América del Sur”, ya que Colombia - país sede del CINVA - recibió a la mayor cantidad de personas becadas (doce), consolidándolo como el centro de formación de mayor influencia para el INVU en el periodo, mientras que el Tabla 3 señala las especialidades y posgrados seguidos por funcionarios del INVU dentro del programa de becas.

Según quedó constatado en el apartado anterior, el convenio con el CINVA (fundado en 1952), legitimó una de las rutas de circulación de saberes del urbanismo moderno hacia Costa Rica. El CINVA promovió la idea de la ciudad “máquina”, que debía transformar sistemáticamente las formas de vida familiar, así como su papel dentro de un programa agresivo de industrialización. En esta misma línea, la producción en serie debía aplicarse bajo el concepto de la “vivienda mínima”, basada en la creación de normas y técnicas básicas y estandarizadas para la construcción de casas de interés social, preferiblemente de forma vertical y basadas en un estricto plan de zonificación regulada. Acebedo, 2003, 73-76).

El CINVA apostó por el llamado “Desarrollo Progresivo”, el cual le daba énfasis al uso de materiales y mano de obra locales, combinados con nuevas técnicas de construcción en serie, como el concreto armado11 o los elementos prefabricados, aspectos que iban ligados a la promoción de las industrias nacionales. El CINVA halló en la zonificación, la herramienta esencial para potenciar el desarrollo urbano, lo que requería el apoyo mutuo entre el Estado, las municipalidades y las comunidades; de ahí que el desarrollo comunal fuera una de las prioridades de enseñanza y difusión del CINVA, en donde el planificador urbano asumía el rol de defensor de los intereses comunitarios y a la vez, “educador” de estos grupos (Peña 2008, 187-188). Se concebía, por tanto, una relación tripartita entre el planificador urbano, la comunidad y el gobierno. (Acebedo, 2003, 78-79).

Del total de doce becas otorgadas a funcionarios y a funcionarias del INVU para cursar estudios en el CINVA, cinco fueron destinadas a la formación en programas de autoconstrucción la cual promovía la participación comunitaria en los procesos de planificación urbana y vivienda. Tres becas fueron otorgadas en los campos de la Vivienda y Planeamiento urbano, una en generalidades de vivienda, una en Trabajo Social, una en Programas de Vivienda Rural y una para realizar una visita técnica. El programa de formación en Vivienda y Planeamiento Urbano (de quienes fueron beneficiarios Otto Starke, Clara Rodríguez y Hugo Solís), estuvo compuesto por cuatro puntos, según el Ing. Rodrigo Vargas Salas (Actas INVU, 1955b, p. 186):

Contexto, desarrollo y función del CINVA en el marco de cooperación Panamericana.

Historia y geografía de América Latina, con énfasis en vivienda y geografía colombiana.

Aspectos de vivienda, planeamiento de barrios, servicio social y manera de proyectar programas urbanos.

Desarrollo de un proyecto rural, que se lleva a cabo en un municipio.12

Debe destacarse el programa de autoconstrucción13, por haber sido la especialidad más representativa entre los becados costarricenses en el CINVA. Los cinco beneficiados de estas becas fueron los funcionarios Víctor Manuel Torres, Fernando Vargas Solera, Franklin Molina Montes de Oca, Róger Cháves y Miguel Fonseca (Actas INVU, 1962a, pp. 221-222). Entre ellos, Vagas Solera y Molina Montes de Oca fueron reconocidos como los dos primeros lugares entre cuarenta estudiantes, según lo constató el embajador costarricense en Colombia, José Cordero Croceri (Actas INVU, 1963a, pp. 61-62).

Figura 1 Fuente: Destinos de los becarios del INVU, por región, 1954-1970 Actas INVU (1955a), pp. 496-497; (1955b) pp. 392; (1956a) pp. 149-150; (1956b), pp. 127-128; (1957a), pp. 15-18, 39-40, 208; (1957b), pp. 434; (1958b), pp. 22; (1958b), pp. 258-260; (1959a), pp. 110-111, 400; (1960a), pp. 49-50, 70-71, 136-139, 296; (1960b), pp. 16-17, 232-233; (1961a), pp. 425, 493; (1962a), pp. 221-222; (1963a), pp. 619-620; (1964b), pp. 399, 456; (1965a), pp. 237; (1965b), pp. 48-49, 81-82, 390-391; (1966a), pp. 479-480; (1967a), 642-643; (1967b), 736-737; (1968a), pp. 6, 607, 738; (1969a), pp. 78-79, 449-451. Elaboración propia.

Tabla 3 Instituciones o destinos de formación académica y especialidades seleccionadas por becarios del INVU, 1954-1970. Actas INVU (1955a), pp. 496-497; (1955b), pp. 392; (1956a), pp. 149-150; (1956b), pp. 127-128; (1957a), pp. 15-18, 39-40, 208; (1957b), pp. 434; (1958a), pp. 22; (1958b), pp. 258-260; (1959a), pp. 110-111, 400; (1960b), pp. 49-50, 70-71, 136-139, 296; (1960b), pp. 16-17, 232-233; (1961a), pp. 425, 493; (1962a), pp. 221-222; (1963a), pp. 619-620;(1964b), pp. 399, 456; (1965a), pp. 237; (1965b), pp. 48-49, 81-82, 390-391; (1966a), pp. 479-480; (1967a), 642-643; (1967b), 736-737; (1968a), pp. 6, 607, 738; (1969a), pp. 78-79, 449-451. Elaboración propia. Institución / Destino Especialidades seleccionadas Años CINVA - Bogotá Vivienda y Planeamiento Urbano (3); Generalidades en vivienda (1); Trabajo Social (1) Visita técnica (1); Programas de Vivienda Rural (1); Autoconstrucción (5). 1956, 1957, 1958, 1959 y 1962. Universidad North Carolina Planeamiento urbano (2). 1956 y1962. Universidad de Harvard Maestría en Urbanismo. 1960. Universidad de Illinois Arquitectura paisajística. 1960. INV- México Programas de vivienda rural (2). 1962. Universidad de Chile Posgrado en Ingeniería (1). 1960. CIENES - Santiago Chile Estudios de Estadísticas Económicas y Sociales (2). 1965 y 1966. Fundación Ford - Chile Visita técnica (2). 1967. Chile Visita técnica - Curso Latinoamericano de programación de vivienda (2). 1965. Universidad de Lima Planeamiento urbano y regional (2). 1965. Puerto Rico Organización de la comunidad y planes de vivienda (1); Curso de bienestar social (1). 1956 y 1960. Brasil N/D. 1958. Alcaldía de Medellín Administración pública - Impuestos. 1969. Institut Développement Économique et Social Arquitectura. 1958. Francia Arquitectura y construcción (2); Planificación urbana (1). 1964 y 1965. Ministerio de Vivienda España Problemas de vivienda. 1964. Centro de Perfeccionamiento Profesional y Técnico de Turín Dibujo Técnico. 1968. Holanda Fotogrametría. 1969. URSS Visita técnica. 1963. Israel Estudios sobre planificación y administración de programas de vivienda. 1968. Varios destinos Visita técnica (3); Construcción (1); Trabajo Social (1). 1955 y 1956. N/D Maestría en Planificación Urbana (1); Estudios de especialización en depuración y distribución de aguas y tratamiento de aguas negras (1); Contabilidad y Control de Costos de la Construcción (1); Planeamiento de Localidades Rurales (1). 1956, 1960 y 1968. Fuente: Actas INVU (1955a), pp. 496-497; (1955b), pp. 392; (1956a), pp. 149-150; (1956b), pp. 127-128; (1957a), pp. 15-18, 39-40, 208; (1957b), pp. 434; (1958a), pp. 22; (1958b), pp. 258-260; (1959a), pp. 110-111, 400; (1960b), pp. 49-50, 70-71, 136-139, 296; (1960b), pp. 16-17, 232-233; (1961a), pp. 425, 493; (1962a), pp. 221-222; (1963a), pp. 619-620;(1964b), pp. 399, 456; (1965a), pp. 237; (1965b), pp. 48-49, 81-82, 390-391; (1966a), pp. 479-480; (1967a), 642-643; (1967b), 736-737; (1968a), pp. 6, 607, 738; (1969a), pp. 78-79, 449-451. Elaboración propia.

La metodología de autoconstrucción, tenía como objetivo disminuir los costos de construcción y potenciar el desarrollo comunal. En 1957, el INVU comenzó los primeros programas, que incluían cursos de preparación técnica y de capacitación para las familias que serían beneficiadas. Esto iba en concordancia con la metodología del CINVA, donde consideraba al planificador urbano como “educador” de la sociedad. Para el caso de Cubujuquí de Heredia, uno de los primeros proyectos, se ofrecieron cursos con una estructura como la siguiente: 1. El problema de la vivienda; 2. La familia y su preocupación en el mejoramiento comunal; 3. La Unidad Vecinal como solución al problema de la vivienda; 4. Planos y diseños; 5. Los servicios sociales y la vivienda; 6. Cómo viven las gentes en otras partes del mundo; 7. Importancia de las organizaciones en una comunidad; 8. El escultismo y sus funciones en responsabilidad y cooperación social; 9. Adiestramiento y el trabajo en equipo; 10. Costos del programa y materiales a emplear. Funcionarios como Rodrigo Carazo, Cristóbal Vega, Rodrigo Vargas, Óscar Paris y Adolfo Becerril fueron de los coordinadores de esos cursos. (INVU, 1957, p. 96). En los años subsiguientes, se realizaron en el Gran Área Metropolitana, los siguientes proyectos de esfuerzo propio y ayuda mutua. (Tabla 4)

Tabla 4 Proyectos de autoconstrucción (esfuerzo propio y ayuda mutua) en el Gran Área Metropolitana, 1949-1970. INVU (1957, pp. 44), INVU (1959, pp. 9, 50), INVU (1960, p. 69), INVU (1961, p. 117). Lugar Año de inicio del proyecto Unidad Vecinal de Cubujuquí - Heredia. 1957. Unidad Vecinal de Hatillo Nº1 - San José. 1957. Unidad Vecinal Nº1 San Sebastián - San José. 1959. Unidad Vecinal Nº1 San Sebastián - Centro Nacional de la Producción. 1960. Unidad Vecinal Nº1 San Sebastián - Fábrica Nacional de Licores. 1961. Fuente: . INVU (1957, pp. 44), INVU (1959, pp. 9, 50), INVU (1960, p. 69), INVU (1961, p. 117).

Estos proyectos continuaron vigentes durante el periodo en estudio (gracias a las personas becadas señaladas anteriormente) y de ahí la razón por la cual Humberto Pacheco Coto defendió este sistema durante el congreso en Suecia. El juego de escalas es también visible a partir de los cursos, ya que por medio del flujo CINVA ->INVU -> Comunidades, circularon los saberes del urbanismo moderno y el papel de la comunidad desde una perspectiva global a una más local. Es esencial además el papel significativo que tuvo la difusión de la unidad vecinal (punto tres del curso) como la tipología preferida en la solución de los programas de vivienda, la cual fue usada como el marco general para los programas de autoconstrucción.

Otro elemento esencial dentro de la dinámica de circulación de saberes, es la transferencia tecnológica. Este fue el caso de la técnica CINVA-RAM, la cual fue utilizada en la fabricación de bloques de concreto a un bajo precio. La CINVA-RAM, fue una tecnología desarrollada por el chileno Raúl Ramírez, quien trabajó en el Centro y que fue concebida como una máquina productora de bloques para la construcción, sin necesidad de energía eléctrica (Peña, 2008, p. 191). En 1957, el INVU comenzó a experimentar con esta tecnología (INVU, 1957, p. 15) y ya en 1958 lo aplicó en el primer proyecto de autoconstrucción en la ciudad de Liberia, provincia de Guanacaste, con ayuda de funcionarios del Ministerio de Obras Públicas.

El INVU, además, ofreció cursos de capacitación para el manejo de la CINVA-RAM en El Salvador (ocho talleres), lo que evidenció su compromiso dentro del sistema interamericano (INVU, 1958, pp. XXIX, 22, 29). Aún si la experiencia de la autoconstrucción prosiguió durante el periodo en estudio, ya en 1964 el INVU rechazó becas del CINVA en esta especialidad (Actas INVU, 1964b, pp. 246-247) y en 1965 confirmó que la autoconstrucción se reemplazaría con la construcción de viviendas mediante préstamos otorgados por el BID, como parte de las políticas del programa Alianza para el Progreso (Actas INVU, 1965b, p. 143).

Con respecto a las otras experiencias fuera de Colombia, es relevante rescatar el caso particular del arquitecto Óscar Madrigal Salazar, quien realizó una especialidad en “Arquitectura paisajística” en la Universidad de Illinois y quien proporcionó un informe de sus actividades académicas a la Junta Directiva del INVU durante el año 1961. Entre los cursos a los que asistió Madrigal, destacaron Arquitectura Paisajística 111, 112 y 132, Ingeniería General 107 y 108, Arte 117, 118 y 119 e Inglés, pero más importante aún es la descripción de su trabajo de campo. En ella, Madrigal señala que visitó las ciudades de San Francisco, Los Ángeles, Nueva York, Washington DC e incluso Puerto Rico, para analizar las técnicas de trabajo, regulaciones y normas en conjunto con especialistas en arquitectura paisajística, que trabajaban en oficinas federales, estatales o privadas. Finalmente, señala que visitó además una serie de jardines y distribuidores de equipos de operación y mantenimiento de esos espacios (Actas INVU, 1961c, pp. 31-32).

¿Por qué esta experiencia es relevante? Esto se debe al rol de esos trabajos de campo como “zonas de contacto”, es decir, espacios de intercambio y discusión del “saber” y el “saber hacer” entre los estudiantes y especialistas en arquitectura y urbanismo. Esta zona de contacto permitía una construcción y circulación del conocimiento de forma bilateral, ya que se conocían los casos extranjeros y muy posiblemente, el estudiantado costarricense intercambiaba sus experiencias nacionales con el resto de sus compañeros, profesores y especialistas.

Finalmente, la experiencia con los programas de autoconstrucción del INVU, es sumamente valiosa dado que se puede ver con claridad, la circulación de saberes en diversas escalas y a la vez, la intención del INVU de promover una forma integral e inclusiva de la planificación urbana según la concebía el CINVA. Fue no obstante, una experiencia limitada, dado el cambio de metodología de financiamiento de los proyectos de vivienda mediante los préstamos del BID. Dentro de la circulación de tipologías, destaca en este punto la presencia constante de la unidad vecinal como la base de los nuevos proyectos de vivienda social y planificación urbana. Será en la concepción de esta tipología y, específicamente con el caso de la Unidad Vecinal de Hatillo Nº2, donde se analizará los procesos de recepción, discusión, apropiación y rechazo de las buenas prácticas que iban aparejadas en este proyecto, mediante la confrontación del proyecto original concebido por los arquitectos costarricenses Jorge Emilio Padilla, Édgar Vargas14, Santiago Crespo y Rodrigo Masís y la contrapropuesta realizada por el urbanista Antonio Cruz Kayanan.15

Los procesos de asesoría internacional y refracción académica en la elaboración de las buenas prácticas. El caso de la Unidad Vecinal de Hatillo Nº 2.

Como parte del proceso de circulación de saberes del urbanismo moderno en Costa Rica, fueron también indispensables las asesorías técnicas que obtuvo el INVU durante el periodo en estudio. Mediante el caso de la Unidad Vecinal de Hatillo Nº 2, se valorará cómo se llevaron a cabo los procesos de hibridación, resistencia o aceptación en las buenas prácticas aplicadas en este proyecto de vivienda y urbanístico a través del intercambio entre los miembros de la Junta Directiva del INVU, los arquitectos costarricenses responsables del diseño de la Unidad Vecinal y los asesores internacionales que colaboraron con el Instituto durante estos años. La Ciudad Satélite de Hatillo, se encuentra en el Distrito 10 del Cantón Central de San José y consta de 8 unidades vecinales construidas sucesivamente (Figura 2).

Figura 2 Unidad vecinal de Hatillo, San José (1954-1970)

Anteriormente, se detalló cómo la tipología de la unidad vecinal, fue la columna vertebral de los nuevos proyectos urbanos y de vivienda del INVU, así como de los cursos de autoconstrucción. El CINVA difundió la unidad vecinal como una tipología surgida de las teorías de Lauchlin Currie, quien las concebía como unidades de vivienda descentralizadas y que se basaba en el proyecto más reconocido de Ebenezer Howard, la “ciudad jardín” (Bolaños, 2011, p. 31). Asimismo, la unidad vecinal era el corazón de los proyectos de cooperación comunitaria, educación y servicio social (Acebedo, 2003, p. 82). No es extraño, por tanto, que el Departamento de Habitación de la CCSS la haya definido como

Un crear pequeñas ciudades casi completas, con los servicios comunales más indispensables… contempla a una comunidad organizada en un sentido profundamente humano y eminentemente social de un conjunto de hogares, con todos los servicios y facilidades necesarios… planea la construcción de escuelas, centros comerciales, de teatro y edificios destinados al sano desarrollo de actividades de carácter social, religioso y cultural de la comunidad. Además… parques, jardines, oficinas de la administración de la Unidad Vecinal, donde los vecinos estén en inmediato contacto con la Institución que los gobierna(CCSS, 1953, p. 307).

El urbanista César Garcés, del CINVA, colaboró con el Departamento de Habitación en las primeras etapas de la Unidad Vecinal de Hatillo, proyecto que fue legado a los arquitectos Padilla, Vargas, Crespo y Masís (CCSS, 1953, pp. 307-311). En 1955, el proyecto fue valorado técnicamente por el urbanista Antonio Kayanan, quien a su vez elaboró una contrapropuesta, la cual se expone en el Tabla 5. La versión final del plan maestro se expone en la Figura 3.

Tabla 5 Buenas y malas prácticas del urbanismo presentes en el proyecto de la Unidad Vecinal de Hatillo 2, según el urbanista Antonio Kayanan, 1955. Actas INVU, 1955a, pp. 105-107. Elaboración propia. Prácticas urbanísticas Proyecto original del INVU Contrapropuesta de A. Kayanan Trazado Patrón semi-geométrico; lotificación limitada y en algunos casos, pendientes. Trazado orgánico, adaptado a la topografía natural. Uso de superbloques. Calles y sendas Algunas sin salida. Ausencia de sendas peatonales. Inclusión de sendas peatonales. Drenajes Necesidad de instalar tuberías subterráneas. Aprovechamiento de pendientes naturales. Ubicación de servicios Anfiteatro compartido entre la Escuela y Centro Comercial (servicios incompatibles). Separación de la Escuela y Centro Comercial en diferentes manzanas. Creación de Centro Cívico, con oficinas administrativas, salud y espacios comunales. Paisaje urbano Congestionado y homogéneo. Ausencia de zonas verdes. Inclusión de zonas verdes, arborización, que funcionen como pantallas contra el ruido y el sol. Fuente: . Actas INVU, 1955a, pp. 105-107. Elaboración propia.

Figura 3 Proyecto de Unidad Vecinal de Hatillo N°2

La contrapuesta de Kayanan no fue bien recibida por los miembros de la Junta Directiva del INVU quienes convocaron a una reunión el 17 de febrero de 1955, a los arquitectos costarricenses y a Kayanan, para que discutieran entre sí la contrapropuesta. En la reunión, Padilla, Vargas, Crespo y Masís defendieron su propuesta, en el tanto la misma había sido diseñada de conformidad con los requerimientos solicitados por el Departamento de Habitación, por lo que su plan fue proyectado con criterios del medio nacional y no “exóticos”, como calificaron a los utilizados por Kayanan (Actas INVU, 1955a, p. 108).

Ambos casos posicionan buenas prácticas para la planificación de la unidad vecinal, pero lo que es más importante es que una discusión como esta, prueba que el urbanismo no se “difundió” o se “implantó” (aspectos que denotan una pasividad de un actor respecto a otro), sino que se “refraccionó” ¿Qué quiere decir esto? Según Jajamovich y Eugene McCann (2011), las colaboraciones internacionales no son indicadores directos de una dependencia, sino que funcionan como espacios de discusión y controversia, donde los profesionales locales legitiman su trabajo frente a los extranjeros, mediante el conocimiento del medio nacional. (Jajamovich, 2013, p. 96).

El arquitecto Rodrigo Masís señaló que aunque el equipo de arquitectos pudo generar más economías en el uso del suelo mediante la aplicación de los superbloques, no se hizo pues seguían los lineamientos del Departamento de Habitación. Que existieran calles sin salida, obedecía a que el INVU debía adquirir los terrenos colindantes en un futuro y en cuanto a que el edificio comercial (planta en “H” en el plan maestro) y la escuela (planta en “E”), compartieran el Auditorio (planta en “V”) era para generar economías al Instituto en el momento de la construcción. Por lo tanto, consideró esencial “saber si el señor Kayanan, en el momento de diseñar su plano, estudio los antecedentes del Departamento de la Habitación antes de hacer sus observaciones.” (Actas INVU, 1955a, pp. 112).

Lo expuesto por Masís tiene la intención de culpar a Kayanan de no actuar de forma científica, por no haber consultado previamente los requerimientos solicitados por el Departamento de Habitación, elementos que le daban asidero a las normas aplicadas por el equipo costarricense. Es decir, se le tacha a Kayanan de haber sido subjetivo y es este discurso el que utiliza el Ministro de Trabajo Otto Fallas Monge, señalando lo siguiente:

En esto puede haber muchos criterios al planeamiento en sí. [César] Garcés y [Anatole] Solow, dos técnicos también en urbanismo, le dieron su aprobación al proyecto. Ahora viene el señor Kayanan, también técnico, y le hace observaciones. Podría suceder que mañana venga otro técnico, y le haga a su vez observaciones al plan del señor Kayanan. Tal vez habría sino mucho más interesante que nos hubiera enseñado algo nuevo. (Actas INVU, 1955a, pp. 111-112).

Asimismo, la crítica de la Junta Directiva y el equipo costarriense a la contrapropuesta de Kayanan, tuvo que ver con el costo político que asumiría la institución de aplicarse sus sugerencias, el cual estaba relacionado a la pérdida de legitimidad frente a la sociedad costarricense, a causa de que el proyecto estrella del INVU resultó fallido en su concepción. En suma: una “buena práctica” no se define únicamente por medio de la teoría urbanística, sino que intervienen elementos del contexto, la disponibilidad de recursos económicos y la legitimidad política que esta posea. Los intereses políticos y económicos del INVU, por ende, contextualizan el discurso de la “subjetividad” que permitió descartar la propuesta de Kayanan, por ser menos “científica”.16

Esta no fue la primera ocasión en que Antonio Kayanan había generado controversia a lo interno del INVU, ya que en 1954 expresó una severa crítica a la institución por su interés en fortalecer el área de vivienda, en detrimento de la planificación urbana integral. Desde ese momento, la Junta Directiva sustentó su decisión en elementos del “contexto nacional” y al aducir que el INVU no poseía los suficientes recursos financieros para hacer frente a los proyectos de planificación urbana; tampoco resultaba importante dado que la sociedad costarricense desconocía cuáles eran los objetivos de esta disciplina y, finalmente, Óscar Cadet exaltó esta política al decir que “lo más importante por el momento es hacer casas, que es lo que la gente espera.” (Actas INVU, 1954a, pp. 156-157).

Esta actitud contrasta con lo expuesto páginas atrás, ya que aunque el INVU estaba a la vanguardia en la planificación urbana, desde ese momento los miembros de la Junta priorizaron la construcción de viviendas y no el planteamiento. Se suma a esto, que ciertas tipologías arquitectónicas como los edificios multifamiliares no eran lo suficientemente bien recibidas por los costarricenses, a pesar de que este tipo de edificios eran vitales dentro del diseño de las unidades vecinales, pues aumentaban la densidad del espacio urbano. La razón de esto, para el Gerente Carazo, era la mentalidad de la “chayotera y el jardín” de los costarricenses, es decir, su preferencia por las tipologías de vivienda horizontal y equipadas con sus propias zonas verdes, elementos que en el largo plazo, contribuirán con la desmedida expansión urbana del Gran Área Metropolitana (Actas INVU, 1955a, p. 113).

La Junta Directiva del INVU, funciona para el caso de estudio, como la “zona de contacto” en donde los saberes del urbanismo moderno son aceptados, resistidos o modificados. En lo expuesto anteriormente, se pudo observar cómo la Unidad Vecinal de Hatillo Nº 2 fue un laboratorio valioso en la conformación de una práctica urbanística nacional, cuyas “buenas prácticas” eran puestas a prueba por parte de actores internacionales. Esto contribuye a erradicar la idea de que las soluciones arquitectónicas o urbanísticas en Costa Rica son “copias” de otros contextos. Vemos más bien que en aras de legitimar su propia práctica, los arquitectos y urbanistas costarricenses defienden sus propuestas recurriendo a su conocimiento de las condiciones locales. Las asesores llegados del exterior, cumplen un doble juego: ofrecen soporte a las propuestas locales, reforzando a su vez, los proyectos políticos que las impulsan; o las critican, con lo cual o estimulan procesos de reformulación, o son rechazados ad portas por los actores nacionales, dadas las implicaciones económicas y políticas que estas traen consigo.

Consideraciones finales

La Historia de la Planificación Urbana es un enfoque que merece ser explorado, ya que permite ir más allá de la descripción de tipologías urbanas y arquitectónicas que poco nos dicen de la dinámica de los actores sociales y políticos que toman partido en su puesta en práctica. El caso del INVU, es relevante por la complejidad de su trabajo, ya que se apoyó en una planificación urbana basada en el trabajo multidisciplinario entre las ciencias sociales, las económicas, las políticas y las de la ingeniería, así como de las redes transnacionales que proporcionaron la ayuda financiera, técnica y académica.

La agencia de los actores se analizó a través de los procesos de aceptación, resistencia o cambio de las buenas prácticas en el proyecto de la Unidad Vecinal de Hatillo Nº 2. El resultado del análisis identificó una tendencia bastante común en otros casos de Latinoamérica, en donde los profesionales locales legitiman su trabajo con base en el conocimiento de las necesidades socio-económicas y culturales del medio local, frente a los asesores internacionales que supuestamente no cuentan con dicha experiencia. Es de notar que para el caso de la Unidad Vecinal de Hatillo N°2, la resistencia a las sugerencias urbanísticas realizadas por el urbanista Antonio Kayanan, se basaron en este discurso y su confrontación a los vistos buenos proporcionados con anterioridad por otros asesores internacionales como César Garcés y Anatole Solow del CINVA. Así, la asesoría técnica internacional es aceptada por el INVU, en el tanto avale no sólo la práctica local, sino también el proceder de una Institución que buscaba en ese momento obtener el mayor reconocimiento posible en la sociedad costarricense.

Se logró determinar asimismo, que la concepción de la unidad vecinal como tipología urbana y como símbolo de modernidad es producto del intercambio producido a lo interno de las redes transnacionales. Estas, demarcaron los caminos por donde circularon los saberes y técnicas del urbanismo moderno, que esencialmente estuvieron inspirados por los CIAM. Institutos latinoamericanos, como el CINVA, se dedicaron a difundir esos saberes mediante la formación técnica de una nueva generación de planificadores urbanos y de científicos sociales que apoyarían en la tarea de diseñar las políticas necesarias para llevar el desarrollo económico y social a sus países. A través del diseño de las unidades vecinales circulaban las “buenas prácticas” del urbanismo moderno y una forma de ingeniería social, que buscaba la creación de herramientas de desarrollo comunal. Las metodologías de autoconstrucción sirvieron a este propósito, al ser canales de difusión desde una escala global a una más local, en donde interfería también la transferencia tecnológica. Pero el proceso no acaba ahí, sino que en los congresos o seminarios, se llevaron a cabo los mecanismos de formulación y legitimación de esas políticas. La concurrencia a estas actividades internacionales y el constante recibimiento de invitaciones a estos eventos, hizo del INVU una institución de renombre a nivel latinoamericano, tal como se observó en los casos analizados.

Otro elemento concierne a la definición de “buenas prácticas”, las cuales no se limitan a ser normas técnicas para aplicar en los proyectos urbanísticos. Son instrumentos de poder, supeditadas a quienes los legitiman. La controversia surgida con la Unidad Vecinal de Hatillo Nº 2 permitió delinear una práctica urbanística nacional e internacional que teóricamente estaban muy cercanas, pero que políticamente estuvieron en campos opuestos. La inclinación del INVU hacia el proyecto original, desoyendo las sugerencias de Antonio Kayanan, posicionó “buenas prácticas” sobre otras (por ejemplo, trazados semi-geométricos frente a otros más orgánicos, uso de planos de lotificación más limitados en vez de superbloques o la explotación visual del paisaje como parte del diseño, frente a otro más comedido por cuestiones económicas, etc.). También esta dinámica fue posible verla en la participación del INVU en Copenhague, donde le fue criticada su política de reservas de terrenos e incluso, a nivel académico con el rechazo del curso de urbanismo elaborado por Eduardo Jenkins.

Es preciso además, analizar críticamente la actividad de los planificadores urbanos y arquitectos como parte de esa maquinaria de poder, quienes operan desde una supuesta independencia, que a la postre queda supeditada a las condiciones contractuales de sus empleadores. Las problemáticas sociales, entre ellas la exclusión territorial que experimentan los sectores más desposeídos, toman mayor sentido, comprendiendo cómo las “buenas prácticas” lejos de ser meros tecnicismos o modelos a seguir, son las manifestaciones espaciales y materiales de un proyecto político que integra o excluye a miembros de una sociedad.