Volumen 100 (2) 2021: 1-18 Julio-Diciembre
DOI 10.15517/rr.v100i2.41551
E-ISSN: 1659-2859
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«Ferifiestas» como binóculo de la reconversión del Partido Comunista de la Argentina
en la posdictadura
«Ferifiestas» as a binocular of the restructuring of the Argentine Communist Party in
the post-dictatorship period
Victoria Bona
1
1
Universidad Nacional de
Rosario, Argentina,
vickibonahistoria@gmail.com
Resumen
Introducción
El contexto de la posdictadura en Argentina supuso para el
Partido Comunista y su juventud una época de reestructuración.
Las críticas a la línea de convergencia cívico-militar y a
posiciones ideológicas, tácticas y estratégicas de larga data no
devinieron en una crisis terminal inmediata de la organización,
sino que motorizaron transformaciones pronunciadas, tanto en
el programa político como en la participación militante. Estos
desplazamientos fueron acompañados por una batería de
nuevos símbolos que pasaron a primer plano: la reivindicación
de procesos sociales emancipatorios latinoamericanos y la
valoración de la legalidad democrática y el antiimperialismo.
Objetivo principal
Para comprender esta reconversión partidaria, nos proponemos
analizar, como punto de partida, la Ferifiesta del «Qué pasa» -
la prensa de la organización-, un evento destacado y
significativo que tiene hasta hoy un peso central en la memoria
militante.
Método y técnica
Analizaremos la prensa partidaria, relatos orales, documentos
audiovisuales y volantes desde una perspectiva de la historia
política que subrayen los vasos comunicantes con el conjunto
social y con las herramientas provistas por la Historia Oral.
Resultados
La Ferifiesta fue un festival cultural que tuvo tres ediciones en
la capital del país y en otras expresiones regionales, cuyo
objetivo era recuperar una tradición histórica, actualizarla y
alinearla a un nuevo programa político que se gestó en la
posdictadura y se sinteti en el XVI Congreso del Partido
Comunista Argentino.
Conclusión
Las Ferifiestas pueden considerarse como un binóculo de
aquellos desplazamientos.
Palabras clave: Política cultural, Festivales, Democracia,
Comunismo, Antiimperialismo.
Fecha de recepción:
26 de abril del 2020
Fecha de aceptación:
23 de febrero del 2021
Volumen 100 (2) 2021: 1-18 Julio-Diciembre
DOI 10.15517/rr.v100i2.41551
E-ISSN: 1659-2859
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Cómo citar:
Bona, Victoria. 2021.
«Ferifiestas» como binóculo de
la reconversión del Partido
Comunista de la Argentina en la
posdictadura. Revista
Reflexiones 100 (2). DOI
10.15517/rr.v100i2.41551
Abstract
Introduction
The context of the post-dictatorship in Argentina was a time of
restructuring for the Communist Party and its youth. Criticism
of the civil-military line of convergence and of long-standing
ideological, tactical and strategic positions did not become an
immediate terminal crisis, but rather drove pronounced
transformations, both in the political program and in militant
participation. These displacements were accompanied by a
battery of new symbols that came to the fore, notably the
demand for emancipatory Latin American social processes, the
appreciation of democratic legality and anti-imperialism.
Main objective
In order to understand this partisan reconversion, we propose
to analyze, as a starting point, the "What's going on" Fair (the
organization's press), an outstanding and significant event that
has until today a central weight in the militant memory.
Method and technique
We will analyse the party press, oral histories, audiovisual
documents and flyers from a political history perspective that
highlights the communicating vessels with the social whole and
with the tools provided by Oral History.
Results
The Ferifiesta was a cultural festival that had three editions in
the country's capital, as well as other local expressions whose
objective was to recover a historical tradition, update it and
align it with a new political program that was developed in the
post-dictatorship and synthesized in the 16th Congress of the
PCA.
Conclusion
The Ferifiestas can be considered as a binocular of those
displacements.
Keywords: Cultural Policy, Festivals, Democracy,
Communism, Anti-imperialism.
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Introducción
En noviembre del año 1986 se realizó en la ciudad de Buenos Aires el XVI Congreso
Nacional del Partido Comunista de la Argentina
, en el cual se cristalizaron y explicitaron
oficialmente una serie de debates acerca de la línea política y organizativa del PCA que se
desarrollaron durante los años anteriores. La consecuencia más visible fue, en primer término,
el desplazamiento de la política del Frente Democrático Nacional -vigente desde la cada de
los años veinte- a la del Frente de Liberación Nacional y Social; esto implicó una nueva
caracterización de la historia argentina.
Desde la intervención de la Internacional Comunista se sostenía que los países
latinoamericanos, por ser semicoloniales, tenían como primera necesidad la revolución
democrático-burguesa para luego aspirar a la construcción del socialismo. La nueva estrategia
rompe con esas certezas. La estrategia del Frente de Liberación Nacional y Social puso sobre
tablas, por lo menos discursivamente, dos asuntos centrales: la posibilidad de construir una
sociedad organizada por fuera del sistema capitalista, como lo había hecho Cuba y lo estaba
poniendo en práctica Nicaragua, y la necesidad de revisar las políticas de alianza para lograr
ese cometido. Ese frente debía poder dialogar con la izquierda y, al mismo tiempo, contener a
las fuerzas progresistas del peronismo.
Los debates que llevaron a ese nuevo rumbo se habían empezado a delinear con
anterioridad en un proceso al que llamamos «el viraje»
, el cual, si bien se cristalizó en el XVI
Congreso, es de más largo aliento y se puede rastrear desde finales de la dictadura (Bona 2018a).
En este sentido, el segundo desplazamiento que consideramos relevante se presentó en la
apertura organizacional y de concentración de la militancia, lo cual dio lugar a nuevas prácticas
de participación, fundamentalmente para la juventud. La transformación «no es estatutaria, sino
que dice proponerse revertir las desviaciones que habían llevado a la burocratización y el
administrativismo» (Bona 2018b).
En tercer lugar, hubo un cuestionamiento a la línea política de convergencia cívico-
militar
que la dirección partidaria sostuvo durante la última dictadura, aunque fue solapado en
los documentos oficiales.
Transversalmente, estas revisiones estipularon una nueva mirada
respecto de la historia partidaria que se manifestó en la recuperación de procesos
revolucionarios latinoamericanos y la centralidad de nuevas referencias políticas e intelectuales
del siglo XX, que hasta entonces habían sido omitidas o reivindicadas de manera marginal.
En trabajos anteriores, hemos revisado el proceso del «viraje» del PCA y la Federación
Juvenil Comunista
en tanto moviento que anteced al XVI Congreso, se tensionó en ocasión
de este y terminó con grandes rupturas internas y un pronunciado desgranamiento de la
organización. Esto implica una periodización que va desde los últimos meses de la dictadura -
De aquí en adelante PCA
En tanto categoría nativa, «el viraje» es el nombre que se le dio al XVI Congreso del PCA. Sin embargo, en
nuestras investigaciones nos referimos a «el viraje» como un proceso temporalmente más amplio en el cual se
enmarcó el XVI Congreso de 1986. Así lo hemos trabajado para abordar otros problemas del período partidario.
Ver Bona (2018a).
Sobre la política de convergencia cívico-militar el trabajo más destacado es el libro de Natalia Casola, resultado
de su tesis doctoral.
Sobre el rol del PCA durante la última dictadura ver Casola (2015).
De aquí en adelante FJC.
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cuando la discusión sobre la forma de garantizar la institucionalidad democrática estaba en el
centro del debate de los partidos políticos- hasta los años noventa. Este período está siendo
recientemente explorado por la historiografía argentina y los estudios sobre el comunismo y,
por lo tanto, ha sido estudiado de manera desigual.
Hasta ahora nos hemos enfocado principalmente en el contexto del Congreso partidario
de 1986 y sus antecedentes; mientras otras historiadoras, entre las que se destaca Natalia Casola,
se han preocupado por la crisis subsiguiente (Casola 2019). La sospechada marca generacional
de este fenómeno es apenas una de las hipótesis de nuestro proyecto de doctorado; sin embargo,
durante los años que van de 1982 a 1986, un conjunto de jóvenes fue promovido de la juventud
al partido. El caso más emblemático fue el de Patricio Echegaray, por su destacada participación
en el «viraje» y por su posterior actuación como Secretario General de la organización.
Las sucesivas promociones constituyeron, junto con la defunción de cuadros políticos y
dirigentes, la posibilidad de materializar un recambio de un importante porcentaje del Comité
Central (Casola 2015). En un estudio anterior sobre la conformación del Movimiento de
Brigadistas Libertador General San Martin como un proyecto de la FJC que estrecha las
relaciones con la Juventud Sandinista (Bona 2018c), subrayamos la gravitación de la juventud
en la transformación política del PCA.
La fase exploratoria en la que se encuentra nuestro trabajo y el incipiente pero fértil
campo de los años ochenta en la Argentina- ofrece indicios claros de que la cuestión
generacional es un factor clave para analizar las transformaciones del PCA y de los partidos
políticos en esa época. La aparición de las Ferifiestas, en este sentido, evidencia la ya
mencionada participación juvenil.
Consideramos que en los festivales anunciados como «las Ferifiestas de la prensa del PC»
se condensaron una serie de elementos con los que podemos caracterizar al «viraje». Entonces,
el presente artículo pretende tensionar algunos de los rasgos de la cultura comunista que se
reconfiguraron en la posdictadura. Además, a partir del análisis específico de las Ferifiestas,
nos proponemos ubicar aquellas características que se presentaron como novedosas al calor de
la reconversión del partido y la FJC (también conocida como La Fede), organización que
responde directamente al PCA. Para esto debemos subrayar el lugar de la prensa en la
construcción del festival, no solo por la importancia que el órgano de difusión tenía en la
práctica militante de los y las
comunistas, sino también por el hecho de que, particularmente,
este evento fue impulsado con el objetivo de difundir la prensa del PCA y la FJC.
Por lo tanto, si bien hemos realizado una cantidad considerable de entrevistas y contamos
con material fotográfico y audiovisual sobre el evento, analizaremos principalmente, aunque
no con exclusividad, la promoción, expectativa y balance de las tres Ferifiestas (1984, 1985 y
Por un lado, nos referimos a varones y mujeres porque hemos recogido testimonios tanto de unos como de otras.
Por otro lado, si bien las mujeres son un actor al que la organización apela discursivamente y en ocasiones visibiliza
en las fuentes, el lenguaje de estos documentos supone el masculino como género no marcado, salvo en contadas
excepciones. En este trabajo, tomamos la decisión epistemológica de utilizar un lenguaje que visibilice la
participación de mujeres como militantes, como trabajadoras y como electoras porque consideramos que junto con
los varones, son emisarias y remitentes de los mensajes partidarios de circulación interna y de los materiales
explorados. Por lo tanto, siempre que no se haga explícita la exclusión de las mujeres en las fuentes, las incluiremos
en nuestra escritura. Esto se debe tanto a nuestro interés por visibilizarlas, como al hecho de que los documentos
dan cuenta de su participación.
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1986) que se acompasaron al debate interno de la organización en aquella coyuntura. En otras
palabras, el objetivo es explorar las tres Ferifiestas como una de las entradas posibles para
estudiar las reconfiguraciones que el PCA y la FJC pusieron en práctica desde la apertura
democrática. Este evento funcionó como un binóculo de la reconversión de la organización, ya
que fue una apuesta política y cultural en la que toda la maquinaria partidaria -y la prensa en
particular- hizo circular las ideas fuerza del «viraje». Primero realizaremos una bajada
preliminar al archivo y propondremos una descripción de las fuentes utilizadas para ensayar
reflexiones provisorias que habiliten interrogantes para emprendimientos posteriores.
La política cultural del Partido Comunista de la Argentina en los años ochenta
Desde la conformación de la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y
Escritores
hasta el presente, se pueden rastrear una diversidad de proyectos culturales que dan
cuenta de la preocupación de los comunistas por este asunto.
Los años ochenta no fueron la
excepción, en la cada se destacó una gran variedad de alternativas alrededor de fenómenos
culturales internacionales, así como dispositivos que apuntaron a la construcción de sentidos en
relación con la militancia comunista, el socialismo, el antiimperialismo y la democracia.
Las
referencias en la prensa, tanto del PC como de la FJC, sobre las actividades culturales son
abundantes y algunas de las propuestas se sostuvieron en el tiempo, como es el caso de los
festivales Arte y Parte y Teatro Abierto que podrían ser considerados antecedentes de las
Ferifiestas.
Si analizamos paralelamente la prensa del PCA y de la FJC de los años 1984, 1985 y 1986
hay diferencias notables a simple vista. La primera era un órgano informativo de temas diversos,
entre los cuales había noticias sobre actividades partidarias, y la segunda se centraba en las
actividades de la FJC, la cual cuando abordaba temas de actualidad nacional no lo hacía a partir
de una nota de opinión, sino con un plan de acción o una actividad alrededor de la noticia. No
queremos decir que en la prensa juvenil haya habido una falta de análisis, sino que era
abiertamente un órgano de agitación y propaganda. Por otro lado, la prensa partidaria parecía
proponerse las actividades de la organización y, a la vez, tomar posición, en forma de noticias,
frente a la situación política, económica y social nacional e internacional.
De aquí en adelante AIAPE.
La AIAPE fue una agrupación que pertenecía al PCA y llevaba adelante su política en el plano cultural e
intelectual que se desarrolla desde 1936 hasta mediados de la década del 40. Es la primera experiencia del PCA
para actuar en el campo de la cultura y ha tenido entre sus miembros a renombrados intelectuales y artistas como
Aníbal Ponce, Álvaro Yunque y Raúl González Tuñón. La agrupación además tenía una fuerte incidencia en el
campo incluyendo en sus actividades a personalidades no comunistas como el caso de Leticia y Olga Cossettini o
artistas internacionales vinculados al comunismo como Federico García Lorca y Pablo Neruda. La agrupación
estaba federalizada: en Rosario, por ejemplo, tenía su propia sede y entre las figuras sobresalientes se encuentra
Antonio Berni. Para consultas sobre el tema ver Devés (2013).
Sobre la política cultural del PCA se destacan los trabajos de Adriana Petra, en particular su libro de 2017
Intelectuales y cultura comunista. Itinerarios, problemas y debates en la Argentina de posguerra. También ver
Camarero (2007).
Débora Ermosi (2014) ha analizado los encuentros artísticos del PCA poniendo el énfasis en la «disputa por la
juventud» que se produce con las políticas del gobierno radical. Graciela Browarnik (2003, 2009, 2019) se ha
centrado en la transmisión de la tradición partidaria y la política cultural que acompaña la apertura democrática en
relación con las actividades culturales propuestas por otros partidos de izquierda. Lo que aquí nos proponemos es
explorar cómo esa política cultural funciona al interior del PCA en el marco de las transformaciones del XVI
Congreso.
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La publicación Aquí y ahora, la juventud, de alcance nacional, tuvo corresponsales en
todo el país y la redacción pretendía ser abierta para animar la participación de militantes.
Aparentemente, la prensa juvenil era una herramienta de propaganda y reclutamiento, pero no
solamente en lo referente a la distribución, sino que participar de la prensa podía ser una forma
de acercar nuevos militantes.
Tanto en la FJC como en el PC, la importancia de la propaganda tenía tal centralidad que
todos los militantes debían conocer algunas estrategias mínimas de redacción. El primer nivel
de la Escuela de Formación de Cuadros incluía algunos elementos sobre este punto, aunque
existía formación específica de propaganda, como de finanzas, organización, seguridad, etc.
Además, en algunos ejemplares de esta prensa, aparece entre las primeras páginas un recuadro
titulado «Mini curso de periodismo» (enero de 1985) con algunos consejos de redacción. «La
idea, aún hoy», nos comenta un militante en una conversación posterior a una entrevista, «es
que cualquiera pueda escribir un volante, que cualquiera pueda escribir un comunicado… como
dar un discurso, u otras cosas» (Entrevista con Ernesto, militante comunista con tareas
administrativas. Rosario, 5 de febrero de 2018). Asimismo, una de las ideas que se aprendían en las
Escuelas de Cuadros es que la prensa permite una organización «aceitada»: el conteo de
militantes, de personas influidas por las ideas de los y las comunistas y otros datos con los que
el aparato partidario contaba y de los que se servía en contextos de clandestinidad.
De este modo, podemos consignar que la prensa era una prioridad partidaria por su
función como órgano de difusión, herramienta de organización, dispositivo para generar
finanzas y anzuelo de reclutamiento de militantes. Deporte, música y poesía fueron ejes
recurrentes en Qué pasa y en Aquí y ahora, la juventud y en esa política debemos enmarcar las
Ferifiestas, para que su análisis no quede confinado únicamente a la celebración y a la difusión
de la cultura comunista.
En otras palabras, podemos decir que, por un lado, la prensa tuvo importancia en misma
como herramienta de militancia y, por otro lado, que las Ferifiestas no pueden ser comprendidas
por fuera de la propuesta partidaria y de sus órganos de difusión, ya que eran las fiestas de la
prensa, primero la fiesta del Qué Pasa y luego con una participación activa del órgano de la
juventud.
Para los años ochenta, en la organización de las Ferifiestas, quienes editaban la
prensa trabajaban en conjunto con otros militantes; en muchos casos con el responsable
ideológico, de propaganda o de literatura de un organismo básico que no solo era instructor en
En este trabajo, la cultura comunista es entendida como una subcultura que, según Raymond Williams (2008,
pp. 87-93) refiere a sistemas significantes y simbólicos, y dejamos de lado su acepción arqueológica o
antropológica que pone el acento primordialmente en la producción material de la vida.
Si bien rebasa los límites de este trabajo, es interesante señalar que las peculiaridades de las Ferifiestas no lo
convierten en un evento de excepcionalidad. Grandes festivales aparecen en la historia del PCA, pero también de
otros partidos comunistas. El caso conocido y, tal vez, el prototípico es el de la Fête de l'Humanité, la fiesta de la
presa comunista francesa. Sin embargo, los partidos comunistas del Cono Sur, comparten ciertos elementos que
permitirían un análisis desde una perspectiva comparada y desde una perspectiva que contemple sus conexiones.
Incipientemente, en el marco de una adscripción a la cátedra de historia de América contemporánea de la UNR,
nos encontramos realizando un estudio que indague en los procesos que se dieron al interior de los partidos
comunistas de Chile, Uruguay y Argentina durante los años ochenta y noventa teniendo en cuenta el marco de
recuperación de la institucionalidad democrática. Los estudios sobre Chile son los que más han avanzado en la
exploración del período por lo que un objetivo marginal de este trabajo es también establecer una reconstrucción
de la historia del caso argentino para poder avanzar luego en comparaciones e interpretaciones conectando los
casos del cono sur.
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lecturas científicas, notas de política nacional, internacional o economía, sino también
circulaban cuentos, novelas, pinturas y películas entre los comunistas en la época.
Los Festivales eran actos políticos, pero contenían una gran excepcionalidad en
comparación con otras actividades partidarias: no se trataba solamente de formación política en
sentido estricto, sino también de un evento cultural amplio donde las expresiones artísticas que
formaban parte del circuito de formación en el interior del partido se combinaban con otras que
caracterizaban otros circuitos. Si bien pueden notarse el sostenimiento de pautas protocolares
(los oradores definidos, el uso limitado y administrado del «micrófono abierto», el canto de «La
Internacional», la solemnidad de los puños en alto, etc.), la agitación de los protagonistas en los
escenarios de la época permitía una apertura y una masividad que no puede ser explicada por
fuera del proceso de apertura democrática que se da en el Cono Sur y, particularmente, en
Argentina.
Lo anterior se debe, en gran medida, a que la Ferifiesta cumplía una función «hacia
afuera» del partido, es decir, la visibilidad pública y el reclutamiento con el acento puesto en
desembarazarse del sectarismo que el mismo partido adjudicaba a su pasado. Además, el evento
tenía un propósito «hacia adentro» de la organización: el de la cohesión y formación de la
militancia o, en otras palabras, la construcción de una identidad común que pudiera resguardar
la unidad de la militancia frente a las transformaciones que, al menos discursivamente, se
estaban produciendo.
La música abría puertas hacia la poesía, la poesía hacia la política y la política solía
apuntar a Centroamérica. «La niña de Guatemala», el famoso poema de José Martí, según la
prensa juvenil, llega a los comunistas a través de algunas canciones, probablemente la versión
de Los Olimareños o la de Pablo Milanés. Esta nota no es aislada, ya que en reiteradas
oportunidades se publican poemas y letras de canciones analizadas, comentadas o
contextualizadas; entre los favoritos estaban Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, tal vez porque
en el año 1984 se presentaron en los escenarios del país, pero también, podemos intuir que su
promoción tenía que ver, por una parte, con la mirada que la organización volcó sobre
Centroamérica y, por otra parte, con una forma más laxa de pensar la militancia, el amor y el
porvenir que respondía a implícitas y explícitas demandas juveniles.
También circulaban poemas «a los caídos», referidos a detenidos y desaparecidos durante
la última dictadura militar, entre los que se destacan la joven universitaria Inés Ollero y el niño
de 14 años, comunista e hijo de comunistas, Floreal «Negrito» Avellaneda. Tenemos que
recordar que una de las más importantes líneas comunicativas del PCA en aquellos años fue
quitarse el lastre que había supuesto la política de convergencia cívico-militar a la que antes
nos referimos. A efemérides como el Primero de Mayo o el Día Internacional de la Mujer
también se les dedicaron poemas alusivos, notas especiales y páginas centrales; si bien, ello no
resulta una novedad en relación con períodos previos, la forma gráfica, discursiva y de
contenido asumen notoria innovación.
En el marco de esas publicaciones, se dio lugar al concurso de poesía «Raúl González
Tuñón», el cual convocaba a poetas editados e inéditos menores de treinta años. El jurado
estuvo compuesto por figuras reconocidas en el mundo literario, pero también identificadas
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como militantes comunistas, tal es el caso de Hamlet Lima Quintana, quien tuvo un
considerable protagonismo en la Ferifiesta.
Esta forma de difusión de los comunistas, que, como dijimos, también era una política de
cooptación, permite recuperar una tradición histórica y actualizarla. Ernesto propone:
No olvidar que este partido tuvo los más grandes intelectuales, en cualquier terreno,
la pintura, la literatura, el ensayo, la poesía, hemos tenido poetas geniales, Juan Gelman era
del partido comunista, está bien que Juan Gelman tenía concepciones que se apartaban del
Partido Comunista pero debimos haber tenido una política capaz de contenerlo de alguna
manera, y fuimos muy muy expulsivos. Roberto Arlt, está bien que Roberto Arlt era medio
loco pero no importa, era un gran… el más grande escritor novelístico argentino . . . se
consideraba un comunista, a su manera, como todos los intelectuales, cada uno tiene una
manera distinta, muchas veces controversial, todo lo que vos quieras, pero hay que buscar
. . . (Entrevista con Ernesto, militante comunista con tareas administrativas. Rosario, 5 de
febrero de 2018).
Esta idea da cuenta de la importancia que tenía para los y las comunistas la contención de
intelectuales, artistas, escritores, etc. y explica también la necesidad de cierta flexibilidad, no
ideológica, pero organizativa, en relación con los círculos de artistas e intelectuales.
Aparentemente, en los ochenta, el tablero interno iba a permitir una apertura a nuevas ideas
que, se suponía, iban a poder convivir y enmarcarse en una línea orgánica. La circulación de
estas referencias culturales se exacerbó en ocasión de las Ferifiestas cuando, después del primer
ensayo de 1984, toda la maquinaria partidaria se volcó a su organización en lo que podríamos
llamar una movilización total de la militancia y las relaciones políticas del partido.
Al mismo tiempo, las relaciones con intelectuales y artistas sobrepasan el problema
orgánico y de relación interna. Por tanto, resulta importante subrayar que la política “hacia
afuera” de la organización, su impacto y sus alcances nos obligan a salir del ensimismamiento
y aportar a pensar la cultura política de los años 80, cuando las propuestas musicales y artísticas
de los y las comunistas se erigieron como polo de atracción.
En ese sentido, las Ferifiestas pueden pensarse como eventos tendientes a recuperar un
lugar de gravitación. En otras palabras, podríamos arriesgar que el PCA y su juventud apuestan
a la construcción de un espacio propio, pero de confluencia de cierta sensibilidad de un campo
cultural más amplio (el de los años ochenta), cuya novedad está, en gran medida, vinculada a
una repolitización cultural general (Manzano 2018a).
2° Concurso de Poesía Raúl González Tuñón. Aquí y ahora, la juventud (1984, diciembre).
Los años ochenta en la Argentina están siendo recientemente explorados desde la historiografía. Un muy
importante aporte en dirección a profundizar los conocimientos sobre el período que estudiamos, lo está realizando
en la actualidad el Seminario Permanente de Historia Social del Pasado Reciente (ISHIR/CONICET) dirigido por
Gabriela Águila. Allí, accea intercambios enriquecedores en tanto enfatizaron los vínculos entre la organización
que estudio y la especificidad del período. En particular, contribuyeron a ello las conversaciones con Rodrigo
López, Marianela Scocco y Agustina Kresic en el marco del Taller «Pensar los os 80’s» del seminario. Mi
participación en ese taller, me acercó a los últimos estudios de Valeria Manzano, quien compartió sus ideas con
nosotras y nosotros. Sobre la cultura política en el período, la autora ha hecho un contundente aporte con dos
publicaciones en 2018 «El psicobolche: juventud, cultura y política en la Argentina de la década de 1980» y
«Juventud en transición: significados políticos y culturales de la juventud en la Argentina de los ochenta».
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Las Ferifiestas del Qué Pasa
1984
El evento se realizó el sábado 14 y el domingo 15 de abril de 1984 en el Rosedal de
Palermo, el centro de la ciudad de Buenos Aires. El nombre de Ferifiesta aparece en la prensa
por primera vez en marzo de 1984 y, desde principios de ese año, fue anunciada como «La
fiesta de la prensa». El lugar se define en el mes de febrero, en una reunión de un representante
del Comité Central con el Ministro del Interior Antonio Tróccoli, y se anunció en la prensa
destacando el interés del funcionario alfonsinista
, lo cual ilustra la importancia del evento en
cuanto a su envergadura. Sobre este punto, la prensa señaló que «Tróccoli y Mira abordaron,
por supuesto, temas de interés político tales como los intentos reaccionarios desestabilizadores
y la posición de los comunistas en este momento trascendente. El ministro del Interior, al
respecto, compartió el criterio según el cual, al margen de las discrepancias naturales, existe la
necesidad de lograr un entendimiento pluripartidario en defensa de las instituciones y adelantó
que próximamente se realizarán encuentros formales de las más altas autoridades nacionales
con todos los partidos políticos. Durante estos encuentros coincidieron deberían surgir ideas
y maneras de concretar ese entendimiento.»
(Qué pasa, 4 de enero de 1984)
La primera mención en la prensa es una referencia a un «gran festival de la prensa
comunista»
en la que se señalaba que el evento ya había sido anunciado en el volumen anterior
y se informaba la constitución de una Comisión Nacional de la Fiesta del 84 que estaría
presidida por Carlos Larralde, miembro del Comité Central. Este último elemento se reiteró en
cada nota del semanario. De lo antedicho, consideramos que debemos subrayar, por un lado,
que se trató de una iniciativa orgánica impulsada por la dirección nacional del PCA y, por otro
lado, que este fue un momento en el que el PCA no tenía una política de abierta confrontación
con el gobierno de Alfonsín -como sí se manifestará al año siguiente- sino una actitud inclinada
hacia el diálogo que osciló entre el apoyo y la crítica a la política económica hasta 1985.
Sobre este punto, el discurso de balance de Athos Fava (Secretario General del PCA), que
no pudo ser pronunciado por cuestiones climáticas, pero fue publicado en la prensa la semana
siguiente,
criticó la política económica de gobierno, reconoció los avances en materia política,
pero exigió un giro, principalmente, en lo que se refería a las relaciones con el Fondo Monetario
Internacional.
Anunciada como «el evento del año» en los volantes y también en la prensa, el objetivo
de la fiesta apareció sin variaciones entre enero y abril de 1984. Se aspiraba, por un lado, a la
activación en todo el país de eventos para confluir en una fiesta central en la capital, cuya
propuesta era «transformar la FIESTA 84 en un verdadero acontecimiento político y de masas.
. . a través de centenares de actividades grandes o pequeñas en cada barrio, región o provincia
que culmine en la gran fiesta». El otro objetivo que la prensa explicita era «conquistar miles de
Raúl Alfonsín es el primer presidente electo democráticamente después de la dictadura. Su candidatura desde la
Unión Cívica Radical (en términos formales, el partido de oposición más importante al peronismo) con un discurso
fuertemente apoyado en la defensa de la legalidad democrática y los derechos humanos.
Qué pasa. (1984, 4 de enero), (149).
Qué pasa. (1984, 4 de enero), (149).
Qué pasa. (1984, 15 de abril), (164).
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nuevos lectores de Qué Pasa y Aquí y Ahora, nuevos suscriptores, difusores y recursos,
fortaleciendo el frente e incorporando miles de nuevos afiliados al PC y la FJC».
Además, entre los criterios de la comisión, la prensa destacaba, primero, la necesidad de
amplitud a la hora de convocar a las fiestas locales y a la central para abarcar a otros partidos
políticos, organizaciones vecinales, sindicatos y clubes, entre otros; segundo, al considerar la
Ferifiesta como un proyecto de gran envergadura, se propuso establecer comisiones locales que
no necesariamente debían estar conformadas por los y las responsables de prensa. Esas
comisiones tenían el propósito de darle continuidad en el tiempo a un proyecto que aspiraba a
reeditarse en los años siguientes. Por último, se solicitaron donaciones a la militancia y al
público lector de la prensa.
El volante de la primera Ferifiesta era un tríptico impreso en fondo blanco, con dibujos y
texto en negro, rojo y azul, los colores que el PCA usaba para sus logos y banderas. Recordemos
aquí que la hoz y el martillo, características de todos los logos, compartían lugar con la bandera
argentina, hecho que con la formación del Frente del Pueblo
comenzó a causar más que
rispideces con sus aliados del Movimiento al Socialismo (Vallarino 2012, pp. 189-196).
La tapa del volante anunciaba «Feri Fiesta 84» en fondo azul claro con letra blanca,
debajo en rojo con fondo blanco decía «de la prensa comunista» y finalmente, en los mismos
colores pero con trazo más fino, la fecha y lugar. La imagen elegida fue el dibujo nada realista
de un varón dibujando una hoz y un martillo sobre el volante, evidentemente la intención era
transmitir alegría; las caricaturas del volante (las de la tapa y la contratapa en la que hay varones
y mujeres llevando dos banderas rojas y una argentina), si bien aparentan ser infantiles, tenían
la intencionalidad de transmitir que era un evento amplio, algo así como un evento «para toda
la familia».
Al interior, el volante anunciaba que la «Ferifiesta 84» era una política aprobada por el
Comité Central y debía ser de carácter amplio para contribuir a la unidad y transmitir el espíritu
frentista no sólo entre los partidos políticos, sino también entre los sectores de clase. Se
anunciaba como «una iniciativa que contribuye a unificar la lucha de los campesinos, los
intelectuales, el empresariado nacional, los estudiantes, las mujeres y la juventud en general,
con la clase obrera» en pos de «la paz y la solidaridad» y, nuevamente, «por la paz, la
democracia y el socialismo».
Una imagen acompañaba este texto: dos niños señalando una
paloma blanca.
En el otro extremo del interior, una pareja que canta, otra que juega al futbol y una tercera
que lee invitaban al evento, el cual anunciaba que «está todo permitido», en una iniciativa que
sugería «prepararla de abajo». Esto da cuenta del espíritu participativo y no dogmático que
pretendía asomarse al XVI Congreso, pero es conveniente destacar que esa participación «desde
abajo» debía realizarse, según el volante, sin improvisaciones y; por el contrario, con la
elaboración de un calendario y una difusión planificada de modo tal que se conformasen
comisiones de participantes. Creemos que el acento estaba puesto explícitamente en el
reclutamiento que, para esta actividad, debía consistir no solo convocar a un amplio público,
Qué pasa. (1984, 4 de enero), (149). Destacado en el original.
De aquí en adelante FREPU
Volante Ferifista 84, sin datos. Archivo del Comité Central del PCA
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sino también, desde los llamados «espacios de masas», proponer actividades en las que posibles
nuevos militantes pudiesen participar.
1985
El segundo festival, el de 1985, tiene un carácter similar, aunque se extendió una jornada
más: se celebró el viernes 12, el sábado 13 y el domingo 14 de abril en el Parque Sarmiento,
también en Buenos Aires. Se anuncia por primera vez en la prensa de diciembre del año anterior
y se informa que la organización estará a cargo de Mario José Grabivker, director del semanario
y miembro del Comité Central.
Esta vez, la Ferifiesta no fue exclusiva de Qué pasa, se integró también Aquí y ahora, La
juventud. Los principales objetivos fueron reafirmar la fiesta como tradición anual, presentar a
los candidatos comunistas y discutir con ellos, alcanzar la venta de 100 000 ejemplares para
transformar el semanario y realizar un hecho político cuyo epicentro fuese la apuesta por un
frente de liberación y la solidaridad con América Latina, en particular con la Nicaragua
sandinista, ejes centrales en el «viraje» que el XVI Congreso se propuso.
Nuevamente se anunciaron artistas nacionales e internacionales, entre ellos, Osvaldo
Pugliese
, Víctor Heredia, Los Trovadores, Rubén Rada y el Cuarteto Zupay. Si bien el evento
estaba lejos de ser un conjunto de recitales porque implicaba actividades vinculadas con las
artes plásticas, el teatro, el cine, la discusión política, la poesía, etc., la figuras que de manera
predominante ocupaban la propaganda eran músicos, en su gran mayoría varones, reconocidos
nacional e internacionalmente y cuyo vínculo con el PCA tenía carácter público desde hacía
tiempo atrás.
El volante tenía mayor tamaño que el anterior: era un desplegable de doble faz, más
colorido, donde predominaba la hoz y el martillo y en el que, a diferencia del año previo, en
gran medida la centralidad la tenía la política del partido, aunque mantenía una estética muy
similar. Se anunciaban tres puntos: en primer lugar, un discurso de Athos Fava, programado
para el último día; en segundo lugar, un diálogo con los brigadistas que habían vuelto de
cosechar café en Nicaragua hacía poco tiempo; y, en tercer lugar, un debate sobre la crisis
económica en la que se presentaba una imagen de un brazo vestido con la bandera
norteamericana que sostenía una bolsa de dinero, debajo de este había una manifestación con
carteles que anunciaban: «No al fondo», «Aumento de salario» y «Justicia».
Se encontraban también referencias a la alegría como un atributo popular bajo la frase
«para el pueblo lo que es del pueblo». Además, el segundo evento, a diferencia del primero,
involucró una política de finanzas centralizada en la relación con la venta de entradas, aunque
exceptuaba a niños y jubilados. La prensa lanzó el «programa» una semana antes de que el
evento se llevase a cabo, lo que nos permite acceder con detalle a las actividades planificadas.
Parque Sarmiento se dividió en zonas, cada una identificada con un color: «Capital»,
«Regional Oeste», «Regional Sur», «Regionales del Interior», «Ciudad Internacional» y
Qué pasa. (1984, 26 de diciembre), (200).
Reconocido por su larga trayectoria como militante comunista y uno de los más destacados compositores e
intérpretes del tango, ese año se postuló a un cargo legislativo por el FREPU, una fórmula que agrupaba a
comunistas, trotskistas y peronistas de izquierda que discrepaban con la dirección del Partido Justicialista.
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«Ciudad Juvenil (FJC)».
Además de las actividades recreativas y deportivas, en el evento
hubo dos actos expresamente políticos: se celebró el cumpleaños de La Fede con un discurso
de Patricio Echegaray. El otro acto fue el cierre de las jornadas con el discurso de Athos Fava.
No obstante, como hemos señalado, el programa proponía una serie de debates sobre diferentes
asuntos entre comunistas y con otras fuerzas políticas desde como anarquistas y hasta radicales:
los problemas del mundo campesino o la deuda externa; encuentros por sectores (movimiento
estudiantil, movimiento obrero, mujeres, etc.); presentaciones de libros; mesas redondas, y un
largo etcétera.
En esta edición del evento podemos hablar de una movilización total de la militancia y
las relaciones políticas del partido y que como tal, cambiará su carácter. Ya en enero de 1985,
el Qué pasa publicó cinco notas con novedades sobre la fiesta, en las que pretendía dejar claro
que era un festival «de cara a las luchas»
, lo que significó, en esa oportunidad, un aumento
del carácter, sino político, al menos sí confrontativo del evento.
Desde principios de año, el secretariado llamaba a discutir la Ferifiesta en todas las
instancias de dirección del partido. La juventud y las comisiones organizadoras que habían
desarrollado esa tarea el año anterior o estaban al frente de ellas en 1985 debían constituirse
como comisiones estables, auxiliares de la dirección. El Comité Central definió que las
Ferifiestas debían vincularse con la resolución del conjunto de las tareas partidarias, como, entre
otras, la renovación de carnets, de central importancia en ese año, en particular por las
expectativas electorales. Si bien estas medidas tenían que ver con la envergadura que suponía
el evento visible en la permanente solicitud mediante la prensa de donaciones las
insuficiencias que para el PCA presentaba el gobierno, el avecinamiento del giro congresal que
se anunciaría pronto y el relativo éxito que la edición ’84 había significado, condicionaron las
estrategias de organización y convocatoria.
El acto fue transmitido por radio y «según estimaciones de otros diarios y agencias»
participaron unas 200 000 personas entre las tres jornadas. El Secretariado Nacional del PCA
evaluó el evento en un comunicado en el que consideró que todas las personas militantes
«mediante un gran despliegue propagandístico y organizativo garantizaron el resonante éxito
de la Ferifiesta nacional ’85 de la prensa comunista», por ello agradeció a «afiliados y amigos»
y destacó que la pluralidad convirtió a la Ferifiesta en un aporte para «forjar la unidad más
firme, por afianzar la democracia y hacia el frente de liberación nacional y social».
1986
La Ferifiesta de 1986 se desarrolló en Parque Sarmiento, los días 5 y 6 de abril. La leyenda
central de los primeros anuncios, «Para lograr el éxito político, movilización general», iba
acompañada de dibujos de gente a pie, en bicicleta, con pelotas, globos, chicos, grandes,
varones y mujeres, con una estética similar a las ediciones anteriores, pero con dos pancartas
novedosas: «Moratoria YA» y «FMI o pueblo».Comenzó a anunciarse desde febrero y
Qué pasa. (1985, 10 de abril), (214).
Qué pasa. (1985, 20 de febrero), (207).
Qué pasa. (1985, 24 de abril), (216).
Qué pasa. (1984, 4 de enero), (149). Destacado en el original.
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aseguraba, una vez más, la participación de «figuras artísticas de primer nivel. . . ubicadas en
la cumbre de la popularidad».
Consideramos que lo más relevante de la edición fue la decisión del PCA de subrayar la
participación de delegaciones de todo el mundo, al destacar la importancia del
internacionalismo como valor en un orden que ilustra las preocupaciones del partido:
Nicaragua, Cuba, El Salvador, la URSS, Chile, Uruguay, la República Democrática Alemana,
Checoslovaquia y Paraguay. En dicha edición se da un gran cambio, la «Ciudad Internacional»
se reeditó bajo el lema «la paz y la solidaridad antimperialista».
Esta edición del evento, según lo indicaba la prensa, era la oportunidad para divulgar el
contenido del debate hacia el próximo Congreso Nacional del PCA, el XVI Congreso, que fue
el marco en el que se realizó la Ferifiesta.
Como artistas destacados participaron Mercedes
Sosa, León Gieco, Teresa Parodi y Osvaldo Pugliese, y, paralelamente a la centralidad que los
músicos tuvieron en los años anteriores, se jerarquizaron consignas como la de solidaridad
internacional, en particular hacia Nicaragua, Chile y El Salvador, y el antiimperialismo, con
énfasis en el enfrentamiento a la carrera armamentística y el «holocausto mundial», presentes
en una carta abierta a Ronald Reagan.
En particular, el apoyo a Nicaragua se manifestó con la presencia de las Brigadas del Café
del Movimiento de Brigadistas General San Martín de La Fede, que ya habían tenido su propio
stand el año anterior, pero sin relevancia en la prensa. La recuperación de una tradición
internacionalista, cuyos orígenes se remontan a la solidaridad con la Guerra Civil Española, se
manifestó con el discurso de una figura emblemática, Fanny Edelman, quien estuvo presente
en el acto de lanzamiento del movimiento de brigadistas en 1984 y en su despedida en el
aeropuerto en los primeros días de 1985. La dirigente era entonces responsable de las relaciones
internacionales del Comité Central, miembro de la Comisión Política del PCA, asimismo,
inauguró la Ciudad Internacional de la Ferifiesta de ese año.
Sin embargo, en el plano nacional, la Ferifiesta apostaba a la convocatoria de los más
diversos sectores “concebida como un instrumento y no como un fin en sí mismo, es y debe ser
concebida cada vez más como un gran aporte a la política de concentración en el movimiento
obrero, que nos permita nuclear en torno de una actividad política recreativa y cultural de
carácter multifacético, en primer lugar a los obreros y obreras de las grandes empresas, a sus
familias, a los trabajadores y vecinos de los gremios y barrios, y a todos los militantes y
dirigentes barriales del Frente del Pueblo, a nuestros amigos cristianos e intransigentes, y
fundamentalmente a nuestros compañeros peronistas.”
En ese punto, el propósito de la Ferifiesta era «contribuir a la difusión, desarrollo y
fortalecimiento de la prensa comunista» y «también tendrá su motivación política de fondo»
con el lema «por la moratoria es paz, pan, trabajo y democracia», esta pedía una moratoria para
el pago de la deuda, la cual era una iniciativa comunista a la que se había plegado el FREPU y
había adoptado en su programa la CGT. En el transcurso de la Ferifiesta se proyectó una
Qué pasa. (1986, 12 de marzo), (261). Destacado en el original.
Qué pasa. (1986, 5 de febrero), (254).
Qué pasa. (1986, 5 de febrero), (254).
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campaña de solidaridad con las luchas populares en Argentina, pero también con «Nicaragua,
El Salvador y otros pueblos que luchan o marchan hacia la liberación nacional y social».
La edición era preámbulo de nuevas brigadas a Centroamérica que se articularon y se
amalgamaron permanentemente con las intenciones de conformar un Frente de Liberación
Nacional y Social en Argentina y que pudiera dirigir al sujeto (el pueblo) hacia el horizonte que
el PCA se planteó durante el XVI Congreso: una revolución patriótica popular y democrática;
antiimperialista, agraria y antimonopolista, hacia el socialismo e integrada a la gesta liberadora
latinoamericana.
El XVI Congreso y las Ferifiestas
Se desprenden de esta extensa descripción algunos elementos que nos interesan destacar.
En primer lugar, la función de las Ferifiestas como herramienta unificadora de la militancia,
frente a un contexto de renovación de la línea política. En segundo lugar, la manifestación de
esa línea política en la elección temática de los stands, la gráfica y las actividades propuestas.
Por último, las estrategias hacia el exterior del partido con las que el PCA intentó integrarse al
sistema democrático mediante una tarea política de reclutamiento.
Sobre el primer punto, consideramos que las Ferifiestas estaban, desde el comienzo,
planificadas y organizadas desde la dirección del PCA y la redacción del Qué Pasa. No
obstante, destacamos el desplazamiento que ocurrió hacia 1986, cuando la organización
necesitaba homogeneizar la línea política de cara al debate de ese año, el cual dio comienzo a
una disputa interna que devino en varias rupturas en los años posteriores, como la suspensión
de las Ferifiestas por el resquebrajamiento interno.
Esto es notorio si reparamos en el paso de la conformación de comisiones ad hoc en 1984
y 1985 a comisiones auxiliares que trabajaron en conjunto con los distintos niveles de la
dirección y también con la fuerza que en 1986 tuvo la discusión de la tesis congresal que se
presentó, en la prensa, como un documento que no era plausible cuestionar: «Decimos en la
Tesis Política del XVI Congreso que El Partido ha ido acumulando y recuperando fuerzas con
su política de concentración en las grandes empresas, en el movimiento sindical y en las
barriadas obreras y populares. . . Esta orientación ha ido elevando por su número y gravitación
el peso de nuestra militancia en el movimiento obrero y mejorando en general la composición
social del Partido».
Al mismo tiempo, también señala la Tesis que «Valorando esos logros,
es necesario analizar autocríticamente que aún persisten tendencias a la dispersión, las que
impiden que la política de concentración sea patrimonio de todo el Partido y la Juventud. Esta
insuficiencia expresa la incomprensión de que cada organismo, actúe donde actúe, debe aportar
con medidas concretas y permanentes a la política global de concentración. . .»
Allí se manifestaba un problema fundamental: había una suerte de consenso respecto de
la necesidad de producir una trasformación al interior del partido que realizase una autocrítica
respecto del dogmatismo y, principalmente, de la postura asumida por el Comité Central
durante la dictadura. Sin embargo, no había claridad respecto de cuál sería esa reconfiguración.
Qué pasa. (1986, 26 de febrero), (259).
Qué pasa. (1986, 12 de marzo), (261).
Qué pasa. (1986, 12 de marzo), (261).
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Esa dispersión tuvo especificidades regionales y la apuesta por la construcción de Ferifiestas
en todo el país que culminasen en un gran evento central no solo metaforizó la dinámica del
centralismo democrático, sino que también condicionó a las regionales, mediante
intervenciones de la dirección nacional en cada uno de los eventos. Además, la incorporación
de la prensa juvenil en el evento podría ser un indicador de que las reconfiguraciones del
«viraje» estaban atravesadas por discusiones políticas, burocráticas, pero también
generacionales.
En segundo término, es notable el aumento de la presencia de América Latina en las
preocupaciones si comparamos los tres eventos. A pesar de que no observamos un
desplazamiento de lo prosoviético a lo latinoamericano, es notorio el cambio en la
jerarquización: si miramos con exclusividad la «Ciudad Internacional» hacia 1986, Nicaragua
y Cuba se impusieron sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la República
Democrática Alemana, revirtiendo por completo la preponderancia de las últimas dos en 1984,
cuya importancia relativa había declinado en 1985.
Lo anterior puede ser adjudicado a un conjunto de cuestiones entre las que destacamos:
la recuperación de la figura del Che y la conformación del Movimiento de Brigadistas
Libertador General San Martín. La reivindicación pública del Che en la vida del PCA data de
octubre de 1984, cuando en la ciudad de Rosario
se organizó por primera vez un acto público
que lo homenajeó. En el mismo contexto, La Fede organizó las Brigadas, cuyo primer destino
y más destacado iba a ser la Nicaragua sandinista; la incorporación de la política de Frente de
Liberación Nacional y Social también tuvo lugar hacia 1986, pero no sólo en consonancia con
los procesos latinoamericanos, sino que cumplió una tarea dentro de las expectativas
democráticas: paz, democracia y socialismo fueron un tridente discursivo bajo el que se
disimularon profundas contradicciones.
Sobre el problema de la democracia, corresponde señalar que el contexto de recuperación
institucional daba un marco a las discusiones en el que la lucha por la defensa de los Derechos
Humanos tuvo centralidad. Más allá de ser una tradición histórica del PCA -que se puede
rastrear desde la década del treinta con la fundación de la Liga Argentina por los Derechos del
Hombre (Scocco 2019) - las demandas de justicia por los crímenes de la dictadura y la posición
en contra de la censura ocuparon un lugar fundamental.
Si bien Casola (2015) sostiene que «la oficialización de la autocrítica permitió contener,
al menos durante algunos años, el proceso de crisis interna e insuflar una nueva imagen
reflexiva, democrática» (p. 52), la demanda por la aparición de los desaparecidos era una
práctica habitual durante la dictadura (Scocco, 2019), como también señala la autora, y no se
observó un cambio notorio en este aspecto hacia mediados de los ochenta. Lo que sí permitió y
habilitó el retorno a la democracia fue la posibilidad de actos masivos, esto condicionó la
necesidad de democratizar la dinámica del funcionamiento interno, de lo que la prensa hizo
alarde en particular cuando anunció que la Ferifiesta no era una instancia con actores y
espectadores, sino que aspiraba a ser un evento construido colectivamente.
Al llevar esto a la práctica se visibilizaron serias dificultades: los «grandes» artistas
ocupan los primeros planos y la circulación de la palabra fue escasa; ello puede responder a que
Tercera ciudad más poblada en Argentina.
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la cultura política del PCA está atravesada por un seguidismo a las direcciones políticas de las
que el XVI Congreso (en la letra) quiso extirparse con éxito exiguo. Con todo, es importante
advertir que ese resquebrajamiento interno del PCA que convive con la suspensión de las
ferifiestas como evento de gran magnitud y movilización de la militancia es un indicador que
confluye con los atinados y muy recientes intentos de periodizar una década escasamente
explorada, en cuyo último tercio, en oposición a los años previos, destaca por la «percepción
de apatía, desencanto y crisis» (Manzano 2018b).
En esa línea, consideramos que, por sus objetivos, expresados en los volantes, en la prensa
y por las expectativas de quienes acudieron (militantes o no), la Ferifiesta también formaba
parte de un universo de ofertas que cubría necesidades que se inauguraron junto con el
restablecimiento de la legalidad democrática. En Rosario, según uno de los testimonios, la
Ferifiesta «era esperada para compartir como el picnic del día de la primavera». Un director de
teatro, que no militó en el PCA ni en la FJC, pero que tenía «afinidad ideológica», sentencia
que «en la década de los ochenta, eso era una necesidad». Según su propio testimonio, era una
expresión, un espacio artístico que les permitía a músicos, actores, bailarines, etc. «conocer
gente de otros lugares» (Entrevista a Marco. Rosario, 18 de febrero de 2018).
En este punto, «resulta llamativo que, aunque las Ferifiestas se dieron en pocas ocasiones,
la comunidad sienta que permanecieron por mucho tiempo. Esto nos lleva a preguntarnos si en
Rosario se arraigó de manera particular, si se realizaron con más periodicidad durante esos años
y si la conmoción que les causó a las personas asistentes los lleva a recordar la Ferifiesta como
algo reiterativo; puesto que eligen expresarse en todos los casos con el pretérito imperfecto en
frases como «se iba con mucha alegría» Scocco, (2019).
La sensación de libertad, no sólo para la comunidad militante, sino para un público más
amplio, lleva a afirmaciones de este tipo: «era como hacer la revolución estar ahí; nos creíamos
que éramos un montón, era un espacio ganado» Scocco, (2019). La sumatoria de gente, como
vimos en el análisis de la prensa y los volantes, se pensaba como herramienta de reclutamiento,
pero es probable que para las demás personas que no estaban vinculadas al partido, haya
significado un espacio de sociabilidad muy importante en ese contexto.
Una música afirma: «Yo participaba de un espacio musical, mis amigos tocaban en peñas
y bares, pero tocar en el escenario de la Ferifiesta era tocar en un lugar donde había una
convocatoria mucho mayor, no frente a los mismos 20 de siempre. Lo mismo nos pasaba cuando
veíamos grupos musicales de gente que hacía otras cosas y quedábamos maravillados, y
hablábamos, y hacíamos contacto un espacio de sociabilidad que no encontrábamos en otro
lugar» (Entrevista a Ana. Rosario, 11 de febrero de 2018). Lo considera, en el mismo sentido que
el testimonio anterior, «un espacio de crecimiento» ideológico, pero también artístico, y
recuerda la impresión que le causaba formar parte de aquel evento más allá de que no había
participado orgánicamente en el PCA. Ella dice: «yo estaba realizada y pensaba ‘ya está, si
pudimos hacer esto y estamos acá compartiendo esto, todo va para arriba’. Me sentía segura…
‘¿vas bien, Camilo? ¡Voy bien, Fidel! Y aquí estamos (suspiro)» (Entrevista a Ana. Rosario, 11
de febrero de 2018).
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Conclusiones
En este trabajo hemos realizado una descripción de las propuestas, expectativas y
balances de los festivales denominados Ferifiestas, según los presentó en la prensa el PCA. La
intención fue dar cuenta de los cambios que se produjeron de uno a otro festival y detectar la
fuerza de las ideas del XVI Congreso que resultaban prototípicas en 1984, las cuales fueron
extendidas y abiertamente puestas en escena en 1986.
Señalamos, principalmente, la perspectiva latinoamericanista, «el viraje» hacia la política del
Frente de Liberación Nacional y Social, la proclamada democratización interna del PCA y la
defensa de la democracia en tanto fue entendida como la defensa de la vida y condición de
posibilidad para la lucha por alcanzar el socialismo. Esta perspectiva sobre la democracia, con
la que el PCA consideró que era posible hacer la revolución, será uno de los puntos críticos en
los debates posteriores, pues si bien se entendía que la revolución no era posible sin transformar
la democracia, el sector renovador fue cristalizando sus posicionamientos ideológicos a la vez
que consolidaba su poder político en el Comité Central. La centralidad de las Ferifiestas en la
política del PCA da cuenta, por la enorme movilización de recursos, de que fue una apuesta de
envergadura que permite ahora mirar la introducción de la política que se instalaría de forma
oficial en 1986.
Apoyo financiero: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
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