Resumen

Introducción


Este trabajo se inscribe en el marco de un programa interdisciplinario de estudios del patrimonio, en específico, en un proyecto de investigación que busca analizar la relación que las comunidades locales de ciudades intermedias establecen con el patrimonio cultural. En este sentido, se han realizado estudios en el área centro de la provincia de Buenos Aires, Argentina. El partido de Benito Juárez constituye uno de los casos en el que se realizan investigaciones desde hace cinco años de manera sistemática. Se destacan en él algunas particularidades con respecto de los procesos de puesta en valor y activación patrimonial que ponen sobre el escenario diferentes, pero articuladas, modalidades de gestión y participación: estatal, alternativas y comunitarias.


Objetivo


En ese marco, se propone identificar y analizar las discursividades que se construyen, desde la perspectiva nativa estatal, durante el acto de patrimonialización de la estancia fundacional del partido: «El Sol Argentino».


Método


Se utilizó una metodología cualitativa basada en la observación participante durante el evento, así como el análisis de los discursos políticos públicos.


Resultados


De esa manera se pudo identificar que los valores puestos en juego desde la gestión para legitimar dicho bien cultural como patrimonio local son aquellos referidos a su materialidad, en especial sus condiciones arquitectónicas y no aquellos vinculados con una historia común que habilite nuevas lógicas de significación, uso y apropiación del bien.


[Continúa leyendo en el artículo]


 

Introducción

El presente artículo se inscribe en el marco de proyectos de investigación más amplios que incluyen entre sus objetivos la construcción interdisciplinaria de conocimiento nuevo en temas de patrimonio cultural en ciudades intermedias. En este sentido, y partiendo de un tema común como es el patrimonio, se han venido realizando trabajos en el área centro de la provincia de Buenos Aires, entre otros, en el partido de Benito Juárez.

Una de las particularidades de este territorio es que, desde el año 2015, se estudian procesos de puesta en valor y activación patrimonial, los cuales ponen sobre el escenario diferentes, pero articuladas, modalidades de gestión y participación: estatal, alternativas y comunitarias. Además, se trata de una localidad donde el patrimonio cultural aparece como concepto nativo y resignificado en el uso cotidiano de la contemporaneidad juarense. En definitiva, este no es un factor recurrente en las otras áreas de estudio en las que han realizado investigaciones, en donde la noción de patrimonio es utilizada como una categoría teórico-analítica para analizar procesos en los que se activan diversos repertorios culturales e identitarios.

En Benito Juárez es posible reconstruir una serie de antecedentes que permiten inscribir el interés y la apropiación nativa del concepto. En la década de los 80, se desarrollaron las Primeras Jornadas para la Conservación del Patrimonio Cultural y Natural. En el 2013 se crea la Oficina de Patrimonio Cultural y Natural (Conforti 2019). En el 2015 se celebró el Congreso Internacional de Socialización del Patrimonio en el Medio Rural (SOPA15), este generó una experiencia de participación inédita para la comunidad local (Conforti 2019) puesto que introdujo nuevas metodologías participativas, horizontales, que permitieron vincular el patrimonio con lo cotidiano y actual, con los saberes y la identidad colectiva, no sólo con personajes emblemáticos o valorados por los «expertos».

Sobre este escenario se ha realizado el trabajo de campo y se ha comenzado a reconstruir la trama de relaciones entre los diversos actores e instituciones implicados en el campo del patrimonio (organizaciones estatales, grupos informales, vecinos, académicos, etc.) y su gestión. En este marco, un tema recurrente en los testimonios recabados y eventos observados –y registrados– fue la restauración del casco de la Estancia del fundador del partido «El Sol Argentino»[1]. Su inauguración y puesta en valor se convirtió en un eje presente no sólo como parte de la agenda política del gobierno de turno, sino también en los discursos de vecinos.

Después, en septiembre de 2019 se realizó la inauguración formal de dicha estancia, mediante un acto que congregó tanto a gestores municipales como a un gran número de participantes de la comunidad local. El trabajo de campo en dicho evento permitió comenzar a completar y enriquecer el mapa de sentidos y valoraciones que se ponen en juego entorno a «El Sol». La observación participante durante el mismo posibilitó identificar cuáles son los valores seleccionados para legitimarlo como patrimonio cultural, qué actores e instituciones participaron, quiénes tuvieron voz, qué elementos se introdujeron en dicho contexto y con qué finalidad, entre otros.

En suma, en este artículo se propone generar conocimiento sobre las discursividades que, desde la perspectiva nativa estatal, se construyen, resignifican y activan para la puesta en valor de la Estancia «El Sol Argentino» como patrimonio cultural.

El área de estudio, antecedentes y situación actual

Como se ha adelantado, el presente trabajo se inscribe en el área de estudio que corresponde al partido de Benito Juárez, el mismo está ubicado en el centro de la provincia de Buenos Aires (Figura 1)[2]. En particular, se aborda el caso de la puesta en valor y reinauguración de la estancia denominada «El Sol Argentino», propiedad de, quien es considerado el fundador del partido, Don Mariano Roldán. Este bien cultural ha sido declarado Monumento Histórico Nacional (Decreto 262 del Poder Ejecutivo Nacional 1997), sus fundamentos lo reconocen principalmente como un símbolo de la ampliación de la frontera productiva, a la vez que su casco comprendió la sede originaria de la administración pública local. Dista 50 km. de la ciudad y constituye

Figura 1 Ubicación del partido de Benito Juárez Elaboración propia de las autoras.

La Estancia se construyó durante el siglo XIX y fue habitada en 1868. En este contexto, resulta oportuno situarla en el proceso de fundación del partido, dado que, en 1820, Buenos Aires comenzó a expandir sus fronteras productivas hacia el sur, con una política ganadera y la formación de nuevas estancias. En esa época la tenencia de la tierra se daba a través del Estado, por la denominada enfiteusis[3]. Sólo una élite (económica y política) accedía y poblaba la zona, con lo cual criaron hacienda.

Luego, con el avance del Estado sobre el territorio, comenzó a imponerse la propiedad privada, ello aumentó el valor de la tierra. Ya en la segunda mitad del siglo XIX, los estados liberales en formación buscaron insertarse al mercado internacional como proveedores de materia prima en respuesta a las demandas del capitalismo europeo. A lo largo de este período, el surgimiento de los poblados fue una consecuencia de la ocupación productiva cada vez más intensa, que demandó la cercanía de instituciones estatales para trámites administrativos y legales. Así, se fueron trazando los límites del partido, donde fueron figuras centrales los Jueces de Paz, personas vinculadas al poder político, con estatus social, de preferencia hacendados.

Para el caso de Benito Juárez, la figura de Mariano Roldan fue importante para la época, fue quien demandó la creación de un nuevo partido. Cabe destacar que en este lugar hay una diferencia entre el momento de la fundación del partido (1867, Ley provincial N.º 521) y el poblado. La población fue posterior debido a que no había concentración de gente independiente de la actividad productiva, desarrollada de manera intensa en el medio rural. Fue con la necesidad de instalación de instituciones del Estado que se constituyó el poblado (en 1873 se realiza el trazado del ejido y en 1874 comienza el asentamiento en la ciudad principal) (Subdirección de Patrimonio Cultural y Archivo Histórico Municipal S/F).

Los trabajos de investigación ya realizados en el área han permitido construir los antecedentes particulares que permiten contextualizar los sentidos patrimoniales en torno a «El Sol». Se podría mencionar la preponderancia del pasado histórico reciente, principalmente aquel vinculado con el proceso de fundación tal es el caso de «El Sol Argentino». Esto pudo evidenciarse con las actividades que se realizaron en el marco del SOPA 15 (antes, durante y después) y que pudimos reconstruirlas a través del análisis del seguimiento periodístico del diario El Fénix (Conforti, Giacomasso y Palavecino, 2018). Esta preponderancia del pasado reciente coincide también con las percepciones que los participantes del mismo evento presentaron como balance, luego de culminado el ciclo (Conforti 2019), e incluso cuando nos propusimos reconstruir etnográficamente la producción sociocultural del patrimonio y sus performatividades en un proyecto que puso en valor la gastronomía y las identidades locales (Conforti y Mariano 2019).

A su vez, cuando se trabajó con las instituciones y grupos culturales juarenses, se hizo presente cómo se gestionan y valoran, primordialmente, bienes, prácticas y episodios centrales para la reconstrucción de un relato histórico reciente (Conforti, Mariano y Baier, 2020). Además, cuando se abordaron los discursos educativos sobre patrimonio cultural en las escuelas del partido, la mirada hegemónica se centró en la historia fundacional, los lugares emblemáticos y los próceres locales (Conforti y Lencina 2020).

En suma, el patrimonio histórico, en sus diferentes maneras de presentación y representación, se convierte en un elemento valorado –y activado– como central para la construcción de la identidad local. Frente a ello, y como correlato de este contexto, es que resultó por demás significativo analizar y comprender el rol que juega la política cultural y patrimonial estatal a través de los discursos públicos, y políticos, que se manifestaron en el evento inaugural de la Estancia «El Sol Argentino».

Perspectivas teórico metodológicas

Mucha teoría se ha escrito en torno al patrimonio cultural: qué es, cómo se define, cómo se gestiona, qué actores e instituciones intervienen para activarlo, conservarlo, resignificarlo. En general, es una obviedad afirmar que el mismo es un producto de la modernidad que encuentra en occidente, el campo desde donde hacer germinar sus raíces (Prats 2000, Bond y Gilliam 1997).

Si bien no es el objetivo de este trabajo reconstruir el camino de debates en torno al mismo, consideramos necesario explicitar algunas de las ideas desde las que nos posicionamos a la hora de abordar el análisis de «El Sol». En primer lugar, como lo expresa Alonso González, se asume que «el patrimonio no es algo ´dado´ que ´realmente existió´; no es parte de una historia objetiva ni un objeto valioso per se, sino que refiere más bien a los usos que del pasado se hacen en el presente» (2015, 179). O bien como lo explican Criado Boado y Barreiro, que «el patrimonio existe ahora, pero no ha existido siempre; antes había otra cosa que no era todavía patrimonio» (2013, 6). Por lo que toda delimitación de lo que es patrimonio cultural no debe ser tomado con naturalidad, sino como el resultado de procesos en los que intervienen actores sociales e instituciones que tienen el poder y el capital para legitimar determinadas ideas y sentidos sobre los patrimonios.

Entonces, el patrimonio es una imagen: «está formado por un conjunto de representaciones de la realidad, pero no es la realidad» (Prats 2000, 75) es una versión de ella. Equipararlo con el pasado o con la identidad «es un error que las concepciones más tradicionales y estáticas del mismo repiten constantemente» (Alonso González 2015, 179).

Por el contrario, en este trabajo, nos adherimos a la definición que entiende este concepto como el «conjunto de productos de la actividad humana y sus restos, intencionales y no intencionales, tangibles e intangibles, que representan los procesos históricos y sociales, que obtienen su sentido de estos y que, al tiempo, son resignificados por ellos al introducir sentidos nuevos y/o renegociados» (Criado Boado y Barreiro 2013, 6). Esta noción es superadora en la medida que incluye a los entes materiales y a las ideas que son socialmente valoradas, y porque entiende que el patrimonio «es un hecho metacultural, un hecho social mediante el cual ciertos procesos de sociedades distintas y momentos anteriores, y/o sus impresiones materiales, se legitiman como algo digno de ser estudiado, conservado, inventariado, catalogado y puesto en valor: es decir, que son socialmente apreciados» (2013, 6).

En relación con ello, resulta oportuno traer a la discusión cómo el patrimonio cultural ha sido –y es– en la historia un elemento cada vez de más importancia dentro de las Políticas Públicas oficiales. En esa misma línea, podemos afirmar que «hay política pública cuando una autoridad local o nacional intenta, a través de un programa de acción coordinado, modificar el ámbito cultural, social o económico de actores sociales, considerados en general dentro de una lógica sectorial» (Muller 2002, 51). Para el caso del patrimonio, la caracterización de una lógica sectorial se relaciona con la identificación de los referentes –bienes y/o lugares– a través de los cuales el sistema político lo define (Garavito González 2006). En general, este proceso de selección se da bajo una lógica hegemónica y de manera verticalista (Prats 2000).

En el marco de la construcción y consolidación del Estado Nacional en Argentina (S. XIX y XX), el patrimonio cultural fue utilizado como un recurso identitario de cohesión social. Ejemplo de ello fue lo que sucedió con los yacimientos arqueológicos y paleontológicos que fueron protegidos porque se los consideró el fundamento de la nacionalidad, situación que llevó a la sanción de la primera Ley de Dominio del Estado (N.º 9080 de 1913). Asimismo, en esa época se crearon los grandes museos nacionales (Endere 2009).

Un siglo después encontramos en una ciudad de rango intermedia, en el marco de una política local, acciones cuyo objetivo es establecer una política pública particular, sacralizar y legitimar la Estancia «El Sol Argentino» como un referente simbólico de identidad común. Ahora bien, para que se de este proceso, para que este bien sea patrimonializado, tuvieron que darse una serie de fenómenos culturales que implicaron memoria colectiva, relaciones identitarias e históricas, la creación de un sentido de pertenencia, sentimientos de afecto, entre otros.

Esto debido a que, tal y como se expresó más arriba, «El Sol» antes era otra cosa (en el pasado), no patrimonio (como en el presente). Puesto que los bienes patrimoniales «suponen el lugar de encuentro, de cuanto menos, dos racionalidades: la original y la actual, con sus respectivos pliegues [...] En realidad son muchas más las racionalidades que en ellos confluyen, pues, entre ambos extremos (el original y el actual), el patrimonio ha sido valorado y utilizado por varios contextos de recepción y uso, cada uno de los cuales converge en él con su propio discurso y racionalidad» (Criado Boado y Barreiro 2013, 10).

Por todo ello, y partiendo del recorte propuesto para este trabajo –un acto político en el que se inaugura un sitio como patrimonio cultural– resultó por demás interesante para considerar el abordaje teórico metodológico de la comunicación social en general, y en particular del análisis de los discursos políticos[4] públicos, ya que en la investigación social estos son reconocidos como eficaces medios de acción e intervención, que conllevan implícitos cierta presión simbólica que se ejerce sobre un público, un auditorio o un grupo de destinatarios (Gutiérrez Vídrio 2005).

En este contexto comunicacional, lo que llamamos «lo público» será entendido como el espacio común que permite la relación social y que contiene al conjunto de los ciudadanos y a la totalidad de las acciones que los mismos ponen en juego en un escenario. Se comunica con el gesto positivo de la enunciación, con la adopción de determinadas actitudes, decisiones y silencios que ejercen situaciones de poder (Etkin y Schvarstein 1994), e incluso interviene en la manera de relacionarse con sus interlocutores, con sus audiencias, con su público (Jaramillo 2011). Todo ello en un escenario público implica comunicación, es decir interacción social.

En este marco, el análisis de los discursos políticos nos permite describir los mensajes de un orador, pero además identificar y analizar el contexto y la situación coyuntural de emisión. En términos comunicacionales ello implica una intención por superar la mirada técnico instrumental de «lo dicho» (el texto), lo que Jesús Martín Barbero (1990) denomina como «la situación de lectura», que trasciende la mera reproducción de palabras. Dado que el discurso por sí sólo no nos proporciona la totalidad de información necesaria para conocer determinada realidad social, debemos reconocer que nos brinda claves que nos conducen a la reconstrucción de esa realidad.

Dicho esto, y a sabiendas que el objetivo macro es incorporar los sentidos locales que se imprimieron en los diversos procesos de patrimonialización social de Benito Juárez, se propone, en este caso puntual, registrar y abordar en la metodología la reconstrucción holística y descriptiva de un caso particular (micro), atendiendo a la manera ordenada en que los discursos y las actividades se fueron desenvolviendo en la arena pública en un tiempo relativamente estricto.

Este evento –inauguración formal de la estancia «El Sol Argentino»–, temporal y espacialmente acotado, involucró una multiplicidad de temporalidades, dimensiones y actores sociales. Producir una descripción del mismo permitió no sólo dar cuenta de la multiplicidad de actores involucrados y emergentes, sino también de comprender en especial los discursos oficiales que le fueron dando cuerpo al evento. La masividad del mismo posibilitó incorporar la dimensión pública, al atender a las maneras y formas en que los actores sociales desplegaron y actualizaron sus acciones y discursividades en escena.

En síntesis, recuperar los enunciados en su contexto de producción a través de la observación participante (Guber 2011), permitió comenzar a comprender la perspectiva nativa de un conjunto de actores en particular. Ello posibilitó establecer puentes y diálogos con prácticas y sentidos que ya se venían identificando durante el trabajo de campo previo, así como reconstruir los elementos discursivos utilizados para la puesta en valor de «El Sol» como patrimonio cultural de Benito Juárez y de la región.

Discursos

A continuación, se recuperan fragmentos de los discursos públicos que se enunciaron durante el acto inaugural. Los mismos se expondrán en el orden que fueron manifestados y su transcripción servirá a los fines de construir una descripción lo más «densa» posible para posibilitar una comprensión holística del mismo. Cabe aclarar que se trata de discursos públicos en el marco de un acto político abierto a la comunidad. En este sentido, no constituyen entrevistas sino análisis de discursos y por ello se los referencia como comunicaciones personales. En tanto, es una decisión metodológica y ética de las autoras apelar a mencionarlos según los cargos que detentan y no por sus nombres personales.

El primero en tomar la palabra fue el locutor, persona encargada de dar la bienvenida, presentar a las personas que tendrían voz en el evento y ordenar la dinámica del mismo. Después de nombrar a todos, expresa que es «un día muy muy emotivo»; que «es un sueño, un nuevo objetivo, un nuevo logro de la actual gestión municipal del intendente que desde sus primeros días de gestión se puso a trabajar con todas las áreas de gobierno para la restauración de ´El Sol Argentino´» (Locutor. Com. Pers. 2019), el público aplaude. Acto seguido invita a miembros de la familia Roldan y es su bisnieto quien toma la palabra.

Comienza afirmando que

Menciona que para la familia resultaba imposible mantenerlo dada la escala productiva que tenía el campo en ese entonces y que, en ese contexto, la Municipalidad se transformó «naturalmente, en la institución que podía llevar adelante los objetivos de la donación: esto es preservar el patrimonio, ser custodios del casco y de todas sus pertenencias y conservar las tierras adyacentes y la laguna Del Unco como una reserva natural» (Bisnieto Roldán. Com. Pers. 2019).

Además, puso en palabras los desafíos que hubo que superar para alcanzar dicho fin. Él afirmó que desde el momento de la entrega a la municipalidad en el 1988 «transcurrieron 30 largos años» de los cuales eligió dividir en 3 etapas. En la primera, menciona que el casco de la estancia fue en el inicio custodiado por quien se desempeñaba como puestero, mientras estaba en posesión de la familia y que, como resultado del acuerdo con la Municipalidad, siguió trabajando como casero. «Él cuidó con orgullo y con celo profesional y con el conocimiento que le daban los años trabajados y cuidó este casco y todas sus pertenencias como si fueran suyas hasta el día de su fallecimiento» (Bisnieto Roldán. Com. Pers. 2019). Allí habría empezado en sus palabras

Hace una pausa y expresa que esto es aún un hecho que les «causa mucho dolor». Pero, finalmente y con otra expresión en su rostro comienza a hablar de la etapa actual (la tercera) en la que «un equipo de profesionales de gran capacidad y valor humano fue conformado y transformó la realidad que les estaba describiendo. Y bajo el mandato del intendente lograron retomar con convicción los objetivos de la donación» –Aplausos– «Así llegamos a este día [siguen los aplausos, él detiene su hablar y aplaude también] llegamos a este día histórico» (Bisnieto Roldán. Com. Pers. 2019).

Resalta el proyecto de creación de una comisión ad hoc para mantener «en agenda al Sol», idea que le resulta muy importante y «cuenta con nuestro apoyo porque es central para asegurar que este proyecto sea institucional, más allá de las personas que estén de turno en el gobierno». Por último, agradeció en nombre de su padre: «Agradezco poder presenciarlo con mi familia, mi mujer, en compañía de queridos amigos, que conocen esta historia» (Bisnieto Roldán. Com. Pers. 2019). Y continúa, «hoy llegamos y empezamos a mirar con la mirada pura de la infancia que aquí vivimos en los veranos y nos acordamos de nuestras recorridas por el casco, las caminatas por el bosque, leyendo cartas antiguas en el escritorio, de nuestros abuelos, y cabalgando en el horizonte, en los atardeceres» (Bisnieto Roldán. Com. Pers. 2019).

La segunda persona en tomar la palabra es la arquitecta a cargo de la restauración de la estancia. En concordancia con el locutor y el bisnieto afirma que «es un día muy especial para nosotros, porque son muchos años de trabajo, de consultar y de insistencia del intendente y me parece que para él hoy también es un gran día porque fue él el que nos instaba a seguir con este trabajo que no era nada fácil, un poco por la distancia, por la complejidad» (Arquitecta Municipal. Com. Pers. 2019). Luego, su narrativa se inscribe en datos más técnicos, explica que «El Sol Argentino» tiene un total de 101 hectáreas, que el casco se divide en sectores: uno residencial y administrativo, otro productivo y otro conformado por la laguna Del Unco. Agrega que el mismo está declarado Monumento Histórico Nacional, por gestiones que realizó el arquitecto Carlos Moreno, quien se encuentra presente.

El proceso, en sus palabras, comenzó «con continuidad» en el año 2004/2005. Su principal inconveniente fue que la estancia no tenía calle de entrada: «entrabamos por un camino vecino, que nos facilitaban, tuvo que venir el equipo vial y reconstruir la calle por la que hoy llegamos perfectamente». En ese momento se comenzó a trabajar en las cubiertas «porque lo más grave que tenían los edificios era la humedad y había que pararla de alguna manera para que el bien no se siguiera deteriorando». Incluso cuenta que el galpón de esquila había sufrido daños totales por un tornado, por lo que hubo que reconstruirlo (Arquitecta Municipal. Com. Pers. 2019).

Menciona que en el 2006 empieza un trabajo más continuo en un grupo total de 8 edificios: «humedad en interiores y exteriores, reconstruir pilares, pisos de madera, cielorrasos, carpintería, hubo que acondicionar mucho. Algunas piezas de herrajes se perdieron, pero no perdemos la esperanza de recuperarlo» (Arquitecta Municipal. Com. Pers. 2019). Argumenta que se hizo un trabajo integral que incluyó pintura y reconstrucción de los ornatos, ya que fue posible encontrar partes de ellos. Agradece también a contratistas locales, y a todos los que pusieron su fuerza de trabajo. Nombra a varios de los que ayudaron con, por ejemplo, los molinos, los alambrados, herrería, vialidad, logística, limpieza. Y agrega: «es necesario un párrafo aparte para la Dirección de Medio Ambiente. Hemos repuesto entre arbustos y plantas 280 ejemplares, relocalizado las plantas que habían sufrido un deterioro, pusimos frutales en la huerta» (Arquitecta Municipal. Com. Pers. 2019).

Por último, agradeció a todo el equipo técnico de la secretaría, a los administrativos y expresó «personalmente, creo que con el intendente pudimos conservar un legado que es de suma importancia para todos los juarenses [aplausos del público presente]» (Arquitecta Municipal. Com. Pers. 2019).

El tercer orador, y sin dudas el más esperado, fue el intendente. Comenzó su discurso con la afirmación de que se emocionó mucho con las palabras del bisnieto Roldan, en primer lugar, les agradeció a ellos. Después afirmó: «quiero hablar mucho, así que me van a tener que aguantar un poquito [se ríe él y también parte del público]. Quiero agradecer a todos ustedes la presencia, no solo porque es domingo, sino porque estamos en un lugar retirado del casco urbano» (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019). Además, expresa que «hoy quiero hablarles como amigo, no como intendente, sino como un vecino más» y seguido manifiesta:

Allí comenzó a hacer un recorrido por los diferentes espacios y edificios que con su gestión se fueron restaurando:

Continúa con la enumeración:

Al mencionar este conjunto de obras alude al valor y la importancia que las mismas tienen para quienes viven en Benito Juárez, y sobre todo para respetar «todo lo que hicieron nuestros antepasados. Convencido de esto, hemos venido poniendo en valor». Por último, llega el turno para hablar de forma puntual de «El Sol Argentino»:

Su discurso, que en un principio se enuncia como el de un vecino más, se inserta aún más en un contexto político que permite comprender en sus propios términos cuáles fueron las gestiones que llevó a cabo mientras fue intendente, qué fue lo que sucedió con esta restauración cuando perdieron las elecciones y cómo se continuó con las mismas una vez que volvieron a ser gobierno: «En el año que me toca estar como intendente, en el 2016, empezamos a arreglar todo lo que eran los techos. Todos los techos que ustedes ven, implicaron una inversión que en ese momento rondó en los 400 mil pesos. Perdimos las elecciones, nos tuvimos que ir a casa 4 años de vacaciones» (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019). Por tanto, manifiesta que cuando vuelve a ser gobierno, continúan con lo emprendido.

Como se enunció al inicio del presente artículo, «El Sol Argentino» queda a 50 kilómetros de la ciudad cabecera. Este dato fue recuperado por el intendente para apelar al «esfuerzo» y el «trabajo» que implicó una restauración de la estancia:

Continúa:

La idea es que todo esto que estamos viviendo podamos mantenerlo, y ¿cómo se puede mantener?, estando el gobierno municipal presente, con una comisión de vecinos integrada por distintas instituciones. Ya está prácticamente armada, ellos van a ser los custodios de todo lo que estamos viviendo… de aquí, de hoy, hacia adelante, porque muchas veces si no está la decisión política del intendente, esto se va a venir todo abajo (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019).

Asimismo, menciona que hay un gran y diverso grupo de actores, con diferentes posturas y banderas políticas, que quieren participar. No ve eso como un problema, al contrario, lo celebra: «Debo confesar, es una gran alegría para mí porque me encontré con vecinos que están por demás interesados en sumarse. Y eso garantiza que mañana estemos nosotros u otro intendente, ellos le van a ir a golpear la puerta y diga que al Sol Argentino hay que tenerlo prolijo» (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019).

Hacia el final de su discurso volvió a la lógica narrativa inicial y enumera una cierta cantidad de políticas llevadas a cabo, pero no tanto en términos de «conservación» y «restauración» de edificios, sino de actividades vinculadas con la oferta turística. Cuenta cómo en una oportunidad se pusieron a pensar qué cosas de Juárez «se podrían mostrar, porque una cosa es cuando una comunidad no tiene nada para mostrar y otra cuando sí tiene para mostrar y para invitar a que nos vengan a conocer» (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019). Entonces, pone el ejemplo de la laguna de Tedín, un espacio al que concurre una gran cantidad de personas y donde se reconstruyó el club que se había destruido en su totalidad y del cual no había quedado nada.

Menciona también la laguna de San Antonio que fue cedida a los bomberos voluntarios:

En el cierre de su discurso agradeció a Dios «por regalarnos este día hermoso de sol y que nos permite poder estar como estamos, festejando e inaugurando» (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019). Luego les agradeció a los presentes «por confiar en nosotros» (Intendente Municipal. Com. Pers. 2019) y sobre todo a la familia Roldan.

El cuarto lugar de exposición estuvo a cargo de una representante del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) quien lo primero que hizo fue agradecer a los arquitectos y arquitectas que fueron protagonistas claves en el trabajo inicial que permitió identificar «El Sol Argentino» para que fuera declarado Patrimonio Nacional. En segundo lugar, agradeció también al intendente «quien aceptó invitar a nuestros colegas y amigos defensores del patrimonio» (Representante de ICOMOS. Com. Pers. 2019). En tercer lugar, leyó una carta que decía:

El último expositor del evento fue un historiador aficionado nacido en la ciudad, hoy radicado fuera de Juárez. Al inicio su relato es informal. Expresa que para quienes estudian la historia de su pueblo, llegar a ver «El Sol Argentino» como se lo imaginaron en tantas investigaciones es muy importante. Por ello, cuando fue invitado y convocado como orador pensó qué podía «traer». Así fue que comenzó a relatar con detalle cómo llevó a cabo un informe copiando todos los planos originales del sector donde hoy está «El Sol» e investigando a quiénes le pertenecían:

En lo que sigue de su discurso hace referencia a cómo los terrenos que hoy son parte de «El Sol Argentino» pasaron por sucesivas manos hasta que, por último, las compra Mariano Roldán.

Por lo tanto, su idea consistió en reunir todos los planos en Geodesia, fotografiarlos y traerlos en un informe, el cual presenta una versión digital y se encuentra en la Subsecretaría de Patrimonio y Archivo Histórico. En este incluye las mensuras de cada uno de los terrenos, donde se marcaban los linderos (vecinos), y se encontraban los mojones. Al final, reconoce que se trató de un trabajo «bastante intenso» y considera que el mismo debería estar al alcance de todos y para la gente que visite la estancia. Además, le regala al intendente un libro de la biografía de Mariano Roldán y otro sobre la historia de Juárez para que queden en la estancia y puedan ser consultados. Concluye diciendo: «estoy muy contento con esto y creo que Julio ha hecho una gran tarea con su gente. Una tarea increíble. ¡Gracias Julio!» (Historiador Local. Com. Pers. 2019).

Estos discursos de inauguración fueron seguidos por una entrega de reconocimientos y el tradicional corte de cinta (Figura 2). Lo que sucedió después y durante lo que quedó del día fue una presentación del Ballet Municipal de Folklore de la Dirección de Cultura y la Peña Folklórica, quienes recrearon, con música y baile, el día que el presidente Bartolomé Mitre visitó la estancia en 1898; una cabalgata a cargo de la Agrupación Criolla Benito Juárez, recorridas a las diferentes dependencias de la estancia y un almuerzo gratuito.

Figura 2 Corte de cintas en la inauguración de «El Sol Argentino» Mercedes Mariano. Fotografía del 29 de septiembre de 2019.

La trama de los discursos

Los cinco discursos serán analizados como un tejido, una trama, que está formado por distintas texturas. Si hilamos, o deshilvanamos, la totalidad del mismo es posible encontrar las particularidades de cada uno de los narradores, sus valoraciones, intenciones, las palabras que usan, las que no y a qué elementos le asignan mayor importancia en su hablar, junto con qué momentos son los más celebrados por el público, el cual también forma parte de esta trama.

Por momentos, algunas de esas texturas se hacen más técnicas, precisas, frías. Arrojan datos necesarios para comprender procesos en los cuales la conservación y la restauración se convierten en pilares centrales. Decimos pilares no sólo porque aparecen en el discurso, sino porque de ellos depende la gestión sostenida a largo plazo. Sin embargo, también se entretejen sentidos cotidianos vinculados con una memoria familiar que se hunde en un pasado reciente y que hablan de atardeceres, de cabalgatas, de ancestros y de niñez. Que emocionan y se convierten en disparadores para comprender esa otra cosa que era «El Sol» antes de ser patrimonio.

Lo cual es, como escriben Criado-Boado y Barreiro, «la huella de la memoria y el olvido» (2013, 6). Es esa otra cosa que necesariamente tenía que aparecer en el día de la inauguración para contrarrestar el dato arquitectónico y técnico, y porque, además, sin un acto inicial de aprecio, el patrimonio no llega a ser tal (Criado-Boado y Barreiro 2013). Por ello, que el bisnieto fuera la primera de las personas en tomar la palabra (o al que le dieran la palabra) no fue casual o inocente, era necesario.

Asimismo, en el transcurrir del proceso, se fueron perfilando elementos más visibles y otros más sutiles. Dentro de los primeros la figura del intendente se vio enaltecida por los discursos de los otros y por el propio. Allí se abrió un espacio para nombrar los hechos, las acciones efectuadas y el dinero invertido por un gobierno que, dentro de sus metas principales, se puso al hombro un proyecto ambicioso de restaurar edificios históricos de la ciudad para su conservación y disfrute público. Este tercer discurso puso de manifiesto cómo una figura de suma relevancia pudo construir una narrativa –celebrada por el público– al transitar el juego de querer mostrarse como vecino, al mismo tiempo que apela a una sólida trayectoria de logros que son políticos.

Por su parte la construcción de «El Sol» como patrimonio cultural adquiere diferentes matices. Es recién en el cuarto discurso, a cargo de la representante de ICOMOS, que el concepto patrimonio cultural se enuncia en, al menos, seis oportunidades y desde una mirada nacional, no tan circunscrita a lo local. Aparece aquí por primera y única vez el término de «salvaguarda», cuyas implicancias prácticas desbordan lo hasta aquí enunciado. También, en este caso, se habla de manera puntual de «política pública», se la enuncia como tal, aunque esta haya sido introducida y desarrollada en el tercer discurso a través de la enumeración de acciones llevadas a cabo a lo largo de dos períodos de gestión municipal.

Sobre el discurso final ingresa un actor nativo, pero que ya no es residente local, y que apela a incorporar datos nuevos vinculados con la historia. Esta se inscribe en un tiempo anterior al de la familia Roldan, pero, de nuevo, el relato se vuelve técnico. Aparecen nombres conocidos nacionalmente, planos, medidas y un corpus de información que es importante para la reconstrucción de una trayectoria particular, pero que, en definitiva, no apela a lo emotivo ni a una legitimación directa con la identidad de Juárez.

Con respecto a lo más sutil de la trama, fue posible identificar la configuración de ciertas categorías nativas que aparecieron como síntesis sociales de otras versiones: la inauguración de la estancia como «un hecho histórico» y como parte de «la identidad de Benito Juárez».

A su vez, si bien los discursos se fueron construyendo diferencial, pero articuladamente en la arena pública, fue posible reconocer un mismo lenguaje moral que permitió dar forma y legitimidad a la idea total. Si bien no apareció como palabra nativa, la noción de responsabilidad estuvo presente en la totalidad de los discursos como un eje tácito que ordenó y dio sentido a la inauguración. Apareció desde el principio, en el primer discurso, cuando el bisnieto reconstruye el proceso de donación de la estancia al municipio. Allí dividió la historia en tres períodos y en el segundo introdujo «la noche larga» de «El Sol Argentino», caracterizada por la desidia, el abandono, el saqueo y el deterioro. Se señala el incumplimiento de un compromiso, de una responsabilidad, moral y política. La decisión de donar fue difícil, incluso dolorosa. La convicción de que el municipio sería el garante de su salvaguarda, se convirtió en una especie de consuelo. No obstante, la realidad fue otra. Por ello, el bisnieto celebra un tercer momento, porque es allí cuando se consolida un proyecto concreto de restauración y conservación.

Al mismo tiempo, el discurso de la arquitecta presenta elementos que pueden ser leídos en términos de responsabilidad. Aunque lo hace a través de referencias técnicas, estas no hacen más que ponderar las decisiones para sobrellevar un plan de semejante envergadura, que acata normas precisas de restauración e involucra el trabajo de especialistas, los cuales no desconocen la importancia del bien patrimonial sobre el que están trabajando y que el fin último es que el mismo sea valorado por sucesivas generaciones.

Por otra parte, en la narrativa del intendente la idea de responsabilidad se hace más patente y podría ser interpretado como un símbolo, como bandera que él mismo erige al saberse y reconocerse como la persona a quien «se le ocurrió» y tuvo «la decisión política» (en sus palabras) de invertir en la restauración de «El Sol Argentino». Esta decisión es celebrada y enunciada en la totalidad de los discursos, y este no es un dato menor. Hay un explícito reconocimiento a su figura que lo convierte en protagonista clave, incluso –por momentos– más que la propia estancia.

No obstante, esta adjudicación de responsabilidades que se inserta en la trama, se sigue tejiendo en lo que se entiende como un proceso que no culmina con la inauguración pública de un bien con valor patrimonial, ni con la figura del intendente. Se delega a una nueva figura que aún no existe como tal: una comisión. Sus características y matices serían (o se enunciaron) las de una agrupación heterogénea que funcionaría como «custodio» y garante del «cuidado» de «El Sol Argentino» y que trascendería a los gobiernos políticos locales. Se podría interpretar que está en proyecto la idea de implementar una suerte de principio de corresponsabilidad en la gestión del mismo.

En cambio, escondidos en las tramas, ocultos y sin posibilidad de mostrar sus colores en toda su complejidad, quedaron los valores asociados al patrimonio cultural. Como es sabido «la conservación del Patrimonio no supone simplemente la permanencia de la materia de los bienes que lo integran, sino que debe conllevar ante todo la preservación de un conjunto de valores que son los que en último caso justifican su trascendencia [...] Toda protección patrimonial debe basarse en identificar estos valores, como paso previo a cualquier otra actuación» (Consejo superior de Investigaciones Científicas y Técnicas S/F ).

En relación con lo anterior, Sánchez-Carretero afirma que, en los ámbitos de interacción entre profesionales (de la antropología, y entre muchos arqueólogos, historiadores y comunicadores), «la construcción social del patrimonio es un punto de partida que se da por hecho. Sin embargo, en otras disciplinas, entre gestores patrimoniales o personal que diseña políticas patrimoniales este punto de partida no está tan claro. El objetivo, para muchos, es únicamente la conservación y, en todo caso, la llamada ´puesta en valor´ del patrimonio como objetos» (2012: 197). Para ellos, la naturaleza patrimonial es una cualidad intrínseca. Este enfoque es el que aparece como preponderante en la inauguración.

El discurso patrimonial autorizado prácticamente no hace referencia a los valores que se pusieron en juego en el proceso de patrimonialización. Por supuesto, aparecen valores que tienen sentido en ese contexto, pero los mismos priorizan otro norte. Aparece la frase «poner en valor», pero ¿qué implica? En el aspecto discursivo pareciera que se relaciona con tener algo para mostrar y que hay que cuidar y mantener prolijo, embellecido.

No obstante, es «la acción social presente la que le otorga valor patrimonial, y esta acción presente puede ser más viva, multivocal y participativa [...] [en vez de] obedecer a una lógica cosificadora que acaba por dotar de valores solamente a la encarnación material de esos espacios» (Criado -Boado y Barreiro 2013,10).

En definitiva, mediante el análisis de los discursos que tuvieron lugar en la inauguración, fue posible advertir cómo se fue erigiendo una trama de sentidos que involucró a varios actores, sujetos individuales y colectivos, en un proceso de construcción (también colectivo) que generó claves de lectura comunes.

Por ello, estos relatos que se produjeron en un escenario concreto y a través de estas acciones y performance particulares, permitieron poner en contexto un tipo de comunicación, situada, en torno al patrimonio cultural. Cada interlocutor (y cada persona que formó/formamos parte del público presente) está atravesado e influenciado por los contextos que lo rodean y por las situaciones de las que participa. En términos de Prieto Castillo «uno no es simplemente emisor, uno es emisor en situación, dentro de tensiones sociales, dentro de ciertas relaciones de poder, dentro de un grupo y no de otro […] lo que funda al emisor está en las relaciones sociales dentro de las cuales se inserta, según los límites fijados por la formación social a cada sector de la población» (1990, 67).

Así, lo público se configura en la comunicación por medio de las relaciones entre los actores. Lo individual, lo grupal y lo masivo se entrecruzan para tejerse en una trama de sentidos, que en ningún caso puede ser entendida como una realidad estática, capaz de ser analizada como si estuviésemos frente a una fotografía. Lo mismo sucede con el patrimonio. Las relaciones sociales y de poder no son ajenas a los procesos de patrimonialización. Si bien el patrimonio tiende a la fosilización, no tiene por qué implicar que el patrimonio exista por sí mismo, como una entidad esencial, sino que depende de los actores sociales y de los diferentes valores que entran en juego en ese proceso.

Conclusiones

Al entender que el patrimonio es un concepto dialéctico que al mismo tiempo que fue, hoy es otra cosa, pero una cosa en continua transformación (Criado-Boado y Barreiro 2013), es que podemos pensar al patrimonio como un campo que es producido dentro de su propia discursividad. Pero no cualquier discursividad, las particularidades de este caso se inscriben en una dinámica de tipo estatal, de una gestión vertical y no participativa ni comunitaria. Tiene una lógica que difiere de otras que se encuentran vigentes en la ciudad pero que coexisten sin entrar en contradicción aparente.

Las dimensiones familiares, políticas, arquitectónicas y patrimoniales se hacen presentes en esta red de manera más visible que otras. La idea de trama abierta, sin concluir, no aparece como una posibilidad. Sólo se enuncia como parte de una agenda a futuro una gestión ligada al «cuidado» y al rol de «custodios».

Asimismo, la conservación parece haber cumplido su meta a través de la finalización de la reconstrucción de los edificios. Lejos queda aquella noción que la vincula con un proceso de enriquecimiento permanente o a una gestión que habilite nuevas lógicas de significación y apropiación del bien. Consideramos que en torno al mismo se deberían promover prácticas discursivas que habiliten otras formas de reflexión no hegemónicas, de tipo más colectivas y comunitarias.