Sobre la noción de sufrimiento en la población indígena Bribri

On the notion of suffering in the Bribri indigenous population

 

Helga Arroyo Araya

Escuela de Psicología, Universidad Nacional

de Costa Rica, San José, Costa Rica

Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad de

Costa Rica, San José, Costa Rica

helga.arroyo.araya@una.cr // helga.arroyo@ucr.ac.cr

https://orcid.org/0000-0002-2386-2485  

 

Fecha de recepción: 11 de abril del 2023

Fecha de aceptación: 10 de julio del 2023

 

Cómo citar:

Arroyo Araya, Helga. 2024. Sobre la noción de sufrimiento en la población indígena Bribri. Revista Reflexiones.103 (2). DOI 10.15517/rr.v103i1.54782

 

Resumen

 

Introducción: Este artículo forma parte de la investigación de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica «Memoria, lucha y resistencias del pueblo indígena Bribri», que se desarrolló en articulación con la Asociación del Gobierno Territorial Indígena Bribri (ADITIBRI), la Asociación de Mujeres Indígenas de Talamanca (ACOMUITA) y la Instancia Local para el Abordaje Integral del Suicidio (ILAIS-Talamanca).

Objetivo: Busca situar las nociones de sufrimiento desde la Cosmovisión indígena Bribri para el establecer de nuevas dimensiones de comprensión, respetuosas de las formas en que se interpreta la realidad. Lo anterior es relevante porque ofrece un marco epistemológico desde el saber indígena Bribri, vital para abordajes que se deslinden de la matriz de colonialidad del poder.

Método: Desde un enfoque cualitativo, se construye a través de la narrativa de siete dirigentes indígenas Bribris la concepción de sufrimiento. Para el análisis de estos textos se utilizó como método el análisis de discurso.

Resultados: Los hallazgos obtenidos apuntan a conceptualizar el sufrimiento desde cuatro lugares de significación: el sufrimiento como desconexión, como un daño de causa externa, como afectación colectiva y como vivencia y experiencia subjetiva.

Conclusiones: La idea de afectación de la potencia de actuar por una causa externa, que provoca una herida en el ser indígena y el orden espacio-temporal que da sentido a su existencia como Bribris, se relacionan. El sufrimiento no puede ubicarse únicamente en la afectación individual, sino que debe tener correspondencia con lo colectivo. 

Palabras claves: Sufrimiento ético-político, Pueblos originarios, Cosmovisión indígena Bribri, Análisis de discurso, Colonialidad del poder.

 

Abstract

 

Introduction: This article is part of the research of the School of Psychology of the University of Costa Rica «Memory, struggle, and resistances of the Bribri Indigenous people», which was developed in articulation with the Th Bribri Indigenous Territorial Government Association (ADITIBRI), the Indigenous Women of Talamanca Association (ACOMUITA), the Local Instance for the Integral Approach to Suicide (ILAIS-Talamanca).

Objective: It seeks to situate the notions of suffering from the Bribri indigenous Cosmovision, to establish new dimensions of understanding, respectful of how reality is interpreted. This is relevant because it offers an epistemological framework from the Bribri indigenous knowledge, vital for approaches that detach themselves from the matrix of coloniality of power.

Method: From a qualitative approach, the conception of suffering is constructed through the narratives of seven Bribri indigenous leaders. Discourse analysis was used as a method for the analysis of these texts.

Results: The findings obtained point to conceptualizing suffering from four places of meaning: suffering as disconnection, suffering as an external cause of damage, suffering as a collective affectation, and suffering as a subjective experience and experience.

Conclusions: There is a relationship between the idea of affectation of the power to act by an external cause, which provokes a wound in the indigenous being and in the spatiotemporal order that gives meaning to their existence as Bribris. Suffering cannot be located only in the individual affectation but must have a correspondence with the collective. 

Keywords: Ethical-political suffering, Indigenous peoples, Bribri indigenous worldview, Discourse analysis, Coloniality of power.

 

 

Introducción

 

En el año 2014, el cantón de Talamanca, ubicado en el Caribe sur de Costa Rica, estableció una declaratoria de emergencia cantonal por el suicidio de personas jóvenes. La mayoría de los casos provenían de territorio indígena Bribri, uno de los ocho pueblos indígenas que tiene el país.

Talamanca posee una población proyectada de 44 802 habitantes[1] para el año 2022,  donde el 48,1% de las personas habitantes se definen como indígena. Este cantón presenta altos índices de exclusión, pobreza y desigualdad social (INEC 2011 y MIDEPLAN 2018).

Entre los años 2015-2017, se realizó, desde la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica, la investigación «Análisis psicosocial del suicidio en población joven indígena Bribri», dicha investigación expuso que, en el territorio indígena, el suicidio estaba vinculado a un trauma psicosocial, el cual es resultado de la violencia política, social, cultural y económica vivida por estas poblaciones histórica y sistemáticamente; plantea la investigación: «encontramos que, en el caso del territorio indígena Bribri, el sufrimiento generado por estas prácticas violentas se ha transformado en autodestrucción y en el pasaje al acto suicida» (Arroyo y Herrera 2019, 19)[2].

Estos resultados conllevaron a una nueva pregunta de investigación sobre ¿qué otras manifestaciones de sufrimiento puede provocar la violencia estructural y la desigualdad social? Esta pregunta derivó en la investigación de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica «Memoria, lucha y resistencias del pueblo indígena Bribri», cuyo objetivo fue identificar expresiones de sufrimiento ético-político y de resistencias comunitarias, sus implicaciones en la subjetividad y su relación con el orden neoliberal.

Se trató de una investigación cualitativa, por ser la que permite una comprensión interpretativa de la experiencia humana. En cuanto a la estrategia metodológica implementada, esta consistió en un proceso de investigación-acción realizado entre agosto del 2021 y mayo del 2022, que permitió una perspectiva participativa y orientada a las prácticas cotidianas de sentido de las personas indígenas Bribris (Rodríguez et al. 1999).

Se trabajó en tres comunidades del territorio indígena con caracterizaciones socio-culturales distintas[3]:  1. Cachabri, por ser la comunidad donde se ubica la sede del Consejo Awapa (médicos sabios indígenas Bribris que resguardan el conocimiento ancestral); 2. Watsi, por ser la frontera del territorio indígena Bribri y constituirse en la memoria histórica como un bastión de resistencia a los intentos de explotación petrolera; y 3. Shiroles, presenta los mayores rasgos de aculturación e índices de suicidio.

Se realizaron siete entrevistas a profundidad con dirigentes indígenas, en las que se exploraban las categorías analíticas de: a. transformaciones sociales y subjetivas de la implantación de las políticas neoliberales; b. daño psicosocial[4]; c. sufrimiento ético-político[5]; y d. sentido de lo común y procesos de resistencia colectiva. En cada una de las comunidades se entrevistó a dos personas dirigentes indígenas con amplio conocimiento en historia de la comunidad y en la Cosmovisión Indígena Bribri. La identificación del conjunto de líderes y lideresas fue realizada con el apoyo de la Asociación de Mujeres Indígenas de Talamanca (ACOMUITA). La información fue complementada con una entrevista realizada a la presidencia del Gobierno Territorial Indígena Bribri (ADITIBRI).

Seis de las siete entrevistas fueron realizadas en idioma español, una de ellas fue realizada en idioma Bribri y contó con acompañamiento comunitario de traducción. Las entrevistas fueron grabadas, previo consentimiento informado, mediante un dispositivo de registro de audio. Dicha información fue transcrita, con la finalidad de realizar una operación interpretativa de los resultados (Bassi 2015).  Los hallazgos fueron colectivizados en tres talleres comunitarios, uno por cada comunidad participante.

Este artículo parte de dicha investigación y se deriva de la categoría analítica de sufrimiento ético-político. Tiene el interés de situar las nociones de sufrimiento desde la Cosmovisión Indígena Bribri, esto con la finalidad de establecer nuevas dimensiones de comprensión, respetuosas de las formas en las que se interpreta la realidad y se le da sentido.

La categoría bordea diversas conceptualizaciones sobre el término, donde se ubican tendencias a la absolutización, a la negativización de la experiencia, al reduccionismo de la dimensión subjetiva y a subestimar la interacción de los contextos (Orejuela y Malvezzi 2016). Antunes (2009) señala que la definición de esta categoría suele partir de puntos fronterizos polisémicos, porque remite a una forma de simbolización e interpretación que se hace de lo humano, lo que implica lugares de enunciación diversos.

En el reconocimiento de esa diversidad es que este artículo centra su interés, en explorar ¿cómo se entiende el sufrimiento desde la Cosmovisión Indígena Bribri?, con la finalidad de aportar un marco epistemológico desde el saber indígena Bribri, vital para abordajes que se deslinden de la matriz de colonialidad del poder.

Para ello, se seleccionaron los fragmentos en las entrevistas que respondían a esta pregunta.  Cada fragmento fue transcrito, nuevamente, a través de la siguiente simbología observable en la Tabla 1:

 

Símbolo

Descripción

Símbolo

Descripción

­

Tono ascendente

[]

Fenómenos no léxicos vocales

®

Entonación neutra

()

Palabra ininteligible

¯

Tono descendente

𝝘

Tono agudo

…-

Corte abrupto en medio de una palabra

Tono grave

(.)

Pausa breve

Ac

Ritmo acelerado

(-)

Pausa media

Le

Ritmo lento

<>

Pausa larga

P

Piano (dicho en voz baja)

Subr

Énfasis

Pp

Pianísimo (dicho en voz muy baja)

MAYÚS

Mayor énfasis

*

A la izquierda de la línea para señalar algo de interés especial para el análisis

:

Alargamiento de un sonido

-

-

  Tabla 1: Simbología Transcripción

  Fuente: Calsamiglia y Tusón 2002.

Se propuso analizar «el sentido de lo expresado por los sujetos históricos concretos, intentando penetrar en la intersubjetividad del discurso más que en sus rasgos formales» (Goebel 2007, 72). Para ello, se utilizó como método el análisis de discurso (AD), por ser una perspectiva que aborda críticamente los discursos y sus relaciones con las realidades sociales mismas (Van Dijk 2003 y Murillo y Vergara 2004).

Con el fin de garantizar la confidencialidad, cada persona entrevistada fue codificada con la sigla PLIB (persona líder indígena bribri), seguida de una numeración que refleja el consecutivo de las entrevistas realizadas. A partir de lo anterior, se aplicaron herramientas de análisis textuales.

Para el primer ejercicio se utilizó el modelo de valoración Martin y White (2005), porque permite valorar la experiencia social y, de esa manera, acceder «a una comprensión más completa de los patrones de significación interpersonal» (Oteiza y Pinuer 2019, 213). Para la siguiente herramienta de análisis textual, se propusieron implicaciones entendidas como el contenido sugerido del texto, es decir, proposiciones que han sido expresadas de manera explícita (Van Dijk 2003) de las cuales se derivaron explicaciones que pretenden ser inferencias de un texto, «sin que el texto la haya expresado de manera explícita» (Van Dijk 2003, 155), porque están vinculadas con el sistema de creencias de las personas participantes, su cosmovisión, sus maneras de construir la realidad y de sus razones contextuales. 

La fase siguiente del proceso fue la construcción de categorías generales temáticas que emergieron de los textos discursivos. Sobre estas categorías se reorganizaron las implicaciones según correspondencia. Tanto las implicaciones como las explicaciones y la definición de categorías generales, fueron sometidas a la revisión de un experto en análisis del discurso. La parte final de este proceso permitió la articulación teórico-analítica, a través de la identificación de relaciones de connotación y la discusión comparativa sobre las conceptualizaciones de sufrimiento occidental y la noción de sufrimiento desde la Cosmovisión indígena Bribri (Ver Tabla 2).

 

Tabla 2: Ejemplo de aplicación de herramienta de análisis textuales

Fragmento

Implicaciones

Explicación

­ lo vemos como una enferme:dad sí ­ (.) tipo como pandemia (.) sí ­ porque eso viene y nos ata:ca (.) digamos por decir (-) sí ­viene : (.) lo vemos siem:pre por proble:mas (-) entonces diay nombre (.) yo me voy a : matar (.) que puede ser la única solución ¯

 

1. El sufrimiento es como una enfermedad.

2. El sufrimiento es como una pandemia.

3. El sufrimiento tiene que ver con problemas.

4. La muerte puede ser la única solución al sufrimiento.

1. El sufrimiento es algo que perturba y daña.

2. El sufrimiento ataca y produce afectaciones.

3. Si el sufrimiento es como una pandemia, se propaga rápido.

3. Los énfasis en “enfermedad”, “pandemia”, “ataca”, “viene” (2), pueden ser interpretados como atribuciones de algo que aparece desde otro lugar y embiste.

4. El sufrimiento puede visualizarse en los problemas ante los cuales no encuentran solución.

5. Darse muerte es una vía para quitar el sufrimiento.

Fuente: Elaboración propia.

 

Sobre el concepto de sufrimiento

Si recurrimos a su significado etimológico, la palabra sufrimiento proviene de sufferre, en el cual el prefijo «su» remite a bajo y «ferre» hace referencia a llevar y soportar, de modo que «su + ferre» es la acción de soportar por debajo. Por su parte, en la definición del diccionario de la Real Academia Española (2021) se define la palabra sufrimiento desde dos acciones: el padecimiento y la resignación. De modo que parece tratarse de un dolor que se sufre y se pena, el cual se soporta con paciencia.

En estas definiciones subyace algo de la inevitabilidad. El concepto de sufrimiento bordea indiferenciaciones asociadas con dolor, malestar, infelicidad, tristeza o melancolía. En algunos abordajes se intenta establecer una diferenciación entre el dolor (que afecta al cuerpo) y el sufrimiento (que afecta a la psiquis); lo que Le Breton (1998) cuestiona, por ser una distinción dualista que se opone a la unicidad de lo humano, porque no es el cuerpo el que sufre, sin la persona, y en ese orden, en su sentido de existencia, su ser y el valor de la vida. En esta misma dirección, Serrano (2019) advierte que hacer una distinción entre el sufrimiento y el dolor es peligroso, porque amorfiza la discusión y pierde de vista que lo central es que el dolor se sufre y se experimenta como una negatividad real que amenaza la existencia (en Horenstein y Umbelino 2020).

Partiendo de este lugar de unicidad, los planteamientos de Ricouer (1996) proponen que el sufrimiento es un desgarro que se abre entre el querer decir y la impotencia para decir. Se trata del lugar de lo inenarrable, en el que se sitúa el destierro de la palabra (Chacón 2022). De esta forma, en esta condición de la imposibilidad de expresar mediante la palabra, se despotencia la capacidad de actuar y se experimenta una disminución del esfuerzo por existir (Ricouer 2019).

Ante tales significados hay un encuentro con la definición de afectos propuesta por Spinoza (2004), en donde se puede situar el sufrimiento como una pasión triste que disminuye la potencia de actuar. Es una disminución que tiene la cualidad de afectar a todas las partes del cuerpo, por tanto conllevan la disminución total de la potencia de actuar (Vaine 2007).

Desde estas posturas se entiende que a la condición en la imposibilidad del decir, devendría en la disminución de la potencia de actuar (Chacón 2022). Siendo entonces el sufrimiento el continuo paso a una potencia más débil, donde la cristalización de una afectación tan prolongada produce rupturas psíquicas que derivan en síndrome de padecimiento (Ulloa 2007), o en una disminución del conatus, que es, para Spinoza (2004), la fuerza que reafirma la existencia y remite al deseo y la voluntad de vivir.

Estos planteamientos circunscriben un vínculo directo con los planteamientos freudianos sobre el sufrimiento. Freud (1917) realizaba una distinción entre el duelo como la reacción ante la pérdida del objeto amado y la melancolía como el sufrimiento que desborda los límites del yo. La diferencia de entrada se aloja en que duelo es un dolor de pérdida, cuya causa se puede dar cuenta, en cambio, la melancolía es un sufrimiento exacerbado, donde el sujeto no puede dar razón de su causa, porque es todo y mucho al mismo tiempo. 

En la melancolía hay un empobrecimiento del yo, que deriva en un conflicto de ambivalencia, en el cual la libido que debía tomar un nuevo objeto, no se desplaza y recae sobre el yo. Este repliegue libidinal se transforma en identificación y, por tanto, en martirio. Freud explicaba que, en esta operación, el sujeto se identifica con el objeto perdido, la sombra del objeto cae sobre él y lo constituye en el ser-objeto abandonado: «en el duelo, el mundo se ha hecho pobre y vacío; en la melancolía, eso le ocurre al yo mismo» (1917, 242).

Sin embargo, que pueda pensarse el sufrimiento desde este lugar no implica que no se produzca afectación psíquica a causa de una herida social. Le Blanc (2007) reconoce que el sufrimiento social multiplica el sufrimiento psíquico, planteamiento que se corresponde con la premisa de Martín-Baró (1990), quién afirma que, en los contextos de exclusión, las personas cristalizan el sufrimiento en sus cuerpos; de forma que, en comunidades con altos niveles de violencia, se presenta una somatización que expresa cómo se internaliza físicamente, en el cuerpo, dicha violencia (Martín-Baró 1990).

Así, se le denomina sufrimiento ético-político, al proceso psicológico originado por las afectaciones propias de los procesos de desigualdad social y las amenazas afectivas consecuentes (Sawaia, 2009). Esta forma de sufrimiento describe una experiencia de reacción, y no de acción, ante la desigualdad social, que se caracteriza por amenazar permanentemente la existencia, cerrar la posibilidad de movilidad y de voluntad, para imponer diferentes formas de humillación, las cuales bloquean el poder del cuerpo de afectar y ser afectado (Sawaia 2009).

 

Sobre la violencia estructural como portadora de sufrimiento en poblaciones indígenas

La violencia histórica y colonizadora ejercida contra los pueblos indígenas pone en evidencia distintas manifestaciones de sufrimiento y de daño psicosocial, que provoca el despojo sistemático de todo aquello que hace posible la vida (Arroyo y Herrera 2019, Rojas 2009, Hilje 2014, Arias et al. 2015, Guevara 2000, Sánchez 2014).

Estas dinámicas de violencia con altos grados de intensidad, basadas en lógicas de inclusión-exclusión, afectan las relaciones y la vida cotidiana de las poblaciones, fragilizan los lazos sociales y son portadoras de un profundo sufrimiento psíquico y colectivo (Simões 2014, Albuquerque et al. 2016, Sawaia 2018).

Existen, en América Latina, diferentes investigaciones que asocian las violencias económicas, políticas, culturales y sociales como factores incidentes del sufrimiento, de la traumatización psíquica y colectiva y de la muerte por suicidio.

Simões (2014) realizó un estudio denominado «Parecer técnico psicológico sobre os impactos psicossociais sobre a população indígena Krenak», que da cuenta de las consecuencias de la violencia ejercida en el marco de la implementación del Reformatorio Krenak.  Los resultados evidenciaron que las consecuencias subjetivas y psicosociales de los procesos sistemáticos de violencia contra el pueblo indígena tenían como característica la humillación social, la deshumanización y un alto nivel de sufrimiento psíquico.

Por su parte, Albuquerque y Busarello (2019), con la investigación denominada «Sofrimento ético-político de indígenas Sateré-Maué e Hixcariana que migraram de suas aldeias», concluyen que el sufrimiento indígena «indica múltiples intersecciones expuestas en el proceso de desafiliación del mundo étnico por las dinámicas que enfrenta la ciudad, las cuales son impulsadas por situaciones límite» (Albuquerque y Busarello 2019, 842). Además, señalan que la cosmovisión de cada pueblo originario es fundamental para comprender las dimensiones del sufrimiento, porque es este lugar de sentido lo que configura el componente afectivo de estas personas y su relación con el mundo.

Arias y Blanco (2010) realizaron un análisis del suicidio en comunidades rurales e indígenas de América Latina, en el que concluyeron que existe una serie de transformaciones y de violencias históricas en estas comunidades, resultado de políticas de desarrollo colonizadores y capitalistas. Los autores señalan que, en estos procesos, las comunidades estudiadas poseían, mecanismos colectivos de resistencia fragilizados, lo que no posibilitó enfrentar las transformaciones impuestas. Asimismo, Corpas (2011) realizó un análisis en comunidades indígenas al norte y sur de América, con alta incidencia de suicidio, donde se encontraron como factores incidentes, la violencia histórica y colonizadora, la expropiación ilegal de las tierras, los cambios sociales, culturales y económicos, así como el debilitamiento cultural.

En esta misma línea, el Boletín Epidemiológico del suicidio indígena en Colombia del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2010-2014) realizó un análisis en la población indígena colombiana sobre casos de suicidio, donde los resultados revelan que, finalmente, más allá de las condiciones personales, el suicidio se da por motivo de la violencia sociopolítica y económica. Por otro lado, el estudio de UNICEF (2012) sobre la incidencia del suicidio en tres poblaciones indígenas de Perú, Brasil y Colombia, concluye como un factor central el tensionamiento entre los procesos de aculturación y el debilitamiento cultural, el cual genera un trauma colectivo frente a la violencia.  Por su parte, Azuero, Arreaza, Coriat, Tassinari, Fariaa, Castaneda y Rosselli (2017) elaboraron una revisión documental sobre el suicidio en poblaciones indígenas de América Latina, concluyendo como factor incidente los cambios en los estilos de vida generados por la industrialización, la degradación ambiental y la colonización, los cuales han incidido en que las poblaciones indígenas experimenten una «muerte cultural».

Particularmente, en el territorio indígena bribri, la investigación de Arroyo y Herrera (2019) «Análisis psicosocial del suicidio en población joven indígena bribri», estableció como una de sus principales conclusiones que el suicidio es la materialización de la muerte social y cultural previa, que deviene de un trauma psicosocial «zanjado por prácticas sistemáticas de colonización que han incidido en el debilitamiento de las identidades culturales y de la construcción subjetiva indígena» (Arroyo y Herrera 2019, 19).

Las dimensiones del sufrimiento expresadas en estas investigaciones, se construyen a través de una topología de violencia que describe procesos de humillación, expulsión, inferiorización, estigmatización, negación cotidiana, exclusión e injusticia. Se trata, como lo señala Sawaia, «del sufrimiento de los que viven la inclusión perversa» (1999, 846) y han sido víctimas de procesos de violencia histórica que han provocado fracturas en sus coordenadas simbólicas, culturales y de vida.

 

¿Cómo entender el sufrimiento desde los pueblos indígenas?

El sufrimiento indígena solo puede ser entendidos a través de las significaciones de sentido que se construyen desde sus Cosmovisiones. Para ello, entonces, se hace necesario develar los significados cosmogónicos sobre la vida y la muerte, así como  situar sus prácticas, tradiciones, cosmogonías y vivencias espirituales (Coral 2015 y Estellita 2021).

Por ejemplo, en los pueblos indígenas de la Amazona, las experiencias de sufrimiento psíquico tienden a ser narradas a través de resignificaciones de sentido. Se explican como «robos de sombra» aquellos síntomas que tienen que ver con los cambios en el estado de ánimo, ansiedad, tristeza, depresión y falta de deseos de vivir (Albuquerque et al. 2016).

Por su parte, en el caso de los Guaraní-Kaiowá, en Brasil, es provocado por un hechizo que genera que el cuerpo deba disputarse entre las fuerzas del bien y del mal. Para Grubits et al. (2011) estas fuerzas autodestructivas se vinculan a los procesos de debilitamiento cultural, a causa de las diferentes formas de violencia occidental. 

En los Camëntsá, en Colombia, el sufrimiento se consideran un fenómeno consecuencia de circunstancias que afectan el bienestar propio y la armonía con la madre tierra, lo que produce que la vida no sea digna de vivirse bajo tales situaciones. Estos niveles de sufrimiento derivan en conductas suicidas. Dicha concepción de la conducta suicida está vinculada con la noción de Durkheim (2004) del suicidio altruista, en la que la muerte voluntaria es considerada una acción posible y válida para preservar la dignidad que debe tener la existencia en este mundo (Coral, 2015).

Lo anterior pone de manifiesto que, para adentrarse en la comprensión de las dimensiones de este sufrimiento, se requiere ir más allá de la concepción del sufrimiento psíquico occidental, para ampliarlo a una visión ético-política que se estructure desde la cosmovisión de cada pueblo originario, ya que este es el conocimiento que forma la afectividad de los sujetos en relación con su visión de mundo y resignificaciones de sentido (Albuquerque et al. 2021, Albuquerque et al. 2016).

 

Acerca de la cosmovisión indígena Bribri

La cosmovisión de un pueblo originario se entiende como «el conjunto de creencias, saberes y prácticas que se desarrollan de forma dinámica en una comunidad determinada, y que su sistema se fundamenta en relación con su entorno ecológico y cultural y, su memoria histórica-social» (Pérez 2014, 7). Para el pueblo Bribri, este conjunto de saberes se denomina Siwá y constituye el cuerpo de conocimientos donde se resguarda la forma ancestral de entender el mundo y sus dimensiones. Bozzoli (1980) lo describe en dos vías: una el polo sensible, el cual significa aire, respiración y viento; y, otra, el polo cognoscitivo, que remite a la historia, al alma, el conocimiento y al soplo de vida.  Por su parte, Jara y García (2003) señalan que el Siwá expresa dos mundos discursivos: el espiritual que aporta el sentido y la causa creativa de la existencia; y el real, que constituye el plano concreto y de la materialidad y la vida cotidiana.

Desde estos mundos, la realidad significa conexión entre todo lo existente, en donde todo tiene vida y es sagrado: «esta visión de equilibrio e interdependencia también se da en la relación del mundo espiritual con el mundo material, es decir todas las acciones que se realicen en el supramundo tienen un efecto en el inframundo y viceversa, de manera que tiene impacto en la vida de la comunidad o a nivel individual» (Morales 2009, 12).

Incluso en el idioma bribri, el espacio y el tiempo son nominados a través de un solo concepto que responde a ka, en el que el tiempo, el día, el lugar y el espacio ocurren a la vez. Al respecto, Guevara (2016) señala que «la concordancia de espacio y tiempo en un vocablo para los Bribris, es más que un simple giro lingüístico, pues corresponde a su cosmovisión tradicional en la que el tiempo tiene una dimensión circular o cíclica»  (208).

Esta noción se vuelve central para entender que la realidad no ocurre linealmente, sino como en una especie de multiverso. En esta línea, Bozzoli (2021) retoma la sabiduría ancestral bribri para explicar que el mundo en que se vive, es un mundo ilusorio, que se compone de proyecciones y reflejos de un mundo verdadero que está «más allá»: «este mundo es un espejismo de otro verdadero que no percibimos. Aquí están los reflejos, allá detrás del sol están las cosas de verdad. Las cosas que se ven en este mundo son el reflejo de otro plano de realidad. Son proyecciones. “Aquí” solo es una percepción, no es verdad. El verdadero mundo está “Allá”» (García 2016 citado por Bozzoli, 14 de octubre de 2021).

Al situar esta forma de comprender la realidad desde la noción de sufrimiento, deviene la implicación de ubicar una complejidad de dimensiones más profundas, que conlleva a tener claro que el sufrimiento no puede reducirse, únicamente, a aspectos de la salud mental, sino que debe contemplar la relaciones con el mundo externo (real) y el mundo interno (espiritual), es decir, desde su Siwá.

 

Análisis

Aproximación a las valoraciones de los textos

En la valoración del sistema de significaciones sobre la noción del sufrimiento, la Cosmovisión Indígena Bribri revela constantes sobre las instancias valorativas inscritas y evocadas de la «intersubjetividad en el discurso, considerando de manera conjunta la expresión de significados epistémicos e interpersonales» (Oteiza y Pinuer 2019, 213). Se analizaron los textos a partir de los subsistemas de valoración de: actitud, gradación y compromiso; del Modelo de Valoración de Martin y White (2005), el cual se puede observar en la Figura 1:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1. Modelo de Valoración Martin y White (2005)

Fuente: Oteiza y Pinuer (2019).

 

A continuación, se presenta una ejemplificación sobre los significados atribuidos en el sistema de valoración, que no pretenden ser abarcativos de los subsistemas, sino ilustrativos, ya que en el siguiente apartado se retomarán otros fragmentos, donde se podrá denotar las constantes que aquí se puntualizan para cada subsistema.

(PLIB1)    (1)   ­ lo vemos como una enferme:dad ­ (.) tipo como pandemia (.) sí ­ porque eso viene y nos ata:ca (.) digamos por decir (-) sí ­viene : (.) lo vemos siem:pre por proble:mas (-) entonces diay nombre (.) yo me voy a : matar (.) que puede ser la única solución ¯

(2)                   (-) las personas no son iguales (.) no tienen la misma resist:encia (-) y al que le to:ca le toca (.) eso lo vemos que: para él le toca (-) bueno por decirle (.) viene a una persona (-) un ma:l espiíritu verdad y te encuentra (.) y me llevo esto ¯

En cuanto a la actitud, este subsistema se organiza a través de la valoración del comportamiento de las personas, la apreciación de la valoración social y los significados afectivos atribuidos (Oteiza y Pinuer 2019). En los fragmentos textuales se presenta de manera constante una apreciación valorativa que se distingue por la conflictividad entre algo que viene de afuera, amenaza a la persona, donde la disputa deriva en sufrimiento.

Los textos en su totalidad colocan un tensionamiento entre oposiciones dicotómicas: luchar/doblegar, desconectar/conectar, destruir/conservar, afrontar/eludir, resistir/sucumbir, desequilibrar/equilibrar, enfermar/curar, e incluso vivir/morir. En estas dualidades, el subsistema de valoración sobre juicio, que refiere a los comportamientos aprobados o rechazados socialmente (Oteiza y Pinuer 2019), se distingue al de capacidad, que coloca tirantez entre las posibilidades de ser capaz o no de afrontar las amenazas y resistir.

En concordancia con lo anterior, el subsistema de afectos, que remite a la expresión de sentimientos en el discurso (Oteiza y Pinuer 2019), pone en evidencia afectos como la tristeza, el dolor, la pérdida, la resignación, el sufrimiento, la inseguridad, el miedo, la aflicción, la nostalgia y el pesar que se engloban las categorías de infelicidad e inseguridad.

Por su parte, el subsistema de gradación que ofrece la posibilidad de graduar las valoraciones en los textos estudiados, plantea una combinación de fuerza y foco, donde predomina la de foco con recursos que se caracterizan por la agudización de los afectos, siendo evidente la predominancia de la carga negativa en las instancias valorativas. En cuanto al subsistema de compromiso, que describe construcción intersubjetiva de la valoración en el discurso (Oteiza y Pinuer 2019), hay una predominancia de heteroglosia, donde la fuente y el origen de las valoraciones provienen de la voz de la comunalidad que se construye desde el Nosotros-Bribris y en los preceptos de Sibö, su Dios. 

 

Significaciones sobre el sufrimiento en la Cosmovisión Indígena Bribri

Se distinguen cuatro tipos de sentido: 1. sufrimiento como desconexión, en la que se apunta a que el sufrimiento deviene del desequilibrio en el orden y la desvinculación con el sentido espiritual Bribri; 2. el sufrimiento como dialéctica entre la afectación individual y colectiva, de modo que una afectación individual siempre va a significar una afectación colectiva; 3. el sufrimiento con daño de causa externa, que deriva de dos lugares: el mal espíritu y las enfermedades; y 4. el sufrimiento como vivencia que da cuenta de la manera en que subjetivamente se experimenta el dolor.

 

Sufrimiento como desconexión

Como se apuntó anteriormente, uno de los principios en la Cosmovisión Indígena Bribri es la interconexión con todo lo existente, lo que se rige por un orden de equilibrio. El Universo Bribri se concibe como una gran casa cónica, que consta de cuatro grandes divisiones cosmológicas en el supramundo y cuatro en el inframundo: «Arriba: El mundo de Sibö, del mar, el trueno y el Sol. Abajo: La Tierra, el mundo de los hombres, animales, plantas, los dueños de los animales y los enemigos de la semilla (los no indígenas). El mundo inferior: Conformada por el mundo de Sulá (espíritu bueno), y los espíritus malos que son invisibles, aparecen bajo la forma de un animal como la danta, serpientes: habitan las partes de menos acceso del bosque. Y el lugar debajo de donde nace el sol, de donde vienen las cosas buenas y malas que suceden en la tierra» (MEP 2015, 19).

En el plano concreto y material de la vida cotidiana donde habitan los bribris, cuando el equilibro se trastoca, se produce afectación en las diferentes dimensiones de los submundos que lo tejen. 

(PLIB 6)                       Sibö también nos dejó como semilla (.) ↓ en esta tierra (.) por la cual nosotros tenemos que ser (.) como una semilla (.) efectivamente: (.) ↓ nos vamos a sentir tristes porque (.) Sibö va a estar triste también porque ↑ no nos dejó en esta tierra para hacer esas cosas (.) sino para hacer cosas bien y (-) también ↓ nuestra familia: va a sufrir porque realmente no es lo que deberíamos hacer (.) Nosotros deberíamos ↓ encaminarnos siempre hacia Sibö porque así (.) Él nos dejó para el bien de esta tierra  ↑ para hacer todo bi:en vivir bien y hacer todo ac ↑ por ejemplo como ahorita nosotros estamos aquí (.) ↓ en esta lucha: ↑ ese es el BIEN que nos dejó ac que nosotros tenemos que estar defendi:endo (.) defendi:endo todas estas cosas que nos afectan en la tierra ↑ ac en la naturaleza (.) para eso ↓ Él nos dejó (.) Y que ahora ↓ al sentirnos así (.) pSibö también está triste    

En el ejemplo anterior, se describe el origen de los bribris en la Tierra y el trazo de un camino de ser la semilla de Sibö, que dicta estar en la tierra para el bien. En este sentido, la metáfora de semilla se asocia a la posibilidad de que, en condiciones adecuadas, el grano florezca. Las condiciones para dicho florecimiento, se asocian entonces con la defensa de la tierra y la naturaleza, porque el «hacer cosas bien», como expresa la cita, tiene que ver con un proyecto de sentido; por tanto, apartarse de este camino, deviene en la tristeza y el sufrimiento.

Se infiere que el respeto a la misión dada por Sibö evita el sufrimiento, no solo de sí, sino también de Sibö, con quien se construye una imagen especular en la que si el Bribri está triste, su Dios también lo está. En este fragmento, las entonaciones refuerzan tal análisis, donde es visible que los énfasis se elevan en Sibö y en las cosas bien, pero descienden en la tristeza y en el deber de retornar el camino de Sibö.

Siguiendo esta línea, en el siguiente fragmento, el distanciamiento de la misión dada por Sibö se vincula con la afectación de la práctica y vivencia espiritual, que revelan el conflicto entre la amenaza de la desconexión como portadora de sufrimiento.

(PLIB 4)                      el sufrimiento es: (-) como decir falta de (.) la parte espiritual (-) ↑ porque cuando usted no tiene claro una cosa ↓ usted sufre usted siente ese vací:o ↑ esto te lleva al dolor: ↑ Cuando usted no entiende la muerte ↓ usted sufre porque usted cree (-) que (.) es algo que (.) es difícil pero ↑ cuando usted entiende que es un proceso de la vida <…>ac yo pienso que uno sufre cuando se desconecta ↑ pero cuando usted está conectado con Dios (.) ↓ es otra respuesta que usted tiene (.)

En esta enunciación, la falta de claridad espiritual conlleva al vacío y al dolor, que deviene en sufrimiento cuando ocurre una desconexión de Dios. De lo anterior, se infiere que lo espiritual no permite el sufrimiento, porque permite afrontar situaciones adversas, sin que las mismas provoquen sufrimiento. Lo espiritual es dador de sentido. En cambio, el vacío sería la vivencia individual de la desconexión con el todo, que provoca falta de claridad y comprensión. En este fragmento, las entonaciones revelan que el énfasis sube en la desconexión, el dolor y el vacío, en tanto, bajan con la conexión con Dios, como si se tratara de una gradación que suaviza y da calma. Dado lo anterior, podemos situar que la definición de sufrimiento conlleva acto, un dejar hacer-ser, que provoca una ruptura de aquello que da sentido de existencia.

 

Sufrimiento como dialéctica entre la afectación individual y colectiva

Según la Cosmovisión Indígena Bribri, el sujeto no es el individuo, sino la comunidad (Morales 2019). Este communitas es un elemento fundante y estructurador (Osorio 2021), que hace referencia a los lazos de reciprocidad, la unión, la vida en común (Brandão 2012), y que, en principio, tendría que ver con un algo que permite pertenecer y se manifiesta en «el nosotros».

(PLIB 3)        (1)           ac primero que hay que tener claro que cuando pienso en la cosmovisión (.) no pienso en la persona o el ↑ indivi:duo (.) pienso en la comunidad como colectivo y como sujeto digamos ↑ que siente ac como sujeto comunitario (.) pienso en esa comunidad (.) Entonces ↑ ¿Qué pa:sa en esa comunidad? Este: (.) cuando se rompen los (-) lazos culturales como le decía ahora el hecho de que yo tenga un maltrato animal (.) tiene que ver con la pérdida cultural F también (.)

                        (2)         ↑ Hay una desconexión ↓ claramente verdad (.) pero que eso (.) al final eh (-) ac yo no estoy pensando en el sufrimiento ↓ como eso (.) individual o interno lo estoy pensando (.) como esto (.) ↑ que afecta a la comunidad que al final no de repente no se refleja (.) que a veces yo no lo puedo sentir digamos pero lo puedo VIVIR: (.) no se si me explico (.)

                        (3)         ↑ De repente no me doy cuenta (.) de que estoy sufriendo como comunidad (.) pero al final ↓ lo que hago y manifiesto me hace sufrir esa situación … ↓ y la gente no sabe (.) entonces (.) ↑ claro que hay un sufrimiento ↓ en esa familia desde mi perspectiva ↑ hay una afectación al colectivo (.) que afecta el indivi:duo (.) verdad hay una… yo me lo imagino gráficamente como una redac que nos sostiene todo y nos tiene a todos como agarrados de esa red (.) como esas ↑ conexiones (.) ¡pra! se cortó una (.) y hay alguien ahí como guindando o ↓ incluso se cayó: verdad (.) y a veces no me puedo dar cuenta de que pasó pero ↑ esa persona o esa famili:a ↓ esta sufri:endo por una situación pero tiene que ver con la desconexión ↑ del todo (.) Entonces (.) ¿Cómo es el sufrimi:ento para mí? El sufrimiento tiene que ver con eso para mi perspectiva ↑ y se explica desde lo colectivo (.) ↓ no desde lo individual.

El primer párrafo del fragmento de esta entrevista ofrece implicaciones del sentido de interconexión y colectividad del sujeto en la Cosmovisión, en la cual se infiere que el devenir de la ruptura del lazo cultural produce afectaciones, porque es lo que sostiene al sujeto comunitario, al mismo tiempo que es dador de sentido.

Por su parte, el segundo párrafo denota la relación entre el sufrimiento con una desconexión, donde la afectación individual es una afectación colectiva. Desde esta implicación se infiere que el sufrimiento se explica desde una dialéctica entre lo individual y lo colectivo, de modo que una afectación individual va a significar siempre una afectación colectiva, que aunque no pueda comprenderse, se vive.

Finalmente, el tercer párrafo ofrece la metáfora de una red que trata de sostener a todos, pero que cuando se rompe, deviene en sufrimiento. De lo anterior, se infiere que la red interroga sobre por qué la centralidad está puesta en lo que se rompe y no en lo que sostiene, ¿por qué el resto de la red no se percata de quién guinda o cae? Del texto es posible interpretar que el sufrimiento tiene que ver con la desconexión del todo, que quién se desconecta es quien sufre; pero esto deriva en una interpretación sobre que pareciera haber una pasividad de acción en los que se encuentran en red para sostener el sufrimiento de quién está «guindando».

Esta reacción se puede vincular con el concepto de sufrimiento ético-político (Sawaia 2009), en donde la relación entre las amenazas provenientes de la desigualdad social y las respuestas afectivas de quienes están sujetos a esta, bloquea la capacidad del cuerpo de afectar y ser afectado, lo que rompe los nexos con la capacidad de lo común y se cristaliza en la forma de potencia de padecimiento.

 

Sufrimiento como daño de causa externa

Hay un principio de la espiritualidad Bribri que dice «como es arriba, es abajo», que explica lo señalado anteriormente, que la afectación producida en una dimensión, genera implicaciones en las otra. En los fragmentos estudiados, esta relación se asocia a dos causas: el mal espíritu y la enfermedad.

En la Cosmovisión Bribri, los desequilibrios generan enfermedades que producen afectaciones tanto físicas como espirituales. Las enfermedades son los seres que amenazan al Ditsöwö (la Semilla Bribri), habitan el tercer nivel cósmico y logran embestir el mundo de la Tierra, cuando el orden se quebranta (Morales 2019).

(PLIB 2)         (1)          ↑ Como una lucha (.) porque sí sabemos que hay seres que (.) cuando Dios hizo al hombre (.) al indígena ↑ a la semilla (.) había seres que quería comerse a la semillas (.) entonces como vio que Dios quería hacernos superiores a ellos ↑ ahí vienen las enfermedades o sea ↑ la enfermedad se ve como (-) algo (.) un ser mal que está amenazando la semilla para poder…p Eso es algo que viene afuera? (-) ac simplemente porque (.) son seres que están ahí (.) y que: (.) de alguna forma quiere:n destruir (.) y no quieren ↑ vernos felices y entonces (.) ↓ tratan de destrui:rnos (.) 

Desde el origen de los bribris, se reconoce la existencia de seres que dañan y traen enfermedades. Esta relación se hace evidente en las implicaciones del fragmento, donde se deriva que el sufrimiento es una lucha contra los seres que quieren comerse y destruir la semilla, y de los cuales provienen las enfermedades. Por tanto, al hacer referencia a una lucha, el sufrimiento evoca a un síntoma, más que a una enfermedad, porque sufrir no es la enfermedad; la enfermedad está en una causa externa que rompe el orden.

Lo anterior se relaciona con lo afirmación de Spinoza (2004), que ninguna cosa puede ser destruida si no es por causa exterior, explicando que nada puede oponerse así misma, porque la esencia humana es preservar el sentido de la existencia. Situando el sufrimiento desde esta comprensión, se trataría de una pasión triste que disminuye la potencia: «ahora bien, por tristeza entendemos que se disminuye o reprime la potencia de pensar del alma. Y por tanto, en la medida en que el alma se entristece, se disminuye o reprime su potencia de entender, esto es, de actuar» (2004, 167).

 

Sufrimiento como vivencia

Esta significación refiere a la experiencia subjetiva de cómo se vivencia el sufrimiento, en el que cobra determinación la relación entre los recursos psíquicos y el lazo social, para sostenerse en medio del dolor y el daño. Lo anterior guarda relación con el concepto fenomenológico de cuerpo propio, como experiencia vivida que está condicionada por las prácticas sociales y culturales. Se trata de una existencia vivida-encarnada, que constituye el centro desde el cual el mundo cobra sentido (Romero 2019). 

En el siguiente fragmento, las implicaciones del texto ofrecen la posibilidad de situar que la vivencia del sufrimiento tiene tres connotaciones de sentido: 1. el sufrimiento como un dolor y un sentir muy profundo, 2. la diferenciación entre un sufrimiento externo y un sufrimiento interno y 3. la vivencia del sufrimiento de forma comunitaria.

(PLIB 7)                      El sufrimiento (.) vamos a partirlo desde un dolor (.) desde un se:ntir muy profundo cuando perdés un ser querido (.) igual cuando (.) usted es armo:nioso así sea con ↑ una mascota como yo le dije trabajamos en armonía con la naturaleza (.) cuando ya yo ↑ siento que están agredi:endo esa parte que es parte mía (.) porque es la que me da de comer ↓ yo sufro (.) yo comienzo a sufrir (.) porque (.) están allanando están (.) violentando están haciendo ↓ muchas cosas en mi propiedad que yo la creo (.) que es propia mía (.) aún mi vivencia [entonces el sufrimiento lo provoca algo que viene de afuera?] ↑ no todo el tiempo ac en lo que es la parte de tierras de cultu:ra de la naturaleza (.) principalmente cuando es ↑ allanado (.) eso es externo (-) Hay otro sufrimiento inte:rno que es cuando ↓ pierdo un familiar (.) ya eso es parte de la naturaleza: pero que yo <…> también un día lo hice parte mío (.) entonces ↑ mi mamá: (.) mi herma:no mi hijo ↓ pierdo uno de ellos (-) y duele (.) voy a sufrir ↑ Hay un ritu:alY qué importa:nte (.) ese dolor no lo vivía solo yo (-) ↓ en comunidad.

Las inferencias que se derivan del texto permiten reflejar que la armonía con la naturaleza, la tierra y la cultura no provoca sufrimiento, en otras palabras, cuando se afecta lo que da sentido a los bribris, se experimenta sufrimiento. La diferencia entre estos dos tipos de sufrimiento resulta fundamental, porque establece un anudamiento muy claro con las significaciones anteriores: el sufrimiento interno remite a una vivencia natural y tiene que ver con la pérdida de un ser querido, en tanto que el sufrimiento externo deriva de una violencia a lo que da sentido a los bribris.

En este sentido, el sufrimiento interno puede vincularse con la noción freudiana de duelo como reacción ante la pérdida del objeto amado; en tanto, el sufrimiento externo puede asociarse a la concepción de Sawaia (2009) sobre sufrimiento ético-político, que refiere a aquel que surge de la injusticia social.

Otro aspecto relevante lo da la noción de que el sufrimiento interno se vive y acompaña comunitariamente, porque no va en contra de la vida; en cambio, el sufrimiento externo se sufre porque violenta lo que da sentido de ser en la Cosmovisión Indígena Bribri, y produce una afectación colectiva. Las implicaciones y explicaciones derivadas de los fragmentos se reafirman en los énfasis, que se elevan en la armonía, en el sentir, en la resistencia, en la familia y en el ritual: pero descienden con la violencia, la pérdida y con el yo.

 

 

Conclusiones

 

En la Cosmovisión Bribri, el sentido de la existencia está situado en la conexión de la vida en todas sus dimensiones. Cuando se rompe este orden, la consecuencia es la pérdida del equilibrio y la desconexión con aquello que da sentido al ser indígena. Siguiendo esta línea, los hallazgos obtenidos se anudan sobre este principio, conceptualizando el sufrimiento desde cuatro lugares de significación: 1. el sufrimiento como desconexión y desequilibrio de la Cosmovisión, que es dadora de sentido de existencia; 2. el sufrimiento como un daño de causa externa que deriva de amenazas externas asociadas a malos espíritus que traen las enfermedades; 3. el sufrimiento como afectación que se produce en una dialéctica entre lo individual y lo colectivo, de modo que una afectación individual va a significar una afectación colectiva; y 4. el sufrimiento como vivencia, es decir, como experiencia subjetiva que deviene de la fragilización de los recursos psíquicos y del lazo social.

En estas cuatro direcciones sobre la noción de sufrimiento se establece un nexo con la idea de una afectación de la potencia de actuar por una causa externa, que se asocia a una herida con el sentido de ser indígena bribri. Por tanto, pensar el sufrimiento no puede ubicarse únicamente en la afectación individual, sino que debe tener correspondencia con lo colectivo, es decir la des-potencialización a causa de la fragmentación de lo común. Se hace una distinción de un dolor de causa de pérdida, que se experimenta como parte del proceso de vida-muerte; pero que se diferencia del dolor de causa impuesta, que deriva de las prácticas de violencia estructural.

El sufrimiento que viene de afuera hacia adentro y que es producto de la injusticia, al entroncarse con recursos psíquicos y un lazo social debilitado, provoca que las inmersiones en la muerte se vuelven posibles, por la insuficiencia de ligazones simbólicas (Bello 2017). Cuando esto ocurre, se producen diferentes formas de padecimientos, que provocan dificultades para anclarse a lo que da sentido de ser. Esta cronicidad puede despertar sentimientos de deshumanización tan profundos que pueden provocar un pasaje en acto a la muerte, como el suicidio.

En este marco, se concluye que, para aproximarse a comprender la noción del sufrimiento desde la Cosmovisión Indígena Bribri, se requiere situar sus dimensiones desde la complejidad de entender que se está frente a un daño mucho más profundo, que posee niveles de afectación en el nexo de cada una de las perspectivas que conforman la realidad en el orden espacio-temporal que da sentido a su existencia como Bribris.

En síntesis, En la relación afectiva e implicativa con los mundos de cosmovisión, que poseen una realidad vivenciable con una dimensión existencial (Saso 2017), se sitúa el sufrimiento producido desde un tensionamiento desgarrador de cualidades complejas, es decir: la afectación psíquica que produce el sufrimiento, se convierte dialécticamente en la expresión mortífera del daño colectivo.

 

Apoyo financiero: Este artículo se realizó en el marco de la investigación de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica «Memoria, lucha y resistencias del pueblo indígena Bribri».

 

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[1]Para el último censo efectuado, en 2011, Talamanca contaba con una población de 30 712 habitantes. Según el INEC (2011).

[2] Para profundizar en el tema del suicidio en el pueblo indígena Bribri se puede ver: Arroyo Araya, Helga, y Damián Gerardo Herrera González. 2019. «Análisis Psicosocial Del Suicidio En Personas jóvenes indígenas Bribris». Revista Reflexiones 98 (2). https://doi.org/10.15517/rr.v98i2.34665.

[3] Esta caracterización se deriva de la entrevista personal:  Maycol Morales Pita (sociólogo, líder indígena Bribri), en conversación con el autor, mayo 2020.

[4] Este concepto fue propuesto por Martín Baró (1990) para entender el daño producido en las relaciones por procesos de violencia sistemática. Se trata de una herida socialmente producida: «(a) La herida ha sido producida socialmente, es decir, que sus raíces no se encuentran en el individuo, sino en la sociedad y (b) que su misma naturaleza se alimenta y se mantiene en la relación entre el individuo y la sociedad» (Martín Baró 1990,78).

[5] Se trata de un dolor que surge de la desigualdad, de las injusticias sociales y que puede ser tan profundo que genera sentimientos de deshumanización (Sawaia 2018 y Sawaia 2009).