Semblanza

Eduardo Torres-Cuevas. La inagotable voluntad de la cubanía. In memoriam

Profile

Eduardo Torres-Cuevas. The Inexhaustible Will of Cubanity. In memoriam

José Antonio Ferrer Benimeli
Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España
bibliotecasalvadorzaragoza@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-5983-0532

Miguel Guzmán-Stein
Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica
mgstein2@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-6958-6958

Recepción: 30 de noviembre de 2025 / Aceptación: 02 de diciembre de 2025
doi: https://doi.org/10.15517/xpg9sk26

"…en la Historia es donde está la esencia de la defensa de la Nación. Si perdemos la Historia, si no se conoce cómo se construyó esta Nación, es endeble".
Eduardo Torres-Cuevas (2022)

Introducción

Despedir a un compañero del camino de la vida y del oficio de historiador, tan querido como Eduardo Torres-Cuevas, resulta una difícil tarea, y más lo es con quien ha tenido siempre una gran nobleza de espíritu y un don de gentes ejemplar, y en el que la sencillez y la generosidad le han hecho un ser entrañable y de extraordinarias cualidades humanas. Trabajador de la historia infatigable, incansable, inclaudicable. Así le hemos visto siempre.

Comprometido hasta los tuétanos con su país, al que amó profundamente, era un hombre de visión universal, abierto, ejemplo de hacer y ser cubano, de cubanidad1. Valiente para enfrentar los retos y llamar las cosas por su nombre. Su verbo ante el estudiante, el colega o cualquier persona era una fuerza imantable de incalculable valor.

La obra de Eduardo Torres-Cuevas es de una magnitud tal, que es difícil adentrarse en su exposición. Es evidente que tiene mayor mérito si observamos el medio en el que se ha desenvuelto su obra académica, docente, creativa, investigativa y cultural, atravesado desde hace décadas por la escasez y a veces la carencia de mucho y de casi todo. Sin embargo, esas circunstancias no le han frenado en su multiplicadora capacidad de hacer, creando editoriales y revistas, estudiando, investigando, organizando, escribiendo, publicando y realizando una arrolladora labor educativa y cultural en la Universidad, en las instituciones culturales y en la sociedad cubana, dentro y fuera de la isla.

Creador de una excepcional plataforma de operaciones para desarrollar sus experimentos creativos, culturales y docentes, como es la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, en la Universidad de La Habana. Torres-Cuevas encontró en ella un mecanismo aglutinador en el que el mundo académico vinculado a la filosofía, la historia y las letras se ha movido por varias décadas. La Casa de Altos Estudios ha sido más un centro de formación que de educación, y más un centro de discusión y debate, que de simple docencia.

Ha sido un centro donde convergen distintos sectores sociales en torno a la cultura, universitarios o ajenos a la Universidad, y donde el cultivo de las artes, las ciencias, las letras y el pensamiento representan la esencia del humanista Don Fernando Ortiz. La Casa de Altos Estudios ha sido el centro desde el cual Eduardo Torres-Cuevas ha proyectado su acción, así como el de todos los que participan en el proyecto. Desde ahí ha devuelto "el significado de las palabras que nos definían, a las figuras que nos precedieron, a los libros que teníamos que leer, a los sueños que estábamos obligados a soñar…"2, y ha realizado sus "meditaciones y penetrantes juicios sobre asuntos medulares para entender la génesis de la nacionalidad y la nación en Cuba, como son los temas de la conciencia criolla, los orígenes del pensamiento cubano…"3.

1 "Para cocer el ajiaco hace falta el fuego; la pasión de Prometeo. Pero esa pasión no solo puede cocinar el ajiaco, sino algo más esencial: en lugar de una simple mezcla de elementos, crear en una combinación nueva, una calidad nueva; esto es, un pueblo nuevo, una cultura nueva. Para mí, lo esencial de la cubanidad es el resultado de fases y etapas diversas en la formación de nuestro pueblo. Ese fondo profundo que condiciona actitudes, aspiraciones, sentimientos, modos de ser y de vivir, y, sobre todo, esa compleja amalgama que conforma lo más profundo de la mentalidad cubana. Profana, libérrima, alegre, fuerte, retadora y siempre situada en el límite de todos los límites. La cubanidad también es la necesidad de ser y la obligación de buscar su deber ser, porque de lo contrario sería su no ser. Esta resulta la razón por la cual Fernando Ortiz coloca como uno de sus rasgos definitorios no solo la conciencia de lo que significa ser cubano sino la voluntad de serlo. Es también estudiar y conocer defectos y debilidades; reconocer la existencia de marginalidades creadas por las distorsiones acumuladas históricamente. Por ello he definido la cubanidad no solo como la pasión por lo posible, sino, como la idea de lo posible, la búsqueda constante del deber ser de una sociedad que nunca logra estar conforme consigo misma y que siempre se mueve con los latidos constantes del peligro. La cubanidad ha sido, hasta ahora, ensayo de la esperanza y realidad de lo incompleto". Eduardo Torres-Cuevas, "En busca de la cubanidad", La Universidad 2006, 39-43. Sobre este tema, véase también a Torres-Cuevas, En busca de la cubanidad, 2 vols. (La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 2006).
2 Eliades Acosta Matos, "Elogio al doctor Eduardo Torres Cuevas, Premio Nacional de Ciencias Sociales, 2000", Revista de la Biblioteca Nacional José Martí 92, núms. 1-2 (enero-junio 2001): 77-80.
3 Acosta Matos. "Elogio al doctor Eduardo Torres Cuevas", 77-80.
Eduardo Torres-Cuevas. Presentación de su obra 'Pasión por hacer y pensar la Historia'. V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
Eduardo Torres-Cuevas. Presentación de su obra "Pasión por hacer y pensar la Historia". V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017).
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

La pasión por la Historia

En la Casa de Altos Estudios los historiadores cubanos se han acercado a los historiadores del mundo y han dado un giro a la historiografía, sin dejar oscuridades. En la Casa de Altos Estudios los historiadores foráneos encontraron siempre el calor del diálogo, la colaboración y un punto de encuentro, punto de encuentro que también lo es entre generaciones y formas de pensamiento. Ahí se han formado los equipos de trabajo, de los que Eduardo Torres-Cuevas ha sido un líder que ha sabido trabajar en equipo y transmitir a cada uno de sus miembros la razón de ser del historiador y la pasión por la historia.

La pasión por nuestra historia es parte de mí mismo. Pero es aquí donde creo se produjo las mayores sorpresas que el tiempo me fue deparando. Sosegar los impulsos, serenar el carácter, pulir el lenguaje, eliminar los adjetivos, adquirir la paciencia que requieren las múltiples horas en busca de la información oculta, moderar la impaciencia ante la incapacidad del hallazgo, moldear el placer del descubrimiento, buscar los puntos débiles, enfrentar prejuicios, estar en desacuerdo total con dogmas y afirmaciones que no se ciñeran a la estricta verdad, decir todo aquello que es necesario decir y enfrentar esquemas reduccionistas que han hecho más daño que la propia ignorancia —porque es preferible una mente virgen que una mente distorsionada—, encontrar y transmitir la compleja riqueza de nuestra cultura, demostrar que en esos numerosos temas no estudiados estará la fortaleza de nuestra nación. Y, sobre todo de pensar un modelo teórico, diseñar un método para una investigación específica. Descubrir que, para pensarnos a nosotros mismos, tenemos que perfilar un pensamiento propio. Cuando hablo de pensamiento propio, para que sea pensamiento y para que sea propio, solo es posible como resultado de una cultura multicultural, actualizada, actualizante, ágil, de perfiles constantemente moldeables — receptora de todo; crítica de todo— y que tenga sus dos eslabones fundamentales: nuestra realidad como parte de la realidad de una época, pero específica, y la lectura intencionada de toda creación universal.

La historia, como la he visto, no puede ser solo la recreación de un hecho histórico, es para mí la necesidad de conocer para comprender; comprender para entender; entender para vivir; es ante todo un hecho cultural. Es aprender algo que solo me indica el punto de partida para otros aprendizajes. La historia debe ser, ante todo el estudio profundo de las causas de los procesos históricos. Para ello es necesario cultivar la cultura, la mundial, la latinoamericana y la cubana. Sin la literatura y el arte la historia solo es el esqueleto óseo de una sociedad que no tiene rasgos ni facciones. Y estos empeños llevan a la modestia de saber que, cada uno, solo puede colocar un pequeño granito de arena en el empeño4.

Esa pasión por la historia la hemos vivido junto a Eduardo Torres-Cuevas a través de múltiples experiencias. Sin embargo, hemos querido dejar testimonio de su participación en una senda que hemos recorrido juntos, que nos ha hecho encontrarnos una y otra vez, como es la de los estudios sobre la historia de la masonería.

Una de las facetas más "rompedoras" de Eduardo Torres-Cuevas, es el haber decidido estudiar el origen y evolución del pensamiento cubano, desde sus raíces, y caracterizar a estas desde sus fases más tempranas. Valiente, se adentró en el pensamiento occidental desde el pensamiento antiguo y medieval, para así entender la génesis de aquellos primeros pensadores ilustrados y llegar hasta los que fijaron los cimientos de lo que sería la identidad cubana.

Tuvo la valentía de optar por la filosofía —su formación universitaria primaria— para estudiar el proceso de construcción de la Nación, e identificar contribuciones y circunstancias que crearon el punto de partida para identificar y desarrollar las raíces del pensamiento cubano.

No podía faltar en su ánimo de explorador de la historia, el pensamiento y la realidad cubanas, adentrarse en temas que, por sus características, parecerían no ser los adecuados dentro de un proceso político complejo. En ese sentido, la decisión de estudiar la historia de la masonería cubana lo explicaba Torres-Cuevas a través de lo siguiente:

Sobre la masonería, diré que me era imposible tener la conciencia tranquila cuando al leer los documentos y las historias de Cuba surgían los nombres de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Máximo Gómez, Antonio Maceo, José Martí, Pedro Figueredo, entre otros muchos patriotas como masones. La pregunta surgió naturalmente, ¿por qué lo eran? Después descubrí a Vicente Antonio de Castro y allí empezó a tomar forma lo que parece esencial en esa historia del siglo XIX cubano. Más que la acción masónica como institución, fue el pensamiento generado dentro de ella, el que le dio unidad a estos masones y el que ayudó, también, a formar una conciencia y una cultura masónicas. Un simple dato. Si alguna vez se quiere profundizar en las ideas iniciales de José Martí, en su visión modernizadora y patriótica de la sociedad cubana, habrá que estudiar las ideas del masón Rafael María Mendive. Habrá que estudiar el enfrentamiento de los colegios laicos cubanos, con maestros cubanos, con la triste españolización de algunos colegios católicos de la época. Para mí, no era posible estudiar las ideas en Cuba sin tener presente todo el sostén teológico filosófico, por una parte, de la Iglesia y por otro de la masonería. Sin estos componentes, la historia de las ideas en Cuba era algo así como un juego de categorías abstractas sin la comprensión de cosmovisiones más generales, de relaciones sociales generalizadoras y sin entender las motivaciones de determinados aspectos esenciales que abrieron el camino de la sociedad laica cubana y de los proyectos iniciales de transformación, entre ellos el que los resumía y sintetizaba a todos, el de la independencia.

Creo esencial referir que no sé dónde empieza la inquietud teórica-filosófica para entender nuestra historia y nuestro pensamiento y donde empieza la inquietud del historiador documentalista. Pero historia y pensamiento se unieron para mí en un haz inseparable. Antonio Maceo. Las ideas que sostienen el arma expresan esa síntesis. Se que muchos de los temas que he tratado son difíciles y candentes. No puedo negar que el meter las manos en el fuego siempre produce cierta satisfacción.

Para Torres-Cuevas los procesos sociales, culturales, de mentalidades, son tan importantes como los económicos, y se opone al desconocimiento —no estudio— de las instituciones que proceden del pasado, como la Iglesia católica y la masonería, porque al ignorar el desarrollo de esas instituciones en Cuba.

Se corría el riesgo de que al desconocer la historia específica de la Iglesia y la masonería se trasladaran a épocas y situaciones específicas conclusiones provenientes de libros teóricos de otras partes, que enturbiarían aún más la comprensión de la evolución cubana; había que estudiar esas historias en sus detalles para entender personas y fenómenos que tipificaron a Cuba6.

No hay duda, además, que los estudios sobre la masonería, como los de la Iglesia católica y otras manifestaciones e instituciones de arraigo social, también respondió a las transformaciones que se atisbaban en la renovación de los estudios históricos y otros campos de las ciencias sociales, por medio de la formación de grupos de trabajo y la edición del libro La Historia y el oficio del historiador (1996), que pretendía

abrir nuevos campos a los estudios históricos en Cuba; asumir con profundidad los espacios oscuros no solo de la historia, sino de la sociedad cubana; colocar en primeros planos los estudios sociales y la discusión sobre los métodos que implicaban un perfeccionamiento en las investigaciones en campos hasta entonces no estudiados o poco estudiados. El tema de los marginados, de la mujer, de la familia, de la historia inmediata, de las mentalidades, de la cultura material, de lo imaginario, de lo racial, se situó en un plano novedoso en nuestros estudios7.
4 Torres-Cuevas. "Palabras, Reflexiones en 'El Autor y su Obra', Eduardo Torres-Cuevas 16 de julio de 2003", tomado de su Curriculum vitae, Eduardo Torres-Cuevas, actualizado hasta el 18 de septiembre de 2025 (inédito).
5 Torres-Cuevas, Curriculum vitae. Rafael María Mendive y Daumy (1821-1886), poeta, maestro y abogado. Por su posición independentista, probó la cárcel y el exilio. Maestro y preceptor de José Martí, a quien inculcó principios y valores fundamentales de lo que será el discurso martiano: Amor a la patria, a la libertad, a la justicia y a la dignidad del ser humano. José Madera Medina, “Rafael María de Mendive. El maestro del Maestro”, Mendive. Revista de Educación 1, no. 1 (2009): 57-58. Luis Rafael, “Rafael María de Mendive, maestro de Martí”, Rinconete (2009).
6 Janet Iglesias Cruz y Javiher Gutiérrez Forte. “Prólogo. Una historia para pensar”, en En busca de la cubanidad, ed. Eduardo Torres-Cuevas (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2006), tomo I, XVI.
7 Eduardo Torres-Cuevas, "Prólogo a la segunda edición", en La Historia y el oficio de historiador, 2ª edición (La Habana: Editorial Imagen Contemporánea, 2012), VIII.

Eduardo Torres-Cuevas y el hacer historia de la masonería

En 1991 Eduardo Torres-Cuevas asistía al V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española, que se celebraba en Cáceres, organizado por el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) de la Universidad de Zaragoza. Su relación con el presidente del CEHME, José Antonio Ferrer Benimeli, se inició un par de años atrás por intercambio epistolar, dado el interés de ambos por el estudio de la historia de la masonería, especialmente en Cuba.

Para Eduardo Torres-Cuevas, las logias masónicas se encuadraban entre las sociedades de pensamiento que habían tenido un papel relevante en la Cuba de los siglos XIX y XX, y cuyo estudio era de obligado cumplimiento para el conocimiento de la historia del pensamiento cubano. Si a eso se agregan las particulares características de la masonería cubana, su dispersión geográfica y la diversidad social de su composición, podría estarse ante una manifestación social de máximo interés.

En el simposio de Cáceres Torres-Cuevas presentó la comunicación "Los cuerpos masónicos cubanos durante el siglo XIX", con lo que se daba inicio a una producción regular en el tema de la historia de la masonería8, pero también se creaba una relación de triangulación con un creciente grupo de investigadores y académicos que trabajaban en el mismo campo temático, además de lo que correspondía a otras sociedades de pensamiento y paramasonerías: historiadores cubanos, españoles-europeos y latinoamericanos, interconectados a través del CEHME.

Torres-Cuevas, cuyo padre fue masón, ya se había aproximado a la orden a través de un primer estudio sobre la historia de la masonería, que confiesa tenía concluido en 19759. Tres años después publicó un artículo titulado "Vicente Antonio de Castro, el Gran Oriente de Cuba y las Antillas y la Ruptura del 68"10, que anuncia su gran interés por este personaje y la masonería del siglo XIX. A pesar de no pertenecer a la masonería, Torres-Cuevas generó polémica por sus estudios sobre una época en la que esa sociedad estuvo irremediablemente involucrada en el proceso de independencia de Cuba, y con ello los exilios, las propuestas anexionistas, autonomistas e independentistas, las libertades, las relaciones con las grandes jurisdicciones masónicas españolas, etc., sin que se comprendiera por algunos que esos estudios fueron resultados de investigaciones académicas y de marcado carácter científico.

La regularidad de sus investigaciones sobre la masonería en Cuba, en colaboración con el CEHME, continuaron en las décadas de 1990 y 2000 con la presentación de sus resultados y cultivando una estrecha relación de trabajo y amistad con el presidente de ese centro, José Antonio Ferrer Benimeli.

Eduardo Torres-Cuevas y José Antonio Ferrer Benimeli (La Habana, 2000)
Eduardo Torres-Cuevas y José Antonio Ferrer Benimeli (La Habana, 2000)
(Fotografía CEHME)

Así, en 1993 participó en el VI Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española, organizado en Zaragoza, donde dictó la conferencia La Masonería en Cuba en el siglo XIX, y se incorporó como miembro del CEHME. En ese simposio, tal y como sucedió en el de Cáceres, Torres-Cuevas participó en varias reuniones con varios investigadores de las universidades españolas y extranjeras, para discutir sobre temas relacionados con la orientación de los estudios en la historia de la masonería, la historiografía y las orientaciones metodológicas, la exploración de nuevos archivos y bancos documentales que se han abierto a los investigadores —como el Archivo de la Masonería, en Salamanca—, y la cooperación entre los especialistas. Entre otros temas, se trató sobre el rompimiento con las visiones monolíticas en sistemas autoritarios, que, como en el caso de España y otros países europeos y latinoamericanos, han restringido los estudios sobre la historia de la masonería o existen grandes dificultades para el acceso a las fuentes documentales.

José Antonio Ferrer Benimeli y Eduardo Torres Cuevas, VI Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española 'Masonería española y América'. (Cáceres, 1991)
José Antonio Ferrer Benimeli y Eduardo Torres Cuevas, VI Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española "Masonería española y América".
(Cáceres, 1991) (Fotografía CEHME).
8 Torres-Cuevas, "Los cuerpos masónicos cubanos durante el siglo XIX", en Masonería española y América, coord. José Antonio Ferrer Benimeli (Zaragoza: CEHME, 1993), tomo I, 229-255.
9 En la "Presentación a la Segunda Edición" de su libro Historia de la masonería cubana. Seis ensayos (La Habana, Imagen Contemporánea, 2005), 3, manifiesta que, "La obra que sirve de base a estos ensayos, 'Historia de la Masonería de Cuba', la concluí en 1975. En la actualidad, la someto a una revisión y actualización". Por su parte, Torres-Cuevas amplió sobre este asunto: "Esa obra la terminé en 1976 y, por razones que serían largas de explicar —pero que tienen que ver mucho de lo que hablábamos sobre ese período — nunca se publicó. Después, cuando existió la posibilidad y el interés por publicarla, había pasado tanto tiempo, y yo —que seguía trabajando en otros temas— había iniciado una relación muy estrecha con el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) y con su director, José Antonio Ferrer Benimeli, una de las personas más hermosas que he conocido y uno de los especialistas de mayor importancia del mundo en esa temática. Con él debatí las tesis de mi libro, y aunque nada variaba con respecto al original, surgió la posibilidad de enriquecerlo y de ampliarlo con elementos que entonces, en 1976, no tenía en la mano. Pero otras obligaciones me han impedido el tiempo mínimo para precisar esos ajustes, aunque estoy decidido firmemente a terminar y publicar esa obra". Ángel Calcines, "Eduardo Torres-Cuevas", Opus Habana VI,
10 Torres-Cuevas. “Vicente Antonio de Castro, el Gran Oriente de Cuba y las Antillas y la Ruptura del 68”, Santiago 48 (1978): 125.

Más adelante Torres-Cuevas presentó La Masonería en Cuba en la Primera República, ante el VII Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española (Toledo, 1995)11, y El 98, Cuba y la masonería cubana12, en el VIII Simposio Internacional de la Masonería Española (Barcelona, 1997). En este último abordaba la compleja coyuntura en que se vio envuelta la masonería en los últimos años de la guerra de independencia, así como en el periodo de transición siguiente, especialmente en una geografía en la que existían logias de obediencia cubana y española. Asimismo, en los siguientes simposios de historia de la masonería española del CEHME, celebrados en Segovia, en el año 2000, en Logroño, en 2003, y en Leganés, en 2003, Torres-Cuevas expuso sobre La masonería cubana en las décadas finales del siglo XX escenario y alternativas ante el nuevo milenio13, sobre Sagasta, Cuba y las masonerías cubana y española14, y sobre José Martí y la Masonería15, respectivamente.

Portada de las Actas del VIII Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española (Barcelona, 1997)
Portada de las Actas del VIII Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española (Barcelona, 1997)
(Fotografía CEHME)

A las actividades de Eduardo Torres-Cuevas con el CEHME hay que agregarle el trabajo conjunto con José Antonio Ferrer Benimeli, con el que realizó una notable actividad académica por muchos años, con resultados muy importantes. En ese sentido, además de las actividades relacionadas con las celebraciones del 200 aniversario de la muerte del Conde de Aranda, celebradas en Zaragoza en 1998, y en las que ambos participaron por medio de conferencias16, el año anterior Torres-Cuevas organizó en La Habana el Coloquio Internacional Félix Varela. Ética y anticipación del pensamiento de la emancipación cubana, en el que participó Ferrer Benimeli con la comunicación "El francmasón, ¿hombre de la Ilustración?"17.

De der. a izq. José Antonio Ferrer, Eduardo Torres-Cuevas y persona no identificada. Coloquio Internacional Félix Varela. Ética y anticipación del pensamiento de la emancipación cubana (La Habana, 1997)
De der. a izq. José Antonio Ferrer, Eduardo Torres-Cuevas y persona no identificada. Coloquio Internacional Félix Varela. Ética y anticipación del pensamiento de la emancipación cubana
(La Habana, 1997). (Fotografía del archivo personal de José Antonio Ferrer Benimeli).

Durante el simposio celebrado en Logroño en 2006, se realizó una reunión entre varios participantes18, para valorar la posibilidad de celebrar una actividad en La Habana u otra ciudad latinoamericana para congregar a los investigadores noveles americanos que estudian el tema de la historia de la masonería y otros temas afines, y generar una posible sección americana del CEHME. Se tomó en consideración la existencia de varios estudiosos en la materia en Costa Rica, Cuba, México, Brasil, Colombia y Estados Unidos, además de las referencias que existían sobre investigadores en España, Francia, Italia y otros países europeos, con estudios sobre la historia de la masonería en América.

Eduardo Torres-Cuevas de inmediato ofreció como sede la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, de la Universidad de La Habana. Para entonces, Torres-Cuevas dirigía la Cátedra Transdisciplinaria de Estudios Históricos de la Masonería Cubana Vicente Antonio de Castro y Bermúdez, creada en el año 2003 y con sede en la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, de la Universidad de La Habana.

A partir de los estudios tempranos realizados en las décadas de 1970 y 1980 y de los artículos presentados en los simposios del CEHME y publicados en las actas respectivas, Torres-Cuevas editó en 2004, a través de la editorial Imagen Contemporánea, una compilación en forma de libro que tituló Historia de la Masonería cubana. Cinco ensayos, cuya primera edición se agotaría rápidamente19.

La segunda edición apareció al año siguiente, corregida y aumentada, con nuevos aportes para la mejor comprensión de la temática tratada: una introducción al tema, un capítulo adicional, un glosario de términos masónicos, un apéndice con documentos históricos sobre algunos asuntos tratados en los capítulos y otros anexos, además de varias correcciones y adiciones al texto. Por sus variaciones en el contenido, esta edición se tituló Historia de la Masonería cubana. Seis ensayos.

Sobre la obra, Torres-Cuevas toma la delantera en el prólogo para dejar claro que la obra ha sido escrita de manera responsable y académica, sin que quede duda sobre la seriedad y objetividad del autor, fuera de toda sospecha de intención política. Así, dice que

La obra se caracteriza por responder a una concepción académica del estudio de las instituciones dentro de las historias nacionales. En este sentido, la metodología se aparta de cualquier visión sectaria y toma como referente esencial la evolución histórica cubana. Me resisto a las interpretaciones superficiales que, sin el conocimiento de la base factual, expresan generalizaciones a partir del conocimiento de evoluciones y teorías abstractas que no contienen en plenitud la realidad cubana. Historias institucionales como la de la masonería no pueden ser resultado de esquemas apriorísticos ni de concepciones que, desde las teorías generales, se imponen por encima de un conocimiento profundo de la realidad que les dio origen. El carácter nacional de esta institución, una de las más longevas de nuestro país, le dio su sello particular dentro de la evolución general de las instituciones masónicas.

No siempre hemos podido explicar con la suficiente extensión todos los aspectos y problemas que rodean un tema específico estudiado, debido a las características que tiene el ensayo como género, pero sí es riguroso el planteamiento y la fundamentación que lo originan20.

A pesar de que la masonería continuó en activo en Cuba después de 1959, se dieron grandes diferencias entre sus autoridades y las del Estado, además de cuestionamientos sobre su existencia de parte de ciertos sectores de la nueva estructura ideológica del Estado cubano. Considérese que está implícito el derecho de reunión, entre otras libertades, en la práctica masónica, y no es extraño que se considere a la masonería como una institución burguesa21. Sin embargo, en Cuba la masonería ha tenido un gran peso social y cultural, contando entre sus filas una larga serie de personajes que, desde diversas trincheras —militares, intelectuales, políticos, empresarios, etc.—, han participado en la construcción de la Nación cubana y son considerados patriotas. Eso lo ha tenido claro Torres-Cuevas.

Una de las diferencias o desacuerdos en materia de masonería que pudo darse entre Torres-Cuevas y determinados círculos o personas, estuvo en la pertenencia o no de José Martí, el apóstol, a la sociedad masónica, asunto este que ya ha sido suficientemente probado como cierto por medio de documentos que acreditan su filiación22.

En todo caso, el libro ofrece una visión de la masonería cubana desde sus primeras manifestaciones hasta bien entrada la revolución castrista. En ese sentido, el autor hace un balance de las logias y miembros antes, durante y después de la toma del poder por Fidel Castro en 1959, y permite conocer etapas claves de la vida política cubana y su relación con la orden, como en tiempos de Machado y Batista, así como los diferendos y conflictos surgidos entre los nuevos gobernantes y la masonería cubana ante los cambios estructurales sucedidos por la revolución, y la capacidad de respuesta de los masones y las logias para mantenerse activos y vigentes. Asimismo, el autor reflexiona sobre la historiografía cubana sobre la masonería. Al respecto, indica que

Cuba no sería, precisamente, un ejemplo de la inexistencia de un trabajo sistemático sobre la historia de la masonería y su incidencia en los procesos de conformación nacional. Desde mediados del siglo XIX, una amplia y continuada labor de captación y difusión masónicas y de críticas y ataques a la institución, originó una extensa bibliografía compuesta por libros y folletos, a lo cual debe añadirse numerosas revistas y artículos periodísticos. Sin embargo, la calidad resulta muy variada. Incluso, la fidelidad de la información con respecto a los hechos históricos aparece, a veces, intencionalmente tergiversada por razones sectarias, ya sean a favor o en contra de la institución23.

Portada del libro Historia de la Masonería Cubana. Seis ensayos (La Habana, 2005)
Portada del libro Historia de la Masonería Cubana. Seis ensayos (La Habana, 2005).
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

Esta obra conoció una tercera edición en Cuba, corregida y aumentada, publicada en el año 201324, cuando ya había sido traducida al portugués y editada en Brasil en el año 2006, con el título Estudios da Maçonaria cubana25.

11 Eduardo Torres-Cuevas, "La Masonería en la España del siglo XX", en La Masonería en la España del siglo XX, coord. José Antonio Ferrer Benimeli (Zaragoza: Universidad de Castilla-La Mancha-CHEME-Cortes de Castilla-La Mancha, 1996), vol. I, 509-524.
12 Eduardo Torres-Cuevas. "El 98, Cuba y la masonería cubana", en La masonería española y la crisis colonial del 98, coord. José Antonio Ferrer Benimeli (Zaragoza: CEHME,1999), vol. 2, 1089-1113.
13 Eduardo Torres-Cuevas, "La masonería cubana en las décadas finales del siglo XX escenario y alternativas ante el nuevo milenio", en La masonería española en el 2000: una revisión histórica, coord. José Antonio Ferrer Benimeli (Zaragoza: Gobierno de Aragón, 2001), vol. 1, 185-206.
14 Eduardo Torres-Cuevas. "Sagasta, Cuba y las masonerías cubana y española", en La Masonería española en la época de Sagasta, coord. José Antonio Ferrer Benimeli, (Zaragoza: Gobierno de Aragón, 2000), vol. 1, 681-692.
15 Eduardo Torres-Cuevas, "José Martí y la Masonería", en La Masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI, coord. José Antonio Ferrer Benimeli, (Zaragoza: CEHME, 2004), vol. I, 551-567.
16 Además de una decidida colaboración académica, ambos participaron en varias actividades conjuntamente, como en el coloquio El Conde de Aranda: un ilustrado aragonés, en conmemoración del 200 aniversario de su muerte, donde Torres-Cuevas impartió la conferencia "El conde de Aranda y América" (Zaragoza, 1998). Asimismo, en el Coloquio Internacional El Conde de Aranda y su tiempo (Zaragoza, 1998), Torres-Cuevas presentó la conferencia "El grupo Aranda en La Habana". Como producto de lo anterior, Torres-Cuevas publicó en La Habana "El conde de Aranda, la independencia de América y la expansión norteamericana", Debates Americanos 5-6, (enero-diciembre 1998): 103-115.
17 José Antonio Ferrer Benimeli, "El francmasón, ¿hombre de la Ilustración?", en Félix Varela: ética y anticipación del pensamiento de la emancipación cubana, Memorias del Coloquio Internacional de La Habana, diciembre 1997 (La Habana: Editorial Imagen Contemporánea, 1999).
18 José Antonio Ferrer Benimeli, Eduardo Torres-Cuevas y Miguel Guzmán-Stein.
19 Torres-Cuevas, Historia de la Masonería cubana.
20 Torres-Cuevas, Historia de la Masonería cubana, 2-3.
21 En 1961 el gobierno de Fidel Castro, como parte de las medidas más importantes del inicio de la revolución cubana, aplicó la Ley de Reforma Urbana, que implicaba la expropiación de una gran cantidad de propiedades en manos privadas, que fueron traspasadas al Estado, sin indemnización, como parte del concepto marxista de la propiedad. Por tal medida, el Gobierno expropió el edificio de la Gran Logia de Cuba, y dejó a esta institución en uso de aproximadamente un tercio del inmueble, donde se albergaban el auditorio, los templos y recintos de las logias, el museo, la biblioteca, el salón de ex grandes maestros y el área administrativa, con acceso a la terraza superior, donde se mantuvo el globo terráqueo masónico que corona el edificio. El resto del inmueble fue ocupado por oficinas de instituciones del Estado. El edificio había sido inaugurado el 27 de febrero de 1955, a la vez que la Tercera Conferencia Interamericana de la Masonería Simbólica (Confederación Masónica Interamericana), y su construcción se realizó con los aportes de los miembros de las logias, recaudados por muchos años. La masonería cubana sufrió las consecuencias de la revolución cubana liderada por Fidel Castro. Aunque al principio apoyó a la revolución, las diferencias ideológicas entre los miembros de las logias, la represión y el exilio de muchos masones, produjo fracturas importantes y una sensible disminución del número de miembros activos, además de la reacción adversa de cuerpos masónicos estadounidenses, entre otras consecuencias. Al respecto, véase: Torres-Cuevas, Historia de la Masonería cubana, 259-278. Felipe Santiago del Solar, Historia de la Confederación Masónica Interamericana (CMI) (Ciudad de México: Palabra de Clío, 2025): vol. II, 178, n. 18. También: Denis Alfredo Matienzo Alonso, "Geografía histórica de la masonería en Cuba", REHMLAC 16, no. 2 (julio-diciembre 2024): 169-195.
22 En el libro Historia de la Masonería cubana. Seis ensayos, 279-316, Torres-Cuevas dedica un capítulo a Martí y su relación con la masonería, y presenta una serie de referencias documentales que prueban el paso de Martí por la masonería, según los testimonios de terceros contemporáneos. Poco después, Samuel Sánchez Gálvez, discípulo de Torres-Cuevas, publicaba Martí ciñó el mandil. Prueba documental de su filiación masónica (La Habana: Biblioteca Nacional José Martí-Ediciones Bachiller, 2007), a partir del descubrimiento de un diploma masónico firmado por Martí como secretario de una logia masónica. El tema de Martí y la masonería también ha sido abordado por Manuel de Paz Sánchez, Martí, España y la masonería (Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea, 2008) y Luis Toledo Sande, ¿Aún algo más sobre Martí masón? (Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea, 2015).
23 Torres-Cuevas., Historia de la masonería cubana, 59.
24 Torres-Cuevas, Historia de la Masonería cubana.
25 Torres-Cuevas, Estudios da Maçonaria cubana (Sao Paulo: Editorial Terceira Margem, 2006).

Torres-Cuevas y las acciones España-América

El ya citado acuerdo tomado en el simposio celebrado en Logroño (2006) para organizar una actividad académica que permitiera potenciar los estudios sobre la masonería en América Latina y la creación de vínculos y mecanismos de trabajo entre los académicos a ambos lados del Atlántico26, derivó en la ingente tarea de Eduardo Torres-Cuevas y su equipo de la Cátedra Transdisciplinaria de Estudios Históricos de la Masonería Cubana Vicente Antonio de Castro y la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, de la Universidad de La Habana, para organizar el I Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, que se celebró en La Habana del 5 al 8 de diciembre de 2007, en el Hotel Habana Libre.

El simposio contó con la presentación de 29 ponencias o comunicaciones, además de la conferencia inaugural por el doctor José Antonio Ferrer Benimeli, con participantes de España, Cuba, Costa Rica, Venezuela, México, Portugal, Francia y Suecia. La actividad generó una gran expectación en los sectores universitario y masónico, que favoreció la riqueza de las discusiones e intercambios entre los asistentes, y la realización de una serie de valoraciones comparativas sobre las investigaciones que se realizan en los países latinoamericanos sobre el tema de la historia de la masonería, sobre problemas metodológicos y de acceso a las fuentes documentales y bibliográficas, así como el apoyo de las universidades y las instituciones masónicas hacia la investigación. El intercambio de opiniones y experiencias entre académicos y estudiosos de la temática de Europa y América permitió considerar algunos mecanismos que favorecieran el trabajo conjunto y la posible formación de equipos sobre temas comunes.

Asimismo, fue muy valioso el diálogo con autoridades y miembros de la masonería (Gran Logia de Cuba), a instancias de Torres-Cuevas, para exponer la importancia de los estudios académicos sobre la historia de la masonería y la desvinculación de esos estudios de posiciones detractoras o apologéticas, así como de la repetición de relatos pseudohistóricos que carecen de pruebas y de la rigurosidad de las investigaciones científicas. Este diálogo enfatizó en la importancia de contar con la colaboración de la gran logia y de las logias cubanas en el rescate y conservación de los archivos masónicos, así como la apertura de estos para la consulta de los investigadores. En ese sentido, se ofreció como agente de enlace a Eduardo Torres-Cuevas, como facilitador en materia de comunicación y colaboración entre los historiadores y la masonería cubana.

Logo del I Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, organizado por Eduardo Torres-Cuevas y la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz (La Habana, 2007)
Logo del I Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, organizado por Eduardo Torres-Cuevas y la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz (La Habana, 2007)
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

Al final de la primera sesión del 5 de diciembre, se reunieron Eduardo Torres-Cuevas, José Antonio Ferrer Benimeli y Miguel Guzmán-Stein, acompañados por Francisco López Casimiro e Esther Lobaina Oliva, y acordaron tres importantes medidas para desarrollar y fortalecer los estudios e investigaciones sobre la historia de la masonería en el continente americano —sin exclusión del mundo anglosajón—, y favorecer el intercambio y trabajo conjunto entre investigadores de ambos continentes:

  1. Crear un Centro de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (CEHMLAC), que en principio tendría por sede la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, de la Universidad de La Habana, y en caso de imposibilidad operaría en la Universidad de Costa Rica u otra universidad dispuesta a su establecimiento y operación. Los objetivos del CEHMLAC estarían centrados en actuar como un centro coordinador de la actividad académica en torno a los estudios en la temática masónica, promover, organizar y divulgar actividades académicas, desarrollar lazos con los centros de investigación, documentación y bibliografía relacionados con la temática, y promover la formación de redes de investigadores y centros académicos, para la formación de proyectos y programas en la temática.
  2. Celebrar simposios sobre historia de la masonería latinoamericana y caribeña cada dos años, en las universidades y centros de investigación que asuman la actividad, de forma alternativa con los simposios que se celebran en España y organizados por el CEHME. Asimismo, se acordó que el CEHME patrocine, entre otros, las actividades que se realicen, en colaboración con el CEHMLAC, para mantener una relación fluida entre investigadores de ambos continentes.

Esos acuerdos fueron transmitidos a los participantes en el I Simposio en una reunión celebrada el 6 de diciembre, los cuales los respaldaron, dando pie a una rica discusión para decidir las vías de ejecución de los acuerdos. Un grupo de los ponentes, a su vez, formó un equipo para el cumplimiento de lo acordado y desarrollar un trabajo activo para promover los estudios en historia de la masonería en América Latina, incluyendo la organización de actividades académicas extra-simposios y la apertura de mesas temáticas en congresos, coloquios, seminarios, etc. El grupo pasó conocerse como Grupo La Habana.

Con la finalidad de iniciar el proceso pactado y consolidar el marco operativo en el I Simposio, Eduardo Torres-Cuevas tomó la iniciativa de organizar un II Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña en La Habana, del 2 al 6 de diciembre de 2008. El entusiasmo y la generosidad de Torres-Cuevas en esta ocasión, apoyado por la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, el CEHMLAC y su equipo de organización, dio lugar a formar un nuevo foro de discusión sobre la historia de la masonería, esta vez con mayor participación de académicos y estudiantes cubanos, quienes en su mayoría se iniciaban en el estudio de la temática, con más de un 50 % de ponentes provenientes de universidades cubanas27. Los demás ponentes provenían de México, España, Italia, Francia, Costa Rica, El Salvador, Chile, Ecuador, Brasil, Argentina, Estados Unidos y Venezuela. Esta vez la sede del II Simposio fue en la Casa Estudiantil Universitaria, en La Habana.

Este encuentro fue una gran oportunidad para consolidar como equipo al Grupo La Habana, y definir una serie de estrategias de trabajo de cara al fomento de los estudios sobre la historia de la masonería en Latinoamérica, abrir espacios en las instituciones masónicas para el acceso a las fuentes documentales y bibliográficas, e impulsar la inclusión de la temática en las carreras, congresos y cursos de historia bajo una nueva visión, surgida de los estudios e investigaciones de origen académico, en contraposición a las fuentes tradicionales que sitúan a la historia de la masonería entre detractores y apologistas28. El estímulo inculcado al Grupo La Habana por José Antonio Ferrer Benimeli y Eduardo Torres-Cuevas, fue fundamental para alcanzar en poco tiempo buena parte de las metas propuestas.

La continuidad de los simposios de temática latinoamericana se vio asegurada con la organización del III Simposio Internacional de Historia de las Masonerías y las Sociedades Patrióticas Latinoamericanas y Caribeñas: Masonería, Independencia, Revolución y Secularización, que se celebró en la Ciudad de México del 2 al 4 de diciembre de 2010, actividad a la que no pudo asistir Eduardo Torres-Cuevas debido a sus obligaciones al frente de varias instituciones cubanas, aunque sí participó previamente como parte del comité científico del III Simposio29.

Tras un lustro, se realizó en San José, Costa Rica, el IV Simposio Internacional de Historia de la Masonería y los Movimientos Asociativos Latinoamericanos y Caribeños: Prácticas asociativas y Modernidad, siglos XVIII – XXI, del 2 al 6 de noviembre de 201530. La convocatoria generó un programa innovador: dividía las actividades en dos partes, la fase pre-simposio (2 y 3 nov.), y el simposio (4 a 6 nov.). La primera fase incluyó dos seminarios o cursos31, que permitió la participación de estudiantes de historia y otras carreras de ciencias sociales y letras, un coloquio y una mesa redonda32, dirigidos especialmente a los investigadores jóvenes y a los académicos y estudiantes interesados en la temática de la historia de la masonería, las paramasonerías y las sociedades de pensamiento.

El programa de este IV Simposio incluyó una importante actividad, como fue la Reunión de investigadores participantes en el Simposio: Nuevos retos para el desarrollo de una Historia de la Francmasonería Latinoamericana. Programa de trabajo 2016-2019, que permitió trazar una ruta a seguir en los siguientes años y formar y consolidar la Red Académica Internacional para la investigación de la Historia de la Masonería, red que pretendía vincular los lazos entre los investigadores de las diversas regiones y países latinoamericanos, y a la cual se unirían los investigadores europeos y de otras nacionalidades.

En el Coloquio con jóvenes investigadores, académicos como José Antonio Ferrer Benimeli y Eduardo Torres-Cuevas, entre otros, expusieron valiosas experiencias en la investigación y divulgación de esas temáticas, dando lugar a un valioso diálogo intergeneracional con los participantes del coloquio33. Torres-Cuevas enfatizó en la importancia de realizar el aprendizaje en investigación durante la carrera universitaria —lo más temprano que sea posible—, de modo que la supervisión de los profesores permita contar con un proceso formativo de varios años, superando dificultades y enfrentando retos cada vez más complejos. Asimismo, enfatizó en la importancia de trabajar en equipo, ojalá bajo la tutela de un investigador experimentado y que conozca muy bien los centros de documentación y bibliografía, pues eso será clave para asumir propuestas de investigación complejas, que requieren integrantes especializados en varias temáticas de la historia o de las ciencias sociales. Mientras Ferrer Benimeli explicaba las dificultades por las que pasa un historiador de la masonería ante sectores sociales, políticos y académicos vinculados a posiciones adversas, autoritarias o cerradas a la colaboración con los historiadores, y las vías de resolución de ese tipo de conflictos, Torres-Cuevas exponía sobre las dificultades por las que pasa un historiador en su país por la escasez de los recursos, los frenos para el acceso a los archivos, y las consecuencias que conlleva independizarse de las posiciones duras de ciertos círculos ideológicos, adoptando en cambio otras corrientes historiográficas y metodologías de vanguardia que se utilizan en otras partes del mundo, aunque considerando siempre la realidad cubana.

De izq. a der.: Marco Antonio Flores Zavala, Valeria Aguilar Bobet, José Antonio Ferrer Benimeli, Miguel Guzmán-Stein, Felipe Debasa Navalpotro, Ricardo Martínez Esquivel, Eduardo Torres-Cuevas y no identificado. IV Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (San José, 2015)
De izq. a der.: Marco Antonio Flores Zavala, Valeria Aguilar Bobet, José Antonio Ferrer Benimeli, Miguel Guzmán-Stein, Felipe Debasa Navalpotro, Ricardo Martínez Esquivel, Eduardo Torres-Cuevas y no identificado. IV Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (San José, 2015)
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)
26 Ver nota 18.
27 Como crónica del primer y segundo simposios, véase: Ricardo Martínez Esquivel, "Simposios Internacionales de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, Cuba, 2007 y 2008)", REHMLAC 1, no. 2, (diciembre 2009-abril 2010): 160-167.
28 El Grupo La Habana, junto con otros investigadores, promovió la apertura de mesas especializadas en una serie de congresos y actividades académicas en los siguientes años, como fue el X Congreso Centroamericano de Historia (Managua, 12 y el 16 de julio de 2010), con la mesa "Mesa Masonería y Sociedades Patrióticas", el XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles "200 años de Iberoamérica (1810-2010) (Santiago de Compostela, 2010), y otros congresos. Asimismo, a lo largo de los años se han organizizado ciclos de conferencias, programas radiales, visitas de especialistas a grandes logias masónicas, presentación de libros, etc., sobre la temática. También ha sido importante la participación en actividades especializadas en historia de la masonería a nivel internacional a lo largo de los años. Como ejemplo, miembros del Grupo participaron en la 2011 Conference on Latin American Freemasonry (UCLA, Los Ángeles, 2011), y en la International World Conference on the History of Freemasonry, celebrada en el George Washington Masonic Memorial, en Alexandria, Virginia, Estados Unidos, del 26 al 30 de mayo de 2011, así como en otras actividades de rango internacional en Europa y América.

Además de las sesiones para la presentación de comunicaciones de los participantes, el programa del IV Simposio incluyó cuatro conferencias magistrales, con el debate correspondiente, con un eje temático centrado en conflictos políticos y sociales y la masonería34. En ese caso, de gran importancia fue la conferencia de Eduardo Torres-Cuevas sobre La Masonería cubana antes, durante y después de la Revolución de 1959, que ofreció un panorama muy completo del proceso de transición de la Cuba anterior a 1959 y la transición hacia la "revolución" a partir de esa fecha.

Torres-Cuevas se refirió a la relación de la masonería y los líderes de la revolución castrista, así como las divergencias, conflictos y problemas que surgieron entre la comunidad masónica cubana, especialmente a partir de ciertas acciones del nuevo régimen que afectó a un número significativo de masones —algunos partidarios del viejo régimen de Batista o bien que apoyaron a los revolucionarios, pero que discreparon con las nuevas políticas y la orientación ideológica hacia el socialismo de modelo soviético—, la migración de familias a Estados Unidos y otros países latinoamericanos, y el surgimiento de un frente de masones cubanos en el exilio, entre otros asuntos.

Asimismo, Torres-Cuevas trató el tema de los cambios operados durante las últimas décadas en la integración social y étnica de las logias, las actividades masónicas y su proyección social, el comportamiento demográfico en las logias desde la década de 1950 hasta el 2010, las consecuencias del "periodo especial" y la reacción de las autoridades de la masonería con las estructuras del poder en Cuba, información que complementó lo que ya había adelantado en su libro Historia de la Masonería cubana. Seis ensayos. En su exposición incluyó una mención al desarrollo de la masonería en el exilio, especialmente en Florida. Tras un panorama general, aunque muy completo del tema propuesto, Torres-Cuevas hizo una reflexión sobre la Cuba del momento, y en especial sobre la situación de los académicos, la cultura, la universidad y las expectativas de la juventud cubana ante la difícil situación por la que atravesaba la isla. La discusión producida después de la intervención de Torres-Cuevas fue muy interesante, prolongándose por más de una hora.

Los aportes de Eduardo Torres-Cuevas y su capacidad de convocatoria, llevaron a que asumiera, junto a su equipo de trabajo y la colaboración de varias instituciones35, la organización del V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, que se realizó en La Habana (Casa de la Alianza Francesa) del 28 al 30 de junio, con un precongreso los días 26 y 27 de junio de 201736. Lo novedoso de este V Simposio es la inclusión en el programa de una serie de actividades de importancia: cursos sobre temáticas especializadas, presentaciones de libros, exposiciones, un ciclo de conferencias magistrales37 y una exploración documental en un fondo archivístico, además de 47 ponentes de Cuba, España, Costa Rica, Canadá, Italia, Reino Unido, Francia, Colombia, Estados Unidos, Ecuador, México, Chile, El Salvador, Suiza y Argentina.

La lección inaugural del V Simposio estuvo a cargo de Eduardo Torres-Cuevas, sobre el tema la masonería en la historia de Cuba, la cual permitió conocer los últimos alcances de las investigaciones realizadas sobre la masonería cubana, considerando los resultados de los estudios realizados por Torres-Cuevas y el equipo de trabajo bajo su dirección, así como de los académicos de varias universidades del territorio cubano dedicados a esa temática, con resultados muy positivos 38.

Cartel de divulgación del V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
Cartel de divulgación del V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

El entusiasmo de Eduardo Torres-Cuevas hacia el desarrollo de los estudios sobre la historia de la masonería ha sido de tal calibre, que de los cinco simposios latinoamericanos realizados entre 2007 y 2017, tres fueron organizados por él y su equipo en La Habana. No hay duda de que estos encuentros tuvieron fuertes repercusiones en la formación de los participantes cubanos y de otras nacionalidades, especialmente de estudiantes y profesores de historia, pero también para abrir a la escena pública un tema que hasta hacía pocos años parecía estar reservado solo para los masones, y que en algunos sectores de la ortodoxia política generaba desconfianza. De hecho, en los tres simposios celebrados en La Habana, la Gran Logia de Cuba estuvo presente a través de sus autoridades y de sus miembros, lo que permitió un intercambio de información entre académicos y miembros de las logias, que expuso la importancia de los estudios sobre la historia de la masonería surgidos de la academia, para el conocimiento de la propia orden masónica.

Eduardo Torres-Cuevas inaugurando el V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
Eduardo Torres-Cuevas inaugurando el V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

El debate y la confrontación de ideas realizado a lo largo de todo el simposio, impulsado por Torres-Cuevas como una premisa para cumplir con los objetivos propuestos en ese y los demás simposios realizados, fue el hecho de mayor riqueza para todos los participantes, porque en la discusión y en el debate, en el comentario, la crítica y la proposición, se produce una verdadera mezcla de ingredientes entre aquellos que llegan y aportan, enriqueciendo el desarrollo y avance de las ciencia histórica y el pensamiento de quien practica su oficio. En ese sentido, no hay duda de que el V Simposio alcanzó las metas de su organizador. En palabras de Torres-Cuevas,

Pero constataremos que estamos en la mayoría de edad en nuestros estudios, cuando seamos capaces de abrir debates, en los cuales el sentido y objetivo no es ni el lustre personal ni la victoria por la victoria misma. Necesitamos los espacios de discusión; necesitamos discutir; necesitamos oír. Necesitamos aprender. Y creo que somos privilegiados por haber nacido y vivido en tiempos tan difíciles; siempre de ellos han salido las mejores creaciones39.

José Leonardo Ruiz Sánchez, Eduardo Torres-Cuevas y José Antonio Ferrer Benimeli V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
José Leonardo Ruiz Sánchez, Eduardo Torres-Cuevas y José Antonio Ferrer Benimeli V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (La Habana, 2017)
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

A esto se suma la participación de Torres-Cuevas en otras tres actividades de primer orden para el desarrollo de los estudios históricos sobre la masonería latinoamericana: el XII Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española, celebrado en Almería en el año 2009, el XIII Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española, en Gijón en 2015, y The International Conference on American & Latin American Freemasonry, realizado en Los Ángeles (California), en 2011.

En el XII Simposio, organizado por el CEHME y la Universidad de Almería, Eduardo Torres-Cuevas presentó un interesante estudio sobre la "Presencia republicana en Cuba"40, por el que analiza la migración española en varios periodos, como el del tránsito entre la Cuba colonial y la Cuba independiente, el de la depresión de 1929 y el inicio de la república española, de la guerra civil y el enfrentamiento entre las facciones confrontadas –particularmente álgido en Cuba con una alta población original o descendiente española en su suelo, y la etapa de los gobiernos que se suceden a partir de la década de 1930, los cuales toman medidas nacionalistas que favorecen al sector laboral de origen cubano frente al español. Este análisis se une a los procesos migratorios, como el originado por la guerra civil española, y los contrastes marcados con otros países en el recibimiento de los intelectuales republicanos que han migrado hacia América.

Paralelamente Torres-Cuevas analizó el comportamiento de la masonería durante esas etapas y la evolución de las logias y masones de dependencia de jurisdicciones cubana y española, lo que vendría a complementar la información ya consignada en la Historia de la Masonería cubana. Seis ensayos, de su autoría, sobre el balance de la masonería en la década de 1950 y el tránsito hacia el periodo de la revolución castrista. El artículo contribuye, además, con los estudios que se realizan en España y otros países sobre la migración española hacia Latinoamérica en el siglo XX, así como con las investigaciones sobre la diáspora republicana tras la caída de la república española (1939).

En cuanto al XIV Simposio realizado en Gijón, Eduardo Torres-Cuevas presentó los resultados de un interesante estudio sobre “La masonería en el diario perdido de Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de las Guerras de Independencia de Cuba”41. Al respecto, María Zozaya comentaba de la investigación realizada por Torres-Cuevas,

Otra de las figuras esenciales de estos Symposium es Eduardo Torres-Cuevas, de la Universidad de La Habana. Abre las hojas del diario perdido de Carlos Manuel Céspedes del Castillo para analizar el tratamiento de la masonería en él. Parte de que es un clásico afirmar que los líderes de la independencia de América del Sur fueron masones, en este caso, se trata del iniciador de las Guerras de Independencia de Cuba desde 1868, en el contexto de la España progresista en el poder. Según Cuevas, los principales miembros de la conspiración y del levantamiento armado eran miembros del cuerpo masónico irregular Gran Oriente de Cuba y las Antillas. El principal dirigente de los levantamientos, Céspedes del Castillo, era a su vez venerable maestro de la logia Buena Fe en la ciudad de Manzanillo (Oriente de Cuba). Aquel líder dejó un diario perdido que Cuevas expone públicamente. Trata diversos temas: refiere su afiliación a la masonería, sus tenidas mensuales; la creación de logias dentro de los campamentos insurrectos y su funcionamiento en talleres trashumantes; el activo papel del Céspedes dirigente y divulgador de la masonería en Cuba; su consideración como guía ética esencial para contribuir a la formación de los ciudadanos de la futura república, como hombres hermanos libres que luchasen contra la tiranía; por último, sus elevadas concepciones invocadoras del gran arquitecto del universo.

Considero importante destacar que gracias a ese tipo de fuentes excepcionales que hablan de la masonería en campaña militar, se pueden trazar aspectos que normalmente son olvidados en su historia social, concretamente contemplar cómo las circunstancias adversas de la revolución, cuando por realizarse en campaña sus ritos pudieron actuar como escaparate, paradójicamente tal vez fueron proclives a la visibilidad y difusión de la propia masonería. Asimismo, el analizar la parte privada de un personaje público nos acerca a la vivencia de la mentalidad de su época. Diversos aspectos del diario remiten a ese universo mental en donde se refleja cómo la idea de la cristiandad y el mundo católico en concreto ofrecían para la mayoría de los ciudadanos —hasta la fecha— un orden ético que muchos ni conocían de otras fuentes como la filosofía; entonces, la masonería se presenta como otra fuente de los principios de la moralidad y la ética, imponiéndose para algunos como Céspedes como un orden paralelo al que había predominado hasta entonces”. 42

En diciembre de 2011 se celebró en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) The International Conference on American & Latin American Freemasonry, que organizan el Departamento de Historia de la UCLA, la Gran Logia de California y el Instituto de Estudios Masónicos, dentro de un programa en alianza de esas entidades para el estudio de la historia de la masonería y que organiza una conferencia anual con invitados de renombre en la investigación de la temática, procedentes de Universidades y centros de investigación de varias partes del mundo.

En la conferencia citada participaron José Antonio Ferrer Benimeli y Eduardo Torres Cuevas, junto con otros especialistas, quienes trataron diversos temas sobre la masonería de América Latina y el mundo de habla hispana, y en especial sobre las conexiones históricas existentes entre la masonería latinoamericana y la angloamericana. Se pretendía, por medio de la conferencia, crear un puente por medio de la exposición de la realidad histórica de la masonería latinoamericana a un público masón mayoritariamente angloparlante. La conferencia internacional de 2011, por lo tanto, fue un acto de bienvenida para anunciar una nueva era de los estudios académicos sobre la masonería que tenía como objetivo explorar y conocer la experiencia total de los Estados Unidos, pero considerando que las perspectivas de norte, centro y sur de América son una necesidad cuando se estudia el fenómeno de la masonería y su propagación.

Programa de 'The International Conference on American & Latin American Freemasonry: A new past & A new future (UCLA, Los Ángeles, California, 2011)
Programa de The International Conference on American & Latin American Freemasonry: A new past & A new future (UCLA, Los Ángeles, California, 2011)
(Fotografía Miguel Guzmán-Stein)

Eduardo Torres-Cuevas expuso sobre los Orígenes y desarrollo de la Masonería cubana (Origins and development of Freemasonry in Cuba). Al respecto, el autor expuso cómo la relación de Cuba con los Estados Unidos a lo largo de los últimos dos siglos ha condicionado varios aspectos de sus culturas a través de instituciones, como es la masonería. Torres-Cuevas consideraba que

La masonería en Estados Unidos es una efusión vigorosa que está ligada a la formación del pensamiento social, filosófico y jurídico, así como espiritual que no solo emana de postulados universales, pero aún más de la realidad en la que es parte del Caribe, descrita por Humboldt como el Mediterráneo americano, era un verdadero sifón de razas, costumbres, ideas y, sobre todo, de las utopías y proyecto nuevas sociedades. La contribución de la masonería en este debate es trascendente.

Sobre lo expuesto por Torres-Cuevas, Adam G. Kendall comentaba que,

La poderosa visión de Eduardo Torres Cuevas sobre el Caribe y las potencias rivales que navegaban por sus aguas, proporciona un contexto a la influencia y el rechazo político, en los ritos franceses y anglosajones que formarían la identidad masónica en esa región, en particular la fuerte relación entre las masonerías cubanas y haitianas, y cómo la parte cubana se adaptó rápidamente a las costumbres de los principios abstractos de la masonería de reflejar (y tratar de definir) su propia cosmovisión. No es posible entender la historia de la masonería sin especificar las circunstancias políticas, económicas y sociales del período de estudio. Parte de los temas sociales que explican los comportamientos y las ideas en el Caribe, se encuentran en los hombres que conformaron esta institución (la masonería)...43

Los aportes historiográficos de Torres-Cuevas se complementan con varias publicaciones realizadas en los últimos años, como es "El proyecto independentista de 1868 y la masonería cubana" (2004)44, "Masonerías en Cuba durante el siglo XIX" (2011)45, "Logias masónicas del 68" (2012)46, "Los complejos orígenes de la masonería en Cuba. El Templo de las Tres Virtudes Teologales (2013)47, e "Ideología, religión y política en torno a la Revolución del 68. Liberales y conservadores; Iglesia y masonería; nacionalismos divergentes" (2020)48. En varias obras históricas de Torres-Cuevas también se introducen referencias sobre la masonería en Cuba, como sucede en la Historia de la Constituciones de Cuba (3 vols.) y otros textos derivados49.

34 Las otras tres conferencias magistrales del programa del simposio fueron: Felipe del Solar (Universidad ARCIS, Santiago de Chile), Los masones Salvador Allende y Augusto Pinochet. La Masonería chilena antes, durante y después del Golpe de Estado de 1972; Yván Pozuelo Andrés (Universidad de Oviedo, España), El Movimiento Obrero y la Masonería; y Dévrig Mollés (Université de Strasbourg, Francia), Latinoamérica y el sistema-mundo masónico: Elementos para una historia de la opinión pública internacional.
35 Este V Simposio de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña fue organizado por la Academia de la Historia de Cuba, la Cátedra Vicente Antonio de Castro y Bermúdez, adscrita a la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (CEHMALC), y por el CEHME de la Universidad de Zaragoza, con el apoyo de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana y la Alianza Francesa de Cuba.
36 El precongreso incluyó el Seminario: Historia cultural del esoterismo europeo-occidental y su difusión hacia Latinoamérica (siglos XVI-XIX). Impartido por el profesor Dr. Juan Pablo Bubello (Universidad de Buenos Aires, Argentina), así como el Taller: Masonería y política, a cargo del Profesor: Dr. Yván Pozuelo Andrés (Universidad Laboral de Gijón, Asturias, España).
37 Formas de abordar el estudio de las logias y sus fuentes, por María Eugenia Vázquez Semadeni, Universidad de California, Los Ángeles, EE. UU. La vida profana de Andrés Cassard. Avances historiográficos sobre un masón cubano en Nueva York, por Miguel Guzmán-Stein, Universidad de Costa Rica, Costa Rica. La Institucionalización de la masonería filosófica en los dos hemisferios y su legado en la transformación política y jurídica del mundo americano (1762-1811), por Rogelio Pérez-Bustamante, catedrático de Historia del Derecho, ex rector de la Universidad Rey Juan Carlos, España.
38La crónica sobre el V Simposio puede consultarse en Javiher Gutiérrez Forte. “V Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (Universidad de La Habana, La Habana, 2017)”, REHMLAC 10, n.2 (enero-abril 2019): 277-291.
39 Torres-Cuevas, Curriculum vitae.
40 Eduardo Torres-Cuevas, "Presencia republicana en Cuba", en La masonería española: represión y exilios, coord. Ferrer Benimeli (Zaragoza: Gobierno de Aragón, 2011), vol. 1, 327-336.
41 Eduardo Torres-Cuevas, “La masonería en el diario perdido de Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de las Guerras de Independencia de Cuba” (Ponencia presentada en el XIV Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española. La masonería hispano-lusa y americana. De los absolutismos a las democracias (1815-2015), CEHME de la Universidad de Zaragoza, Universidad de la Rioja y Universidad de Oviedo, Gijón (España), septiembre 10-12, 2015. [Symposium reseñado por María Zozaya Montes en la REHMLAC+ 7, no. 2 (diciembre 2015-abril 2016): 347-385, http://dx.doi.org/10.15517/rehmlac. v7i2.22768].
42 María Zozaya Montes, “XIV Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española”, 258-296.
43 Adam G. Kendall. “Conferencia Internacional sobre Masonería Americana y Latinoamericana: Un nuevo pasado y Un nuevo futuro (Los Ángeles, Estados Unidos, 2011)”, REHMLAC 4, no. 2 (diciembre 2012-abril 2013), 177-178.

Lo que sigue, lo que continúa

Las investigaciones de Eduardo Torres-Cuevas sobre la Historia de la Masonería cubana han continuado ininterrumpidamente en el tiempo, a pesar de las múltiples ocupaciones de su vida, lo que ha ido acompañado con el surgimiento de una nueva generación de investigadores que han incursionado en esa temática con gran fuerza, a partir del equipo formado por Torres-Cuevas y su influencia en varias universidades cubanas, como sucede con Janet Iglesias, Javiher Gutiérrez Forte, Samuel Sánchez Gálvez, Haens Beltrán Alonso y otros académicos de La Habana, Cienfuegos, Guantánamo, Santiago y otras ciudades cubanas. La calidad y diversidad de estos estudios es cada vez mayor, y su divulgación a través de mecanismos académicos como REHMLAC+, ha facilitado dar seguimiento a la nueva historiografía sobre la masonería cubana.

Ejemplo de lo anterior, es lo expuesto por Ferrer Benimeli en Aproximación a la historiografía de la masonería latinoamericana, publicado en 2012, en su apartado sobre la historiografía de la masonería en Cuba50, a lo que hay que agregar la producción de Torres-Cuevas con posterioridad a ese año, que ha sido considerable. Para Ferrer Benimeli,

... en Cuba, hoy día, el punto de referencia es el equipo investigador constituido en torno al profesor de la Universidad de La Habana y presidente de la Academia de Historia de Cuba, Eduardo Torres Cuevas quien es autor de una fundamental Historia de Cuba (1868-1989) (La Habana, 1994-96), en cuyo volumen segundo, dedicado a "las luchas por la Independencia nacional y las transformaciones sociales" dedica un breve apartado a la masonería. Más recientemente, en su Historia de la masonería cubana (La Habana, 2004) analiza la masonería cubana a través de seis ensayos, cinco de los cuales ya había presentado en España en diferentes simposios organizados por el CEHME, a saber: Los cuerpos masónicos cubanos durante el siglo XIX (Zaragoza, 1993) y (REHMLAC, 2012), El 98, Cuba y la masonería cubana (Zaragoza, 1999), La masonería en Cuba durante la Primera República, 1902-1933) (Zaragoza, 1991), La masonería cubana en las décadas finales del siglo (Zaragoza, 2001), José Martí y la masonería española (Zaragoza, 2004) y El Gran Oriente de Cuba y las Antillas y la ruptura del 68, que es el único no presentado antes por el CEHME. Posteriormente Torres Cuevas, todavía nos ofreció Sagasta, Cuba y las masonerías cubana y española (Zaragoza, 2007), Presencia republicana española en Cuba (Zaragoza, 2010) y Masonerías en Cuba durante el siglo XIX (REHMLAC, 2012).

El área de influencia universitaria del profesor Torres Cuevas abarca las universidades de La Habana y la de Cienfuegos. Algunos ejemplos son la tesis doctoral de Samuel Sánchez Gálvez, "La logia masónica cienfueguera Fernandina de Jagua (1878-1902). Un estudio de caso", defendida en la Universidad de La Habana en 2010, y de la que existe una breve síntesis con el mismo título en REHMLAC, 2010. Previamente había también publicado "Ciencia y cultura en Fernandina de Jagua" (REHMLAC, 2009) del que presentó avances en el III Congreso Iberoamericano de Pensamiento, celebrado en Holguin en 2006, con el título de Masonería, Cultura y Ciencia. Apuntes para su estudio en Cienfuegos: 1878-1940 y en el I Simposio Internacional de Historia de la Masonería Latinoamericana y Caribeña, celebrado en La Habana en 2008, esta vez con el título de Masonería, Ciencia y Cultura en la logia masónica cienfueguera Fernandina de Jagua, 1878-1902. Del mismo autor son "Institucionalización de la masonería en Cienfuegos" (REHMLAC, 2009), Legados perdurables: masonería en Cienfuegos (1878-1902) (Cienfuegos, 2010) y Los nombres simbólicos en la logia masónica cienfueguera Fernandina de Jagua: expresiones de pensamiento (Cienfuegos, 2007).

A su vez el Dr. Samuel Sánchez Gálvez ha dirigido la tutoría de la tesis de pregrado de Aimara Olga Amador Alonso, "Significación sociocultural de los símbolos empleados en las logias masónicas de la ciudad de Cienfuegos" (Cienfuegos, 2011); la tesis de opción a la categoría académica de Máster en Estudios Históricos y Antropológicos de Haens Beltrán Alonso, "Aproximación al funcionamiento de la Gran Logia de la isla de Cuba desde la revista La Gran Logia (1929-1933)" (Cienfuegos, 2011) y la tesis del grado de doctor en Ciencias Históricas del licenciado Yuniel Fonseca Pozo, "La Gran Logia Oriental de Cuba: un caso de cisma masónico", en fase de realización.

Precisamente Haens Beltrán Alonso, en colaboración con Jeney Mendoza Otero, profesores de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, de Cienfuegos, ha adelantado un avance de su tesis con el título "La masonería cubana y el proceso revolucionario de los años 30: Aproximación desde la revista La Gran Logia, 1931-1933", que se publica en este mismo número de la REHMLAC.

Pertenecientes a la Universidad de La Habana, Janet Iglesias Cruz y Javier Gutiérrez en "Españoles y cubanos en la masonería. Manuel Curros Enríquez" (REHMLAC, 2010) nos muestran, a través de un caso particular, cómo en la masonería convivían ideologías contradictorias entre españoles y cubanos. Los mismos autores en "La simbología masónica en el Cementerio de Colón" (REHMLAC, 2010) estudian la presencia de logias y la simbología masónica en el monumental cementerio Colón de La Habana.

Igualmente ligados a la Universidad de La Habana, María Teresa Montes de Oca Choy y Yasmin Ydoy Ortiz en "Chee Kung Tong ¿Vínculos masónicos?" (REHMLAC, 2009) nos ofrecen una serie de sugerentes reflexiones a propósito de la utilización de símbolos masónicos por una sociedad china establecida en Cuba en el siglo XIX51.

Estos estudios, complementados con los que realizan sobre la temática otros autores extranjeros52, han ido configurando un panorama más extenso sobre la historia de la masonería cubana en los siglos XIX y XX, y en especial ha roto definitivamente con las barreras imaginarias o reales que impedían, hace unas décadas, abordar el tema de la Masonería como parte de los estudios e investigaciones académicas, y por esa vía rescatar las fuentes documentales y bibliográficas existentes en cualquier parte del territorio insular.

Son muchos los proyectos que en esta materia quedan truncados con la desaparición del maestro, y serán sus discípulos y otros que vengan más adelante, quienes deberán darles continuidad y cumplir con las metas trazadas, y así crear otras. Al decir de Torres-Cuevas, la masonería es una parte de la cultura cubana, de la historia del pueblo cubano, del pensamiento cubano. Hay mucho trabajo por delante.

Para los investigadores y académicos extranjeros, el trabajo realizado por Torres-Cuevas sobre la temática masónica y sus valiosísimos aportes a la historiografía cubana y latinoamericana, así como su apoyo a las iniciativas para crear redes de investigadores insulares, regionales y continentales, le convierten en un referente del académico por excelencia, en un símbolo invaluable del investigador irrepetible, valiente, generoso e inclaudicable, y en el incansable trabajador que dedicó su vida a la cultura, al conocimiento histórico y a su Patria.

"Los historiadores tenemos una responsabilidad enorme. La responsabilidad de decir la verdad, tal y como es, la responsabilidad de que esa verdad sea conocida, porque no es solo saber cuál es la verdad, sino transmitirla. Es también la necesidad de ver el presente con todos sus ingredientes y uno de ellos es la memoria histórica".
Eduardo Torres-Cuevas. Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Matanzas (Cuba), 2 de julio de 2025.
(Fotografía Portal de la Sociedad Cultural José Martí)53
50 Ferrer Benimeli, "Aproximación a la historiografía de la masonería latinoamericana", 16-18.
51 Ferrer Benimeli, "Aproximación a la historiografía de la masonería latinoamericana", 16-18.
52 Sobre la producción historiográfica de académicos y estudiosos no cubanos sobre la masonería cubana en las últimas décadas, Ferrer Benimeli hizo también un balance en 2012, siendo que la mayoría de los investigadores han tenido relación con el CEHME. Al respecto: José Antonio Ferrer Benimeli, "Aproximación a la historiografía de la masonería latinoamericana", 18-23.
53 "Eduardo Torres Cuevas recibe el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Sociales por la Universidad de Matanzas 'Camilo Cienfuegos'". En Portal de la Sociedad Cultural José Martí, 1 julio 2025. https://martianoscuba.wordpress.com/2025/07/01/eduardo-torres-cuevas-recibe-el-titulo-de-doctor-honoris-causa-en-ciencias-sociales-por-la-universidad-de-matanzas-camilo-cienfuegos/#jp-carousel-8137

Referencias y fuentes de consulta

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