La risa de sabios daoístas: humor filosófico
en el Zhuangzi desde la teoría del humor

Daoist sages’ laughter: philosophical humor
in the Zhuangzi from the perspective
of humor theory

Arqueles Estrada Cartagena

Estudiante de Doctorado en Filosofía y Estudios Religiosos
Universidad de Macao, Zhuhai, China

yc37705@um.edu.mo

ORCID: https://orcid.org/0009-0005-0022-8499

Resumen: Esta investigación acude a la teoría del humor para observar la filosofía zhuangziana y proponer una teoría híbrida del alivio mediante la incongruencia para abordar el humor filosófico presente en esta corriente daoísta. Con base en las tres principales teorías del humor y el trabajo de Amir, Ziporyn, Moeller y D’Ambrosio, sostengo que el humor filosófico del Zhuangzi posee un aspecto terapéutico frente a la ansiedad de cubrir expectativas arbitrarias, como en el orden confuciano donde cada persona debe cumplir a cabalidad su papel.

La alternativa peculiar y genial del daoísmo centrada en la incoherencia se encarna en figuras literarias y narrativas fantásticas del Zhuangzi. El humor filosófico en su carácter terapéutico para una vida sana se expresa en la actitud de sabios tontos cuya ecuanimidad ligera y desapegada hace burla y deconstruye las expectativas sociales impuestas sobre nosotros. Vista desde la teoría del humor, la filosofía zhuangziana usa la risa para mostrar cómo la realidad es cambiante y que es mejor soltar para navegar de manera más fluida a través de la vida.

Palabras clave: Zhuangzi, teoría del humor, humor filosófico, humor terapéutico, alivio por incongruencia.

Abstract: This research uses humor theory to examine Zhuangzian philosophy and propose a hybrid theory of relief through incongruity to address the philosophical humor embedded within Daoism. Based on theories of humor and the works of Amir, Ziporyn, Moeller, and D’Ambrosio, I argue that philosophical humor in the Zhuangzi possesses a therapeutic dimension in response to rigid expectations of the Confucian social order, wherein each individual is compelled to fulfill their prescribed role.

Daoism’s peculiar and ingenious alternative, grounded in incoherence, is embodied in the literary figures and fantastic narratives of the Zhuangzi. Philosophical humor, in its therapeutic function for a well-lived life, manifests in the attitude of sagely fools, whose light and detached equanimity mocks and deconstructs the social expectations imposed upon us. Viewed through the lens of humor theory, Zhuangzian philosophy employs laughter to reveal the mutability of reality and to suggest that letting go is the most effective way to navigate life.

Keywords: Zhuangzi, humor theory, philosophical humor, therapeutic humor, relief from incongruity.

Citar como: Estrada Cartagena, Arqueles. “La risa de sabios daoístas: humor filosófico en el Zhuangzi desde la teoría del humor” Revista Internacional de Estudios Asiáticos, 5 n.º 1 (2026), 141-177. DOI https://doi.org/10.15517/xktfsa63

Fecha de recepción: 17/10/2025 | Fecha de aceptación: 06/11/2025

Introducción

La teoría del humor busca definir cuál es la naturaleza de este fenómeno, qué funciones tiene y por qué consideramos algo gracioso o cómico. Recientemente en círculos académicos dedicados a dicha disciplina, las investigaciones sobre el rol y los beneficios del humor en un sentido terapéutico ofrecen perspectivas innovadoras frente a los estudios enfocados en definir concretamente qué es el humor. Los nuevos estudios sobre el rol del humor y sus aspectos benéficos para llevar una vida sana usan dicho término de forma abarcante para englobar diversas facetas halladas en otros conceptos adyacentes tales como: la comedia, la risa, la burla, el ridículo, el absurdo, la tragicomedia, etc.

Los estudios acerca del rol terapéutico del humor explican que para cultivar una vida sana hay que hablar acerca de los beneficios que nos procuramos al reír, donde la cualidad medicinal de la risa en la filosofía se considera central para entender por qué la comedia puede ayudarnos a tener una suerte de higiene mental derivada del humor. Dicho nuevo debate en el campo de la filosofía del humor ha sido abordado por académicos de la International Association for the Philosophy of Humour. Particularmente, la profesora Lydia Amir de la Universidad de Tufts, Massachusetts, tiene trabajos seminales en la materia que abren el campo a la investigación transdisciplinaria sobre el humor, la risa y lo cómico en relación con la filosofía.

En el campo académico de la filosofía a nivel global, las investigaciones sobre filosofía china hechas por Roger Ames, Hans-Georg Moeller, Paul D’Ambrosio, Chen Guying o Dimitra Amarantidou, expresan la importancia del humor en la filosofía china clásica. En diversas épocas y lugares los filósofos hablan sobre el humor, y en palabras de la profesora Amir, este recurso expresivo humano posee un rol central para la filosofía, ya que sirve a ciertos pensadores para criticar y mofarse de sus oponentes. El humor también sirve para observar la fragilidad de nuestras expectativas por alcanzar verdades universales, ya que dicha meta se torna absurda, ridícula e inalcanzable. Comprender el remate al chiste que es la vida y reconocer su absurdo y carencia de sentido tal vez haga del alivio ante tal incongruencia una meta más fácil de lograr.

Históricamente, existe un desdén hacia la risa y su carácter terapéutico en los círculos académicos de teología y filosofía, donde el humor es considerado irracional e inapropiado. La represión de la risa para exaltar metodologías serias para hacer filosofía como un trabajo científico provocaron que el campo de estudio sobre del humor fuese pasado por alto. La teoría del humor surgió para interpretar las diversas facetas de dicho fenómeno en la filosofía y otros ámbitos académicos. Para este texto, señalar el rol del humor para cultivar una vida sana al reconocer su aspecto terapéutico implica ver a Zhuangzi como un pensador cómico y gracioso, pero sobre todo permite profundizar en cuál es el sentido que tiene su humor bajo un esquema de higiene mental para lidiar sanamente con las presiones de vivir en sociedad.

No pretendo definir si el Zhuangzi es gracioso o no, ni explicar de forma impositiva por qué los pasajes seleccionados para este trabajo deberían entenderse como algo cómico. Mi lectura sobre el humor daoísta desde sus cualidades terapéuticas trata de explicar cómo la risa daoísta se confronta con la ansiedad existencial para ofrecer la opción de vivir de forma más sana. El valor terapéutico del humor filosófico está presente en diversos pensadores, y este artículo tiene el distintivo de mirar hacia el humor del Zhuangzi por medio de la lente de la teoría del humor para explicar el tipo de carácter terapéutico contenido en esta escuela filosófica de la China antigua.

Este texto indicará los síntomas negativos para la salud surgidos del orden social confuciano que la filosofía daoísta pretende criticar, ridiculizar y deconstruir. El tipo de personajes y situaciones que muestran un carácter incongruente en el Zhuangzi sirven para reconocer el absurdo detrás de la ansiedad causada por tomar las cosas demasiado en serio y las expectativas de cumplir un rol en la vida. Al esforzarse de más por cumplir dichos papeles que no son más que constructos humanos, muchas veces se niega la propia naturaleza y la posibilidad de actuar con espontaneidad. El humor daoísta pretende aliviar los apegos a creencias impuestas que prescriben la actuación de cada persona dentro de su comunidad ya que éstas pueden resultar dañinas y limitantes.

Los estudios realizados por la profesora Amir de la mano de la International Association for the Philosophy of Humour han decantado en valiosos trabajos de exploración histórica y filosófica enfocados en la obra de pensadores que se acercaron a la risa, lo cómico y el humor. Los materiales contenidos en un nuevo volumen a publicarse en diciembre de 2025 bajo el título Palgrave Handbook of the Philosophy of Humour seguro abonarán a la discusión en torno a la teoría del humor desde un ángulo novedoso para acercarse a la filosofía. Sin embargo, no hay muchas publicaciones en habla hispana que aborden esta clase de temas tomando en cuenta las aportaciones ofrecidas por la teoría del humor, ni que consideren la importancia del humor filosófico para enriquecer el campo de la filosofía. Considero que el esfuerzo por traer al debate en habla hispana dicha temática paulatinamente posicionará a la filosofía académica más cerca de temas como la comedia y el humor para que comiencen a ser vistos como recursos de investigación legítimos.

Hans-Georg Moeller, mi actual asesor de tesis doctoral me sugirió ver una mesa redonda en línea1 sobre humor filosófico como parte del proyecto四海为学 Collaborative Learning y organizada por Paul D’Ambrosio en el Departamento de Filosofía de la East China Normal University de Shanghai. Así descubrí el trabajo de la Dra. Lydia Amir, quien es presidenta y fundadora de la International Association for the Philosophy of Humour, y también supe acerca de su publicación anual, el Philosophy of Humor Yearbook. Esta asociación realiza una conferencia internacional cada año en el mes de julio dedicada completamente a los estudios acerca del humor desde diversas disciplinas. Como ya mencioné, la Dra. Amir también está trabajando en la edición del Palgrave Handbook of the Philosophy of Humour, y me entusiasma poder consultar este material como parte de mi proyecto de tesis. De acuerdo con la Dra. Amir, en este ejemplar se exponen diez tradiciones distintas en la historia de la filosofía occidental que hacen uso de la comedia y el humor.

Amir habla sobre el carácter performativo y social del humor, el tipo de función que cumple y las reacciones que produce. Como mencioné antes, hay muchas miradas negativas en torno al humor en los estudios filosóficos que desdeñan este tema por su falta de seriedad y valor de verdad universal. Por otro lado, Amir también considera que las normativas adyacentes al humor son lo que nos hace entender algo como gracioso, así que existe un contexto o marco lúdico construido alrededor de las bromas que es lo que le da sentido a la comicidad. En otras palabras, el subtexto detrás de un chiste o una burla en el campo filosófico es la infraestructura que da sentido a que algo sea cómico, y es lo que nos permite reír ante una expectativa no cumplida en algún planteamiento filosófico.

Los investigadores centrados en describir la esencia del humor sin atender sus aspectos normativos omiten el vínculo entre filosofía y comedia, así como su marco lúdico. Un filósofo puede mofarse de otro y señalar los defectos de una filosofía rival, hacer crítica, desmontar un esquema desde la burla. Por esto a lo largo de la historia, el humor sirvió para argumentar: Sócrates y su irritante afán mayéutico de llevar a los sofistas al ridículo o alcanzar una aporía donde la docta ignorancia se justifica mediante en vínculo entre comedia y filosofía, o las fantásticas y satíricas palabras del Zhuangzi reflejadas en algunos de sus personajes literarios, son ejemplos de esta clase de esfuerzo.

Amir2 propone el homo risibilis como la encarnación de la burla hacia el ridículo en la vida y hacia uno mismo. La meta es hacer de nuestro absurdo un objeto de risa como vía para lidiar con la incongruencia de vivir, observar dicha disonancia cognitiva entre lo que esperamos y lo que somos con una sonrisa en el rostro para que el humor filosófico nos ayude a vivir saludablemente. Esta disposición a aceptar nuestra propia ridiculez puede conducirnos a la felicidad de poseer una existencia que se halle más plena en el momento presente. Al observar el papel del humor filosófico desde dicha óptica y saliendo del limitado panorama solemne de la filosofía occidental, encontramos a pensadores de diversas tradiciones que son relevantes en el debate filosófico sobre el humor, y entre ellos está el daoísmo del Zhuangzi.

Además de describir qué es el humor, es importante discutir acerca de los atributos benéficos que le confieren un valor terapéutico. Según Moeller3 y su visión del humor zhuangziano, este tipo de filosofía ingeniosa se conecta estrechamente con la teoría del humor y entra en el debate desarrollado por Amir sobre el papel del humor en la búsqueda de una vida plena. En este caso, considero que la risa como afirmación de la vida sirve para enfrentar y sobrellevar los síntomas de la solemnidad como si fuese una enfermedad. En el giro propuesto por Zhuangzi, reír nos ayuda a lidiar con la incongruencia de cumplir expectativas impuestas en la vida social al reconocer que dichas prescriptivas son arbitrarias.

El humor de Zhuangzi a través de la lente de las teorías del humor manifiesta este aspecto terapéutico cuyo objetivo de llevar una vida sana tiene los tintes particulares de la filosofía del humor daoísta. Mi esfuerzo por exponer una hibridación entre la teoría del alivio y la teoría de la incongruencia se trata de enfrentar las incongruencias de la vida con humor. Podemos hallar alivio y dejar de tomar las cosas muy en serio al ver que las expectativas sociales de cumplir un rol no son la única vía de acción. Los aspectos terapéuticos del humor presente en el Zhuangzi se integran a la teoría del humor como la invitación daoísta a tener la risa como la mejor medicina y el mejor alivio para enfrentarse a los principios morales que restringen nuestra naturaleza.

Este artículo aborda el aspecto terapéutico del humor filosófico desde la teoría del humor para hacer el ejercicio hermenéutico y comparativo de analizar la filosofía de Zhuangzi. Al leer el Zhuangzi desde su estilo literario, pretendo dirigir la atención a cómo su retórica y narrativa presentan ideas cómicas y absurdas en sus relatos surrealistas y las acciones incoherentes de algunos de sus personajes, donde la teoría del humor ayuda a explicar que la ambigüedad de este texto daoísta funciona como un tipo de incongruencia cercana a la teoría del humor que facilita el acceso a un alivio existencial para cultivar la salud como higiene mental.

Este texto no pretende descifrar qué es lo que Zhuangzi quiso realmente decir, sino explicar el contexto de esta obra para ver su propuesta filosófica vinculada con el humor. En su estilo literario carente de una estructura discursiva sistemática y sólida se refleja un distanciamiento de las maquinarias racionales que buscan ser perfectas. El uso de recursos poéticos, metáforas y anécdotas absurdas o fuera de lugar indica que la risa es la herramienta para hacer un proyecto filosófico desde la incongruencia con el poder sanador del humor.

Como mencioné, el tema del humor daoísta ha sido poco investigado en español. La comedia del Zhuangzi posee cualidades benéficas, y aunque la influencia de la teoría del humor de occidente es notable para este proyecto, pretendo discutir sobre el humor filosófico que puede hallarse en un filósofo chino clásico y explicar a qué peligros para nuestra salud atiende la propuesta de la risa zhuangziana. Este texto contribuye tanto a los estudios sinológicos de filosofía como a los estudios de teoría del humor en habla hispana. Expone la filosofía daoísta y sus aspectos terapéuticos para enfrentarse al restrictivo modelo confuciano de cumplir el papel que nos corresponde en el orden social. Dicho esquema provoca un miedo a no cubrir las expectativas morales y hacer algo inapropiado con nuestra tarea en comunidad, cuando en el caso de la postura daoísta en realidad no hay nada que dicte qué es correcto o incorrecto en el amplio espectro de la imperfección humana.

Primero haré un desglose de las tres teorías del humor principales y las teorías que las entremezclan para explicar mi teoría híbrida particular del alivio mediante la incongruencia como una forma aplicable al caso de Zhuangzi. Una vez elaborado dicho panorama, expondré el contexto del que surge y donde se desarrolla el pensamiento de Zhuangzi. La incógnita sobre este personaje como una figura histórica real permite deducir que esta es propiamente una escuela de pensamiento con objetivos específicos. Ver a Zhuangzi como una figura de cualidades hagiográficas sirve para indicar las características centrales del sabio tonto daoísta, y cómo es que en ciertos personajes de dicho texto esta clase de sabiduría burlona se hace manifiesta.

Por último, abordaré pasajes concretos del Zhuangzi para explicar su valor filosófico conforme a la teoría del humor, y explicar el carácter terapéutico de su propuesta de humor filosófico centrada en la incongruencia que tiene le meta de ofrecer un alivio existencial benéfico para llevar una vida sana, como una fuerte invitación a no tomarnos las cosas tan en serio y soltar creencias o expectativas limitantes. El deambular sin preocupaciones del daoísmo tiene como una de sus herramientas filosóficas principales al humor.

Bases de la teoría del humor

Como mencioné anteriormente, cierta rama de la teoría del humor intenta definir qué es este fenómeno, cuáles son sus funciones concretas y qué hace que algo sea gracioso. Sin embargo, las definiciones descriptivas del humor no son el enfoque central de esta investigación, ya que pretendo retomar las bases filosóficas propuestas en la teoría del humor para apreciar sus funciones de carácter terapéutico y medicinal donde lo cómico posee cualidades benéficas para la salud desde un modelo híbrido entre las teorías de la incongruencia y el alivio.

Existen tres teorías principales del humor. La teoría de la superioridad, la teoría del alivio y la teoría de la incongruencia. La menos relevante para este trabajo es la teoría de la superioridad. Esta sostiene que una persona se ríe de la desgracia ajena y afirma su superioridad a partir de los defectos o errores de los demás. Puede rastrearse hasta Platón y Aristóteles, así como en Descartes y Hobbes, pero en estos pensadores el burlarse de otros desde una mirada malévola hace que el humor vaya de la mano con una sensación de superioridad. Reitero el carácter nocivo que la filosofía en occidente otorga a lo cómico pues para Platón y Aristóteles la mejor opción es rechazar el humor por su cercanía con el instinto, porque va en contra de la razón.

El orgullo y la antipatía son el resultado del humor por un sentido de superioridad y por tanto puede volverse una fuerza corruptible en las personas. El control de la risa es necesario para Aristóteles porque su uso excesivo deriva en el desarrollo de conductas inapropiadas. Este desdén de la filosofía hacia el humor se justifica en lo que señala la teoría de la superioridad. Aunque ya Aristóteles indica que no siempre nos reímos por sentirnos mejor que otros sino porque a veces nos maravillamos con algo absurdo y no ligado con la desgracia o la inferioridad ajenas, tuvieron que aparecer otros pensadores que retomaron dicha idea del pensamiento aristotélico como punto de partida en el surgimiento de la teoría de la incongruencia, de la cual hablaré más adelante.

La teoría del alivio: Spencer y Freud

Esta teoría explica el humor como un mecanismo que permite liberar tensiones físicas o emocionales. Es un recurso que sirve para soltar energía nerviosa o psíquica, según los primeros teóricos de esta corriente: Spencer y Freud. Nuestra risa nerviosa tras un momento de tensión manifiesta que nuestra mente y cuerpo, como elementos biológicos, requieren de romper la tensión generada por una expectativa. Por ello para Spencer4 la risa es una descarga fisiológica de energía nerviosa, un mecanismo hidráulico aplicado a las emociones, que sigue los modelos evolucionistas darwinianos para rescatar la importancia del humor en sentido biológica.

En este modelo la psicología humana tiene bases biológicas que dependen de nuestra constitución orgánica y funcionan a favor de la adaptación al entorno para sobrevivir. Según Spencer la mente humana está sujeta a las leyes naturales de la biología, las cuales son científicamente establecidas, y el humor como reacción fisiológica rompe con la tensión en nuestro organismo al enfrentarse a ciertas expectativas ya que ayuda a liberar la energía surgida por una contradicción experimentada o por un suceso inesperado que hace al sistema nervioso producir alivio mediante carcajadas.

En este sentido, al percatarnos de las contradicciones presentes en experiencias vividas cuando algo no empata con nuestras expectativas basadas en el sentido común reímos nerviosamente. La tensión acumulada por la expectativa sobre nuestro sistema nervioso se rompe como un hilo que es cortado por algo gracioso. Es así como aquello que creíamos que iba a ocurrir, pero no pasa como esperamos encuentra otra salida en nuestra experiencia en forma de risa. Nuestros organismo halla una forma de liberar la energía acumulada al reír y cuando dicha tensión se quiebra por algo incongruente la salida inesperada de energía es una carcajada.

Sin embargo, las críticas a la perspectiva biológica de Spencer consideran su teoría como simplista e ingenua ya que la risa no siempre resulta de la incongruencia y porque el cambio inesperado frente a la expectativa tiene diferentes expresiones que no necesariamente se dirigen hacia algo absurdo. A veces lo que pensamos como superior, solemne, serio o importante no desciende a lo ilógico o lo vulgar.

La teoría del alivio de Spencer solo indica que la risa conecta con lo vulgar o lo trivial, y que aquello que tiene mayor seriedad debe siempre ser la causa del humor al encontrarse con algo ridículo y de menos valor en una escala además arbitraria. También puede ocurrir que algunas incongruencias cómicas funcionan al revés, donde algo trivial puede ser reemplazado por algo más profundo. Hay ocasiones en que el remate de un chiste es más creativo, inteligente y refinado que la manera ordinaria en que se elaboró la expectativa, y lo que lleva al momento hilarante no proviene de ese mismo origen banal.

En el caso de Freud5, el acercamiento al psicoanálisis nos permite entender cómo la risa es también una liberación de energía psíquica reprimida y no solo de tensión fisiológica acumulada. De acuerdo con los principios del psicoanálisis como un tratamiento para los trastornos mentales, el humor adquiere matices relacionados con los procesos del inconsciente. Freud retoma el principio de liberación energética de Spencer, pero cambia su carácter fisiológico por el psíquico, en donde la risa nos ayuda a desinhibirnos y liberar represiones inconscientes. Este carácter psicológico del humor para procurar la catarsis indica que pueden existir diversas causas para la risa y todas ellas ayudan a regular nuestras emociones al establecer una economía psíquica en beneficio de nuestra salud.

Para Freud, la risa proviene de burlarse de temas tabú como el sexo y la muerte, ya que estamos liberando energía que de otro modo sería encausada en formas de represión. El humor es entonces una válvula de escape para nuestra maquinaria psíquica, tanto a nivel consciente como inconsciente. La sociedad nos reprime, pero a través del humor y la risa podemos hallar formas de dar salida a nuestros impulsos, deseos y sentimientos contenidos. El humor es un espacio de liberación energética en beneficio de nuestra salud psíquica, donde lo reprimido encuentra una línea de fuga para mantener la sanidad. Para el padre del psicoanálisis, la risa surge cuando los sucesos cómicos nos dan un momento de descanso ante el super yo y el inconsciente se libera de represiones.

Este argumento hallado en Freud se acerca al planteamiento zhuangziano que abordaré más adelante. Desde la irracionalidad del humor y la risa fenómenos como los chistes, las burlas y las bromas nos brindan placer al liberarnos de las limitantes impuestas por la mente racional y de esta forma son revitalizantes. Una carcajada disuelve el malestar causado por un exceso de solemne seriedad basado en las reglas del intelecto. Similar a la idea de Spencer donde el humor desciende hacia lo vulgar, Freud consideraría que la risa se da en situaciones donde algo que resulta trivial aparece inesperadamente y cuando elementos diversos se vuelven cómicos al mezclarse de manera absurda. El psicoanálisis considera que el humor funge como regulación emocional y liberación de energías psíquicas reprimidas.

Freud plantea que el placer de la risa ya sea placer como tal, o placer por liberación de inhibiciones, nos dirige invariablemente a aligerar nuestro desgaste físico y psicológico. Al igual que Spencer, Freud pensaba que el humor nos ayuda a gestionar energía no sólo física, sino que también se administra en el ámbito psíquico. La represión implica el desgaste de dicha energía psíquica por el esfuerzo de contener las emociones, pero cuando abordamos temas tabú de manera graciosa en nuestra psique a través del humor, ya no necesitamos usar esa energía para reprimirnos, sino que al desinhibirnos dejamos fluir la represión mediante la carcajada, lo cual es más sano que mantener la tensión.

Como mencioné antes Freud señala que el placer causado por el humor se debe a que va en contra del pensamiento racional y consciente. Los chistes recrean el placer del juego infantil que muchos adultos pierden al madurar y el aspecto lúdico del humor es fundamental para la teoría del alivio psíquico de Freud, quien argumenta que la risa es una rebelión juguetona contra la razón, una forma de hacer consciente lo que ha sido reprimido en el inconsciente desde nuestra niñez. Esto conecta con lo planteado por Amir acerca del marco lúdico necesario para comprender el valor del humor en relación con la filosofía, ya que al jugar de manera ligera con las ideas liberarnos de la intelectualidad para entrar en un espacio de juego donde ponemos dar descanso a la mente consciente y racional.

El regreso a la infancia mediante la risa conecta con ese espacio en donde los deseos se cumplen mágicamente y donde el juego (incluido para Freud el juego de palabras) constituye gran parte de la vida. Ahí se encuentra la importancia del humor como un ejercicio existencial donde bromear es en cierto modo volver a ser niño por unos instantes, hacer uso del lenguaje de manera alegre y liviana para vivir de manera relajada. Este jugar con el humor se caracteriza entonces como una fuente de placer, un tema que resuena por ejemplo con la figura daoísta del infante y su conexión con el flujo natural de las cosas vistas con asombro por primera vez.

Freud consideraba que bromear en tanto volver al estado infantil nos da un alivio temporal de la carga de la adultez. En otras palabras, nos es útil porque el alivio que provoca nos procura bienestar psicológico y hace que podamos mantener la cordura. La teoría del alivio psíquico de Freud tiene por meta el mantener la sanidad mental de manera eficaz para no caer en la locura. La energía reprimida por las restricciones culturales debe equilibrarse a través del humor, usando la risa como una liberación de energía psíquica y como la válvula de escape ante la represión.

Hay una similitud entre Freud y el daoísmo que se enfrenta a restricciones impuestas por el orden social como modelo en la escuela confuciana. En el caso de Freud el enfoque está en la carga de ser adulto, de llevar a cuestas en el yo al super yo en detrimento del ello. En Zhuangzi, la presión proviene de aquello que imaginamos que la sociedad espera de nosotros, y cómo dichas expectativas se interiorizan de tal manera que se perciben como si fueran parte de nuestro ser, cuando en realidad son algo aprendido arbitrariamente y que ni siquiera elegimos.

La teoría de la incongruencia:
Hutcheson, Beattie, Kant y Bajtín

La teoría de la incongruencia plantea que la risa surge de algo completamente inesperado, de obtener un resultado absurdo e ilógico frente a ciertas expectativas basadas en aquello a lo que estamos acostumbrados. Los primeros en plantear una teoría de la incongruencia fueron Hutcheson & Beattie durante el siglo XVIII. Para ellos, la incongruencia surge cuando las cosas no coinciden con lo que esperamos de forma sorpresiva y esto produce la risa.

Hutcheson criticó la teoría de la superioridad de Hobbes al señalar que reímos a causa de muchas cosas y no solo por burlas directas hacia las desgracias o errores de alguien más. Por ejemplo, a veces nos reímos de palabras en libros, de imágenes chistosas, o de conductas chuscas de algunos animales. Hutcheson6 planteó que no todos los sentimientos de superioridad nos hacen reír, como cuando ganamos en una competencia o en un juego, y que no siempre lo más gracioso es aquello ante lo que nos sentimos superiores: no nos reímos de las amibas porque seamos celularmente más complejos que ellas.

La definición de la teoría del humor de Hutcheson se basa en el principio de mezclar ideas opuestas, como combinar algo que inspira respeto y solemnidad con algo chusco o extravagante. El contraste producido por esta yuxtaposición es lo que nos produce risa ya que algo serio nos causa risa al ridiculizarse, como cuando un sacerdote sale de su papel como figura prudente y cuenta un chiste. No esperamos que una autoridad de esta índole haga este tipo de cosas y precisamente estos desajustes inesperados manifiestan la incongruencia inherente a la vida.

Cuando las cosas no coinciden, pero de alguna forma nuestra mente las empata logramos conectar los puntos aparentemente ajenos a través del absurdo y provocar una carcajada. Beattie fue quien aportó el uso del término incongruencia para explicar el humor. Su teoría se centra en cómo la mente conecta ideas incompatibles para darles sentido y su definición de la risa señala que ésta ocurre cuando vemos dos cosas que no encajan, pero que logramos unir ingeniosamente de forma divertida e inesperada. Esto ocurre porque la mente puede articular de manera lúdica ideas incompatibles, crear un marco lúdico para el humor.

Sin embargo, no todas las incongruencias son graciosas: una silla rota no es graciosa, pero una silla flotante sí. ¿Por qué algunas incongruencias no son graciosas y otras sí? Para Beattie, la incongruencia por sí sola no basta; necesita del marco lúdico que mencioné antes y que es resaltado por Amir en su planteamiento acerca del humor filosófico. Dicho marco lúdico es la infraestructura que da sentido a una broma, es el contexto que nos permite entender cuando algo es gracioso al conectar puntos discordantes. La mente percibe la incongruencia como algo alegre o sorprendente y ello requiere del marco lúdico para interpretar lo absurdo de una experiencia y reír.

Por otra parte, Immanuel Kant7 también habla sobre la relevancia del humor desde una teoría de la incongruencia que se enfoca más en las reacciones fisiológicas que dan lugar a la risa. Para Kant la rusa proviene del cambio ocurrido en una expectativa para tornarse en algo inexplicable por el intelecto. En este sentido, construimos una narrativa que espera cierto resultado lógico creando esperanza pero que concluye con algo inesperado, y dicha pérdida del sentido es como el remate de un chiste. Para Kant, el remate del chiste torna la expectativa en absurdo y produce el efecto físico de la risa, así como una sensación de bienestar que en este caso parece tener resonancia con las teorías del alivio de Spencer y Freud. Uno se siente más sano al reír por el remate incongruente de una situación desarrollada desde un marco lúdico que hace chusca y absurda alguna experiencia en la vida diaria.

Kant señala la importancia de la risa por su efecto sobre el cuerpo. Para él la sensación de bienestar y salud que provoca la risa involucra jugar con ideas y encontrar lo gracioso en ellas porque esto causa una reacción de alegría, de alivio. La risa según Kant nos ayuda a balancear nuestro organismo ya que provoca movimientos en nuestros órganos. Para este filósofo el humor se vincula con placer físico, algo que también resuena con la teoría psicoanalítica acerca del impulso hacia el placer.

La alegría y la diversión que surgen de reír como actividad física no tiene tanto que ver con leyes racionales o lógicas. Kant fue un devoto de la razón, y para él hablar sobre el humor no implica aceptar que hay cosas cómicas que van contra nuestra mente lógica y racional. Por ello los alcances de su teoría del humor se limitan a valorar la risa como una reacción física ante lo incongruente, el llevar una expectativa al absurdo para él no tiene alcances que afecten el terreno intelectual. Su teoría del humor no pone en tela de juicio el compromiso con la racionalidad y en su idea de lo cómico lo que nos hace reír se basa en reacciones biológicas y físicas. Pero esto tiene otros alcances en pensadores distintos, como Freud, Nietzsche o Zhuangzi.

Otra aportación a la teoría del alivio fue hecha por el teórico literario Mijaíl Bajtín quien plantea la concepción de lo carnavalesco, una idea retomada por Moeller y D’Ambrosio8. Siguiendo el análisis del carnaval hecho por Bajtín9 a partir de Gargantúa y Pantagruel de Rabelais, podemos mirar las figuras literarias del Zhuangzi y la incongruencia de eventos narrados en este texto y apreciar que muestran un aspecto humorístico cercano a la idea de lo carnavalesco como una apertura al cambio de conducta y una inversión de los patrones sociales normalmente aceptados.

Gracias a la idea de lo carnavalesco como un modelo crítico del orden social se puede reconocer la fragilidad de los papeles que cada persona cumple en su vida diaria. En varios países occidentales durante la cuaresma existe la celebración del carnaval como un período de tiempo al año donde las personas pueden cambiar de identidad e invertir las jerarquías sociales como un experimento de liberación.

Ese humor carnavalesco en su carácter grotesco, escatológico, anti intelectual y centrado en la carne y el cuerpo hace posible dirigir la mirada hacia un tipo de risa que se burla de la autoridad, el gusto, la razón y la propiedad moral. En dicho marco lúdico el humor vulgar del pueblo alza la voz y se manifestaba contra el poder de la clase alta. Esta liberación momentánea de los estándares y expectativas del orden establecido es similar al tipo de incongruencia que se plantea el Zhuangzi. Puede apreciarse a este clásico daoísta como una obra con intenciones similares por poner en suspenso el orden jerárquico, las normas y las represiones prescritas por la expectativa de cumplir un rol para mantener el orden social.

El carnaval visto por Bajtín posee un carácter terapéutico y de acuerdo con la teoría del alivio, este festival también sirve como una válvula de escape social, un período de libertar para que la gente pueda burlarse del privilegiado y usar el humor para desahogar algunos de sus sentimientos reprimidos. La diferencia con Freud es que Bajtín no habla acerca del beneficio terapéutico que existe en el carnaval respecto a nuestra economía psíquica. El teórico soviético aprecia el valor del carnaval como válvula de escape frente a la represión social pues existe desinhibición durante este evento. Esto resuena con las críticas de la filosofía zhuangziana al rigor social. En ambos casos la meta es reconocer como absurdas de las reglas y jerarquías en la vida social.

(…) A diferencia de la fiesta oficial, el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, más allá de la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación, apuntaba a un porvenir aún incompleto. (Bajtín, 2007, 15)

Como mencioné al inicio de esta sección también existen teorías híbridas que combinan los tres modelos ya expuestos: superioridad, alivio e incongruencia. Las teorías de la incongruencia y el alivio pueden entretejerse para hablar sobre el carácter terapéutico del humor desde una teoría híbrida del alivio por incongruencia que se expresa en Zhuangzi.

Este artículo aborda el humor en el daoísmo zhuangziano para usar la teoría del humor y explicar cómo el absurdo, la ambigüedad y el ridículo en dicha filosofía muestran un carácter terapéutico que surge cuando la incongruencia abre paso al alivio según puede apreciarse en ejemplos hallados en este texto. La contradicción y el ridículo se vuelven recursos filosóficos que exponen lo frágil de tomar muy en serio nuestras creencias. Esta es la elaboración del chiste que es la vida y su remate nos libera de expectativas, presiones y presupuestos acerca de quiénes somos, cuál es nuestro deber y cómo debemos comportarnos y hacer frente a las presiones sociales a las que somos expuestos.

Zhuangzi, contexto, antecedentes y acercamientos a su humor filosófico

El origen de este texto es desconocido, la investigación contemporánea señala que posiblemente no tuvo un autor individual, sino que refleja las enseñanzas de una escuela filosófica. La versión que mejor se conserva hoy en día es la de Guo Xiang, un filósofo neodaoísta del período Wei-Jin (s. III d.e.c.). Existe una tradición que ubica a Zhuang Zhou, el maestro Zhuang, como una figura legendaria desde la dinastía Han, y el Shiji 史籍narra la relevancia de este pensador desde los tiempos de la China clásica. Su filosofía resalta la importancia de actuar espontáneamente, valora la utilidad en lo inservible y lo inútil, y propone no estar apegado a ideas fijas. Sus enseñanzas a diferencia del Laozi no suelen leerse como un manual críptico hecho para gobernantes, su estilo metafórico y en prosa poética puede caracterizar su estilo literario como expresión de las intenciones filosóficas del daoísmo que se burla de las prescripciones de otras escuelas rivales de su tiempo.

Confucio y otros cuantos maestros de la filosofía china clásica aparecen como figuras literarias en las páginas del Zhuangzi porque el daoísmo se burla de las expectativas fijas planteadas por los maestros del período de las cien escuelas, y demostrar que tales corrientes filosóficas son imperfectas. Tanto Confucio como otros pensadores de esta época son presentados en algunos fragmentos del texto con características daoístas. Estos sabios se muestran como bufones que son más flexibles ante las reglas de sus propias escuelas, lo cual es una clara alteración de carácter hecha sobre estos pensadores en las páginas del Zhuangzi.

Hay diversas recepciones del texto a lo largo de la historia, se le considera una obra de literatura humorística sofisticada, en otros momentos fue visto como un texto de tipo religioso, y desde el siglo diecinueve el ámbito académico comienza a hacer estudios filosóficos alrededor de la obra.

Sin embargo, tanto en interpretaciones religiosas como filosóficas pocas veces se le da poca importancia al valor humorístico y cómico de este texto fundamental de la filosofía china. El humor del Zhuangzi ha sido poco estudiado en el ámbito académico al existir un lugar privilegiado para la filosofía racional y su rigor discursivo que devaluó el sentido cómico de esta obra como algo enriquecedor para el campo de la filosofía. La solemnidad filosófica hizo más complicado acceder al texto desde su naturaleza cómica y se le consideró como una obra literaria canónica realizada por un sabio legendario al que debe rendirse respeto. Muchas veces en la academia se expresó que tal vez este texto daoísta no pretende ser gracioso, sino que posee un sentido profundo, oculto, escrito de manera críptica para que únicamente el iniciado en sus conocimientos pueda comprenderlo. Tales iniciados son los mismos académicos que pueden reconocerse entre sí por su rigor investigativo y ellos mismos son los que finalmente dicen quién sí hace filosofía seria y quién no.

Desde otro enfoque que parece muy cercano a la denostación que Platón y Aristóteles hacen del humor por considerarlo peligroso se argumenta que si el daoísmo pretende lograr en sus practicantes un estado de ecuanimidad entonces la risa corrompe dicha paz interior. El ver la malicia y el peligro del humor dando un carácter de superioridad a lo solemne nos aleja del aspecto terapéutico contenido en la risa y según dicha postura el carácter ambiguo un texto como el Zhuangzi puede llevar al lector inexperto por rutas equivocadas lejos del rigor filosófico que busca hacer una lectura correcta y universal del texto. Sin embargo, esta obra no posee un único camino para ser leída y la teoría del humor es una más entre muchas otras herramientas interpretativas para aproximarse a él.

El que esta obra a veces parezca no tener sentido y ofrezca narraciones absurdas no significa que sea incongruente sin un motivo. Sin afán de hacer una sobreinterpretación del Zhuangzi, se encuentran muchas cosas incoherentes en sus páginas, como un pez gigante que se transforma en ave, o momentos en los que la ambigüedad en las acciones y los diálogos de sus personajes se pueden apreciar como confusos e irrelevantes.

El objetivo de estas narraciones alucinantes o con momentos de notable sátira y absurdo es mostrar mediante palabras que el lenguaje tiene límites y es un ejercicio constante de exploración, un deambular sin preocupaciones que puede llevarnos a lugares de aparente sinsentido que se articulan gracias a su carácter cómico y humorístico en donde la excentricidad del texto busca mostrar algo específico sobre las incongruencias presentes en la experiencia de vivir. Como consideraba Beattie, nuestra mente puede conectar los puntos aunque parezcan no tener coherencia y los sabios locos y tontos del daoísmo son graciosos para mostrarnos que podemos hallar una alternativa de existencia más sana, donde el alivio ante el absurdo es posible porque entendemos que el remate del chiste que plantea el daoísmo zhuangziano invita a dejar de tomar las cosas demasiado en serio.

Humor daoísta en el Zhuangzi

La filosofía zhuangziana es un acto de errancia sin preocupaciones donde el humor es la herramienta para fluir ante las circunstancias sin apegarse a ideas fijas, una forma de mantenerse sano mentalmente y conservar la cordura ante las presiones y las expectativas que recaen sobre cada uno de nosotros. Uno de los primeros estudiosos del humor daoísta desde una perspectiva orientalista fue Lin Yutang (1895-1976), reconocido académico chino del siglo XX. La teoría del humor de Lin10 toma elementos del daoísmo y hace el esfuerzo de sincretizar ideas chinas y europeas para crear el neologismo que nombra al humor en lengua china: youmo 幽默.

Sus ideas acerca del humor son un importante trabajo comparativo en el escenario de la modernización de China durante el siglo XX. La actitud humorística de Lin lo vuelve un filósofo satírico y elegante que se distanció de los movimientos políticos nacionalistas y comunistas de la China de su tiempo. El humor le permitió tener una perspectiva imparcial sobre el conflicto social ocurrido en su país y sus estudios sobre lo cómico apuntan hacia los peligros del fanatismo en la militancia política. Consideró al humor como una categoría cosmopolita que desarrolla el pensamiento crítico más allá de las diferencias culturales. Sin embargo, el problema del planteamiento de Lin acerca del humor recae en su preferencia por los esquemas occidentales de pensamiento, particularmente las opiniones acerca de la comedia planteadas por George Meredith, un académico británico.

El humor que Lin Yutang plantea en su obra revela una disposición desapegada y ligera similar a la del daoísmo, una cierta filosofía de vida en la que solo mediante una actitud despreocupada se puede lograr comprender la vida en su ironía y tolerar el absurdo. Es por esto por lo que Lin conectó con el espíritu cómico de la filosofía daoísta al construir su noción de humor.

La función filosófica del humor en el Zhuangzi

Utilizaré la categoría filosófica posmoderna de deconstrucción para interpretar el humor filosófico de esta obra, pero primero hay que preguntarse: ¿qué deconstruye el Zhuangzi? Deconstruye lo que aceptamos incuestionablemente como normal, apropiado, correcto, etc. Las definiciones que hacemos de las cosas son disueltas en el daoísmo y se nos revela que no hay tal cosa como una sola posible definición de aquello que es “normal”. No hay cualidades en sí mismas, constantemente agregamos nuestras propias valoraciones y opiniones sobre el mundo y las aceptamos como universalmente verdaderas.

La mayoría de las veces no elegimos nuestras preferencias sobre qué nos gusta y qué nos disgusta. Si aceptamos esto, la deconstrucción que hace el daoísmo se enfoca en recordarnos la fragilidad de nuestras creencias, las cuales hemos aprendido desde muy pequeños sin cuestionamientos y que se basan en el azar. A lo largo de nuestras vidas difícilmente ponemos en perspectiva o tomamos distancia de lo que creemos para preguntarnos qué tanto estamos de acuerdo con lo que aprendimos desde pequeños.

Para el daoísmo de Zhuangzi nada posee una cualidad esencial, y el humor nos ayuda a comprender este hecho. Esta filosofía busca visibilizar que nuestras creencias son modelos preestablecidos limitantes con la intención de disolver dichas ataduras al plantear que todo posee una perspectiva particular y la mayor parte de las veces inconsciente. La forma de ver el mundo que cada persona posee en realidad responde a impulsos regidos por una naturaleza que no está bajo nuestro control, y es inevitable tener ciertas ideas y preferencias vinculadas con nuestra crianza y nuestro lugar en el mundo social, pero para el daoísmo de Zhuangzi el identificar tales limitantes provenientes de nuestro sistema de creencias sirve para ver nuestro apego a ellas y luego soltarlas como algo que nos ayuda a mantener la cordura.

La mayoría de las veces, aquello que consideramos como verdadero hasta el grado de normalizarlo es solamente el producto de una visión sesgada del mundo que se constituye aleatoriamente a lo largo de nuestras vidas, y sin embargo dichas ideas que llamamos normales nos hacen actuar para obtener un objetivo determinado y cumplir nuestros deseos. El daoísmo plantea que dejemos de tener una ambición obsesiva por lograr estas metas hasta el grado de enfermarnos ya que mucho de aquello que estimamos con mayor importancia es producto del azar. No es sano tomarse tan en serio estos principios pues la naturaleza de las cosas es contingente, el hecho es que están en permanente cambio.

Otro de los principios que el daoísmo deconstruye es valorar lo útil como superior al reconocer que incluso aquello que parece inservible puede prevalecer y cumplir otra clase de funciones. El planteamiento daoísta posee una cualidad negativa que se relaciona muy de cerca con hacer las cosas con ligereza, sin deseos ni metas por cumplir, ya que bajo dicha línea de acción no agregamos algo más a las cosas. Mediante la práctica del no hacer, la acción espontánea o wuwei 無為, podemos dejar las cosas ocurrir, y deshacernos de lo que se entromete con nuestra naturaleza, ziran 自然, para vivir con plenitud y actuar de forma fluida.

El Zhuangzi es un texto que presta especial atención a estos puntos de identidad artificiales y aprendidos de manera aleatoria que definen nuestra perspectiva para disolverlos y así quebrar los moldes que nos encasillan. El objetivo daoísta es buscar alivio ante tales limitaciones pues no nos permiten seguir el flujo de la naturaleza. En lugar de volvernos adeptos a una doctrina para llevarla a cabo al pie de la letra por pensar erróneamente que sabemos exactamente qué es correcto y qué no lo es, mediante las enseñanzas del Zhuangzi podemos cultivar terapéuticamente una actitud liviana ante la vida usando al humor como herramienta para burlarnos incluso de nosotros mismos y hallar desahogo cuando enfrentemos el ridículo y la incongruencia de lo que puede acontecer en la vida de forma inesperada.

Dejar las cosas andar

Al reconocer que seguimos un código artificial y arbitrario podemos reírnos de esta limitante con desapego para tratar de llevar una vida sana. Esto surge como respuesta a tomar las cosas demasiado en serio y obsesionarnos con ellas y la idea de Zhuangzi es que adoptemos la actitud de un niño que cuando juega empeña toda su verdad y lo hace con total seriedad, pero cada juego se desvanece para empezar otro nuevo y esto demuestra que el cambio es constante y los apegos obsesivos son innecesarios. Como un bebé o un sabio tonto, el punto es rechazar una sola mentalidad como posible y fija. En cambio, asombrarnos ante lo que acontece y ser juguetones y burlones con lo que nos pasa sin compromisos inmóviles resultará más benéfico para nuestra cordura y nuestra higiene mental.

El aferrarse a cualquier cosa, sea esta un objeto, una persona, una idea, etc., implica aferrarse también a su decadencia o fracaso, pues todo cambia y nada está quieto. El balance complementario y dinámico de opuestos en el daoísmo es un recordatorio de que no es muy sano inclinarse solo hacia un lado, hacia el negro o hacia el blanco, ni aceptar ciegamente algo como bueno en oposición a lo que creemos que es malo. Un sabio daoísta que actúa como un loco o un idiota, como un niño pequeño, no niega ni afirma juicios cuando se aproxima a las cosas, no les impone una forma de ser inamovible pues reconoce que existe un espectro de grises entre el blanco y el negro.

La actitud filosófico-humorística hallada en un texto como el Zhuangzi plantea deshacernos de nuestras ideas preestablecidas al reconocer que fueron impuestas a nuestro modo de vivir de forma aleatoria. El daoísmo nos propone fluir con las cosas en vez de hacerlas para satisfacer un deseo que es en realidad artificial. Dicha conducta ligera ante la vida traerá beneficios para nuestra salud, nos ayudará a ser más longevos, y alejará de nosotros los daños causados por el estrés y la ansiedad de casarnos con ciertas ideas y no querer soltarlas.

Para Zhuangzi no hay verdades absolutas, la verdad es relativa a nuestra experiencia individual y no podemos conocer las cosas en su totalidad. Es mejor suspender nuestros juicios porque nunca tenemos suficiente evidencia para comprobar que lo que creemos es universalmente correcto o verdadero. No estamos realmente seguros de nada y el punto es reconocer dicho absurdo para encontrar un alivio ante la incertidumbre. Podemos acercarnos al mundo a través de una actitud relajada basada en la improvisación como un juego libre de nuestra mente lógica y así evitar los daños de querer demostrar que tenemos la razón.

Efectos del humor zhuangziano

La filosofía zhuangziana y el aspecto terapéutico de su humor ofrecen alternativas para observar la vida como incongruente y desde ahí cultivar sanidad e higiene mental, en lugar de enfermarnos por apego a ideas fijas. Este es el reto existencial que nos propone el Zhuangzi como un texto que narra diversas situaciones de manera alucinante y carnavalesca.

Las narraciones surrealistas y graciosas de este texto buscan desdibujar, o como ya señalé, deconstruir las formas limitadas en que vemos el mundo. Nuestras creencias son aprendidas, se imponen sobre nosotros de manera arbitraria y muchas veces las seguimos a ciegas. Reconocer la incongruencia para encontrar alivio y mantener la cordura frente a la ansiedad provocada por creer que tenemos la verdad significa tener una actitud más relajada para ver la realidad, así como para vernos a nosotros mismos y entender que dicha autopercepción está basada en expectativas sociales que son al final arbitrarias.

Ese mundo moral interiorizado y normalizado inconscientemente puede ser sumamente nocivo cuando nos equivocamos al cumplir nuestro papel, porque de la vergüenza al autodesprecio hay solo un paso. Resulta absurdo para el daoísmo que queramos cumplir la meta de ser algo distinto a nuestra naturaleza y por esto se destaca que el camino de la salud está en cultivar aquello que nos haga fluir con alegría, sorteando las dificultades de la vida con una sonrisa en el rostro, navegando el mundo a carcajadas.

La rectificación de los nombres como un absurdo

¿Cómo funciona la teoría de la incongruencia para criticar al confucianismo desde el daoísmo zhuangziano? El núcleo de la teoría de la incongruencia es que el resultado de un evento no empata con nuestras expectativas y rompe con la lógica de aquello que esperamos. Como mencioné antes, la risa surge para disolver la tensión generada por expectativas no cumplidas en lo que acontece realmente, y esto provoca una liberación de energías nerviosas y psíquicas. En otras palabras, según la teoría de la incongruencia algo es gracioso porque en nuestro cálculo de las circunstancias lo que ocurrió como resultado se salió del esquema de lo que nuestra razón consideró como posible.

El Zhuangzi critica un tipo de incongruencia que la escuela confuciana considera muy importante, aquella que refiere al principio confuciano de rectificación de los nombres, zhengming 正名. Como mencionan Ames y Rosemont11 en su traducción de Las Analectas, la ética confuciana en la China clásica se basa en cumplir los roles sociales preestablecidos en el modelo de las cinco relaciones, wulun 五倫, para sostener la armonía social. Desde antes de la dinastía Qin, para los seguidores del confucianismo la congruencia entre nombre y realidad fue muy importante y todos debían encarnar el rol prescrito por su papel en la comunidad como hijos, padres, parejas, amigos, o regentes.

Según este principio moral, nombrar a alguien dentro del sistema social, ming 名, provoca que cada persona deba cumplir a cabalidad su papel de acuerdo con esa designación para beneficio de la comunidad. Entonces la persona es reconocida en sociedad porque cumple apropiadamente con este rol al reflejarlo en su conducta, la cual básicamente trata de hacer realidad, shi 實, aquello que se considera como correcto según su puesto en la colectividad. La correspondencia entre nombre y realidad que sostiene al principio de rectificación de los nombres es vista por la filosofía daoísta como un absurdo.

La rectificación de los nombres es arbitraria como cualquier juego de niños que termina sin tener consecuencias irremediables. La correspondencia que el confucianismo pretende imponer entre los nombres y una conducta apropiada es en el fondo un producto de circunstancias accidentales y contingentes. La rectificación de los nombres depende de un constructo social que, aunque nos ayuda a vivir en armonía en sociedad es en el fondo incongruente porque no necesariamente corresponde con la naturaleza de cada individuo. Al enfrentarnos con la realidad de nuestra naturaleza muchas veces no empataremos con dichos nombres prescritos porque estos fueron impuestos de forma rígida sobre nosotros para limitarnos a cumplir un papel.

El confucianismo es una doctrina que impone un carácter normativo para vivir armónicamente en sociedad y lo aplica a su modelo ético y político. Cada relación interpersonal en dicho sistema tiene correspondencia con un rol determinado que la persona debe cumplir. Estas son expectativas ilusorias y que pretenden ser coherente al conectar las emociones y actos de una persona con el papel que debe cumplir según su designación. Pero tomar este nombre con demasiada seriedad y como la única posibilidad tiene por consecuencia que surjan presiones por cumplir con suficiencia dichos lineamientos para vivir, cuando tal vez no son parte de nuestra naturaleza. Esto puede enfermarnos.

Por esto el daoísmo de Zhuangzi quiere alejarse de cualquier clase de militancia que derive en un ‘ismo. Al burlarse del modelo social confuciano, lo pone en duda y lo critica porque nos exige tener congruencia según la rectificación de los nombres, pero el daoísmo muestra que inevitablemente resulta hipócrita pretender seguir a cabalidad el papel que se nos impone, pues estos nombres son definidos arbitrariamente. Por esto el humor zhuangziano expone dicho modelo social como incongruente y lo considera cómico y risible pues hay una constante desconexión entre la expectativa atada a una identidad social y las acciones y emociones humanas reales en tanto que son imperfectas.

La mejor manera de lidiar con esta clase de incongruencia es usar el humor para jugar como un infante y deambular sin preocupaciones por la vida. Cada persona tiene la oportunidad de explorar diversos roles, puntos de vista, emociones, etc., para mantener una vida sana lejos de apegos y fijaciones. Para enfrentar la ansiedad que causa tratar de esforzarnos por cumplir dichos patrones artificiales, la risa es la mejor medicina. El humor nos permite poner las cosas en perspectiva, dar un paso hacia atrás y actuar de manera libre, locuaz y ligera, como un sabio daoísta tonto y loco, sin tomar las cosas tan a pecho.

El tonto y su carácter relajado

Moeller y D’Ambrosio12, así como Ziporyn13 ven la figura del comodín o joker en el juego de naipes como un elemento presente en la filosofía daoísta al reafirmar que esta clase de carta puede adquirir múltiples valores y cambiar el sentido del juego. El comodín es una fuerza improvisatoria y creativa que toma un poco de todas las demás cartas sin identificarse plenamente con ninguna de ellas. Adaptarse a los cambios y enfrentar con estrategias novedosas cada nuevo reto es lo que le distingue.

Para Moeller y D’Ambrosio es posible adoptar al comodín fuera del juego de cartas para hablar también de su carácter bufonesco como una especie de comediante cercano a lo carnavalesco en Bajtín: un trovador cómico que no se toma nada en serio, ni siquiera a la aristocracia en su jerarquía y solemnidad. ¿Qué ocurre si nos vemos a nosotros mismos como comodines o bufones de la vida? En lugar de la solemnidad y la formalidad como motivaciones, podríamos reconocer el absurdo detrás del papel y la máscara que usamos nosotros mismos. Tal vez al cambiar de máscara podríamos tener otras miradas, valores, preferencias, metas y emociones, y así podríamos movernos a través de la vida sin tomar ningún papel en sociedad tan en serio. Así evitaríamos seguir un curso exclusivo de acciones basado en ideas limitantes sobre cosas que en realidad son aleatorias en su naturaleza al reconocer que tales represiones de nuestro propio devenir pueden dañarnos.

Usando el vocabulario daoísta, se puede ver al comodín como una figura similar a la del eje de una rueda en tanto espacio abierto que cambia el sentido de las cosas para que funcionen a su favor. Esto significa ver los cambios constantes de la vida desde la imparcialidad y adaptarse para vivir sanamente, algo que resalta el aspecto terapéutico del humor filosófico contenido en el Zhuangzi. La figura del comodín tiene el potencial de realizar cualquier cosa posible y ganar el juego de cartas, y el bufón lleva la baraja al mundo real para mostrar que el orden social es un juego e indicar que no necesitamos atarnos a reglas que nos limitan. Reconocer tal absurdo ayuda para adaptarnos mejor a las incongruencias de la vida y cultivar nuestra salud.

Entender que la incongruencia es un aspecto natural de la vida como experiencia paradójica permite prestar atención al absurdo como una posibilidad. En la vida siempre hay cosas que llegan de manera inesperada y nos hacen sentir plenos: a veces a partir de lo paradójico obtenemos una reacción fisiológica y psíquica de alivio, la risa nerviosa. Entonces reconocemos que en el dilema de existir podemos incluso llegar a burlarnos de temas tabú, así como de nosotros mismos, y encontrar una válvula de escape ante represiones surgidas del código moral en que fuimos criados. La vida llega al extremo de ser incongruente si decimos, por ejemplo, que venimos al mundo a vivir tan solo para surcar un camino y finalmente morir, y esta clase de contradicciones que componen la vida son importantes para el lector del Zhuangzi, ya que permiten entender la comicidad absurdista presente en las historias que narra el texto.

El Zhuangzi en su estilo literario cambia constantemente de escenario, con cortes abruptos en su relato entre diversas situaciones extrañas o anecdóticas. El texto no se apega a ninguno de sus personajes, ni siquiera al maestro Zhou. Parece atisbarse que la meta su estilo literario es evidenciar el cambio constante en las cosas, para desapegarnos de una sola narrativa posible. Incluso el primer capítulo de la sección dedicada a deambular sin preocupaciones proyecta la constante transformación de la realidad ejemplificada en un animal mutante para demostrar que en el fondo tomar algo como esencialmente cierto puede ser imprudente, si en realidad es un juego de palabras que en otro contexto puede no tener sentido.

Puedo acreditar que el alivio planteado en el Zhuangzi resuena con ideas del nihilismo consumado desarrolladas por Nietzsche, o en el absurdismo de Camus, donde el sinsentido de la vida nos da la libertad total de vivir con bienestar. Sin embargo, los objetivos de estos pensadores occidentales son distintos de los del sabio daoísta. Pero parecen hallar un punto de encuentro en que no hay mucho de qué preocuparse si no tomamos las cosas tan en serio, así que es mejor vivir con desapego y sin ansiedad. Es mejor soltar lo que nos daña que intentar defender nuestro punto de vista o pretender alcanzar un objetivo de forma obsesiva.

Para el daoísmo de Zhuangzi, el enfoque no tiene que ver con un nihilismo sin sentido, sino con dejar ir los apegos que son dañinos para la salud. El humor ayuda para criticar la ridícula pretensión de querer saber qué es lo único correcto en la vida, así como para ridiculizarnos a nosotros mismos. No es posible suprimir la risa, aunque existan presiones sociales o políticas como ocurriría en el caso del confucianismo. Establecer una rigurosidad extrema para proteger la armonía social es algo risible al reconocer sus defectos con una sonrisa en el rostro. Este espíritu juguetón del daoísmo no desapareció ni siquiera con el paso de los años y los cambios dinásticos.

Ejemplos de humor filosófico zhuangziano

Para efectos de eficacia, me centraré en solo algunos ejemplos donde se aprecia el uso del humor filosófico en el Zhuangzi. Cabe recordar una vez más que el texto narra historias de personajes que poseen un carácter absurdo, que expresan ideas de manera ambigua o incoherente de acuerdo con lo que se espera de ellos de manera lógica para revelar que nuestra realidad es incongruente también. Aquello que podríamos nombrar como normal o cotidiano se lleva en este texto a situaciones fuera de lugar e inesperadas para deconstruir nuestras expectativas. Reitero que no pretendo explicar por qué estas narraciones son graciosas, sino explicar cómo al ser visto desde la teoría del humor, el daoísmo utiliza lo cómico como un recurso filosófico relevante.

El jorobado que atrapa cigarras
como ejemplo de la eficacia de lo inservible

Esta anécdota hace eco con la historia del carpintero que no desea cortar un árbol que creció torcido y se percibe como inservible para darle un uso práctico. El jorobado de esta historia dice que su cuerpo y su brazo son como un árbol torcido y una rama podrida respectivamente. Su cuerpo es bueno para nada, como el árbol torcido que no es útil porque no puede ser usado para hacer tablas o un mueble. Un árbol torcido que solo da sombra cumple su propósito en concordancia con su naturaleza.

¿Cómo es posible que un jorobado sea capaz de capturar cigarras? Su habilidad no proviene de lo que aparentemente lo define, sino de que fluye con su naturaleza y esto le favorece. Aunque un jorobado sea visto como un bueno para nada, en el fondo puede poseer habilidades especiales de las que otros carecen, su habilidad extraordinaria para capturar cigarras con una vara proviene de cultivar mediante la práctica aquello que es natural en él, y aunque esto parezca ridículo, él demuestra que es talentoso y posee una gran destreza a pesar de tener una limitante fisiológica.

Este jorobado es un sabio daoísta que ha dominado su cuerpo, aunque sea imperfecto y parezca inepto para lograr ciertas metas que otras personas podrían tener. Ha desafiado las expectativas sobre su persona y desarrollado un talento inesperado, incongruente y único, que resalta su naturaleza particular. Es una de varias figuras marginales en el texto, al igual que el ermitaño daoísta es un maestro. Posee destreza física y ha dedicado su vida a algo trivial como capturar cigarras una actividad que carece de motivos ulteriores o ambiciones que podrían tornarse enfermizas. El jorobado como personaje literario parodia la obsesión humana de alcanzar ciertos fines prácticos ya que a pesar de su inutilidad para cumplir un rol en el orden social supo perfeccionar una técnica a pesar de ser físicamente imperfecto.

Zhuangzi además muestra admiración por este paria de la sociedad, que es un ejemplo de sabiduría práctica y espontánea en vez de ser un letrado confuciano de alguna corte, o alguien que fue designado con un nombre que debe realizar en su comunidad para conservar el orden social. La acción sin esfuerzo del jorobado para capturar cigarras es característica del camino daoísta de la no acción, alejada de satisfacer deseos y lograr objetivos.

Peces felices: ¿Cómo saber si un pez es feliz?

Durante un paseo Huizi y Zhuangzi debaten sobre la felicidad de los peces que nadan libremente en el río. Una vez que Zhuangzhou dice que los peces del río están felices, Huizi le pregunta cómo es que sabe que lo están, mostrando su obsesión con saber si su interlocutor realmente sabe a ciencia cierta que aquello que dice es verdad. Mediante un juego de preguntas espejo que se vuelve paradójico, el maestro Zhou le muestra a su amigo que esta clase de debates filosóficos son vacíos y poco fructíferos, y que él solo dijo que los peces son felices sin pretender alcanzar una verdad ulterior.

El ingenio de Zhuangzi le da un giro absurdista a la pregunta de Huizi para satirizar el pensamiento lógico de la escuela de los nombres y mostrar que puede hablarse también desde la intuición y la espontaneidad. Además, pone en evidencia que al preguntar si realmente sabemos lo que otros están pensando o sintiendo encontramos que claramente no podemos saber algo así con exactitud. La lógica no nos permite acceder a tal conocimiento, pues es la experiencia de vida de alguien más.

Zhuangzi no pretende ser el ganador en este debate, sino poner de manifiesto que la vida no puede encerrarse en esta clase de discusiones absurdas sobre lo que alguien realmente piensa o dice como si fuese una verdad universal. La felicidad de los peces, ni depende de nosotros, ni busca ser demostrada por nuestros juicios: nuestra opinión no vale lo suficiente en dicho contexto. Este es el encuadre lúdico de esta historia, demostrar que aquello que Huizi pretende criticar en las palabras de su amigo por pretender alcanzar lo verdadero es igualmente inaccesible para él. Básicamente Zhuangzi se burla de su amigo porque Huizi parece creer que realmente logrará saber si los peces son felices al preguntar cómo es que realmente podemos saber si son felices, o que podremos definir si un pez sabe qué es la felicidad.

Wang Ni, el sabio idiota que se pregunta
sobre nombres y actualidades

Este sabio daoísta es una muestra del estado paradójico de la sabiduría humorística y juguetona planteada por Zhuangzi. Wang Ni vive retirado en la montaña, preguntando cosas que parecen no ir a ninguna parte y actuando como un loco. Las paradojas y preguntas que se plantea demuestran que él ve el mundo con otros ojos y su visión es desconcertante. Su manera de responder a una pregunta haciendo preguntas nuevas que parecen aún más incongruentes tiene la finalidad de llevar las cosas al límite y al absurdo, sus preguntas sirven para burlarse de las preguntas anteriores, que parecen muy serias, pero son irrelevantes si se les enfrenta con una pregunta más perspicaz.

La sabiduría de Wang Ni tiene una actitud idiota que usa la conducta de un tonto para mostrar que podemos tomar las cosas con mayor ligereza, pero en realidad sus ideas son muy complejas y profundas. La paradoja de estar vivo tal vez en realidad es diferente de como la definimos, tal vez en realidad la muerte nos define, y tal vez aquello que nombramos como vivir es en realidad morir desde el momento en que nacemos. Esta expresión constante de paradojas busca burlarse de los sabios que creen tener las respuestas a todas las preguntas o la razón última para explicar el porqué de las cosas o cuál es el motivo de nuestra existencia.

Este sabio loco encarna al daoísmo en tanto que es representante de una escuela que no se aferra a ninguna línea definitiva del conocimiento, que acepta la transformación constante del dao 道 para adaptarse a él y vivir en armonía con el cambio, la incertidumbre, el ridículo y el absurdo. El daoísmo en este sentido no trata de crear bases sólidas y perfectas sobre las cuales sostener una realidad volátil y cambiante. La idiotez de Wang Ni es en realidad un modo libre de vivir que no se limita por normas sociales, ni por nombres o categorías que al final son arbitrarias.

Hundun muere por recibir lo que otros creen que merece

Los reyes Rápido y Furioso quisieron regalarle algo a Hundun, la energía caótica original. Quisieron darle ojos, oídos, boca y nariz, así que decidieron labrar hoyos en su cuerpo, pero esto era algo que Hundun no necesitaba y terminó muriendo. A pesar de que los reyes creyeron hacer esto por el bien de Hundun, terminaron lastimándolo.

El que los reyes pretendieran darle a Hundun como regalo la percepción mediante los sentidos refiere a que a través de estas facultades los seres humanos constantemente hacemos juicios sobre el mundo cuando saboreamos u olemos algo y nombramos su carácter, y cuando vemos u oímos y juzgamos las cosas como correctas o incorrectas. En este sentido, Hundun como imagen del caos murió porque comenzó a ponerle orden a las cosas, dejó de vivir en flujo con ellas. Hundun comenzó a definir las mediante juicios surgidos de sus sentidos y esto terminó haciéndole mal.

Esta parábola muestra que tener un compromiso excesivo con nuestros juicios acerca de cualquier cosa puede llegar a lastimarnos. Aferrarnos a cualquier idea como la única posible y verdadera puede tener consecuencias negativas y nocivas para nuestra salud. Hundun estaba sano sin necesidad de hacer juicios hasta que alguien más quiso mostrarle lo que consideraba bueno para él y la situación se fue en picada. La pregunta detrás de esta historia daoísta es ¿Cómo es que algo que parece benéfico para alguien puede en realidad ser malo para mí? Aplicada al contexto del orden social impuesto por el confucianismo, se puede plantear si aquello que nos dice la sociedad es lo mejor para nosotros realmente, o si en verdad es algo que nos está limitando y manteniendo insanos.

Tener una postura demasiado cuadrada ante las cosas en vez de mantener la neutralidad para adaptarse al cambio es algo que puede destruirnos según los filósofos daoístas. Hay que hallar un punto de balance propio, independiente de las opiniones externas sobre lo que debemos hacer. Para la cultura china, la imagen del centro posee un valor especial, es un reflejo de la simplicidad y la armonía, del balance complementario entre opuestos que a veces puede ser dañado por la conducta humana que hace juicios y el constante esfuerzo por cumplir deseos. Es mejor seguir nuestra naturaleza para llevar una vida sana en vez de forzar e imponer expectativas que nos lastiman.

Cada persona tiene un sistema de valores diferente que posee cualidades distintas. Nuestra naturaleza es expresada en estos valores, pero muchas veces los juicios que creamos desde nuestras creencias nublan nuestra vista cuando nos apegamos a ellos, una experiencia que puede ser estresante y abrumadora en algunos casos.

Conclusión

Tras explorar brevemente las cualidades del humor filosófico en el Zhuangzi para enfatizar su aspecto terapéutico, articulé la relación de dicha risa daoísta con una teoría híbrida del humor donde el alivio es mediado por la incongruencia. Explicar las principales teorías del humor (superioridad, alivio e incongruencia) sirvió para usar este modelo híbrido que propongo para interpretar el pensamiento zhuangziano. Expuse cómo el humor de este filósofo daoísta no solamente critica el orden social y las expectativas surgidas del esquema confuciano de rectificación de los nombres, sino que a su vez ofrece alternativas para cultivar una vida sana, libre de apegos y perspectivas rígidas.

El Zhuangzi y sus narraciones absurdas presentan personajes contradictorios para mostrar la fragilidad de lo que creemos acerca de la vida en tanto que es algo arbitrario. Nuestras opiniones limitadas sobre la realidad y sobre nosotros mismos respecto al papel que deberíamos cubrir en el esquema social se agotan cuando la incongruencia de lo inesperado es la respuesta a nuestras expectativas. Este es un recurso que la filosofía del humor puede aprovechar para abrir un espacio de alivio desde el cual cuestionemos la hegemonía de la lógica y la racionalidad para cambiar nuestra manera de vivir y enfocarla en la espontaneidad. El humor zhuangziano no es trivial ni absurdo sin motivos, es una forma de sabiduría deconstructivista de lo normativo, que celebra lo ambiguo como una llave humorística hacia la salud y la higiene mental.

El diálogo hermenéutico y comparativo planteado por este artículo al mezclar ideas de la filosofía daoísta con la teoría occidental del humor pretende ampliar el campo de estudio de estos temas en el mundo de habla hispana y proponer nuevas vías de interpretación para acercarse a una obra tan rica como el Zhuangzi. Tener un marco lúdico para mirar hacia el valor terapéutico del humor permite a la hermenéutica abordar lo cómico como un elemento sustancial del daoísmo y mostrar que el humor filosófico es un dispositivo legítimo para surcar un camino del pensar que busque cambiar nuestra relación nociva con el apego a ideas fijas en favor de cultivar la higiene mental y la buena salud para fluir con la vida misma.

Un texto daoísta como el Zhuangzi nos invita a dejar de tomar las cosas tan en serio, a reírnos hasta de nosotros mismos como manojos de contradicciones y encontrar en la risa provocada por el absurdo una llave que abra la puerta del alivio existencial. La risa encarnada en figuras daoístas como ejemplos de sabios tontos, bufones y comodines filosóficos es un recordatorio de que vivir plenamente significa aceptar la incertidumbre de la vida y responder a sus incoherencias con humor y desapego.

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  1. 1 Amir, L. et al. “Philosophical Humor Roundtable.” Collaborative Learning 四海为学. Enero 2025. 1 hr, 47 min, 7 sec. https://www.youtube.com/watch?v=m-OHZlz0oh8.

  2. 2 Amir, Lydia. Philosophy, Humor, and the Human Condition: Taking Ridicule Seriously (New York: Palgrave Macmillan, 2019).

  3. 3 Amir et al. “Philosophical Humor Roundtable,” 2025.

  4. 4 Spencer, Herbert. “On the Physiology of Laughter”. En Essays on Education and Kindred Subjects (New Zealand: The Floating Press, 2009).

  5. 5 Freud, Sigmund. “Humor.” En The Standard Edition of the Complete Psychological Works of Sigmund Freud, Vol. 21, ed. & trad. James Strachey (London: Hogarth Press, 1961).

  6. 6 Hutcheson, Francis. Reflections Upon Laughter, and Remarks on the Fable of the Bees (Glasgow: R. Urie, 1750).

  7. 7 Kant, Immanuel. Crítica del juicio (Buenos Aires: Editorial Losada, 2006).

  8. 8 Moeller, Hans-Georg, and Paul J. D’Ambrosio. Genuine Pretending: On the Philosophy of the Zhuangzi (New York: Columbia University Press, 2017).

  9. 9 Bajtín, Mijaíl. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: El contexto de François Rabelais (Madrid: Alianza Editorial, 2007).

  10. 10 Yutang, Lin 林語堂. “On Humour” [Lun youmo 論幽默]. Trad. J. C. Sample. En Humour in Chinese Life and Letters: Classical and Traditional Approaches. Jocelyn Chey, J. & Davis, J., (eds.) 33-45 (Hong Kong: Hong Kong University Press. 2011).

  11. 11 Ames, R. T., & Rosemont, H. The analects of Confucius: a philosophical translation (Ballantine Books. 1998).

  12. 12 Moeller, H-G & D’Ambrosio, P.J. Genuine Pretending: On the Philosophy of the Zhuangzi. (New York: Columbia University Press, 2017).

  13. 13 Ziporyn, Brook. Experiments in Mystical Atheism: Godless Epiphanies from Daoism to Spinoza and Beyond (Chicago: University of Chicago Press, 2024).