Reseña/Review
El movimiento antichino en México (1871-1934). Problemas del racismo y del nacionalismo durante la Revolución Mexicana, de José Jorge Gómez Izquierdo. Versión revisada y corregida. Puntarenas/San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, Colecciones del Pacífico, Colección Estudios sobre el Mundo Chino, Serie Migraciones, 2023. 200 págs. ISBN: 978-9930-608-07-4

MARTÍN ALESSANDRO PICOS BENÍTEZ

Universidad Autónoma de Sinaloa, Mazatlán, Sinaloa, México

martinpicos@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0009-0003-5874-677X

La reedición de El movimiento antichino en México (1871-1934), publicada por la Universidad de Costa Rica tres décadas después de su primera aparición, confirma el carácter fundacional de este libro en los estudios sobre racismo, nacionalismo y migraciones asiáticas en América Latina. La obra de José Jorge Gómez Izquierdo, largamente reconocida por su rigor empírico y su ambicioso horizonte histórico, no solo conserva su potencia interpretativa: en su nueva versión, el autor integra herramientas conceptuales contemporáneas —notablemente la biopolítica foucaultiana— y amplía la documentación visual e histórica, actualizando un marco analítico que hoy se considera indispensable para comprender la fabricación del racismo antichino en México.

Uno de los aportes más significativos del libro, reafirmado por la edición de 2023, es su enfoque de larga duración. Gómez Izquierdo demuestra que la matriz del prejuicio antichino no es producto exclusivo del contacto directo entre México y Estados Unidos en el siglo XIX, como supuso durante décadas la historiografía, sino que hunde sus raíces en los imaginarios ibéricos formados desde el siglo XVI. Esta genealogía —que los documentos del archivo colonial y la literatura misionera contribuyeron a cristalizar— forjó una representación de China como civilización estancada, moralmente sospechosa y culturalmente impermeable.

La obra muestra que esta imagen, reproducida por administradores coloniales, viajeros ilustrados, hegelianos y positivistas del siglo XIX, fue reactivada y adaptada por las élites porfiristas y revolucionarias. Esta dimensión genealógica es crucial: permite comprender que la sinofobia mexicana, lejos de ser imitación acrítica del “exclusionismo” estadounidense, articuló tradiciones intelectuales hispánicas, ansiedades modernas sobre higiene y degeneración, y proyectos nacionales de homogeneización racial.

La obra reconstruye con precisión el modo en que el Estado mexicano —del Porfiriato al PNR posrevolucionario— convirtió al “peligro chino” en dispositivo político. Utilizando ejemplos rigurosamente documentados en archivos federales y estatales, Gómez Izquierdo explica cómo diversas autoridades movilizaron la retórica de la “defensa de la raza” para cohesionar al nuevo sujeto nacional en torno al ideario del mestizaje. Este punto, ya presente en la primera edición, adquiere mayor densidad conceptual en la nueva versión gracias a la incorporación de la noción foucaultiana de biopoder.

Lo que emerge es una lectura contundente: el antichinismo no fue una suma dispersa de prejuicios populares, sino una tecnología estatal de administración de poblaciones, que empleó discursos médicos, sanitarios y moralizantes para distinguir entre cuerpos “aptos” e “inaptos” para la nación. La asociación de los chinos con enfermedades “exóticas”, prácticas “degeneradas” o hábitos “antihigiénicos” —elemento recurrente en la prensa, en dictámenes sanitarios y en la propaganda local— constituye, para Gómez Izquierdo, la forma específica que asumió en México el racismo moderno.

A la luz de este argumento, episodios como la creación de ligas antichinas, la política de exclusión migratoria en Sonora, las expulsiones masivas de los años veinte y la masacre de Torreón dejan de verse como irrupciones excepcionales y pasan a inscribirse en un proceso sistemático de racialización institucional. El libro demuestra, con particular claridad, que la revolución mexicana —leída comúnmente como ruptura emancipadora— mantuvo y profundizó las lógicas discriminatorias heredadas del siglo XIX, transformando los prejuicios en políticas de Estado.

Uno de los avances más notorios de esta edición es la inclusión de un análisis más profundo sobre el papel del género en la construcción del racismo antichino. El autor muestra que los discursos dirigidos a la “mujer mexicana” constituyeron un mecanismo privilegiado para naturalizar la vigilancia sobre la sexualidad y la reproducción. Los subcomités femeninos vinculados a las ligas antichinas revelan la importancia del trabajo afectivo y moral en la elaboración de la “raza de bronce”, ideal mestizo que articuló identidad, virtud doméstica y lealtad nacional.

El énfasis en esta dimensión permite conectar el antichinismo con otras genealogías del racismo en México —contra comunidades indígenas, afrodescendientes o migrantes centroamericanos—, todas ellas articuladas mediante la imaginación de la maternidad y la reproducción como asuntos de seguridad nacional. De esta manera, Gómez Izquierdo adelanta un campo de investigación que hoy se reconoce como central: el entrelazamiento entre racialización, género y biopolítica.

La relevancia actual del libro se evidencia también en los paralelismos que la nueva edición sugiere entre el racismo antichino del periodo 1870-1934 y las expresiones de sinofobia reactivadas globalmente durante la pandemia de COVID-19. Existe la persistencia del estereotipo del “portador natural de enfermedades”, el cual no es un residuo del pasado, sino un mecanismo que reaparece con rapidez en contextos de crisis. Esta dimensión comparativa —historia y presente— convierte al libro no solo en una obra de referencia para historiadores de México, sino también en un instrumento crítico para comprender la construcción global del racismo antiasiático.

Desde su primera edición, El movimiento antichino en México (1871-1934) sirvió como punto de partida para investigaciones sociológicas, antropológicas y demográficas, y esta reedición —cuidadosamente preparada junto con la Universidad de Costa Rica— le otorga nueva visibilidad internacional, ya que,

El movimiento antichino en México (1871-1934), en su edición revisada y ampliada, es una obra imprescindible para quienes estudian la relación entre México, Asia y la diáspora china; pero también para quienes buscan comprender cómo se fabrican los racismos de Estado en contextos revolucionarios y posrevolucionarios. Su combinación de genealogía histórica, análisis político y reflexión teórica convierte a este libro en una contribución mayor a los estudios asiáticos desde América Latina y en un referente obligado para la historiografía del racismo en el país.

La publicación de la Universidad de Costa Rica no solo recupera un clásico: lo refrenda como un instrumento analítico de primer orden para un momento global en el que la sinofobia —histórica y contemporánea— exige nuevas herramientas intelectuales y políticas para ser desarticulada.

Citar como: Picos Benítez, Martín Alessandro. RESEÑA/REVIEW. El movimiento antichino en México (1871-1934). Problemas del racismo y del nacionalismo durante la Revolución Mexicana, de José Jorge Gómez Izquierdo. Revista Internacional de Estudios Asiáticos 5 n.º 1 (2026), 221-224.
DOI https://doi.org/10.15517/r3seba27

Fecha de recepción: 22/10/2025 | Fecha de aceptación: 10/11/2025