Wimb lu, Rev. Estud. de Psicología UCR, 21(1) 2026 (Ene-Jun, publicacion continua): 1-31
ISSN: 1659-2107 ISSNe: 2215-6712
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Desde la perspectiva kleiniana, esta dualidad refleja la percepción dividida del niño hacia
la madre: una figura buena y protectora, pero también cruel y persecutoria. El autor sostiene que
el proceso de condensación es clave para entender las inconsistencias internas de la leyenda. La
doncella se presenta como un ángel virginal cuasi-materno y cuasi-erótico, pero también como una
femme fatale asesina. Esto simboliza las etapas de la percepción infantil de la madre durante el
período edípico. Tal como ocurre en los sueños, los mitos condensan elementos contradictorios
que, en el pensamiento consciente, suelen ser neutralizados (Mohacsy 1984).
La interpretación de Mohacsy (1984) sobre la caza del unicornio señala que las imágenes
duales del objeto idealizado y el objeto persecutorio permanecen en la mente desde la primera
infancia. Durante el conflicto edípico, el niño asocia a la madre cruel con la figura persecutoria de
su infancia, aquella quien niega la satisfacción. De forma similar, los aspectos positivos de la
madre protectora se entrelazan con esta dualidad, generando una imagen sólida y ambivalente.
Según Mohacsy, esta narrativa evoca lo "ominoso", algo que resulta tanto extraño como familiar,
en palabras de Freud (1992) lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico o lo extraño que se
remonta a lo antiguo o a lo familiar hace largo tiempo.
Así, en términos históricos, Mohacsy (1988) propone que la proliferación de estas
imágenes coincidió con la persecución del catarismo, una secta gnóstica cristiana por parte de la
Iglesia en el siglo XIII. A diferencia de la Iglesia Católica Romana, el catarismo, influenciado por
ideas maniqueístas, concebía el cosmos como un conflicto entre dos fuerzas irreconciliables: el
bien, representado por Dios, y el mal, personificado en Satanás. En esta visión dualista, la tierra
pertenecía a la "provincia del mal" y, por tanto, era intrínsecamente corrupta. Como resultado, los
cátaros rechazaban la Encarnación, considerando a Cristo y a la Virgen María como espíritus o
ángeles en lugar de seres humanos de carne y hueso, ya que esto contradecía su cosmovisión.
Desde algunas interpretaciones del mito, se propone que los cátaros denunciaron las
atrocidades realizadas por la Iglesia Católica evitando utilizar su propia iconografía y apropiándose
de la simbología encarnacional para protestar contra los actos de persecución. En este caso, el
unicornio representaría al catarismo compartiendo con él la castidad, la santidad, la pasividad, los
cátaros favorecen la no violencia y el ascetismo. La doncella representa a la Iglesia Católica, la
hipócrita “ramera con rostro santo". Los perros y los cazadores representan a los soldados de la