Resumen

Aprender a mirar, pensar e interrogar antropológicamente el mundo ha sido uno de los retos apasionantes, a los que se han enfrentado muchos hombres y mujeres de todo el mundo. Estos en un primer momento viajaron fuera de su cultura, motivados por el embrujo irresistible de conocer ese "otro cultural", que escondía la promesa de mostrar los ámbitos más íntimos del ser humano, desde sus costumbres, sus reglas, sus valores, hasta la comprensión de las distintas cosmovisiones que pueblan el mundo entero. En un segundo momento, cuando las fronteras culturales se van desvaneciendo, los antropólogos y antropólogas vuelven los ojos sobre sus propias sociedades, para estudiar, ya no sólo el allá, sino el aquí.