Resumen

Al advertir los signos de fanatismo con los que inicia la humanidad este milenio, surge el anhelo por una cultura donde la tolerancia sea el valor central de un sujeto plural, fundante de una humanidad diversa. Este deseo no será en vano si al discutir la tolerancia se genera una cultura que cuestione y finalmente rompa la racionalidad vigente. Se advierte que la creación de una cultura de tolerancia no calzará con muchas de las instituciones y matrices conceptuales vigentes. Un mundo tolerante requerirá transformar esta institucionalidad moderna que configura la actual espiritualidad -formas de conciencia-, valga decir,
requerirá transformar al actual ser humano. Por esto, el discernimiento requerido para emprender
semejante lucha, pasa por la crítica de la racionalidad moderna, no por su reproducción. Esta crítica
no puede formularse desde la misma razón moderna que, como lo señala John Gray, ya no contribuye al discernimiento del mundo actual.