Resumen

La ciudad hispanoamericana debe ser estudiada a partir de los elementos que la componen, desde su antepasado hasta su compleja trama urbana actual. Uno de los elementos clave del desarrollo y  transformación de la ciudad fue su inicio fundacional, desde aquel espacio tácito que terminó  convirtiéndose en un centro urbano con un elemento clave: la plaza. Este fue el elemento de  significación de la ciudad colonial y el ordenador de cada conjunto urbano de la fundación   hispanoamericana, y tal generalidad es común y se consolida como un patrón que va repitiéndose  en todos los núcleos de población. El análisis tipológico de la plaza es trascendental para entender  su evolución y transformación no solo como elemento independiente sino también de la ciudad que la compone. La investigación se centra en consolidar y caracterizar la plaza como un “tipo” y sus  variables (forma, ubicación, usos y arquitectura a su alrededor). Escoger este espacio para el   análisis demuestra la trascendencia de aquel vacío dentro de las ciudades densas actuales, la  escogencia de estos tres siglos limita el ejercicio en la búsqueda de parámetros de comparación y  clasificación como herencia de la cultura española dentro del territorio. Esta clase de estudios  tipológicos demuestran la relevancia de la formación de centros urbanos inéditos que transformaron para siempre el territorio indígena, y que aún hoy son imprescindibles en la lectura de la ciudad,  que se siguió configurando a través de aquel patrón.