Resumen

El proceso de incidencia política es una prueba más de la invisibilización y el no reconocimiento de la categoría política de mujer como categoría histórica y socialmente construida, atravesada por relaciones de poder, determinadas por la clase, el género, la racialización, nacionalidad, entre otras intersecciones (Espinoza, 2010). En este artículo, se presenta una reseña de experiencias colectivas de la cooperativa de vivienda por ayuda mutua (COOVIFUDAM R.L.) en Costa Rica nunca vistas desde el lente feminista. Se evidencia la violación del goce de derechos básicos debido a que seguimos siendo excluidas de los espacios de participación política, de espacios de elaboración de políticas públicas habitacionales y de toma de decisiones que nos afectan directamente. Las políticas viviendistas siguen siendo parciales, asumiendo el hábitat como una casa de 4 paredes y un techo, sin consideraciones sobre el uso diferenciado por género, entrecruzado con la clase. En el texto se aborda ¿de qué manera es la negación sistemática de la vivienda para las mujeres una forma más de violencia estructural? Sin embargo, existen espacios organizativos que compartimos habitares como bienes comunes, que se constituyen en herramientas de lucha para resolver no solo el acceso a una vivienda adecuada sino la posibilidad del reconocimiento desde otras identidades plurales, tal es el caso del cooperativismos de vivienda por ayuda mutua.

Palabras clave: Cooperativismo de vivienda, política en clave feminista, violencia estructural