Vida Ética
DOI:
https://doi.org/10.15517/hsxhe807Palabras clave:
Filosofía china, Daoísmo, Zhuangzi, ÉticaResumen
La filosofía tradicional divide la ética en tres grandes áreas: utilitarismo (recompensa y castigo), deontología (la voluntad divina), y la ética de la virtud (integridad personal). Los daoístas apoyan firmemente el último, coincidiendo con la concepción de Martin Seligman de las virtudes clave y las fortalezas de la personalidad. También insisten en la ética de la diferencia y la situación, señalando que nunca hay dos personas ni dos casos completamente iguales, lo que requiere adaptación y flexibilidad. Las virtudes clave son, por lo tanto, la tolerancia y el respeto, junto con un fuerte énfasis en las necesidades únicas de la otra persona. Así, la regla de oro aquí es “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”. Otra dimensión importante es la noción de libertad: libertad frente a las restricciones, hacia la realización personal y expresada en la libertad política. Los gobernantes deben escuchar siempre y dejar hacer, sin ser nunca controladores ni tiránicos. Además, la relación personal clave es la amistad, en la que personas con ideas afines se unen en paz y armonía aceptándose y apoyándose siempre, sin agendas personales importantes.