Abstract

Introduction. The pineapple fly (Melanoloma viatrix Hendel, 1911) was first reported in Colombia in 1991, and has become a limiting pest in pineapple crops in this country. The information about the species is scarce and it is required to estimate its distribution, fluctuation, and density, in order to design integrated pest management strategies. Objective. To evaluate food attractants as a sampling mechanism of Melanoloma viatrix Hendel. Materials and methods. The tests were carried out in pineapples farms in the municipality of Giron, Santander, Colombia, during the beginning of the first rainy season of 2003. Eight food attractants were evaluated within McPhail traps located in six random blocks within three commercial pineapple crops of the Perolera variety. Results. The McPhail trap food attractant tests captured more than 13 000 individuals, including diptera, lepidoptera, hymenoptera, neuroptera, hemiptera, and orthoptera, but only 138 specimens of the study species. Conclusion. Significant differences were observed in the captures of M. viatrix, being pineapple rind pieces, pineapple rind extract and natural pineapple juice the attractants that presented the best capture results.

Introducción

En 1991 se reportó por primera vez en Colombia el díptero Melanoloma viatrix, perteneciente a la familia Richardiidae (Hendel, 1911), conocido como mosca o gusano de la piña, y que se ha constituido en un grave problema de los cultivos comerciales de piña en los departamentos de Antioquia, Santander, Norte de Santander y Cundinamarca (ICA, 1991; Villalobos-Moreno y Luque, 2012; Villalobos-Moreno et al., 2013). El ataque inicia con la oviposición cerca o en el fruto, luego la larva emergida se introduce y se alimenta de su pulpa formando galerías que facilitan la entrada de microorganismos, lo que reduce la calidad del fruto (Arévalo, 1994; Villalobos-Moreno y Luque, 2012; Villalobos-Moreno et al., 2013).

La piña, especialmente la variedad Perolera, empezó a cultivarse de forma intensiva en Colombia a partir de los años cincuenta, y alcanzó la cúspide de la producción en los años setenta. Sin embargo, a pesar de poseer condiciones agroecológicas ideales para este cultivo, el país nunca ha ocupado un lugar importante en la producción mundial de este cultivo. En este contexto de la economía mundial, varios países centroamericanos y sudamericanos superan a Colombia, tanto en áreas sembradas como en producción, siendo Costa Rica el líder desde hace varios años (Garita, 2014). Históricamente, Colombia ocupa alrededor del puesto once con algo más de 500 000 t de piña al año y casi 11 000 ha sembradas (FAO, 2012; La República, 2012). Sin embargo, se debe resaltar que ha realizado exportaciones pequeñas y esporádicas tanto de fruta fresca como de productos procesados industrialmente, la mayor parte hacia Venezuela, Estados Unidos, Japón y Europa (Garita, 2014), sin que estos hayan generado mayores impactos en la economía nacional. Costa Rica, Honduras y México compiten, e incluso superan a Colombia, gracias a que han generado proyectos a nivel nacional a los que se suman capitales extranjeros para siembra, producción, procesamiento y exportación de piña fresca y sus derivados (CCI, 2006; Chavarría, 2010; Garita, 2014).

La piña se cultiva con densidades de siembra de 25 000 a 50 000 plantas por hectárea, en altitudes entre los 330 y los 1400 msnm, con temperaturas entre 21° y 28° C y precipitaciones de 1000 a 2500 mm al año. El suelo es un factor poco limitante para establecer el cultivo, ya que la piña crece en una variada gama de suelos que van desde arenosos hasta arcillosos, pero durante el ciclo fenológico de la planta se requiere una o dos aplicaciones de fertilizante (García y Martínez, 1991; Higuera, 1994; Salazar, 1994; Sandoval y Torres, 2011; Santoyo y Martínez, 2011). Este cultivo tampoco requiere riego suplementario, dado que la planta es resistente a la sequía (Jensen y Salisbury, 1988; García y Martínez, 1991; Higuera, 1994; Salazar, 1994; Sandoval y Torres, 2011; Santoyo y Martínez, 2011).

Dentro de los problemas fitosanitarios del cultivo de la piña, los patógenos están bien controlados con métodos profilácticos o preventivos; se ha comprobado que la inmersión de los colinos durante tres minutos en soluciones con plaguicidas evita el ataque de patógenos (Bonilla, 1992; Galindo, 1994a, b; Aravena, 2005; Sandoval y Torres, 2011). Sin embargo, se han reportado enfermedades como la pudrición del cogollo (Phytophthora sp.) y la peca o mancha del fruto (Penicillium funiculosum Thom, 1910) (Salazar, 1994; Sandoval y Torres, 2011). Con respecto a las plagas, destacan: sinfílidos (Miriapoda: Symphyla), ácaro rojo (Tetranychus sp.), escama roja circular (Chrysomphalus dictyospermi Morgan, 1889), palomilla de la raíz (Dysmicoccus brevipes Cockerell, 1893), cochinillas (Ceroplastes sp. y Toumeyella sp.), azulina de la piña (Thecla sp.), gusano tornillo de la piña (Castnia sp.), cucarrón del invierno (Podischnus agenor Olivier, 1789) y picudos (Metamasius hebetatus Gyllenhal, 1838 y Rhyncophorus palmarum Linnaeus, 1758) (Gallego y Vélez, 1992; Salazar, 1994; Sandoval y Torres, 2011; Santoyo y Martínez, 2011), así como la mosca de la piña que se reporta como el problema más grave en cultivos comerciales de piña en Colombia (Arévalo y Osorio, 1995). Se han realizado observaciones preliminares sobre biología y hábitos del insecto (Arévalo, 1994; Martínez, 1994; Montilla et al., 2007; Villalobos-Moreno et al., 2009; Villalobos-Moreno y Luque, 2012; Villalobos-Moreno et al., 2013) y dada la escasa información sobre la especie, es necesario profundizar en los estudios básicos, para implementar medidas de manejo más acertadas.

Los métodos de monitoreo de moscas de las frutas más efectivos y ampliamente utilizados, se pueden agrupar en dos clases: alimenticios y sexuales; en los primeros, se usan trampas MacPhail cebadas con diversos tipos de sustancias, y en los segundos, moléculas sexuales muy efectivas en trampas Jackson o sobre esferas de colores (Baker et al., 1985; Katsoyannos et al., 1999; Papadopoulos et al., 2001; Castañera, 2003; Primo-Millo et al., 2003; Heath et al., 2004; Matheus, 2005; OIEA, 2005; Raga y Sato, 2005; ICA, 2011; Gutiérrez et al., 2013; Pacheco, 2016). Las trampas McPhail han sido utilizadas en la detección y control de moscas de las frutas, con muy buenos resultados para Anastrepha spp., utilizando proteína hidrolizada de soya, el jugo de piña y una mezcla de melaza más urea (León, 1988; López, 1988; 1989; Martínez, 1994; Moreno y García, 1994b; Matheus, 2005). Trabajos realizaron por Moreno y García (1994a; 1994b) sobre manejo de la mosca de la piña con evaluación de cebos tóxicos y métodos de trampeo, no han tenido resultados lo suficientemente consistentes como para solucionar la problemática del monitoreo de la plaga.

Sobre la mayor parte de las especies del denominado complejo moscas de las frutas, se tienen un relativo buen conocimiento en aspectos biológicos, ecológicos, control de poblaciones y enemigos naturales, entre otros (Baker et al., 1985; Katsoyannos et al., 1999; Papadopoulos et al., 2001; Castañera, 2003; Primo-Millo et al., 2003; Heath et al., 2004; Matheus, 2005; Raga y Sato, 2005; ICA, 2011; Gutiérrez et al., 2013; Pacheco, 2016), caso contrario a lo que ocurre con M. viatrix (Villalobos-Moreno y Luque, 2012; Villalobos-Moreno et al., 2013). Con respecto al monitoreo poblacional de este complejo, existe una amplia variedad de sustancias hormonales y alimenticias con gran efectividad, e incluso alta especificidad, en la captura de adultos (Heath et al., 2004; OIEA, 2005; Raga y Sato, 2005; Gutiérrez et al., 2013). En el manejo integrado de plagas (MIP), el monitoreo es una actividad esencial y para ello, se utiliza ampliamente proteína hidrolizada en trampas McPhail. Este es un proceso que, debido a los costos, tiene cierta dificultad para ser implementado, por ello, y similar a lo propuesto en la presente investigación, se experimenta con atrayentes artesanales basados en jugos, orina y estiércol (Bateman y Morton, 1981; Mazor et al., 1987; Veloso et al., 1994; Salles, 1997; Rodríguez et al., 2000; Piñero et al., 2003; Heath et al., 2004; Canal et al., 2010).

Debido a la importancia de establecer ciertos parámetros poblacionales para futuros proyectos de manejo integrado como distribución, fluctuación y densidad de Melanoloma viatrix, el objetivo de este trabajo fue evaluar atrayentes alimenticios como mecanismo de muestreo de M. viatrix Hendel.

Materiales y métodos

Localización de los ensayos

La evaluación de los atrayentes alimenticios con trampas McPhail para captura de Melanoloma viatrix, se llevó a cabo según la disponibilidad de permisos para ingresar a las fincas, durante los meses de marzo y abril del 2003, que corresponde al inicio del primer periodo de lluvias del año. Los muestreos se realizaron en fincas de propiedad de los señores Felipe Ayala, Carlos Ruiz y Jorge Fonseca, con cultivos comerciales de piña de la variedad Perolera, ubicados en la vereda Llanadas (7°02’48N; 73°09’28O) del municipio de Girón, Santander, Colombia (Figura 1), en una altitud promedio de 800 m.

Figura 1 Localización de la fincas donde se realizaron los ensayos de evaluación de los atrayentes alimenticios con trampas McPhail para captura de M. viatrix, vereda Llanadas, Girón, Santander, Colombia (Foto tomada de GoogleEarth Pro, 2019). Figure 1. Location of the farms where the evaluation tests of the food attractants with McPhail traps, to capture M. viatrix were carried out, Llanadas, Giron, Santander, Colombia (Photo taken from GoogleEarth Pro, 2019). Figura 1 Localización de la fincas donde se realizaron los ensayos de evaluación de los atrayentes alimenticios con trampas McPhail para captura de M. viatrix, vereda Llanadas, Girón, Santander, Colombia (Foto tomada de GoogleEarth Pro, 2019).

Evaluación de atrayentes alimenticios en trampas McPhail

Se evaluaron ocho atrayentes alimenticios con el propósito de determinar la efectividad para la captura de adultos de M. viatrix. Se realizó un diseño de bloques al azar con seis replicas, durante cinco semanas de muestreo. Cada tres días, las trampas se revisaron y se colocaron los atrayentes alimenticios frescos. Las trampas se instalaron a una distancia aproximada de diez metros entre ellas, y cada una era cebada con el respectivo atrayente, el cual se seleccionó al azar con fichas de papel dentro de una bolsa plástica; con esto, se aseguró la rotación de los tratamientos para compensar la heterogeneidad de las poblaciones de la mosca en campo. A los datos se les aplicó la prueba estadística ANOVA, para poder determinar diferencias en la efectividad de cada uno de los atrayentes usados. A continuación se encuentra el listado de los atrayentes alimenticios utilizados en la presente investigación, los tres primeros son los propuestos por Moreno y García (1994b) como altamente efectivos para la captura de mosca de la piña:

— Proteína hidrolizada de soya: se diluyeron 20 ml de proteína hidrolizada de soya por cada litro de agua.

— Vinagre y proteína hidrolizada: se mezclaron 10 ml de vinagre de frutas y 10 ml de proteína hidrolizada de soya por litro de agua.

— Jugo natural de piña: se licuaron durante dos minutos 500 g de pulpa de piña madura por litro de agua.

— Cubos de cáscara de piña: se colocaron 50 g de cáscara de piña partida en pequeños cubos dentro de cada trampa, a la cual se le agregaron 150 ml de agua.

— Extracto de cáscara de piña: se licuaron durante dos minutos 250 g de cáscara de piña por litro de agua, la mezcla resultante se filtró usando un colador de tela.

— Extracto de hoja de piña: se licuaron durante dos minutos 250 g de hoja de piña obtenida de la corona por litro de agua, la mezcla se filtró con un colador de tela.

— Fermento con cáscara de piña: se mezclaron 500 g de cáscara de piña y 150 g de panela por litro de agua, se dejó fermentar 48 h, y se filtró con un colador de tela.

— Jugo artificial de piña: se diluyeron 20 g (un sobre pequeño) del producto comercial conocido como Frutiño© por litro de agua.

Análisis estadístico

A pesar del amplio espectro de captura de los atrayentes evaluados, se realizaron análisis estadísticos para establecer el atrayente con mayor efectividad sobre M. viatrix, para lo cual se utilizó el programa SPSS 13.0.

Los datos de captura semanal se transformaron con In(x+1) con el propósito de obtener la homogeneidad de varianza entre los atrayentes, así como la respectiva distribución normal (Byrkit, 1987; Guisande et al., 2006; Zar, 1999). Los datos de captura obtenidos, con los diferentes atrayentes alimenticios, fueron evaluados con un análisis de varianza (ANOVA), mediante el cual se establecieron diferencias significativas (F= 20,8775; p= 0,000) en el número de individuos capturados. Una vez establecidas las diferencias significativas, se procedió a realizar una prueba a posteriori usando la prueba de Tukey. Se observó que los trozos de cáscara, el extracto de cáscara y el jugo natural de piña, presentaron los mejores resultados de captura para M. viatrix.

Resultados

Un total de 138 adultos de M. viatrix se capturaron con los diferentes atrayentes. Los resultados de las capturas de M. viatrix con cada uno de los atrayentes evaluados en trampas McPhail, se muestran en la Figura 2, observándose que los trozos de cáscara, el extracto de cáscara y el jugo natural de piña fueron los que presentaron mayores capturas (Figura 2).

Figura 2 Prueba de Tukey para las capturas de M. viatrix con trampas McPhail, en fincas piñeras del municipio de Girón, Santander, Colombia, 2003. Diferentes letras entre las columnas indican diferencias significativas entre los atrayentes según la prueba a posteriori de Tukey (p<0,05). ± Desviación estándar. Figure 2. Tukey’s test for the captures of M. viatrix with McPhail traps, on pineapple farms in the Giron municipality, Santander, Colombia, 2003. Different letters between the columns indicate significant differences between the attractants according to the ex post Tukey test (p <0.05). ± Standard deviation. Figura 2 Prueba de Tukey para las capturas de M. viatrix con trampas McPhail, en fincas piñeras del municipio de Girón, Santander, Colombia, 2003.

Las diferencias registradas entre las capturas semanales de M. viatrix fueron significativas para jugo natural de piña, trozos de cáscara y extracto de cáscara. Sin embargo, no se puede establecer contundentemente que alguno de ellos tuvo la efectividad suficiente como para ser implementado en programas de monitoreo y seguimiento de la especie.

Discusión

De acuerdo con los resultados obtenidos con los atrayentes alimenticios dentro de trampas McPhail, se observó que hubo poca especificidad de los atrayentes alimenticios empleados, debido a que se colectaron más de 13 000 individuos de diferentes órdenes, pero solo 138 adultos de M. viatrix. El manejo integrado de plagas (MIP) usado para moscas de la fruta en Colombia, y Latinoamérica en general, involucran monitoreo, aplicación de insecticidas y ciertas labores culturales, estas medidas son poco eficientes y no han cambiado en las últimas décadas (Aluja, 1994), por lo cual se hace necesario realizar evaluaciones y ajustes metodológicos para cada condición en particular.

La relativa efectividad de los trozos de cáscara de piña, el extracto de cáscara y el jugo natural de piña, especialmente los relacionados con la cáscara, puede ser explicada por las preferencias de oviposición sobre inflorescencia y fruto descritas por Arévalo y Osorio (1995). Los resultados de la presente investigación no coinciden con la eficiencia de la proteína hidrolizada que fue propuesta por Moreno y García (1994a). Es importante resaltar que con los resultados obtenidos, se tiene un buen indicio de dónde buscar las moléculas que puedan atraer eficientemente a los adultos de M. viatrix y ser utilizadas en planes de monitoreo.

Conclusiones

Con base en los análisis estadísticos, se observó que los trozos de cáscara, el extracto de cáscara y el jugo natural de piña, presentaron los mejores resultados de captura para M. viatrix. Sin embargo, hubo una captura de un amplio grupo de insectos, y una escasa y poco constante captura de adultos de M. viatrix.

No obstante, el hecho de que dos atrayentes relacionados con cáscara de piña hayan capturado el 62,5 % de todos los adultos de M. viatrix recolectados, se convierte en un claro indicio de que este producto podría contener moléculas o grupos de moléculas que actúen como atrayentes de dicha especie, lo cual se refuerza, adicionalmente, con el comportamiento de oviposición en campo reportado para esta especie.