Tras una herencia cultural milenaria: contribuciones de Richard Cooke a la arqueología del Área Istmo-colombiana

 

Para las generaciones jóvenes y viejas de arqueólogos que han desarrollado sus carreras en tierras centroamericanas y que han participado en la investigación, docencia, administración, gestión y divulgación del patrimonio arqueológico, el nombre de Richard Cooke les debe resultar familiar. Richard se encuentra entre los arqueólogos más reconocidos del área por la calidad de sus investigaciones, la longevidad y constancia de su carrera, el amplio dominio del dato arqueológico, paleoambiental y etnohistórico; además, dota sus enfoques interpretativos de una visión panregional, a la mira de procesos de desarrollo comunes para poblaciones istmo-colombianas en la medida en que estas comparten una historia común.

El XI Congreso de la Red Centroamericana de Antropología en San José, Costa Rica, tuvo lugar entre febrero y marzo de 2017, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica. Fue dedicado a Richard Cooke y a otros insignes investigadores. Por lo tanto, se constituyó en un espacio idóneo para repasar su trayectoria, las distintas facetas de su trabajo e idiosincrasia y, desde luego, resaltar su extensa y diversa labor por medio de aportes investigativos. Richard ha tenido una trayectoria profesional tan destacable que es imposible referirse a la arqueología panameña e inclusive del Área Istmo Colombiana sin nombrarlo.

De esta forma, organizamos una mesa de trabajo cuyo eje temático pretendía dejar claros los planteamientos centrales del arqueólogo en las últimas décadas, incluyendo el reconocimiento de una unidad histórica amparada en el origen común, los patrones culturales compartidos, la permanencia territorial milenaria, la deriva genética y la deriva lingüística en poblaciones sobrevivientes. El significado de términos como “historia profunda”, “herencia cultural” y “patrimonio nacional”, tanto para la reivindicación de los grupos indígenas como para las identidades nacionales, ha estado siempre muy claro en la mentalidad de un investigador puro, que es, a la vez, de aguda sensibilidad social.

Por esta razón, titulamos el presente número de la revista Cuadernos de Antropología y la mesa “Tras una herencia cultural milenaria: contribuciones de Richard Cooke a la arqueología del Área Istmo Colombiana”. El impacto que Richard ha tenido en la arqueología centroamericana se vio reflejado en el número de ponencias que fueron presentadas durante la mesa temática, así como, en la variedad de contenidos que fueron abordados. Ponentes de Colombia, Panamá, Costa Rica, Estados Unidos y Canadá se reunieron para rendir tributo al gran investigador Richard Cooke.

 

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Richard Cooke durante el XI Congreso de la Red Centroamericana de Antropología, San José, Costa Rica, 2017 (fotografía de John Hoopes).

 

Lo que se expone en los diferentes ensayos es solo una pequeña parte —que esperamos sea representativa— de la contribución de Richard al entendimiento de las poblaciones precolombinas. Si bien su carrera se ha centrado en los grupos asentados en la parte central de Panamá, lo que él mismo conceptualiza como la “tradición semiótica Gran Coclé”, sus aportes trascienden toda la región. Esto se debe a que abordan el poblamiento inicial, las estrategias de adaptación y asimilación de los diferentes ecosistemas, los efectos del desarrollo humano sobre el bosque tropical americano, los inicios y evolución de la horticultura, las prácticas agrícolas, las estrategias económicas en los medios costeros, el establecimiento de la vida aldeana, el surgimiento de la organización sociopolítica a escala de cacicazgos y el impacto de la colonización europea sobre las poblaciones originarias.

Desde su llegada a Panamá, Richard ha mostrado un compromiso con el pueblo panameño fraguando lazos profesionales y familiares por muchas décadas. Este aspecto queda bien reseñado dentro de los ensayos que conforman la primera parte de este número de Cuadernos de Antropología, en el que se enfatiza la trayectoria profesional de Richard y su influencia dentro del Área Istmo Colombiana. Anthony Ranere, quien ha sido colega de por vida de Cooke, es quien mejor conoce los detalles que lo llevaron a su establecimiento permanente en suelo panameño, relatándolo de una forma sintética y oportuna. Además, ofrece una mirada muy clara acerca de cómo su carrera fue adoptando un enfoque interdisciplinario.

Tomás Mendizábal y Juan Guillermo Martín-Rincón enfatizan la labor de Richard desde el punto de vista del contexto sociopolítico. Mencionan cómo, a pesar de estereotipos y actitudes supervivientes de la etapa nacionalista y populista en Panamá, Richard se ha empeñado constantemente en encontrar canales de comunicación y colaboración con las entidades públicas encargadas de la administración del patrimonio nacional. A pesar de que aún no se consolida la enseñanza profesional de la arqueología en Panamá, queda constancia de los esfuerzos hechos por Richard al respecto y de cómo ha tratado de proyectar las investigaciones del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en el campo de la arqueología y la paleoecología a los profesionales en formación, así como, al público en general.

Arqueólogos colombianos, panameños y costarricenses que han colaborado con Richard lo consideran una escuela o academia ambulante, no solo por su forma de abordar la investigación, sino también por convertir el conocimiento y práctica arqueológica en un instrumento efectivo de socialización. Diana Carvajal, desde la perspectiva de la arqueología pública, se enfoca en las estrategias originales y creativas de Richard para llevar el conocimiento arqueológico y la valoración del patrimonio cultural hasta las comunidades. Un ejemplo de ello lo constituyó el proyecto continuado de excavaciones durante 10 años en Cerro Juan Díaz, que permitió realizar talleres de campo impartidos a estudiantes y jóvenes, conocimiento que luego transmitían por diferentes vías al resto de la comunidad. Ese proyecto también logró convocar a miles de escolares, colegiales y público en general que llegaban en excursiones hasta el Cerro a contemplar el trabajo in situ de los arqueólogos y entrevistarlos, mientras estos exponían y desenterraban vertederos domésticos y tumbas precolombinas.

La formación profesional y académica de muchas generaciones de arqueólogos costarricenses ha sido influida y apoyada por Richard. La reseña de Francisco Corrales evidencia la colaboración y acercamiento constante de Cooke con estudiantes de arqueología —aspirantes a proyectos de graduación—, etnohistoriadores, genetistas y lingüistas costarricenses para dar cuerpo al concepto de “Área Istmo Colombiana”. Además de mostrar la importancia de enfocarse en modelos filogenéticos en la comprensión de la trayectoria de los pueblos originarios.

La segunda sección ofrece cinco trabajos de investigación originales que, en suma, exponen sus múltiples facetas de investigación. Patricia Hansell explica cómo se ha encauzado el proyecto de La Mula Sarigua, asentamiento clave para comprender una larga historia de ocupación que se remonta al Paleoindio. Considerada también una de las primeras y más grandes aldeas que florecieron en el Pacífico Central de Panamá, las colecciones que ha generado revelan indicadores tecnológicos de especialización y complejidad social. Por esta razón, ella expone la manera en que se ha creado un archivo fotográfico digital en 3D de cada uno de los artefactos, con el propósito de exponerlo en una plataforma virtual de consulta abierta y de uso profesional para las generaciones presentes y futuras.

La Mula Sarigua es también un asentamiento medular en el desarrollo sociocultural de la cuenca del río Parita, ubicación del estudio realizado por Mikael Haller, quien en el siguiente ensayo confronta información de décadas de investigación con los datos resultantes de su prospección regional. Haller en su discusión destaca la persistencia de patrones culturales y socioeconómicos dentro de los primeros períodos cerámicos, acorde con un planteamiento defendido a ultranza por Richard.

Un proyecto paralelo, sustentado por Ilean Isaza, se desarrolló en el río La Villa. La formulación de este proyecto se debió en gran medida a su experiencia profesional en el ribereño Cerro Juan Díaz, bajo la dirección de Richard. En su ensayo, Ilean describe una serie de rasgos sobresalientes acerca del procedimiento de su línea investigativa, desde el planteamiento del problema, el diseño de los muestreos de campo y la interpretación final, siempre nutrida de datos sustanciales del contexto regional. El mismo efecto se observa en un proyecto que realizó en Isla Coiba —arqueológicamente desconocida hasta entonces—, en el cual la asesoría de Richard fue fundamental.

Yajaira Núñez retoma un tópico siempre presente en el repertorio de Richard: el estudio de la variabilidad cerámica y su relación con la cronología y geografía culturales del istmo de Panamá. Para caracterizar estilos locales y foráneos en el archipiélago de Las Perlas, Núñez complementa su detallado estudio acudiendo no solo a un análisis morfoestilístico exhaustivo, sino también a variables composicionales de las arcillas a través de análisis instrumentales.

Finalmente, Álvaro Brizuela, Carlos Fitzgerald y Gloria Biffano compilan la información más relevante del proyecto que dirigen en el Caribe Central de Panamá. Estos investigadores con un numeroso inventario de yacimientos arqueológicos prueban la tesis de Richard, acerca del ligamen transcordillerano de poblaciones Gran Coclé situadas en el Pacífico y en el Caribe. Los fechamientos radiométricos sitúan consistentemente la mayor parte de los asentamientos en la parte más tardía; sin embargo, no parecen reflejar un modelo jerárquico como el esperado para el cacicazgo de Cubiga, hipotéticamente ubicuo en el área de estudio.

Además de las contribuciones ya mencionadas que forman parte de este volumen, se presentaron cinco ponencias adicionales en el simposio celebrado en San José en 2017. Máximo Jiménez, mediante su ponencia Contribución de Richard Cooke a la arqueozoología, se refirió a uno de los principales legados de Richard a la arqueología regional: formar una completísima colección de referencia de especies de fauna de la América Tropical. La ponencia de Ruth Dickau La otra mitad del plato: diversidad en dietas más allá del maíz en América Central y Colombia hizo constar la diversidad dietética precolombina ofrecida por otros productos además del maíz, como tubérculos, frutas, nueces, y semillas. Fumie Iizuka presentó los resultados más recientes de su investigación acerca de los procesos de producción de la cerámica Monagrillo (ca. 4500-3200 14C a.C.) en su ponencia Cocción, intercambio y ambiente: decisiones técnicas de los primeros alfareros de Panamá. Análisis recientes de los restos humanos de Cerro Juan Díaz revelan datos de demografía, dieta, salud y prácticas culturales, los cuales fueron presentados por Nicole Smith-Guzmán, Leslie Naranjo, Vanessa Sánchez y Laura Schells en la ponencia Los enterramientos tempranos en Cerro Juan Díaz: huesos viejos, nuevos hallazgos e interpretaciones revisadas. También fue presentada una ponencia por parte de John Hoopes titulada El patrimonio Coclé en Costa Rica antigua, en la que expuso una reflexión acerca del significado de la tradición Gran Coclé en términos suprarregionales.

 

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Participantes de la mesa temática “Tras una Herencia Cultural Milenaria: Contribuciones de Richard Cooke a la Arqueología del Área Istmo- Colombiana”. San José, Costa Rica, 2017. En la fila de atrás y de derecha a izquierda: Francisco Corrales, Diana Carvajal, Tomás Mendizábal, Richard Cooke, Ruth Dickau, Nicole Smith-Guzmán, Anthony Ranere, John Hoopes. En la fila de adelante y de derecha a izquierda: Luis Sánchez, Patricia Hansell, Yajaira Núñez, Fumie Iizuka, Máximo Jiménez, Ilean Isaza (fotografía de Claudia Díaz).

 

La compilación de este volumen fue posible gracias a la disposición de la revista Cuadernos de Antropología de la Universidad de Costa Rica y su comité editorial, así como a la iniciativa de los organizadores del XI Congreso de la Red Centroamericana de Antropología, quienes reconocieron el aporte de Richard y otros colegas como pilares de la antropología centroamericana. Como bien lo dijo Isaac Newton: “si he podido ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”.

Infinitas gracias no solo a ellos, sino a cada uno de los expositores que se reunieron para acompañar a Richard con una legítima muestra de cariño, respeto y admiración. Mediante este número celebramos a una persona que ha dedicado toda su carrera al desarrollo de la arqueología centroamericana y que ha dejado una huella perenne para el conocimiento y el legado de los pueblos originarios.

¡¡¡Gracias Richard y que sigas cosechando muchos éxitos más!!!

 

Yajaira Núñez-Cortés y Luis A. Sánchez

Compiladores

 

Artículos

Richard Cooke: pasado, presente y futuro de la arqueología panameña

Tomás Mendizábal, Juan G. Martín

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Richard Cooke: arqueología y divulgación en Panamá

Diana R. Carvajal

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La contribución de Richard Cooke a la arqueología costarricense

Francisco Corrales-Ulloa

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El cacicazgo de Cubiga: etnohistoria y arqueología en el Caribe Central panameño

Álvaro M. Brizuela, Carlos M. Fitzgerald, Gloria E. Biffano

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