Resumen

La percepción inicial de metrología deriva de su etimología: del griego metros, medida y logos, tratado. Este concepto es casi tan antiguo como el ser humano.
Estudios arqueológicos han encontrado que civilizaciones muy antiguas tenían ya los conceptos de pesar y medir. Muy pronto debe haberse hecho necesario disponer, además, de medidas uniformes que permitieran el intercambio comercial, la división de territorios, la aplicación de impuestos.
La aparición de sistemas de pesas y medidas se pierde en el tiempo, sin embargo, es claro que la construcción de las grandes obras del mundo antiguo aún hoy existentes, como lo son las pirámides de Egipto o la muralla China, demandó elaborados sistemas de medición.
En particular conocemos, y en cierta forma aún se emplean, las mediciones lineales que se usaron antiguamente en Egipto (el jeme, la cuarta, el palmo, el codo, el pie). También hay referencias metrológicas importantes en La Biblia, como las dimensiones del Arca de Noé y del Arca de la Alianza, para contener las Tablas de la Ley, dadas a Moisés. Posteriormente, la conquista romana de gran parte del continente europeo originó la divulgación de los sistemas de pesas y medidas.
Ya en tiempos más recientes, durante varios siglos el sistema libra-pie-segundo fue el sistema de preferencia en los países de habla inglesa y a nivel mundial para ciertas ramas comerciales y técnicas; a la fecha no ha sido del todo descartado y sigue siendo empleado en diversas actividades en muchos países.
Por su parte, Francia creó y desarrolló un sistema, simple y lógico, basado en los principios científicos más avanzados que se conocían en esa época (finales del Siglo XVIII) - el sistema métrico decimal - que entró en vigor durante la Revolución Francesa.