Resumen

La evolución de la humanidad se ubica en un punto en el cual la exclusión social se ha convertido en una problemática acuciante que coloca en riesgo muchas de las conquistas alcanzadas en procura de asegurar la dignidad de todas las personas. Frente a esa exclusión, la sociedad ha intentado ofrecer respuestas para integrar a las personas cuyas condiciones socioeconómicas los coloca en una postura desventajosa. Las respuestas, hasta ahora, en la mayoría de los casos se han decantado por la atención focalizada de quienes se encuentran en esa posición desfavorecida. Sin embargo, diversos pensadores sostienen que esas respuestas son incompletas, fragmentarias y no respetan la dignidad de las personas, por lo que proponen una solución diversa y novedosa que corrija esos inconvenientes. De esta manera, se ha ido construyendo la idea de la renta básica como un nuevo derecho humano. Ella constituye un planteamiento teórico que pretende ser implementado en las sociedades modernas con el propósito de dotar, a los integrantes de ese conglomerado, de niveles superiores de libertad e igualdad. Conceptuada como un ingreso universal, incondicional, de entrega periódica y distribuida por el Estado, la renta básica es considerada un derecho humano emergente que propone erradicar los efectos nocivos de la exclusión social y la pobreza de los individuos en una determinada comunidad humana. Esta idea cuenta con antecedentes históricos que han permitido perfilar el instituto. Aunado a lo anterior, puede señalarse que las principales justificaciones de este mecanismo de distribución de la riqueza se anclan en una fundamentación que inicia en el derecho natural para, posteriormente, dar paso a argumentos de naturaleza ética. Esa robusta conceptuación, empero, no exime a la renta básica de una pluralidad de críticas que se le oponen por el carácter no tradicional de sus contenidos.