Resumen

El presente es el primero de una serie de artículos en que enfocaré algunas cuestiones relativas al lenguaje profesional de los juristas. Se trata, en lo esencial, de presentar ideas que he recogido en lecturas de fuente variada, donde el tema en cuestión aparece examinado desde diversos ángulos. Creo que puede valer la pena aprovechar buena parte de las observaciones contenidas en estos trabajos -sintetizándolas, reordenándolas y criticándolas por mi cuenta- para ofrecer un panorama de los principales resultados que, a mi juicio, la teoría del derecho debería extraer de una toma de conciencia sobre ciertos caracteres del lenguaje  que éste emplea. 

Me propongo algo más, pues, ofrecer una recopilación de variadas anotaciones que otros han efectuado sobre cuestiones concerninetes  al lenguaje jurídico. Más bien se trata, desde mi punto de vista, de servirme de ideas de esos autores , y eventualmente de la discusión con ellas , para presentar elementos de juicio en favor de algunas conclusiones  que, aunque no ofrecerían ni mucha ni poca originalidad, creo que importa subrayarlas especialmente. En este sentido, como suele pasar cuanda uno saca apuntes, del  resultado será acaso menos responsable quien los da que el que los toma.