Resumen




La familia, como eje fundamental de la sociedad, desde siempre ha cumplido un papel determinante en la educación de los hijos. Conjuntamente con la escuela participa activamente en ese proceso, sobre todo en lo atinente a la formación de principios, valores y formas de actuación. En el contexto de la pandemia, al adoptarse la educación no presencial, ese rol de la familia ha sido trastocado, pasando a asumir también cuestiones propias de la institución escolar más vinculadas a lo curricular y a lo pedagógico. Cada familia ha actuado según sus características propias y sus posibilidades. En este artículo, a través de los casos de tres familias, se busca mostrar lo que ha ocurrido al interior de hogares venezolanos, haciendo hincapié en la forma cómo se ha abordado la Educación Matemática, sus alcances y limitaciones. Del análisis de estos casos se desprende que las condiciones económicas, la preparación académica de los padres y las expectativas de la familia en cuanto a los aprendizajes de los niños y jóvenes han sido determinantes en los resultados obtenidos.