Resumen

El mito que presenta a los tlaxcaltecas como traidores oscurece un aspecto fundamental de su historia colonial: se trató de uno de los pueblos indígenas que mejor supieron aprender y  utilizar en su favor los códigos y lógicas sociales, jurídicas y políticas de los conquistadores castellanos. Exploraremos en un primer lugar cómo los tlaxcaltecas participaron en la construcción de su imagen como “perfectos vasallos” de la corona, en segundo lugar su uso estratégico de las embajadas diplomáticas a Castilla y, en último lugar, aspectos relacionados con sus simbologías pictóricas. Todo ello bajo el horizonte de la “astucia” (Simón Rodríguez) y la “antropofagia” (Oswald de Andrade), como formas de supervivencia propias de nuestros pueblos.