Resumen


Siguiendo el hilo conductor de la historia económica reciente del Ecuador, este artículo pretende reflejar la evolución de los discursos ambientales en la región latinoamericana. Durante las últimas décadas del siglo veinte, la conciencia ambiental de la sociedad se combinó con la penetración del pensamiento ambiental en la formulación de las políticas estatales. En el Ecuador, este coctel resultó en el largo plazo en un discurso específico: el buen vivir, cuya dimensión socio-ecológica se fundamentó en la relación armónica entre la sociedad y la naturaleza. La materialización del buen vivir debió plasmarse en la iniciativa


Yasuní-ITT, un plan para salvar parte de la Amazonía ecuatoriana de la actividad petrolera, renunciando a extraer una porción significativa de las reservas del país. El plan movilizó al Estado y a la sociedad, pero sucumbió a cuarenta años de dependencia del petróleo. La terminación de la iniciativa develó dos discursos ambientales antagónicos. Mientras el Estado justificaba la noción de los recursos naturales para la mercantilización, la sociedad defendió visiones alternativas de la naturaleza relacionadas con el patrimonio y el hábitat de grupos originarios.


El divorcio previsible de los dos discursos reveló la polifonía del buen vivir y reanudó la lucha por un discurso ambiental predominante. El artículo argumenta también que una de las consecuencias de esa lucha es la construcción semiótica de distintos significados de desarrollo.


 


Palabras clave: Ecuador, buen vivir, neoextractivismo, discurso ambiental, naturaleza, desarrollo