Resumen

creciente frente a las dificultades encontradas tanto personalmente, como en forma gremial, en el acontecer arqueológico centroamericano.No es nada nuevo decir que la arqueología está en crisis; pero no basta con decirlo. Es necesario pararnos en nuestro quehacer cotidiano y pensar en lo que hacemos y cómo lo hacemos. El investigador ya no puede aislarse en su torre de marfil. Eso también significa que no podemos enfocar nuestro trabajo de un sólo punto de vista. Es esencial tratar de definir mejor nuestra labor en la arqueología, cuestionarnos sobre las prácticas actuales y tratar de abrir puertas a un indispensable diálogo intra e interdisciplinario.