Resumen

El estudio del proceso de transición del arte abstracto a la neofiguración en la pintura costarricense (1970-1978) a partir de los trabajos pictóricos de Manuel de la Cruz González, Rafael “Felo” García y Lola Fernández se realiza a través del análisis de la semiótica y el método hipotético deductivo, para lo cual se emplean tres niveles semiológicos: sintáctico, semántico y pragmático. Esto permite determinar tanto la finalización de la pintura abstracta, como los inicios de la neofiguración en el país para, finalmente, valorar cómo fue el cambio de estilos en el contexto socio-cultural costarricense. En una primera instancia, se analizan las obras Blanco interrumpido (1971) de Manuel de la Cruz González, Ola creciente (1967) de “Felo” García y Supervivencia (1971) de Lola Fernández, las cuales representan la abstracción geométrica, el expresionismo abstracto y el informalismo, respectivamente, en Costa Rica. De esta forma, se observa que el arte abstracto no solo significó ruptura en el medio plástico nacional, sino que implicó una revolución pictórica, al posibilitar nuevas formas de trabajo artístico en el país. Por otra parte, el análisis de los niveles semióticos en las obras Desnudo rojo (1978) de Manuel de la Cruz González, Tugurios (1970) de “Felo” García y Segunda etapa: cuarta escalera de la serie: Arquetipo (1976) de Lola Fernández, con las cuales se establece los inicios del estilo neofigurativo en la pintura costarricense. De este modo, se confirma esa postura revolucionaria del arte abstracto, pues la nueva figuración representa ese cambio artístico que se consigue gracias al rompimiento generado por la abstracción. Finalmente, la transición del estilo abstracto al neofigurativo en el contexto artístico, cultural y social de Costa Rica, se evidencia al contrastar las obras de ambos estilos en los artistas y al compararlas entre ellas. Con esto, la ruptura de la abstracción y la evidencia de una neofiguración costarricense, con sus particularidades, permiten confirmar no solo la existencia de esta última en el país, sino la revolución plástica producida, la cual abrió nuevas posibilidades artísticas a la pintura nacional costarricense.