Resumen

La imposibilidad de determinar el momento exacto de la muerte no ha impedido el desarrollo de los trasplantes de órganos, pero ha obligado a manipular de forma estratégica el concepto de la muerte y los criterios para determinarla. Esta forma pragmática de afrontar problemas normativos podría afectar negativamente a los intereses de los donantes, sus familiares y la sociedad en su conjunto.