Resumen

Mi propósito en las siguientes observaciones es simplemente rememorar las motivaciones de Frege para introducir el Sinn, y algunos hechos importantes acerca de su uso de ‘=’. Pienso que son relevantes al escrutar lo que ha sido denominado el “puzzle de Frege”. Primeramente, Frege no utiliza el signo de identidad ‘=’ exactamente como lo hacemos nosotros. En segundo lugar, su noción de objeto no es substantiva (física o mereológica), sino esquemática. Y en tercer lugar, la noción de Frege de nombre propio es enteramente distinta de la nuestra o de la del sentido común. Al final, lidio con el problema de Glezakos acerca de la individuación de los nombres. Concluyo, al igual que Glezakos, que el puzzle de Frege no es enigmático, mas proporciono razones un tanto distintas. La teoría de Frege de la intencionalidad y las reglas que gobiernan el uso que hacemos de las oraciones esquemáticas en el proceso de formalización son claves para entender por qué Frege propuso el problema tal y como lo hizo. Empero, no creo que la solución de Frege se sostenga para los nombres propios ordinarios. Creo que la solución de Frege funciona mucho mejor cuando los substituyentes de ‘a’ y ‘b’ son expresiones complejas, como lo son las descripciones definidas o las oraciones declarativas completas, debido a que estas expresiones expresan modos articulados de presentación, mientras que las expresiones no complejas, como lo son los nombres propios ordinarios, no expresan su modo de presentación en virtud de una convención definida, siendo la arbitrariedad inevitable.
Palabras clave: frege, oraciones de identidad, sinn, nombres propios, constantes individuales