Resumen

El dios Śiva encarna el tiempo y la inmortalidad, el deseo y la sublimación del deseo, la muerte y el poder que el yogui tiene para conquistarla; por ello, el dios de los ascetas es a un tiempo el límite que impone la naturaleza y el poder oculto en esa misma naturaleza, capaz de sobrepasar sus propios límites. Kāla, el dios
hindú del tiempo, nos hace madurar y luego nos engulle, devorándose a sí mismo. Pero también puede morir por un golpe de impaciencia, cuando despierta la furia ígnea del dios Śiva, vencedor de la muerte (mṛtyunjāya) y señor del tiempo (mahākāla). Cuando esto sucede, los mortales le imploran a Śiva que le devuelva la vida, pues el tiempo es sinónimo de aliento vital (prāṇabhuta). La literatura purāṇica muestra,
a lo largo de tramas narrativas solidarias, las reacciones contrarias que suscita en nosotros la experiencia del tiempo: cuando Kāla se asocia con Māyā, puede hacer que experimentemos un instante como si fuesen años. Además, la experiencia cíclica de la reencarnación invierte el orden lógico de las relaciones, pues el niño
puede ser más sabio, por más viejo, que sus propios padres.

Palabras clave: muerte, Shiva, reencarnación, eterno retorno, yoga