Abstract

En Costa Rica, el estudio de los ecosistemas de altura, y en especial el ecosistema de páramo, ha sido históricamente relegado por biólogos y naturalistas, en comparación con ecosistemas más diversos, menos hostiles, y de relativamente mejor acceso, como los bosques tropicales de bajura, algunos de los cuales cuentan ahora con excelente alojamiento, instrumentación, y otros recursos logísticos, los cuales facilitan la investigación biológica de largo plazo.